EL «BANCO FORESTAL» DE SILES (1947-1969)

Historia del «Banco Forestal» de Siles (1947-1969), por Carlos Javier Garrido García.

Anuncio del «Banco Forestal» en el programa de fiestas de Orcera de 1969

INTRODUCCIÓN

La Dictadura Franquista viene marcada en la Sierra de Segura por la represión política y auge del olivar durante la época de la autarquía (1939-1959) y por el desarrollo socioeconómico y el intenso éxodo rural del Desarrollismo (1959-1975), tal y como ya analizamos en una entrada anterior, que puede ser consultada pulsando aquí. En este marco se desarrolla la vida del “Banco Forestal S.A.”, entidad financiera que, establecida en Siles entre 1947 y 1969, presenta una singular historia que pasa por su fundación por un exembajador en Shanghái sobrino del arzobispo de Toledo y culmina entrando en el conocido grupo RUMASA. Veámosla.

EL FUNDADOR: JOAQUÍN PAYÁ LÓPEZ DE AMEZOLA

Los datos biográficos del fundador del “Banco Forestal S.A.”, Joaquín Payá López de Amezola, nos son conocidos gracias a la página de Facebook “Historias de Orcera”. Nuestro protagonista nació en Bilbao el 25 de noviembre de 1872 ciudad en la que estaba destinado su padre, funcionario de correos de origen alicantino. En 1877 su padre fue destinado a la ciudad de Murcia y nuestro protagonista fue enviados años más tarde a Madrid con su tío Miguel Payá Rico, arzobispo de Toledo y primado de España. En la capital de España se licenció en Derecho, Filosofía y Letras, doctorándose posteriormente en Derecho en la Universidad de La Sorbona de París y en Filosofía y Letras en la Universidad de Bolonia. Tras culminar su formación académica, se decantó por seguir la carrera consular.

En 1897 se casó con Mercedes Navarro Sánchez, natural de Espinardo (Murcia), y entre 1897 y 1900 estuvo destinado en la embajada española en Shanghai (China). Al regresar a España, entró a trabajar en el recién creado Banco de Cartagena, del que fue nombrado director en 1902. Según testimonios orales, su actividad bancaria la compatibilizó con la política, siendo diputado del Partido Liberal de Romanones durante el reinado de Alfonso XIII.

La vinculación con la Sierra de Segura proviene de la adquisición de propiedades en la misma, en concreto una finca forestal en Peña Halcón en la que después de la Guerra Civil (1936-1939) había establecido una serradora. Según testimonios orales, esta finca de Peña Halcón la había comprado Joaquín Payá al marqués de Castroviejo. Precisamente, para prestar apoyo financiero a esta explotación y dados sus conocimientos bancarios, en 1947 fundó en Siles, donde residía, el Banco Forestal. Además, por compra o por su matrimonio, contaba también con propiedades en la localidad murciana de Calasparra, en concreto la finca de Cañaverosa.

 Finalmente, Joaquín Payá falleció en 1964.  

EL SISTEMA FINANCIERO DURANTE EL RÉGIMEN FRANQUISTA

Una de las principales consecuencias del proceso de industrialización es el papel central que va adquiriendo el sistema financiero en la economía. Así, los bancos, cuyos orígenes se sitúan en la Edad Media, se constituyen en un elemento central para la inversión y el consumo, lo mismo que las sociedades anónimas por acciones se consolidan como la principal forma de organización empresarial. En el caso de España, el desarrollo de la banca estuvo coartado por el fracaso del proceso de industrialización del país, que se limitó a las regiones de Cataluña, País Vasco y Asturias. Precisamente, en estas regiones y en Madrid surgen las principales entidades financieras, mientras que en el resto de regiones era frecuente la actividad de bancos menores y de personas o entidades no propiamente bancarias que prestaban servicios financieros para el cubrir el vacío en una economía en gran parte subdesarrollada y de ámbito comarcal o provincial. Este fue, por ejemplo, el caso de Andalucía, agravado en su parte oriental, más subdesarrollada y rural.

La consolidación de la Dictadura Franquista en 1939 supuso el establecimiento de una política intervencionista y autárquica, es decir, fuertemente controlada por el Estado. En este sentido, en 1946 fue aprobada la Ley de Ordenación del Crédito y de la Banca, que, entre otras cosas, estableció fuertes mecanismos de control estatal y que sólo las entidades debidamente constituidas y registradas en el Registro de Bancos y Banqueros podían dedicarse al negocio bancario. Esta ley provocó una proliferación de entidades bancarias en el país, aunque en la década de 1950 su fueron reduciendo debido al peso creciente de las grandes entidades de la banca nacional y a las frecuentes absorciones y fusiones.

El Plan de Estabilización de 1959 supuso el fin de la política intervencionista y autárquica, liberalizándose la economía y permitiendo el desarrollismo económico de la década siguiente. La liberalización segó también al sector financiero, aprobándose en 1962 una nueva Ley de Bases de Ordenación del Crédito y la Banca. La liberalización y el desarrollo económico acentuaron el proceso de reconversión bancaria, reduciéndose el número de entidades debido a las absorciones y fusiones. Así, en ese mismo año 1962 sólo pervivían 7 bancos andaluces, es decir, cuya sede estaba en esta región, entre ellas el Banco Forestal de Siles, en el que nos vamos a centrar a partir de ahora.  

LA CREACIÓN DEL “BANCO FORESTAL” EN 1947

Una vez asentado Joaquín Payá en la Sierra de Segura, y más concretamente en Siles, y de poner en funcionamiento su serrería de Peña Halcón, hubo de ver la necesidad de establecer una entidad bancaria, sector en el que contaba con amplia experiencia. Su banco le permitiría realizar fácilmente sus transacciones financieras, dificultadas en la Sierra por el aislamiento y la falta de entidades de ese tipo, y además de aumentar su influencia social y económica en la zona.

Así, el 11 de noviembre de 1947 constituyó en Siles el “Banco Forestal S.A.” (TITOS MARTÍNEZ, p. 127) con un capital social de 1.000.000 de pesetas, dividido en 1.000 acciones de 1.000 pesetas cada una (HISTORIAS DE ORCERA). En principio contaba con una sola sucursal que Siles, que se estableció, según testimonios orales,  en la esquina de la calle  Empedrada con la Plaza de la Verdura, en el local actualmente ocupado por LaCaixa y junto a una pensión denominada “Rancho Grande”.

Plaza de la Verdura en Siles. A la izquierda la oficina de LaCaixa, donde antes estuvo la del Banco Forestal.

LA CONSOLIDACIÓN DEL BANCO (1947-1968)

La nueva entidad bancaria se consolidó pronto, lo que le permitió una ampliación destacada de su capital social. Así, la entidad, a través de su secretario, Luis Poyato Díaz, convocó el 25 de junio de 1949 una Junta General Extraordinaria para las 12 horas del día 10 de julio siguiente en el domicilio social del Banco en Siles con el objetivo de ampliar el capital social y, en consecuencia, reformar sus Estatutos en los artículos correspondientes (BOPJ, nº 171, 27/6/1949, p. 8).

Como consecuencia de lo acordado en la Junta, el 24 de julio de 1949 la entidad anunciaba la ampliación del capital social de la entidad a 5.000.000 de pesetas, a través de la apertura de “suscripción pública de cuatro mil acciones de este Banco Forestal, nominativas de mil pesetas nominales cada una, numeradas del 1.001 al 5.000 ambas inclusive”. Los interesados en la suscripción de las acciones, debían personarse en la sede social del banco entre los días 1 y 15 de agosto de ese año y pagar en el acto el 25 % del valor de la acción, pagando el 75 % restante “cuando lo disponga el Consejo de Administración”. En cualquier caso, si en el plazo indicado no fuera cubierta la emisión, se preveía prorrogarla hasta el día 30 de agosto de ese año (BOPJ, nº 167, 30/7/1949, p. 8).

La ampliación de capital consolidó definitivamente el Banco, que pasó a establecer sucursales en diversos pueblos. Así, como consta en un anuncio del Programa Oficial de Festejos de Orcera en 1969, el Banco contaba con un capital desembolsado de 5.000.000 de pesetas y unas reservas de 6.263.000 pesetas, indicando que el Banco era “una entidad al servicio de la economía de su zona, realizando toda clase de operaciones bancarias y del Servicio Nacional de Cereales (Aprobado por el Banco de España con el nº 7211)”. La entidad contaba entonces, aparte de su domicilio social en Siles, con sucursales en Orcera (Plaza Generalísimo, 3), La Puerta de Segura (Plaza de José Antonio), Sorihuela del Guadalimar (Generalísimo, 18) y Calasparra (Joaquín Payá, 2).

Esta última sucursal en Calasparra se debe a la existencia de intereses familiares en la localidad y fue establecida en 1966. El 17 de junio de ese año, la Dirección General del Tesoro, Deuda Pública y Clases Pasivas decidió autorizar la ampliación del servicio de cuentas restringidas de recaudación de tributos, que se había concedido al Banco Forestal el 25 de noviembre de 1964, “a la sucursal que ha inaugurado en Calasparra, calle Joaquín Payá, número 2, correspondiente a la Demarcación de Hacienda de Murcia” (BOE, nº 173, 21/7/1966, p. 9260).

La actividad del banco, aparte de la recaudación de impuestos, se dejó notar en la zona, relacionada con las transacciones comerciales y con los créditos bancarios. En cuanto a las primeras, y como curiosidad, en marzo de 1954 Enrique Medina Balmaseda, juez de instrucción de la villa de Orcera y su Partido, solicitó “a todas las Autoridades, tanto civiles como militares de la Nación” la búsqueda “de 2.100 pesetas y tres talonarios de cheques, uno del Banco Hispano Americano, de Úbeda, a nombre de Pedro Segura Peralta, y otros dos a nombre de José González Zorrilla, del Banco Forestal, uno de la Casa Central de Siles, y el otro de la Sucursal de Orcera, así como unas 50 pesetas”, todo ello “sustraído del establecimiento de tejidos propiedad del segundo de dichos señores, el 20 del corriente mes” (BOPJ, nº 73, 30/3/1953, p. 4).

En cuanto a los créditos, en 1956 los Ayuntamientos de Beas de Segura, Puente de Génave, La Puerta de Segura, Benatae, Siles y Orcera concertaron una operación de crédito con el Banco Forestal “para atender a los gastos de instalación de teléfono” en las citadas localidades. Sin embargo, la Diputación Provincial, en sesión de 14 de mayo de ese año, no autorizó la operación ya que esta había concedido una subvención de 200.000 pesetas a tal fin y se autorizaba a su presidente “para que libre a dichos pueblos la máxima cantidad posible del Fondo de Nivelación” (BOPJ, nº 123, 2/6/1956, p. 2).

LA INCORPORACIÓN A “RUMASA” Y SU TRANSFORMACIÓN  EN EL “BANCO INDUSTRIAL DEL SUR” (1968-1969)

Como ya se ha indicado, en 1964 falleció Joaquín Payá, por lo que el Banco Forestal pasó a sus herederos. La ubicación de algunos de ellos en Calasparra hubo de ser la causa para la apertura de sucursal en esa localidad en 1966. Por otra parte, los herederos, en el marco de una progresiva concentración bancaria y de la intensa despoblación de la Sierra de Segura debido al éxodo rural, decidieron desprenderse de la entidad.

Así, en 1968 el Banco Forestal fue adquirido por el grupo RUMASA, de José María Ruiz Mateos, que en 1969 cambió su denominación a Banco Industrial del Sur y trasladó su sede primero a Calasparra y posteriormente a Madrid (TITOS MARTÍNEZ, p. 127).

En cuanto al cambio de denominación, por Orden de 12 de julio de 1969 se clasificó como banco industrial y de negocios al “Banco Forestal S.A.”, cambiando su denominación por la de “Banco Industrial del Sur S.A.”, comprometiéndose como condición a ampliar su capital social “hasta mil millones de pesetas como mínimo con un desembolso efectivo no superior a su cincuenta por ciento”,  y solicitando también  el traslado de su sede a Calasparra, “donde actualmente tiene Sucursal”, el establecimiento de una sucursal en Madrid “y transferir las oficinas que actualmente tiene abiertas en Siles, Orcera, La Puerta de Segura y Sorihuela del Guadalimar” (BOE, nº 187, 6/8/1969, p. 12393).

Las sucursales fueron transferidas al Banco Meridional, posteriormente Banco de Jerez, ambas del mismo grupo RUMASA.

EVOLUCIÓN POSTERIOR

El 10 de noviembre de 1969 el Banco Industrial del Sur trasladó su sede social a Madrid. Tras la expropiación de RUMASA por el Estado, fue adjudicado el 30 de junio de 1984 a los Bancos de Vizcaya y Occidental, sufriendo dos nuevos cambios de denominación: en 1989 pasaría a llamarse “Privanza-Banco Personal” y en 1997 “BBV Privanza Banco” (TITOS MARTÍNEZ, p. 127). Finalmente, en 2002 desapareció la entidad al conocerse que había ofrecido a sus clientes realizar un entramado opaco de sociedades para eludir al fisco a través de su filial en el paraíso fiscal de Jersey. El escándalo supuso, además de la eliminación de Privanza, cuyos activos se fusionaron a BBVA, la dimisión del presidente de esta entidad, Emilio Ybarra.

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

  • BOLETÍN OFICIAL DEL ESTADO (BOE).
  • BOLETÍN OFICIAL DE LA PROVINCIA DE JAÉN (BOPJ).
  • “HISTORIAS DE ORCERA”, página de Facebook, entrada de 29/3/2020.
  • INE: Relación de las Instituciones afectas al Consejo Superior Bancario en 31 de Diciembre de 1952. Anuario de 1953.
  • PROGRAMA OFICIAL DE FESTEJOS DE ORCERA, DEL 14 AL 17 DE AGOSTO DE 1969.
  • TITOS MARTÍNEZ, Manuel: El sistema financiero en Andalucía. Tres siglos de Historia (1740-2000). Sevilla: Instituto de Estadística de Andalucía, 2003.
  • BBV Privanza Banco. Eldiario.es.

CARACTERÍSTICAS SOCIOECONÓMICAS DEL MUNDO ACTUAL

Tema de Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato sobre las características socioeconómicas del mundo actual, por Carlos Javier Garrido García.

Pandemia del COVID-19: hospitales saturados. Fuente: wikipedia.

INTRODUCCIÓN

El mundo del siglo XXI viene definido en sus aspectos socioecómicos por la globalización, tanto económica como política, social y cultural. Este proceso, positivo en numerosos aspectos, ha provocado también problemas. En un mundo interconectado las crisis, como la surgida en 2007, y las pandemias, como la del COVID-19, han tenido un impacto global. En cuanto a la Pandemia, gracias a la vacunación se puede dar por controlada, aunque aún está por dilucidar cuáles serán sus consecuencias políticas, económicas y sociales a largo plazo.

LA GLOBALIZACIÓN

Concepto y causas

La Globalización es la interdependencia del mundo a todos los niveles: económico, social, político y cultural. Su origen se remonta al establecimiento del colonialismo en la Edad Moderna y, sobre todo, al desarrollo de los procesos de industrialización e imperialismo en el siglo XIX. Posteriormente, el proceso se acentuó con los avances técnicos de la Segunda Revolución Industrial, la crisis de 1973 y el consiguiente desarrollo de las TIC y del neoliberalismo (liberalización de los mercados financieros y reducción de aranceles impulsada por la OMC) y el hundimiento del bloque comunista entre 1989 y 1991, que hizo que el sistema capitalista rigiera el conjunto de la economía mundial, incluida la de los pocos regímenes comunistas que lograron sobrevivir, como es el caso de Cuba, Vietnam o China, que establecieron políticas económicas mixtas.

La economía global

La economía globalizada se caracteriza por un aumento exponencial de los flujos financieros internacionales, dominados por la Bolsa de Nueva York, con centros secundarios en las bolsas europeas, japonesas y chinas; la fuerte expansión del comercio internacional, favorecido por el proceso de deslocalización industrial en favor del Sudeste asiático, destacando la Unión Europea, Estados Unidos y China; la concentración empresarial, con un peso e influencia creciente de las empresas multinacionales; la producción integrada a nivel internacional, concentrándose las funciones más sencillas e intensivas en mano de obra en los países subdesarrollados y las más cualificadas, de investigación, gestión y dirección en los desarrollados; y la reducción de la intervención del Estado en los aspectos económicos y sociales.

Consecuencias políticas de la globalización

El proceso de globalización económica y el predominio de las tesis neoliberales han provocado una supeditación del Estado a las consideraciones económicas, que escapan en buena medida de su control por la influencia de las multinacionales y el establecimiento de organismos internacionales que, como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial de Comercio y el Banco Central Europeo, escapan del control estatal e imponen a este el marco de actuación socioeconómico.

Esta situación ha hecho que se haya destacado por algunos analistas un deterioro de los sistemas democráticos, ya que la gestión económica escapa al control político representativo. Por otra parte, este hecho ha impulsado el desarrollo de los movimientos antiglobalización. En ellos intervienen fuerzas políticas y sociales y posturas ideológicas muy heterogéneas, que tienen en común su rechazo al neoliberalismo y al modelo de globalización económica. Así, al movimiento antiglobalización se le califica de “movimiento de movimientos”, agrupando en su seno posturas muy dispares y en principio antagónicas como los movimientos de extrema izquierda y derecha o ecologistas.

El movimiento se inició en Seattle, en 1999, durante unas protestas contra una reunión de la OMC. A partir de ahí, el movimiento ha provocado protestas frente a las asambleas de organismos internacionales como el citado, el FMI y las reuniones periódicas de las grandes potencias (G8 y G20), utilizando como vehículo de organización y propaganda las TIC. En 2001 se creó el Foro Social Mundial, en un intento de vertebrar y organizar más el movimiento. Sin embargo, este ha estado siempre lastrado por la enorme variedad ideológica. De hecho, como principios ideológicos más generales solo podemos citar la defensa del predominio de la política y de la democracia sobre la economía, de los derechos sociales y del desarrollo sostenible y la lucha contra el subdesarrollo.

DE LA CRISIS DE 2007 A LA PANDEMIA

La crisis económica mundial de 2007

Los orígenes de la crisis se retrotraen al cambio de modelo económico provocado en la década de 1980. La crisis iniciada en 1973 y el acceso al poder de gobiernos conservadores en EEUU (Reagan) y Gran Bretaña (Thatcher) provocaron el abandono de las políticas económicas keynesianas, basadas en el intervencionismo estatal y el establecimiento del Estado de Bienestar, en favor del neoliberalismo, defensor una limitación del control estatal sobre la economía y la privatización de empresas y servicios públicos. Esto provocó una libertad de movimiento de capitales que, sumada a las políticas de crédito a bajo interés como medio de incentivar el desarrollo económico, acabó por provocar una burbuja especulativa, centrada en este caso en el mercado inmobiliario, además de en la bolsa. En este contexto, se expandieron productos financieros sofisticados y opacos como los derivados financieros (inversiones que dependen del valor de otro producto, como el oro, acciones o materias primas) y las hipotecas “subprime” (hipotecas sin garantía a cambio de un interés elevado y que se ofertaban en los mercados financieros agrupadas en derivados con alta rentabilidad). El ascenso en el precio de la vivienda aumentó el endeudamiento de las familias, más grave aún debido a las políticas neoliberales de desregulación del mercado laboral, que estancaron los salarios.

La crisis se inició en 2007 en Estados Unidos, cuando estalló la burbuja especulativa, hundiéndose el banco de inversiones Lehman Brothers y generándose una crisis y un pánico financieros que paralizaron el crédito. Dado el peso financiero estadounidense, la venta de productos financieros estadounidenses en el resto del mundo y la propia burbuja especulativa surgida en los mercados europeos y asiáticos, la crisis se extendió también a Europa a partir de 2008. Los gobiernos europeos decidieron establecer políticas de estímulo económico (planes de obras públicas como el Plan Ñ en España) y de rescate al sistema financiero, lo que supuso un aumento de su endeudamiento en un contexto de recesión económica. Esto acabó provocando la crisis de deuda europea, frente a la cual la Unión Europea promovió políticas neoliberales de reducción del gasto público (recortes en el Estado de Bienestar) como condición para el rescate financiero, aplicado en países como Irlanda, Portugal, España, Chipre y Grecia entre 2010 y 2013, lo que ahondó la crisis en el sur de Europa. La crisis se extendió al resto del mundo debido a la paralización de las inversiones y la reducción del comercio internacional.

Las consecuencias de esta crisis fueron un aumento de las desigualdades económicas (aumento de la riqueza de las clases altas y empobrecimiento de buena parte de la clase media), un aumento del endeudamiento del Estado debido a las políticas de incentivo y el rescate bancario, el establecimiento de tipos de interés incluso negativos para reactivar la economía (lo que aumentó el endeudamiento de los consumidores), un cuestionamiento del Estado de Bienestar (privatizaciones de empresas y servicios públicos, recortes en el gasto sanitario y educativo, fomento de las pensiones privadas) y, como consecuencia de lo anterior, un aumento de la conflictividad social y de la inestabilidad política. En este contexto, las posturas populistas de izquierda y derecha se vieron reforzadas y deterioraron los sistemas políticos bipartidistas sostenidos por partidos de centro-derecha y centro-izquierda. A nivel geopolítico, la crisis reforzó el papel de potencias emergentes como China y Rusia, mientras que la Unión Europea quedaba muy debilitada. Cuando la crisis se daba ya por superada, en 2020 la pandemia del COVID-19 volvió a sumir al mundo en la crisis.

La pandemia del COVID-19 y sus efectos

El COVID-19 es un coronavirus (es decir, una enfermedad que origen animal que se transmite al ser humano) que afecta al aparato respiratorio (neumonía con síntomas como tos, fiebre, dolor muscular y, en los casos más graves, inflamación pulmonar y dificultades respiratorias graves) y que tiene la singularidad de su carácter contagioso cuando la enfermedad está aún latente en el paciente, lo que favorece la transmisión. Aunque tiene una baja tasa de letalidad, el contagio masivo provocó una saturación de los servicios de asistencia médica.

El virus surgió en el sur de China, en la región de Wuhan, en diciembre de 2019. Aunque las autoridades sanitarias minimizaron la amenaza, la enfermedad se extendió de manera rápida gracias a la globalización, afectando especialmente a las zonas más conectadas del mundo desarrollado. En febrero de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el estado de pandemia. Un mes después, ante el crecimiento exponencial de casos y la saturación de los servicios sanitarios, los gobiernos mundiales fueron estableciendo de manera progresiva el confinamiento de la población, lo que supuso la paralización de la economía a nivel mundial. El surgimiento de nuevas variantes del virus, como la Delta y la Ómicron, y las salidas paulatinas de los confinamientos, determinaron oleadas sucesivas del virus. La consecución de las primeras vacunas contra el virus, en diciembre de 2020, supuso la mejora progresiva de los indicadores sanitarios, hasta llegar a la situación actual, en la que los países desarrollados han ido saliendo de la pandemia gracias a los altos índices de vacunación. Sin embargo, en los países subdesarrollados la baja vacunación mantiene viva la pandemia, agravando el peligro del surgimiento de nuevas variantes más transmisibles y mortales.

En cuanto a las consecuencias de la pandemia, aparte del elevado número de muertes (hasta marzo de 2022 se habían contabilizado 455 millones de casos y 6 millones de fallecidos a nivel mundial), fueron muy importantes en el terreno socioeconómico. Así, la paralización económica intentó ser solventada mediante la elevación de la masa monetaria a través de ayudas, inversiones y subsidios. Esta política provocó un aumento exponencial del déficit público y el origen de un proceso inflacionario. Este no se inició de manera inmediata, ya que la demanda estaba frenada por las medidas contra la pandemia. La eliminación progresiva de estas medidas a partir de finales de 2021 y la existencia de una demanda estancada durante la pandemia provocaron el crecimiento de la inflación, problema agravado a partir de febrero de 2022 por el inicio de la guerra en Ucrania.

CAMBIOS POLÍTICOS, SOCIALES Y CULTURALES

Regímenes políticos y Derechos Humanos

La caída de los regímenes comunistas de la órbita soviética entre 1989 y 1991 supuso un aumento del número de países con regímenes democráticos. En cualquier caso, en los antiguos países comunistas de Europa del Este estos nuevos regímenes hubieron de hacer frente a la crisis de reconversión de sus economías al capitalismo, la ausencia de educación y participación política en la mayor parte de la población por la larga duración de las dictaduras, los intereses de la antigua nomenklatura comunista que siguió controlando en buena medida la vida política y económica de sus países y la importancia del nacionalismo populista como principal ideología política. Esto provocó que muchos regímenes, formalmente democráticos, sufrieran graves deficiencias en el respeto a los derechos individuales, por lo que en realidad se trataba de dictaduras, con los casos destacados de Rusia y de Bielorrusia.

Frente a esta extensión de la democracia, aún perviven algunos regímenes comunistas, puros como Corea del Norte, o con economías total o parcialmente capitalistas, como China, Cuba y Vietnam. Además, en el Tercer Mundo son frecuentes los regímenes dictatoriales y los “Estados fallidos”, mientras que en Oriente Medio aún perviven monarquías teocráticos. Por otra parte, la crisis económica iniciada en 2007 y la posterior asociada a la Pandemia del COVID-19 han provocado un aumento de los movimientos populistas de extrema derecha o izquierda. El populismo viene definido como un movimiento político que apela al pueblo como conjunto (superando las diferencias de clase o ideológicas), que considera que este se opone a la élite y que propone soluciones a veces demagógicas y la movilización de masas como herramienta política. En muchos países han surgido formaciones de esta tendencia, como fue el caso de Podemos y VOX en España.

En cualquier caso, en el nuevo milenio se ha asentado el concepto de Derechos Humanos como valor universal. El concepto ya había sido establecido tras la Segunda Guerra Mundial, con la aprobación en 1948 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. En la actualidad, el concepto lo fortalecen las distintas ONGs que velan por su cumplimiento (como Amnistía Internacional) y la actuación de tribunales específicos como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y la Corte Penal Internacional.

Sociedad postindustrial, migraciones y nuevos movimientos sociales

En la sociedad actual, marcada por la globalización y la crisis, se han producido cambios sociales como el aumento de los movimientos migratorios, la emancipación femenina, la consolidación de la sociedad postindustrial y el surgimiento de nuevos movimientos sociales.

En cuanto a las migraciones, la principal corriente migratoria es el desplazamiento de población de los países subdesarrollados a los desarrollados por motivos laborales o económicos, en crecimiento exponencial desde la década de 1980. Frente a ello, los países desarrollados han optado por el endurecimiento de los controles fronterizos frente a la inmigración ilegal y las mafias. El flujo migratorio, que ha dado lugar a sociedades cada vez más multiculturales, ha provocado también el surgimiento de actitudes de rechazo y racistas en parte de la población de los países de acogida, más aún en el contexto de crisis económica actual.

En cuanto a la emancipación femenina, desde mediados del siglo XX se consolidó el derecho a voto femenino, la incorporación al mercado laboral y el acceso a mayores niveles de instrucción. Sin embargo, perviven la violencia de género y la discriminación laboral en los países desarrollados, que han implementado frente a ello medidas de discriminación positiva. En numerosos países subdesarrollados, sin embargo, la marginación de la mujer pervive, con el ejemplo de los países árabes.

Por lo que se refiere a la nueva sociedad postindustrial, esta se caracteriza por la terciarización de las economías y de las actividades productivas, la tecnificación y el control de la información (aumentadas por la implementación del 5G) y el consumismo.

Por último, la crisis iniciada en 2007 provocó el surgimiento de nuevos movimientos sociales. En los países subdesarrollados tomaron la forma de revueltas pidiendo el establecimiento de regímenes democráticos, como fue el caso de la Primavera Árabe. En los países desarrollados más afectados por la crisis surgieron movimientos como el 15M español de 2011, caracterizados por su organización espontánea, la ocupación de lugares públicos, el funcionamiento asambleario y la ausencia de un programa e ideología definido y articulado. En algunos casos, estos movimientos dieron lugar a nuevas formaciones políticas, como fue el caso de Podemos.

Cambios culturales y científicos

La globalización y tecnificación han provocado el desarrollo de una cultura internacional que, basada en el modelo occidental anglosajón, ha sido difundida gracias a los medios de comunicación, las redes sociales y la cultura del ocio y el entretenimiento.

Por otra parte, se ha producido una creciente secularización de las sociedades debido a la modernización social, a las nuevas realidades multiculturales originadas por las migraciones y a los avances científicos. Sin embargo, frente a este proceso han surgido posturas fundamentalistas en el mundo musulmán pero también en el cristiano.

En cuanto a los avances científicos y tecnológicos, se ha producido una auténtica revolución gracias a la inversión pública y privada en I+D y a la aplicación de las TIC.

CONCLUSIONES

Las grandes incógnitas sobre la futura evolución del mundo globalizado en el que vivimos pasan por dilucidar el nuevo mapa geopolítico internacional (¿será China la nueva superpotencia?), las dimensiones de la crisis económica generada por el COVID-19 y cuáles serán las consecuencias políticas y sociales de una tecnificación acusada que, permitiendo mayores cotas de interrelación y acceso a la información, posibilitan también un mayor control y manipulación del individuo por los sectores que controlan esas tecnologías.

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CARACTERÍSTICAS GEOPOLÍTICAS DEL MUNDO ACTUAL

Tema de Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato referente a las características geopolíticas del mundo actual, por Carlos Javier Garrido García.

Invasión rusa de Ucrania a partir de febrero de 2022. Fuente: wikipedia.

INTRODUCCIÓN

El fin de la Guerra Fría con el hundimiento de la URSS en 1991 supuso el establecimiento de un “Nuevo Orden Internacional” dominado por una única superpotencia (EEUU). Este hecho y la generalización a nivel mundial del sistema capitalista auguraban una reducción de los conflictos internacionales. Sin embargo, el surgimiento de potencias emergentes, el terrorismo islamista, los conflictos derivados del fin del bloque soviético y la conflictividad generada por el subdesarrollo en el Tercer Mundo provocaron que la conflictividad se mantuviese, e incluso acrecentase, y que el “Nuevo Orden” fuera contestado. Todo ello se agudizó con la situación de crisis económica registrada desde 2007 y agudizada por la pandemia del COVID-19 a partir de 2020.

NUEVO CONTEXTO INTERNACIONAL

El mundo unilateral y la hegemonía de EEUU

Como ya hemos indicado, el fin de la Guerra Fría supuso el establecimiento de un “Mundo Unilateral” dominado por una única superpotencia: Estados Unidos. Su hegemonía se basaba en un predominio militar incuestionable, en una economía muy poderosa, en su enorme potencial científico y tecnológico y en su dominio de la cultura globalizada gracias a su potente industria audiovisual. Como consecuencia de este dominio, la política exterior estadounidense se empezó a basar en los principios de Intervencionismo (EEUU tenía el derecho, y además la obligación, de intervenir en cualquier lugar del Mundo donde estuvieran en peligro los principios capitalistas y democráticos o sus intereses propios) y Guerra Preventiva (EEUU tenía el derecho a intervenir militarmente en cualquier país si consideraba que podía convertirse en una amenaza para su seguridad).

Desde la óptica de EEUU se había alcanzado el mundo perfecto (el presidente Bush declaró en 1991 que la Historia había terminado) pero sus actuaciones y dominio unilaterales fueron puestos en cuestión por las nuevas potencias emergentes (China, Rusia, India) que pretendían equilibrar la situación y, como objetivo futuro, suplantar a EEUU en la hegemonía. La progresiva debilitación del dominio mundial estadounidense y el debilitamiento de su economía debido a la deslocalización industrial y a la crisis de 2007 explican la victoria electoral y la política exterior del republicano Donald Trump (2017-2021), caracterizada por las políticas de protección de su mercado interno y la guerra comercial con las potencias emergentes, especialmente China, aunque la situación geopolítica quedó en suspenso en gran medida debido a la pandemia del COVID iniciada a finales de 2019. Su sucesor, el demócrata Joe Biden, pese a que parecía augurar un cambio de política, a efectos prácticos sigue la senda marcada por su predecesor, como ha demostrado la reciente crisis de Ucrania en 2022.

Multilateralismo: las potencias emergentes

Las nuevas potencias emergentes surgieron en principio como potencias regionales, pero algunas de ellas han llegado a alcanzar el estatus de potencias mundiales. Las principales son China, India y Rusia, mientras que otras como Brasil y Sudáfrica aún se mantienen como simples potencias regionales.

La República Popular China, presidida por Xi Jinping desde 2013, sigue manteniendo la dictadura comunista, pero la economía capitalista y la apertura al mercado internacional cada vez es más intensa. Pese a haber perdido en buena parte los factores que la beneficiaban en el proceso de deslocalización industrial, la economía china no ha parado de crecer gracias a sus inversiones exteriores, a la potenciación de su mercado interior por el aumento del nivel de vida y al surgimiento de grandes multinacionales como Huawei. Todo ello le permitió ser de los países que primero salieron de la crisis de 2007 y de la generada por la pandemia del COVID-19, originada precisamente en China en diciembre de 2019. En la actualidad, el país está considerado como la principal superpotencia emergente, lo que le ha permitido competir con Estados Unidos en los terrenos económico (ya es la primera potencia mundial por PIB, de ahí la guerra comercial entre ambas potencias en los años previos a la crisis del COVID), tecnológico (liderazgo en la implantación del 5G) y geopolítico (liderazgo de las potencias emergentes o BRICs, acrónimo de Brasil-Rusia-India-China). Sin embargo, China presenta dos grandes debilidades que le pueden acarrear problemas en su lucha por el liderazgo mundial: el mantenimiento de la dictadura comunista puede generar conflictividad política, ya que la clase media emergente puede acabar pidiendo una transición a la democracia, y el potencial militar chino aún no es equiparable al de Estados Unidos.

La India, presidida por Ram Nath Kovind, es la tercera potencia económica mundial por su PIB total. Las medidas de liberalización económica a partir de 1991 y el fuerte desarrollo de la industria tecnológica le han permitido registrar unas fuertes tasas de crecimiento. Sin embargo, ha quedado rezagada con respecto a China y en el ámbito geopolítico depende en gran medida de Estados Unidos. A este problema se le suman las grandes desigualdades sociales (que pueden ser fuente de conflictividad social y política) y, debido a lo anterior y a la importancia de la economía sumergida, su mercado interno está poco desarrollado. En cualquier caso, para muchos analistas la India se puede convertir en la principal potencia emergente, ya que a diferencia de China tiene un régimen democrático.

La Federación Rusa, tras la crisis por el hundimiento de la URSS y la posterior transición a la democracia capitalista, bajo el mandato de Vladimir Putin, en el poder desde 1999, ha registrado una constante recuperación de su papel como potencia, basada en la alta disponibilidad de recursos (principalmente los energéticos: petróleo y gas natural) y en el mantenimiento de su potencial geoestratégico gracias a su poder militar. Este lo ha usado para frenar la pérdida de su antigua área de influencia, como sucedió con las guerras contra Ucrania (2014), la intervención en la Guerra Civil de Siria, iniciada en 2012, y la reciente escalada de tensión en Ucrania en 2022, que ha culminado en la invasión del país en febrero de este año. Las principales debilidades de Rusia en su futuro como superpotencia son la corrupción generalizada y la falta de una democracia real, lo que puede generar en el futuro fuertes conflictos políticos.

Por último, tanto Brasil como Sudáfrica sólo han llegado al estatus de potencias regionales. Brasil se ha convertido en la 9ª economía del mundo y la principal de Iberoamérica. Tras los gobiernos de izquierdas de Luda Da Silva y Dilma Rousseff, que aplicaron políticas intervencionistas y de fortalecimiento del Estado de Bienestar, en 2018 ganó las elecciones el ultraderechista Jair Bolsonaro, famoso por sus posturas negacionistas frente a la pandemia del COVID-19. Por su parte, Sudáfrica, presidida por Cyril Ramaphosa desde 2018, es la principal economía de África, registrando un fuerte crecimiento económico y normalidad política desde el fin del apartheid en 1994, pero con los problemas de una fuerte inseguridad y la continuidad de problemas raciales.

Junto con las potencias emergentes, otra potencia mundial a tener en cuenta es la Unión Europea, que constituye el primer mercado a nivel mundial. La caída del bloque soviético le permitió seguir ampliándose: Austria, Suecia y Finlandia en 1995; Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Eslovenia, Malta y Chipre en 2004; Rumanía y Bulgaria en 2007 y Croacia en 2013. Esta potencia económica, sin embargo, no lo es en el aspecto geopolítico, ya que el proceso de unidad política y militar europeo ha quedado estancado. Así, la Unión Europea está lastrada por los intereses particulares de cada Estado, como ha quedado de manifiesto en la crisis iniciada en 2007, que tuvo como consecuencia la salida de Gran Bretaña de la Unión en 2016-2020, apoyada por Estados Unidos, interesado en que no se consolide otra superpotencia.

CONFLICTOS EN EL MUNDO ACTUAL

El fin del mundo bipolar tras el hundimiento de la URSS en 1991 no supuso el final de la conflictividad internacional, sino que en muchos aspectos esta se intensificó. Los conflictos más intensos se han registrado en Oriente Próximo (con las dos guerras del Golfo, los conflictos palestinos y la guerra civil en Siria), en los antiguos territorios del bloque comunista (Yugoslavia, Cáucaso, Ucrania) y el África subdesarrollada (con los casos extremos de Ruanda, Zaire y Sudán).

La Primera Guerra del Golfo

Sadam Hussein era el dictador de Irak desde 1979. Abandonó la política prosoviética de sus predecesores y se aproximó a EEUU. La Guerra contra el régimen islamista de Irán (1980-1988), arruinó al país. Esto le llevó a invadir el pequeño emirato de Kuwait en 1990 como medio de conseguir más recursos petrolíferos y atenuar el descontento interno. La ONU autorizó la intervención internacional, comandada por EEUU. La “Operación Tormenta del Desierto”, en enero de 1991, supuso la derrota iraquí, que hubo de abandonar Kuwait y perdió el control del sur y norte del país, donde se establecieron zonas de exclusión aérea y quedaron bajo el control de la minorías sunníes y kurdas respectivamente. Esta guerra incentivó el desarrollo del fundamentalismo islámico y reafirmó la hegemonía militar de EEUU.

Los conflictos yugoslavos y en la región del Cáucaso

Yugoslavia había surgido como estado tras la I Guerra Mundial, suponiendo la unión de Serbia y Montenegro y la incorporación de antiguas zonas del Imperio Austro-Húngaro. Surgió como un estado federal con una gran complejidad étnica y cultural. Estaba formado por seis repúblicas autónomas (Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, Macedonia y Serbia). Tras la II Guerra Mundial se estableció un régimen comunista, comandado por el mariscal Tito, que desarrollo una política internacional independiente con respecto a la URSS y una política económica basada en la autogestión y la apertura al mundo capitalista. La crisis del bloque comunista y la muerte de Tito en 1980 provocaron el surgimiento de movimientos de oposición nacionalistas, surgiendo frente a ellas un movimiento ultranacionalista serbio comandado por Slobodan Milosevic, cuyo objetivo eran mantener Yugoslavia unida o, en caso de disgregación, que Serbia ocupara las zonas pobladas por serbios en otras repúblicas. En 1991 Eslovenia y Macedonia obtuvieron la independencia apenas sin conflicto, ya que en ellas no había población de origen serbio. Sin embargo, la declaración de independencia de Croacia ese mismo año supuso el estallido de una guerra que no acabaría hasta 1995. Coincidiendo con esta guerra, en 1992 estalló otra en Bosnia-Herzegovina, donde convivían musulmanes, croatas y serbios. La guerra derivó en procesos de limpieza étnica, lo que motivó la intervención de la ONU a partir de 1994 y, finalmente, la firma del acuerdo de paz de Dayton en 1995, que supuso la independencia de Bosnia-Herzegovina como un estado federal dividido en dos repúblicas autónomas para serbios y croato-musulmanes. El último conflicto fue el de Kosovo, que buscaba su independencia, estallando la guerra contra Serbia, frenada con la intervención de la OTAN en 1999. Finalmente, declaró su independencia en 2008, aunque esta no ha sido reconocida internacionalmente.

En cuanto al Cáucaso, era una zona perteneciente a la URSS en la que a la complejidad étnica se unía su importancia geoestratégica (frontera con el Islam y recursos petrolíferos). El hundimiento soviético provocó la independencia de Georgia, Armenia y Azerbayán, conflictos territoriales entre ellas y movimientos separatistas en regiones que permanecieron en Rusia como Chechenia. En este último territorio estalló la guerra en 1993. Aunque Rusia derrotó a los separatistas, estos continuaron con una lucha terrorista que aún mantienen.

La invasión de Afganistán y la Segunda Guerra del Golfo

A la tensión existente con Irak se sumó en 2001 la entrada en escena del terrorismo fundamentalista islámico con los atentados del 11 de septiembre de 2001 en EEUU. Grupos como Al-Qaeda, financiados y armados por los propios EEUU en el contexto de la invasión soviética de Afganistán, empezaron a actuar contra intereses occidentales en la década de 1990. El establecimiento del régimen talibán en Afganistán en 1996 les facilitó una base desde la que operar. Al-Qaeda, dirigida por el saudí Osama Bin Laden, atacó en septiembre de 2001 con aviones secuestrados las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono de Washington, mientras que un cuarto avión fue abatido antes de que pudiera atentar contra la Casa Blanca. Una coalición internacional, dirigida por EEUU y con respaldo de la ONU, invadió Afganistán en 2001. Sin embargo, las tropas ocupantes se vieron impotentes para controlar de manera efectiva todo el país. La definitiva retirada de las tropas estadounidenses en mayo de 2021 supuso la vuelta al poder de los talibanes en el país.

En cuanto a Irak, Sadam Hussein fue acusado desde 2001 por Estados Unidos de tener armas de destrucción masiva. Sin embargo, la falta de pruebas hizo que, a diferencia de lo ocurrido con Afganistán, en este caso no se contara con el respaldo de la ONU. Así, en 2003, EEUU, de forma unilateral, y con el apoyo de Gran Bretaña, España y Portugal, inició la invasión del país en marzo de 2003. En solo un mes el régimen iraquí se hundió, el país fue ocupado por tropas estadounidenses y se inició la democratización y reconstrucción del país. Sin embargo, la crisis económica y los atentados islamistas hicieron fracasar el proceso. Así, en 2011 las tropas estadounidenses se retiraron (lo que le valió al presidente norteamericano Obama el Premio Nobel de la Paz) y entre 2013 y 2017 el país quedó sumido en una guerra civil entre el gobierno iraquí y el Estado Islámico establecido desde Siria.

El terrorismo islamista y el Estado Islámico

El terrorismo es una forma de violencia ejercida, por una minoría fanatizada y en una situación de desigualdad de fuerzas, sobre la población civil de manera indiscriminada y no continuada de cara a la obtención de fines políticos. El terrorismo islamista, a diferencia de sus precedentes anarquistas, marxistas y nacionalistas, se caracterizaba por su base religiosa (el salafismo, interpretación integrista de un Islam con vocación expansionista), por su aceptación del suicidio y por la búsqueda de atentados masivos en busca de la mayor publicidad e impacto. Este nuevo terrorismo tenía estructuras orgánicas muy débiles, funcionando con grupos autónomos que utilizaba las nuevas tecnología como elemento vertebrador y de propaganda, lo que dificultaba la lucha contra él.

Como ya se ha indicado, comenzó sus actuaciones en la década de los 1990, hasta llegar a los atentados masivos de Nueva York (septiembre de 2001), Madrid (marzo de 2004), Londres (julio de 2005), París (enero y noviembre de 2015) y Barcelona (agosto de 2017), aparte de sus actuaciones en Afganistán e Irak.

Al Qaeda parecía derrotada cuando en 2011 murió Osama Bin Laden en un ataque estadounidense en su refugio de Pakistán. Sin embargo, en 2013, en el marco de la guerra civil en Siria, se creó el Estado Islámico o Daesh, pronto extendido a zonas de Irak. Esto suponía un cambio en la estrategia islamista, que pasaba del terrorismo, sin abandonarlo, a la intención de crear un estado propio. La muerte de su líder, Al-Baghdadi, y las ofensivas sirio-rusas e iraquíes, supusieron su derrota en 2019.

Los conflictos africanos

Gran parte del continente africano entraba en la categoría de “Cuarto Mundo”, definido por los problemas endémicos de subdesarrollo y tensiones políticas, sociales y étnicas. Esto ha provocado la existencia de “Estados fallidos o débiles”, caracterizados por la ausencia de control efectivo sobre su territorio y la incapacidad para ofrecer servicios públicos y de seguridad efectivos y garantizar el respeto a los derechos humanos. A esta situación se suma la interferencia de los intereses internacionales en una zona que se caracteriza por su abundancia de recursos energéticos, mineros y agrarios.

Este es el marco idóneo para una proliferación de conflictos, tanto guerras civiles como internacionales, algunos procedentes ya de la época de la descolonización. Las zonas más conflictivas son el África central, en la que se produjeron conflictos como la guerra de Ruanda de 1994 (entre hutus y tutsis, derivando en un genocidio) y la República Democrática del Congo, en guerra desde su independencia en 1960 entre facciones tribales apoyadas por distintas potencias interesadas en el control de los yacimientos de diamantes y coltán; y el Sahel, en el que los estados fallidos y las crisis alimentarias se han mezclado con los intereses extranjeros y la difusión del islamismo radical, dando lugar a conflictos como la descomposición de Somalia desde 1987, la independencia de Sudán del Sur en 2011 y la guerra civil en Mali desde 2012.

La Primavera Árabe y la Guerra Civil en Siria

En el mundo árabe se mezclaron el deterioro socioeconómico, como consecuencia de la crisis iniciada en 2007 y la falta de perspectivas juveniles, con el descontento ante la existencia de regímenes de corte autoritario. Además, en el proceso interfirieron los intereses de las grandes potencias, dada la importancia geoestratégica de la zona.

Los movimientos, que pedían una democratización de sus países, se iniciaron en Túnez, Egipto y Libia en 2011, donde cayeron las dictaduras de Ben Ali, Mubarak y Gadafi respectivamente. Sin embargo, la democratización de los dos primeros fue al final muy limitada y en el caso de Libia sumió al país en una guerra civil que aún se mantiene.

Junto con el caso libio, hay que destacar el de Siria. Este país, aliado de la Unión Soviética primero y de Rusia después, estaba dominado por la dictadura de Bashar Al-Assad. Con el apoyo de EEUU, se produjo una revuelta democrática en 2011, iniciándose una guerra civil. En 2013 se produjo la creación del Estado Islámico, dando lugar a un conflicto a tres bandas en el que el Estado Islámico fue derrotado en 2019 y en la actualidad Al-Assad domina la mayor parte del país.

Ucrania

La desintegración de la URSS en 1991 condujo a la independencia de Ucrania, aunque el país siguió dependiendo de Rusia, que además contaba con un elevado porcentaje de población rusa en ese país, especialmente en la península de Crimea y en la región oriental del Donbás. Además, la importancia económica de Ucrania para Rusia es vital, ya que por allí salen buena partes de sus exportaciones de petróleo y gas natural a Europa, una de las principales fuentes de ingresos del país.

La decisión del presidente ucraniano Yanukóvich de solicitar el ingreso en la Unión Europea en 2013 provocó la reacción de Rusia, decidida a frenar el proceso de expansión del bloque occidental en Europa del Este. Finalmente estalló una primera guerra, que se saldó con la anexión rusa de Crimea y el establecimiento de dos repúblicas prorrusas en el Donbás, las de Lugansk y Donetsk. El gobierno ucraniano aceptó la situación con el protocolo de Minsk de finales de 2014, abandonando sus pretensiones de ingreso en la Unión Europea.

El nuevo presidente ucraniano desde 2019, Zelenski, reactivó la pretensión de ingreso en la Unión Europea y en la OTAN a principios de 2022, lo que motivó la reacción rusa: concentración de tropas en las fronteras ucranianas, reconocimiento de la independencia de Lugansk y Donetsk y escalada de tensión que acabó derivando en un conflicto entre ambos países. Así, en febrero de 2022 Rusia inició la invasión del país. Ante ello, China ha optado por apoyar a Rusia, mientras que EEUU, Gran Bretaña y la Unión Europea han iniciado la imposición de sanciones económicas en Rusia. La posición más difícil es la de esta última, ya que su dependencia de los suministros energéticos rusos es muy elevada.

CONCLUSIONES

Como hemos visto a lo largo del tema, el fin de la Guerra Fría no supuso una atenuación de la conflictividad a nivel mundial. Aunque la pandemia del COVID-19 supuso una atenuación de la conflictividad, la salida paulatina de la pandemia y las dificultades económicas de ella derivadas están suponiendo una acentuación de la lucha por la hegemonía mundial entre EEUU y las potencias emergentes, dando lugar a conflictos como el de Ucrania. El futuro geopolítico dependerá en buena medida de la evolución socioeconómica global, que analizamos en el tema siguiente.

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DESCOLONIZACIÓN Y TERCER MUNDO

Tema de Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato referente al proceso de Descolonización y al Tercer Mundo, por Carlos Javier Garrido García.

El Sáhara Occidental, colonia española hasta 1975 y territorio aún pendiente de descolonización según el criterio de la ONU. Fuente: wikipedia.

INTRODUCCIÓN

Tras la II Guerra Mundial (1939-1945) se lleva a cabo el proceso de descolonización, es decir, el proceso por el cual las colonias de los países industrializados fueron accediendo a la independencia política en un largo periodo que, a grandes rasgos, abarca desde 1945 a 1975. Sin embargo, la intensa explotación y aculturación sufrida desde su conquista, el mantenimiento de la dependencia económica con respecto a los países desarrollados (neocolonialismo) y el contexto de Guerra Fría (que provocó que los intereses de las superpotencias mediatizaran el proceso) hicieron que los nuevos países quedaran sumidos en el subdesarrollo, dando origen al Tercer Mundo.

CAUSAS DE LA DESCOLONIZACIÓN

Las causas del proceso de Descolonización son varias y están interrelacionadas entre sí. Una primera causa fue el impacto de la II Guerra Mundial, ya que, por un lado, la expansión japonesa en Asia y el Pacífico supuso el fin del mito de la invencibilidad europea y puso en duda las tesis racistas; por otro lado, la dureza de la guerra puso en cuestión otra de las justificaciones del Imperialismo, la misión civilizadora; en tercer lugar, el discurso de los Aliados de defensa de las ideas de libertad y democracia frente al fascismo chocaba con el sometimiento de las colonias, provocando en los países colonizados la sensación de que en Europa se rechazaba lo que esta imponía a sus colonias; y, por último, la dureza de la guerra provocó una fuerte crisis en las metrópolis, lo que dificultó la recuperación efectiva de su antiguo dominio sobre las colonias.

Una segunda causa, muy relacionada con la anterior, es el cambio en la opinión pública de las metrópolis, que empieza a cuestionar el imperialismo y a defender, como reacción al racismo y expansionismo fascistas, el derecho de autodeterminación de los pueblos. En este cambio de conciencia tuvieron un papel esencial las iglesias cristianas, tanto católica como protestantes, y los partidos socialistas.

Una tercera causa es el surgimiento de instituciones supranacionales que impulsaron el proceso descolonizador. Este fue el caso de la Organización de Naciones Unidas, que se caracterizó por la defensa del derecho de autodeterminación desde sus orígenes en 1945, y del Movimiento de Países No Alineados que, nacido en la Conferencia de Bandung de 1955, fue integrando a los países que iban accediendo a la independencia y defendiendo el acceso a ella de las colonias que seguían dependientes.

Una causa fundamental de la Descolonización fue la influencia de la Guerra Fría. Las dos superpotencias, EEUU y la URSS, se mostraron favorables al proceso de descolonización, tanto por razones ideológicas (EEUU fue una antigua colonia y la URSS defendía teorías marxistas anti-imperialistas) como por el interés de aprovechar el surgimiento de países nuevos para ir ampliando sus respectivos bloques y tener acceso a la explotación de sus recursos, antes sometidos al monopolio de las metrópolis.

Todas las causas anteriores permitieron la última de las causas principales del proceso de Descolonización: la aparición de movimientos anticolonialistas en las propias colonias. Sus bases ideológicas fueron fundamentalmente tres: el marxismo-leninismo, ya que los países comunistas mundiales (incluidos los que se iban formando en las colonias) siguieron las indicaciones de la URSS, favorable a la descolonización; el indigenismo, que defendía frente a la aculturación imperialista, los valores culturales autóctonos, dando lugar a conceptos como el panarabismo (unidad de todos los pueblos árabo-musulmanes) y la negritud (defensa de los valores negroafricanos frente a la imposición blanca); y la religión, factor importante en el caso de religiones con una organización y unas elaboraciones teológicas equiparables al cristianismo, como fue el caso del mundo islámico e hindú. Los movimientos independentistas estuvieron dirigidos por las élites indígenas, conformadas por la burguesía comercial y administrativa nativa. Constituían una minoría social educada en los principios occidentales, con un nivel educativo que les hacía se conscientes de su sometimiento pero también con unos intereses socioeconómicos muy vinculados a la administración colonial, lo que explica en buena medida el surgimiento posterior del neocolonialismo.

DESARROLLO DE LA DESCOLONIZACIÓN

Etapas del proceso de descolonización

El acceso a la independencia de las colonias fue más o menos temprano dependiendo de la fuerza de sus movimientos independentistas, fuerza que dependía a su vez del grado de desarrollo socioeconómico, político, cultural y religioso de las colonias. Así, los movimientos independentistas fueron mucho más fuertes en el sur de Asia y norte de África que en el África Negra, lo que explica el acceso más tardío de esta última a la independencia.

En general, podemos distinguir dos grandes etapas: entre 1945 y 1955 accedieron a la independencia la mayor parte de las colonias del Sur de Asia, Oriente Próximo, Libia y Egipto en el norte de Arica y Sudáfrica. Entre 1955 y 1975 lo hicieron las colonias asiáticas aún dependientes, como países del Golfo Pérsico y Malaysia, y los países africanos, empezando por el Magreb y continuando con el África Negra. A partir de 1976 ya son pocos los territorios coloniales, pudiendo destacar en todo caso las independencias de Zimbawe (1980) y Namibia (1990) en África y la de Brunei (1984) y la entrega a China de Hong Kong (1997) y Macao (1999) en Asia. Los territorios coloniales, en la actualidad, se limitan a pequeñas islas y enclaves, aunque con conflictos aún latentes como es el caso del Sáhara Occidental.

Las vías de acceso a la independencia variaron en función de las distintas actitudes de las metrópolis ante el proceso. Así, cuando la actitud de las metrópolis fue de rechazo a la independencia, la lucha independentista derivó en guerras, como fue el caso de Francia con respecto a Argelia e Indochina y el de Holanda con respecto a Indonesia. Además, muchos procesos de independencia fueron mediatizados por los intereses de las superpotencias, lo que llevó a guerras civiles entre comunistas y capitalistas, como fue el caso de Corea y Vietnam. Sin embargo, cuando la actitud de las metrópolis fue negociadora, los procesos independentistas fueron esencialmente pacíficos. Este fue el caso de la mayoría de las colonias británicas, ya que Gran Bretaña, ante lo inevitable del proceso prefirió negociar la independencia de las colonias a cambio de mantener cierto vínculo político (Commonwealth) y de mantener los intereses económicos del país. Es lo que se conoce como la fórmula “Give and Keep”. Otros factores a tener en cuenta para entender el grado de conflictividad de cada proceso independentistas es la existencia dentro de una misma colonia de grupos religiosos o étnicos diferenciados, como fue le caso de la India, y la actitud de los colonos, muchas veces reacios a la independencia, como fue el caso de Argelia y Zimbaue, generando ambos factores fuertes conflictos.

La descolonización del sur y sureste de Asia

Como ya hemos indicado antes, el Imperio Británico optó por la vía negociadora para la descolonización, por lo que esta adoptó por lo general características pacíficas, aunque con el efecto distorsionador de las diferencias étnico-religiosas internas, que generó conflictos. Este fue el caso de la principal colonia británica en Asia, la India. Allí surgiron dos partidos independentistas, el Partido del Congreso, dirigido por Gandhi y Nehru, y que agrupaba a la población hindú, y la Liga Musulmana, dirigida por Ali Jinnah, que agrupaba a los musulmanes. La falta de acuerdo entre ambos, llevó al Plan Mountbatten que supuso la división de la antigua colonia en 1947 en dos nuevos países: India, de mayoría hindú, y Pakistán, de mayoría musulmana. Sin embargo, los conflictos entre ambos países fueron continuos, sobre todo por la región de Cachemira (incluida en la India pero de población musulmana: guerras de 1947, 1965 y 1971), y la parte oriental de Pakistán se independizó dando lugar a Bangladesh en 1971. En el caso de Ceilán (1948), Birmania (1948) y Malaysia (1957) el proceso descolonizador no fue problemático, aunque en el último caso fue más tardía debido a los intereses comerciales y petrolíferos en el territorio.

En el caso francés y holandés, la descolonización fue muy conflictiva. La Indochina francesa fue ocupada por Japón durante la II Guerra Mundial y en 1945 declararon la independencia de manera unilateral Vietnam, Laos y Camboya, lo que supuso el inicio de la guerra en 1946, al no aceptarla la metrópoli. En Vietnam, los independentistas estaban divididos en comunistas (Vietmihn) y capitalistas. Por ello, la independencia del país reconocida por Francia en la Conferencia de Ginebra (1954) supuso la división del país en un Norte comunista dirigido por Ho Chi Minh y un Sur capitalista apoyado por EEUU. Ambos regímenes se enfrentaron militarmente hasta la victoria comunista en 1975, que reunificó el país.

En el caso de la Indonesia holandesa, igualmente ocupada por Japón durante la II Guerra Mundial, la declaración unilateral de independencia fue seguida de una guerra entre 1947-1948 que se saldó con la independencia del país en 1949, dirigido por Sukarno.

Oriente Próximo y el Magreb

La descolonización en Oriente Próximo fue muy problemática por su importancia geoestratégica al ser la zona con mayores reservas petrolíferas a nivel mundial; por el artificial trazado de fronteras tras el reparto del Imperio Turco en mandatos británicos y franceses tras la I Guerra Mundial, por el acceso al poder de oligarquías corruptas y por los conflictos derivados de la creación del Estado de Israel.

Los distintos países árabes fueron accediendo a la independencia a través de acuerdos: independencia de Egipto en 1922, establecimiento de la Arabia Saudí unificada e independencia de Irak en 1932, de Líbano en 1943, y de Siria y Jordania en 1946.

En el caso de Palestina, mandato británico tras la I Guerra Mundial, estaba registrando desde entonces una fuerte inmigración de población judía (impulsada por el movimiento sionista) que se intensificó tras la II Guerra Mundial, generando conflictos entre ella y los musulmanes autóctonos. Gran Bretaña decidió la partición del país en un estado judío y otro musulmán, no siendo aceptada por estos. Así, cuando en 1948 Gran Bretaña se retiró del territorio y se proclamó el Estado de Israel estalló la Primera Guerra Árabe-Israelí (1948-1949) que se saldó con la victoria y ampliación de Israel. En los años posteriores se sucedieron las guerras (Segunda en 1956, Tercera o de los Seis Días en 1967 y Cuarta o del Yom Kippur en 1973), saldadas todas ellas con victoria y ampliación de Israel, generando el problema de los refugiados palestinos en otros países y el descontento creciente de los palestinos que permanecían en los territorios ocupados. Este descontento se materializó en la creación de la OLP en 1964, grupo dirigido por Yasser Arafat y que pasó de defender el terrorismo a la sublevación popular desarmada (intifada). Los acuerdos de Camp David de 1978 supusieron el reconocimiento del Estado de Israel por los países árabes pero dejó sin solucionar el problema de los palestinos. En los Acuerdos de Oslo de 1993 se decidió la creación de una entidad palestina autónoma (Autoridad Nacional Palestina) pero con un dominio territorial inconexo y muy limitado. Esto provocó la segunda intifada en 2000, el ascenso de formaciones palestinas más radicales como Hamas (victoria electoral en 2006) y los ataques fronterizos en Gaza en 2009, 2012 y 2019.

Los países del Golfo Pérsico fueron accediendo de manera más tardía a la independencia (Kuwait en 1961, Bahrein, Qatar y Emiratos Árabes Unidos en 1971). En general, en Oriente Próximo fracasaron los intentos de unidad del panarabismo y se establecieron regímenes muy oligárquicos, e incluso monarquías teocráticas como las del Golfo.

En el Magreb el proceso se inició con la independencia de Marruecos y Túnez en 1956 y de Mauritania en 1960, siendo muy conflictivos los casos de Argelia y del Sáhara Occidental. Argelia fue una colonia de poblamiento francesa, a la que se concedió un estatuto de autonomía en 1947. Sin embargo, los musulmanes agrupados en el FLN demandaban la independencia, generándose una guerra entre estos y las tropas y colonos franceses entre 1954 y 1962, año este último de la independencia del país. En cuando al Sáhara Occidental, colonia española, el régimen de Franco hubo de hacer frente a las demandas marroquíes, que supusieron la cesión del Territorio del Draa en 1958 y del Ifni en 1969 tras sendas guerras. Los deseos de anexión marroquí chocaban con los deseos independentistas de los saharauis, que habían formado el Frente Polisario en 1973. Aprovechando la enfermedad terminal de Franco, Marruecos llevó a cabo en 1975 la Marcha Verde, invasión de la zona por población civil desarmada. Ante ello, España decidió ceder el territorio a Marruecos con la oposición del Frente Polisario, por lo que la tensión en la zona aún se mantiene.

El África Subsahariana

El África negra, por su subdesarrollo y consiguiente debilidad de los movimientos independentistas, fue la última en acceder a la independencia. Antes de la II Guerra Mundial ya eran independientes Liberia y Etiopia, países no colonizados, y Sudáfrica, autónoma desde 1910, aunque no fue legalmente independiente hasta 1961. El grueso del proceso descolonizador se produjo entre 1955 y 1975, especialmente en 1960. Como impulsor del proceso destacó el panafricanismo, con líderes defensores de la negritud como Kwame Nkrumah (Ghana), Jomo Kenyatta (Kenia), Sekou Touré (Guinea) y Leopold S. Senghor (Senegal), que fracasó en sus intentos de unidad, plasmados solo en la creación de la Organización de la Unidad Africana (OUA) en 1963. Especialmente conflictivos fueron los casos de Angola y Mozambique, ya que la oposición de la dictadura portuguesa dio origen a guerras y a que la independencia no se produjera hasta 1975, un año después de la caída del régimen dictatorial.

CONSECUENCIAS: EL NACIMIENTO DEL TERCER MUNDO

Los problemas de los nuevos países

Los nuevos países independientes sufrieron desde el principio y de forma generalizada graves problemas como consecuencia de la herencia de la explotación colonial, muy intensa y alargada en el tiempo; del mismo desarrollo del proceso descolonizador, marcado en algunos casos por conflictos y en todos por la salida rápida de la administración colonial sin estar organizada la independiente; y del sistema económico internacional, en el que las colonias actuaban como economías subordinadas y dependientes con respecto a las metrópolis y, en general, a los países desarrollados. Como consecuencia de todo ello, nacería el Tercer Mundo.

Tercer Mundo: subdesarrollo y neocolonialismo

El Tercer Mundo es un término que fue acuñado por el economista francés Alfred Sauvy haciendo un símil entre los nuevos países independientes sumidos en el subdesarrollo y la dependencia y la situación de subordinación y falta de privilegios del Tercer Estado en el Antiguo Régimen. Junto con este término se han utilizado otros términos para designar a los nuevos países independientes como países subdesarrollados o en vías de desarrollo (queriendo indicar que su situación es sólo temporal) y la dicotomía Norte-Sur (que implícitamente parece dar unas causas físicas deterministas en su situación). Por otra parte, también se ha extendido el término Cuarto Mundo para designar a los países más subdesarrollados del Tercer Mundo.

Los países del Tercer Mundo se caracterizan por su inestabilidad política interna (debida a las tensiones sociales debidas al subdesarrollo, a los conflictos étnicos y religiosos internos debidos al mantenimiento de las fronteras artificiales de la época colonial, y a las prácticas de gobierno oligárquicas y a la corrupción generalizada causadas por los intereses de las élites coloniales y de los países desarrollados que las apoyan); por los grandes contrastes sociales con una élite dirigente y la masa de clase baja, sin apenas clase media; por el fuerte crecimiento demográfico, manteniéndose en una constante fase de transición demográfica sin alcanzar, por su subdesarrollo, el modelo demográfico moderno; por una economía basada en los sectores primarios, predominando una agricultura de exportación que no logra satisfacer las demandas alimenticias propias y una minería y una industria en manos extranjeras, por lo que sus beneficios no revierten al país; por el grave déficit en los servicios públicos, especialmente sanidad y educación, lo que limita las posibilidades de desarrollo futuro; y por un fuerte endeudamiento exterior, debido a la falta de recursos y a la corrupción, que los aboca a su dependencia con respecto a los países desarrollados.

Por tanto, se puede decir que el colonialismo dio lugar a un neocolonialismo, ya que la relativa independencia política de las antiguas colonias se produjo manteniendo su dependencia económica. Esta dependencia se daba en los aspectos financiero (dependencia de los préstamos y ayudas al desarrollo condicionadas de los países ricos y de las instituciones financieras internacionales por ellos controladas, como el Banco mundial y el FMI), tecnológico (los países subdesarrollados dependen de la tecnología de los desarrollados, con los condicionamientos y gastos en el pago de importaciones y royalties que comporta) y comercial (los países subdesarrollados exportan básicamente materias primas a bajo coste mientras que importan productos industriales caros o materias primas subvencionadas; en los casos de deslocalización industrial, las exportaciones industriales apenas benefician a los países productores, debido a los bajos impuestos y a que los beneficios de estas empresas multinacionales revierten a los países donde se encuentra su sede, es decir, los países ricos).

CONCLUSIONES

La explotación colonial, las características del proceso de independencia, las interferencias de las grandes potencias en el contexto de Guerra Fría y la imposición del neocolonialismo supusieron el nacimiento del Tercer Mundo. La división del Mundo en países desarrollados y subdesarrollados es, sin duda, una de las principales características del mundo actual y uno de sus grandes desafíos. El fuerte crecimiento demográfico de los países del Tercer Mundo y los casos de crecimiento económico que se han producido en su seno suponen que, de cara al futuro, la agudización del cambio climático y la lucha por los recursos sean los principales desafíos futuros de la Humanidad.

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LA GUERRA FRÍA (1945-1991)

Tema de Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato referente a la Guerra Fría, por Carlos Javier Garrido García.

Europa dividida durante la Guerra Fría. Fuente: wikipedia.

INTRODUCCIÓN

La II Guerra Mundial (1939-1945) dejó dos grandes superpotencias vencedoras con sistemas políticos y socioeconómicos divergentes: EEUU, con democracia liberal y capitalismo, y la URSS, con una dictadura comunista. Ambas, que habían colaborado frente al enemigo común fascista, con la victoria empezaron a enfrentarse por sus divergencias ideológicas y su interés por extender sus respectivos bloques con países que reprodujeran sus sistemas y, sobre todo, fueran zonas bajo su control político y económico. Este enfrentamiento no derivó en un conflicto directo entre ambas, por el temor a una Tercera Guerra Mundial y por la posibilidad de que esta fuera una guerra nuclear. Por tanto, se trató de un enfrentamiento indirecto entre ambas, de ahí el término de “Guerra Fría”.

CARACTERÍSTICAS Y CAUSAS DE LA GUERRA FRÍA

Características

La Guerra Fría es el sistema de relaciones internacionales existente entre 1945 (fin de la II Guerra Mundial) y 1991 (desaparición de la URSS), consistente en la división del mundo en dos bloques antagónicos encabezados por EEUU (bloque occidental, democrático o capitalista) y la URSS (bloque oriental o comunista), que se enfrentan a través de la carrera de armamentos, la propaganda ideológica, los servicios secretos de espionaje (CIA y KGB), y las presiones políticas y económicas y las guerras localizadas para delimitar las respectivas áreas de influencia. En este periodo fracasa la ONU en su papel mediador, principalmente por el ejercicio del derecho de veto por las superpotencias, lo que evitaba aprobar cualquier resolución en los conflictos entre ambas.

Inicio

Tras la victoria sobre el enemigo común fascista, EEUU y la URSS empiezan a mostrar sus diferencias. El primer conflicto anunciador de la Guerra Fría se produjo en Irán (1946), país ocupado en el norte por la URSS y en el sur por EEUU. Aunque había un acuerdo para la retirada de ambos, la URSS se negó, generando una crisis diplomática que se saldó con la retirada soviética.

El segundo punto de fricción fue la situación de Europa Oriental. Esta zona había sido liberada por el ejército soviético, que permaneció allí tras el fin de la guerra. Aunque Stalin se había comprometido a permitir elecciones libres, finalmente se fueron estableciendo regímenes dictatoriales comunistas, lo que provocó la reacción de EEUU. Ante las posibilidades de extensión del comunismo a Europa Occidental por la situación de crisis socioeconómica de postguerra, el presidente Truman exigió a estos países la expulsión de los partidos comunistas que participaban en gobiernos de coalición y puso en marcha la denominada “Doctrina Truman” de contención del expansionismo soviético. Frente a esta doctrina, la URSS puso en marcha la “Doctrina Jdanov” y la formación de una nueva internacional comunista, la Kominform, con la intención ambas de reforzar su control sobre su área de influencia.

La primera guerra localizada de la Guerra Fría fue la Guerra Civil en Grecia (1945-1947), en la que se enfrentaron los monárquicos apoyados por EEUU y Gran Bretaña, y los comunistas. Estos últimos no consiguieron el apoyo de la URSS, ya que Grecia quedaba fuera de su área de influencia, lo que les llevó a la derrota. Así, Grecia se convirtió en el único país del bloque capitalista en Europa Oriental.

DESARROLLO DE LA GUERRA FRÍA

La máxima tensión (1948-1956)

La división entre los dos bloques de Europa quedó consolidada en el terreno económico en 1948-1949. Así, en 1948 EEUU puso en marcha el Plan Marshall, programa de ayudas económicas estadounidenses para la reconstrucción de Europa. El objetivo era tanto económico (recuperar el mercado europeo para los productos e inversiones estadounidenses) como político (mejorar el nivel de vida para frenar la conflictividad social y así evitar posibles revoluciones comunistas).

Aunque en principio el Plan estaba abierto a todos los países europeos (con la excepción de la España franquista), Stalin obligó a los países de su órbita a rechazarlo. Como alternativa, en 1949 se creó el Consejo de Ayuda Mutua Económica (COMECON), un órgano de coordinación de las políticas económicas de Europa Oriental, pero sometiéndolas a los intereses de la URSS.

De manera paralela a la configuración de los bloques económicos, se produjo la consolidación de la división de Alemania y la crisis de Berlín. En la Conferencia de Postdam (1945) las potencias aliadas habían decidido la división de Alemania y de la ciudad de Berlín en cuatro zonas de ocupación a cargo de EEUU, Gran Bretaña, Francia y la URSS. En 1948, contra lo estipulado, las tres primeras potencias decidieron unificar sus zonas de ocupación, ante lo cual la URSS decidió intentar obligarlas a abandonar sus zonas de ocupación en la ciudad de Berlín (que estaba dentro de su zona) mediante un bloqueo que dejó desabastecida a la ciudad. Frente a ello, EEUU estableció un puente aéreo para abastecer a la ciudad de productos básicos, levantando la URSS el bloqueo en mayo de 1949 por el temor a un conflicto directo con EEUU. Como consecuencia de todo ello, ese mismo mes se formó la República Federal de Alemania (RFA) con un régimen democrático capitalista y la República Democrática Alemana (RDA) con una dictadura comunista.

Otro de los efectos de la crisis de Berlín y del aumento de la tensión fue la configuración de las alianzas militares. Así, en 1949 se creó la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que agrupaba a los países capitalistas de Europa Occidental y Norteamérica, y en 1955 el Pacto de Varsovia, que agrupaba a la URSS y a los regímenes comunistas de Europa Oriental.

Aunque la situación en Europa se había estabilizado, en Asia se produjo una fuerte ampliación de la zona de dominio comunista. Así, en 1949 la victoria de los comunistas de Mao Zedong en la guerra civil supuso la creación de la República Popular China, quedando la isla de Formosa como un reducto de la China capitalista (Taiwán). Por otra parte, entre 1950 y 1953 se produjo la Guerra de Corea. El país había sido dividido en un norte comunista y un sur capitalista tras el final de la II Guerra Mundial. En 1950, el líder norcoreano Kim Il Sung invadió el sur capitalista, lo que llevó a EEUU a intervenir en el conflicto. El apoyo chino a Corea del Norte supuso un equilibrio de fuerzas que llevó a la paz en 1953, que consolidó la división del país en una Corea del Norte comunista y una Corea del Sur capitalista, que aún se mantiene.

La incapacidad estadounidense para alcanzar la victoria en Corea y la expansión comunista en Asia provocaron una fuerte inseguridad en EEUU. Esto la llevó a establecer nuevas alianzas militares, cuyo objetivo era rodear al bloque comunista para evitar su expansión. Así, en 1954 se creó la Organización del Tratado del Sudeste Asiático (SEATO), que agrupaba a EEUU, Australia, Nueva Zelanda, Filipinas y Tailandia, además de a Francia y Gran Bretaña por sus colonias; y en 1955 el Pacto de Bagdad, que agrupaba a EEUU y a países de Oriente Próximo como Turquía, Irak, Irán y Pakistán. Del mismo modo se firmaron tratados bilaterales con Taiwán, Corea del Sur y Japón. Además de estos tratados regionales de defensa, en política interior se desarrolló la denominada “Caza de Brujas”, es decir, la persecución de los comunistas estadounidenses llevada a cabo por el Comité de Actividades Antiamericanas dirigido por el senador McCarthy.

La coexistencia pacífica (1956-1975)

Esta etapa de la Guerra Fría se caracteriza por la distensión de las relaciones entre las superpotencias, disminuyendo las posibilidades de conflicto directo y estableciéndose canales formales de diálogo entre ambas, lo que no quiere decir que no siguieran existiendo tensiones y conflictos localizados.

Las causas para este cambio son varias: el cambio de líderes, ya que en la URSS la muerte de Stalin en 1953 supuso el acceso al poder de Kruschev y en EEUU el presidente Truman fue sucedido por Eisenhower en 1953 y en 1961 por Kennedy; por el fin del monopolio nuclear de EEUU, ya que la URSS consiguió su bomba atómica en 1949, lo que hacía temer el estallido de una guerra nuclear; por el desarrollo del Movimiento de Países No Alineados en el naciente Tercer Mundo como una alternativa al mundo bipolar; y por las disensiones internas producidas en ambos bloques.

La primera demostración de que la situación había cambiado fue la Crisis del Canal de Suez de 1956. Ese año, el presidente egipcio Nasser decidió nacionalizar el canal, hasta entonces controlado por una compañía franco-británica. Esto provocó que Francia y Gran Bretaña, además de Israel, declararan la guerra a Egipto. Tanto EEUU como la URSS impusieron la retirada de los atacantes al entender el conflicto como un intento de supervivencia del colonialismo, que ambas estaban interesadas en eliminar.

Relacionado precisamente con la descolonización, impulsada por las superpotencias, nació el Movimiento de Países No Alineados. Nacido en la Conferencia de Bandung de 1955, agrupó a buena parte de los nuevos países independientes, defendiendo la neutralidad frente a los dos bloques, el rechazo al colonialismo y la defensa de su desarrollo socioeconómico frente a la explotación neocolonial. Este movimiento hizo comprender a las superpotencias que, para seguir ampliando sus bloques con los nuevos países independientes, debían atenuar la tensión entre ambas.

El mismo efecto tuvo el surgimiento de movimientos de protesta en el interior de sus bloques. En cuanto al bloque comunista, surgieron tanto posturas disidentes como disensiones. En cuanto a las posturas disidentes, estas buscaban la eliminación de la dictadura comunista y su salida por tanto del bloque soviético, como fue le caso de las revueltas de Hungría en 1956 y de la “Primavera de Praga” en Checoslovaquia en 1968, sofocadas con una fuerte represión. Porla que se refiere a las disensiones, estas buscaban la independencia de los dictados soviéticos pero sin eliminar el régimen comunista, como fue el caso de Yugoslavia y China, que adoptaron políticas independientes a partir de 1948 y 1960 respectivamente. Por lo que se refiere al bloque capitalista, se produjeron disensiones como la política equidistante del presidente De Gaulle en Francia y el establecimiento de regímenes de izquierdas en Latinoamérica, respondidos estos últimos con la promoción por EEUU de golpes de Estado y guerrillas para establecer dictaduras de signo conservador.

Como ya se ha indicado, la coexistencia pacífica no supuso la inexistencia de conflictos, siendo los principales la segunda crisis de Berlín, la crisis de los misiles de Cuba y la Guerra de Vietnam.

En cuanto a la segunda crisis de Berlín, las diferencias de desarrollo y de libertades entre la RFA y la RDA provocaron un fuerte movimiento migratorio de la segunda hacia la primera, especialmente intenso en Berlín. Como reacción, en 1961 el régimen comunista construyó el muro de Berlín, que desde entonces se convirtió en el símbolo del mundo bipolar de la Guerra Fría.

Por lo que se refiere a Cuba, en 1959 una revolución dirigida por Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara acabó con la dictadura de Fulgencio Batista, apoyada por EEUU. En 1961 la CIA estadounidense intentó derrocar al régimen revolucionario apoyando una invasión de la isla por parte de exiliados cubanos, que fracasó en Bahía Cochinos. La hostilidad estadounidense provocó la alianza entre Cuba y la URSS y el establecimiento de un régimen comunista en la isla. Para asegurar su protección, la URSS decidió implantar bases de misiles nucleares en 1962, lo que llevó a EEUU a bloquear la isla. Finalmente, en un ambiente de fuerte tensión, Kennedy y Kruschev llegaron al acuerdo de desmantelar las bases de misiles a cambio de no volver a intentar una invasión de Cuba.

Por último, en cuanto a la Guerra de Vietnam, tras la II Guerra Mundial la colonia francesa de Indochina fue declarando su independencia, surgiendo los estados de Vietnam, Laos y Camboya. Francia intentó recuperar el control de la zona, pero fue derrotada en una larga y dura guerra desarrollada entre 1945 y 1954. En el caso de Vietnam, la independencia supuso la división en un Norte comunista y un Sur capitalista. Como en Corea, el intento de invasión del sur por los comunistas dirigidos por Ho Chi Mihn supuso la intervención directa en la guerra de EEUU a partir de 1964. Sin embargo, la victoria se decantó del lado comunista en 1975, extendiéndose los regímenes de este signo también a Laos y Camboya. Esta derrota fue un golpe muy duro para EEUU.

Rebrote y final de la Guerra Fría (1975-1991)

El debilitamiento de EEUU por su derrota en Vietnam y por la crisis económica del petróleo de 1973, intentó ser aprovechado por la URSS retomando su política expansionista. Así, estableció misiles nucleares en Europa Oriental, apoyó movimientos revolucionarios en países del Tercer Mundo como Angola y Nicaragua e inició en 1979 la invasión de Afganistán. Este mismo año, en Irán triunfó la revolución islamista del Ayatollah Homeini, perdiendo así EEUU un aliado clave en la región de Oriente Próximo.

El fin la crisis económica gracias al aumento de la productividad debido a la informatización y robotización de la producción, en la que la URSS quedó relegada, le permitió a EEUU retomar la iniciativa. A ello contribuyó también el acceso al poder del republicano Ronald Reagan en 1981, que puso en marcha una agresiva política: establecimiento de los Euromisiles, proyecto de la Iniciativa de Defensa Estratégica o “Guerra de las Galaxias” (escudo antimisiles) e intervenciones en la isla de Granada, Nicaragua (formación de la guerrilla de la “Contra”) y Afganistán (apoyo a los grupos terroristas islamistas que se enfrentaban a la invasión soviética).

El debilitamiento de la URSS, debido a la crisis económica, a su subdesarrollo tecnológico y al peso ahogante de los gastos militares, supuso que su último presidente, Mijail Gorbachov (1985-1991) se viera obligado a poner en marcha reformas internas y a buscar una nueva distensión en sus relaciones con EEUU. En cuanto a esto último, en 1987 ambas superpotencias firmaron el Tratado de Washington, que establecía el desmantelamiento de los misiles de alcance medio, y en 1989 la URSS decidió retirar sus tropas de Afganistán (donde se hicieron con el poder los talibanes, islamistas radicales) y de los países de Europa del Este. Esto último permitió el estallido de revoluciones democráticas en todos ellos entre 1989 y 1991, la más simbólica de las cuales fue la Caída del Muro de Berlín en 1989, que permitió la desaparición de la RDA, absorbida por la RFA en 1990.

EVOLUCIÓN INTERNA DE CADA BLOQUE

Vista la evolución general de la Guerra Fría, en este apartado analizaremos la evolución interna de cada bloque, con especial interés en la de las superpotencias.

El bloque capitalista durante la Guerra Fría

Tras la II Guerra Mundial, el bloque capitalista registra un fuerte periodo de expansión económica entre 1950 y 1973. Las bases de este crecimiento fueron el programa de reconstrucción económica de Europa (Plan Marshall) y los acuerdos de Bretton Woods de 1944, que establecieron: la estabilidad monetaria (establecimiento del dólar como base del sistema monetario, estableciendo una paridad fija entre esta moneda y el oro), el establecimiento de organismos encargados de garantizar y controlar la estabilidad económica mundial (Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial) y la generalización de prácticas librecambistas gracias al Acuerdo General sobre Tarifas Aduaneras y Comercio (GATT, 1947). Gracias a todo ello se registró un período de expansión económica caracterizado por la aplicación de numerosos avances tecnológicos que aumentaron la productividad y un aumento de la demanda basado en el aumento del empleo y la mejora de las condiciones salariales y sociales, dando lugar a una sociedad de consumo de masas y al Estado de Bienestar. Este cambio se produjo sobre todo en Estados Unidos, Europa Occidental y Japón, mientras que en el resto del mundo capitalista predominaron las dificultades y los desequilibrios.

El periodo de expansión económica se ralentizó a partir de 1970 y entró en crisis en Estados Unidos debido al aumento del déficit por la balanza comercial negativa y los gastos militares. Esto disminuyó las reservas de oro y provocó una fuerte inflación al perder valor el dólar. Como consecuencia de ello, el presidente Nixon decretó la no convertibilidad del dólar en oro en agosto de 1971.

En este contexto sobrevino la crisis del petróleo de 1973, debido al aumento de su precio por los países de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo, mayoritariamente musulmanes) debido a la Guerra Árabe-Israelí de ese año. El aumento del precio de la principal fuente de energía supuso un déficit de las balanzas comerciales, un incremento de la inflación y el crecimiento del paro al disminuir la demanda y la producción.

Esta crisis, agravada por la segunda crisis del petróleo de 1979 (debida a la Revolución islámica en Irán) produjo importantes cambios en el mundo capitalista: implantación de políticas económicas neoliberales (reducción de la intervención y control del Estado, cuestionamiento del Estado de Bienestar), reconversión de los sectores económicos tradicionales, terciarización de la economía (al producirse la deslocalización industrial) y aumento de la productividad gracias a la informatización y robotización de las tareas productivas. En cualquier caso, todo ello supuso la existencia de paro estructural y un aumento de las diferencias sociales.

En cuanto a las principales potencias o regiones emergentes en el bloque capitalista, estas fueron Estados Unidos, Europa Occidental, Japón y los Dragones Asiáticos.

En cuanto a Estados Unidos, se consolidó como primera potencia económica mundial y líder indiscutible del bloque capitalista, gracias a los siguientes factores: potencial económico, papel central de su moneda, alto nivel de inversión en investigación, formación de grandes multinacionales y potencia militar. En cuanto a la evolución política, tras la II Guerra Mundial la política del presidente Truman (1945-1953) se basó en la contención del comunismo, manteniendo una política socioeconómica similar al New Deal (Fair Deal) y desarrollando la política de “Caza de Brujas” a cargo del senador McCarthy. Con el presidente Eisenhower (1953-1961) se acentuó el desarrollo socioeconómico, lo que supuso un renacimiento de la vida religiosa y los valores conservadores. Sin embargo, había graves problemas de desigualdad económica y racial, lo que dio lugar a movimientos de protesta como el de la lucha por la igualdad civil de la población negra. Este contexto explica la victoria del demócrata Kennedy (1961-1963), que estableció una política de derechos civiles para la población negra y de atenuación de las diferencias sociales. Tras su asesinato, Johnson (1963-1969) continuó su política, empañada por la Guerra de Vietnam. El acceso al poder del republicano Nixon (1969-1974) estuvo marcado por el estancamiento económico, la Guerra de Vietnam y el escándalo del Watergate, lo que le llevó a la dimisión, sustituyéndole Ford (1974-1977), durante cuyo mandato la crisis económica se ahondó. Tras un corto periodo de gobierno demócrata (Carter, 1977-1981), el republicano Reagan (1981-1989) estableció una política conservadora centrada en el neoliberalismo económico y la acentuación de la Guerra Fría. Finalmente, el mandato de Bush (1989-1993) coincidió con la recuperación económica, el hundimiento de la URSS y el establecimiento de EEUU como única superpotencia mundial (Nuevo Orden Internacional).

En cuanto a Europa Occidental, su evolución estuvo marcada por la recuperación económica y el proceso de unidad europea, elementos ambos muy relacionados. La recuperación fue impulsada por el programa de ayudas estadounidenses del Plan Marshall, para cuya gestión se estableció la Organización Europea para la Cooperación Económica (OECE), entrando en un periodo de expansión económica y en un modelo de desarrollo basado en la consolidación del Estado de Bienestar. Para evitar un nuevo conflicto y poder equipararse al nivel de las superpotencias, la reconstrucción vino acompañada del proceso de unidad, cuyos primeros pasos fueron el establecimiento del Consejo de Europa (1949) y de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA, 1951). Esta última era un mercado común de la producción carbonífera y siderúrgica formado por Francia, RFA, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo. Con el Tratado de Roma de 1957, el mercado común de la CECA se amplió al resto de sectoress económicos (Comunidad Económica Europea, CEE) y a la energía atómica (EURATOM), iniciándose un periodo de ampliación que supuso el ingreso en 1973 de Irlanda, Gran Bretaña y Dinamarca; en 1981 de Grecia y en 1986 de España y Portugal. Este último año se aprobó el Acta Única Europea que supuso el nacimiento de la Comunidad Europea como espacio económico y social común, fusionándose CEE, CECA y EURATOM. El Tratado de Maastricht de 1992 dio origen a la Unión Europea, con el objetivo de completar la unidad económica y potenciar la unidad política. La ausencia de una política exterior y de seguridad común fue el elemento que imposibilió que Europa se pusiera al nivel de EEUU dentro del bloque capitalista, convirtiéndose en un gigante económico pero supeditado a EEUU en lo político y militar.

En cuanto a Japón, la ocupación militar estadounidense entre 1945 y 1951 supuso el establecimiento de una monarquía parlamentaria y, gracias a las ayudas estadounidenses y a la liberalización económica, un fuerte crecimiento económico entre 1955 y 1973 (“Milagro Japonés”). Los factores de ese crecimiento fueron la elevada productividad, el establecimiento de multinacionales, la fuerte inversión en I+D y la cooperación entre Estado y sector privado. La economía se basó en productos industriales de exportación, a partir de la crisis de 1973 sobre todo bienes de consumo de alta tecnología, lo que le permitió tener una balanza comercial muy favorable que permitió fuertes inversiones exteriores y el desarrollo del mercado interno. Gracias a todo ello, se convirtió en la tercera potencia económica del bloque capitalista, aunque como en el caso europeo, supeditada a EEUU en lo político y militar.

Por último, en cuanto a los “Dragones Asiáticos”, bajo este término se agrupan un conjunto de países del sudeste de Asia (Corea del Sur, Taiwan, Singapur, Hong Kong, a los que se fueron incorporando posteriormente Tailandia, Filipinas, Indonesia y Malaysia) que implantaron un modelo de crecimiento basado en la exportación de bienes manufacturados (bienes de consumo de tecnología media o alta y sectores básicos como textil, calzado, naval) hacia los países capitalistas desarrollados, especialmente a partir de la crisis de 1973. Su desarrollo se vio favorecido por los bajos costes de producción (bajos salarios y fiscalidad), la liberalización de sus economías, la ausencia de fuertes tensiones sociales y el proceso de deslocalización industrial de los países ricos.

El bloque comunista durante la Guerra Fría

Como consecuencia de la II Guerra Mundial la URSS se convirtió en una superpotencia militar y en dirigente de un bloque que, como hemos visto, se extendió por Europa Oriental y Asia, principalmente. La muerte de Stalin en 1953 desató una lucha por el poder entre estalinistas y revisionistas, de la que salieron vencedores estos últimos, accediendo al poder Kruschev (1956-1964). Esto supuso una revisión del modelo soviético basado en la represión, la rígida planificación económica y la tensión constante con el bloque capitalista. Frente a ello, se impusieron medidas de liberalización política limitada, de planificación menos rígida y la política de coexistencia pacífica con EEUU. Sin embargo, estas medidas provocaron el rechazo de la nomenklatura del PCUS, llevando a la destitución de Kruschev en 1964 y al acceso al poder del inmovilista Breznev (1964-1982). Durante su mandato el sistema volvió a endurecerse y se generó una fuerte crisis económica, cada vez más profunda, debido a la rigidez de la planificación y a la incapacidad del sistema para adoptar la informatización y robotización de la producción tras la crisis del petróleo de 1973, lo que hizo descender los niveles de productividad. Tras los gobiernos de transición de Andropov (1982-1984) y Chernenko (1984-1985), el acceso al poder de Gorbachov (1985-1991) supuso el establecimiento de una política de reformas cuyo fracaso, como ya vimos, supuso el hundimiento de la URSS y del bloque comunista en 1989-1991.

En los países de Europa del Este se estableció un fuerte control por parte de la URSS, tanto militar (Pacto de Varsovia) como económico (COMECON), con las excepciones de Yugoslavia (que aplicó una política de autogestión económica y de independencia política frente a la URSS) y de Albania (que optó por vincularse a China a partir de 1961). Tras registrar unas fuertes tasas de crecimiento socioeconómico, a partir de la década de 1970 se entró en el estancamiento, lo que unido al debilitamiento de la URSS explica el hundimiento de sus regímenes comunistas entre 1989 y 1991, proceso especialmente conflictivo en el caso de Yugoslavia.

En cuanto a la República Popular China, fue establecida en 1949 tras la victoria comunista en la guerra civil. En un principio, su líder Mao Zedong (1949-1976) estableció un régimen vinculado y similar a la URSS, lo que supuso desabastecimiento y atraso agrícola. Sin embargo, en 1958 estableció una política autónoma e independiente (Gran Salto Adelante) estableciendo el sistema de comunas populares autosuficientes en el medio agrario. Sin embargo, el sistema fracasó (grandes hambrunas de 1959 y 1961), lo que llevó a un crecimiento de la oposición interna. Frente a ello, Mao estableció la Revolución Cultural (1965-1976), gigantesca campaña de movilización y represión contra los opositores. Tras su muerte, accedió al poder Deng Xiaoping (1976-1989) que estableció fuertes medidas de reforma económica (apertura comercial al exterior, disminución de la planificación centralizada, establecimiento de zonas económicas especiales en los que se implantó un modelo económico capitalista) que supusieron el establecimiento del modelo de “Un país, dos sistemas”. Sin embargo, en al ámbito político se mantuvo el inmovilismo y el régimen pudo sobrevivir al hundimiento del bloque comunista (fracaso de las manifestaciones de la Plaza de Tiananmen, 1989). La presidencia de Jiang Zemin (1989-2003) supuso una profundización de la política anterior, estableciendo de hecho un modelo de desarrollo similar al de los “Dragones Asíaticos” pero manteniendo las comunas rurales y la dictadura comunista.

Por último, durante la Guerra Fría se fueron estableciendo otros regímenes comunistas en el Tercer Mundo, como los de Cuba en América, los de Vietnam, Laos, Camboya y Corea del Norte en Asia y los de Angola, Etiopía, Libia y Congo en África, ya fuera imitando el modelo soviético o el chino. La crisis del bloque comunista de 1989-1991 supuso su desaparición, con las excepciones de China, Vietnam, Cuba y Corea del Norte, aunque los tres primeros manteniendo la dictadura comunista pero con una economía cada vez más capitalista.

CONCLUSIONES

La Guerra Fría fue un proceso que mediatizó en gran medida el proceso de descolonización que acabaría dando lugar al Tercer Mundo. Por otro lado, los desequilibrios de la URSS y del bloque comunista provocaron su hundimiento en 1989-1991, dando lugar a un mundo unipolar dominado por EEUU. Sin embargo, el denominado “Nuevo Orden Mundial” fue pronto desequilibrado por la inestabilidad derivada del subdesarrollo, del surgimiento de potencias emergentes y de la entrada en escena del fundamentalismo islámico.

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LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL (1939-1945)

Tema de Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato referente a la Segunda Guerra Mundial, por Carlos Javier Garrido García.

Imágenes de la Segunda Guerra Mundial. Fuente: wikipedia.

INTRODUCCIÓN

La Segunda Guerra Mundial ha sido considerada tradicionalmente como consecuencia de un único factor: el expansionismo de las potencias fascistas, enfrentadas con otra postura radical: el comunismo. En realidad, la Segunda Guerra Mundial hunde sus orígenes en la consecuencias de la Primera: una fuerte crisis económica de posguerra de la que se salió en los “Felices Años 20” pero con unos desequilibrios que explican la posterior Gran Depresión de 1929; la progresiva crisis de los sistemas democráticos por el ascenso de las posturas de extrema izquierda, animadas por el triunfo bolchevique en Rusia en 1917 e impulsadas por la crisis socioeconómica, y, frente a ellas, el ascenso de las de extrema derecha y, dentro de ellas, del fascismo; la agudización de las posturas nacionalistas radicales por el castigo excesivo a los vencidos y por la ideología heredada de la intensa propaganda de guerra; la inoperancia de la Sociedad de Naciones, que no poseía poder ejecutivo efectivo; y el aumento de las tensiones económicas internacionales por la adopción de políticas económicas proteccionistas ante la Gran Depresión, lo que supuso que cualquier alternativa de crecimiento pasara por la expansión territorial del propio país. Todo ello llevó a un conflicto que, por primera vez en la Historia, era realmente mundial y en el que se enfrentaron, por un lado, las potencias fascistas y, por otro, las democráticas y la URSS, estas últimas en principio incompatibles pero que colaboran temporalmente frente a un enemigo común.

CAUSAS Y CARACTERÍSTICAS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Situación política internacional y expansionismo de las potencias fascistas

Tras el estallido de la Gran Depresión en EEUU en 1929 y su extensión al resto del mundo a partir 1930 la situación internacional estaba marcada por las tensiones y la disgregación. Frente a una Sociedad de Naciones inoperante, las distintas potencias aplicaban políticas en defensa de sus derechos sin coordinación ni cooperación. Así, EEUU vio reforzado su aislacionismo internacional, centrándose en defender sus intereses políticos y comerciales en América Latina y Asia y desentendiéndose de los asuntos europeos; Francia y Gran Bretaña coincidían en su interés por mantener el equilibrio en Europa y sus intereses coloniales, percibiendo como amenazas no solo el ascenso nazi en Alemania y el expansionismo de Japón en Asia, sino también la consolidación de la URSS; esta última se encontraba aislada internacionalmente y temía el ascenso nazi en Alemania, por lo que intentó por todos los medios acercarse a Francia y Gran Bretaña; y por último en este contexto se consolidan los regímenes fascistas en Italia, Alemania y Japón, iniciando una política de expansionismo y rearme acorde con sus principios ideológicos y con sus intereses económicos.

El acceso al poder de Hitler en Alemania en 1933 provocó su abandono de la Sociedad de Naciones y el desarrollo de una política de revisión del Tratado de Versalles. Así, en 1935 se anexionó por plebiscito el Sarre, que estaba bajo control francés, y se restableció el servicio militar obligatorio. Frente a ello, Francia intentó aislar a Alemania, firmando en la Conferencia de Stressa (1935) una alianza con Gran Bretaña e Italia y un pacto de asistencia mutua con la URSS. Sin embargo, la invasión italiana de Etiopía en 1935-1936 y su condena por la Sociedad de Naciones llevaron a Mussolini a romper los pactos de Stressa y acercarse a Alemania.

En marzo de 1936 Hitler ocupó la zona desmilitarizada de Renania y el estallido de la Guerra Civil Española en julio de 1936, en la que Alemania e Italia apoyaron a Franco, reforzó el acercamiento entre ambas. Así, en octubre de ese año se firmó el pacto del Eje Roma-Berlín y poco después el Pacto Antikomintern, que incluía también a Japón.

Reforzado por su salida del aislamiento, Hitler inició su política expansionista, frente a la cual las potencias democráticas (Francia y Gran Bretaña) aplicaron la denominada “política de apaciguamiento”, es decir, aceptar los hechos consumados para evitar una nueva guerra. En marzo de 1938 Hitler anexionó Austria y, tras la Conferencia de Munich en octubre de ese año, los Sudetes. En marzo de 1939 desapareció Checoslovaquia, estableciéndose el Protectorado de Bohemia-Moravia, y también se anexionó Memel a costa de Lituania. Por su parte, Italia se anexionó Albania. Tras todo ello, en mayo de 1939 la alianza germano-italiana se reforzó con la firma del Pacto de Acero.

El próximo objetivo de Hitler era Polonia. Francia y Gran Bretaña terminaron de asumir que la política de apaciguamiento había sido un fracaso, por lo que dejaron claro que cualquier agresión contra Polonia sería motivo de guerra. Por su parte, la URSS temía cada vez más una guerra contra Alemania, lo que la llevó a aceptar un pacto de división de Polonia entre ambas. El objetivo soviético era ganar tiempo para prepararse para un conflicto que se consideraba inevitable y el alemán era asegurarse de que si estallaba un conflicto este no fuera con dos frentes como había sucedido en la Primera Guerra Mundial. En agosto de 1939 se firmó el Pacto germano-soviético de no agresión, en el que se preveía la división de Polonia. Con esta garantía, el 1 de septiembre de 1939 el ejército alemán inició la invasión del país, estallando la guerra.

Por lo que se refiere a Japón, el país se lanzó a una agresiva política expansionista cuyo objetivo fue China: en 1931 ocupó la región de Manchuria, estableciendo un estado satélite (Manchukuo) y en 1937 inició la ocupación del resto del país. Posteriormente, aprovechando la derrota de Francia y Holanda frente a Alemania en Europa, inició la ocupación de Indochina e Indonesia.

Las innovaciones técnicas y tácticas

Como ya se ha indicado, esta es la primera guerra verdaderamente mundial de la Historia. En principio, se enfrentaron las potencias del Eje (Alemania e Italia) frente a los Aliados (Gran Bretaña y Francia), centrándose las operaciones militares en Europa y el Norte de África. En 1941 la invasión nazi llevó a la URSS a incorporarse a los Aliados, como hizo a finales de ese año EEUU tras la agresión de Japón. Esto último extendió el conflicto a Asia y Oceanía.

Por otra parte, es una guerra plenamente industrializada, en la que el desarrollo de la aviación fue clave. Se aplicaron innumerables avances científico-técnicos en el desarrollo de nuevas armas (radar, aviones de combate y bombarderos, mejora de los tanques y submarinos, bombas dirigidas), hasta llegar a la bomba atómica. El nuevo armamento posibilitó la aplicación de nuevas tácticas militares como la “guerra relámpago” (avance sistemático basado en los ataques de la aviación, los avances en vanguardia de los tanques y la ocupación del terreno por la infantería) y la conversión de la retaguardia enemiga en un nuevo frente de guerra. Todo ello explica el elevado número de muertes, principalmente civiles, y de destrucciones de esta guerra.

DESARROLLO DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

La “Guerra Relámpago” (1939-1941)

Esta primera fase de la guerra está marcada por los rápidos avances alemanes gracias a la “guerra relámpago”. Tras la invasión de su parte de Polonia, Alemania invadió Dinamarca y Noruega en abril de 1940, cortando así el suministro sueco de hierro a los Aliados. Al mes siguiente, invade Bélgica, Holanda y rompe el frente francés. En junio Francia capitula, dividiéndose el país en una zona de ocupación alemana (norte y costa atlántica) y el Gobierno autoritario y colaboracionista de Vichy al mando del mariscal Petain en el sureste, aprovechando Italia para entrar en la guerra.

Con todo ello, Gran Bretaña se quedaba sola en la guerra, pero su presidente, Winston Churchill se negó cualquier negociación con el Eje. Para vencer su resistencia y dada la imposibilidad de realizar un desembarco, Hitler optó por ataques aéreos sistemáticos contra las ciudades británicas (Batalla de Inglaterra), pero fracasó gracias al radar y a la superioridad de sus cazas.

Dada la resistencia británica, las potencias del Eje optaron por abrir nuevos frentes, necesarios en una guerra que se preveía larga. Así, se inició la ofensiva desde Libia contra Egipto, con el objetivo de controlar el Canal de Suez y acceder a los pozos petrolíferos del Golfo Pérsico y se firmaron pactos con Hungría, Rumanía y Bulgaria, ocupándose entre abril y junio de 1941 Yugoslavia y Grecia.

Por tanto, para junio de 1941 el Eje controlaba toda Europa, con la excepción de su enemiga Gran Bretaña y de los países neutrales, entre los que destacaba la URSS. Sin embargo, la prolongación de la guerra llevó a la ruptura del pacto y la invasión de la URSS y la agresión japonesa supuso la entrada de EEUU en el bando Aliado, mundializándose el conflicto.

Mundialización de la guerra (1941-1942)

En junio de 1941 Alemania inició la invasión de la URSS, con el objetivo de conseguir suministros alimenticios y petrolíferos. Sin embargo, el Ejército soviético, tras aplicar una táctica de retirada y tierra quemada, logró resistir en invierno en Leningrado, Moscú y Stalingrado. En diciembre de 1941 se produjo el ataque japonés a Pearl Harbour (Hawai), lo que llevó a EEUU a entrar en la guerra. En principio, la superioridad aérea y naval japonesa fue incontestable, permitiéndole ocupar Malasia, Birmania, Filipinas, Salomón, Nueva Guinea y amenazar India y Australia.

En todas las zonas conquistadas, las potencias del Eje impusieron una política de explotación económica intensa. Frente a la ocupación, la población se dividió entre colaboracionistas y resistentes, sufriendo estos últimos una fuerte represión. Esta alcanzó su dimensión más brutal con la política de exterminio de los judíos o “Solución Final”, adoptada en la Conferencia de Wannsee de enero de 1942 y que acabó con la vida de unos 6 millones de personas.

Las ofensivas aliadas y la caída del Eje (1942-1945)

Pese a los avances del Eje, en 1942 la guerra se vuelve favorable a los aliados, debido a la potencia de los dos nuevos (EEUU y la URSS) y a la limitación de los recursos del Eje, sobre todo petrolíferos. Así, las victorias soviéticas en Stalingrado y Kursk (febrero y julio de 1943), británica en El Alamein (noviembre de 1942) y estadounidense en Mar del Coral, Midway y Guadalcanal (verano de 1942), supusieron el inicio de las ofensivas aliadas que las llevarían a la victoria.

Así, mientras el avance soviético por el Este se hacía cada vez más intenso, Gran Bretaña y EEUU realizaron los desembarcos en el norte de África (primavera de 1943), Sicilia-Italia (verano de 1943) y Normandía (junio de 1944). Este doble avance llevó finalmente a la invasión aliada de Alemania, suicidándose Hitler y firmándose su rendición en mayo de 1945.

En el Pacífico, EEUU aplicó una táctica de rápido avance hacia Japón, dejando bolsas aisladas de resistencia japonesa en la retaguardia. La fuerte resistencia japonesa en Iwojima (febrero-marzo 1945) y Okinawa (abril-junio 1945) hizo que el nuevo presidente norteamericano Truman se decidiera a utilizar la bomba atómica. Así, en agosto de 1945 se lanzaron dos bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, lo que llevó a Japón a capitular el 2 de septiembre de 1945, acabando así la guerra.

CONSECUENCIAS DE LA GUERRA

Pérdidas humanas e impacto moral

La Segunda Guerra Mundial ha sido hasta el momento la más mortífera de la Historia, calculándose el número de víctimas en un mínimo de 60 millones, la mayoría civiles por la desaparición del concepto de retaguardia. Del mismo modo, la guerra supuso grandes desplazamientos de población y un intenso trauma moral ya que su dureza, con el genocidio de los campos de concentración nazis, las masacres japonesas en China y los bombardeos masivos de ciudades y el uso de las bombas atómicas por los aliados cuestionaron todos los valores éticos en los que descansaba la civilización occidental. Todo ello potenció entre la población la defensa del respeto de los Derechos Humanos como valor universal y se definió un nuevo concepto jurídico en el derecho internacional: el de crímenes contra la humanidad. Este último sirvió para procesar en los Juicios de Nuremberg (1945-1946) a los dirigentes nazis que sobrevivieron y pudieron ser capturados.

Consecuencias económicas

Los daños materiales producidos por la guerra fueron especialmente intensos en Europa, Japón, China, y el Sudeste asiático, estando la situación marcada por la pérdida de infraestructuras y bienes de producción, los problemas de aprovisionamiento, el endeudamiento y la inflación. Como ocurrió con la I Guerra Mundial, EEUU salió enormemente beneficiado, ya que no sufrió las destrucciones de la guerra y se convirtió en el principal centro de suministro de armamento y otros suministros para los aliados, lo que le permitió crecer de manera exponencial y dejar atrás los efectos de la Gran Depresión. Frente a ello, el declive de las potencias europeas, muy afectadas por la guerra, consolidó a EEUU como primera potencia económica y financiera del mundo. Pese a las grandes destrucciones sufridas, la URSS se consolidó también como gran potencia gracias a su política de industrialización y al dominio sobre Europa oriental.

Consecuencias políticas

La derrota del Eje supuso la desaparición de los regímenes fascistas, aunque pervivieron algunas dictaduras con una ideología similar, como fue el caso de España. Japón fue invadido por EEUU y se estableció un régimen democrático, manteniendo la figura del emperador. En Europa, el final de la guerra supuso su división en dos zonas políticas: Europa occidental, liberada por Gran Bretaña y EEUU, en la que se restableció la democracia parlamentaria y el sistema económico capitalista, y Europa oriental, liberada por la URSS, en la que se impusieron dictaduras comunistas bajo su hegemonía.

Conferencias de paz y cambios territoriales

Durante el desarrollo del conflicto los aliados fueron prefigurando las condiciones de la paz en varias conferencias.

En la Conferencia de Yalta (febrero de 1945) se reunieron Roosevelt (EEUU), Stalin (URSS) y Churchill (Gran Bretaña), decidiéndose la división de Alemania y Austria en zonas de ocupación y el pago de reparaciones por su parte, la independencia de Polonia, la celebración de elecciones libres en los países liberados y la anexión soviética de Estonia, Letonia, Lituania y del este de Polonia.

En la Conferencia de Postdam (julio-agosto de 1945) se reunieron Truman (EEUU), Stalin (URSS) y Attle (Gran Bretaña), en la que se confirmaron y aplicaron los acuerdos anteriores.

Finalmente, en la Conferencia de Paz de París (1946-1947) se firmaron los tratados con los países aliados de Alemania: Italia perdió Istria en favor de Yugoslavia, Rumanía la Besarabia en favor de la URSS y la Dobrudja Meridional en favor de Bulgaria, Hungría la Rutenia Subcarpática en favor de la URSS, y Finlandia la Carelia en favor también de la URSS.

En el caso de Japón, se estableció su ocupación por EEUU y la pérdida de su imperio colonial: la URSS se anexionó el sur de la isla de Sajalin y las islas Kuriles, China recuperó Taiwán y Manchuria y Corea fue ocupada en el norte por la URSS y en el sur por EEUU.

La creación de la ONU

En las conferencias entre los aliados se estableció la necesidad de un nuevo organismo internacional que sustituyera a la desprestigiada Sociedad de Naciones. En la Conferencia de San Francisco (junio de 1945) se fundó la Organización de Naciones Unidas (ONU) cuyos objetivos eran el mantenimiento de la paz y de la seguridad internacionales, el reconocimiento del derecho a la libre determinación de los pueblos, el respeto de los Derechos Humanos y el impulso de la cooperación internacional a todos los niveles (económico, social, educativo, sanitario).

La ONU se estructuraba en tres órganos principales: la Asamblea General (formada por todos los miembros y que podía emitir sólo recomendaciones), el Consejo de Seguridad (sus resoluciones son de obligado cumplimiento y estaba integrado por 15 miembros de los que 5 eran permanentes y tenían derecho de veto: EEUU, Reino Unido, URSS, Francia y China) y la Secretaría General (representante de la institución, dirigido por un secretario general elegido cada 5 años). Para garantizar el respeto a los Derechos Humanos se estableció la Corte Penal Internacional y para fomentar la cooperación el Consejo Económico y Social, integrado de organismos especializados como la FAO y la UNESCO.

A diferencia de la Sociedad de Naciones, la ONU tenía más capacidad operativa, contado incluso con su propio ejército, los Cascos Azules.

CONCLUSIONES

La Segunda Guerra Mundial tuvo importantes repercusiones, más allá de las pérdidas humanas y materiales y de la desaparición de los regímenes fascistas. Así, la consolidación de dos superpotencias, EEUU y la URSS, con sistemas políticos y socioeconómicos opuestos hizo que la situación de posguerra estuviera marcada por el enfrentamiento entre ellas, dando lugar a la Guerra Fría (1945-1991). Por otro lado, el rechazo a las ideas imperialistas y racistas del fascismo supuso un impulso de los movimientos nacionalistas en las colonias, favorecidos también por el declive de las potencias europeas, dando lugar al proceso de descolonización y al surgimiento del Tercer Mundo.

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LA EVOLUCIÓN POLÍTICA DEL PERIODO DE ENTREGUERRAS Y EL ASCENSO DEL FASCISMO

Tema 9 de Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato referente a la evolución política del periodo de Entreguerras y el Fascismo, por Carlos Javier Garrido García.

Benito Mussolini, fundador del Fascismo. Fuente: wikipedia.

INTRODUCCIÓN

Las tensiones heredadas de la I Guerra Mundial, con países derrotados y sometidos a durísimas condiciones (Alemania), con países vencedores pero que no vieron satisfechas sus aspiraciones territoriales (Italia), con una gran exaltación nacionalista por la propaganda de guerra y con las dificultades de adaptación y rencor de los excombatientes, y el deterioro socioeconómico asociado a la crisis de posguerra y a la Gran Depresión, que provocó una fuerte conflictividad social, animada también por el triunfo bolchevique en Rusia, provocaron un crecimiento de las opciones autoritarias de signo conservador. Este crecimiento cristalizó en un nuevo movimiento político, el Fascismo, que alcanzó su mayor grado de desarrollo en dos países (Alemania e Italia) que compartían su reciente unificación política, por lo que el nacionalismo era muy fuerte, y el hecho de que esta se realizara básicamente a través de conflictos militares, por lo que el uso de la violencia como arma política se veía con naturalidad.

DEMOCRACIAS Y DICTADURAS EN LA EUROPA DE ENTREGUERRAS

En la Europa de Entreguerras (1919-1939) se produjo, tras un avance inicial, una crisis de la democracia frente al auge de las extremas derecha (regímenes autoritarios y fascismo) e izquierda (comunismo soviético en expansión), favorecidas por las ya citadas condiciones políticas y socioeconómicas.

La I Guerra Mundial supuso, en principio, una extensión de las democracias en Europa, debido a la caída de los grandes imperios plurinacionales y el establecimiento de regímenes de este tipo en los nuevos Estados independientes y en los países derrotados. Sin embargo, estos regímenes democráticos se vieron impotentes para resolver los problemas políticos, económicos y sociales de la posguerra, lo que se unió al deseo de frenar las expansión de la revolución comunista en un contexto de fuerte conflictividad social y de los posteriores efectos de la Gran Depresión.

Así, entre 1922 y 1939 se fueron estableciendo dictaduras de signo conservador y nacionalista en los países de Europa Central, Oriental y Mediterránea, zonas de escasa tradición democrática y que sufrían una grave crisis socioeconómica. En el caso de Italia (1922) y Alemania (1933) se establecieron regímenes puramente fascistas, mientras que para el final del periodo sólo pervivía la democracia en Europa Occidental.

BASES IDEOLÓGICAS Y SOCIALES DEL FASCISMO

En cuanto a las bases ideológicas, el Fascismo tiene como principio fundamental el de desigualdad, explicando este el resto de su contenido teórico. Este principio se opone al de igualdad, tanto política, defendido por el liberalismo democrático, como social, defendida por el movimiento obrero, ya fuera este socialdemócrata o comunista.

El principio de desigualdad aplicado al terreno político tiene como consecuencia la crítica a la democracia, defendiendo un régimen autoritario gobernado por los mejores, entre los que destaca un máximo dirigente que ejerce el poder absoluto. Su dominio se justifica ante la población exaltando sus cualidades (culto al líder) y para cumplir sus designios se establece un partido único que domina al Estado. Este ejerce su poder de forma totalitaria, es decir, controla todas las esferas de la vida (política, económica, social, cultural) de una población a la que no se le reconocen derechos, sino sólo obligaciones. La población se convierte así simplemente en una masa que es constantemente movilizada por el Estado en la persecución de sus objetivos (movilización de masas). Esto se consigue con el ya citado partido único, que contaba con organizaciones específicas para mujeres y jóvenes, con una intensa propaganda y con el control de los medios de comunicación y de la educación.

Este Estado totalitario es concebido como encarnación de la Nación, siendo el nacionalismo radical otro de los grandes principios fascistas, al defender que las naciones superiores (evidentemente la propia) tienen no solo el derecho sino la obligación de dominar a las inferiores, basándose en el darwinismo social, el racismo y la misión civilizadora, que ya vimos como justificaciones ideológicas del Imperialismo.

Los superiores, sean estos una Nación o su grupo dirigente, ejercen su poder a través de la violencia, entendida como la principal arma política. De ahí la importancia en el fascismo de los grupos paramilitares y de la adopción de uniformes de esta tipología. En el ámbito de la política internacional esto tuvo como consecuencia la adopción de políticas expansionistas y militaristas.

Otra de las consecuencias del principio de desigualdad y de la defensa de la violencia como arma política es la fuerte marginación de la mujer, exaltándose constantemente los principios masculinos entendidos como fuerza y valor. Frente a ello, la mujer es reducida a su papel de esposa y madre y recluida en el hogar.

Un último principio fascista es el discurso populista en lo social. En el contexto de grave crisis socioeconómica y conflictividad social en el que se desarrolla, el fascismo en principio adopta la simbología y el discurso de extrema izquierda como una vía de conseguir el apoyo de unas clases bajas que se han convertido en mayoritarias. Este discurso izquierdista se mezcla con los principios nacionalistas y termina dando lugar a la denominada tercera vía entre capitalismo y comunismo: la colaboración de clases con el objetivo de engrandecer a la Nación. Sin embargo, los discursos izquierdistas se abandonan una vez que se accede al poder, lo que provocó conflictos internos, debido a las bases sociales del movimiento fascista.

En cuanto a las bases sociales, los principales apoyos del fascismo son las clases altas y medias, atemorizadas por el peligro de expansión revolucionaria comunista. Del mismo modo, cuenta con el apoyo del Ejército, fuerzas de orden público y excombatientes, atraídos por el discurso nacionalista y la defensa de la violencia. Por último, el discurso populista en lo social le permite contar con fuertes apoyos en las clases bajas.

LA ITALIA FASCISTA

Crisis del régimen democrático y ascenso del Fascismo

La situación de Italia tras el final de la I Guerra Mundial estaba marcada por la indignación nacionalista ante las pocas ganancias territoriales conseguidas en los tratados de paz y por una fuerte crisis socioeconómica, con elevadas tasas de paro e inflación. Esta crisis provocó una fuerte conflictividad social durante el denominado “Bienio Rojo” (1919-1921), en el que se produjo una oleada de huelgas y ocupaciones de tierras y fábricas por parte del movimiento obrero. Además, el peligro de revolución comunista se acentuó con la fundación en 1921 del Partido Comunista Italiano (PCI), afiliado a la Komintern.

Este el este contexto en el que un antiguo socialista, Benito Mussolini, funda en 1919 los Fascios Italianos de Combate, un grupo paramilitar ultranacionalista y con un programa socialista revolucionario. Sus ataques contra los grupos de extrema izquierda le hicieron ir contando con el apoyo de las clases altas y medias, lo que le hizo ir moderando su discurso izquierdista. En 1921 Mussolini funda el Partido Nacional Fascista, acentuando su discurso nacionalista y aumentando sus ataques contra la izquierda. Gracias a sus crecientes apoyos, en 1922 realiza la “Marcha sobre Roma”, un golpe de Estado que le permite entrar en el gobierno con la connivencia del Ejército y del rey Víctor Manuel III.

Etapa parlamentaria (1922-1925)

Mussolini preside un gobierno de coalición con otros grupos conservadores y la reforma de la ley electoral le permite ganar con una amplia mayoría absoluta en las elecciones de 1924. Esto le permite gobernar por decreto y ejercer una fuerte represión contra la oposición, que culmina con el asesinato del diputado socialista Matteoti y el cierre del parlamento, asentándose definitivamente la dictadura.

La dictadura fascista (1925-1939)

Una vez asentada la dictadura se establece un Estado totalitario de partido único, caracterizado por la fuerte represión (ilegalización de partidos y sindicatos de oposición y establecimiento de una policía política, la OVRA), el apoyo de la Iglesia Católica (Pactos de Letrán de 1929), el adoctrinamiento y control social (educación controlada, organizaciones juveniles, marginación de la mujer, control de la cultura y de los medios de comunicación), el intervencionismo económico (corporativismo: política intervencionista, autarquía o autosuficiencia y proteccionismo extremo, empresas públicas agrupadas en el IRI y colaboración de clases) y política de expansionismo territorial (invasión de Etiopía en 1935-1936 y de Albania en 1939).

LA ALEMANIA NAZI

La República de Weimar y el ascenso del nazismo (1918-1933)

La abdicación de Guillermo II en noviembre de 1918 dio lugar a la República de Weimar, un régimen democrático gobernado por el socialdemócrata Ebert, que fue el que solicitó el armisticio y en 1919 firmó el Tratado de Versalles. Esto hizo que se culpara al naciente régimen democrático de la derrota, más aún cuando sobre el mapa Alemania estaba ganando la guerra y así lo había estado defendiendo insistentemente la propaganda. Además, la República hubo de afrontar un grave crisis socioeconómica de posguerra, marcada por la hiperinflación, que provocó una fuerte conflictividad social. Así, en 1919 se produjo la revolución espartaquista (denominación de los comunistas alemanes), aunque acabó fracasando. A partir de 1924 la situación económica se recuperó gracias al Plan Dawes, lo que produjo estabilidad social y política. Sin embargo, la Gran Depresión iniciada en 1929 volvió a hundir la economía alemana y a desestabilizar la situación política y social.

En 1920 Adolf Hitler, excombatiente de la I Guerra Mundial, fundó el Partido Nacional-Socialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP), con un programa nacionalista, socialista revolucionario y racista y que contaba con un grupo paramilitar, la Sección de Asalto (SA). En 1923 intentó un golpe de Estado en Munich, pero fracasó y fue encarcelado.

La mejora de las condiciones socioeconómicas a partir de 1924 limitó las posibilidades de crecimiento del partido nazi. Ante ello, se limitó el discurso populista en lo social y se reforzó el nacionalismo, el antisemitismo y el antimarxismo. La Gran Depresión de 1929 permitió el crecimiento de sus apoyos, hasta ganar por mayoría simple las elecciones de julio y noviembre de 1932 y marzo de 1933. Este último año Hitler se convirtió en canciller de un gobierno de coalición con otros grupos conservadores.

La dictadura nazi (1933-1939)

Una vez nombrado canciller, la política de Hitler se dirigió hacia el establecimiento de un régimen dictatorial totalitario. En febrero de 1933 el incendio del Reichstag fue tomado como excusa para expulsar a los comunistas del parlamento y, después, establecer un sistema de partido único. En julio de 1934 eliminó a las SA, defensoras del radicalismo de izquierdas inicial de los nazis, en la “Noche de los cuchillos largos” y la muerte del presidente de la República, Hindenburg, en agosto de 1934 le permitió asumir el cargo y proclamar el III Reich.

El nuevo régimen se caracterizó por una fuerte represión, ejercida por las SS (Sección de Seguridad) y la Gestapo; por la política de adoctrinamiento y propaganda a través del culto al líder, el control de la educación, las organizaciones juveniles (Juventudes Hitlerianas), la censura y la propaganda organizada por Goebbels; el fuerte antisemitismo, que se concretó en las Leyes de Nuremberg de 1935 (exclusión de los judíos de la nacionalidad y prohibición de matrimonios o relaciones mixtas), en la “Noche de los cristales rotos” de 1938 (ataques a sinagogas y comercios y establecimientos de campos de concentración) y, ya en plena II Guerra Mundial, en la “Solición Final”, adoptada en 1942 en la Conferencia de Wansee (exterminio); la política intervencionista y autárquica, centrada en el proteccionismo extremo y una política de obras públicas y de rearme intensivo que permitió recuperar la economía y alcanzar el pleno empleo, lo que aumentó los apoyos sociales del nazismo; y el expansionismo territorial, que analizaremos en el tema siguiente, intentando construir la Gran Alemania (integrar todas las zonas pobladas por alemanes, como Austria y los Sudetes) y conseguir el “espacio vital” (expansión territorial para seguir creciendo económicamente dada la ausencia de imperio colonial).

CONCLUSIONES

El deterioro de la situación socioeconómica provocado por la crisis de Posguerra y la Gran Depresión fue el caldo de cultivo perfecto para el surgimiento, auge y acceso al poder del fascismo en Europa. Sus características ideológicas, especialmente el nacionalismo radical y el uso de la violencia como arma política, provocaron una política de rearme y expansión territorial que acabó provocando el estallido de la II Guerra Mundial (1939-1945).

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LA ECONOMÍA DEL PERIODO DE ENTREGUERRAS Y LA GRAN DEPRESIÓN

Tema 8 de Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato referente a la economía de Entreguerras y la Gran Depresión, por Carlos Javier Garrido García.

Pánico en la Bolsa de Nueva York durante el «Jueves Negro», 1929. Fuente: Wikipedia.

INTRODUCCIÓN

Como hemos visto en el tema anterior, el nacimiento de la URSS supuso un aumento de las tensiones políticas y sociales. Esto fue posible debido a los desequilibrios socioeconómicos generados por la I Guerra Mundial, que terminaron dando lugar a la Gran Depresión.

LA ECONOMÍA DE POSGUERRA (1919-1925)

Consecuencias económicas de la I Guerra Mundial

La I Guerra Mundial (1914-1918) y los tratados de paz de 1919-1920 provocaron unos fuertes desequilibrios económicos, especialmente en la zona más afectada por el conflicto, Europa.

Así, la economía se veía lastrada, en primer lugar, por la desarticulación de las economías nacionales, debido a la implantación de la economía de guerra, que ahora había que reconvertir, a los cambios territoriales y a la pérdida de bienes de producción, mano de obra y consumidores e infraestructuras.

En segundo lugar, se desarticularon también los mercados financieros debido a que los enormes gastos del conflicto supusieron un aumento de la deuda pública. Esto provocó tanto un aumento de la emisión de moneda, lo que provocó su pérdida de valor y una fuerte inflación tras el conflicto, como un endeudamiento exterior. Esto último se materializó tanto en las reparaciones de guerra que debían pagar los países derrotados, especialmente Alemania, como en las deudas entre los países vencedores, con un beneficiario claro: EEUU.

Por último, el comercio internacional se vio afectado por todo lo anterior. Así, la inflación provocó la desorganización del sistema monetario internacional basado en el patrón oro; la deudas exteriores y las destrucciones de la guerra hicieron que Europa perdiera su hegemonía económica y financiera en favor de una nueva primera potencia (EEUU), de su moneda (el dólar) y de sus mercados financieros (la Bolsa de Nueva York); y el retorno a una economía de paz aumentó la competencia comercial entre unos países que volvían a una economía de paz, por lo que recuperaron sus producción agraria e industrial, y los países neutrales o alejados de los principales escenarios del conflicto, que habían visto crecer su producción gracias a la demanda de los beligerantes, provocando una crisis de sobreproducción que acentuó la inflación.

De la reconstrucción a la crisis (1919-1921)

El final de la guerra supuso un primer periodo de recuperación económica entre 1919-1920 debido a las tareas de reconstrucción. Sin embargo, este crecimiento se convirtió en recesión entre 1920 y 1921 debido al descenso de la demanda, a la inflación y a la disminución del crédito, por las razones que hemos explicado en el apartado anterior.

Los problemas principales eran la desorganización del sistema monetario internacional, que estrangulaba el comercio internacional y provocaba problemas de inflación que paralizaban la inversión y el crédito, y el problema del endeudamiento exterior. Este último hizo que las potencias vencedoras, especialmente Francia, fueran muy exigentes en el pago de las reparaciones de guerra por los vencidos, lo que hundió a la economía alemana, inmersa en una aguda hiperinflación.

La recuperación y sus límites (1921-1925)

Para luchar contra la inflación y recuperar el comercio internacional, en la Conferencia Internacional de Génova de 1922 se estableció el sistema cambio-oro, por el cual las emisiones monetarias de todos los países debían estar respaldadas por oro o por monedas respaldadas por oro, lo que de hecho significaba darle al dólar el valor del oro, reforzando el dominio de EEUU.

Para solucionar el problema de la deuda exterior se elaboró el Plan Dawes en 1924. Este supuso una reducción de las reparaciones de guerra y un programa de préstamos a Alemania para que este país pudiera pagarlas y con ese dinero Gran Bretaña, Francia y otros países pudieran pagar sus deudas, especialmente a EEUU. Así, este país salía doblemente beneficiado al poder cobrar sus deudas, generar nuevas con Alemania y, con la reconstrucción de los mercados europeos, mantener la demanda internacional de sus productos.

Todo esto posibilitó la recuperación económica y la entrada en un fuerte crecimiento, pero todo ello dependiente de los capitales norteamericanos, lo que explica que el posterior hundimiento de este país provocara una Depresión mundial, la Gran Depresión.

LOS FELICES AÑOS 20 (1925-1929)

El crecimiento económico fue especialmente intenso en EEUU, conociéndose el periodo entre 1922 y 1929 como los “Felices Años 20”. El crecimiento se basó en la producción en masa gracias a la generalización de la producción en cadena (fordismo), al consumo de masas por la publicidad y la compra a plazos, la abundancia de capitales y la fuerte concentración empresarial. En Europa se registró también un fuerte crecimiento gracias a la reconstrucción y a los capitales británicos y estadounidenses.

El crecimiento económico provocó fuertes transformaciones sociales. Así, surgió una nueva generación de burgueses adinerados, se consolidó la terciarización de la economía y la mujer accedió a un nuevo papel social debido a su acceso al trabajo y al derecho a voto. Se consolidó también una sociedad de consumo de masas, apoyada en la facilidad de crédito, en la difusión de los medios de comunicación (prensa, radio y cine) y en la industria del ocio (consumo popular de cultura y competiciones deportivas).

Sin embargo, este crecimiento tenía unos fuerte desequilibrios que anunciaban la próxima crisis. En primer lugar, los sectores económicos tradicionales sufrieron un fuerte estancamiento y crisis de sobreproducción debido a la competencia internacional (agricultura, industrias básicas y tradicionales de consumo como la textil).

En segundo lugar, tras un inicial crecimiento se produjo un estancamiento de la capacidad de consumo de la población por el estancamiento de los salarios, la crisis de los sectores económicos tradicionales y el creciente endeudamiento, ya que el consumo se basó en buena parte en el crédito. Todo ello provocó un descenso de los beneficios empresariales y un crecimiento de los stocks.

En tercer lugar, los problemas de sobreproducción y el aumento de la competencia a nivel internacional empezaron a generalizar la adopción de posturas proteccionistas, lo que se unió a la ya citada limitación de la demanda, provocando un estancamiento del comercio internacional.

En cuarto lugar, el sistema monetario internacional se vio lastrado por el fracaso del patrón cambio-oro por la falta de cooperación internacional.

Por último, la abundancia de capitales en EEUU provocó un aumento de las inversiones, pero no las productivas, ya que las empresas tenían problemas de stocks, sino en inversiones especulativas buscando una rápida rentabilidad. Esto hizo que se generalizara la inversión en la Bolsa, provocando un fuerte crecimiento de las cotizaciones, lo que atrajo mayores inversiones, dando lugar a una enorme burbuja especulativa, aumentando la diferencia entre la cotización de las acciones y los resultados reales de las empresas.

EL CRACK DE 1929 Y LA GRAN DEPRESIÓN (1929-1939)

El hundimiento de la Bolsa de Nueva York y sus consecuencias

La burbuja especulativa acabó estallando en octubre de 1929 en la Bolsa de Nueva York (“Jueves Negro”). Se produjo una enorme oferta de acciones por parte de inversores atemorizados por el descenso de los beneficios empresariales, ante una demanda prácticamente nula. Esto aumentó el pánico, hundiendo los valores bursátiles.

El hundimiento de la Bolsa desató una reacción en cadena: quebró el sistema bancario, lo que paralizó el crédito y, con ello, el consumo y la inversión, a lo que contribuyó también la destrucción del ahorro de familias y empresas, ya que buena parte del mismo estaba invertido en acciones. Debido a todo ello, se produjo una fuerte crisis agraria e industrial, lo que hizo aumentar los niveles de paro y la población excluida, entrándose en un círculo vicioso: más paro, más crisis bancaria, más crisis industrial, más paro…

Expansión mundial de la Gran Depresión

El hundimiento económico de EEUU provocó una fuerte crisis a nivel mundial, ya que este país se había convertido en el centro de la economía mundial de posguerra. Así, el comercio mundial sufrió una fuerte contracción, debido a la disminución de la demanda estadounidense y al endurecimiento de las políticas proteccionistas como salida a la crisis; y la crisis financiera debido a la repatriación de los capitales estadounidenses en el exterior.

Todo ello provocó una crisis global: los países exportadores de materias primas (Europa Oriental y Mediterránea, Latinoamérica, China y sureste de Asia) por el descenso de la demanda y la caída de las inversiones, y las economías industrializadas de Europa (Alemania, Austria, Reino Unido, Francia) por la repatriación de capitales estadounidenses, la crisis bancaria y el hundimiento del comercio internacional.

A nivel social la crisis supuso un crecimiento de la polarización social debido al empobrecimiento y proletarización de gran parte de la clase media, lo que se tradujo en un aumento de la conflictividad social y la polarización de las posturas políticas, que se extreman en torno al comunismo y el fascismo.

Las políticas económicas frente a la Gran Depresión

En un principio, ante la crisis se aplicaron soluciones tradicionales, como políticas deflacionistas para activar el consumo y la adopción o endurecimiento de políticas proteccionistas. En cualquier caso, estas medidas fracasaron, como lo hicieron los intentos de políticas coordinadas a nivel internacional. Así, en la Conferencia Económica Mundial de Londres de 1933 se propuso volver al patrón oro y reducir los aranceles para reactivar el comercio internacional, pero no se llegó a un acuerdo.

Todo ello llevó a la adopción por parte de los distintos países de medidas que tienen como elemento común la revisión del liberalismo económico, defendiendo una mayor intervención del Estado en la economía. En esta revisión fue clave la obra del economista John Maynard Keynes.

En EEUU la victoria en las elecciones de 1932 del demócrata Franklin Delano Roosevelt, supuso el establecimiento al año siguiente del “New Deal”, un programa de intervención estatal de la economía cuyas medidas principales fueron el rescate bancario, la inversión en obras públicas, las subvenciones agrarias, las ayudas a las empresas y el establecimiento de las bases del Estado de Bienestar (salario mínimo, jornada semanal de 40 horas, libre sindicación y negociación colectiva, pensiones, seguros de enfermedad y subsidios de desempleo). Todas estas medidas permitieron una recuperación económica, pero sin lograr recuperar los niveles previos a 1929, como que no se lograría hasta la II Guerra Mundial.

En el Reino Unido la Gran Depresión fue menos intensa, debido a la menor dependencia de los capitales norteamericanos. En este caso se optó por una acentuación del proteccionismo y una explotación más intensa de su extenso imperio colonial.

Por lo que se refiere a Francia, la victoria de la coalición de izquierdas (Frente Popular) en las elecciones de 1936 supuso la implementación de políticas sociales como el incremento de salarios y las vacaciones pagadas y de un programa de obras públicas, aunque provocando un aumento del déficit público y de los impuestos.

Por último, en Alemania las consecuencias de la Gran Depresión fueron fueron muy intensas y crearon el ambiente favorable para el acceso al poder del nazi Adolf Hitler en 1933. Su política económica se basaba en la autarquía (proteccionismo extremo) y en una política de rearme que le permitió salir de la crisis y superar ampliamente los niveles previos a 1929.

CONCLUSIONES

La Gran Depresión iniciada en 1929 provocó un deterioro de las condiciones sociales, un aumento de las posturas políticas extremas (fascismo y comunismo) y un aumento de las tensiones internacionales entre unas potencias, también las democráticas, que competían por salir de la crisis a través de la defensa y extensión de sus intereses mundiales. Todo ello acabó provocando la II Guerra Mundial (1939-1945).

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LAS REVOLUCIONES RUSAS Y EL ORIGEN DE LA URSS

Tema 7 de Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato referente a las revoluciones rusas y al origen de la URSS, por Carlos Javier Garrido García.

Escudo de la URSS. Fuente: wikipedia.

INTRODUCCIÓN

A principios del siglo XX, el Imperio Ruso seguía anclado en el Antiguo Régimen, su proceso de industrialización había sido muy limitado, la sociedad estaba muy polarizada y era un imperio plurinacional, lo que aumentaba las tensiones políticas. Todo ello explica que sufriera mucho las consecuencias de la I Guerra Mundial (1914-1918), que hicieron que el sistema se hundiera en la revolución de febrero de 1917, que no se consolidara el régimen democrático establecido como consecuencia de ella y que, finalmente, en octubre de ese año se hicieran con el poder los bolcheviques. Como consecuencia de ello, se establece el primer régimen político basado en las teorías marxistas, la URSS, naciendo una alternativa a los regímenes democrático-liberales y a la economía capitalista.

EL IMPERIO RUSO A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

Inmovilismo político y dificultades de modernización

A principios del siglo XX el Imperio Ruso seguía siendo una monarquía absoluta, a lo que se añadía su carácter plurinacional.

En cuanto a la monarquía absoluta, el zar ostentaba todos los poderes del Estado y además era el máximo dirigente de la Iglesia ortodoxa rusa. Su poder lo ejercía gracias a la colaboración de los estamentos privilegiados (nobleza y clero ortodoxo), a una administración centralizada, al Ejército, a la policía secreta y a una fuerte censura.

Por lo que se refiere a su carácter plurinacional, sólo el 44’3 % de la población del imperio era rusa, habiendo múltiples etnias como ucranianos, turcos, polacos, bielorrusos, judíos, lituanos, letones, alemanes, georgianos, armenios, etcétera. Sin embargo, la etnia dirigente era la rusa y se aplicó una política de “rusificación” de las demás etnias, lo que generó un fuerte descontento nacionalista.

Para mantenerse como gran potencia, el Imperio Ruso aplicó durante el siglo XIX reformas en el terreno socioeconómico. Así, en 1861 se abolió el sistema feudal y la servidumbre campesina y se impulsó por el Estado un proceso de industrialización, aunque este fue muy limitado y dependiente en gran medida de capitales extranjeros, principalmente franceses. Todo ello, en vez de solucionar los problemas los acentuó, ya que se mantuvo la pobreza y dependencia campesina y surgieron unas nuevas clases medias y obreras favorables a cambios más radicales y que afectaran también al sistema político.

Los movimientos de oposición

Pese a la prohibición de formar partidos políticos, fueron surgiendo muchos grupos de oposición clandestinos. Los principales fueron el populismo campesino (defensa de un socialismo agrario basado en la colectivización de la tierra), el anarquismo (muy relacionado con el anterior), el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR, partido marxista, dividido en menqueviques socialdemócratas y bolcheviques comunistas, estos últimos dirigidos por Lenin), el Partido Socialista Revolucionario (PSR, “eseritas”, defensores de una régimen democrático y de la reforma agraria, tenía su base social en la clase media y campesinos) y Partido Constitucional Demócrata (PKD, “cadetes”, defensa de un régimen democrático y capitalista, tenía su base social en las clases medias y altas burguesas).

La revolución de 1905 y sus consecuencias

El creciente descontento social y político y la derrota frente a Japón en la guerra de 1904-1905 provocaron una oleada de huelgas y manifestaciones. En enero de 1905 una manifestación pacífica frente al Palacio de Invierno en San Petersburgo fue duramente reprimida por el Ejército (“Domingo Sangriento”), lo que provocó un amplio movimiento revolucionario, formándose “soviets” o consejos populares revolucionarios en muchas ciudades rusas. Ante todo ello, el zar Nicolás II se vio obligado a publicar el “Manifiesto de Octubre”, en el que prometía derechos individuales y el establecimiento de una “Duma” o parlamento con poder legislativo.

Sin embargo, las reformas no fueron cumplidas, ya que la población campesina tenía esperanzas de una reforma agraria que no se acometió y la Duma tuvo un poder legislativo muy limitado, ya que el zar tenía derecho de veto. Al descontento que todo ello produjo se sumó el mantenimiento de la fuerte represión contra la oposición, el desprestigio de la monarquía por las camarillas palaciegas (en las que destacaba Rasputín) y, a partir de 1914, el hundimiento económico, las elevadas víctimas mortales y las continuas derrotas en la I Guerra Mundial. Todo ello explica el hundimiento del régimen en 1917.

LAS REVOLUCIONES RUSAS DE 1917

La revolución burguesa de febrero

En febrero de 1917 se inició una revolución en Petrogrado (nueva denominación de San Petersburgo desde 1914), que, como en 1905, dio lugar a la formación de sóviets, que exigían reformas democráticas y el fin de la guerra. La colaboración entre mencheviques, bolcheviques, eseritas y cadetes provocó que, pese a la fuerte represión, la revolución acabara triunfando. Así, el 2 de marzo abdicó el zar Nicolás II y se formó un Gobierno Provisional, presidido por el príncipe Lvov, con la mayor parte de los ministros cadetes y con el eserita Kerenski como ministro de Justicia.

El nuevo Gobierno Provisional inició de inmediato una serie de reformas: amnistía y promesa de reforma agraria y de elecciones por sufragio universal para una Asamblea Constituyente. Sin embargo, el Soviet de Petrogrado no se disolvió, lo que provocó una dualidad de poderes entre el Gobierno Provisional, dominado por cadetes y eseritas, y los soviets, en los que tenían mucha fuerza los mencheviques y bolcheviques. Además, los sóviets fueron recabando cada vez mayor apoyo popular debido a la continuidad de Rusia en la guerra, a la no realización de la reforma agraria y al retraso en las elecciones a Cortes Constituyentes.

Es en este contexto en el que los bolcheviques van creciendo. Lenin, que estaba exiliado en Suiza, regresa a Rusia en abril de 1917, haciendo públicas las denominadas “Tesis de Abril”, en las que defendía el acceso al poder de los soviets, la realización de una revolución comunista y la salida inmediata de la guerra.

Frente a la creciente pérdida de apoyos, en mayo de 1917 se formó un nuevo Gobierno Provisional de coalición entre cadetes y eseritas presidido por Kerenski. En agosto se produjo el golpe de Estado del general zarista Kornílov, neutralizado gracias a la labor de los sóviets, lo que reforzó su posición, y la de los bolcheviques, frente al Gobierno Provisional.

La revolución bolchevique de octubre

El deterioro de la situación socioeconómica y militar por la guerra y la defensa de la conquista del poder por los bolcheviques de Lenin, explican la Revolución de Octubre de 1917. Esta consistió en el asalto al Palacio de Invierno (sede del Gobierno Provisional) y la ocupación de los puntos clave de la ciudad, estableciéndose un nuevo gobierno dominado por los bolcheviques y presidido por Lenin: el Consejo de Comisarios del Pueblo. El Congreso de los Sóviets comenzó de manera inmediata las reformas: solicitud de una paz inmediata sin anexiones ni indemnizaciones, reforma agraria y convocatoria de elecciones democráticas para elegir una Asamblea Constituyente. Además, el nuevo gobierno decretó el control de fábricas y minas por los sóviets, el establecimiento de la jornada laboral de 8 horas diarias y el derecho de autodeterminación de las naciones del antiguo Imperio Ruso, aunque todo ello acompañado por medidas que reforzaban el control bolchevique, como la censura de presa y el establecimiento de una policía política, la Checa.

En cuanto a la guerra, en noviembre de 1917 se firmó el armisticio con Alemania y en marzo del año siguiente el Tratado de Brest-Litovsk por el que se conseguía la paz pero a costa de grandes pérdidas territoriales (Polonia, Estonia, Letonia y Lituana quedaron bajo control alemán y Georgia, Ucrania y Finlandia accedieron a la independencia).

En cuanto a las elecciones para Asamblea Constituyente, se llevaron a cabo en noviembre de 1917, consiguiendo muy mal resultado los bolcheviques. Ante ello, la nueva Asamblea fue disuelta tras reunirse una única vez, proclamándose la República Socialista Soviética Federativa de Rusia bajo el control de un partido único, el Partido Comunista Ruso, es decir, una dictadura del proletariado.

ESTABLECIMIENTO DE LA URSS

Lenin: de la Guerra Civil a la NEP

La victoria bolchevique sólo se había consolidado en la zona central de la Rusia europea, en torno a las ciudades de Petrogrado y Moscú. Sin embargo, la gran mayoría del Imperio Ruso seguía en manos de los opositores, ya fueran estos zaristas o partidarios del régimen reformista de febrero. En 1918 estalló la Guerra Civil, en la que se enfrentó el Ejército Rojo bolchevique, organizado por Trotsky, y el Ejército Blanco opositor. Pese a su ventaja territorial y a conseguir el apoyo, a veces muy tibio, de las potencias vencedoras en la I Guerra Mundial (Reino Unido, Francia, Estados Unidos y Japón), el Ejército Blanco se vio impotente para derrotar a los bolcheviques, que alcanzaron la victoria total en 1922.

La incidencia de la guerra fue muy importante, ya que provocó la ejecución de la familia real zarista en julio de 1918 y el establecimiento del denominado “Comunismo de Guerra”. Este consistió en el control total de la economía por parte de Estado, suprimiendo la propiedad privada, lo que provocó un descenso acusado de la productividad y de la producción. Junto con ello, la dictadura se endureció, lo que dio lugar a la crisis de 1921, con la Gran Hambruna en el terreno económico y la sublevación de los marineros de Kronstadt en el político.

Para frenar el descontento y aprovechando que la Guerra Civil estaba próxima a finalizar, en 1921 Lenin estableció un cambio en la política económica, estableciendo la Nueva Política Económica (NEP). Esta supuso un retorno a la propiedad privada de la tierra y de las pequeñas y medianas empresas, lo que posibilitó un crecimiento de la productividad y producción y el resurgimiento de la clase media.

Sin embargo, en el terreno político se produjo un nuevo endurecimiento de la dictadura, que se consolidó definitivamente con la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) como una república federal en 1922. Su primera Constitución, aprobada en 1924, estableció un Estado subordinado a un partido único, el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). Aunque teóricamente los soviets locales, de distrito, provinciales, de cada república y el Soviet Supremo eran elegidos por sufragio universal, en realidad los únicos candidatos eran los del PCUS. El Soviet Supremo elegía tanto al Consejo de Ministros como al Presidente, coincidentes con el Buró Político y el Secretario General del PCUS.

En el ámbito internacional, Lenin creó en 1919 la Komintern o III Internacional, cuyo objetivo era extender la revolución comunista al resto del mundo, contribuyendo, junto a la crisis de posguerra, a una oleada revolucionaria, especialmente en Europa, que, sin embargo, no logró el triunfo en ningún país. En cualquier caso, contribuyó a consolidar de manera definitiva la división del movimiento marxista en socialdemócratas reformistas, que seguían vinculados a la II Internacional, y comunistas revolucionarios, integrantes de la III Internacional. Con el paso del tiempo, esta se convirtió en realidad en un instrumento al servicio de la política exterior de la URSS.

La lucha entre Stalin y Trotsky

La enfermedad de Lenin entre 1923 y 1924 y su muerte ese último año provocaron una disputa por su sucesión en el poder en la URSS entre Trotsky y Stalin. El primero contaba con un gran prestigio popular por su participación en la revolución y por su organización del Ejército Rojo y defendió la “Revolución Permanente”, es decir, la necesidad de extender la revolución al resto del mundo como medio para ir eliminando la dictadura y establecer el socialismo sin propiedad ni Estado. Frente a ello, Stalin tenía menos prestigio pero muchos apoyos entre los dirigentes del PCUS y defendió el “Socialismo en un solo país”, es decir, la necesidad de convertir a la URSS en una gran potencia militar para asegurar su supervivencia dentro de un mundo capitalista.

Finalmente, la lucha entre ambos se saldó con la victoria de Stalin, siendo Trotsky expulsado del PCUS en 1927, de la URSS en 1929 y, finalmente, asesinado en México en 1940. El “Testamento Político” de Lenin, que advertía sobre la desconfianza que le inspiraba Stalin por su ambición de poder y autoritarismo, fue ocultado.

La dictadura de Stalin

La dictadura de Stalin en la URSS viene definida por su dominio absoluto del PCUS y del Estado en el ámbito político y por el abandono de la NEP y el establecimiento de la total estatalización en la economía.

En cuanto a la dictadura estalinista, esta se basó en el culto a la personalidad de Stalin, en la represión de toda disidencia dentro de la URSS, en el dominio de la nomenklatura (burocracia dirigente y privilegiada) y en una fortísima represión. Esta última se ejercía a través de la policía política (NKVD) y supuso la purga del PCUS, del Ejército y de toda la sociedad a través de macro-procesos como los de Moscú de 1936-1939, que supusieron el asesinato o la reclusión en campos de trabajo forzados (Gulag) de casi 1’5 millones de personas.

En el terreno económico, la NEP fue abandonada en 1928 y sustituida por la planificación y control total por el Estado. Así, se decretó la colectivización de la agricultura, eliminando la propiedad privada en favor de grandes granjas colectivas (koljoses) o estatales (sovjoses), aunque a costa de un nuevo descenso de la productividad y de su supeditación al desarrollo industrial. Por otra parte, se estableció la planificación estatal de la economía a través de planes quinquenales, que priorizaron el desarrollo de la industria pesada y militar frente al desarrollo de la industria de bienes de consumo y de los servicios, lo que a la larga llevó a un estancamiento de los niveles de vida.

CONCLUSIONES

La Revolución de Octubre de 1917 acabó consolidando un nuevo estado, la URSS. En el aspecto socioeconómico se caracterizaba por la supresión de la propiedad privada y, con ello, de las clases sociales, siguiendo los principios marxistas. Sin embargo, la propiedad no fue colectivizada, sino estatalizada lo que unido a sus características políticas, el establecimiento de una férrea dictadura personal apoyada en el aparato del PCUS (la nomenklatura), hizo que en realidad podamos hablar de un capitalismo de Estado y de una nueva división de clases entre dirigentes y dirigidos.

A nivel internacional, el triunfo de los bolcheviques, unido a los problemas socioeconómicos del periodo de Entreguerras (1918-1939), sirvió de estímulo para el desarrollo de movimientos revolucionarios en Europa, surgiendo como reacción regímenes dictatoriales de extrema derecha y una nueva ideología de esta orientación política, el fascismo, lo que supuso un aumento de la conflictividad social y política y una crisis de los regímenes democráticos que acabó provocando, junto con los intereses de las grandes potencias capitalistas, el estallido de una nueva guerra mundial.

La consolidación en el poder, tras la muerte de Lenin, de Stalin y de su política de “socialismo en un solo país” hizo que, por un lado, la URSS se convirtiera en una potencia militar y estuviera en condiciones de enfrentarse, y derrotar, a la Alemania nazi en la II Guerra Mundial, pero, por otro lado, consolidó un modelo de desarrollo que postergaba la calidad de vida de la población en favor del desarrollo de la industria militar y pesada. Todo ello condujo, finalmente, a la Guerra Fría (1945-1991) y al hundimiento, ese último año, de la propia URSS.

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LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL (1914-1918)

Tema 6 de Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato referente a la Primera Guerra Mundial, por Carlos Javier Garrido García.

Imágenes de la Primera Guerra Mundial. Fuente: wikipedia.

INTRODUCCIÓN

La Primera Guerra Mundial o “Gran Guerra” estalló como consecuencia de la competencia entre las distintas potencias europeas en un contexto de crecimiento económico acelerado por la Segunda Revolución Industrial y de configuración de los imperios coloniales. En este contexto, la situación geopolítica generada por el Congreso de Viena de 1815 se fue desequilibrando. Para entonces, Gran Bretaña se había consolidado como primera potencia mundial, centrada en su expansión imperialista, y como primera potencia económica, gracias a la Primera Revolución Industrial. En el continente europeo se estableció el equilibrio entre potencias, progresivamente descompensado gracias a la unificación de Alemania e Italia y a la disgregación paulatina del Imperio Otomano. El crecimiento económico y el fortalecimiento en la política internacional de una nueva gran potencia, Alemania, terminó por desequilibrar la situación. Pese a convertirse a principios del siglo XX en la primera potencia económica de Europa, llegó tarde al reparto colonial y, en una situación de proteccionismo, para seguir creciendo necesitaba expandirse territorialmente. Dada la imposibilidad de conseguir más colonias, decidió expandirse por Europa, aliándose con el Imperio Austro-Húngaro. Sus dos grandes enemigos, el Imperio Ruso y Francia se oponían a este proceso, consiguiendo la ayuda de Gran Bretaña, que sale de su aislamiento europeo temerosa del crecimiento alemán. Todo ello llevó al estallido de la Guerra, el primer conflicto plenamente industrializado, lo que explica su magnitud, duración y consecuencias.

CAUSAS DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

Las causas profundas del conflicto hay que buscarlas, por tanto, en las tensiones latentes entre las potencias y en la configuración de los bloques de alianzas en Europa. En este contexto, los conflictos coloniales y en los Balcanes aumentaron la tensión, posibilitando que un hecho puntual, el asesinato del archiduque, provocara el estallido del conflicto.

Conflictos latentes entre las potencias

Las tensiones latentes entre las potencias eran básicamente tres:

  • Entre Alemania y Francia: la victoria alemana sobre Francia en 1870 supuso la proclamación del II Reich Alemán en 1871 y la incorporación al mismo de las regiones de Alsacia y Lorena. Desde entonces, el deseo francés de revancha y de recuperarlas fue constante.

  • Entre los Imperios Ruso y Austro-Húngaro: ambos imperios tenían deseos expansionistas en los Balcanes, una región en la que coincidían el hundimiento del Imperio Otomano, la atomización política y la complejidad étnica. Este enfrentamiento hizo que Rusia de aproximara a Francia y que Austria lo hiciera a Alemania en busca de aliados que reforzaran su posición.

  • Entre Alemania y Gran Bretaña: el fuerte crecimiento económico alemán, la potenciación de su flota de guerra y los intentos de expansión colonial provocaron el temor de Gran Bretaña, que sale de su aislamiento y busca la alianza con los enemigos de Alemania: Francia y el Imperio Ruso.

La configuración de los bloques de alianzas

Tras la victoria sobre Francia en 1870 y la proclamación de Guillermo I como emperador en 1871, la política internacional de su canciller, Bismarck, estuvo marcada por la creación de sucesivos sistemas de alianzas que, involucrando a los Imperios Austro-Húngaro y Ruso y a Italia, tenían la intención de dejar aislada a Francia y evitar un conflicto en los Balcanes y por su rechazo a una política de expansión colonial.

Sin embargo, el acceso al poder de Guillermo II y la caída de Bismarck en 1890 supusieron un cambio de política, optándose por una política expansionista, basada en los intentos de conseguir más colonias y en una fuerte inversión armamentística, especialmente destacada en el terreno naval. Del mismo modo, se abandonó la alianza con Rusia y se optó por el apoyo a Austria-Hungría como medio de expansión territorial en los Balcanes, ya que la colonial resultó finalmente imposible.

Todos estos cambios fueron aprovechados por Francia, que pudo firmar una alianza con Rusia en 1891-1892 y, con la incorporación de Gran Bretaña, formar la Triple Entente en 1907. Frente a ella, se mantuvo la Triple Alianza, creada en 1882 Alemania, el Imperio Austro-Húngaro e Italia.

Los dos bloques que se enfrentarían en la guerra habían quedado así configurados, entrando en la denominada “Paz Armada”, periodo de tensión creciente entre los bloques, lo que se tradujo en una carrera de armamentos, especialmente intensa en Alemania, y en un creciente ambiente de nacionalismo radical, lo que se tradujo en la formación de las ligas nacionalistas.

Enfrentamientos coloniales y Guerras de los Balcanes

La tensión existente provocó, y se agravó con, los conflictos coloniales y en los Balcanes.

En cuanto a los conflictos coloniales, Alemania intentó controlar uno de los pocos territorios disponibles en África: Marruecos. Sin embargo, esto chocó con la oposición de Gran Bretaña, temerosa de que Alemania pudiera con ello controlar el estrecho de Gibraltar, clave en la ruta hacia su principal colonia, la India. Por ello, los intentos alemanes en 1906 y 1911 se saldaron con un rotundo fracaso, imponiéndose finalmente en Marruecos un protectorado franco-español. Esto llevó a Alemania a optar por su expansión en la propia Europa a través de su aliada Austria-Hungría, lo que acentuó los conflictos en los Balcanes.

Los Balcanes eran una región especialmente conflictiva por los intereses contrapuestos de Austria-Hungría y Rusia y por el desmembramiento del Imperio Otomano debido a movimientos nacionalistas que acabaron provocando la independencia de Rumanía, Bulgaria, Serbia, Montenegro y Grecia a lo largo del siglo XIX. La tensión en la zona aumentó con la anexión de Bosnia por el Imperio Austro-Húngaro en 1908, lo que provocó el descontento de Serbia y de su aliado, el Imperio Ruso. En 1912 estalla la Primera Guerra Balcánica, en la que los países independizados en la zona se enfrentaron a los restos del Imperio Otomano, reducido a partir de entonces en Europa a la pequeña región de Estambul. Como consecuencia de ello, Albania accede a la independencia y se realiza un reparto territorial que no fue del agrado de Bulgaria. Esto la llevó a declarar la guerra a sus antiguos aliados en 1913 (Segunda Guerra Balcánica), uniéndose a ellos el Imperio Turco, siendo derrotada. El descontento de Bulgaria y del Imperio Turco por sus pérdidas territoriales explica que optaran por aproximarse a la Triple Alianza, mientras que el resto de países balcánicos lo hizo a la Entente.

Detonante

El detonante de la Primera Guerra Mundial fue el asesinato del archiduque Francisco-Fernando cuando visitaba Sarajevo, capital de Bosnia, por un terrorista serbio en julio de 1914. Como consecuencia de ello, el Imperio Austro-Húngaro presentó un ultimátum a Serbia, que fue rechazado, por lo que le declaró la guerra. A partir de entonces, se pusieron en marcha las alianzas y hubo una sucesión de declaraciones de guerra en cascada que dieron lugar al conflicto generalizado.

DESARROLLO DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

Características

La primera característica de la Guerra Mundial es, precisamente, su carácter global. En el conflicto se enfrentaron, por un lado, la Triple Entente (Gran Bretaña, Francia e Imperio Ruso), a la que con posterioridad se irían añadiendo otros países como Italia (anulando su compromiso con la Triple Alianza), Portugal, Bélgica, Rumanía, Serbia, Montenegro, Grecia, Japón, EEUU y la mayor parte de los países latinoamericanos; y, por otro, los Imperios Centrales (Alemania e Imperio Austro-Húngaro), a los que se unieron posteriormente Bulgaria y el Imperio Turco. Por tanto, las fuerzas estaban muy desequilibradas en favor de la Entente, aunque ese hecho se compensaba por la mejor posición estratégica de los Imperios Centrales y por su mejor preparación armamentística, especialmente de Alemania.

En segundo lugar, la Primera Guerra Mundial fue una guerra industrializada, una guerra con el carácter de “total”. El uso masivo de armamento moderno, aprovechando los avances de la Segunda Revolución Industrial (ametralladoras, tanques, armas químicas, inicios de la aviación), además de provocar mayores muertes y destrucciones, hicieron que sus costes económicos fueran muy elevados. Como consecuencia de ello, se estableció una economía de guerra y, para justificarla, una intensa propaganda de carácter belicista y ultranacionalista.

Fases de la guerra

En la evolución de la guerra podemos distinguir cuatro grandes fases:

  • Guerra de Movimientos (1914): la inferioridad de recursos de los Imperios Centrales hizo que estos optaran por una guerra rápida como única posibilidad de victoria. Así, el plan de guerra alemán (“Plan Schlieffen”) estableció un ataque rápido a Francia para posteriormente derrotar al Imperio Ruso y negociar una paz con Gran Bretaña. Sin embargo, Francia logró resistir en la batalla del Marne, lo que aprovechó el Imperio Ruso para realizar una ofensiva contra Alemania, frenada en la batalla de Tannenberg. A partir de entonces, los frentes empiezan a estabilizarse y se entra en una guerra de desgaste en la que los Imperios Centrales tenían todas las de perder.

  • Guerra de Trincheras (1915-1916): la fijación de los frentes y su defensa con trincheras y armamento moderno supuso la entrada en una guerra de desgaste, con batallas en el frente occidental como Verdún y Somme, auténticas carnicerías. Ante ello, la única opción de los Imperios Centrales era limitar la llegada de ayuda exterior a la Entente mediante el bloqueo naval de Gran Bretaña y Francia, aunque esta opción resultaba imposible desde la derrota de la flota alemana en la batalla de Jutlandia. Esto hizo que Alemania optara por un bloqueo submarino que, pese a su incidencia, no logró cortar las comunicaciones marítimas y además provocó la entrada de EEUU en la guerra en 1917. De manera paralela, los Imperios Centrales intentaron aumentar sus recursos extendiéndose hacia el Este y los Balcanes, lo que supuso la ocupación de Polonia y Lituania (del Imperio Ruso), Rumanía, Serbia y el norte de Grecia.

  • El hundimiento de los Imperios Centrales (1917-1918): en abril de 1917 la primera potencia industrial del mundo, EEUU, entra en la guerra a favor de la Entente, agravando el desequilibrio de recursos entre los contendientes. Sin embargo, su ayuda efectiva no se producirá hasta principios de 1918 y la victoria bolchevique en Rusia en octubre de 1917 supuso la salida de este país de la guerra (Tratado de Brest-Litovsk, marzo de 1918), permitiéndole a Alemania concentrar todas sus tropas en el frente occidental. Pese a ello, los Imperios Centrales se fueron hundiendo en cadena: Bulgaria, Imperio Turco, el Imperio Austro-Húngaro y Alemania. En este último caso, Guillermo II abdicó y se proclamó una República que solicitó el armisticio el 11 de noviembre de 1918.

CONSECUENCIAS DE LA GUERRA

Los Tratados de Paz

Las condiciones de Paz fueron fijadas en la Conferencia de Paz de París (1919-1920), en la que se establecieron tratados específicos con cada uno de los países derrotados: el de Versalles con Alemania (1919), el de Saint-Germain con Austria (1919), el de Trianon con Hungría (1920), el de Sèvres con el Imperio Turco (1920) y el de Neuilly con Bulgaria (1920). En sus cláusulas no fueron respetadas las tesis del presidente estadounidense Wilson (“14 Puntos”), sino que lo que primó en ellas fue la dureza y el deseo de castigo, postura defendida sobre todo por Francia.

El más trascendental fue el de Versalles, que impuso unas duras condiciones a Alemania: pérdidas territoriales (Alsacia-Lorena para Francia, Posnania a Polonia, ciudad libre de Danzig, Schleswig a Dinamarca y pérdida de su colonias estableciendo mandatos ejercidos por Gran Bretaña, Francia y Japón), establecimiento de fuertes reparaciones de guerra, cesión temporal del Sarre a Francia, desmilitarización de Renania y limitación de su ejército a 100.000 soldados. El resto de tratados supuso la desmembración de los antiguos imperios plurinacionales en favor de los Estados-nación y se impusieron pérdidas territoriales a Bulgaria (pérdida de su salida al mar Egeo) y al Imperio Turco (Dodecaneso, Armenia, Siria, Palestina, Irak y Transjordania). Además, a nivel general, se establecieron nuevas democracias parlamentarias en la mayor parte de países.

Estos tratados no fueron capaces de asegurar una paz duradera por las siguientes razones: la imposición de las reparaciones de guerra hundió la economía alemana, desestabilizando al nuevo régimen democrático; el deseo de revancha de los derrotados ante una paz que se consideraba impuesta e injusta; la complejidad étnica de Europa Oriental y los Balcanes hizo que el establecimiento de Estados-Nación fuera imperfecta, generando problemas nacionalistas; y el descontento de algunos vencedores, que no vieron satisfechas sus aspiraciones territoriales, como fue el caso de Italia.

Consecuencias demográficas, económicas, sociales y políticas

En cuanto a las consecuencias demográficas, se calcula que la guerra produjo 8’5 millones de muertos y 21 millones de heridos y mutilados. A este cómputo se deben añadir las víctimas civiles, como consecuencia de las carencias alimenticias y sanitarias y la incidencia de la epidemia de gripe de 1918, a lo que habría que sumar el descenso de la natalidad. Este descenso demográfico afectó a las economías de posguerra al reducir la población activa y la demanda.

En la economía, las destrucciones de medios de producción fueron importantes, a lo que habría que unir el coste de reconversión de una economía de guerra a otra de paz. Junto con ello, otro problema importante fue el del endeudamiento de los vencedores con EEUU, razón por la cual exigieron el pago de reparaciones de guerra. Los grandes beneficiados de la guerra fueron este país y Japón, que no sufrieron los efectos de la guerra en su territorio, se enriquecieron vendiendo suministros a sus aliados europeos y los sustituyeron en buena parte de sus mercados exteriores. También salieron beneficiados los países neutrales, que vieron aumentar la demanda de sus materias primas y productos industriales, como fue el caso de España.

Por lo que se refiere a las consecuencias sociales, los efectos de la guerra y de la crisis económica de posguerra supusieron un empobrecimiento de las clases medias, que se proletarizaron, aumentando la polarización y las tensiones sociales. Además, la reinserción social de los excombatientes fue muy difícil, contribuyendo a aumentar las tensiones. Por último, el empleo de mano de obra femenina en trabajos tradicionalmente masculinos durante la guerra, impulsó los movimientos feministas que solicitaban el derecho a voto.

Por último, las consecuencias políticas fueron una extensión de las democracias parlamentarias en el continente europeo, aunque estas tuvieron graves dificultades por el aumento de las tensiones sociales, que provocaron polarización y conflictos políticos. Por otra parte, en las colonias la participación de tropas indígenas en la guerra, la puesta en duda de la misión civilizadora y la defensa del principio de Estado-Nación supusieron un impulso para los movimientos independentistas.

La Sociedad de Naciones

Para evitar una nueva guerra, se creó esta organización internacional, cuyos objetivos declarados eran el mantenimiento de la paz y de la seguridad colectiva, la cooperación internacional y el desarme. Sin embargo, esta organización, que estaba dirigida por un Consejo formado por las potencias vencedoras y una Asamblea General integrada por todos los miembros, fracasó por su falta de capacidad ejecutiva y por la ausencia de grandes potencias como EEUU (temerosa de perder independencia en sus actuaciones internacionales), la URSS (excluida) y, posteriormente, las potencias fascistas (Alemania, Italia y Japón).

CONCLUSIONES

La Primera Guerra Mundial tuvo importantes consecuencias. La dureza de las condiciones de paz y la crisis económica de posguerra desestabilizaron a las nuevas democracias, y el surgimiento de una alternativa al capitalismo basada en la doctrina marxista (URSS), supusieron un aumento de las tensiones y polarización socio-política que explican el surgimiento de fascismo y el futuro estallido de la II Guerra Mundial (1939-1945).

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SEGUNDA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL E IMPERIALISMO

Tema 5 de Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato referente a la Segunda Revolución Industrial y al Imperialismo, por Carlos Javier Garrido García.

Reparto entre las potencias industriales de zonas de influencia en China. Fuente: wikipedia.

INTRODUCCIÓN

El crecimiento económico provocado por la Primera Revolución Industrial estaba limitado por una de sus bases: la explotación extrema de la fuerza laboral. Las malas condiciones de vida y de trabajo del proletariado limitaban, por un lado, la demanda potencial y, por otro, provocaban una fuerte conflictividad social y política.

Para solucionar ambos problemas se optó por una mejora de los niveles de vida y unas mejores condiciones de trabajo para el proletariado, lo que en principio reduciría los márgenes de beneficio empresarial. Para aumentarlos, se procuró el descenso de los costes de producción, a través del desarrollo tecnológico, lo que provocó la Segunda Revolución Industrial, y del traspaso de la explotación a las colonias, con lo que disminuía el precio de las materias primas y se encontraban nuevos mercados para los productos industriales y para la inversión de capitales. Al imperialismo ayudó también el proceso de industrialización. Los nuevos países industriales, para protegerse de la competencia británica, optaron por políticas económicas proteccionistas, lo que supuso que cualquier intento de ampliar los mercados pasara por ampliar las fronteras del país.

LA SEGUNDA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

Características

La Segunda Revolución Industrial se desarrolló entre 1870 y 1914, caracterizándose por el surgimiento de nuevas fuentes de energía más eficientes (petróleo y electricidad), el impulso de nuevas industrias motoras (química, automovilística), el gran avance en los trasportes y comunicaciones (automóvil, telégrafo, teléfono), la fuerte concentración empresarial, el desarrollo del capitalismo financiero, la integración del mercado mundial de capitales, la mayor competencia en el comercio internacional, la pérdida de la supremacía industrial británica por la aparición de nuevas potencias industriales y la acentuación del crecimiento demográfico y de las corrientes migratorias internacionales.

Nuevas fuentes de energía y nuevas industrias

La intensificación de la relación entre investigación y empresa, gracias al establecimiento de las patentes y de los grandes laboratorios de investigación, provocó un fuerte avance tecnológico, tanto en las fuentes de energía como en los procesos industriales.

En cuanto a las fuentes de energía, por un lado el carbón empieza a ser sustituido por el petróleo, con una mayor potencia energética y con un más fácil transporte, y por otra parte la electricidad permitió, a un bajo coste, el transporte de la energía desde sus focos de generación, ya fuera térmica o hidroeléctrica, a las zonas de consumo empresarial o residencial.

Por lo que se refiere a los procesos industriales, se registra un fuerte avance técnico, destacando la industria metalúrgica, con la fabricación de acero y nuevos metales como el aluminio, y la química, con la fabricación de sosa y síntesis de compuestos orgánicos. Por otra parte, se implantan dos nuevos modos de producción: el fordismo, consistente en la cronometración del trabajo y la recompensa de la productividad laboral, y el fordismo, que estableció las cadenas de montaje.

Desarrollo de transportes y comunicaciones

Aparte de la expansión y mejora en el ferrocarril y la navegación a vapor, en esta época surgen nuevos medios de transporte, mucho más baratos al necesitar menos infraestructuras fijas, como la bicicleta, el tranvía y el metro, que mejoraron el transporte interno en las ciudades y posibilitaron el crecimiento urbano, y el automóvil y la aviación, que supondrán en el futuro una auténtica revolución.

En cuanto a las comunicaciones, inventos como el telégrafo sin hilos, la telefonía, la prensa diaria y la radio permitieron aumentar los flujos de información y reducir su tiempo.

El desarrollo de los transportes y comunicaciones fue clave en el proceso de gestación de una economía mundial, germen de la futura globalización.

Nuevas potencias industriales

La Primera Revolución Industrial se desarrolló en Gran Bretaña, convirtiendo a este país en la primera potencia económica y política mundial. Desde principios del siglo XIX las innovaciones británicas se difunden al exterior, surgiendo nuevas potencias industriales que se consolidan en la Segunda Revolución Industrial, superando dos de ellas (EEUU y Alemania) a Gran Bretaña a principios del siglo XX.

La industrialización en EEUU se vio favorecida por su enorme mercado interior, la abundancia de recursos naturales, el establecimiento de una amplia red ferroviaria, la división geográfica del trabajo, las innovaciones técnicas, su control de las economías Latinoamericanas y la fuerte concentración empresarial. Todo ello le permitió convertirse en la primera potencia industrial del mundo en vísperas de la I Guerra Mundial.

Alemania se vio favorecida por su unificación económica y política, por una política proteccionista y por la concentración industrial y financiera, convirtiéndose en la primera potencia industrial de Europa a principios del siglo XX, por delante de Inglaterra.

En este periodo surge también una gran potencia industrial en Asia: Japón. El inicio de la “Era Meiji” en 1868, supuso la occidentalización e industrialización del país. Esta última se basó en el impulso estatal y en unas elevadas tasas de productividad gracias a la mentalidad japonesa del trabajo.

Concentración empresarial y desarrollo del capitalismo financiero

El aumento de la competencia interna e internacional gracias al desarrollo de los medios de transporte, al aumento de la producción y productividad por la innovación tecnológica y al crecimiento de la demanda por el aumento del nivel de vida, provocó un proceso de concentración empresarial. De manera definitiva, el empresario individual da paso a las sociedades anónimas, en las que el capital necesario para crearlas se divide en acciones que cotizan en la bolsa y proporcionan a su dueño dividendos, positivos o negativos, en función de los beneficios o pérdidas de las empresas.

Además, estas sociedades anónimas tienden a concentrarse, es decir, a formar conglomerados empresariales cada vez más grandes para hacer frente a la competencia y a las necesidades de capital. La concentración podía ser vertical (una sociedad va agrupando empresas relacionadas con la elaboración de un producto, para que todos los márgenes de beneficio queden dentro de ella) u horizontal (una sociedad va agrupando empresas de distintos sectores económicos como defensa frente a los problemas que puedan surgir en alguno de ellos).

La concentración empresarial cada vez más acusada acabó generando problemas de monopolio y falta de competencia, y provocó también el establecimiento de un capitalismo financiero en el que la banca, suministradora del principal bien de producción, el capital, se convierte en clave del sistema. Así, los grandes bancos se convierten en prestatarios de las grandes sociedades y también, en ocasiones, en propietarios de parte de sus acciones.

Primera mundialización de la economía capitalista

La Segunda Revolución Industrial supuso una primera mundialización de la economía que fue paralela al imperialismo, como causa y efecto a la vez.

Así, el descenso de los precios de los productos industriales por el aumento de la productividad, el aumento del consumo de materias primas por el aumento de la producción industrial (que generó a su vez un excedente de productos industriales), la disminución de los costes de transporte por el desarrollo de sus medios y la facilitación de los intercambios comerciales por el establecimiento del patrón oro (fijación del precio de cualquier moneda en relación con el oro que la respalda en los depósitos del banco central emisor) aumentaron exponencialmente el volumen del comercio internacional.

Por otro lado, los grandes beneficios generados en las sociedades industriales empezaron también a invertirse en el exterior, ya fuera en las colonias de cada metrópoli, en países productores de materias primas o en nuevos países industriales. Con ello se buscaban nuevos beneficios, huyendo de los mercados saturados y muy competitivos de las grandes potencias industriales.

Gracias al aumento del comercio y de la inversión exteriores se empezó a gestar un mundo interconectado y dependiente en el terreno económico.

Crecimiento demográfico y grandes migraciones

En este periodo la población europea entró en plena fase de Transición Demográfica, con una natalidad que se mantiene alta y con una mortalidad que registra una fuerte caída por los avances médicos, higiénicos y en el nivel de vida. Así, la población del continente pasa de 270 millones en 1850 a 400 en 1900, en un periodo en el que además millones de europeos emigraron al exterior, lo que sirvió de atenuante para los problemas de exceso de mano de obra disponible y de posibles tensiones sociales. A nivel interno, el crecimiento demográfico y el desarrollo económico provocaron una acentuación del proceso de urbanización y del éxodo rural. A nivel externo, aumentaron los movimientos migratorios transoceánicos.

Las migraciones exteriores crecieron de manera exponencial, cifrándose en 60 millones los europeos que emigraron a otros continentes en el siglo XIX. Las causas de estas migraciones fueron la elevada población joven existente en el continente, lo que producía excedente de mano de obra y problemas de pobreza; el abaratamiento de los medios de transporte; la expansión imperialista de las potencias europeas en África, Asia y Oceanía; y el funcionamiento de la redes familiares en un proceso migratorio que funcionaba de manera escalonada. Los destinos preferentes fueron América, el norte de África, Sudáfrica y Australia-Nueva Zelanda. En cuanto a las zonas de salida, entre 1845-1880 predominaron los emigrantes de la Europa Noroccidental debido a la crisis económica, y entre 1880 y 1914 los movimientos migratorios se intensifican, predominando ahora los emigrantes de la Europa meridional y del Este, zonas en las que el proceso de industrialización había fracasado o se había desarrollado de manera incompleta.

EL IMPERIALISMO

Frente al colonialismo de la Edad Moderna, centrado en América y zonas litorales de África y Asia y consistente en el establecimiento de colonias de poblamiento o de factorías comerciales, predominando una óptica mercantilista, en el último tercio del siglo XIX y principios del siglo XX se establece el Imperialismo. En este caso, consiste en la expansión territorial de las grandes potencias industriales con unos objetivos económicos (necesidad de asegurarse materias primas y mercados en un contexto de creciente competencia internacional y proteccionismo) compatibles con el deseo de asentar a los excedentes demográficos y de cubrir sus necesidades estratégicas y políticas. El desarrollo industrial posibilitó que esta expansión fuera de carácter global y de mayor incidencia, extendiéndose por todos los continentes y suponiendo unas formas de dominación mucho más intensas.

Causas

El imperialismo se produce por la confluencia de múltiples causas: económicas, políticas, científicas, ideológicas y religiosas.

En cuanto a las causas económicas, el aumento de la competencia internacional y la generalización de medidas proteccionistas provocó la necesidad de las potencias industriales de asegurarse el suministro de materias primas baratas y de mercados para sus productos industriales y para la inversión de sus capitales excedentes. Tradicionalmente, estas han sido consideradas las causas principales del imperialismo, aunque recientemente se suele destacar que los costes de mantenimiento de las colonias eran mayores que los beneficios obtenidos de ellas. Sin embargo, esta perspectiva tiende a olvidar que los gastos eran asumidos por toda la sociedad de las metrópolis, mientras que los beneficios se concentraban en las clases altas, que eran las que predominaban políticamente en los regímenes liberales de la época. Evidentemente, para esas clases altas la rentabilidad de las colonias era muy alta. Por otra parte, el desarrollo de los medios de transporte y de la tecnología, aplicada a la industria militar, facilitó la expansión imperialista.

Por lo que se refiere a las causas políticas, estas eran básicamente las necesidades estratégicas (dominar zonas para controlar rutas importantes, asegurar el dominio de una zona dominando las adyacentes) y de prestigio (se asume que para ser una gran potencia había que ser una potencia colonial y los avances de una de ellas provoca el deseo de expansión de las demás), esto último relacionado también con el fuerte nacionalismo de los regímenes liberales de la época.

Las causas científicas son el aumento de los conocimientos geográficos, lo que permitió conocer los recursos de todo el mundo, gracias al desarrollo de los viajes de exploración, de las sociedades geográficas, de las asociaciones coloniales y de la literatura de viajes.

En cuanto a las causas ideológicas, más que de causas podemos hablar de justificaciones. Se desarrolla una ideología favorable al imperialismo basada en el racismo (la superioridad de una raza, la blanca, sobre las demás) y el darwinismo social (las sociedades con mayor desarrollo, es decir, las mejor adaptadas, deben expandirse a costa de las demás para que la humanidad siga avanzando), y que tenía como supuesto objetivo la misión civilizadora, es decir, elevar mediante un proceso de aculturación el nivel político, económico, social y cultural de las sociedades inferiores dominadas. Relacionada con esta misión civilizadora están las causas religiosas, consistentes en la expansión del cristianismo, católico o protestante, a través de misiones.

Formas de dominación colonial

El imperialismo se desarrolló de distintas maneras en función de los objetivos fijados como prioritarios en cada zona por las metrópolis (asentamiento de población, explotación económica, necesidades estratégicas) y de las características de las sociedades dominadas. Así, podemos distinguir entre colonias, dominios, protectorados y concesiones.

Las colonias son el modo más extendido, dándose en zonas donde la población nativa es importante, sus desarrollo previo escaso y donde prima el interés por la explotación económica. En este caso, la zona entra totalmente bajo el dominio de la metrópoli, que lo ejerce a través del establecimiento de una administración dependiente y del asentamiento de colonos blancos, que serían la minoría dominante. Este es el caso de la mayor parte de las colonias del África Negra.

Los dominios o colonias de poblamiento se establecen en zonas donde la población nativa era escasa (Canadá, Australia, Nueva Zelanda) o donde la antigüedad de la conquista o las buenas condiciones naturales han favorecido el asentamiento de una numerosa población de la metrópoli (caso de Sudáfrica y Argelia). En este caso, la administración colonial es ejercida por instituciones de gobierno autónomo de los colonos, que dominan y marginan a la población nativa, sea esta mayoritaria o minoritaria.

En cuanto a los protectorados, son una forma de dominación colonial atenuada en su apariencia exterior para evitar descontentos o conflictos nacionalistas en su población nativa, estableciéndose en zonas con un destacado desarrollo previo, como eran los países árabes del Norte de África y de Oriente Próximo y los países del sur de Asia, como India o Malaysia. En ellos se siguen manteniendo las autoridades locales, que son teóricamente independientes, pero la potencia imperial controla su defensa, su política exterior y su economía. En este sentido, constituyen un claro precedente de lo que posteriormente se llamaría neocolonialismo y de hecho era la situación bajo la que estaban las antiguas colonias españolas y portuguesas de América tras su independencia a principios del siglo XIX.

Por último, las concesiones consistían en la división de un país en distintas zonas de influencia para varias potencias, es decir, eran prácticamente un protectorado compartido. Esta situación se producía en zonas con un buen nivel de desarrollo previo, en el que se preveían grandes dificultades nacionalistas para su dominación directa y en las que convergían los intereses estratégicos y económicos de distintas potencias, lo que podía provocar una guerra entre ellas. Este fue el caso de China (demasiado grande, poblada y desarrollada para ser dominada ni directamente ni por una única potencia), de Tailandia (donde entraban en conflicto los intereses de Francia y Gran Bretaña) o de Irán (donde los hacían los de Rusia y Gran Bretaña).

La expansión imperial

Aunque tenía sus bases en el colonialismo de la Edad Moderna, entre 1870 y 1914 se acentúa se desarrolla el nuevo imperialismo, impulsado por el desarrollo tecnológico y económico de la Segunda Revolución Industrial y por la adopción de políticas económicas proteccionistas. La expansión fue muy rápida, tanto en África, continente que se reparte entre las potencias en la Conferencia de Berlín de 1884-1885, como en Asia-Oceanía, donde para finales del sigo XIX se han configurado las zonas de dominio de cada potencia. A partir de entonces, se producen numerosos conflictos entre potencias, como el enfrentamiento franco-británico por Sudán y la guerra entre España y EEUU por Cuba y Filipinas (1898), la guerra anglo-boer en Sudáfrica (1899-1902), la guerra ruso-japonesa (1904-1905) y las crisis de Marruecos (1906 y 1911).

El reparto colonial configuró distintos imperios, con una importancia proporcional a la influencia internacional y el desarrollo industrial de cada país. Así, el principal imperio fue el británico, que se extendía por América (Canadá), África (de Egipto a Sudáfrica, con otros enclaves como Nigeria), Asia (India, Malaysia, Singapur) y Oceanía (Australia y Nueva Zelanda). Le seguía en importancia el imperio francés, extendido básicamente por África (Africa noroccidental, Congo, Madagascar) y Asia (Indochina). Muy lejos de las dos anteriores quedan potencias europeas secundarias, como Holanda (Indonesia), Bélgica (Congo Belga) y Rusia (Siberia, Turquestán). Otros países menos desarrollados industrialmente y con menor peso internacional consiguen reducidos imperios, como España (Guinea Ecuatorial, Sáhara Occidental y norte de Marruecos) o Portugal, en este caso más amplio por conservar restos de su colonialismo en la Edad Moderna (Guinea Bissau, Angola, Mozambique, Timor, Goa y Macao). Tanto Italia como Alemania llegaron tarde al reparto colonial por su tardía unificación (1870), lo que hizo que pese a su potencial tuvieran pocas colonias. Así, Italia poseía Libia, Eritrea y Somalia, mientras que Alemania, que se acabó convirtiendo en la primera potencia industrial europea, contaba con Togo, Camerún, África Oriental y África del Sudoeste. A la larga, esto provocó conflictos por el deseo expansionista de ambos países.

Fuera de Europa, sólo los países que desarrollaron el proceso de industrialización acabaron configurando imperios coloniales. EEUU elaboró una doctrina fundamentadora del imperialismo sobre el resto de América: la “Doctrina Monroe” (América para los americanos) y el “Destino Manifesto” (misión civilizadora norteamericana en América). En principio, la expansión se dirigió hacia el oeste, a costa de las tribus indias y de México. La victoria sobre España en 1898 le permitió asentar su dominio en el Caribe, donde pasó a aplicar la política del “Gran Garrote” a partir de 1901, luego extendida al resto de América Latina, e iniciar su expansión extracontinental con la anexión de las Islas Filipinas y la conquista de las islas Hawai. Por lo que se refiere a Japón, su industrialización le llevó a una expansión territorial cuyos objetivos fundamentales eran Corea y China. Así, la victoria sobre este último país en 1894-1895 le llevó a controlar Corea y a penetrar económicamente en China. La posterior victoria robre Rusia en 1904-1905 reforzó su posición, anexionándose Corea y estableciendo un protectorado en la región china de Manchuria (1910).

Consecuencias

Las consecuencias del imperialismo fueron políticas, económicas y sociales.

En el ámbito político, el imperialismo provocó conflictos entre las metrópolis y en las colonias provocó el establecimiento de fronteras artificiales (origen de futuros conflictos) y el nacimiento de movimientos nacionalistas en favor de la independencia.

En la economía, el imperialismo favoreció el crecimiento económico de las potencias industriales y una estabilización de sus sistemas políticos, gracias al aumento del nivel de vida y a la salida de los excedentes demográficos. En las colonias, el imperialismo se tradujo en una explotación extrema de su economía, organizada en función de los intereses de las metrópolis. Así, se convirtieron en suministradoras de materias primas baratas (basándose en el pago de bajos salarios y en la expropiación de tierras y recursos mineros) y en consumidoras de productos industriales (lo que arruinó a la artesanía nativa), quedando inmersa en un comercio desigual que las empobrece. Además, la situación se agrava por el crecimiento demográfico (al ser introducidas las colonias en la Fase de Transición demográfica, pero no como consecuencia de su desarrollo socioeconómico sino de la implantación de avances médicos e higiénicos por los colonizadores) y por la incapacidad de suministrar alimentos a su población debido al empleo de las mejores tierras a plantaciones de cultivos de exportación.

Por último, en el ámbito social, el imperialismo desestructuró a las sociedades nativas, muchas de ellas tribales; generó una polarización social interna entre la población en general y las élites colaboracionistas; y provocó un intenso proceso de aculturación.

Todas estas características provocaron el nacimiento posterior del Tercer Mundo.

CONCLUSIONES

El fuerte crecimiento económico y la creciente competencia internacional debidas a la Segunda Revolución Industrial provocaron la expansión imperialista de las potencias industriales europeas, de EEUU y de Japón. Esta expansión generó conflictos entre las potencias, lo que acabó dando lugar a la I Guerra Mundial (1914-1918) y al asentamiento de un capitalismo financiero escasamente controlado por los Estados, lo que acabaría generando dinámicas especulativas proclives a la crisis, como dejó patente la Gran Depresión iniciada en 1929. En cualquier caso, la principal consecuencia a largo plazo es la acentuación de las diferencias socioeconómicas entre el mundo desarrollado y subdesarrollado, origen profundo de la globalización desequilibrada del mundo actual.

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LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y EL PROCESO DE INDUSTRIALIZACIÓN

Tema 3 de Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato sobre la Revolución Industrial y el proceso de Industrialización, por Carlos Javier Garrido García.

Máquina de Vapor de Watt, clave en la Industrialización. Fuente: Wikipedia.

INTRODUCCIÓN

De manera paralela al proceso de revolución liberal, y con relaciones causa efecto en ambas direcciones, se produjo el proceso de revolución Industrial, desarrollado en Gran Bretaña desde el siglo XVIII y difundido ya en el XIX a Europa, Norteamérica y Japón en el llamado proceso de Industrialización. Como consecuencia de todo ello, se establece un nuevo sistema económico, el capitalismo, y se consolida una nueva organización social, la sociedad de clases.

LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL EN GRAN BRETAÑA

Concepto y características

El proceso de Revolución Industrial supuso un cambio total en las bases económicas, pasando de una economía estancada, basada en la agricultura de subsistencia, en la producción artesanal y en un comercio limitado, a otra economía caracterizada por su crecimiento sostenido y basada en una agricultura de mercado, en la producción industrial y el desarrollo comercial y financiero.
Se desarrolló en dos grandes fases: la Primera Revolución Industrial, desarrollada entre 1780 y 1850, que se basó en el uso energético del carbón a través de la máquina de vapor y sus principales industrias fueron la textil y la siderúrgica; y la Segunda Revolución Industrial, desarrollada entre 1870 y 1914, basada en el uso energético del petróleo a través del motor de explosión, en la electricidad y en nuevas industrias como la química y la automovilística. En este tema, nos vamos a centrar en la primera de estas fases, siendo objeto de la segunda el Tema 5.

Causas de la Revolución Industrial

Las causas de la Revolución Industrial son básicamente tres: el crecimiento demográfico, las transformaciones agrarias y la situación política de Inglaterra.
En cuanto al crecimiento demográfico, en esta época se produce el inicio de la Transición Demográfica, es decir, del paso del ciclo demográfico antiguo (caracterizado por unas altas tasas de natalidad y mortalidad y un bajo crecimiento vegetativo, que además desaparecía por periódicas crisis de sobremortalidad, debidas a malas cosechas, epidemias y guerras, por lo que la población tendía al estancamiento) al ciclo demográfico moderno (caracterizado por bajas tasas de natalidad y mortalidad y un crecimiento igualmente bajo o, incluso, negativo). Entre ambas fases se sitúa la Transición, que en una primera fase, iniciada en Inglaterra en el siglo XVIII, se caracteriza por el mantenimiento de la alta natalidad, que incluso aumenta un poco, y el progresivo descenso de la mortalidad. Las causas para ello fueron la mejora de la alimentación por el desarrollo agrario (que luego veremos), la mejora de los transportes y los avances higiénico-sanitarios, provocando todo ello una menor mortalidad y también un adelantamiento en la edad de acceso al matrimonio, lo que aumentó la natalidad. El crecimiento de la población favoreció a la industrialización por el aumento de la demanda y el aumento de la oferta de mano de obra.
Las transformaciones agrarias o Revolución Agraria consisten básicamente en el establecimiento de una agricultura de mercado y en un aumento de la productividad. Para ello fue necesario el asentamiento de la plena propiedad privada, mediante las leyes de cercamiento y en la introducción de novedades técnicas, como la rotación trienal y la mecanización, y de nuevos cultivos, como el maíz y la patata. En la ganadería, creció la estabulación del ganado, lo que permitió una mayor producción y un aumento de los abonos de origen animal, lo que favoreció a la agricultura. El aumento de la productividad permitió una mejora en la alimentación, lo que aumentó la población, y un crecimiento de los beneficios de los agricultores, lo que aumentó la demanda de productos industriales y proporcionó capitales a la naciente industria. Por último, la mecanización de las tareas agrícolas provocó un aumento del desempleo y originó un fuerte movimiento de población hacia las ciudades (éxodo rural), proporcionando abundante mano de obra a la naciente industria.
Por último, Inglaterra presentaba unas condiciones políticas que favorecieron que se produjera allí el proceso de Revolución Industrial. Por un lado, desde la Revolución de 1688 el país contaba con un régimen liberal, por lo que las normas del Estado favorecieron el desarrollo industrial, estableciendo los principios de libre empresa e iniciativa privada. Por otra parte, Inglaterra era la principal potencia marítima del momento, lo que le permitió acceder a las materias primas y tener mercados para sus productos a nivel mundial. Precisamente, en el siglo XVIII es cuando se ponen las bases del gran imperio británico.

Las industrias pioneras

El desarrollo de la industria en Gran Bretaña se debió a la constante innovación técnica, gracias a la estrecha relación entre científicos y fabricantes. El desarrollo del proceso era impulsado por el mecanismo desafío-respuesta: una innovación en un determinado sector provocaba una cascada de innovaciones posteriores que a su vez provocaban otras.
Durante la Primera Revolución Industrial el desarrollo se centró en dos industrias: la textil algodonera, debido a que el vestido era un bien de primera necesidad con alta demanda, y la siderúrgica, ya que la mecanización y el desarrollo de los transportes (ferrocarril) aumentó la demanda de hierro y acero.
En cuanto a la Industria textil, su desarrollo se basó en la sustitución de la lana y otras fibras por el algodón, producto de importación que permitía una más fácil mecanización de las tareas y un menor coste de producción. Ya en 1764 se inventó la máquina de hilar, mejorada por el invento de la máquina de vapor en 1776, estableciéndose los primeros telares mecánicos en 1785. Gracias a ello, la industria textil algodonera se convirtió en el sector rector del proceso de industrialización, sirviendo de impulso para el desarrollo de otras industrias, como la siderúrgica, la metalúrgica y la química, de la minería del carbón, del comercio internacional por la importación de la materia prima y del desarrollo de los transportes.
Por lo que se refiere a la industria siderúrgica, el uso del carbón mineral (coque) en sustitución del vegetal, permitió una mayor productividad y un aumento de calidad. Para esto último, fueron básicos también los nuevos sistemas de laminado y pudelado, que permitieron reducir las impurezas, produciéndose un hierro más resistente y maleable. El desarrollo del sector se vio favorecido por la alta demanda debida al desarrollo de la mecanización y de los transportes.

La Revolución de los transportes y comercial

En el desarrollo del proceso de industrialización fue causa y efecto a la vez el desarrollo de los transportes, ya que este permitió disminuir los costes de producción y aumentar los mercados y a la vez el aumento de la producción y de la demanda provocaron la necesidad de mejorarlos. En un principio, Inglaterra se centró en la mejora de los medios de transporte tradicionales, como la red de canales navegables y la red de carreteras. Sin embargo, a principios del siglo XIX se inician los cambios revolucionarios con la aplicación de la máquina de vapor, concretada en el desarrollo del barco a vapor en 1807 y del ferrocarril en 1830. Estas innovaciones permitieron aumentar la velocidad y capacidad de carga, lo que abarató los costes, permitiendo un aumento de la producción y del consumo. Además, el desarrollo de los nuevos medios de transportes impulsó la industria siderúrgica y el elevado coste de las infraestructuras ferroviarias incentivó la formación de grandes sociedades de capital.
En cuanto al desarrollo del comercio, en el proceso de industrialización fue clave el comercio exterior. Este creció debido al desarrollo de los transportes y tenía como productos principales las materias primas como el algodón, los esclavos y los tejidos. El desarrollo de este comercio incentivó la expansión colonial, aumentó la demanda de los productos industriales y favoreció una acumulación de capitales que, en parte, fueron reinvertidos en la industria.

La nueva mentalidad empresarial

El proceso industrializador se vio favorecido por el desarrollo del capitalismo y del espíritu empresarial, ambos elementos impulsados a su vez por el mismo proceso. La acumulación de capitales incentivó el espíritu de empresa y permitió el desarrollo de la banca y el establecimiento de sociedades anónimas. Estas dos últimas instituciones fueron aumentando su importancia ya que el desarrollo técnico y el aumento de la demanda y de la competencia aumentaron el tamaño de las empresas y sus necesidades de financiación. Así, el empresario individual fue sustituido progresivamente por las sociedades y corporaciones empresariales.

EL PROCESO DE INDUSTRIALIZACIÓN

Cuando hablamos de Revolución Industrial nos referimos exclusivamente al caso de Gran Bretaña, que es donde el proceso se desarrolla antes y de manera más intensa. La difusión de las innovaciones británicas a otros países es lo que se conoce como proceso de industrialización. Este fue especialmente intenso en Estados Unidos, independizado de Gran Bretaña en 1776 y que se vio favorecido por sus enormes recursos naturales, los mercados iberoamericanos y su régimen político y mentalidad liberales. En el caso de Europa Occidental, la industrialización fue intensa en Bélgica, Francia y Alemania, aunque con una mayor falta de iniciativa privada, que fue suplida por la acción impulsora del Estado, que creó empresas públicas, sobre todo siderúrgicas, e impulsó la construcción de las redes ferroviarias. Por último, el proceso de industrialización fue también intenso en Japón, aunque de manera más tardía, ya que no empezó hasta que la Revolución Meiji de 1868 occidentalizó al país.
El resto del mundo permaneció estancado en una economía preindustrial durante la primera mitad del siglo XIX, habiendo solo en algunos casos núcleos industriales aislados, como fue el caso de Cataluña en España o Lombardía en Italia. Esto se debió a una mayor pervivencia de las mentalidades y organizaciones políticas tradicionales, a una ausencia de revolución agraria y, en el caso de Iberoamérica, África, Asia y Oceanía, al colonialismo, que convirtió a estas zonas en productoras de materias primas y consumidoras de productos industriales importados de sus metrópolis.

LIBERALISMO ECONÓMICO Y CAPITALISMO

La Revolución Industrial y la Industrialización supusieron el establecimiento de una economía liberal, basada en la propiedad privada, la libre empresa, el mercado libre (librecambismo) y la no intervención del Estado en la economía. Esta economía se basaba en las ideas del liberalismo económico y dio lugar al nacimiento del sistema económico capitalista.

Bases teóricas del liberalismo económico

Las bases teóricas del liberalismo económico o liberalismo clásico, fueron establecidas por una serie de autores de finales del siglo XVIII y principios del XIX. El principal de ellos fue Adam Smith, que en 1776 publicó su libro “La riqueza de las naciones”. Defendía la iniciativa privada frente a la del Estado, la autorregulación del mercado, que la riqueza procedía del trabajo y que este debía dividirse técnicamente. El clérigo Robert Malthus, en su libro “Ensayo sobre el principio de la población” (1798), defendió la ley de crecimientos decrecientes, por la que la población crecía a un mayor ritmo que la producción de alimentos, lo que llevaba a crisis de sobrepoblación. Más importantes son David Ricardo, fallecido en 1823, que defendió el librecambismo y la división internacional del trabajo, y John Stuart Mill, que en su libro “Principios de economía política” (1848) defendió que era necesario que el Estado interviniera en la economía a través de la prestación de servicios públicos básicos y en la regulación laboral, pero sin interferir en el mercado y la libre empresa.

El sistema económico capitalista

El nuevo sistema económico capitalista se caracterizaba por la acumulación de capitales, una economía de base industrial, el establecimiento de una sociedad de clases y el crecimiento económico y mejora de las condiciones de vida como objetivos principales. Sin embargo, estos elementos generaron grandes desigualdades sociales, entre unos grupos dominantes, que se enriquecen y dominan política y económicamente la sociedad, y las clases bajas, especialmente los obreros industriales, que en un principio vieron deteriorarse sus condiciones de vida y de trabajo.

LA NUEVA SOCIEDAD DE CLASES

Gracias a los cambios políticos (revoluciones liberales) y económicos (industrialización), la sociedad estamental es sustituida por una sociedad de clases en la que esta se estructura en función de la riqueza y presenta una relativa movilidad social.
En cuanto a las clases altas, son la minoría dominante y estaba compuesta por la alta nobleza, que sigue conservando en parte su prestigio, su influencia política y su riqueza, y la alta burguesía, compuesta por grandes industriales, comerciantes, banqueros y propietarios agrícolas, que se convierte en el grupo dominante tanto en lo socioeconómico como en lo político, esto último gracias al sufragio censitario. Desarrollan un modo de vida opulento y ostentoso a imitación de la antigua aristocracia y defendían una ideología basada en el progreso, el esfuerzo individual y la religión.
Las clases medias van a ir aumentando gracias al desarrollo económico. Estaban formadas por pequeños y medianos empresarios, trabajadores especializados, profesiones liberales y funcionarios. Su creciente peso hará que entren en disputa por el poder político con los grupos dominantes, exigiendo un sufragio menos censitario. Su ideología ponía el acento en el valor del trabajo sobre el ocio y la ostentación y la importancia de la vida familiar.
En las clases bajas, que son la mayoría social, destaca la aparición del proletariado, es decir, de los obreros industriales. Antiguos campesinos y artesanos, con la industrialización ven empeorarse sus condiciones de vida debido a las malas condiciones laborales y salariales, el trabajo infantil y las condiciones de hacinamiento e insalubridad de los barrios industriales. Como consecuencia de ello, se potencian los movimientos democráticos y surgió el movimiento obrero.

CONCLUSIONES

La Primera Revolución Industrial es causa y efecto a la vez de un proceso paralelo, las Revoluciones Liberales. Gracias a ambos se estableció un nuevo sistema político (liberalismo), social (sociedad de clases) y económico (capitalismo) que es la base del Mundo actual. Sin embargo, el nuevo sistema estaba basado en la desigualdad y el predominio de las clases altas-medias, lo que explica el descontento de las bajas y el inicio de nuevos ciclos revolucionarios basados en las ideas de democracia y del movimiento obrero.
La importancia de este tema radica también en que permite entender la complejidad explicativa de los fenómenos sociales, que depende de relaciones causa-efecto que se mueven en múltiples direcciones.

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EL MOVIMIENTO OBRERO

Tema 4 de Historia del Mundo Contemporáneo referente al movimiento obrero, por Carlos Javier Garrido García.

Karl Marx y Mijail Bakunin, dos de los grandes teóricos del movimiento obrero. Fuente: elviejotopo.com

INTRODUCCIÓN

Las revoluciones liberales y el proceso de industrialización dieron lugar a una nueva clase social, el proletariado, sometida a la marginación en la vida política y a unas condiciones de vida y de trabajo muy duras. El descontento, canalizado en principio en reivindicaciones que no ponían en duda los principios liberales y capitalistas, terminó dando lugar a unas nuevas ideologías que plantearon alternativas sociopolíticas basadas en la igualdad política y social. Estas nuevas ideologías, fundamentalmente el marxismo y el anarquismo, acabaron dando lugar al movimiento obrero, concretado en la creación de asociaciones internacionales que supusieron la difusión de sus principios a nivel mundial.

CAUSAS DEL MOVIMIENTO OBRERO: PROBLEMAS SOCIALES DE LA INDUSTRIALIZACIÓN

La clase obrera o proletariado tiene su origen en los jornaleros, siervos y pequeños propietarios rurales que, arruinados por la mecanización, la pérdida de terrenos comunales y la competencia de las grandes propiedades, emigran en masa del campo a las ciudades (éxodo rural), y en los trabajadores a domicilio y los integrantes de los gremios artesanales, arruinados por la competencia de la industria. Todos ellos tomaron conciencia de su situación y forjaron su identidad de grupo (conciencia de clase) gracias a su agrupación en los barrios obreros de las ciudades y a la existencia de unas duras condiciones laborales.

En cuanto a los barrios obreros, el éxodo rural provocó un fuerte crecimiento urbano, iniciándose el proceso de segregación urbana, es decir, de la división de la ciudad en distintos barrios con unas condiciones de habitabilidad y con unas clases sociales contrastadas. Surgen así tanto lo ensanches burgueses, caracterizados por su planificación, su plano ortogonal y la buena calidad de sus calles y viviendas, asentándose en ellos las clases altas y medias, como los barrios obreros, situados en la periferia, junto a las instalaciones industriales, sin planificación, un plano irregular , ausencia de dotaciones de alcantarillado e iluminación y unas viviendas de mala calidad.

Por lo que se refiere a las duras condiciones laborales, sus causas eran las fuertes necesidades de capital por parte de las empresas por la competencia y la mecanización, la mentalidad empresarial de búsqueda del máximo beneficio a toda costa, el fuerte crecimiento demográfico y éxodo rural que aumentaron la demanda de trabajo y la ausencia de regulación por parte del Estado, por lo que las condiciones de trabajo eran fruto de una desigual y directa negociación entre empresario y trabajador. Como consecuencia de todo ello, las condiciones laborales estaban marcadas por la larga duración de la jornada laboral (hasta 16 horas diarias), la estricta disciplina, la supresión de descansos, el despido libre, la ausencia de protección y de derechos laborales o sindicales, las malas condiciones higiénico-sanitarias y de iluminación en las fábricas, y el trabajo repetitivo y rutinario asociado a la mecanización y división del trabajo. Además, se abusó, buscando el pago de menores salarios, del trabajo femenino e infantil. Todo ello provocó que en estos periodos iniciales empeoraran los niveles de vida de las clases bajas. Sin embargo, a largo plazo, esta situación provocaba descontento y conflictividad, dando lugar al movimiento obrero, y estancamiento económico, ya que limitaba el consumo, lo que explica que se iniciara el camino, que veremos en el tema siguiente, hacia la mejora de las condiciones de vida y de trabajo del proletariado.

ORÍGENES: LUDISMO, CARTISMO Y SINDICALISMO

Las duras condiciones de vida y de trabajo de los obreros dieron lugar a movimientos de protesta y de lucha por su mejora. En un principio, los obreros optaron por el asociacionismo, creando sindicatos, en un principio de ámbito empresarial o local.

Frente a ello, la burguesía, que ostentaba el poder político, optó por prohibir las asociaciones sindicales, alegando que entorpecían la libre oferta y demanda (“Combination Laws”, 1799-1800). Esto provocó el surgimiento de una postura radical, el Ludismo, consistente en revueltas en las que las máquinas eran destruidas, ya que se las consideraba culpables del deterioro de sus condiciones laborales, y de movimientos de protesta exigiendo el derecho a la libre asociación. Tras la Masacre de Peterloo (1819), este derecho fue finalmente reconocido en Gran Bretaña en 1824.

A partir de ese momento, el movimiento obrero se centró en crear sindicatos más fuertes, tendiendo a agrupar a todos los oficios a nivel nacional, y a conseguir establecer regímenes democráticos como medio de conseguir una legislación de protección laboral. Así, en 1834 se crea la primera gran central sindical en Gran Bretaña (GNTU), y surge el movimiento cartista en defensa del sufragio universal masculino, que en 1838 publica la denominada “Carta del Pueblo”. Sin embargo, ambos movimientos fracasaron, lo que unido al paulatino aumento del nivel de vida de los obreros determinó que el movimiento obrero inglés se decantara por posturas más pacifistas y reformistas que en el resto de las zonas industriales.

En cuanto al resto del mundo, en Estados Unidos y Europa el movimiento obrero sufre una evolución paralela al caso británico, aunque eso sí, de manera más tardía, con una menor fuerza y con unas posturas a veces más violentas y radicales como consecuencia de su menor desarrollo socioeconómico.

LAS BASES IDEOLÓGICAS ALTERNATIVAS AL CAPITALISMO

El fracaso del ludismo, del cartismo y del sindicalismo para conseguir una mejora rápida y sustancial de las condiciones de vida y de trabajo de los obreros hizo surgir las primeras ideologías del movimiento obrero que pasan de una postura reformista a otra revolucionaria, planteando alternativas a la sociedad de clases y a la economía capitalista.

Socialismo Utópico

Este término fue acuñado por los marxistas en un sentido despectivo, ya que consideraban que sus principios eran irrealizables y poco realistas. Sus bases ideológicas son la defensa de una sociedad ideal en la que empresarios y trabajadores colaboraran basándose en los principios de la solidaridad y el pacifismo. Sus pensadores más destacados fueron Fourier (que propuso la creación de cooperativas autosuficientes a las que denominaba falansterios) y Owen (empresario que defendía la mejora de las condiciones de vida y de trabajo de sus obreros). Pese a su fracaso, el socialismo utópico supuso el primer movimiento ideológico obrero que presentó una alternativa a la realidad socioeconómica de su época.

Marxismo

El Marxismo o Socialismo Científico es una ideología configurada por Karl Marx y Friedrich Engels, que publicaron en 1848 su texto fundacional: “El Manifiesto Comunista”.

Parte de un análisis de la realidad de la época basado en dos principios: el materialismo histórico, que entiende que son las características socioeconómicas las que determinan a las políticas e ideológicas; y la lucha de clases, es decir, el enfrentamiento entre opresores y oprimidos que ha sido el motor de la historia, ya que de esa lucha nace una nueva sociedad en la que se repiten los enfrentamientos.

Como alternativa al capitalismo, defiende una sociedad perfecta, en la que la ausencia de propiedad privada determinaría la ausencia de clases sociales y, por tanto, de conflictos, por lo que no sería necesario el Estado, entendido como entidad destinada al control social y a la defensa de unos determinados intereses de clase. Sobre cómo llegar a esa sociedad ideal, defiende la organización de los obreros más conscientes y preparados en partidos socialistas, cuyo objetivo sería tomar el poder político a través de una revolución. Tras ello se establecería la Dictadura del Proletariado, régimen temporal en el que se asentaría el nuevo orden social y se eliminaría a la oposición. Hecho esto, se pasaría a la sociedad ideal sin clases sociales y sin Estado. Esta corriente se convirtió en la mayoritaria del movimiento obrero y, como veremos, se acabó dividiendo entre reformistas o socialistas y revolucionarios o comunistas.

Anarquismo

El anarquismo cuenta con pensadores como Mijael Bakunin y Piotr Kropotkin. Aunque comparte con el marxismo las bases de su análisis (materialismo y lucha de clases) y sus objetivos (sociedad sin clases y sin Estado), difiere del anterior como consecuencia de su defensa a ultranza del principio de libertad individual. Esto provoca su rechazo ante los partidos políticos, ya que agrupan solo a una minoría y se basan en la delegación de la autoridad, y ante la Dictadura del Proletariado, ya que consideraban que esta supondría una nueva división de clases entre gobernantes y gobernados, y tendería a perpetuarse. Por tanto, defendían que la revolución la debía hacer la mayoría social y, sin periodo de transición, establecer la sociedad sin clases y sin Estado. Tuvo un carácter más minoritario que el marxismo, aunque contó con amplia difusión en los países menos industrializados y con regímenes más autoritarios de la Europa Mediterránea y del Este.

LAS INTERNACIONALES OBRERAS

El movimiento obrero revolucionario, ya fuera marxista o anarquista, terminó estableciendo organismos internacionales de lucha, como consecuencia de la expansión mundial de la nueva sociedad burguesa y de la economía capitalista.

Así, en 1864 fue fundada en Londres la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) o Primera Internacional, en la que se integraron en principio las tendencias marxistas y anarquistas. Sin embargo, el papel dirigente fue asumido pronto por Marx, estableciendo como principios de la entidad la conquista del poder político por el proletariado. Esto llevó al enfrentamiento entre marxistas y anarquistas, agravado aún más por la decisión de los partidos marxistas de presentarse a las elecciones y por el fracaso de la Comuna de París de 1871. Un año después, Bakunin fue expulsado de la Internacional, creando una nueva internacional antiautoritaria, y los conflictos internos acabaron provocando la disolución de la Primera Internacional en 1876.

En 1889 las corrientes marxistas crearon la Internacional Socialista o Segunda Internacional, con la exclusión de los anarquistas. En su seno empezó a hacerse patente la división entre socialistas reformistas y comunistas revolucionarios, agravada por temas como el colonialismo y la I Guerra Mundial. El triunfo de los bolcheviques en Rusia en 1917 acentuó la división, siendo este el origen de la Internacional Comunista o Tercera Internacional, creada en 1919.

CONCLUSIONES

El sometimiento del proletariado a una situación de marginación política, como consecuencia del triunfo de las revoluciones liberales burguesas, y de malas condiciones de vida y de trabajo, como consecuencia del asentamiento de la sociedad de clases y del sistema económico capitalista, provocó el nacimiento del movimiento obrero. Este, que pronto pasa a defender alternativas revolucionarias frente al orden dominante, ejerció una presión creciente, lo que unido al estancamiento económico que provocaba la limitación de la demanda por la miseria obrera, explica el cambio que se va a producir en la segunda mitad del siglo XIX. Los regímenes liberales optaron por aumentar el nivel de vida de los obreros. El consiguiente descenso en los beneficios empresariales intentó ser subsanado de dos maneras: a través del desarrollo tecnológico y cambios en la organización del trabajo para aumentar la productividad, lo que llevó a la Segunda Revolución Industrial; y a través del traspaso de la explotación laboral y económica extrema al resto del mundo, adonde podían también emigrar los excedentes demográficos, lo que llevó al Imperialismo.

Ambos procesos, Segunda Revolución Industrial e Imperialismo, serán objeto de estudio del siguiente tema.

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LIBERALISMO Y NACIONALISMO

Tema 2 de Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato referente al Liberalismo el Nacionalismo, por Carlos Javier Garrido García.

«La libertad guiando al pueblo», de Delacroix.

INTRODUCCIÓN

Como consecuencia del fortalecimiento de la burguesía y de la difusión del movimiento de la Ilustración en el siglo XVIII, se consolida el movimiento político del Liberalismo, que se une a otro nuevo movimiento, el Nacionalismo. Ambos en conjunto lograron, a través de múltiples procesos revolucionarios entre finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, acabar con el Antiguo Régimen en Europa Central y Occidental y en América. Así, la monarquía absoluta fue sustituida por regímenes políticos liberales, la sociedad estamental por una sociedad de clases y la economía agraria de subsistencia por otra de base industrial. La gran beneficiaria de todos estos cambios fue la burguesía, que se convierte de la nueva clase dominante.
En este tema vamos a analizar todos estos procesos revolucionarios basados en el Liberalismo y el Nacionalismo y los nuevos regímenes políticos a que dieron lugar. En el tema 3 analizaremos los cambios sociales y económicos.

LA INDEPENDENCIA DE ESTADOS UNIDOS

En cuanto a sus causas, durante el siglo XVII Inglaterra había establecido 13 colonias en la costa este de Norteamérica, consolidando un fuerte crecimiento económico y demográfico en el siglo XVIII. Se generó así una sociedad en la que la fuerza de los estamentos privilegiados era muy escasa, donde la burguesía era muy fuerte y donde el régimen liberal establecido a partir de 1689 no tenía aplicación total, no teniendo, por ejemplo, los colonos americanos representación en el parlamento inglés. Junto a este ambiente social favorable y descontento político se unió el descontento fiscal. Como consecuencia de la Guerra de los Siete Años contra Francia (1756-1763), se produjo un enfrentamiento con los colonos franceses de Canadá. A partir de entonces, los gastos de la guerra y de la posterior defensa de las colonias serían sufragados por los propios colonos. Este aumento de impuestos fue el que provocó el Motín del Té en Boston en 1773.
El conflicto se origina con la Declaración de Independencia de 1776, iniciándose una guerra entre las tropas británicas y los colonos americanos, adoptando estos últimos la táctica de guerrillas. Gracias a la ayuda de Francia y España, los colonos pudieron organizar su propio ejército y lograr la decisiva victoria de Yorktown (1781). Finalmente, Inglaterra reconoció la independencia de Estados Unidos por el Tratado de Paz de París de 1783.
Se establece así un nuevo régimen político liberal, cuyas bases se fijaron en la Constitución de 1787. Esta refleja las principales características del liberalismo, como la soberanía nacional, los derechos individuales y la división de poderes. En cuanto a esta última, el poder ejecutivo lo ostenta el presidente (a la vez jefe de estado y presidente del gobierno), el legislativo el parlamento dividido en dos cámaras (Senado y Cámara de Representantes) y el judicial los tribunales de justicia independientes (el de mayor rango, el Tribunal Supremo). Todas estas instituciones eran elegidas por la población a través de sufragio censitario (sólo tenían derecho a voto la población blanca y con una renta mínima, excluyéndose a pobres y minorías étnicas como negroafricanos e indígenas). Estados Unidos se establece como un Estado federal, es decir, compuesto por distintos estados, cada uno con sus propias instituciones políticas y legislación y en cuya población residía la soberanía.

3. LA REVOLUCIÓN FRANCESA (1789-1815)

Causas

Las causas de la Revolución Francesa son básicamente tres: en primer lugar, la difusión de las ideas ilustradas y del Liberalismo a la largo del siglo XVIII; en segundo lugar, el ejemplo de la independencia de EEUU en 1776; y, en tercer lugar, los problemas de la Hacienda Real.
En cuanto a esta última, la crisis económica (malas cosechas) y los grandes gastos militares por la guerra contra Inglaterra provocaron un aumento del déficit del Estado. Frente a ello, se tomó la decisión de que los privilegiados pagaran impuestos. Sin embargo, la nobleza y el clero se negaron a ello en la Asamblea de Notables de 1787, alegando sus privilegios estamentales y que cualquier nuevo impuesto debía ser aprobado por la asamblea estamental, los Estados Generales. La convocatoria permitió una mayor difusión de las ideas liberales aprovechando la elaboración de los cuadernos de quejas.

La Asamblea Nacional (1789-1792)

Los Estados Generales se reunieron en 1789. Desde el inicio se produjo un debate sobre el sistema de voto: los privilegiados querían el sistema tradicional, con reunión por separado de cada estamento y teniendo un voto cada uno de ellos, ya que esto le permitía ganar siempre las votaciones; sin embargo, el Estado Llano quería la reunión conjunta de los tres estamentos y el voto por diputado, ya que esto le permitiría dominar las votaciones.
La falta de acuerdo provocó que los diputados del Estado Llano y algunos del clero y la nobleza abandonaran los Estados Generales y se reunieran en el Juego de Pelota, proclamándose como Asamblea Nacional, es decir, representantes verdaderos de la soberanía nacional, y pusieron como objetivo prioritario la elaboración de una Constitución.
Pese a la oposición del rey, Luis XVI, el apoyo de las clases bajas o “sans-culottes” (Asalto a la prisión de la Bastilla, formación de la Guardia Nacional, revueltas campesinas del “Gran Miedo”) le obligó a aceptar la Asamblea, que empezó de inmediato a legislar: abolición del sistema feudal, Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano (1789), constitución civil del clero (1790) y Constitución de 1791 (que recoge las principales características del liberalismo: soberanía nacional, igualdad ante la ley, división de poderes y sufragio censitario). Frente a todo ello, el rey comenzó a conspirar, lo que provocó su detención en 1791. A este problema se unió la oposición de las monarquías absolutas europeas, que temían una extensión de la revolución, declarando Austria la guerra a Francia en 1792.

La Convención (1792-1794)

La Revolución de 1789 y la Constitución de 1791 habían supuesto el establecimiento de un régimen liberal dominado por la burguesía a través del sufragio censitario. Frente a ello, las clases bajas (sans-culottes) se sienten traicionadas, llevando a cabo el Asalto a las Tullerías, que supone el establecimiento de la Convención, un régimen republicano basado en el sufragio universal masculino.
En el nuevo régimen se enfrentan los girondinos (moderados, representantes de la burguesía) y los jacobinos (radicales, representantes de las clases bajas, dirigidos por Robespierre). Tras la ejecución de Luis XVI en 1793, los jacobinos se hacen con el poder, estableciendo medidas sociales (limitación de precios, establecimiento de talleres nacionales) e ideológicas (supresión del culto, nuevo calendario) y una fuerte represión contra los antirrevolucionarios y revolucionarios moderados (Terror). Frente a todo ello, la burguesía moderada recupera el poder con el Golpe de Termidor (1794).

La República Conservadora (1794-1799)

La burguesía intenta evitar un nuevo acceso de los radicales al poder apoyándose en los militares, que consiguen una influencia política creciente. La nueva Constitución de 1795 vuelve a establecer el sufragio censitario característico del Liberalismo y establece un fuerte poder ejecutivo: el Directorio.
Las frecuentes revueltas populares y absolutistas hacen que el poder termine en manos de los militares. Así, en 1799 un golpe de Estado de Napoleón supone el establecimiento del Consulado, en el que el poder recae en Sièyes, Ducós y el propio Napoleón.

La Europa Napoleónica (1799-1815)

Durante el Consulado (1799-1804) se produce la acumulación de poderes en Napoleón, que es nombrado cónsul único y vitalicio en 1802, y se consolida la revolución moderada a través del Concordato de 1801, de la Paz de Amiens con Inglaterra en 1802 y de la aprobación del Código Civil en 1804.
Ese último año, Napoleón se proclama emperador y refuerza su poder con la nueva Constitución. Durante el Imperio, Napoleón desarrolla una política de expansión territorial, que le lleva a un nuevo enfrentamiento con Inglaterra. La derrota naval en Trafalgar (1805), hace que establezca el bloqueo continental contra Inglaterra y que inicie la expansión en el continente en 1806. Así, derrota a Austria y a Prusia en 1806, a Rusia en 1807 e invade España y Portugal en 1808. Sin embargo, a partir de entonces el Imperio entra en declive, debido al desgaste producido por las guerrillas españolas y al fracaso de la invasión de Rusia en 1812. Tras su derrota en Vitoria y Leipzig (1813), Napoleón es depuesto en marzo de 1814 y recluido en la isla de Elba. Sin embargo, logró escapar y recuperar el poder en Francia (Imperio de los 100 Días), aunque fue de nuevo derrotado en Waterloo (1815) y recluido en la isla de Santa Elena, donde moriría en 1821.
La expansión napoleónica supuso la extensión de la revolución liberal por el continente y el surgimiento de los movimientos nacionalistas contrarios al dominio francés.

RESTAURACIÓN Y REVOLUCIÓN LIBERAL (1815-1848)

La derrota de Napoleón en 1815 supuso la Restauración del Antiguo Régimen en Europa. Frente a ello, surgen intentos revolucionarios, basados en el liberalismo y el nacionalismo, que finalmente consiguen acabar con el Antiguo Régimen en prácticamente toda Europa (con la excepción importante del Imperio Ruso) para mediados del siglo XIX.

La Europa de la Restauración

A partir de 1814-1815 se vuelve en la Europa continental al Antiguo Régimen, basándose para ello en las ideologías de la reacción y el legitimismo. La nueva situación política se establece en el Congreso de Viena, celebrado esos años. En él se estableció un nuevo mapa de Europa con la intención de evitar que se pudiera producir un nuevo intento imperialista en el continente. Así, Francia volvió a sus fronteras previas a 1789 y se fortalecieron los estados de los Países Bajos, Piamonte y Prusia con la intención de que le sirvieran de contrapeso.
Para asegurar lo establecido, se formó la Cuádruple Alianza, integrada por Gran Bretaña, Prusia, Austria y Rusia), a la que posteriormente se incorporó también Francia. Para asegurar el mantenimiento del Antiguo Régimen y evitar una nueva revolución, se formó la Santa Alianza, integrada por todos los países anteriores, con la excepción de Gran Bretaña, ya que esta tenía una monarquía liberal parlamentaria.

Las oleadas revolucionarias de 1820, 1830 y 1848

Frente a la Restauración, se produjeron sucesivas oleadas revolucionarias, en las que se mezclaron las ideas del liberalismo (derechos individuales, soberanía nacional, división de poderes) y del nacionalismo (tanto el tradicional, que consideraba a la Nación como una comunidad con lazos históricos y culturales, como el liberal, que consideraba a la Nación como un conjunto de ciudadanos con derechos).
La primera oleada revolucionaria se produjo entre 1820 y 1825 y se extendió por la Europa mediterránea e Iberoamérica. Se inició en España, donde el golpe de Riego impuso el rey Fernando VII la aceptación de la constitución liberal aprobada en Cádiz en 1812, durante la Guerra de Independencia. En este caso, no triunfó, ya que en 1823 la intervención de la Santa Alianza repuso de Fernando VII como monarca absoluto. Sí triunfó en Grecia, independizada del Imperio Otomano, y en Iberoamérica, donde se establecieron nuevas repúblicas liberales independizadas de España y Portugal.
La segunda oleada se produjo en Europa Occidental a partir de 1830. Sus principales focos fueron Francia, donde se estableció la monarquía liberal de Luis Felipe de Orleans, y Bélgica, independizada del reino de los Países Bajos en 1831.
La última oleada revolucionaria, la de 1848, se desarrolla en Europa Occidental y Central y supuso el triunfo del liberalismo en esta zona y el nacimiento de los movimientos democráticos y del movimiento obrero. Su epicentro fue nuevamente Francia, donde se estableció la Segunda República en 1848, pero se acabó consolidando una nueva monarquía liberal, la de Luis Napoleón III, que dio un golpe de Estado en 1851.

LOS NACIONALISMOS

Características generales

El nacionalismo hunde sus raíces en la expansión napoleónica, los cambios territoriales del Congreso de Viena y la difusión del romanticismo, que se basaba, entre otras cosas, en la exaltación de la identidad y de las raíces históricas nacionales. Esto dio lugar a movimientos nacionalistas, tanto disgregadores (separarse de una unidad política más grande y formar su propio Estado, como fue el caso de Grecia y Bélgica) y unificadores (unir en un solo Estado-nación a territorios diversos, como fue el caso de Italia y Alemania). En estos dos últimos países se daban causas similares, como la ocupación francesa, la expansión económica y el reforzamiento en el Congreso de Viena de dos grandes unidades políticas que se convierten en las dirigentes del proceso: Piamonte en Italia y Prusia en Alemania.

La unificación italiana

La unificación de Italia fue llevada a cabo por Piamonte, que la consiguió a través de sucesivos enfrentamientos contra Austria, que dominaba el norte del país (Lombardía y Véneto). Con la ayuda de Francia, en 1859 Piamonte derrota a Austria y se anexiona Lombardía. Al año siguiente, en 1860, Piamonte se anexionó, mediante referéndums, Parma, Módena, Romaña y Toscana, y, gracias a la expedición de los “Camisas Rojas” de Garibaldi, Nápoles, Sicilia, las Marcas y Umbría. En 1866, una nueva guerra contra Austria permitió la anexión de Venecia. Por último, en 1870 se produce la anexión de los Estados Pontificios, aunque con la oposición del Papa Pío IX, que se refugia en el Vaticano.

La unificación alemana

La unificación alemana cuenta con un precedente económico, la eliminación de aranceles entre los distintos estados alemanes en 1834 (Zollverein). Como en el caso italiano, Alemania logró la unificación gracias a varios conflictos bélicos. La victoria sobre Dinamarca en 1864 supuso la anexión de los ducados de Shleswig y Holstein; la victoria sobre Austria en 1866 de los estados alemanes del norte, y la victoria sobre Francia en 1870 la de los estados del sur y de Alsacia-Lorena, proclamándose el II Imperio Alemán en 1871.

LA INDEPENDENCIA DE LA AMÉRICA HISPANO-PORTUGUESA

Las causas de la independencia son la exclusión del poder político de los criollos (descendientes de los colonos), el ejemplo de la independencia de EEUU en 1776, los intereses comerciales de Gran Bretaña y el vacío de poder en las metrópolis por la invasión francesa de España y Portugal en 1808.
En el proceso se pueden distinguir dos fases: entre 1808 y 1815, la invasión de España por Napoleón supuso la formación de Juntas que, pese a declarar lealtad a Fernando VII, van proclamando su independencia, lo que dio lugar a una guerra civil entre los partidarios y detractores de esta medida. Entre 1816 y 1824 se desarrolla una guerra colonial, entre los independentistas y las tropas que desde la península envía Fernando VII para recuperar el control de las colonias. Las expediciones de Simón Bolívar y San Martín y la victoria en la batalla de Ayacucho de 1824 suponen la definitiva independencia de la América española continental, conservando la metrópoli en el continente sólo las islas de Cuba y Puerto Rico. En el caso del Brasil portugués, accedió a la independencia de manera pacífica en 1822.
Como consecuencia de todo ello fueron las siguientes: en el ámbito político, se crearon nuevas repúblicas liberales dominadas por los criollos y con graves problemas de caudillismo, militarismo y corrupción; en el ámbito social, se marginó a las poblaciones mestizas, indígenas y negroafricanas; en el ámbito económico, las nuevas repúblicas sufrieron graves problemas de endeudamiento y cayeron bajo la dependencia de Gran Bretaña y, posteriormente, EEUU; y en el ámbito territorial, fracasaron los intentos unificadores y se produjeron constantes enfrentamientos fronterizos entre las nuevas repúblicas.

CONCLUSIONES

Las revoluciones liberales producidas entre finales del siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX supusieron el fin del Antiguo Régimen en Europa y América, llevando al poder a la burguesía. Frente a su dominio, surgen los movimientos democráticos y el movimiento obrero, que serán los nuevos protagonistas revolucionarios en representación de las clases bajas. En el terreno económico, los nuevos regímenes liberales supusieron la consolidación del proceso de industrialización. Por último, hace su aparición una nueva ideología, el nacionalismo, cuya importancia será creciente. En el caso de Alemania e Italia, el fuerte nacionalismo y la importancia de los militares serán la causa profunda del establecimiento de los regímenes fascistas en la Europa de Entreguerras.

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EL ANTIGUO RÉGIMEN Y LA ILUSTRACIÓN

Tema 1 de Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato sobre las características políticas económicas y sociales del Antiguo Régimen y el desarrollo, frente al mismo, del movimiento de la Ilustración, por Carlos Javier Garrido García.

Luis XIV de Francia, el «rey Sol». Fuente: Wikipedia.

INTRODUCCIÓN

El Antiguo Régimen es el sistema político, económico y social predominante en Europa durante la Edad Moderna (siglos XV-XVIII), caracterizado por la monarquía absoluta, la sociedad estamental, el estancamiento demográfico y la economía agraria de subsistencia.

A finales del siglo XVIII, el fortalecimiento de la burguesía provocó su definitivo asalto al poder. El primer paso, fue el surgimiento de un movimiento ideológico, la Ilustración, que puso en duda los principios ideológicos del Antiguo Régimen, basados en la religión y la tradición, sustituidos por la razón y el espíritu crítico. Este movimiento ideológico fue el origen de otro político, el Liberalismo, lo que provocó las oleadas revolucionarias que se iniciaron a finales del siglo XVIII con la independencia de EEUU en 1776 y el inicio de la Revolución Francesa en 1789 y que terminaron eliminando el Antiguo Régimen en Europa Occidental y Central a mediados del siglo XIX.

CARACTERÍSTICAS DEL ANTIGUO RÉGIMEN

El Antiguo Régimen, como ya he indicado antes, se caracteriza en el aspecto político por la monarquía absoluta, en el social por la sociedad estamental, en el demográfico por el estancamiento y en el económico por la economía agraria de subsistencia.

La Monarquía Absoluta

Durante la Edad Media, el poder se hallaba atomizado en los distintos señores feudales. De hecho, los distintos monarcas europeos tenían más o menos poder en función de sus territorios feudales propios. Durante el siglo XV, los monarcas fueron sometiendo a los señores feudales y acumulando todo el poder político en sus manos, justificando la medida en el origen divino de su poder. Como consecuencia de todo ello, surge la Monarquía Absoluta en la que se concentran todos los poderes del Estado (poder ejecutivo, gobernar; poder legislativo, aprobar leyes; y poder judicial, juzgar el incumplimiento de la ley) por delegación de Dios (derecho divino).

Para el ejercicio de todos estos poderes, los monarcas establecieron un gobierno centralizado en la Corte (lugar de residencia del rey y de las instituciones de gobierno, en principio de carácter consultivo), una creciente burocracia (en manos de miembros de la nobleza y el clero, tanto en la Corte como a nivel regional y local) y un ejército profesional (por lo que deja de necesitar las tropas prestadas hasta entonces por la nobleza, el clero y las ciudades).

Pese a todo ello, el poder efectivo del rey quedaba en realidad limitado por distintas circunstancias, como la resistencia de los poderes locales, la falta de medios de control e información efectivos por el retraso de las comunicaciones y la existencia de asambleas estamentales. En cuanto a estas últimas, recibían distintas denominaciones según el reino (Cortes en España, Parlamento en Inglaterra, Estados Generales en Francia) y estaban integradas por representantes de los tres estamentos sociales (nobleza, clero y estado llano, en este último caso la burguesía rica de las ciudades), que se reunían de manera separada y votaban por estamento, lo que hacía que las votaciones siempre fueran ganadas por los estamentos privilegiados. Durante la Edad Media las asambleas estamentales tenían poderes como jurar al príncipe heredero, aprobar ciertas leyes y dar el consentimiento a la aprobación de nuevos impuestos por parte del rey. Sin embargo, durante la Edad Moderna, las monarquías absolutas fueron quitándoles estos poderes e incluso dejaron de reunirlas periódicamente.

La existencia de todos esos límites provocó que, en realidad, la monarquía absoluta fuera producto no de un sometimiento político de los estamentos privilegiados, sino de un pacto con ellos, por el cual la Corona asumía todos los poderes, pero con su colaboración y actuación en todos los niveles de la administración estatal y con un respeto de sus privilegios socio-económicos.

La Sociedad Estamental

La sociedad del Antiguo Régimen tenía su origen en la Edad Media y se estructuraba en estamentos, es decir, grupos cerrados a los que se pertenecía por nacimiento y que se diferenciaban por su privilegios, ya que era una sociedad en la que primaba el principio de desigualdad. Se distinguía así entre estamentos privilegiados (nobleza y clero) y otro no privilegiado (el Tercer Estado o Estado Llano).

Los estamentos privilegiados constituían una minoría social y tenían privilegios como la exención fiscal (no pagaban impuestos), justicia propia (se les juzgaba por leyes específicas para ellos y por tribunales compuestos por sus iguales), el monopolio de cargos públicos (sobre todo en sus puestos superiores eran copados por ellos) y la posesión de señoríos feudales (no toda la nobleza y el clero las tenía, pero sólo nobleza y clero podían tenerlos). A estos estamentos se pertenecía por nacimiento, ya que para ser noble se debía ser hijo de nobles o recibir la concesión del rey. En el caso del clero, dado el celibato, no se heredaba, pero los puestos del alto clero eran copados por los nobles, mientras que los del bajo clero eran ocupados por miembros del Estado Llano. Pese a su situación privilegiada, dentro de nobleza y clero había grandes diferencias de riqueza, pudiendo distinguir por sus diferencias de riqueza y poder entre el alto clero (arzobispos, obispo, abades…) y el bajo clero (curas, frailes y monjas).

El Tercer Estado o Estado Llano se caracterizaba por su ausencia de privilegios, siendo muy heterogéneo en sus miembros. Así, en las ciudades agrupaba a grupos sociales tan distintos como la alta y mediana burguesía comercial y artesanal, los trabajadores y población marginal como mendigos y esclavos, y en el ámbito rural los labradores ricos, arrendatarios y jornaleros.

Estancamiento demográfico y economía agraria de subsistencia

Durante el Antiguo Régimen predominaba el denominado régimen demográfico antiguo, caracterizado por altas tasas de natalidad y mortalidad, por lo que el crecimiento vegetativo era muy bajo y además desaparecía periódicamente debido a crisis de sobremortalidad provocadas por hambrunas y epidemias. Por tanto, la población tendía al estancamiento. Sin embargo, a partir del siglo XVIII en los países de Europa Occidental se inicia la Transición Demográfica. Durante esta fase, la tasa de natalidad se sigue manteniendo alta, pero la mortalidad inicia un paulatino descenso debido al carácter menos mortífero de las guerras y a las mejoras higiénico-sanitarias y alimentarias. Como consecuencia de ello, la población empieza a registrar un crecimiento acusado y continuado.

En cuanto a la economía, se caracterizaba por el predominio del sector primario (agricultura y ganadería) y su baja productividad, lo que provocaba que fuera de subsistencia, es decir, su objetivo principal era asegurar el autoconsumo del productor, por lo que el cultivo principal eran los cereales (base de la alimentación de la época) y, junto con ello, predominaba el policultivo. La baja productividad estaba provocada por la concentración de la propiedad en manos de los estamentos privilegiados, ideológicamente contrarios a las ideas de progreso y cambio y que además no cultivaban sus tierras de manera directa, sino a través de arrendamientos, censos o utilizando a vasallos feudales o jornaleros. A ello se debe unir la limitación a la propiedad privada por los usos comunales, lo que explica la prohibición del cercado de fincas, predominando así los “openfields” o campos abiertos. Como consecuencia de todo ellos, apenas había inversiones en las tierras y predominaba un acusado atraso tecnológico. Por otra parte, la escasa producción agraria debía soportar fuertes cargas impositivas, tanto por parte de la Corona como por los nobles (rentas señoriales en el caso de los señoríos, fueran estos jurisdiccionales o territoriales) y el clero (el diezmo, es decir, la décima parte de las cosechas), lo que hacía que los excedentes de la población agraria fueran mínimos, lastrando al resto de la economía y provocando frecuentes revueltas campesinas.

En cuanto al sector secundario (artesanía), su desarrollo estaba limitado fundamentalmente por dos factores. Por un lado, el hecho de que la mayor parte de la población dependiera de la agricultura de subsistencia provocó que la demanda de productos artesanales fuera muy limitada. Por otra parte, la existencia de los gremios, asociaciones de artesanos que regulaban bajo régimen de monopolio una determinada actividad artesanal en cada localidad o zona, limitaba la oferta y la fragmentaba en pequeños talleres artesanales. Frente a ello, en el siglo XVIII se extendió el trabajo a domicilio (en el que un comerciante proporcionaba la materia prima a los campesinos para que elaboraran unos productos que escapaban al control gremial) y las manufacturas estatales (grandes talleres artesanales de propiedad estatal que solían producir bienes cuyo máximo demandante era el propio Estado), lo que permitió el crecimiento de este sector.

Por último, en cuanto al comercio estaba igualmente limitado por la limitada oferta (subdesarrollo agrario y artesanal, dificultades de transporte) y demanda (predominio de población agraria de subsistencia). Por ello, el comercio interior estaba poco desarrollado, desarrollándose en mercados, ferias y lonjas). En el comercio internacional, pese a todos esos límites, se registró un fuerte crecimiento debido a la expansión colonial, que favoreció los intercambios entre Europa, América, África y Asia, generalmente en manos de compañías comerciales privilegiadas.

Portada de la «Enciclopedia» de Diderot y D’Alembert, publicada a partir de 1751. Fuente: Biblioteca Nacional de España.

ILUSTRACIÓN Y CRÍTICA DEL ANTIGUO RÉGIMEN

El crecimiento demográfico y económico en el siglo XVIII fortalecieron a la burguesía, un grupo social perteneciente al Estado Llano que, teniendo riqueza. No poseía privilegios, lo que motivó su descontento político y social, surgiendo un movimiento intelectual, la Ilustración, que criticó las bases ideológicas del Antiguo Régimen y fue la base para el movimiento político del Liberalismo, que terminaría acabando con él.

Precedentes de la Ilustración: los sistemas parlamentarios de Inglaterra y Holanda

El movimiento de la Ilustración surge en dos países, Inglaterra y Holanda, en los cuales a lo largo del siglo XVII se establecieron regímenes parlamentarios, que acabaron con la monarquía absoluta y muchos de los elementos de la sociedad estamental con un beneficiario social claro: la burguesía.

En el caso de Holanda o los Países Bajos la definitiva independencia de la Monarquía Hispánica en 1648 supuso la consolidación de una república federal en la que el poder legislativo recaía en los parlamentos y el poder político y social en la burguesía comercial.

En el caso de Inglaterra, las revoluciones de 1649 y 1688 terminaron con la Declaración de Derechos de 1689, que aumentó el poder legislativo del parlamento y estableció derechos individuales. Como consecuencia de ello, se estableció el primer régimen liberal, que sirvió de ejemplo a seguir para las propuestas políticas ilustradas.

La Ilustración

La Ilustración es un movimiento ideológico cuyos precedentes se localizan en Inglaterra y Holanda en el siglo XVII, pero que se consolida en Francia en el XVIII y de allí se extendió por Europa y América. Su base social era la burguesía, aunque también hubo nobles y clérigos, y sus principios básicos eran la defensa de la libertad individual, el racionalismo, la mentalidad crítica, la autonomía del poder civil frente al eclesiástico, la tolerancia religiosa, la defensa del progreso material, de la educación y de las ciencias experimentales, el antropocentrismo y la búsqueda de la felicidad. Todos estos principios chocaban con las bases del Antiguo Régimen y provocaron fuertes críticas, en principio sólo intelectuales, con respecto a él.

Estas críticas se materializaron en las obras de los principales pensadores de la Ilustración:

    • John Locke (1632-1704): filósofo inglés que fue el principal ideólogo de la revolución de 1688, estableciendo las bases del liberalismo político: origen del poder político en el Pacto Social, derecho de rebelión de los súbditos, división de poderes e igualdad ante la ley.
    • Barón de Montesquieu (1689-1755): difusor de las ideas liberales de Locke en Europa, centrándose en la defensa de la división de poderes.
    • Voltaire (1694-1778): centró sus obras en la crítica a la intolerancia y superstición religiosa, defendiendo frente a ellas la razón y la tolerancia.
    • Jean-Jacques Rousseau (1712-1778): desarrolla el principio de Pacto Social de Locke, pero con la diferencia de considerar al ser humano como un ser bueno por naturaleza.
    • La “Enciclopedia”, publicada a partir de 1751, pretendía ser un compendio del saber de su época y en sus distintas entradas sirvió de difusor de las ideas de la Ilustración. Sus impulsores fueron D’Alembert y Diderot.

El Despotismo Ilustrado

Consiste en la adopción por parte de las monarquías absolutas europeas de parte de las ideas de la Ilustración, especialmente en el terreno económico, ya que se consideraba que las reformas basadas en ellas podían producir un crecimiento que beneficiaría a sus súbditos y fortalecería a las mismas monarquías. Sin embargo, no se adoptaron sus principios políticos y sociales, ya que estos ponían en duda a la propia monarquía absoluta y a la sociedad estamental que la sostenía. De ahí su lema: “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”, es decir, beneficiar a los súbditos pero sin contar con su opinión o participación.

Las reformas económicas del Despotismo Ilustrado favorecieron la tendencia general al crecimiento económico del siglo XVIII pero provocaron el descontento de los estamentos privilegiados, contrarios a las reformas, y la insatisfacción de la burguesía, que deseaba también reformas políticas y sociales. En cuanto a esto último, el desarrollo generado por el Despotismo Ilustrado fortaleció aún más a la burguesía, permitiéndole luchar por su acceso al poder.

CONCLUSIONES

El Antiguo Régimen, caracterizado por la monarquía absoluta, la sociedad estamental y el estancamiento demográfico y económico por el predominio de una agricultura de subsistencia, se hubo de enfrentar a la creciente presión de la burguesía, fortalecida por el crecimiento del siglo XVIII y que se concretó en el surgimiento de un movimiento cultural: la Ilustración. Las monarquías absolutas reaccionaron ante ella con el Despotismo Ilustrado, que no solucionó el problema político y fortaleció aún más a la burguesía. Todo ello explica el surgimiento de un movimiento político, el Liberalismo, que inició su lucha contra el Antiguo Régimen a finales del siglo XVIII y lo acabó derrotando en la primera mitad del siglo XIX, como veremos en el siguiente tema.

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LAS CUEVAS DE GUADIX EN LA EDAD MODERNA (1489-1808): ORIGEN, CRECMIENTO Y MARGINALIZACIÓN

Índice y sinopsis del libro «Las Cuevas de Guadix en la Edad Moderna (1489-1808): origen crecimiento y marginalización», publicado por Carlos Javier Garrido García en la Editorial Círculo Rojo en 2021.

Portada del libro «Las Cuevas de Guadix en la Edad Moderna (1489-1808): origen, crecimiento y marginalización», de Carlos Javier Garrido García (2021).

Sinopsis

Sobre el origen de las Cuevas de Guadix, principal elemento singular y atractivo turístico de la ciudad, se ha escrito poco, y lo poco escrito ha quedado en gran medida limitado al terreno de las hipótesis por demostrar. La hipótesis tradicional vinculaba el origen de las cuevas con la permanencia ilegal de población morisca en la ciudad tras la expulsiones de 1570 y 1609, dándole por tanto un origen religioso al fenómeno. Sin embargo, esta obra demuestra, con una sólida base documental, que su origen fue básicamente social, ligado al establecimiento de una sociedad fuertemente dominada por las oligarquías. Este dominio, originado en el primer repartimiento de la ciudad a partir de 1490, se consolidó con la expulsión de los moriscos en 1570 y la inmigración y crecimiento demográfico de los siglos XVII y XVIII. La existencia de un amplio grupo social de población ajena a la propiedad encontró acomodo en las cuevas, viviendas baratas que fueron promovidas por las élites de la ciudad. A finales del siglo XVIII más de la mitad de la población de la ciudad residía en cuevas, una amplia masa de población que empezó a preocupar a las élites que, para controlarla y someterla, la marginaliza, poniendo en duda su origen, e incluso intenta eliminarla a través de proyectos de demolición. Una de las vías de marginalización fue la de poner en duda su origen y culparlas de habitar en las cuevas para esconderlo. Este es el origen de la incorrecta hipótesis que vinculaba el origen de las cuevas con la población morisca.

Índice

INTRODUCCIÓN

CONDICIONANTES GEOGRÁFICOS Y ORIGEN HISTÓRICO DEL HÁBITAT CUEVERO EN LA COMARCA DE GUADIX.

LA ÉPOCA MUDÉJAR (1489-1500)

Marco histórico, demográfico y económico del Guadix mudéjar.

Las cuevas en el Guadix mudéjar.

GUADIX EN LA ÉPOCA MORISCA (1500-1568)

La cuestión morisca: aculturación y economía.

La economía de Guadix y su Tierra en 1568 a través del Libro de Apeo.

Evolución demográfica de Guadix en época morisca.

LAS CUEVAS DE GUADIX EN ÉPOCA MORISCA

Los inicios de la expansión de las cuevas en los protocolos notariales.

El Sínodo de 1554 y la creación de la parroquia de Santa María Magdalena en 1560.

Los registros parroquiales de La Magdalena (1559-1570).

El padrón de la ciudad de Guadix de 1561.

GUADIX DURANTE LA REBELIÓN DE LOS MORISCOS Y LA REPOBLACIÓN (1568-1640)

La rebelión de los moriscos: coyuntura bélica y cambios socioeconómicos.

Marco histórico, demográfico y económico. El fracaso de la segunda repoblación.

La venta de bienes confiscados a los moriscos en Guadix.

La inmigración repobladora a través de los expedientes matrimoniales.

La evolución sociodemográfica de Guadix entre 1568 y 1640.

LAS CUEVAS DE GUADIX EN LA ÉPOCA DE LA REPOBLACIÓN (1571-1640)

Crecimiento destacado: los datos censales.

Las cuevas en el Apeo de 1571.

El crecimiento de las cuevas a través de fuentes parroquiales: los registro de entierro de San Miguel y La Magdalena (1587-1612).

El crecimiento de las cuevas a través de fuentes notariales y municipales.

Los inicios de la marginalización de las cuevas.

GUADIX DEL SIGLO XVII AL FIN DEL ANTIGUO RÉGIMEN (1640-1808)

Marco histórico, demográfico y económico de los siglos XVII y XVIII.

Evolución sociodemográfica de Guadix entre 1640 y 1808.

LAS CUEVAS DE GUADIX (1640-1808): CRECIMIENTO Y MARGINALIZACIÓN

Las cuevas entre 1640 y 1808: crecimiento exponencial.

El papel de las minorías: moriscos y gitanos.

La consolidación de la marginalización de las Cuevas.

CONCLUSIONES

BIBLIOGRAFÍA CITADA EN EL TEXTO

APÉNDICES DOCUMENTALES

El libro puede ser adquirido en librerías de Guadix y a través de Amazon. Para esto último, pulsar aquí.

LA PRIMERA GUERRA CARLISTA EN LA SIERRA DE SEGURA (1833-1839)

Aproximación a la Primera Guerra Carlista en la Sierra de Segura (1833-1839), por Carlos Javier Garrido García.

 

Carlos María Isidro, hermano de Fernando VII.

La Primera Guerra Carlista

Desde 1713, por decreto de Felipe V, regía en España la denominada «Ley Sálica», que limitaba la descendencia femenina en la corona española. El último monarca absoluto español, Fernando VII, a la altura de 1829 no tenía descendencia, pese a sus tres matrimonios. Por tanto, el heredero a la corona era su hermano, Carlos María Isidro.

La crisis en la que se hallaba la monarquía, como consecuencia de las destrucciones provocadas por la Guerra de Independencia (1808-1814) y por la pérdidas de las colonias de la América continental, definitiva tras la batalla de Ayacucho en 1824, llevaron al rey Fernando VII a establecer medidas de reforma económica liberalizadoras, que no fueron del agrado de los absolutistas más acérrimos, que se agruparon en torno al príncipe heredero, Carlos María Isidro.

La situación sucesora cambió a partir de 1829. Ese año, Fernando VII se casó con su sobrina María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, que pronto quedó embarazada. Para asegurar que su hijo, independientemente de su sexo, pudiera heredar la corona, Fernando VII apruebó en marzo de 1830 la Pragmática Sanción, que anulaba la Ley Sálica y volvía a establecer el sistema de herencia tradicional castellano, que permitía la descendencia femenina en la corona. En octubre de 1833 nació Isabel, que se conviertió en la princesa heredera de la corona.

Esta decisión fue mal aceptada por Carlos María Isidro, que consideraba la Pragmática Sanción como ilegal. Por ello, cuando muere Fernando VII a finales de septiembre de 1833, Carlos María Isidro no acepta la coronación de su sobrina Isabel y se autoproclama rey con el nombre de Carlos V. Frente a ello, los derechos de Isabel son defendidos por su madre, María Cristina, que se convierte en reina-regente ya que su hija tiene en ese momento solo 3 años.

María Cristina de Borbón, regente entre 1833 y 1840.

Se inicia así una guerra civil, que es a la vez un conflicto sucesorio e ideológico. Así, los carlistas defienden tanto los derechos a la sucesión de Carlos María Isidro como el mantenimiento del Antiguo Régimen (monarquía absoluta, sociedad estamental y confesionalidad católica del Estado), consiguiendo el apoyo de pequeños y medianos propietarios y de parte del bajo clero; mientras que los cristinos o isabelinos defienden tanto los derechos dinásticos como un nuevo régimen liberal. Esta última postura es defendida tanto por la burguesía, de ideas liberales, como por gran parte de la nobleza y del clero, que entienden que las reformas son necesarias debido a la crisis de la monarquía, y por las clases bajas urbanas y rurales que tienen esperanzas de que las reformas mejoren sus condiciones de vida.

Mapa sobre el desarrollo de la I Guerra Carlista. Fuente: Distrito Único Andaluz.

Como podemos ver en el mapa adjunto, el carlismo consigue amplio apoyo popular en el norte de la Península Ibérica, mientras que los isabelinos dominan el centro y sur peninsular. Esto se debe a la diferente estructura de la propiedad existente en ambas zonas: en el norte predominan los pequeños y medianos propietarios, que se decantan por opciones conservadoras, muy influenciados por el clero rural, mientras que en el centro y sur predominan los grandes latifundios trabajados por jornaleros, decantándose estos últimos por posturas reformistas o revolucionarias con la esperanza de mejorar su situación.

Por otra parte, los isabelinos dominan el medio urbano de todo el país, incluido el norte peninsular, ya que en las ciudades se asienta la burguesía, que opta por posturas liberales.

En el norte de España, los carlistas dominan las denominadas regiones forales, es decir, regiones en las que había fueros (es decir, leyes e instituciones propias y diferentes a las del resto del país), como era el caso de las provincias vascas y de Navarra, o los había habido hasta los decretos de Nueva Planta aprobados por Felipe V entre 1707-1716, que los suprimieron, sustituyéndolos por las leyes castellanas y un estado centralista, que era el caso de Cataluña, Aragón y Valencia. Todas estas regiones temen el liberalismo, ya que este defendía un estado centralista y la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos, y prefieren el antiguo régimen, en el que se defendía la existencia de fueros o leyes particulares para cada estamento o para cada territorio.

Esta división de España en zonas carlistas e isabelinas muestra la ventaja del segundo de estos bandos, ventaja que se ve acompañada por su mayor apoyo internacional, al conseguir la ayuda de Portugal, Francia y Gran Bretaña, frente al apoyo, más moral que real, que las monarquía absolutas de Rusia, Austria y Prusia prestan al bando carlista.

Como consecuencia de esta inferioridad, el bando carlista optó por la utilización de la táctica de guerrillas, formando «partidas» guerrilleras, a las que las fuentes isabelinas denominan como «facciosas», es decir, grupos que se dedicaban a realizar rápidos ataques y robos para desestabilizar la retaguardia del enemigo. Sólo en las zonas con amplio apoyo popular carlista se pudieron formar verdaderas unidades militares, como las organizadas por Zumalacárregui en las provincias vascas y Navarra y por Cabrera en el Maestrazgo.

La guerra se desarrolla en dos fases principales. Entre 1833 y 1836 los carlistas consiguen dominar amplias zonas rurales del norte, avance favorecido por los conflictos internos en el bando isabelino entre moderados y progresistas, que acaban llevando al poder a estos últimos gracias al pronunciamiento de La Granja en agosto de 1836. La táctica carlista se centra en los intentos de ocupar Bilbao, que fracasan en 1835-1836 debido a su derrota en la batalla de Luchana, en la que muere Zumalacárregui, y en el hostigamiento de las partidas carlistas. En cuanto a estas últimas, su desarrollo en Andalucía es bastante escaso, destacando en todo caso zonas montañosas como Sierra Morena y la Sierra de Segura, en las que actuaron pequeños grupos locales o, sobre todo, procedentes de La Mancha.

A partir de 1836 se produce un dominio de los isabelinos, gracias a su superioridad militar, a la estabilidad política de este bando y a los fondos procedentes de la venta de los bienes desamortizados al clero regular a partir de enero de 1836 por Mendizábal. Ante ello, el bando carlista intenta extender el conflicto a la retaguardia isabelina a través de expediciones, como la del general Miguel Gómez, que entre junio y diciembre de 1836 recorre buena parte de España intentando provocar levantamientos carlistas en la zona liberal; la del mismo Carlos María Isidro, que entre mayo y septiembre de 1837 intenta atacar Madrid después de pasar por Aragón, Cataluña y el Maestrazgo; y la del general Tallada, que entre enero y marzo de 1838 realiza una expedición por Andalucía Oriental. Del mismo modo, se acentúa la actuación de las partidas carlistas en la retaguardia isabelina, tratando de desestabilizarla.

El fracaso de todas estas expediciones y la limitada actuación de las partidas hicieron que gran parte del bando carlista perdiera las esperanzas de victoria y optara por la negociación. Esta acaba fructificando en agosto de 1839 en el Abrazo o Convenio de Vergara, suscrito por el general carlista Maroto y el general liberal Espartero. Por este acuerdo, las tropas carlistas del norte aceptan a Isabel II como reina a cambio de su incorporación al ejército nacional con la misma graduación y del mantenimiento de los fueros de las provincias vascas y Navarra. El general Cabrera no aceptó el acuerdo, manteniendo la resistencia en el Maestrazgo hasta su definitiva derrota en mayo de 1840.

«Abrazo de Vergara», con el que acaba la guerra en agosto de 1839.

Con todo ello acaba la I Guerra Carlista, dura guerra civil que provocó enormes pérdidas humanas y materiales y, en el aspecto político, supuso la consolidación del régimen liberal en España y originó una de las características de la Historia de nuestro país hasta fechas recientes: la constante participación de los militares en su vida política.

La Sierra de Segura a principios del siglo XIX

La Sierra de Segura contaba con una estructura social que, en principio, podía favorecer el apoyo a la causa carlista, ya que era una zona poco poblada, con fuerte presencia del bajo clero y con una clase media agraria de pequeños y medianos propietarios destacada, que compensaba la también fuerte presencia jornalera.

Plano de la Sierra de Segura en 1872.

Tomando como ejemplo la villa de Siles, que ya fue objeto de estudio por nosotros en otra parte (GARRIDO, 2018), según el Censo de Floridablanca de 1787 tenía 1.352 habitantes. En cuanto a su estructura socioprofesional, dejando aparte a los menores y sin profesión especificada (1.020 personas), destacaban los siguientes sectores (INE, 1987: 454):

  • Clero: 10 (1 cura, 3 beneficiados, 2 sacristanes, 2 acólitos, un ordenado a título de patrimonio y un síndico de órdenes religiosas)
  • Artesanado: 66 (64 artesanos y 2 fabricantes)
  • Empleados públicos y profesiones liberales: 12 (1 escribano, 4 estudiantes, 2 comerciantes, 4 empleados con sueldo real, 1 dependiente de cruzada y 2 demandantes).
  • Empleados asalariados: 53 (53 criados). 
  • Sector primario: 189 (126 labradores, 63 jornaleros).

Como se puede ver, en la localidad tenían un peso importante el clero, el artesanado y los pequeños y medianos campesinos. Frente a ellos, el peso de jornaleros y criados no era nada despreciable. En esencia, y pese a que los datos pueden dar una falsa apariencia de importancia de los sectores secundario y terciario, la economía descansaba en una economía agraria de subsistencia. De hecho, hay que tener en cuenta que muchos empleados públicos, profesiones liberales y artesanos eran en realidad también agricultores y los criados, además de las tareas domésticas, eran empleados en las labores agrarias.

Además del clero rural en cada localidad, en nuestra zona había que tener también en cuenta la presencia del clero regular. Me estoy refiriendo al Monasterio de Nuestra Señora de la Peña de Orcera, de Franciscanos Observantes, que según el Censo de 1787 contaba con los siguientes miembros: 11 religiosos (8 profesos y 3 legos) y 4 seglares (1 donado y 3 criados) (INE, 1987: 463).

Sin embargo, la situación socioeconómica de la Sierra de Segura tenía caracteres singulares que la hicieron decantarse mayoritariamente por el bando isabelino. Me estoy refiriendo al control que sobre la zona ejerce el Estado a través, desde 1734, del Real Negociado de Maderas de Sevilla, y, desde 1748, de la Provincia Marítima de Segura de la Sierra, entidad esta última encargada de la explotación de los montes destinada al suministro a la Marina Real, en detrimento de los usos madereros, agrarios y ganaderos de los habitantes de la zona (CRUZ, 1981; RUIZ, 2009).

En las sociedades preindustriales, en los que la ausencia de innovaciones e inversiones evitaban que creciera la productividad, la única manera de crecer económica y demográficamente, era a través de un aumento de la superficie cultivada o en una explotación de los recursos más intensa, en el caso del bosque los usos ganaderos o forestales. El hecho de que la Provincia Marítima evitara todo esto provocó que la zona sufriera un acusado estancamiento demográfico y económico. Así, si en 1755 Siles tenía 280 vecinos (GILA, p. 233), es decir, familias; en 1803 la población sólo habían subido a 300 vecinos (EXPEDIENTE, p. 20-21).

En este contexto, se comprende, que más allá de las tendencias ideológicas, la población serrana viera con buenos ojos al nuevo régimen liberal, que desde sus orígenes en las Cortes de Cádiz había ido dictando normas para la supresión de la Provincia Marítima, en un proceso descrito en su día por el sileño Juan de la Cruz Martínez (MARTÍNEZ, 1842: pp. 92-95). 

Las Cortes de Cádiz, el 14 de enero de 1812, decretaron el fin de la Provincia Marítima, ante lo cual, «los pueblos respiraron… y creyendo… que los arbolados eran la causa de su desventura hicieron asombrosos destrozos en los bosques, talaron, quemaron y allanaron». Sin embargo, el retorno al absolutismo al volver Fernando VII al trono en 1814, supuso el restablecimiento de la Provincia. Volvió a ser suprimida de nuevo durante el Trienio Liberal, en 1821, aunque de nuevo fue repuesta al recuperar el rey su poder absoluto en 1823. Como indica Martínez, «desde esta época, puede decirse que estos establecimientos de Marina y Negociado abandonaron el tráfico de maderas, pero no abandonaron el abuso y excesos de enjuiciamiento y administración» en perjuicio de los vecinos. Finalmente, la nueva ordenanza de montes de 1833 suprimió la Provincia, supresión que no se hizo efectiva hasta agosto de 1836. Ya desde 1833, el control estatal sobre el monte se relajó, lo que tuvo como efecto que los «pueblos se lanzaron con avidez al camino que anteriormente habían trillado. Hubo destrozos grandes, se reconocieron multitud de propietarios… los Ayuntamientos, los particulares, todos se persuadieron que la hora de destruir los montes había sonado, y así fue que las talas y cortas de árboles» fueron «asombrosas, sin exageración», situación que, pese a los esfuerzos de los encargados de montes, se seguía manteniendo cuando Martínez publica su libro en 1842.

La relajación, primero, y la desaparición, después, del control estatal debido al contexto bélico (Guerra de Independencia entre 1808 y 1814 y Primera Guerra Carlista entre 1833 y 1839) y a la supresión de la Provincia Marítima en 1833-1836 permitió ampliar la tierra cultivada e intensificar los aprovechamientos madereros y ganaderos en la Sierra, lo que se tradujo en un fuerte crecimiento demográfico. Así, si en 1803 Siles tenía, como ya hemos visto, 300 vecinos, estos se habían elevado a 502 en 1837 (MARTÍNEZ, 1842) y a 524 en 1849 (MADOZ, 1849: p. 397).   

La Primera Guerra Carlista en la Sierra de Segura

Las partidas carlistas tuvieron un escaso desarrollo en Andalucía, destacando solo zonas como Sierra Morena y la Sierra de Segura, en las que, a las escasas partidas locales, se sumaron las de la cercana La Mancha, región en las que sí tuvieron una importancia destacada (BULLÓN, 2002: pp. 289-290). En cualquier caso, su actuación fue bastante limitada hasta 1836 (GARCÍA, 2007), gracias, en parte, al efecto animador que supuso la ya citada expedición del general Miguel Gómez.

En la Sierra de Segura el apoyo al carlismo, por las razones ya citadas, se limitó a grupos minoritarios, por lo que la consecuencia principal de la guerra en nuestra zona fue la actuación de partidas guerrilleras con pocos miembros y en su mayoría de procedencia exterior. Pese a ello, entre 1836 y 1838 su incidencia en la zona fue muy destacada, generando una fuerte inseguridad y perjudicando a la población local con sus constantes peticiones de dinero y suministros (raciones) y sus acciones de saqueo.

Desde el inicio del conflicto, la zona se muestra favorable al bando isabelino. Así, sólo poco más de un mes después de la muerte de Fernando VII (producida el 29 de septiembre de 1833) se realiza en Segura de la Sierra la proclamación de la nueva reina Isabel y de su regente María Cristina. Como informa la «Gaceta de Madrid», precedente del actual BOE, el día 19 de noviembre «con toda la solemnidad que ha podido esta villa ha levantado pendones por Su Majestad la Reina nuestra Señora…, y después el ayuntamiento y autoridades con todas las personas de distinción pasaron al sagrado templo, donde se cantó un Te Deum en acción de gracias» (GACETA, 18/1/1834).

Cabecera del primer número de la «Gaceta de Madrid» (1834).

La llegada a las cercanías de la Sierra de Segura de la expedición del general Miguel Gómez en 1836 va a ser el detonante de la actuación de la guerrilla en la zona. Gómez se encontraba ya en Albacete el 16 de septiembre. El día 22 de ese mes entra en la provincia de Jaén por Montizón y Chiclana de Segura, al día siguiente entra en Villanueva del Arzobispo y el día 24 pasa por Villacarrillo, Torreperogil y Úbeda con dirección a Córdoba (VALLADARES, 1988).

Dos meses después del paso de la expedición, en noviembre de 1836, se producen las dos primeras actuaciones guerrilleras carlista en nuestra zona. Así, como nos informa Juan de la Cruz Martínez, «la gavilla de latro-facciosos capitaneada por Peñuela, quemó el día 9 de Noviembre de 1836 el apreciable archivo del ministerio de Marina», que estaba en Orcera (MARTÍNEZ, 1842: p. 94). 

Pocos días después, las partidas carlistas vuelven a hacer acto de presencia, tal y como nos informa un documento del Archivo Histórico Nacional. En el mismo, el alcalde interino de Orcera informaba a la Comandancia general de la Provincia de Jaén de la entrada en su localidad, y en la de Segura, los días 27 y 28 de noviembre de 1836 de una partida carlista de 28 miembros, exigiendo raciones y dinero, saqueando la casa del regidor Rodríguez y otras y que asesinó en Segura de la Sierra a Jacinto Toledo, comandante de armas de la localidad. Tras ello, la partida se desplazó hacia La Puerta y posteriormente «hacia Andalucía» (AHN). El informe, fechado el día 29 de noviembre, dice así:

«En esta madrugada del 27 del corriente como a las 1 y 1/2 llegó el regidor constitucional Antonio Rodríguez al quarto donde me hallaba durmiendo y despertándome me dijo: <Ay se queda la jusrisdición> y me dejó el bastón, marchándose precipitadamente. Como yo no tenía antecedentes de que se me había de conferir este encargo, del que estaba muy distante, me sorprendió; y soñoliento y atolondrado me vestí y saliendo a la calle oygo tropel de caballos y me encuentro con la descubierta que se hallaba en la puerta del alcalde constitucional D. Antonio Vizcaíno, que lo estaban buscando con mucha diligencia. Al acercarme se vienen a mí a la luz de la luna pidiéndome 150 raciones y sin separarse de mí un momento hasta después de amanecido estuvieron vagando por el pueblo como unos 28 facciosos que destrozaron la casa del patriota y regidor Rodríguez y otras varias. Retirándose la mayor parte supe que otra descubierta se hallaba en Segura, y sin dejar en todo el día de entrar y salir afligieron al pueblo con sus malas amenazas y saqueos. Se remitieron las raciones de su orden a Segura y el 28 me pidieron 2.000 reales amenazando llevarse presos dos del Ayuntamiento y saquear el pueblo. Quando bajaban de Segura salí como dos tiros de fusil del pueblo a persuadirlos de la imposibilidad de satisfacer su pedido por la extrema pobreza de este vecindario y satisfechos de esta verdad tomaron el camino a la Puerta, donde permanecieron aquella noche, pero sin faltar de este pueblo algunos, haciendo destrozos. Supe ciertamente haber asesinado en la rambla de Segura al Comandante de armas D. Jacinto Toledo. Y ahora a las 3 de la tarde me avisan marcha la facción hacia Andalucía».

A partir de principios de 1837 la comarca sufre las actuaciones de la partida carlista dirigida por Isidoro Ruiz, al que acompañaron algunos serranos, como el cura de Segura de la Sierra. Esta partida desarrolló sus actuaciones en La Mancha y, esporádicamente en la Sierra de Segura. Así, el 23 de enero de 1837 el capitán general de Granada informaba de haber efectuado «una correría por la Sierra de Segura y Cazorla… con el objeto de perseguir la facción acaudillada por Isidoro Ruiz, y al mismo tiempo revisar los destacamentos y conocer el espíritu de los pueblos y reanimarlos a favor de la justa causa» (GACETA, 11/2/1837).

Durante su actuación en la Sierra, esta partida realizó varios robos, entre ellos en las iglesias de Siles y Segura de la Sierra, escondiendo su botín en una cueva. Los bienes pudieron finalmente recuperarse gracias a la declaración de uno de sus miembros fusilado en Segura el 21 de julio. El informe oficial, emitido por la Capitanía general de los reinos de Granada y Jaén dice así (GACETA, 16/9/1837):

«También por declaración de un faccioso fusilado en Segura el día 21, se han encontrado en su Sierra y en la cueva nominada del Silencio, los efectos expresados a continuación, de los que he mandado devolver a las iglesias parroquiales de dicha villa y de Siles los vasos sagrados y ornamentos, pues les fueron robados por el infame Ruiz y sus secuaces que tan falsamente se titulan defensores de la Fe, y que el relox de sala sea entregado a su dueño…

Efectos aprehendidos:

Cajón 1º: Una cruz de plata grande con una efigie de nuestra Señora del Rosario, y en el reverso Santiago. Un cáliz con la copa de plata y el árbol y pie de platina. Una patena de plata. Una cucharita de id. Dos vinajeras de plata labrada con un plato de id. Un ornamento para celebrar, de color blanco con visas moradas. Unos manteles de altar. Un hostiario de hoja de lata con diez hostias.

Cajón 2º: Un relox de sobremesa de música con llave para darle cuerda. Un copón completo de plata labrada. Un cáliz de plata. Tres patenas de plata. Una cucharita de id. Un paño de altar sucio usado. Una manta usada de color y varios trapos que resguardaban el relox. Veinte y seis escopetas. Un cañón de id. y un fusil español.

Cuyos efectos se reconocieron a presencia de varios oficiales y del alcalde constitucional y cura párroco del pueblo de Hornos».  

Finalmente, el 22 de julio de 1837 fue sorprendida en Villapalacios (Albacete) esta partida, compuesta de 12 caballos y 27 infantes, por las tropas isabelinas, dirigidas por D. Genaro Selva, «subteniente comandante de la columna de la izquierda de Sierra Segura», acompañado de una fuerza de 23 caballos y 37 infantes, muriendo en el enfrentamiento 21 «facciosos, entre ellos el cura de Segura de la Sierra» (GACETA, 28-29/7/1837).

Pocos días antes, actuó en la comarca otra partida, comandada por Morillas, que en julio de 1837 «con unos 40 ó 50 hombres, desde sus escabrosas guaridas de las sierras de Segura, ha invadido en estos días las poblaciones de Genabe, Torres de Albanchez, Lapuerta y Beas: de la primera se llevó una yegua; en la última exigió camisas y pantalones; y en todas raciones» (GACETA, 31/7/1837).

En noviembre de 1837 se nota de nuevo la actividad de las partidas en la Sierra, en este caso la comandada por Palillos. El día 13 de ese mes, el capitán isabelino D Luis Lisón, «comandante de la derecha de la línea de Sierra Morena», salió de Orcera «en persecución de unos facciosos» que se hallaban en La Puerta, alcanzándolos «en el sitio llamado Arroyo del Herrero, después de haber caminado tres leguas al trote, y les dispersó cogiéndoles una yegua, cuatro caballos y varios efectos, habiendo muerto a un faccioso y hecho prisionero a otro que fue luego fusilado, manifestando antes de morir que se llamaba Juan Ayuso, que era ayudante de Palillos y que el muerto en el campo era hijo suyo». Si la partida no fue totalmente capturada fue debido a que «el ama del cura González… dio noticia a los mencionados facciosos de que iba tropa en su persecución, por cuya causa no cayeron todos en poder del expresado capitán Lisón». En consecuencia, el capitán general había dado orden «a la justicia de Ibros para que sea presa y trasladada a la villa de La Puerta… y que en la villa sufrirá la última pena con arreglo a los bandos que en aquellos cantones rigen» (GACETA, 10/12/1837). Como vemos, se intentaba mediante penas extremas (la de muerte) evitar que las partidas pudieran encontrar apoyo popular en su zonas de actuación.

A principios de 1838 la amenaza no proviene de las partidas guerrilleras, sino de la expedición realizada por el general carlista Antonio Tallada, que a partir de enero de 1838 intentó, con un ejército de cuatro batallones, tres escuadrones y una sección de artillería, ocupar Andalucía procedente desde Cuenca. Tras pasar por Alcaraz, fue derrotado en Baeza, tomando camino hacia el sur de la provincia. El día 7 de febrero de 1838 de ese mes, tropas isabelinas, formadas por 6 batallones y un escuadrón ligero, salen de Quesada con dirección a Cazorla para repeler a las tropas carlistas que habían entrado en la localidad. Sin embargo, estas huyeron «atravesando la sierra por la garganta que llaman de la Losa, en dirección a Bujaraiza», siguiendo posteriormente «la dirección de Segura de la Sierra, con designio sin duda de volver a Valencia». En su huida, las tropas carlistas perdieron «más de mil hombres, entre muertos, heridos, prisioneros y pasados», es decir, desertores, «estos continúan presentándose a cada momento». Además, «se han recogido gran número de fusiles y demás efectos de guerra que quedaron en el campo para que puedan utilizarse en el cuerpo de reserva» (GACETA, 20/2/1838).

Sin embargo, Tallada no volvió a Valencia sino que marchó a las provincias de Almería y Granada. Así, hasta finales de febrero es perseguido por el general liberal Sanz por Oria y Urrácal (Almería) y por Baza y Benamaurel (Granada), dirigiéndose «en la mayor dispersión hacia la Sierra de Segura» (GACETA, 9/3/1838). La situación el ejército de Tallada era lamentable, ya que en Benamaurel tenía «su gente cansadísima y en muy mal estado», acusándolos los liberales de que «no saben mas que robar y correr» (GACETA, 10/3/1838). El 27 de febrero de 1838 fue derrotado en Castril (Granada): «Su artillería, caballos, armas, todos sus efectos de guerra y más de 1.000 prisioneros han caído en nuestro poder. Tallada, medio desnudo, se salvó a favor de la oscuridad de la noche. Los restos materiales de sus gigantescas esperanzas vagan fugitivos sin armas, llenos de espanto, perseguidos en todas direcciones por la Milicia Nacional» (GACETA, 10/3/1838). Tallada fue apresado en Barrax (Albacete) en marzo de 1838 y fusilado.

Finalmente, la guerra termina el 31 de agosto de 1839 con el Convenio de Vergara. La paz es acogida por el país con enorme alivio. El 26 de septiembre de 1839 el Ayuntamiento de Beas de Segura dirige un escrito a la regente María Cristina «para felicitarle por los fastuosos sucesos del Norte», es decir, por la firma del convenio, añadiendo: «Este feliz desenlace… ha hecho se entreguen los habitantes de esta villa al júbilo más cumplido, principiando la reconciliación; y abrazándose cordialmente festejan el llegado día de la paz». El documento es firmado por los alcaldes Juan Antonio Montoya y Manuel Frías; los regidores Agustín Talen, José López de Quadros, Marcos de Quadros, José Niño, Bartolomé Gómez y Francisco Hornos; el procurador síndico, Roque de Frías; y el secretario de la corporación, Vicente Berrio Torrero (GACETA, 17/10/1839).

Fuentes y bibliografía

  • ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL (AHN), Diversos-Colecciones, legajo 205, nº 32. Oficio informando sobre la entrada de una partida carlista en la localidad jiennense de Orcera del año 1836.
  • BULLÓN DE MENDOZA, Alfonso (2002): La Primera Guerra Carlista. Tesis Doctoral. Madrid: Universidad Complutense.
  • CRUZ AGUILAR, Emilio de la (1981): “La provincia marítima de Segura de la Sierra”. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, 107, pp. 51-82.
  • EXPEDIENTE (1825): Expediente sobre el régimen y administración de los montes de Segura de la Sierra y de su Provincia. Madrid: Imprenta de Miguel de Burgos.
  • GACETA DE MADRID (GACETA), números 9 (18/1/1834), 799 (11/2/1837), 970 (23/7/1837), 971 (29/7/1837), 986 (31/7/1837), 1020 (16/9/1837), 1107 (10/12/1837), 1180 (20/2/1838), 1200 (9/3/1938), 1201 (10/3/1838), 1803 (17/10/1839).
  • GARCÍA SÁNCHEZ, Adelaida (2007): «La Diputación Provincial de Jaén, en 1838, ante la Primera Guerra Carlista». Elucidario, 3, pp. 397-399.
  • GARRIDO GARCÍA, Carlos Javier (2018): «La villa de Siles en el siglo XVIII: su evolución sociodemográfica y económica».
  • GILA REAL, Juan Antonio (1998): “La Sierra de Segura en el Catastro del Marqués de la Ensenada”. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, 168, pp. 191-364.
  • INE (1987): Censo de 1787. Floridablanca. Tomo 1: Comunidades Autónomas Meridionales. Madrid: INE.
  • MADOZ, Pascual (1849): Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar. Tomo XIV. Madrid: Madoz-Sagasti.
  • MARTÍNEZ, Juan de la Cruz (1842): Memorias sobre el partido judicial de Segura de la Sierra. Baeza: F. Moreno.
  • RUIZ GARCÍA, Vicente (2009): De Segura a Trafalgar. Úbeda: El Olivo.
  • VALLADARES REGUERO, Aurelio (1988): «Pío Baroja y Jaén a través de la figura del general Gómez». Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, 135, pp. 89-108.

APROXIMACIÓN A LA HISTORIA DE SILES DURANTE LA DICTADURA FRANQUISTA (1939-1975): REPRESIÓN, DESPOBLACIÓN Y DESARROLLISMO

Aproximación a la historia de Siles durante la dictadura franquista, por Carlos Javier Garrido García.

La dictadura franquista

Durante la Guerra Civil (1936-1939) se fue estableciendo en las zonas sublevadas un régimen dictatorial gracias a la concentración de poderes en la persona del general Franco, nombrado jefe de Estado y generalísimo de los ejércitos en 1936, jefe del partido único, FET-JONS, en 1937 y caudillo en 1938.

La dictadura se caracterizó, hasta 1945, por el predominio político de los falangistas, la fuerte represión contra los republicanos y el establecimiento de una política económica intervencionista y autárquica. Como consecuencia de esto último, y de las destrucciones económicas de la Guerra Civil, la situación socioeconómica fue desastrosa, haciendo pasado estos años a la historia como los «años del hambre».

General Francisco Franco, dictador entre 1936 y 1975. Fuente: wikipedia.

La derrota de las potencias fascistas en la II Guerra Mundial (1939-1945) tuvo como consecuencia el aislamiento internacional de la Dictadura, lo que agravó la situación socioeconómica.

Para asegurar la pervivencia del régimen, este optó por potenciar el papel político de los católicos, que predominaron en el gobierno a partir de 1957 con los llamados tecnócratas, técnicos vinculados al Opus Dei. Los tecnócratas, con el Plan de Estabilización de 1959, acabaron con el intervencionismo y la autarquía. Esto, junto con la ayuda económica estadounidense y la salida del aislamiento internacional, gracias al contexto de Guerra Fría, permitió que la situación socioeconómica mejorase. Si a todo esto le añadimos la explosión del turismo, las inversiones exteriores y el dinero enviado por los emigrantes españoles a Europa Occidental, se entiende el desarrollo socioeconómico del país.

El «desarrollismo» económico, registrado entre 1959 y 1973 supuso un cambio en las estructuras sociales, pasando a predominar la clase media, lo que aumentó, junto a los problemas de un desarrollo socioeconómico en gran medida desequilibrado y a la ausencia de libertades políticas, la oposición antifranquista y el paso a posturas reformistas de buena parte de las bases sociales franquistas.

Frente a ello, el régimen franquista respondió, a partir de 1969, con un endurecimiento de sus posturas llevando a un callejón sin salida, del que se salió, tras la muerte del dictador en noviembre de 1975, a través de un consenso entre la mayoría de los antiguos franquistas, ahora reformistas, y la mayor parte de la oposición antifranquista.

Siles durante la dictadura: evolución sociodemográfica

La dictadura se estableció en Siles a través de la imposición del aparato institucional franquista (nuevo Ayuntamiento, partido y sindicato únicos: FET-JONS y CNS, con su sección agraria, la Hermandad de Labradores) y una fuerte represión, consistente en el enjuciamiento en procesos militares de los antiguos dirigentes y miembros de base de las organizaciones republicanas, de los cuales 11 fueron asesinados en Villacarrillo y 6 en Jaén capital, y en la depuración de todos los empleados públicos.

La economía comarcal va a estar condicionada por un punto de partida en el que la expansión previa del olivar permitió tener un producto de alta demanda en la situación general de autarquía y aislamiento internacional como el aceite, tanto como para consumo humano como industrial; en el que el otro gran recurso de la zona, el bosque, queda excluido del aprovechamiento de los vecinos debido al uso en exclusiva que se concede a RENFE a partir de 1942 para explotar una madera necesaria para reconstruir las vías férreas destruidas en la Guerra Civil; a la política de repoblaciones forestales; y al control posterior, en la década de 1960, del ICONA que prioriza el uso cinegético (Coto Nacional de Caza) sobre otras actividades humanas como la agraria y ganadera; y, relacionado con lo anterior, un proceso de revisión de los títulos de propiedad o explotaciones situadas en la Sierra a través del establecimiento de límites de las fincas estatales.

Como consecuencia de los procesos anteriores y de que la Sierra de Segura quedara, como tantas otras zonas rurales españolas, al margen del Desarrollismo iniciado en 1959, Siles sufre una evolución demográfica cuyas características podemos analizar a través de la siguiente gráfica.

Evolución de la población de Siles entre 1900 y 2009. Fuente: wikipedia.

Como se puede apreciar, entre 1900 y 1930 la población de Siles conoce un fuerte crecimiento demográfico. Pese a la crisis de los años 1930 y del impacto de la Guerra Civil la población continúa creciendo, e incluso se acentúa, pasando la población de  los 4.494 habitantes de 1930 a los 5.042 de 1940. La explicación para ello es el citado cultivo del olivar, que posibilitó que la zona contara con un producto, el aceite, fácilmente comercializable tanto por canales oficiales como en el mercado negro o estraperlo. Junto a este factor, que va en consonancia de la ruralización que sufre el país, hay que tener en cuenta la emigración forzosa de los condenados a destierro por el régimen, cuyo destino preferente eran localidades rurales en las que fueran fácilmente controlables.

Sin embargo, a partir de entonces la dinámica demográfica entra en regresión, descendiendo la población de manera leve hasta 1950, cuando alcanza los 4.896 habitantes. Esto se puede relacionar con una inversión de los flujos migratorios, que se puede explicar por la llegada a su límite de la explotación del olivar, tanto por los condicionantes del relieve como por las interferencias de RENFE, y por el nuevo crecimiento de las zonas urbanas e industriales gracias a la salida del aislamiento internacional, actuando de nuevo como polos de atracción de población.

El decrecimiento de la población se acentúa a partir de entonces debido al Desarrollismo, que marginó a las zonas rurales y provocó un fuerte éxodo de población hacia las áreas urbanas, industriales y turísticas. Este proceso, en el caso de la Sierra de Segura, se vio aumentado por los intereses ligados al ICONA, lo que supuso una acentuación de los desahucios de agricultores de las tierras estatales y una supresión de las escuelas rurales que tenían como objetivo el vaciamiento poblacional de la Sierra, en un proceso vivamente descrito por Ignacio Martínez. De hecho, la mayor parte de la población serrana vivía en cortijos y aldeas dispersos por la Sierra.  Como podemos ver en la gráfica, la población de Siles se va desplomando progresivamente, llegando a los 4253 habitantes en 1960, a los 3.630 en 1970 y a los 2.856 en 1981.

Pese a este descenso demográfico, los indicadores sociodemográficos conocen una constante mejora, en consonancia con el «Desarrollismo». Así, siguiendo el estudio de Ramón Beteta Avio, la Tasa Bruta de Mortalidad, que en 1940-1944 era del 17’39 por mil, pasa a ser de 8’41 por mil en 1955-1959. A partir de entonces, el envejecimiento de la población, ya que la emigración afectaba principalmente al segmento de población joven, hace que la tasa registre un ligero ascenso, hasta situarse en el 10’89 por mil en 1970-1974. El envejecimiento de la población por la emigración explica también el descenso acusado de la Tasa Bruta de Natalidad, que pasa del 31’13 por mil en 1940-1944 al 14’28 por mil en 1970-1974.

En cualquier caso, la mejora de las condiciones de vida queda patente al analizar la esperanza de vida al nacer y la Tasa de Mortalidad Infantil. En cuanto a la primera, pasa de ser de 53’02 años en las mujeres y 47’1 en los hombres en 1940-1941 a ser de 76’2 y 70’4 años, respectivamente, en 1975-1976. Por lo que se refiere a la Tasa de Mortalidad Infantil, esta pasa de un elevado 110’26 por mil en 1940-1944 al 40 por mil en 1970-1974.

Vista de Siles desde la Ermita de San Roque en diciembre de 1939. Fuente: Hemeroteca de ABC.

El desarrollismo: equipamientos sociales y culturales

Pese a que el Desarrollismo, como hemos visto, supuso para la Sierra una acusada crisis sociodemográfica, la realidad general del país cambia, pasando a ser un país desarrollado y con predominio de la clase media. En consonancia con ello, se produce un fuerte desarrollo de los servicios públicos, que acaba por afectar también a localidades como Siles.

La asistencia médica

La mejora los indicadores sociodemográficos en Siles que ya he indicado se explica, por un lado, por la mejora en el nivel de vida de la población y, por otro, en la mejora de la asistencia sanitaria.

Hasta el final de la Guerra Civil no existía en los medios rurales un sistema de sanidad pública establecido. De hecho los servicios médicos eran privados y sólo en el caso de las clases bajas, imposibilitadas de pagar sus tratamientos, existía un servicio público de beneficencia de titularidad municipal. Así, en cada localidad el Ayuntamiento contrataba médicos titulares municipales que prestaban asistencia médica gratuita a las clases bajas, con cargo a los presupuestos municipales, siendo en el caso de Siles dos médicos los que realizaban esta labor.

Fue el régimen franquista el que empezó a establecer una red de centros sanitarios de titularidad pública, lo que no evitó que la asistencia médica privada costeada por los pacientes fuera todavía un recurso médico importante. En este sentido, dado su incipiente desarrollo, la red sanitaria pública siguió conservando en gran medida su carácter de servicio de beneficencia destinado a las clases bajas.

En enero de 1953 la Dirección General de Sanidad hizo público el proyecto de clasificación de Ayuntamientos con menos de 6.000 habitantes «con el fin de regular el ejercicio libre de la profesión de Médico en la provincia de Jaén». Muestra de la escasez de servicios médicos en la comarca de la Sierra de Segura, en todos los pueblos había plazas de médicos titulares municipales, pero sólo en Segura de la Sierra se preveía un médico dedicado al libre ejercicio de su profesión, como podemos ver en la siguiente tabla.

AYUNTAMIENTO HABITANTES MÉDICOS TITULARES MÉDICOS LIBRES
Benatae 1.491 1 0
Génave 2.141 1 0
Hornos de Segura 2.636 1 0
Orcera 4.109 2 0
Pontones 3.633 1 0
Puente de Génave 3.525 1 0
La Puerta de Segura 4.971 3 0
Segura de la Sierra 4.509 1 1
Siles 5.201 2 0
Torres de Albanchez 2.626 1 0  

La asistencia médica pública de los médicos titulares municipales se completó con el establecimiento de los Centros Secundarios de Higiene Rural, centros médicos especializados que atendían a la población comarcal y uno de los cuales se estableció, en fecha que aún no he logrado precisar, en Orcera.

El servicio  de estos Centros Secundarios, origen de lo que después serían los Ambulatorios, se completó con el establecimiento, en septiembre de 1953, de los Centros Maternales y Pediátricos de Urgencia, anexos a los anteriores. En el caso de la provincia de Jaén quedaron establecidos centros de este tipo en Alcalá la Real, Andújar, Baeza, Martos, Úbeda, Villacarrillo, Villanueva del Arzobispo y Orcera. La medida llegaba con 12 años de tardanza, ya que la creación de estos centros estaba ya prevista desde 1941.

Analizando el reglamento de estos centros nos podemos hacer una idea de los servicios que prestaban. Su objetivo era «la lucha contra la mortalidad maternal y mortinatalidad y contra la ignorancia en materia de Puericultura», previéndose su establecimiento «en todas las poblaciones cabezas de partido judicial». Para ello, los ayuntamientos debían ofrecer un local adecuado, «corriendo por su cuenta la adquisición o alquiler del mismo, y el Estado facilitará la dotación inicial de material y mobiliario clínico».

Se preveía una dotación de 10 camas, sala de partos, consulta prenatal y dispensario de Puericultura. El centro prestaría atención a las personas adscritas a la Beneficencia Provincial y Municipal y a los cubiertos por el Seguro Obligatorio de Enfermedad, previéndose para el resto la asistencia a cambio del pago de cada servicio. El centro estaba destinado «a aquellas gestantes que, previamente inscritas en el mismo, se hallen sometidas a observación y vigilancia durante su gestación, siempre que por el Maternólogo se haga indicación precisa del internamiento por razón clínica o social». Por último, en cuanto a personal, contaría con un Médico Maternólogo, otro Puericultor, una Matrona auxiliar, una Enfermera Puericultora y «el personal subalterno preciso, con carácter de jornalero, encargado de la custodia del edificio, limpieza, calefacción, cocina, etc».

El cooperativismo agrario

El sindicato único franquista, la Central Nacional Sindicalista (CNS) o Sindicato Vertical, contaba con una sección específica para agricultores, la Hermandad de Labradores. Uno de sus objetivos fue el de fomentar el cooperativismo agrario, medio que se consideraba eficaz para que el agricultor consiguiera unos mejores precios de venta de sus productos y favorecer también, en casos como el cultivo del olivar, fomentar también la transformación industrial de los mismos, en el caso citado con el establecimiento en el seno de las cooperativas de almazaras para la fabricación de aceite, aumentando así el rendimiento que conseguía al agricultor. Además, las cooperativas funcionarían también como Cajas Rurales. Todo ello quedó establecido en la Ley de Cooperación de 2 de enero de 1942.

En el caso de la Sierra de Segura, centrada ya definitivamente en el monocultivo del olivar, el cooperativismo tuvo un fuerte desarrollo, sobre todo a partir de los años del Desarrollismo. En el caso de Siles, en junio de 1956 fueron aprobados los estatutos de la Cooperativa y Caja Rural «San Isidro», en febrero de 1961 los de la Cooperativa del Campo y Caja Rural «Nuestra Señora de la Asunción», y en octubre de 1972 los de la Sociedad Cooperativa Agropecuaria «San Roque», llegando, por tanto, a haber tres cooperativas en la localidad, de las que actualmente solo pervive la primera.

Cooperativa y Caja Rural «San Isidro» de Siles. Fuente: www.sanisidrosiles.blogspot.com

La Fundación «Nuestra Señora de los Dolores»: la residencia de ancianos

Filomena Marín Martínez, falleció en Siles el 23 de enero de 1952. Veinte días antes, el día 3 de ese mes, había otorgado su testamento ante el notario Capilla, de Siles, por el cual, en su cláusula quinta, establecía la Fundación “Nuestra Señora de los Dolores”, con el objeto de establecer una residencia de ancianos en la localidad. 

Las características de la Fundación creada por Filomena Marín la podemos conocer por su escritura de constitución, de 2 de junio de 1952, y por la orden en la que fue declarada como fundación benéfico-particular por las autoridades franquistas en abril de 1955. Los fines fundacionales “consisten en la construcción de un Asilo para ancianos, preferentemente los naturales o vecinos del pueblo de Siles y otros limítrofes”. El Asilo iba a ser construido en “una finca donada por don Francisco Marín y un solar que cede el Ayuntamiento de Siles”, situados en el Carrascal, previéndose un coste en su “construcción y ajuar” de 1 millón de pesetas.

Para su financiación, Filomena Marín había cedido unos bienes que fueron valorados por los peritos en 2.409.400 pesetas. Los estatutos preveían la enajenación «en pública subasta» de todos sus bienes. El sobrante después de la construcción y dotación del Asilo quedaría “como capital rentable de la institución”, invirtiéndose en títulos de deuda intransferible.

La Fundación estaría regida por un Patronato compuesto por tres patronos “natos”: el Párroco de Siles y los dos Médicos Titulares de la localidad. Además, había dos patronos “nominalmente designados por la testadora, y que no serán sustituidos el día que cesen”: Bernardo Pérez y José Ramón Garrido.

Para la Gestión del Asilo, se preveía el establecimiento de «una Comunidad Religiosa». En los estatutos de la Fundación se establecía la obligación de «solemnizar la festividad de Nuestra Señora de los Dolores, Titular de la Fundación, con fiesta religiosa y comida extraordinaria a los acogidos». Del mismo modo, debía «costear anualmente dos funerales en sufragio del alma de la fundadora… en los días diecisiete de mayo y veintitrés de enero, fechas del nacimiento y defunción de la fundadora».

Residencia de Ancianos de la Fundación «Nuestra Señora de los Dolores» en 1963. Fuente: Hemeroteca de ABC.

La Fundación «Doctor Marín»: el instituto de formación profesional

Sobre la Fundación «Doctor Francisco Marín», establecida en 1963, y el centro educativo de formación profesional al que dio origen, remito al estudio específico que ya publiqué en esta misma web, al que se puede acceder pulsando aquí

Estas dos fundaciones, creadas por los hermanos Marín, son muestra de la situación embrionaria del estado de bienestar durante la primera fase de la Dictadura Franquista, lo que hacía que el vacío dejado por el Estado sólo pudiera ser cubierto a través de iniciativas privadas como estas.

Las casas de los maestros

Durante el periodo republicano se construyeron las denominadas «Escuelas Graduadas» en el Carrascal, cuya construcción se llevó a cabo entre 1932 y 1934, inaugurándose en septiembre de 1935.

En cuanto a las viviendas de los maestros, tradicionalmente ellos alquilaban las viviendas, muchas veces actuando como intermediario el Ayuntamiento. Este se limitaba a pagar una indemnización para el pago del alquiler.

Para acabar con ese sistema, que provocaba quejas en los maestros, el régimen decidió construir casas para ellos, ubicadas por lo general junto a sus centros de trabajo. De su construcción se encargaban las Juntas Provinciales de Construcciones Escolares, lo mismo que de la construcción de nuevos centros.

En noviembre de 1960 la Junta de Jaén publicó en el Boletín Oficial de la Provincia «el anuncio de subasta para la construcción de seis viviendas para Maestros en la carretera forestal del pueblo de Siles», es decir, en la actual calle Doctor Vigueras, junto a las escuelas.  Su presupuesto de construcción se preveía por una cantidad de 1.045.820’60 pesetas, cantidad que quedaba «como base para la subasta y, por ende, como cantidad afectada por las bajas que se ofrezcan». Se daba un lazo de 15 días para la presentación de proposiciones, desde su publicación en el BOE el 9 de diciembre.

A partir de entonces se inició la construcción, que suponemos terminada para 1961 ó 1962.

La Biblioteca municipal

La primera biblioteca pública de la que tenemos constancia en Siles fue establecida durante la Guerra Civil, concretamente en febrero de 1938, en una vivienda de la Calle del Paseo y quedando como encargado Concepción Bueno García. Sin embargo, el final de la Guerra supuso la desaparición del servicio. Su encargado fue destituido de su cargo por el nuevo Ayuntamiento franquista en marzo de 1939, dentro del proceso de depuración de los funcionarios municipales, no estableciendo a nadie para sustituirlo, por lo que cabe deducir que desapareció el establecimiento.

No contaría, por tanto, la localidad con Biblioteca, hasta el establecimiento de la actual en 1963. En agosto de ese año, el ministro de Educación, Manuel Lora Tamayo, aprobó un decreto, dirigido al Director General de Archivos y Bibliotecas, por el que se creaba en la localidad una Biblioteca Pública Municipal, a petición del Ayuntamiento. Para ello, este y el Centro Provincial Coordinador de Bibliotecas de Jaén habían realizado un concierto «en el que se establecen las obligaciones que contraen ambos Organismos en lo que se refiere al sostenimiento y funcionamiento de dicha Biblioteca, de acuerdo con los Reglamentos vigentes».

Por tanto, la Biblioteca entró de manera inmediata en funcionamiento, ubicándose en principio en la misma sede de Falange y de la Hermandad de Labradores, sede actual del Centro de Día de Personas Mayores y de la Escuela Infantil «Gloria Fuertes». Posteriormente se ubicó en el Casino, en los bajos del antiguo Ayuntamiento en la Plaza del Agua y, ya en democracia, en su ubicación actual.

La casa-cuartel de la Guardia Civil

Desde su establecimiento en la localidad, la Guardia Civil había utilizado inmuebles de alquiler. Así, por ejemplo, desde septiembre de 1934 se hallaba instalada en un inmueble alquilado, propiedad de Genaro López Quijano, aunque el contrato fue rescindido en plena Guerra Civil, en marzo de 1938, periodo durante el cual el inmueble fue ocupado por varios vecinos.

Esta situación de provisionalidad se mantuvo hasta 1972. El Ayuntamiento de Siles ofreció al Estado «un inmueble de una extensión de novecientos metros cuadrados, sito en el mismo término municipal, con destino a la construcción de casa-cuartel  de la Guardia Civil.

El solar, «a segregar de otro de mayor cabida», estaba situado en el «paraje denominado Carrascal Alto» y lindaba «Al Norte. con finca matriz; al Sur, calle Feria; al Este, con calle Virgen del Pilar, y al Oeste, finca matriz».

La donación fue aceptada por el Ministerio de Hacienda por Decreto de 7 de diciembre de 1972, estableciéndose que el solar «deberá incorporarse al Inventario General de Bienes del Estado, una vez inscrito a su nombre en el Registro de la Propiedad, para su ulterior afectación por el Ministerio de Hacienda al de la Gobernación para los servicios de casa-cuartel para la Guardia Civil, dependientes de este último Departamento».

La cesión del Cubo y de las murallas al Ayuntamiento

Las murallas de la localidad de Siles se construyeron en 1397, a cambio de la cual la Orden de Santiago le concedió el título de villa. El sistema defensivo de la localidad se completaba con la fortaleza, de la que queda actualmente el Cubo. Estas estructuras defensivas eran consideradas propiedad de la Orden Militar de Santiago, que era la encargada de su mantenimiento.

Durante el reinado de Carlos I, en 1523, las órdenes militares quedaron bajo el control de los monarcas, por lo que, de hecho, sus bienes pasaron a convertirse en lo que hoy denominaríamos como bienes del Estado. Los procesos desamortizadores del siglo XIX (especialmente los decretos de Mendizábal en 1836 y Madoz en 1855) supusieron la venta de muchos de los bienes estatales, sobre todo fincas rústicas, quedando las antiguas fortalezas, como bienes de interés histórico-artístico, en manos del Estado, que las dejó sumidas, en la mayoría de los casos, en un estado de total abandono.

En 1973 el Ayuntamiento de Siles solicitó la «cesión gratuita de la torre denominada ‘El Cubo’ y muralla, sitas en dicho término municipal, con el fin de destinarlas a monumento artístico ornamental». El Gobierno, de acuerdo con la Ley de Patrimonio del Estado, que preveía la cesión «a las Corporaciones locales (de) los inmuebles por razones de utilidad pública o de interés social», dio el visto bueno. Del mismo modo, el Ayuntamiento aceptó «las obligaciones a que habrá de quedar sometido en el disfrute del citado bien por estar integrado en el Patrimonio Artístico Nacional».

Como consecuencia, en octubre de 1973 se aprobó el Decreto de cesión, firmado por Francisco Franco y por el Ministro de Hacienda, Antonio Barrera de Irimo. En su artículo 1º se describen los bienes cedidos.

En cuanto a la muralla, se cedieron los siguientes tramos:

  • Un trozo «de veintisiete metros de longitud y una altura exterior de tres metros, lindando con el cementerio clausurado, e interior de dos metros, con herederos de don Francisco Cano Rodríguez».
  • «Otro en la Calle Caba, esquina a la calle Magdalena, de seis metros de longitud y cinco a seis de altura, formando parte de la casa de don Vicente Alarcón Millán. En la parte superior existen restos de una torre vigía».
  • «Otro en la misma calle anterior, de diez metros con veinte centímetros de longitud, con una edificación delante, visible por encima de ésta, unos dos metros».
  • «Otro de doce metros lineales por seis de altura, lindante con las casas de María Rodríguez Bermúdez e Isabel Galdón Valle, también en dicha calle Caba».
  • «Otro de quince metros de longitud por siete de altura, formando parte de las casas de Narcisa Martínez Barba y Enrique Nova Chinchilla, igualmente en calle Caba».
  • «Otro de once metros de longitud por nueve de altura, que forma parte de la casa de Francisca Sánchez Ruiz, en la calle del General Mola».
  • «Otro de veinticinco metros de longitud por nueve de altura en la calle San Gregorio y que forma parte de las casas de Francisco Sánchez Ruiz, Emilio Zorrilla Franco y Francisca Juárez Manzaneda».
  • «Otro de once metros de longitud por cinco de altura en la calle indicada anteriormente de San Gregorio, que forma parte de las casas de María Fernández Sesarino y Roque Mendoza Mendoza».
  • «Un arco de muralla para paso desde la calle Caba a la de Magdalena de dos metros ochenta centímetros de anchura por tres metros con cincuenta centímetros de altura, abierto en la muralla, con un grosor de un metro con sesenta centímetros».
  • «Otro arco de acceso a la calle de San Gregorio desde la calle de Casa Caída, de tres metros de altura por dos metros diez centímetros, creado sobre una muralla de un grosor de un metro setenta centímetros».

Por lo que se refiere al Cubo, lo describe de la siguiente manera: «Un torreón denominado ‘El Cubo’, de forma cilíndrica, de una superficie de cincuenta y siete metros cuadrados y una altura de quince metros. Consta de dos pisos y una terraza, estando derrumbada la escalera de acceso. Linda: entrando por la calle de Placeta Villa, con casa de Leovigildo Banderas Trillo y ruinas de casa de Francisco Cano Rodríguez, tanto por la derecha como por la izquierda entrando, y espalda con cementerio clausurado. Anejo al mismo y con una separación de dos metros con noventa centímetros, una habitación sin techo, con paredes de cinco a seis metros de altura y una superficie de ochenta y cuatro metros cuadrados».

Al Ayuntamiento se le daba un plazo de 10 años para que los bienes cedidos fueran «dedicados al uso previsto». En caso contrario, los bienes revertirían al Estado, sucediendo lo mismo si con posterioridad al plazo el uso cambiase. Por otra parte, cualquier «obra de adaptación, conservación o reparación» debía contar con autorización previa de la Dirección General de Bellas Artes.

De este decreto de cesión quedaron excluidos dos lienzos de muralla, ya fuera por omisión o por descubrimiento posterior, lo que motivó la aprobación de uno nuevo en septiembre de 1974. Con las mismas condiciones del decreto anterior, fueron cedidos al Ayuntamiento de Siles los siguientes «lienzos de la muralla»:

  • «Porción de muralla de veintiún metros de longitud por cinco metros de altura, en la calle San Gregorio, formando parte de las casas de Amadeo Martínez Blázquez y Julia Chinchilla Fox».
  • «Otra porción de muralla de ochenta metros de longitud por una altura de tres a cuatro metros, situada entre el cementerio católico clausurado y herederos de Eugenio Ortega Romero, Julio Tebar Tebar, Alfonso Punzano Carrasco, Domingo Fuentes Flores y Hermenegildo Balderas Trillo, cerrando con la torre del Cubo».

Con posterioridad, ya en democracia, el Ayuntamiento fue acometiendo la restauración del monumento, especialmente El Cubo, que, junto con la Tercia, se ha convertido en el principal reclamo histórico-monumental del municipio.

Plaza de la Villa (Foto: El cura Blanco). Publicada en: «Recuerdos del Ayer y Siles».

Fuentes y bibliografía

  • ARAQUE JIMÉNEZ, Eduardo: «Evolución de los paisajes forestales del Arco Prebético. El caso de las Sierras de Segura y Cazorla». Revista de Estudios Regionales, 96 (2013), pp. 321-344.
  • ARCO BLANCO, Miguel Ángel del: Hambre de Siglos. Mundo rural y apoyos sociales del franquismo en Andalucía Oriental (1936-1951). Granada: Comares, 2007.
  • BETETA AVIO, Ramón: Estudio bioantropológico en la Sierra de Segura. Siles, 1900-1999. Tesis Doctoral. Granada: Universidad de Granada, 2017.
  • Boletín Oficial del Estado (BOE), Nº 9 (9/1/1953), p. 158. Dirección General de Sanidad. Haciendo público el proyecto de clasificación de Ayuntamientos con el fin de regular el ejercicio libre de la profesión de Médico en la provincia de Jaén.
  • BOE, nº 284 (11/10/1953), pp. 6109-6111. Orden de 21 de septiembre de 1953 por la que se aprueba el Reglamento de los Centros Maternales y Pediátricos de Urgencia, dependientes de la Dirección General de Sanidad.
  • BOE, nº 264 (21/9/1955), pp. 5735-5736. Orden de 2 de abril de 1955 por la que se clasifica como fundación benéfico-particular la denominada «Nuestra Señora de los Dolores», instituida por doña Filomena Marín Martínez, en Siles (Jaén).
  • BOE, nº 186 (4/7/1956), p. 4401. Orden de 16 de junio de 1956 por la que se inscribe en el Registro Oficial a las Cooperativas que a continuación se relacionan.
  • BOE, nº 295 (9/12/1960), p. 16.944. Resolución de la Junta Provincial de Construcciones Escolares de Jaén referente a la subasta para la contratación de las obras de seis viviendas para Maestros en la carretera forestal del pueblo de Siles (Jaén).
  • BOE, nº 57 (8/3/1961), p. 3606. Orden de 21 de febrero de 1961 por la que se inscriben en el Registro Oficial a las Cooperativas que se relacionan.
  • BOE, nº 232 (27/9/1963), p. 13.937. Orden de 27 de agosto de 1963 por la que se crea una Biblioteca Pública Municipal en Siles (Jaén).
  • BOE, nº 269 (9/11/1972), pp. 19952-19953. Orden de 3 de octubre de 1972 por la que se dispone la inscripción en el Registro Oficial de las Cooperativas que se mencionan.
  • BOE, nº 303 (19/12/1972), p. 22.644. Decreto 3452/1972, de 7 de diciembre, por el que se acepta la donación al Estado por el Ayuntamiento de Siles (Jaén) de un inmueble de 900 metros cuadrados, radicado en el mismo término municipal. con destino a la construcción de una casa-cuartel para la Guardia Civil.
  • BOE, nº 255 (24/10/1973), p. 20.533. Decreto 2629/1973, de 5 de octubre, por el que se cede gratuitamente al Ayuntamiento de Siles (Jaén) la torre denominada «El Cubo» y muralla, sitas en dicho término municipal, con el fin de destinarlas a monumento histórico artístico ornamental.
  • BOE, nº 247 (15/10/1974), pp. 20883-20884. Decreto 2913/1974, de 27 de septiembre, por el que se ceden gratuitamente al Ayuntamiento de Siles (Jaén) dos lienzos de muralla sitos en dicho término municipal, con el fin de destinarlos a monumento artístico ornamental, completando así la cesión realizada anteriormente.
  • Escritura de Fundación del establecimiento de beneficencia particular «Nuestra Señora de los Dolores», de aceptación de nombramiento de cargos y de concesión de facultades al señor Presidente. Siles, 2/6/1952.
  • GARRIDO GARCÍA, Carlos Javier: Siles y el partido judicial de Orcera durante la II República, la Guerra Civil y la Posguerra (1931-1950). Siles: Leones del Agua, 2018.
  • GARRIDO GARCÍA, Carlos Javier: Siles durante la crisis del sistema de la Restauración y la dictadura de Primo de Rivera (1920-1931). Siles: Leones del Agua, 2019.
  • MARTÍNEZ, Ignacio: Introducción a la Segurología. Beas de Segura: Montflorit Ediciones, 2014.

EL AYUNTAMIENTO DE BENÍNAR ENTRE 1925 Y 1945

Evolución histórica del Ayuntamiento de Benínar (Almería) entre 1925 y 1945, a través de las actas municipales, por Carlos Javier Garrido García.

Vista general del desaparecido pueblo de Benínar.

Introducción

El periodo comprendido entre 1925 y 1945 es uno de los más conflictivos, e interesantes, de la Historia de España. Nuestro país pasa de una dictadura próxima al fascismo (Primo de Rivera, 1923-1930), a la imposibilidad de restaurar el sistema político de la Restauración (dictablandas de Berenguer y Aznar, 1930-1931). Esta imposibilidad acabó provocando la caída de la Monarquía, proclamándose la II República (1931-1936). El nuevo régimen nació con una vocación claramente reformista, pero su fracaso llevó a una creciente polarización política y social, que acabó derivando en el estallido de la Guerra Civil (1936-1939). La victoria de Franco en la misma supuso el establecimiento de un régimen dictatorial, en principio con unas claras bases fascistas, en lo que se dio en llamar la Etapa Azul (1939-1945).

En este marco general es en el que se desarrolla la historia de Benínar, una localidad de la Alpujarra Almeriense. Este trabajo se puede considerar, en cierto modo, como continuación del artículo que publiqué en la revista “Faura” en el año 2019. Los datos que aporto cobran sentido previa lectura del mismo. Del mismo modo, recomiendo la consulta de bibliografía, cuyo listado incluyo al final de este trabajo. El trabajo está basado en las actas municipales del Ayuntamiento de Benínar, que se custodian en el Archivo Municipal de Berja.

La dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)

A finales de 1925 la corporación municipal de Benínar estaba compuesta por el alcalde Ramón Maldonado Sánchez y los concejales Juan Ruiz Martín, Daniel Sánchez Rincón, Bernardo Sánchez Rincón, Cecilio Maldonado Sánchez y Antonio Sánchez Ruiz. Como en el resto de España, el espíritu reformista y modernizador que se puso como meta el régimen dictatorial se nota en la localidad. Así, en diciembre de 1926 el alcalde comunicó que “hace tiempo el vecindario tiene deseos de tener alumbrado público, y habiendo llegado ocasión de satisfacer tan legítimos deseos por haber ofrecido un único fabricante suministrar el fluido necesario a dicho objeto”, decidiéndose facultar a la comisión municipal permanente  para su establecimiento. Del mismo modo, en octubre de 1927 se da cuenta de “la liquidación de las obras del camino vecinal de Benínar por Darrícal y Lucainena a la carretera de Ugíjar a Adra”, por una longitud de 11.825’12 metros y que contó con una subvención estatal de 328.016’61 pesetas.

En cualquier caso, la dictadura acabó fracasando, dimitiendo el general Primo de Rivera en enero de 1930, lo que motivó el cese de las corporaciones municipales establecidas durante su régimen.

Las “dictablandas” de Berenguer y Aznar (1930-1931)

La nueva organización municipal quedó establecida por el Real Decreto de 15/2/1930 del Ministerio de la Gobernación. En consonancia con el mismo, el día 26 de ese mes quedó constituida una nueva corporación municipal, compuesta por las siguientes personas: Pedro Sánchez López, Facundo Sánchez Quero, Manuel Martín Rodríguez, Juan Sánchez Quero, Antonio Fernández Roda, Antonio Pérez Prados, Rosendo Sánchez Roda y Juan Antonio Sánchez Sánchez, siendo elegido como alcalde Antonio Sánchez Blanco, que no era concejal. Al día siguiente, fueron elegidos como tenientes de alcalde Rosendo Sánchez Roda y Juan Antonio Sánchez Sánchez, y como depositario de fondos municipales Pedro Sánchez López.

Sin embargo, la nueva corporación fue declarada nula cuando aún no llevaba un mes constituida, ya que, por oficio del Gobernador Civil, se declaró nula la elección de alcalde y el nombramiento como concejal del que era secretario municipal, Facundo Sánchez Quero. La nueva corporación quedó integrada por los concejales Pedro Sánchez López, Rosendo Sánchez Roda, Juan Antonio Sánchez Sánchez, Juan Sánchez López, Diego Ruiz Martín y José Ruiz Martín, siendo elegido el primero como alcalde. Esta fue la corporación encargada de aprobar el presupuesto municipal para 1931, que preveía unos ingresos y gastos equilibrados en 11.217’50 pesetas. Sin embargo, en enero de 1931 fue también declarada nula, por no cumplir los preceptos del Real Decreto de 15/2/1930, eligiéndose una nueva compuestas por:

  • Concejales por mayores contribuyentes: Daniel Sánchez Ruiz, Juan Marín Íñiguez, Antonio Sánchez Ruiz y José Fernández Roda.
  • Concejales por exconcejales antes de 1923: Antonio Pérez Prados, Antonio Fernández Roda, Antonio Pérez Prados y Daniel López Zurita.

Como alcalde fue elegido, por sólo 6 votos a favor, Antonio Pérez Prados.

Bajo el mandato de esta nueva corporación se celebraron el 12 de abril de 1931 las elecciones municipales que dieron como resultado la proclamación de la II República dos días después.

La II República (1931-1936)

La implantación de la II República (1931-1932)

La nueva corporación elegida en las elecciones del 12 de abril de 1931 quedó constituida el día 17. Su composición era la siguiente:

  • Alcalde: Antonio Sánchez Blanco.
  • Teniente de alcalde: Federico Baños Moral.
  • Segundo teniente de alcalde: Juan Sánchez Roda.
  • Regidor síndico: Francisco Blanco Sánchez.
  • Depositario de fondos municipales: José Ruiz Martín.
  • Concejales: Francisco Baños Moral, José Roda Sánchez y Ángel Ruiz Martín.

En cuanto a su afiliación política, en el acta se indicó “que todos los individuos que forman la actual Corporación municipal están afiliados a las derechas republicanas y acordaron por unanimidad adherirse a la derecha liberal republicana que preside el Señor Alcalá-Zamora”.

Dos días después fue nombrado alcalde pedáneo de Hirmes Francisco Díaz Sánchez, en sustitución del anterior, Juan Medina Sánchez.

Una vez constituida la Corporación, esta inició su labor reformista, en consonancia con el espíritu del nuevo gobierno republicano. Así, en julio de 1931 se decidió denunciar a sus predecesores por irregularidades administrativas y presupuestarias y, ante la escasez de agua para el riego de la vega por la sequía, se facultó al alcalde para organizar las tandas de riego en cada pago. Un mes después, en agosto, empezaron a llegar los fondos estatales para obras públicas, establecidos para mitigar el problema del paro. Así, la Corporación recibió una comunicación del Gobernador Civil de la provincia comunicando que del crédito de 500.000 pesetas concedido a ésta por el Gobierno, le correspondían a Benínar 1.000 como anticipo reintegrable con destino a obras municipales para mitigar el paro. Ante ello, la Corporación indicó que “la necesidad más apremiante y angustiosa de este vecindario es el abastecimiento de aguas…, careciendo de aguas potables”, por lo que solicitaban que las 1.000 pesetas se invirtieran “en el arreglo indispensable de la fuente abandonada existente en el cauce del Molino de En medio para abastecimiento de los animales y otros usos domésticos, aunque las aguas de la misma no reúnan condiciones de potabilidad ya que no hay otras de que pueda surtirse el vecindario en mejores condiciones para los expresados usos, pues las aguas más próximas se encuentran a unos cuatro kilómetros de distancia en el Río Darrícal”. Además, se facultaba al alcalde para solicitar el arreglo del camino vecinal de Benínar a la carretera Ugíjar-Adra por Hirmes. Por último, en diciembre de 1931 se aprobó el presupuesto municipal para 1932, con unos ingresos y gastos previstos de 11.330’50 pesetas, aunque luego fue rectificado aumentándolo hasta las 11.650’46 pesetas, cifras que suponían sólo un pequeño aumento con respecto al último presupuesto aprobado durante el periodo monárquico, el de 1931.

El Frente Popular (1936)

Tras el dominio de las derechas entre 1933 y 1936, las elecciones generales celebradas en febrero de ese año volvieron a llevar al poder a las izquierdas republicanas. El cambio a nivel estatal supuso también la destitución de las anteriores corporaciones municipales, especialmente si estas estaban en manos de la derecha, como sucedía en Benínar. Así, en marzo de 1936 se celebró una sesión municipal presidida por Leonardo Giménez Castillo, delegado del Gobernador Civil, que dio lectura a un oficio de este en el que “por razón a que podría dar motivo de perturbación del orden público la continuación en el ejercicio de sus funciones de los concejales que constituyen ese Ayuntamiento…, he acordado por decreto de esta fecha que cesen”, nombrando una Comisión Gestora integrada por Bernardo Sánchez Rincón, Antonio Moreno Sánchez y Antonio Pérez Prados. Tras tomar posesión, fue elegido presidente Bernardo Sánchez, vicepresidente Antonio Moreno y síndico Antonio Pérez.

De manera inmediata, la nueva Comisión Gestora inició una depuración de los cargos municipales, para expulsar de ellos a los derechistas que los ocupaban. Así, fue suspendido de empleo y sueldo el secretario municipal, Facundo Sánchez Quero, “por considerarlo persona desafecta al Régimen y no contar con la confianza de esta Corporación”, siendo nombrado Antonio López Dotes como secretario interino para sustituirlo. También fue destituido por los mismos motivos el alguacil, Felipe Ruiz Sánchez, sustituido por Pedro Sánchez Rincón. La única actuación de la Gestora fue solicitar a la Diputación Provincial, en mayo de 1936, a petición de los vecinos de Hirmes, la prolongación “del camino de Berja al Tajo de Peñarrodada hasta la barriada de Yrmes por carecer de comunicación con dicha ciudad, que es la que consume su producción agrícola”.

Un mes después, en junio de 1936, el Gobernador Civil de la provincia destituyó a la Comisión Gestora, nombrando una nueva integrada por Francisco Sánchez Sánchez (menor), Federico Checa García, Francisco Álvarez Garzón, Antonio Garzón Díaz y Juan Díaz Álvarez. Una vez tomada posesión, la nueva comisión eligió los distintos cargos municipales de la siguiente manera:

  • Presidente: Francisco Sánchez Sánchez.
  • Vicepresidente y depositario municipal: Federico Checa García.
  • Segundo teniente de alcalde: Francisco Álvarez Garzón.
  • Regidor síndico: Juan Díaz Álvarez.
  • Vocal: Antonio Garzón Díaz.

Una de sus primeras actuaciones fue ordenar a los “pastores de la localidad para que desde el día seis del corriente hasta primero de agosto venidero permanezcan los ganados en la sierra, siendo castigado el que no lo cumpla”, seguramente para que no interfirieran en las labores de recolección de la cosecha de cereales.

Ante el aumento de la conflictividad política y social en todo el país, el 20 de junio el Gobernador Civil remitió una comunicación en la que ordenaba a la Comisión Gestora que “se dé cuenta por el medio más rápido de cuantos sucesos relacionados con el orden público ocurran en el término municipal; que deberá el señor Alcalde impedir la actuación de cuantos intenten ejercer la autoridad no siéndolo; así como también abstenerse esta Alcaldía de imponer sanciones de trabajo que no hayan sido sancionadas por el Ministro del Ramo”. Aparte de la situación política, en esa misma sesión se hizo patente la mala situación sanitaria de la localidad, acordándose comunicar a la Mancomunidad Sanitaria Provincial “que en esta localidad no existe Practicante ni Matrona”. Por último, en esta sesión se decidió nombrar Guarda Municipal a Nicolás Vázquez Romero.

Una semana después, el alcalde volvió a exponer “el mal estado en que este pueblo se halla de aguas potables”, acordándose nombrar para “las obras de alumbramiento de aguas” a Emilio Moreno Moreno, ayudante facultativo de Minas y Fábricas Metalúrgicas, y para la ejecución de los trabajos al contratista de obras Tomás Sánchez Carrión.

Finalmente, la tensión político-social y el golpe de estado de la extrema derecha acabaron provocando el estallido de la Guerra Civil el 18 de julio de 1936.

La Guerra Civil (1936-1939)

Los primeros meses de la Guerra: el periodo revolucionario (julio de 1936-enero de 1937)

El estallido de la Guerra Civil supuso el inicio en la zona republicana de un proceso revolucionario, marcado por la represión a los golpistas y los que eran considerados sus apoyos sociales (clases altas y medias, políticos de derecha, eclesiásticos) y por los experimentos colectivizadores de la economía, ambos procesos dirigidos por los Comités que suplantaron a las autoridades oficiales. Este proceso, que he analizado para Benínar en otro sitio, no supuso la eliminación total de los ayuntamientos, que siguieron existiendo, aunque de manera totalmente supeditada a los comités. Así, sus sesiones se volvieron meramente protocolarias y relacionadas con nombramientos o presupuestos, tomando las decisiones de calado político-social los comités. Entre julio de 1936 y enero de 1937 las únicas decisiones destacadas de la Comisión Gestora municipal fueron: el nombramiento de Roque Triviño Sánchez como recaudador municipal y de Juan Sánchez Sánchez como guarda municipal con carácter interino; el nombramiento como secretario municipal interino de Francisco Gil Molina, que lo era también de Turón, dada la ausencia del titular, Fausto Ruiz Venegas, desde el 6 de agosto; y el pago de 15 pesetas a José Antonio Díaz Rincón “por alojamiento de la Guardia Civil desde 1º de marzo hasta el 30 de Abril último”, coincidiendo con la tensión político-social que siguió a las elecciones de febrero de 1936 que dieron el triunfo al Frente Popular.

El nuevo Consejo Municipal y el control de la revolución

La dualidad de poderes existente por el mantenimiento, más teórico que real, del Ayuntamiento, y por la existencia del Comité Revolucionario acabó con la Constitución del Consejo Municipal de Benínar el 4 de febrero de 1937, de acuerdo con el decreto del Ministerio de la Gobernación del 4 de enero de ese año. El 31 de enero de 1937 el Gobernador Civil nombró como vocales del nuevo Consejo Municipal a José Ruiz Rincón, Juan Maldonado Sánchez, Aurelio Maldonado Sánchez, Francisco Sánchez Victoria y Francisco Sánchez Sánchez (menor). El día 4 de febrero todos ellos tomaron posesión, con excepción de José Ruiz Rincón, ya que había fallecido en noviembre de 1936, quedando constituido el Consejo. De inmediato, fueron elegidos los cargos de la siguiente manera:

  • Alcalde-Presidente: Juan Maldonado Sánchez.
  • Vicepresidente y depositario de fondos municipales interino: Francisco Sánchez Sánchez.
  • Síndico: Francisco Sánchez Victoria.
  • Vocal: Aurelio Maldonado Sánchez.

Como nuevo guarda municipal fue nombrado José Fernández López y se decidió que continuara el mismo alcalde pedáneo de Hirmes anterior, Pedro Baños Martín.

El organigrama municipal quedó completado el día 15 de febrero, cuando fue nombrado vocal José Rincón Romero, en sustitución del fallecido José Ruiz Rincón; como depositario de fondos municipales Francisco Sánchez Victoria y como recaudador municipal Enrique Blanco Maldonado.  En esa misma sesión se facultó al alcalde “para que disponga lo que estime oportuno para recaudar lo que se pueda en el producto de yeserías de Turón”, que debía pertenecer a los bienes de propios municipales.

Diez días después, se decidió nombrar a Juan Díaz Álvarez como alcalde pedáneo de la barriada de Hirmes y a Francisco Sánchez Victoria como representante del Ayuntamiento “en la Junta municipal de incautación de fincas rústicas”, constituida el 20 de febrero “cumpliendo órdenes de la Provincial”. Ya en marzo, fue nombrado alguacil Ambrosio Ruiz, ya que su predecesor había fallecido.

La mayor preocupación del nuevo Consejo Municipal fueron los problemas socioeconómicos ligados al conflicto y que se derivaban también en una constante falta de fondos municipales. En cuanto a los problemas de abastecimiento, en abril de 1937 quedó disuelta la Comisión de Abastos que venía funcionando por orden del Consejo Provincial de Abastecimientos de Almería, pasando sus competencias un Consejero de Abastecimientos, cargo para el que fue elegido el mismo alcalde-presidente, Juan Maldonado Sánchez. Por otra parte, los problemas de abastecimiento a la población habían provocado un aumento de los robos en los campos de cultivo. Así, en mayo de 1937 el presidente comunicó al Consejo “que estando la vega de este pueblo en completo abandono y con el fin de dar a los propietarios las mayores garantías de guardería, había pensado que los guardas de este término se estimularán en su cometido denunciando a esta Corporación todos los  actos que contra la propiedad se ejerciera” si “de las multas que impusieran se gratificase al guarda con el 20 %”, decidiéndolo así el Consejo. Estos problemas de orden público afectarían también al casco urbano de la localidad, por lo que en junio se nombró a José Fernández López como “guarda municipal para atender a los servicios de vigilancia y sostenimiento del orden público por ser necesario en las actuales circunstancias”.

Los problemas sociales quedaron también patentes en mayo de 1937, cuando el Sindicato de Oficios Varios de la CNT de la localidad presentó un escrito al Consejo “el que dice en síntesis que por considerar dicha Organización insuficiente el jornal que perciben los obreros de este pueblo en las actuales circunstancias, han acordado en Asamblea general elevar el precio del jornal a cinco pesetas a partir del 16 del corriente mes, poniéndolo en conocimiento de este Consejo para su más exacto cumplimiento”. Ante ello, el Consejo, “considerando que dado a la extraordinaria subida de las subsistencias es desde luego insuficiente para los obreros el jornal de cuatro pesetas que hasta aquí han venido percibiendo”, decidió por unanimidad “aprobar el jornal de cinco pesetas fijado por el referido Sindicato y que este empiece a regir desde el próximo lunes día 17”. En esa misma sesión se decidió el destino de una de las fuentes de ingresos municipales, rematando en subasta el aprovechamiento de espartos del monte de propios “Sierra de Gádor” para los años 1936-37 a 1939-40 en Antonio Moreno Sánchez por 400 pesetas anuales.

Enfrentamientos internos en el Consejo Municipal

En el último tercio de 1937 se produjo una grave crisis en el Consejo Municipal de Benínar. Sus razones no están muy claras, debido a que las actas no son muy explícitas. Veamos los datos que nos aportan. A principios de septiembre de 1937 se da cuenta de un oficio del Gobernador Civil nombrando como consejero a Enrique Blanco Maldonado en sustitución de Francisco Sánchez Victoria. Sin embargo, los consejeros Francisco Sánchez Sánchez y José Rincón Romero “manifestaron en tonos violentos su disconformidad… y en unión del señor Sánchez Victoria abandonaron el salón”. Pese a ello, el presidente, Juan Maldonado Sánchez, le dio la posesión al nuevo consejero. A la siguiente sesión municipal vuelven a no presentarse los consejeros opositores, asistiendo solo Juan Maldonado Sánchez, Enrique Blanco Maldonado y Aurelio Maldonado Sánchez.

A finales de mes, con asistencia de todos los consejeros, las discrepancias en el interior de la corporación vuelven a quedar patentes. Así, tras nombrar depositario de fondos municipales a Enrique Blanco, síndico a Aurelio Maldonado y recaudador municipal a Manuel Sánchez Sánchez (Rubio), “los vocales Francisco Sánchez y José Rincón manifestaron que consideraban injusta la destitución el compañero Sánchez Victoria, contestándoles el Señor Presidente que ésta había sido propuesta por la Organización a que pertenece [UGT] y aceptada por la Superioridad. En este estado, los referidos vocales abandonan el salón sin esperar a que el Señor Presidente dé por terminada la sesión”.

La división interna en el Consejo hace que su actuación fuera muy limitada, de hecho en lo que queda de año la única decisión de calado adoptada fue el arreglo de la tubería de la Fuente de la Cañada Roda por estar obstruida.

Por si esta situación no fuera ya complicada, a finales de año fue detenido el alcalde, sin que conozcamos los motivos. Así, en la sesión del 25 de diciembre ejerce de presidente accidental Francisco Sánchez Sánchez “en virtud de haber sido detenido el compañero Alcalde Juan Maldonado”. En cualquier caso, en la sesión de 5 de enero de 1938 vuelve a ejercer la presidencia el alcalde, que expuso “que no habiendo aparecido culpabilidad alguna sobre él, había sido puesto en libertad ignorando a qué puede haber obedecido su detención”. Con esto, acaba el ciclo de enfrentamientos internos, aunque el Consejo no recuperó la normalidad, ya que la situación socioeconómica, política y militar del bando republicano se fue deteriorando cada vez más, hasta llevarlo a la definitiva derrota.

El progresivo hundimiento republicano

En la misma sesión en que el alcalde volvió, se decidió nombrar alguacil a Policarpo Vargas Campoy. Además, se aprobó el presupuesto municipal para 1938, que ascendía a 11.474’78 pesetas y en el que no se contabilizaban ingresos por el arbitrio de bebidas alcohólicas “por haberse cerrado los establecimientos que se dedicaban a la venta de ellas debido a su escasez y carestía”. En los meses posteriores, el Consejo se limita al nombramiento de cargos: en marzo fue nombrado alcalde pedáneo de Hirmes Francisco Álvarez Garzón, por haber marchado el anterior a filas; y en mayo se nombra alguacil a Felipe Ruiz Sánchez por haber dimitido el anterior recién nombrado. En esta misma sesión de mayo se dio cuenta de la pérdida de uno de los ingresos municipales, ya que el rematante de la subasta de espartos había sido encarcelado en la localidad granadina de Baza y aún debía el 90 % del ingreso del remate. A todos estos problemas se sumaba el de la deficiente asistencia sanitaria debido a la escasez de personal médico y a la incorporación a filas del médico titular de la localidad. Ante ello, el Consejo decidió fusionar el partido médico de Benínar-Darrícal-Lucainena con el de Turón, para que el facultativo de esta última localidad pasara consulta también en las tres anteriores.

A finales de mayo de 1938 el consejero origen de los enfrentamientos internos, Enrique Blanco Maldonado, es sustituido por Federico Checa García, a propuesta de la Sociedad de Labradores de la Tierra de la UGT, siendo nombrado este nuevo consejero también depositario de fondos municipales.

En estos últimos meses de la guerra la situación se va deteriorando cada vez más, por el aumento de los llamamientos a filas y el deterioro de la situación socioeconómica. Así, a finales de junio de 1938 se decidió, ante la falta de pago por el rematante de la subasta de espartos, suspender el contrato y que “el referido aprovechamiento puedan efectuarlo todos los vecinos que lo deseen para atención de sus necesidades, teniendo en cuenta que no de otra forma podría llevarse a efecto la recogida de dicho esparto por la falta de brazos y de transporte y que de no hacerlo se ocasionaría gran perjuicio a la producción por no haberse arrancado el año anterior”. En esa misma sesión, se nombró nuevo alcalde pedáneo de Hirmes a Simón Garzón Sánchez, al haber sido el anterior llamado a filas.

Por otro lado, en septiembre de 1938, el alcalde-presidente comunicó al pleno “que en vista de no verse en la circulación monedas de plata ni cobre y siendo insuficiente la moneda fraccionaria en papel emitida por el Estado llegada a este pueblo para poder efectuar los cambios y operaciones de compra-venta en el comercio, había creído conveniente al igual que en otros pueblos de la zona leal a la República mandar imprimir vales de moneda fraccionaria para que circulen en esta localidad con la garantía de este Consejo Municipal por una cantidad de mil pesetas en la siguiente forma: Vales de una peseta, 500. Vales de 0’50 pesetas, 500, o sean, 250 pesetas. Y vales de 0’25 pesetas, 1000, o sean, 250 pesetas. Cuya cantidad de mil pesetas en billetes del Banco de España se custodiará en las arcas municipales en calidad de depósito”. El pleno aceptó la propuesta, pero indicando que “solamente irán circulando los estrictamente necesarios a medida que se vaya notando aumento en la moneda del Estado en cuyo caso los vales se vayan retirando”.

A finales del mes de septiembre los llamamientos a filas acabaron llegando al alcalde. Así, a finales de ese mes, fue nombrado alcalde accidental el vicepresidente, al ser llamado a filas el titular, hasta conocer el resultado de su reconocimiento médico. El informe médico fue positivo, por lo que el alcalde se incorporó a filas. Ante ello, a mediados de octubre el alcalde presentó su dimisión, decidiéndose “comunicarlo al Sindicato de la CNT al cual pertenece, para que designe de sus afiliados a dos individuos, que sustituyeran en el consejo al alcalde dimitido y al consejero José Rincón Romero, que también se había incorporado a filas. En esa misma sesión, se decidió que para el pago de las 525 pesetas al mes que había establecido el Delegado de Evacuación de la Provincia para atender a los refugiados, muy numerosos desde la caída de Málaga en febrero de 1937, tributaran 3 pesetas al mes un total de 175 familias en Benínar, quedando exentas las pobres. 

En noviembre de 1938 queda renovada en su composición el Consejo Municipal, no sólo por las dos vacantes citadas, sino que cuatro consejeros son sustituidos. Así, el Gobernador Civil nombró consejeros a Cecilio Maldonado Sánchez, Francisco Sánchez Fernández, Simón Garzón Sánchez y Francisco Sánchez Roda, en sustitución de Francisco Sánchez Sánchez, Aurelio Maldonado Sánchez, José Rincón Romero y Juan Maldonado Sánchez. Tras tomar posesión los nuevos consejeros, fueron elegidos los cargos municipales de la siguiente manera:

  • Alcalde-presidente: Francisco Sánchez Fernández.
  • Vicepresidente: Francisco Sánchez Roda.
  • Segundo teniente de alcalde y depositario de fondos municipales: Cecilio Maldonado Sánchez.
  • Síndico: Simón Garzón Sánchez.

La primera decisión de la nueva corporación fue la de variar el reparto de las 525 pesetas mensuales que la localidad debía abonar para ayuda a los refugiados, en vez de repartirlas a 3 pesetas cada familia “se haga un reparto entre todos los vecinos o familias con arreglo a la capacidad económica de cada uno”.

En marzo de 1939 se confirma el hundimiento republicano con el golpe de Estado de Casado, que estableció un Consejo Nacional de Defensa con el objetivo de negociar la rendición con el general Franco. Los acontecimientos sucedidos en Madrid fueron comunicados al Consejo por el presidente, indicando que “para regir los destinos de la patria se ha constituido un Consejo Nacional de Defensa”. Ante ello, “los señores Vocales acuerdan por unanimidad adherirse a él y acatar cuantas órdenes provengan del mismo”. Finalmente, el Consejo no consigue su cometido y la resistencia republicana se hunde, entrando las tropas franquistas en Benínar a finales de ese mes, lo que motivó que el Consejo Municipal no celebrara la sesión ordinaria que correspondía el día 30.

La primera fase de la Dictadura Franquista (1939-1945)

La implantación del nuevo régimen en Benínar

Una vez ocupada la localidad por las tropas franquistas, el 4 de abril de 1939, José Garrido Entrena, oficial 2º del Cuerpo Jurídico Militar, en nombre del General Jefe del Cuerpo del Ejército de Granada, nombró una Comisión Gestora Provisional para que se hiciera cargo del Ayuntamiento de Benínar, con la siguiente composición:

  • Presidente: Francisco Sánchez Roda.
  • Concejal: Ramón Maldonado Sánchez.
  • Secretario: Ramón Molina Aguado.

A finales de ese mismo mes, el Gobernador Civil de Almería nombra alcalde al “camarada” (es decir, miembro de Falange) Faustino Ruiz Maldonado; en mayo recupera su cargo de secretario propietario Facundo Sánchez Quero, que había sido suspendido en marzo de 1936 por la Comisión Gestora del Frente Popular “por su desafección al Régimen”; y en junio el alcalde nombra a Juan Daniel Garzón Rincón como alcalde pedáneo de Hirmes.

Una vez establecido el nuevo Ayuntamiento, este comienza las tareas de recuperación de las finanzas municipales y su colaboración con la represión franquista. En cuanto a lo primero, en junio de 1939 se aprueba el presupuesto para lo que quedaba de año, con 13.717 pesetas de ingresos y gastos, una cantidad ligeramente inferior a los presupuestos del periodo republicano. Además, tras subasta, en julio se rematan los aprovechamientos de espartos en los montes públicos denominados “Sierra de Gádor” en Francisco Roda Sánchez para el periodo 1938/1939 a 1942/1943 por 400 pesetas anuales. En cuanto a la represión, ese mismo mes el gestor-concejal Ramón Maldonado Sánchez es nombrado instructor para la depuración de funcionarios de la administración local, informándose ya en agosto de la depuración favorable del secretario municipal.

El Ayuntamiento en la posguerra (1940-1945)

En diciembre de 1939 fue aprobado el presupuesto para 1940, con unos ingresos y gastos de 13.817’14 pesetas, cifra sólo ligeramente superior a la de 1939.

La localidad sigue inmersa en las heridas provocadas por la guerra y el deseo de revancha de los vencedores. Así, en febrero de 1940 el Gobernador Civil solicita información ante la petición que le había cursado el maestro nacional Antonio González Romero “quejándose de que en los repartimientos generales de utilidades, formados en este pueblo durante el dominio marxista para los años 1936 y 1937 había sido comprendido el mismo en la parte personal a pesar de que al estallar el Glorioso Movimiento se refugió en la Zona nacional, le fue saqueada la casa por completo y había sido desempeñada la Escuela por otro maestro”. La corporación corrobora lo indicado por el maestro, por lo que decidió anular los recibos del repartimiento que estaban pendientes de cobrar.

El otro gran problema de la localidad es el socioeconómico. Para relanzar de nuevo la producción agrícola, en julio de 1940 se decidió “facultar al señor alcalde para que este adopte las medidas que estime oportunas para la mejor distribución de las aguas y orden de riegos en la vega”. Para las faenas agrícolas, en marzo de 1941 se decide, a afectos de quintas, “que el tipo de jornal regulado de un bracero en esta localidad es de cinco pesetas”. Por otra parte, el régimen había establecido un sistema de subsidios familiares para atenuar los graves problemas socioeconómicos de la posguerra. En este sentido, en agosto de 1943 “se acordó verificar directamente el pago de los subsidios familiares a los empleados y obreros de este municipio y con cargo a su presupuesto de conformidad a la legislación vigente”. Además, se solicitó “autorización al Ministerio de Agricultura para el funcionamiento del Pósito en este municipio, cuya iniciación tendrá lugar con la cantidad que el Ayuntamiento pueda aportar de las consignaciones de sus presupuestos”.

En febrero de 1944 se produce una nueva organización municipal al ser cesado por el Gobernador Civil al alcalde Faustino Ruiz Maldonado, encargándose de la alcaldía Faustino Sánchez Roda, hasta entonces primer teniente de alcalde. El nuevo alcalde inició su cargo denunciando el “abandono incalificable en la administración municipal” de su antecesor, indicando que aún no se había puesto en cobro el repartimiento general de utilidades del año anterior. La Corporación decidió “averiguar las negligencias o responsabilidades que se hayan cometido”.

La nueva corporación municipal se centró en la recuperación de las fiestas patronales y en la mejora de las infraestructuras de la localidad. En cuanto a lo primero, en agosto de 1944, el alcalde invitó “con motivo de las fiestas del Santo Patrono de este pueblo San Roque…a la fuerza de la Guardia Civil Rural del puesto de Berja, rogando su asistencia para mayor realce de las mismas y conservación del orden en caso. Así mismo había ordenado la limpieza de las calles y blanqueo de fachadas”. Los guardias civiles fueron invitados por el Ayuntamiento a una comida, que supuso el pago de 50 pesetas para las arcas municipales.

En cuanto a las infraestructuras, en junio de 1944 se decidió, a propuesta del alcalde, “imponer la prestación personal a los residentes del Municipio así como la obligatoria de transporte por las caballerías mayores y menores y carros pertenecientes a las personas que residan en el término municipal, para atender con dicha imposición a la recomposición de los caminos vecinales y en general para fomento de las obras públicas municipales”. Además, ante el “estado ruinoso en que se halla la Casa Consistorial”, se decidió que un perito práctico informara sobre su estado y se subastaran las obras de reparación que estableciera.

Un mes después, se solicitó al Gobernador Civil el arreglo del camino vecinal de Benínar al puente de Alcolea (carretera de Ugíjar a Adra), cuya reparación se hallaba “abandonada”. Además, se elevó al mismo Gobernador Civil queja por la pérdida del servicio de correo diario de Berja a Darrícal por Benínar, que había pasado a ser bisemanal.

Ya en noviembre de 1944 se acuerda el pago de 70 pesetas en jornales “con motivo de una reparación urgente en el techo de la Casa Escuela de niños sita en la plaza” y en diciembre de ese año, a petición del párroco, se decide conceder una subvención de 80 pesetas para ayuda para pagar los jornales en “unas reparaciones efectuadas en la Yglesia de este pueblo”.

Las obras de reparación de la Casa Consistorial, sin embargo, no se llevaban a cabo. Así, en enero de 1945 se decidió el traslado de las oficinas “a los bajos de la casa nº 6 de la Calle de la Era” debido al “estado ruinoso en que se encuentra la Casa Consistorial y con el fin de prevenir desgracias que pudieran ocurrir, entre tanto se procede a su reparación”.

En marzo de 1945 se lleva a cabo, por orden del Gobernador Civil, un cambio en la composición del Ayuntamiento. Así, cesan todos los cargos anteriores, siendo nombrado alcalde Francisco Sánchez Sánchez y concejales Juan Martín Fernández, Francisco Baños Moral, Francisco Sánchez Roda y Daniel Garzón Rincón. Una vez constituida la nueva Corporación, se procedió a la elección de cargos, quedando del siguiente modo el organigrama municipal:

  • Alcalde: Francisco Sánchez Sánchez.
  • Primer teniente de alcalde: Francisco Baños Moral.
  • Segundo teniente de alcalde: Francisco Sánchez Roda.
  • Síndico: Daniel Garzón Rincón.
  • Depositario municipal: Juan Martín Fernández.

Esta nueva Corporación fue la que culminó las obras de reparación de la Casa Consistorial, a la que dotó también de nuevo mobiliario, todo ello por una cantidad de 6.000 pesetas.

Fuentes y Bibliografía

  • Archivo Municipal de Berja, legajos B-150, B-151, B-152 (libros de actas municipales de Benínar, 1925-1945).
  • Del Arco Blanco, Miguel Ángel: Hambre de Siglos: mundo rural y apoyos sociales del Franquismo en Andalucía Oriental. Granada: Comares, 2007.
  • Garrido García, Carlos Javier: “La Guerra Civil en un pueblo de la Alpujarra almeriense: Benínar (1936-1939)”. Faura, 22 (2019), pp. 49-56.
  • Martínez Gómez, Pedro: La dictadura de Primo de Rivera en Almería (1923-1930): entre el continuismo y la modernización. Almería: Universidad de Almería, 2008.
  • Quirosa-Cheyrouze Muñoz, Rafael: Almería, 1936-1937. Sublevación militar y alteraciones en la retaguardia republicana. Almería: Universidad de Almería, 1996.
  • Quirosa-Cheyrouze Muñoz, Rafael: Represión en la retaguardia republicana. Almería, 1936-1939. Almería: Librería Universitaria, 1997.
  • Rodríguez Padilla, Eusebio: La represión franquista en Almería. 1939-1945. Mojácar: Arráez Editores, 2005.

LAS DESAMORTIZACIONES EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX: EXPLICACIÓN Y TABLA COMPARATIVA

Desamortizaciones: explicación y tabla comparativa para su preparación para Selectividad, por Carlos Javier Garrido García.

El general Baldomero Espartero, bajo cuya regencia se inició la desamortización de los bienes del clero secular (1841).

Uno de los temas recurrentes en las preguntas cortas de Selectividad, y a la vez uno de los temas de exposición que entran en la misma, es el de las Desamortizaciones. Además, las desamortizaciones y sus consecuencias son básicas para entender el fracaso del proceso de industrialización en España y, por tanto, explican en gran medida la fuerte conflictividad política y social que sufre el país a lo largo del siglo XIX y la primera mitad del XX.

La amortización

Durante el Antiguo Régimen la mayor parte de las tierras estaban amortizadas, es decir, pertenecían y estaban vinculadas a instituciones de la nobleza (como títulos y mayorazgos), de la Iglesia (como órdenes religiosas, catedrales e iglesias y patronatos) y de los Ayuntamientos (bienes de propios, destinados a sufragar sus gastos, y bienes comunales, de libre aprovechamiento por sus vecinos). Esas propiedades vinculadas no podían ser vendidas, lo que funcionaba como un mecanismo para que los estamentos privilegiados aumentaran siempre su poder económico, nunca disminuirlo.

Aparte de esta consecuencia, estos propietarios actuaban como rentistas, predominando la explotación indirecta de sus propiedades a través de arrendamientos y censos. Esto provocaba una ausencia casi total de inversiones: Los propietarios tenían una mentalidad contraria al cambio y la innovación y sus amplias propiedades les hacían ser simplemente rentistas; Los arrendatarios y censatarios, al no tener la propiedad de la tierra, procuraban conseguir lo máximo de su explotación con la mínima inversión. Como consecuencia de ello, y de los deficientes transportes, la productividad era muy baja y predominaba una agricultura de subsistencia.

Concepto de desamortización

La desamortización es el proceso por el cual se da fin a la amortización de la tierra y otros bienes inmuebles, convirtiéndolos en plena propiedad privada e introduciéndolos, por tanto, en el mercado. Incluye dos procesos:

  • Por un lado, la desvinculación o fin de la vinculación, es decir, los bienes pasan a ser propiedad privada de los titulares de las instituciones nobiliarias y de la Iglesia, que ya sí pueden venderlos 
  • Por otro lado, la expropiación, por la que el Estado se queda con las propiedades desvinculadas a la Iglesia y a los Ayuntamientos (no a la nobleza, como veremos) para posteriormente venderlos y quedarse con el producto de esa venta.

Los precedentes de las desamortizaciones isabelinas

Aunque el desarrollo de las desamortizaciones se lleva a cabo fundamentalmente durante el reinado de Isabel II, que es cuando se establece el Estado Liberal, el proceso cuenta con precedentes anteriores:

  • Desamortización de Godoy (1798): para solventar los problemas hacendísticos del Estado, el primer ministro Manuel Godoy decretó la expropiación de los bienes de los patronatos eclesiásticos (capellanías, obras pías, hospitales, hospicios), es decir, de instituciones eclesiásticas que eran creadas por los fieles en sus testamentos y cuyas funciones de culto o asistencia social eran financiadas con los bienes vinculados a ellas. Los bienes expropiados fueron vendidos en pública subasta como mecanismo para conseguir la máxima recaudación. Esta medida, aún ajena a los principios liberales, tiene su origen en el Despotismo Ilustrado y sus tesis regalistas (predominio del poder real sobre el eclesiástico) y en la crisis que sufre la monarquía a finales del siglo XVIII.
  • Cortes de Cádiz (1810-1814): supusieron el inicio de la revolución liberal, pero en un contexto determinado por la invasión francesa. En este contexto, las cortes decretaron la supresión de las órdenes religiosas (clero regular) y la venta de sus propiedades en pública subasta. Sin embargo, el proceso de desamortización ahora iniciado contó con varios condicionantes: en primer lugar, sus decretos sólo entraron en vigor en las zonas no ocupadas por los franceses, a efectos prácticos sólo la ciudad de Cádiz; en segundo lugar, la labor revolucionaria de las Cortes fue fruto del consenso entre liberales y absolutistas moderados, por lo que el proceso no afectó a los bienes de la nobleza; y en tercer lugar, el retorno al absolutismo en 1814 supuso la anulación de las medidas tomadas. Estas volvieron a entrar en vigor durante el Trienio Liberal (1820-1823), pero el nuevo retorno al absolutismo en 1823 hizo que fueran de nuevo anuladas.

Características generales del proceso de desamortización 

Por tanto, las desamortizaciones se llevaron a cabo sólo cuando el Estado Liberal quedó plenamente constituido, durante el reinado de Isabel II. Este proceso fue impulsado por el Partido Progresista, cuya base social eran las clases medias y tenían una ideología favorable a limitar los privilegios de la Iglesia. Por su parte, el Partido Moderado, con una base social en las clases altas y con una ideología favorable a la confesionalidad católica del Estado, tendió a frenar el proceso desamortizador.

Las desamortizaciones tenían como objetivo, aparte de acabar con la amortización, favorecer a la base social liberal, la burguesía, en detrimento de los estamentos privilegiados. Sin embargo, el régimen liberal español fue, desde el principio, fruto del consenso con parte de los absolutistas. Si a ello le unimos el contexto bélico de la Primera Guerra Carlista (1833-1840) y la consiguiente necesidad de ampliar los apoyos al bando isabelino dada la debilidad de la burguesía en nuestro país, se entiende porqué las desamortizaciones respetaron los bienes de la nobleza (sólo desvinculados, no expropiados) y se centraron en los bienes eclesiásticos y municipales (sí expropiados).

Aparte de los intereses burgueses y el contexto bélico, la situación de déficit del Estado desde la pérdida de las colonias continentales americanas (definitiva en 1824), hizo que el otro gran objetivo de la desamortización fuera recaudar lo máximo posible para reducir ese déficit. Todo ello determinó que los bienes expropiados fueran vendidos en pública subasta al mejor postor, provocando una nueva concentración de la propiedad de la tierra, ahora en manos de la alta nobleza, que refuerza su poder, y de la burguesía, que se convierte en buena medida en rentista. No se consigue así el otro gran objetivo teórico de la desamortización: crear una potente clase media agraria que, realizando una explotación directa de sus propiedades, posibilitara el desarrollo de la agricultura y de la economía en general.

Los objetivos de la desamortización se resumen en el preámbulo de la Desamortización de Mendizábal (real decreto de 19/2/1836), en la que se indica: «Atendiendo a la necesidad de disminuir la deuda pública y de entregar al interés nacional la masa de bienes raíces que han venido a ser propiedad de la nación, a fin de que la agricultura y el comercio saquen de ellos las ventajas que no podrían conseguirse por entero en su actual estado…». Como se puede preciar, este real decreto pone en venta los bienes expropiados al clero regular y de los dos teóricos objetivos, disminución de la deuda y desarrollo económico, se priorizó el primero, de ahí el método de venta empleado: la pública subasta. 

Desarrollo del proceso de desamortización

Para explicar este proceso nos apoyaremos en la gráfica que, siguiendo los modelos anteriores, salió numerosas veces en selectividad. En ella se indica la cantidad de dinero (en millones de reales de vellón) recaudada por el Estado en la venta de bienes desamortizados, distinguiendo entre bienes eclesiásticos (clero regular y secular) y civiles (bienes del Estado y de los Ayuntamientos).

 

Gráfica sobre el proceso de desamortización durante el reinado de Isabel II. Fuente: Distrito Único Andaluz.

El primer decreto desamortizador se lleva a cabo en 1836, durante la regencia de María Cristina, y fue impulsado por el ministro Mendizábal, que le dio nombre. En este decreto se desvincularon los bienes de la nobleza y clero, que pasaron a ser propiedad privada de los nobles y de la Iglesia. En este último caso, se decretó la expropiación de los bienes del clero regular, que fueron vendidos en pública subasta.

A este decreto se sumó, durante la regencia de Espartero, un nuevo decreto desamortizador en 1841, que decretó la expropiación y venta en pública subasta de los bienes del clero secular y que tomó el nombre del regente.

Como podemos ver en la gráfica, entre 1836 y 1844, la mayor parte de los bienes vendidos son eclesiásticos, ya que la expropiación afectó al clero, tanto regular como secular, y hay unos pocos civiles, ya que se vendieron algunos bienes propiedad del Estado. La cantidad de bienes fue muy elevada, ya que el decreto se puso en marcha durante un largo periodo de dominio progresista, que abarcó entre 1836-1838 y 1840-1843.

El acceso al poder de los Moderados, con el general Narváez a la cabeza, en 1843, coincidente con la mayoría de edad de Isabel II, supuso un freno al proceso desamortizador, como podemos apreciar en la gráfica, ya que las ventas entre 1845 y 1854 fueron mínimas. En cualquier caso, las ventas se siguen produciendo. La explicación para ello está en un cambio de actitud frente a la desamortización del Partido Moderado. Como ya se ha indicado, su base social eran las clases altas, entre ellas la alta nobleza y la alta burguesía. Dado el sistema de venta en pública subasta de los bienes desamortizados, ambos grupos sociales se vieron muy favorecidos. Sin embargo, la otra gran base social de los moderados era la Iglesia Católica, lo que explicaba la oposición del partido a la desamortización. Este problema, en todo caso, quedó solventado en 1851 con el Concordato con el Vaticano, por el cual la Iglesia Católica aceptaba la desamortización de sus bienes a cambio de conseguir la confesionalidad católica del Estado, la financiación estatal de sus gastos y el control de la enseñanza.

Durante el Bienio Progresista (1854-1856), el nuevo acceso de los progresista al poder provocó un nuevo decreto desamortizador, la Desamortización de Madoz o Ley de Desamortización General de 1855. Este último nombre indica la amplitud de los bienes a los que afectó: además de decretar la expropiación y venta de los bienes que aún le quedaran al clero regular y secular, el decreto afectó a los bienes de los Ayuntamientos. Como podemos ver en la gráfica, la cantidad de bienes vendidos es muy alta (si tenemos en cuenta que sólo se computan dos años, 1855-1856) y además están equilibrados los bienes eclesiásticos y civiles, ya que a ambos afectó el decreto.

El último periodo que aparece en la gráfica, 1858-1867, muestra un elevado número de ventas de bienes, tanto eclesiásticos como, sobre todo, civiles, pese al nuevo acceso de los moderados y del partido de centro Unión Liberal al poder, mostrando así la plena aceptación del proceso por parte de sus máximos beneficiarios, las clases altas y sus representantes políticos.

Consecuencias de las desamortizaciones

El método de venta empleado (la pública subasta al mayor postor) determinó que se produjera una nueva concentración de la propiedad, en manos de la alta nobleza, que vio aumentar su patrimonio, y la burguesía, que se transformó en parte en terrateniente y rentista. Por tanto, los más perjudicados fueron los antiguos arrendatarios y censualistas, que perdieron sus tierras, y los jornaleros, que no salieron beneficiados y además perdieron el aprovechamiento de los bienes comunales.

La deficiente estructura de la propiedad tuvo implicaciones sociales, económicas y políticas.

En cuanto a las consecuencias sociales, la sociedad española estuvo fuertemente polarizada, estando la mayor parte de la población en una situación de extrema necesidad, debido al predominio jornalero.

El que la mayor parte de la población estuviera en situación de mera subsistencia, provocó que la demanda interior estuviera poco desarrollada, lo que desincentivó la inversión en la industria y el comercio. A su vez, la clase destinada a impulsar el proceso de industrialización, la burguesía, pasó a convertirse en rentista y a imitar el comportamiento de los antiguos estamentos privilegiados, rechazando la inversión y la innovación. De hecho, si hubo cierto aumento de la producción agraria fue debido a la roturación de los antiguos terrenos comunales, muchos de ellos bosques y dehesas, por lo que descendió la productividad. Por tanto, no hubo en España una auténtica revolución agraria y, como consecuencia, fracasó el proceso de industrialización.

En cuanto a las consecuencias políticas, la coincidencia de intereses entre la nobleza y la burguesía, fomentada por el proceso desamortizador, imprimió con un carácter muy conservador al liberalismo español. Por otra parte, el subdesarrollo del país provocó una fuerte polarización y conflictividad social. Uniendo ambos elementos, es fácil comprender la inestabilidad política que sufre el país hasta que el Desarrollismo franquista y el posterior desarrollo socioeconómico de la España democrática generaron una nueva sociedad con predominio de una clase media que estabilizó el sistema político.

Para ver la tabla comparativa de las desamortizaciones isabelinas, pulse aquí: TABLA COMPARATIVA DESAMORTIZACIONES

Si desea ver el tema de selectividad referente a las desamortizaciones, pulse aquí.

HISTORIA DEL IES «DOCTOR FRANCISCO MARÍN» DE SILES

Explicación breve de la evolución histórica del IES «Doctor Francisco Marín» de Siles (Jaén), por Carlos Javier Garrido García.

IES «Doctor Francisco Marín», Siles (Jaén) y logo utilizado para celebrar su 50 aniversario.

INTRODUCCIÓN

El objetivo de este trabajo es realizar una pequeña síntesis sobre el nacimiento y desarrollo posterior del Instituto de Enseñanza Secundaria “Francisco Marín” de Siles (Jaén).

Este centro educativo tiene su origen en la Fundación “Marín”, creada en 1963 por la última voluntad del médico Francisco Marín Martínez. Venía así a suplir el abandono educativo en el que, desde prácticamente siempre, había tenido la administración a la comarca de Sierra Segura, convirtiéndose desde el inicio de su andadura en un importante mecanismo de elevación del nivel educativo, y por tanto de promoción socioeconómica, de sus habitantes.

Valga, pues, este trabajo, que no pretende ser sino una primera aproximación, de homenaje a todas las personas que han hecho posible con su generosidad, implicación y esfuerzo esa magnífica realidad que en la actualidad es el IES “Doctor Francisco Marín”.

EL MÉDICO FRANCISCO MARÍN MARTÍNEZ

Francisco Marín Martínez nació en Torres de Albanchez en 1878, hijo de Arturo Marín Martínez, natural de Elche de la Sierra, y Dolores Martínez, natural de Benatae. Sin embargo, la familia acaba trasladándose a Siles. En esta localidad la residencia familiar se hallaba en la Calle del Cura, denominada en la actualidad “Familia Marín Martínez”, en honor de Francisco y de su hermana Filomena, fundadores, como veremos, de sendas instituciones benéficas en la localidad.

Retrato del doctor Francisco Marín Martínez, que preside la entrada del IES que lleva su nombre.

Tras completar sus estudios de Medicina, pasó a ejercer su profesión en su localidad natal, al menos desde el año 1902. En ese momento ocupaba el cargo de médico interino dentro de la Beneficencia municipal, es decir, de la asistencia médica gratuita que prestaban los ayuntamientos, siendo el médico titular Fausto González. Al renunciar este último en octubre de 1920, Francisco Marín se convirtió en médico titular, acompañado como interino por Isaac Cózar Tenedor, cobrando cada uno de ellos un salario anual de 1.500 pesetas, que se elevó a 2.750 en 1924. Como médico titular ostentaba también el cargo de Inspector Municipal de Sanidad.

Pese a no tener una filiación política concreta, Francisco Marín, como miembro de las clases acomodadas de la localidad, sufrió las consecuencias de la Guerra Civil. Así, el 19 de julio de 1936, al estallar el conflicto, murió su criada, Vicenta Buitrago López, de 65 años. Este fue el primer fallecimiento durante el conflicto en Siles y se trató de una muerte accidental. Al estar un grupo de milicianos destruyendo una imagen religiosa en la Fábrica de Aceites de Garrido, la criada se asomó a la ventana para ver que sucedía, recibiendo un disparo mortal por parte de uno de los milicianos. En el suceso, resultó también herido Francisco Marín.

Por otra parte, en septiembre de 1936 fue obligado a realizar, junto con otras personas acomodadas de la localidad, una donación al Ayuntamiento de 10.912’95 pesetas. En cualquier caso, no sufrió, que nos conste, más actos de represión durante la guerra, dada su ya citada falta de filiación política y gracias también a su contacto previo con las clases bajas de la localidad gracias a su puesto de médico titular de la beneficencia municipal.

Del mismo modo, al acabar la Guerra Civil, no fue objeto de depuración por las nuevas autoridades franquistas, continuando como médico titular tras la misma.

Su hermana, Filomena Marín Martínez, falleció en Siles el 23 de enero de 1952. Veinte días antes, el día 3 de ese mes, había otorgado su testamento ante el notario Capilla, de Siles, por el cual, en su cláusula quinta, establecía la Fundación “Nuestra Señora de los Dolores”, con el objeto de establecer una residencia de ancianos en la localidad. Esta fundación fue el ejemplo a seguir por su hermano Francisco, que hizo lo propio en su testamento, como veremos.

Las características de la Fundación creada por Filomena Marín la podemos conocer por la orden en la que fue declarada como fundación benéfico-particular por las autoridades franquistas en abril de 1955. Los fines fundacionales “consisten en la construcción de un Asilo para ancianos, preferentemente los naturales o vecinos del pueblo de Siles y otros limítrofes”. El Asilo iba a ser construido en “una finca donada por don Francisco Marín y un solar que cede el Ayuntamiento de Siles”, previéndose un coste en su “construcción y ajuar” de 1 millón de pesetas.

Para su financiación, Filomena Marín había cedido unos bienes que fueron valorados por los peritos en 2.409.400 pesetas. El sobrante después de la construcción y dotación del Asilo quedaría “como capital rentable de la institución”. Por último, la Fundación estaría regida por un Patronato compuesto por tres patronos “natos”: el Párroco de Siles y los dos Médicos Titulares de la localidad. Además, había dos patronos “nominalmente designados por la testadora, y que no serán sustituidos el día que cesen”: Bernardo Pérez y José Ramón Garrido.

Siguiendo este ejemplo, Francisco Marín Martínez, que permaneció soltero y sin hijos, previó en su testamento, otorgado en 1960, la creación de otra fundación benéfica, la Fundación “Marín”, que se convirtió en realidad tras su fallecimiento en Siles el 4 de febrero de 1962. Según consta en su partida de entierro, falleció por insuficiencia cardio-circulatoria a las 9:40 horas de ese día, siendo enterrado en el Cementerio de Siles al día siguiente.

LA FUNDACIÓN “MARÍN”

La creación de la Fundación “Marín” la conocemos a través de su clasificación como fundación benéfico-docente por las autoridades franquistas el 23 de abril de 1963.

Cartel de la Fundación «Marín» en la verja exterior del centro.

Francisco Marín Martínez había otorgado su testamento ante el notario madrileño Julio Albi Agero el 3 de julio de 1960. En su cuarta cláusula instituía “una fundación benéfico-docente en Siles (Jaén), con la finalidad de crear y sostener una Escuela de Formación Profesional gratuita para personas humildes y de pago, con módico estipendio, para personas más acomodadas con la denominación de <Fundación Marín>, que tendrá personalidad jurídica y será autónoma, no teniendo el Ministerio de Educación Nacional intervención en su régimen de gobierno”. Este correspondería a un Patronato integrado por el Delegado Provincial de Trabajo, el Inspector Jefe de Primera Enseñanza de Jaén, el Director o en su defecto un profesor de la Escuela de Formación Profesional Acelerada de Jaén y el Director de las Escuelas Graduadas de Siles. Ya que su número era par y podía dar lugar a empates en las votaciones, las autoridades franquistas recomendaban el nombramiento de otro patrono. La evolución posterior de la institución hace deducir que el elegido fue el alcalde de Siles.

Para el sostenimiento de la Fundación su fundador indicó una serie de bienes y valores que se tasaban en 10.996.705’84 pesetas. Por último, se preveía “encomendar a personas físicas o alguna comunidad religiosa la realización del fin fundacional”. Finalmente, se optó por la comunidad religiosa de los Salesianos para la gestión del nuevo centro educativo.

Que la Fundación tuviera por objeto la creación de una Escuela de Formación Profesional se explica fundamentalmente por dos razones. En primer lugar, en la España del desarrollismo se produjo una mayor demanda de esta rama educativa, debido al crecimiento de las clases medias y al desarrollo económico, uno de cuyos pilares era el uso de una amplia y barata mano de obra, a la que se requería un nivel de formación mínimo. En segundo lugar, las carencias formativas en este aspecto eran muy destacadas en la comarca de la Sierra de Segura. El centro de Formación Profesional más cercano era el de Úbeda y tan sólo había en la comarca a finales de la década de 1950 las clases de formación profesional inicial que se impartían en las escuelas primarias. Así, por ejemplo, en 1957 y 1958 se impartía la Iniciación Profesional en Siles en su Modalidad Agrícola en la Escuela Graduada de Siles, a cargo de Emiliano Zorrilla Serrano, y en Labores de Adorno en la Escuela de Niñas, a cargo de María Zamora Pérez de las Bacas.

En cuanto a la implantación del bachillerato en la Sierra de Segura, esta vino de la mano del establecimiento de una Sección delegada mixta tipo A del Instituto de Enseñanza Media en Beas de Segura. En 1966 comenzaron las obras del centro, adjudicadas al constructor Luis Villar Hurtado, vecino de Torreperogil, con un coste de 3.864.585’07 pesetas. Posteriormente, el centro pasó a convertirse en el Instituto Nacional de Bachillerato mixto de Beas de Segura, adoptando la denominación en 1977 de “Sierra de Segura”.

LA PUESTA EN MARCHA DE LA ESCUELA PROFESIONAL “FUNDACIÓN MARÍN”

Tras la creación de la Fundación en 1963 se iniciaron las gestiones para poner en funcionamiento el centro de formación profesional que contemplaban sus objetivos. Como ya hemos citado, la gestión de la nueva entidad educativa se encargó a la Congregación Salesiana, que se estableció para ello en Siles a finales de 1966.

Coincidiendo con ello, el 23 de diciembre de 1966 fue adquirida una finca de 13.000 m2, por escritura ante Francisco Carpio Mateos, notario de Orcera, situada junto a la Carretera de La Puerta, iniciándose de inmediato las obras de construcción del centro. Tras ello, el 31 de enero de 1967, festividad de San Juan Bosco, la Congregación Salesiana y la labor que iba a desarrollar se dan a conocer a la población comarcal.

Escultura de María Auxiliadora, devoción impulsada por la Congregación Salesiana. La imagen presidió la capilla y se sitúa en la actualidad junto a su puerta de acceso interior.

El 29 de febrero de 1967 se iniciaron las clases, impartidas a un total de 40 alumnos, aunque dado el poco tiempo transcurrido es posible que se iniciaran en otro local distinto al del centro educativo en construcción. Tampoco sabemos en qué consistían esas clases, ya que, como veremos, el reconocimiento oficial del centro y la fijación de las enseñanzas a impartir por la administración educativa son posteriores. En cualquier caso, se trataría de una educación laboral básica llevada a cabo por una institución privada que aún no había sido homologada por el Estado.

Antes de la finalización de las obras, aunque seguramente con gran parte del edificio terminado, en abril de 1968, la administración educativa reconoció por Decreto a la Escuela Profesional “Fundación Marín” como “Centro no oficial reconocido de Formación Profesional Industrial, dependiente de la iniciativa privada”. Además, se establecía que el Ministerio de Educación y Ciencia debería “dictar las oportunas normas relacionadas con los requisitos que deben cumplirse por el indicado Centro, en orden a grados de enseñanza, especialidades y horario escolar”.    

Basándose en lo dispuesto en el Decreto anterior, en mayo de 1968 el Ministerio de Educación y Ciencia dictó una orden por la cual se autorizaban en el centro las siguientes enseñanzas, desarrolladas en tres cursos académicos, correspondientes al Grado de Aprendizaje Industrial:

  • Especialidad de Ajustador, Tornero y Fresador, de la Sección Mecánica, de la Rama del Metal.
  • Especialidad de Instalador-montador, de la Rama Eléctrica.

La matrícula del alumnado se debería realizar en la Escuela de Maestría Industrial de Úbeda y se preveía que se impartiera también la enseñanza, en un curso, de Iniciación Profesional o Preaprendizaje.

Gracias a todo lo anterior, la Escuela pudo impartir su primer curso académico oficial, el 1967/1968, aunque este quedó limitado sólo a unos dos meses, en los que seguramente sólo se impartió la Iniciación Profesional. La inauguración oficial del centro tuvo lugar el 29 de junio de 1968, viniendo acompañada de la colocación de un pequeño monumento al doctor Francisco Marín que aún está frente a su entrada. La totalidad de las obras del Centro no culminaron hasta marzo de 1969, según proyecto redactado por el arquitecto Miguel Ángel Hernández Requejo.

Monumento al doctor Francisco Marín en la entrada del centro, colocado el día de su inauguración oficial.

La Congregación Salesiana siguió gestionando la Escuela hasta 1976 cuando, debido a dificultades económicas para su mantenimiento, optaron por abandonarla, lo que obligó a la Fundación a buscar el acuerdo con el Ministerio de Educación y Ciencia para su mantenimiento.

LA SECCIÓN DE FORMACIÓN PROFESIONAL DE PRIMER GRADO DEPENDIENTE DEL CENTRO NACIONAL DE FORMACIÓN PROFESIONAL DE ÚBEDA

En abril de 1977, por orden de la Dirección General de Enseñanzas Medias, la Escuela Profesional “Fundación Marín” se transformó en una Sección Profesional de primer grado, dependiente del Centro Nacional de Formación Profesional de primer y segundo grado de Úbeda.

La medida se justificaba con el objetivo “de atender las necesidades de escolarización planteadas en la provincia de Jaén, en cuanto se refiere a la Formación Profesional de Primer Grado”, aprovechando para ello “que en la localidad de Siles existe la posibilidad de utilización de locales e instalaciones propiedad de la <Fundación Marín>, constituida precisamente para la creación y mantenimiento de una Escuela de Formación Profesional que, de hecho, viene funcionando durante el presente curso académico con asistencia de 138 alumnos que reciben enseñanzas en diversas profesiones correspondientes al primer grado”.

Según esta orden, en la nueva Sección se impartirían las enseñanzas siguientes:

  • Rama del Metal, Profesión Mecánica.
  • Rama Eléctrica, Profesión Electricidad.
  • Rama de Automoción, Profesión Mecánica del Automóvil.
  • Rama Administrativa y Comercial, Profesión Administrativa.

Se tenía prevista su implantación en el mismo curso 1976/1977, por lo que creo que las ramas ofertadas debían coincidir con las que impartía la Escuela Profesional en esos momentos y que las dificultades económicas de esta última fueron las que provocaron, como medida de urgencia, su transformación en Sección. De hecho, la orden que estamos comentando establecía que “los gastos de mantenimiento serán satisfechos por la Fundación hasta donde alcancen sus rentas y fondos, haciéndose cargo el Patronato de Promoción de la Formación Profesional de aquellos que no fuera posible cubrir con los recursos citados”.

EL CENTRO NACIONAL DE FORMACIÓN PROFESIONAL

Las dificultades económicas de la “Fundación Marín”, que acabamos de ver, y las cada vez mayores demandas de formación de la población hicieron que el Ministerio de Educación y Ciencia se decidiera, en febrero de 1979, a transformar la Sección en Centro Nacional, tras el establecimiento de un convenio entre las dos partes.

El Convenio, suscrito por Raúl Vázquez Gómez, director general de Enseñanzas Medias, y Rafael Fuentes, por el Patronato Benéfico-Docente “Fundación Marín”, se justificaba por “las necesidades del sector educativo existentes en la amplia comarca de la Sierra de Segura, más acuciantes en cuanto a la Formación Profesional”, y por “la dificultad económica por parte del Patronato de mantener en funcionamiento” el centro educativo que estaba a su cargo. El Convenio, dividido en 10 cláusulas, establecía lo siguiente:

  • La Fundación cedía al Ministerio de Educación y Ciencia “el uso y disfrute, a título gratuito, de las dependencias de su propiedad, comunicadas entre sí, emplazadas en la calle Carretera, sin número, de la citada población”, que contaban con 13.000 m2, “incluidas zonas deportivas, piscina, patios” y “cuya capacidad puede considerarse de unos 350 a 400 puestos escolares, entre clases teóricas y prácticas”.
  • La cesión se efectuaba “por un periodo de treinta años siempre que el mencionado Centro se destine a las enseñanzas de Formación Profesional”, pudiendo prorrogarse con “la conformidad de ambas partes”.
  • El centro pasaba a tener “carácter estatal” y, en consecuencia, “el personal, de todo tipo, necesario para el funcionamiento del Centro, será designado por el MEC”. Del mismo modo, el Ministerio se haría cargo de “todos los gastos que se deriven en el futuro de las obras de conservación, ampliación o mejora que sea preciso realizar en el Centro, del equipamiento de este en cuanto a mobiliario, material didáctico y, en su caso, menaje de cocina y comedor, y del funcionamiento normal del Centro”. Pese a ello, la Fundación “contribuirá a la financiación de los gastos enumerados aprovechando sus bienes fundacionales”.
  • Los bienes fundacionales consistían en varias fincas. En primer lugar estaban las fincas sobre las que se establecía el Centro, la ya citada de 13.000 m2, y otra finca contigua a ella de tierra de riego de 14 áreas de extensión. En el convenio se hace una descripción de las instalaciones del Centro: “edificaciones en sus zonas administrativas y de acceso, otra de clases, otra de internado, otra de talleres, aseos, capilla y salón de actos, todo ello distribuido en varias plantas y estas en las oportunas dependencias, existiendo también la pertinente extensión urbanizada para campo de deportes y de prácticas de esta Escuela”. El resto de fincas propiedad de la Fundación, que luego enumeraré, serían enajenadas por ella en un plazo de 6 meses y el dinero conseguido debía ser invertido “en título de alto interés anual, bien de la Deuda Pública, bien bajo la forma de certificados de depósito o cédulas de la Banca oficial”. Las fincas eran las siguientes: finca rústica en la Cañada de Enmedio, término de Torres de Albanchez, con 289 hectáreas entre secano olivar, secano cereales año y vez, monte alto pinar y monte bajo; finca rústica en Fuente Cascajo, término de Siles, con 25 áreas de riego; finca rústica en la Teinada de Agustín, término de Benatae, con 30 áreas de riego y secano; finca rústica consistente en la mitad de un cortijo para habitación con 225 m2 y una teinada de 863 m2 junto a la finca rústica anterior; y, por último, finca rústica en el paraje de los Barrancos, término de La Puerta de Segura, con más de 75 hectáreas de extensión entre erial a pastos, secano cereales año y vez, monte alto pinar y monte bajo jaral.
  • Para velar por el cumplimiento del Convenio, se establecía una Comisión formada por: el Delegado provincial de Educación y Ciencia, que actuaría como presidente; el presidente de la Fundación, el alcalde de Siles, el Juez comarcal de Orcera y el Director del centro educativo, como vocales; y el secretario del centro educativo, como secretario, con voz pero sin voto. La Comisión tendría obligatoriamente al menos una reunión al semestre.
  • Por último, se establecía que “las plantillas de personal docente se establecerán por el MEC” y que a este le correspondía “el establecimiento, desarrollo y vigilancia de las enseñanzas a impartir… y de los planes educativos”.

El Convenio, tras deliberación en el Consejo de Ministros de 13 de febrero de 1979, fue aprobado mediante Real Decreto de ese mismo día, que además estableció que quedaba “transformado en Centro Nacional de Formación Profesional la actual sección estatal de Formación Profesional de Siles (Jaén)”.

Para poner en marcha el nuevo Centro, la Dirección general de Enseñanzas Medias dictó una orden en mayo de 1979. En ella se establecían las siguientes enseñanzas, a partir del curso 1979/1980:

  • Primer Grado de Formación Profesional en las Ramas siguientes: Metal, Profesión Mecánica; Eléctrica, Profesión Electricidad; Automoción, Profesión Mecánica del Automóvil; y Administrativa y Comercial, Profesión Administrativa.
  • Segundo Grado de Formación Profesional en las Ramas de: Electricidad y Electrónica, Especialidad de Instalaciones y líneas eléctricas; y Administrativa y Comercial, Especialidad Administrativa. En cualquier caso, las enseñanzas de segundo grado no podrían implantarse “cuando el número de alumnos inscritos, provisionalmente, en cada Especialidad, sea inferior a veinte”.
  • Además, se impartiría el Curso de Adaptación.

Para desarrollar estas enseñanzas, se estableció también la siguiente plantilla de profesorado:

  • Área Formativa Común: 1 profesor de Lengua, 1 de Formación Humanística, 1 de Idioma moderno, 1 de Formación Religiosa y 1 de Educación Físico-Deportiva.
  • Área de Ciencias Aplicadas: 1 profesor de Matemáticas, 1 de Física y Química y 1 de Ciencias de la Naturaleza.
  • Área de Ampliación de Conocimientos: 1 profesor de Organización Empresarial, 1 de Seguridad e Higiene en el Trabajo y 1 de Legislación.
  • Área de Conocimientos Técnicos y Prácticos: 1 profesor de Técnicas de Expresión Gráficas, 1 de Tecnología del Metal, 2 de Tecnología Eléctrica, 1 de Tecnología de Automoción, 2 de Tecnología Administrativa, 1 Maestro de Taller del Metal, 2 Maestros de Taller de Electricidad, 1 Maestro de Taller de Automoción y 2 profesores de Prácticas Administrativas.

Posteriormente, en junio de 1981, el Ministerio de Educación y Ciencia autorizó que fuera impartido en el centro el “Segundo Grado en la Rama de Automoción, Especialidad de Mecánica y Electricidad del Automóvil” para el curso 1981/1982, aunque con el mismo requisito ya visto para los segundos grados de que hubiera al menos 20 alumnos matriculados.

DE INSTITUTO DE ENSEÑANZAS MEDIAS A INSTITUTO DE ENSEÑANZA SECUNDARIA

En el curso 1987/1988 el Centro pasó a convertirse en un Instituto de Enseñanzas Medias, en el que a las enseñanzas de Formación Profesional se añadían las de Bachillerato Unificado Polivalente (BUP) y Curso de Orientación Universitaria (COU), en estos dos últimos casos como una Extensión del Instituto de Bachillerato “Sierra de Segura” de Beas de Segura. En el citado curso se impartían las siguientes enseñanzas:

  • Formación Profesional de primer y segundo grado en las Ramas: Administrativa y Comercial (Administrativo), Automoción (Mecánica y Electrónica del Automóvil) y Electricidad (Instalaciones Eléctricas).
  • Bachillerato Unificado Polivalente (BUP).

La LOGSE, aprobada en 1990 y que establecía la Educación Secundaria Obligatoria, el Bachillerato y los Ciclos Formativos de Grado Medio y Superior, supuso la creación de los Institutos de Enseñanza Secundaria. El de Siles fue creado por Decreto de la Junta de Andalucía de septiembre de 1991 por transformación del Instituto de Formación Profesional “Fundación Marín” y de la Extensión del Instituto de Bachillerato “Sierra de Segura”. El nuevo Instituto fue uno de los primeros centros autorizados en Andalucía para impartir las enseñanzas contempladas en la LOGSE, cosa que empezó a hacer en el curso 1991/1992.

La actual denominación de IES “Doctor Francisco Marín” data de julio de 1992, cuando una orden decidió dársela al Instituto de Enseñanza Secundaria de Siles.

«El mejor educador el trabajo», lema situado junto a la entrada al centro.

LA MODIFICACIÓN DE LOS ESTATUTOS DE LA “FUNDACIÓN MARÍN” EN 1998.

La “Fundación Marín” estableció unos nuevos estatutos que fueron registrados ente el notario granadino Juan Lozano López el 20 de noviembre de 1997, viéndose obligada a ello para hacerlos compatibles con la nueva Ley 30/1994, de 24 de noviembre, de Fundaciones. Gracias a la Orden de la Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía por la que estos estatutos fueron aprobados, sabemos que los nuevos objetivos de la Fundación serían “el mantenimiento del centro y de sus instalaciones, la elaboración de convocatoria de becas y premios para proyectos de desarrollo de la comarca”. Además, el “Gobierno, administración y representación de la Fundación, se confía de modo exclusivo a un Patronato, que estará formado por seis miembros”, cuya identidad no especifica la orden.

EVOLUCIÓN RECIENTE DEL INSTITUTO

El IES “Doctor Francisco Marín” amplió sus enseñanzas con la implantación de la Educación Secundaria de Adultos en el curso 2003/2004, que pasó a ser Educación Semipresencial de Adultos (ESPA) en el curso 2010/2011. Además de las enseñanzas de ESO y Bachillerato, se imparten los siguientes ciclos formativos de Formación Profesional Epecífica:

  • Técnico de Cocina, desde el curso 1998/1999.
  • Equipos e Instalaciones Electrónicas, desde el curso 1996/1997.
  • Cuidados Auxiliares de Enfermería, desde el curso 2002/2003.
  • Gestión Administrativa, desde el curso 1995/1996.

En el curso 2011/2012 se impartía docencia a 710 alumnos, 160 de ellos de la ESPA. Por otra parte, es Centro TIC desde el curso 2007/2008 y Centro Bilingüe Inglés desde el curso 2011/2012.

Vista de Siles desde el Cerro Bucentaina, con el Cambrón al fondo.

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

  • Archivo de la Parroquia de la Asunción de Siles, registros de entierro. Partida de entierro de Francisco Marín Martínez. Siles, 5/2/1962.
  • Archivo del IES “Doctor Francisco Marín”: Carpeta de creación del Centro y enseñanzas autorizadas. Orden Ministerial de 11 de junio de 1981 por la que se amplían enseñanzas en diversos Centros Nacionales de Formación Profesional.
  • Boletín Oficial del Estado (BOE), nº 264 (21/9/1955), pp. 5.735-5.736. Orden de 2 de abril de 1955 por la que se clasifica como fundación benéfico-particular la denominada “Nuestra Señora de los Dolores”, instituida por doña Filomena Marín Martínez, en Siles (Jaén).
  • BOE, nº 113 (11/5/1963), p. 7.791. Orden de 23 de abril de 1963 por la que se clasifica como benéfico-docente la “Fundación Marín”, instituida en Siles (Jaén) con la finalidad de mantener una Escuela de Formación Profesional.
  • BOE, nº 175 (8/7/1957), p. 2.979. Continuación de la Orden de 8 de junio de 1957 por la que se establece el funcionamiento de clases de Iniciación Profesional.
  • BOE, nº 190 (9/8/1958), p. 7.187. Orden de 16 de junio de 1958 por la que se distribuye un crédito con destino a clases de Iniciación Profesional.
  • BOE, nº 177 (26/7/1966), p. 9.604. Resolución de la Subsecretaría de Educación por la que se hace público haber sido adjudicadas definitivamente las obras de construcción de una Sección Delegada mixta tipo “A” del Instituto Nacional de Enseñanza Media en Beas de Segura (Jaén). Madrid, 22/6/1966.
  • BOE, nº 11 (13/1/1977), p. 757. Orden de 22 de noviembre de 1976 por la que se concede al Instituto Nacional de Bachillerato mixto de Beas de Segura la denominación de “Sierra de Segura”.
  • BOE, nº 103 (29/4/1968), p. 6.311. Decreto 879/1968, de 6 de abril, por el que se clasifica como Centro no oficial reconocido de Formación Profesional Industrial, dependiente de la iniciativa privada, la Escuela Profesional “Fundación Marín”, de Siles (Jaén).
  • BOE, nº 159 (3/7/1968), p. 9.731. Orden de 13 de mayo de 1968, por la que se regulan las enseñanzas y plantilla de profesorado de la Escuela Profesional “Fundación Marín” de Siles (Jaén).
  • BOE, nº 129 (31/5/1977), p. 12.053. Orden de 20/4/1977 por la que se crea en la localidad de Siles (Jaén) una Sección de Formación Profesional de primer grado, dependiente del Centro Nacional de Formación Profesional de primero y segundo grado de Úbeda.
  • BOE, nº 82 (5/4/1979), p. 8.129. Real Decreto 705/1979, de 13 de febrero, aprobando el Convenio celebrado entre el Ministerio de Educación y Ciencia y el Patronato Benéfico Docente “Fundación Marín”, de Siles (Jaén), para el funcionamiento del Centro Nacional de Formación Profesional de dicha localidad.
  • BOE, nº 162 (7/7/1979), pp. 15.659-15.660. Orden de 22 de mayo de 1979 por la que se pone en funcionamiento un Centro Nacional de Formación Profesional de Primero y Segundo Grados en la localidad de Siles (Jaén).  
  • Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA), nº 90 (11/10/1991), pp. 8.819-8.820. Decreto 171/1991 de 10 de septiembre, por la que se crean Institutos de Enseñanza Secundaria en la Comunidad Autónoma de Andalucía.
  • BOJA, nº 80 (18/8/1998), p. 7458. Orden de 21 de julio de 1992, por la que se concede al Instituto de Enseñanza Secundaria de Siles (Jaén), la denominación de Doctor Francisco Marín.
  • BOJA, nº 12 (31/1/1998), pp. 1.118-1.119. Orden de 16 de enero de 1998, por la que se aprueba la modificación de los Estatutos de la Fundación denominada “Marín”, de Siles (Jaén).
  • Garrido García, Carlos Javier: Siles durante la crisis del sistema de la Restauración y la dictadura de Primo de Rivera (1920-1931). Siles: Leones del Agua, 2019.
  • Garrido García, Carlos Javier: Siles y el partido judicial de Orcera durante la II República, la Guerra Civil y la Posguerra (1931-1950). Siles: Leones del Agua, 2018.
  • “Historia de un instituto”, en El Acebo, revista del IES “Doctor Francisco Marin” de Siles, curso 1998/1999, p. 2.
  • Plan de Centro del IES “Doctor Francisco Marín”, curso 2011/2012.
  • Salido Sánchez, Antonio: “Sanidad en la Sierra de Segura: Aproximación histórica”. Seminario Médico, 60-1 (2008), pp. 11-24.
  • Sánchez Gueldos, Antonio: Historia de Siles. La última frontera. Ripoll, 1997.

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LOS PARTIDOS POLÍTICOS DURANTE EL REINADO DE ISABEL II (1833-1868)

Explicación de los partidos políticos durante el reinado de Isabel II (1833-1868), por Carlos Javier Garrido García.

Isabel II jurando la Constitución de 1837 al ser proclamada mayor de edad en 1843.

Una de las preguntas recurrentes en Selectividad con respecto al reinado de Isabel II (1833-1868) es la de los partidos políticos de dicho reinado, y especialmente las diferencias entre los dos principales: el Partido Moderado y el Partido Progresista.

Por otra parte, no cabe duda de que una comprensión adecuada de la ideología de cada partido político favorece la comprensión general de un reinado muy complejo en su evolución. De hecho, cuando se explica este, una de las grandes dificultades del alumnado es comprender las diferencias ideológicas entre los dos grandes partidos políticos que se enfrentan constantemente a lo largo del mismo, tendiendo gran parte del alumnado a estudiarse, cual listín telefónico, las características de ambos sin llegar a comprenderlas en realidad.

Para subsanar este problema, se debe entregar al alumnado un cuadro comparativo que permita la visualización de las diferencias entre los partidos políticos, y explicar las mismas en función de cuál es su origen, que no es otro que la distinta base social de cada partido.

Origen, características y base social

El origen de los partidos políticos existentes en el reinado de Isabel II se puede situar en el Trienio Liberal (1820-1823), cuando los liberales se dividen en dos facciones: «doceañistas» y «veinteañistas».

Los «doceañistas», como su nombre indica, son los defensores del régimen establecido por las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812. Conviene recordar, que dicha constitución fue fruto del consenso entre liberales y absolutistas moderados, por lo que no estableció un régimen puramente liberal, sino que presentaba pervivencias del Antiguo Régimen como un monarca con amplísimos poderes (ejecutivo, legislativo compartido con las Cortes y judicial administrado en su nombre), por lo que la división de poderes era sólo relativa, y el mantenimiento de la confesionalidad católica del Estado, es decir, que la única religión que se podía practicar en público era la católica y el Estado protegía y concedía privilegios a la Iglesia de dicha confesión. Dados sus orígenes y principios ideológicos, el «doceañismo» era la ideología preferida por los clases altas, conformadas por las altas burguesía, nobleza y clero.

Por su parte, los «veinteañistas» se denominan así en referencia al año 1820, cuando el pronunciamiento de Riego obligó a Fernando VII a aceptar un régimen liberal. Sin embargo, este grupo no acepta el régimen establecido por las Constitución de 1812 al considerar que no era puramente liberal, dadas las pervivencias del Antiguo Régimen que antes se han citado. Por tanto, este grupo, más puramente liberal, defiende un monarca con poderes reducidos al ejecutivo, con una división total de poderes por tanto, y un estado aconfesional, es decir, en el que la libertad religiosa es total pero el Estado establece relaciones preferentes con la confesión mayoritaria, la católica. Por tanto, esta ideología es es más propia de las clases medias, que pretenden conseguir mayores cuotas de poder político y económico frente a las clases altas.

Las diferencias entre el Partido Moderado y el Partido Progresista explicadas en función de su base social

Durante la Regencia de María Cristina (1833-1840) se configuran los dos grandes partidos políticos liberales: el Moderado, heredero de los antiguos «doceañistas», y el Progresista, heredero de los antiguos «veinteañistas». Sus diferencias ideológicas son consecuencia de su diferente base social.

La base social del Partido Moderado eran las clases altas, al igual que lo era de los «doceañistas». Como consecuencia de ello, tienen una ideología conservadora, es decir, defienden el mantenimiento de una situación en la que ellos ocupan el papel predominante. Por tanto, defienden un régimen en el que el orden y la estabilidad priman sobre la concesión de derechos a la población y defienden la existencia de una estado controlado por una figura, el Rey, con amplísimos poderes. 

General Ramón María Narváez, uno de los principales dirigentes del Partido Moderado. Fuente: Wikipedia.

Frente a ellos, el Partido Progresista tiene su base social en las clases medias, al igual que había sucedido con los «veinteañistas». Esto hace que su ideología sea progresista-reformista, es decir, manteniendo las características generales del sistema liberal conseguir avances políticos y económicos que les beneficien, consiguiendo unas mayores cuotas de poder político y socioeconómico. Por tanto, para ellos priman los derechos individuales y sus garantías pero, eso sí, entendiendo que tales derechos deben ser disfrutados sólo por una porción de la sociedad, la burguesía (clases altas y medias), nunca por las clases bajas. Evidentemente, el liberalismo del siglo XIX no es democrático sino un régimen dominado por la burguesía a través de mecanismos como el sufragio censitario.

General Baldomero Espartero, uno de los principales dirigentes del Partido Progresista.

Vistas las diferencias generales y su origen, pasemos a comparar los distintos principios ideológicos de cada partido.

Soberanía

El concepto de soberanía hace referencia a cual es el origen del poder, es decir, quien elige o a quien representan las instituciones del Estado. Durante el Antiguo Régimen se hablaba de monarquía absoluta de derecho divino puesto que se consideraba que el origen del poder de los monarcas procedía de Dios. Frente a ello, el liberalismo defendió el concepto de Soberanía Nacional, es decir, que el origen del poder reside en la Nación, considerada como el conjunto de los ciudadanos, que son personas con derechos y deberes. Este concepto liberal permitía distinguir dentro de la población entre ciudadanos con plenos derechos o no y era la justificación del sufragio censitario.

El concepto de Soberanía Nacional fue adoptado por el Partido Progresista. Sin embargo, el Partido Moderado que, como ya se ha indicado, contaba en su seno con las antiguas élites de los estamentos privilegiados, recelaba de tal concepto, defendiendo por contra la Soberanía Compartida entre Cortes y Corona, es decir, que el origen del poder estaba en dos instituciones y no en unos ciudadanos a los que se intenta seguir manteniendo en buena parte como súbditos.

Sufragio

Ambos partidos políticos comparten la defensa del sufragio censitario propio del liberalismo. Sin embargo, el Partido Moderado defiende un sufragio muy censitario, es decir, en el que los requisitos de renta para poder votar eran muy elevados, para beneficiar a su base social. De esta manera sólo podrían votar las clases altas.

El Partido Progresista,, por su parte, defiende un sufragio menos censitario con la intención de que su base social, las clases medias, pueda ejercer el derecho al voto.

Tanto uno como otro se niegan a que la mayoría social, compuesta por las clases bajas, participe en la vida política.

Derechos individuales

En consonancia con lo que vamos explicando, el Partido Moderado, defensor del predominio de las clases altas, no es partidario de conceder muchos derechos a la población, pues desconfía de la mayoría social para el mantenimiento de su predominio. Por tanto, defienden la limitación de derechos individuales, ya sea directamente o a través de sus leyes de desarrollo.

Por el contrario, el Partido Progresista, defensor de reformas dentro del sistema, defiende los derechos individuales amplios como un medio de potenciarlas.

Forma de gobierno

Ambos partidos políticos son monárquicos, pero difieren en el alcance de los poderes del Monarca. Así, el Partido Moderado defiende una «monarquía moderada», siguiendo la definición establecida en la Constitución de 1812. Esta monarquía se define como moderada ya que los poderes del rey son «moderados» o «limitados» de manera muy tenue por una división de poderes que sólo puede ser calificada de limitada, como veremos.

Por su parte, el Partido Progresista defiende una «monarquía parlamentaria», es decir, una monarquía cuyos poderes están muy limitados por un parlamento que es concebido como el máximo representante de la Soberanía Nacional y, por tanto, ocupa el lugar central en el sistema político.

División de Poderes

Como consecuencia de los anteriormente explicado, el Partido Moderado defiende un rey con muchos poderes y una división de poderes sólo relativa, entendiendo ambos elementos como una defensa ante cualquier cambio , ya sea reformista o revolucionario, del sistema. Así, los moderados defienden un rey que tiene el poder ejecutivo, que controla el legislativo y que constituye la cabeza de poder judicial.

Por el contrario, el Partido Progresista defiende que el rey vea limitados sus poderes al ejecutivo, mientras que los poderes legislativo y judicial serían independientes. De hecho, el lugar central dentro de esta división total de poderes lo ocupan las Cortes que, como representantes de la Soberanía Nacional, tienen el poder legislativo pero controlan también al ejecutivo.

Cortes

Como consecuencia de las diferentes ópticas de moderados y progresistas sobre los poderes de las Cortes, estas varían su configuración.

Así, el Partido Moderado defiende unas Cortes Bicamerales, es decir, formadas por dos cámaras: el Congreso de los Diputados y el Senado. El primero era elegido por los ciudadanos con derecho a voto y el segundo era designado por el Rey, debiendo ser sus miembros de clase alta (renta mínima elevada, miembros del alto clero y alta nobleza y antiguos altos cargos del Estado). Ya que ambas cámaras eran colegisladoras, el nombramiento del Senado le daba de hecho al Rey el control del poder legislativo.

Por su parte, los Progresistas, defensores de los derechos individuales de los ciudadanos, del principio de soberanía nacional y de la limitación de los poderes del Rey, defienden unas Cortes Unicamerales, compuestas por una única cámara, el Congreso de los Diputados, elegido por los ciudadanos con derecho a voto.

Relaciones Iglesia-Estado

Como ya se ha indicado, entre las bases sociales del Partido Moderado estaba el alto clero y la alta nobleza. por lo que es natural que su postura fuera la de defender la Confesionalidad Católica del Estado, ya existente en el Antiguo Régimen. Esta consistía en que el Estado tenía una religión oficial, la Católica, protegida por el Estado y única que podía ser practicada por la población de manera pública.

Evidentemente, esto no concordaba con uno de los principios del Liberalismo, la libertad de conciencia. Esto explica que los progresistas, defensores de un liberalismo sin reminiscencias del Antiguo Régimen y, por tanto, del respeto total a los derechos individuales optara por un Estado Aconfesional, es decir, en el que había libertad religiosa pero el Estado sí reconoce la existencia de un credo mayoritario, el Católico, y establece relaciones especial con él.

Orden público

Para el mantenimiento del orden público durante esta época había dos alternativas principales: la Guardia Civil, cuerpo armado de carácter militar que dependía del poder central, o la Milicia Nacional, cuerpo de voluntarios dependiente de los Ayuntamientos.

El carácter conservador del Partido Moderado le hacía preferir el primero, y de hecho este partido es el responsable de su fundación en 1844. Por contra, el Partido Progresista prefiere a una población civil armada, no solo como fuerza de orden público sino también como garantía del respeto a los derechos individuales y al régimen liberal. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que la base social de los progresistas eran las clases medias, no las bajas, de ahí que se obligara a los voluntarios de la Milicia Nacional a sufragar sus propias armas y uniformes, lo que excluía a las clases bajas de participar en ella.

Política económica

El Partido Moderado defiende el establecimiento de políticas económicas proteccionistas, es decir, de cierre del mercado a la entrada de productos extranjeros, ya sea a través de prohibición directa o con elevados aranceles. Esta postura tenía la intención de proteger los intereses de las clases altas, que incluían a los grandes latifundistas e industriales del país, interesados en controlar el mercado interior sin competencia exterior.

Por el contrario, el Partido Progresista defiende políticas librecambistas, es decir, en las que el mercado está abierto a la entrada de productos extranjeros. Esta postura intentaba beneficiar a las clases medias, básicamente más consumidoras que productoras, por lo que les beneficiaba la entrada de productos extranjeros al bajar los precios por la competencia.

Otros partidos políticos

El reinado de Isabel II está dominado por los partidos políticos Moderado y Progresista. Sin embargo, el periodo de inestabilidad iniciado en 1854 y que culmina en la Revolución Gloriosa de 1868 dio impulso a otras fuerzas políticas, como la Unión Liberal, el Partido Demócrata y el Partido Republicano.

Unión Liberal

Este partido surge en 1854 impulsado por el general Leopoldo O´Donnell. Se crea como un intento de unificar a moderados y progresista en una sola formación política que evitara los enfrentamientos entre ambos y la inestabilidad política que generaban.

General Leopoldo O’Donnell, fundador de la Unión Liberal.

Su ideología estaba en gran parte indeterminada, aunque tanto su base social como sus principios ideológicos fueron una mezcla entre moderados y progresistas. 

Durante el reinado de Isabel II su programa tendía a parecerse al de los moderados, pero a raíz de su entrada en el Pacto de Ostende de 1866 su programa pasa a ser compatible con el de progresistas y demócratas. Debido a su influencia, en todo caso, se introdujeron en la Constitución de 1869 las Cortes Bicamerales y un estado aconfesional en el que la Iglesia Católica estaba financiada por el Estado y se reconocía la libertad de cultos sólo para la población extranjera.

Partido Demócrata

El Partido Demócrata surge como una escisión del Partido Progresista en 1849. Su base social son las clases medias y bajas y su ideología puede ser considerada revolucionaria, ya que defendía el fin del Estado Liberal. Defienden el concepto de soberanía popular, es decir, que el origen del poder está en la voluntad del pueblo, sin distinciones de clase, por lo que defienden el sufragio universal masculino. Como los progresistas, defienden una monarquía parlamentaria como forma de gobierno, con la diferencia de que, frente al rey con poder ejecutivo de los progresistas, los demócratas le confieren solo un poder de representación del Estado y de relación entre poderes, como ocurre en la actualidad en nuestro país. En los demás temas, coinciden con los progresistas: Cortes Unicamerales, Estado aconfesional, Milicia Nacional y Librecambismo.

Partido Republicano

Este partido aparece ya consolidado en 1868. Su ideología es muy similar a la del Partido Demócrata, del que difiere en la forma de gobierno: la República, es decir, un régimen en el que el jefe de Estado es elegido por los ciudadanos en unas elecciones y no, como ocurre en la monarquía, por derecho de herencia. Además, frente al estado aconfesional demócrata, defienden un Estado laico, es decir, en el que la separación entre Iglesia y Estado es total.

Desde sus orígenes, y definitivamente a partir de 1870, el partido se divide en dos tendencias: la unitaria y la federal, diferenciados básicamente por su base social y por la organización territorial del Estado. El republicanismo unitario es más conservador y sus bases sociales se situaban en las clases medias. Defienden un Estado unitario y centralista. Frente a ello, el republicanismo federal es más progresista y sus bases sociales se situaban en las clases bajas. Defienden un Estado federal, es decir, compuesto por estados con su propia organización política y administrativa y en los que reside la soberanía, por lo que la pertenencia al Estado Federal español es voluntaria y reversible en cualquier momento.

Cuadro comparativo

Todo lo indicado con anterioridad lo he resumido en un cuadro comparativo, para una mejor comprensión. Si desea descargarlo en PDF, pulse aquí: Cuadro comparativo entre los partidos políticos del reinado de Isabel II

 

 

RUTA HISTÓRICO-SOCIAL POR LAS CUEVAS DE GUADIX

El pasado día 24 de agosto de 2019 realicé una ruta histórico-social por las Cuevas de Guadix dentro del programa «Pasea Guadix», organizado por el Centro de Estudios «Pedro Suárez», el Ayuntamiento de Guadix y la Diputación Provincial de Granada. En esta entrada publico la guía o flyer que se entregó a los asistentes, que se puede descargar también en PDF al final de esta entrada.

Vista de las Cuevas desde el mirador de La Magdalena,

El barrio de las Cuevas de Guadix nació como consecuencia del proceso de polarización social que sufre la ciudad de Guadix desde la conquista por los Reyes Católicos en 1489 y hasta la década de los años 1950, en plena posguerra. En este marco de polarización es en el que surge el barrio como asiento de los grupos sociales más modestos y marginales. Sin embargo, desde entonces, gracias a la emigración, al desarrollo socioeconómico general y al desarrollo del turismo rural, el barrio ha ido perdiendo sus rasgos diferenciales con respecto al resto de la ciudad. De ahí el crecimiento de las construcciones en el barrio y a su integración con el resto de la ciudad.

 

Mirador de la Magdalena

Este es el marco elegido para explicar las características físicas que favorecen el surgimiento del hábitat en cuevas (clima semiárido y litología arcillosa) y para explicar el origen de las cuevas como hábitat urbano en la ciudad de Guadix durante la época mudéjar morisca (1489-1570) como consecuencia de su evolución sociodemográfica.

 

Iglesia de Santa María Magdalena

Junto al mirador se sitúa la Iglesia de la Magdalena, que es ya citada como ermita tras la conquista de la ciudad. Pasó a constituirse como parroquia en 1560 por el obispo Martín de Ayala para atender-controlar a la población que se iba asentando en las cuevas. El edificio data de la segunda mitad del siglo XVI y principios del XVII. De características mudéjares, la obra fue realizada por el albañil Ambrosio de Villegas y el carpintero Felipe Sánchez, añadiéndose en 1621 la portada de piedra y en el XVIII las pinturas murales del interior. En la actualidad acoge el Archivo Histórico Diocesano de Guadix, al que se accede por la portada de lo que fue el cementerio parroquial.

Portada de la Iglesia de Santa María Magdalena de Guadix.

 

Fuente de Maese Pedro

En torno a esta fuente surge en época morisca el principal, pero no único, núcleo de cuevas, que sufre un crecimiento exponencial tras la expulsión de los moriscos en 1570 y el consiguiente aumento de la polarización social. Junto a la marginación social, el barrio se verá afectado, durante los siglos XVII y XVIII, por una creciente estigmatización de su población por parte de las autoridades civiles y eclesiásticas de la ciudad, como muestra Alonso de Medrano en 1618, que culmina con el intento de su eliminación por el corregidor Josef Miret en 1786.

Fuente de Maese Pedro, en torno a la cual surgió el barrio de las Cuevas de Guadix.

Ermita Nueva

El nuevo aumento de la polarización social como consecuencia de las desamortizaciones y del crecimiento demográfico del siglo XIX supone un nuevo crecimiento del barrio, llegando a acoger en 1920 al 60 % de la población de la ciudad. Como núcleo religioso del barrio surge la Ermita Nueva, con la devoción a la virgen de Gracia como elemento aglutinante. En ella estableció en 1904 el Padre Poveda unas escuelas destinadas a la educación de los niños del barrio, lo que le valió enfrentarse con las élites sociales y religiosas de la ciudad, acabando por marchar de la ciudad en 1905.

Ermita Nueva, en el barrio de las Cuevas de Guadix.

San Marcos

En esta zona surge, en época morisca, el segundo gran núcleo cuevero de la ciudad. Al principio de la calle se sitúa el Archivo Histórico Municipal, en el solar antes ocupado por la Casa del Pueblo de la UGT y, tras la Guerra Civil, por el Auxilio Social. Precisamente, la Guerra Civil y la dureza con que esta y la Posguerra transcurrieron en la ciudad es la consecuencia final del proceso de polarización que hemos ido explicando. Tras ello, el desarrollismo de los años 1960, el desarrollo socioeconómico de la España democrática y el desarrollo del turismo rural vaciaron y, posteriormente, integraron al barrio de las cuevas en el conjunto de la ciudad de Guadix.

Archivo Municipal de Guadix, en la Calle San Marcos.

Si desea descargar la guía de la ruta en PDF, pulse aquí: Pasea_Cerros

 

RUTA HISTÓRICA POR LA VILLA DE RIÓPAR (ALBACETE)

Guía de una ruta histórica por la villa de Riópar (Albacete), por Carlos Javier Garrido García.

Vistas desde Riópar VIejo.

PRESENTACIÓN

La villa de Riópar se sitúa en la provincia de Albacete, en la región natural e histórica de la Sierra de Segura, en las Cordilleras Béticas. Es, por tanto, una zona de montaña caracterizada por el relieve accidentado y un clima de montaña con temperaturas contrastadas y altas precipitaciones, y situada en la cuenca del río Mundo, afluente del Segura.

El término Riópar deriva del término latino “Rivus Oppae”, es decir, “Río de la Zorra”. La villa cuenta, según datos de 2017, con 1.391 habitantes, vive en gran parte del turismo rural, asociado a su patrimonio histórico-artístico y natural (con especial mención al Nacimiento del Río Mundo) y a la existencia de servicios hosteleros de calidad. El desarrollo turístico ha permitido frenar en cierto modo el éxodo rural masivo que sufrió la localidad, que contaba con 3.063 habitantes en 1940.

Vamos a centrar nuestra visita en los dos grandes atractivos históricos del municipio: por un lado, Riópar Viejo, primitivo núcleo urbano abandonado y que actualmente acoge una villa turística, y, por otro, la Reales Fábricas de San Juan de Alcaraz, en torno a las cuales surgió la actual localidad.

RIÓPAR VIEJO

Orígenes

Como se ha indicado, es el núcleo originario de la localidad. Está situado en una meseta de acceso escarpado, de fácil defensa. A sus pies se sitúa el yacimiento neolítico de La Marija, perteneciente al Bronce Final.

La presencia romana queda atestiguada por el hallazgo del denominado “Tesorillo romano de Riópar”, consistente en 364 monedas que se conservan en el Museo Arqueológico de Albacete.

La «Reconquista»

El dominio musulmán acaba en 1213, cuando Alfonso VIII, tras haber ocupado Alcaraz, hizo lo propio con Riópar, estableciendo en el mismo un concejo independiente hasta que en 1256 la localidad fue entregada al Concejo de Alcaraz como aldea dependiente del mismo.

El señorío de los condes de Paredes de Nava

En 1477, y tras enfrentamiento entre el marqués de Villena y Rodrigo Manrique, comendador de Segura y primer conde de Paredes de Nava, en el marco de los cuales la localidad de Riópar llegó a sufrir un asedio de varios meses, esta fue entregada, junto con Cotillas, al Conde de Paredes.

El señorío de la localidad pasó al conde de Navas de Amores en 1746.

La sujeción al señorío hizo que la villa sufriera un acusado proceso de crisis socioeconómica y despoblación. Así lo muestran los datos que aporta el Catastro de Ensenada, realizado en esta localidad en febrero de 1753.

El Catastro de Ensenada (1753)

Según los datos de Ensenada, la localidad contaba con unos 60 vecinos o familias, es decir, aproximadamente 240 habitantes. De ellos, la mayoría se concentraban en la localidad, mientras que 4 familias lo hacían en casas de campo.

Había 68 casas, “las treinta de ellas habitables, veinte derrotadas y maltratadas y las diez y ocho destruidas y con necesidad para su subsistencia de muchos reparos”, situación que muestra la crisis ya citada.

La economía local descansaba en la agricultura. En el término municipal había 3.300 cuerdas o fanegas sembradas, de las que 1.000 eran de regadío, 1.700 de secano, 200 de matorral, 100 de viña y 300 eran dehesas pertenecientes a los propios concejiles. Predominaba una agricultura de subsistencia, siendo los principales cultivos el trigo, la cebada, el centeno, las legumbres, el cáñamo y algunos frutales.

El sector secundario se centraba en la transformación de cereales, existiendo un molino harinero en el río de la Vega, propiedad del Concejo, y 5 hornos de cocer pan. La artesanía se limitaba a la existencia de un sastre.

El sector servicios estaba poco desarrollado, como no podía ser de otro modo en una economía subdesarrollada de subsistencia. Así, el comercio se limitaba a la existencia de 5 arrieros, indicando que no había tiendas, panaderías ni mesones, no existiendo ni comerciantes ni tenderos. En cuanto a los servicios, no había Hospital, siendo el único servicio sanitario un cirujano (Francisco Beltrán Toro), al que el Concejo daba una ayuda anual de 100 reales para el desempeño de su oficio. En cuanto a la educación, había un maestro de primeras letras (Ignacio Morcillo) que compatibilizaba su empleo con el de sacristán de la Iglesia.

La polarización social era destacada, aunque estaba atenuada por la emigración. Así, había en la localidad 9 familias de jornaleros y 8 de pobres de solemnidad, suponiendo el conjunto de ambos grupos el 28’3 % de la población total.

Tras el establecimiento de las Reales Fábricas en 1773, que veremos en el siguiente apartado, la población se empezó a desplazar hacia lo que actualmente se conoce como Riópar o Riópar Nuevo.

Riópar en el «Diccionario» de Madoz (1849)

A mediados del siglo XIX, el Diccionario de Pascual Madoz, de 1849, indica que la localidad, dotada de ayuntamiento, pertenecía al partido judicial de Alcaraz. Estaba situada “en la cúspide de un elevado cerro cortado de difícil y áspero acceso, su clima es frío y poco sano”.

La población ascendía a 196 vecinos o familias, unos 784 habitantes, mostrando estos datos el crecimiento registrado desde 1753 gracias a las fábricas. Había en la localidad 190 casas, incluidas la casa consistorial, la cárcel, la Iglesia Parroquial del Espíritu Santo (servida por un cura y un sacristán) y una escuela de instrucción primaria, que era frecuentada sólo por 30 alumnos, además de “las célebres mina y fábricas de cobre y zinc”.

En cuanto a las características del terreno municipal, el Diccionario indica que “fertilizado por el río Mundo y otro riachuelo que viniendo de Alcaraz desagua en él, es de buena calidad; participa de quebrado y llano; comprende buenos montes poblados de encina, roble, marojo, tejos, pinos, acebos y avellanos, con diferentes arbustos”.

Uno de los principales problemas de la localidad era la incomunicación, calificando a los caminos, tanto locales como los que se dirigían a La Mancha, Valencia y Murcia como “en mediano estado”. Además, no había servicio de correos, ya que “se recibe y despacha en la cabeza de partido”, es decir, Alcaraz.

La economía se basaba en el sector primario, destacando la producción de “trigo, cebada, centeno, avena, maíz, patatas, frutas, legumbres, seda, leñas de combustible, maderas de construcción y buenos pastos con los que se mantiene ganado lanar, cabrío, vacuno y asnal; hay caza de perdices, conejos, jabalíes y corzos”.

El sector industrial se limitaba a “3 molinos harineros, un batán, el laboreo de las minas y el trabajo en las fábricas”.

El comercio era muy escaso, exportándose de la localidad el “sobrante de frutas y ganados y producción de las fábricas”, e importándose “los artículos que faltan”. La descripción que el Diccionario hace de las fábricas la veremos más adelante.

El plano de Riópar Viejo en 1885

En el plano de la localidad realizado en 1885 y que se conserva en el Instituto Geográfico Nacional, se puede apreciar la Iglesia (manzana 1) y el caserío, que coincide básicamente con el actual.

Plano de Riópar Viejo en 1885. Instituto Geográfico Nacional.

Llama poderosamente la atención su extensión, muy limitada para los casi 200 vecinos existentes. Hay que tener en cuenta que buena parte de los mismos se asentaba en Fábricas, en las cortijadas dispersas por el término y en aldeas como la de Casa de la Noguera, de la cual tenemos también un plano de 1887 en el Instituto Geográfico Nacional.

Plano de la aldea de Casa de la Noguera en 1887. Instituto Geográfico Nacional.

Riópar en el siglo XX

La crisis de las Fábricas desde finales del siglo XIX, por el progresivo agotamiento de las minas, hizo que la localidad sufriera una regresión demográfica, que invierte su tendencia en las décadas de 1930 y 1930, como podemos ver en la gráfica adjunta, procedente de Wikipedia.

Evolución demográfica de Riópar, 1900-2005. Fuente: Wikipedia.

La Guerra Civil española (1936-1939), como no podía ser de otro modo, afectó a la localidad.

Tras el estallido del golpe de Estado en julio de 1936, se inicia en el bando republicano un proceso revolucionario, que empezó a afectar a la localidad en octubre de 1936, tal y como informa la Causa General. Ese mes “profanaron la Capilla de San Juan Bautista”, situada dentro del complejo de las fábricas, “rompieron las imágenes, quemando objetos de madera y destruyendo otros de metal destinados al culto”. Del mismo modo, se iniciaron los actos de represión contra personas de derechas, aunque no se llegaron a cometer asesinatos. Así, a 10 personas de ideología conservadora “les obligaron a cavar” y a “tres Guardias de oficio… les bañaron la cabeza en un pilar y les obligaron a decir por las calles cosas en contra de su honor”. Por otra parte, en el terreno económico, “se hicieron saqueos en casas de individuos de derechas, de cereales y otros efectos”; “se impusieron multas de 100 a 5.000 pesetas” a 33 personas y a la “Industrial Metalúrgica de San Juan de Alcaraz”; y se incautaron 8 coches, cuatro de ellos a la citada “Industrial”.

El 10 de enero de 1937 fue profanada y saqueada la Iglesia Parroquial del Espíritu Santo, en Riópar Viejo, y el 2 de julio de ese año se produjo la única muerte violenta ligada al conflicto en la localidad. La víctima fue Amadeo González Marset, obrero metalúrgico de 24 años, que apareció muerto con heridas de arma de fuego en la Plaza del Conde de Velle. Era militante del sindicato CNT, por lo que su muerte quizás se debió a los enfrentamientos internos entre anarquistas y marxistas, tan frecuentes en la retaguardia republicana.

Una vez acabada la Guerra, la localidad alcanza su máxima población en 1940, sufriendo a partir de entonces un agudo descenso demográfico, como podemos ver en la gráfica ya citada. El descenso demográfico se debió al éxodo rural, especialmente intenso en los años 1950-1970 junto con la crisis y cierre definitivo de las fábricas en 1996. En este periodo se completa el traspaso de la población desde Riópar Viejo a l entorno de las Fábricas. De hecho, Riópar Viejo quedó totalmente despoblado, muriendo su último habitante en 1999.

A partir de entonces, los restos de la localidad son restaurados, convirtiéndose en una villa turística ya en el siglo XXI. Precisamente, el desarrollo de las actividades turísticas permitió frenar la sangría demográfica, pasando la población a estabilizarse, tal y como se puede apreciar en la gráfica. Sin embargo, en los últimos años la población ha vuelto a bajar, debido al envejecimiento demográfico. Esto deja claro, en mi opinión, que el desarrollo turístico no es capaz, por sí solo, de frenar el despoblamiento rural.

Puntos de interés histórico-artístico en Riópar Viejo

Los principales puntos de interés en Riópar Viejo, aparte de su situación topográfica y magníficas vistas son los restos del recinto amurallado, los restos del antiguo cementerio (situado dentro del recinto amurallado y con algunos enterramientos recientes) y extramuros la Iglesia Parroquial del Espíritu Santo, de estilo gótico y datable en el siglo XV.

Restos de las murallas medievales de Riópar Viejo.

“FÁBRICAS” O RIÓPAR NUEVO

Orígenes

La actual localidad de Riópar tiene su origen en el establecimiento de las fábricas en el siglo XVIII. De hecho, la denominación tradicional de este núcleo de población, que se mantiene a nivel popular incluso en la actualidad, es la de “Fábricas”.

El establecimiento de las fábricas de zinc y latón tiene su origen en el reformismo económico llevado a cabo por la nueva dinastía borbónica en el siglo XVIII, especialmente intenso durante el reinado de Carlos III (1759-1788). Uno de sus objetivos fue el fomento de la artesanía a través del establecimiento de manufacturas reales.

En este marco es en el que se produce en 1771 la visita a la localidad del ingeniero austríaco Juan Jorge Graubner, atraído por la noticia de la existencia en la localidad de una mina de calamina, mineral del que se extrae el zinc, que en aleación con el cobre da lugar al latón.

Con estas noticias, el rey Carlos III decidió fundar, mediante Real Cédula de 19 de febrero de 1773, las Reales Fábricas de San Juan de Alcaraz, en la actual población de Riópar, y la de San Jorge, situada junto al río Mundo y las minas, en lo que ahora se conoce como El Laminador. Precisamente, en 1781 se creó la Presa del Laminador, cuyas aguas se empleaban en mover la maquinaria, aumentando la producción.

Las fábricas quedaron bajo administración real hasta el 31 de diciembre de 1821, en que fueron cedidas a Josefa Fernández de Figueras. En 1846 se formó la Sociedad “Compañía Metalúrgica de San Juan de Alcaraz”.

Las Fábricas en el «Diccionario» de Madoz (1849)

Tres años después de la creación de la Compañía contamos con la descripción que de las instalaciones hace el Diccionario de Pascual Madoz en una entrada dedicada a la “mina y fábricas de zinc y latón denominadas de San Juan y San Jorge y conocidas generalmente con el nombre de Fábricas de San Juan de Alcaraz”.

Indica Madoz que se situaban “al Sureste de la villa de Riópar, y a la distancia de ¼ de legua”. Seguidamente ofrece una descripción de las instalaciones fabriles, que podemos cotejar con el plano de las mismas de 1886 que se conserva en el Instituto Geográfico Nacional.

En cuanto a las fábricas de San Juan, indica que “luego que se baja de la población [de Riópar] se encuentra una ferrería abandonada, que fue del ex infante Don Sebastián… Como a un tiro de fusil se halla el primer establecimiento de las fábricas, en el que se elaboran cazos y toda suerte de casquería, como braseros, chocolateras, etcétera, conteniendo además habitaciones para los operarios; a la izquierda de este establecimiento, hay otro donde se hacen calderas y casquería de cobre; sigue luego una acera de edificios en línea como de 200 varas, que sirven para almacén de carbón y casas de operarios, hasta llegar al que ocupan la Dirección y sus empleados con buenos almacenes y varios establecimientos, entre ellos fraguas, tornos y otros; es magnífico edificio casi cuadrado, con un gran patio en el centro, y en medio de él una fuente de aguas potables, su fachada principal que está al Sur, tendrá unas 50 varas de longitud; desde la puerta del edificio hasta la que conduce al patio, hay un cobertizo en el que se colocan las tiendas todos los domingos en cuyo día se celebra mercado; a la derecha se encuentran la entrada a las oficinas y parte alta del edificio ocupada por la Dirección, hallándose también las habitaciones de los empleados, formando el todo un corredor hasta llegar al costado del Norte que lo forma la iglesia (dedicada a San Juan Bautista) y una oficina para fundir casquería y piezas de pequeño calibre; al fin de la galería hay una bajada para el patio, y entre la iglesia y la indicada pieza, una puerta que conduce a un molino harinero, al martinete de hacer calderas, y a otras habitaciones destinadas a almacenes de madera; hállase también dentro de este edificio un horno de pan cocer; delante de la puerta principal se ve una explanada, y al otro lado diez pequeñas casas, una posada de escasas comodidades, y un poco más retiradas otras tres o cuatro casas también reducidas, una gran huerta arbolada y una fuente cuyas aguas solo se aprovechan apara abrevar los ganados; desde este punto principia un camino, al principio áspero, y luego llano y delicioso, formado por una alameda de olmos, plátanos y otros árboles, que conduce al departamento llamado el Laminador”.

El plano de las Fábricas en 1886

En el plano de las Fábricas de San Juan de Alcaraz de 1886 que se conserva en el Instituto Geográfico Nacional, se puede observar cómo estas se dividían en tres complejos: San Rafael, con talleres de fundición, almacén de maderas y viviendas de operarios; San Juan en sentido estricto, con las oficinas, Iglesia de San Juan Bautista, habitaciones del Director, escuelas y casa-comercio; y San Carlos, con el taller de quincalla y almacenes, la balsa de la quincalla y el taller de cartuchos.

Plano de las Fábricas de Riópar en 1886. Instituto Geográfico Nacional.

El Laminador

Describe también Madoz el Laminador, del que contamos también con un plano del Instituto Geográfico Nacional para cotejar la descripción. Indica Madoz que el Laminador contaba con “un edificio suntuoso en el que se elaboran planchas de zinc, cobre rojo y amarillo, se tira el alambre, se blanquea y devana, todo por medio de una máquina que impulsa una sierra para maderas; se refina el zinc, y se fabrica latón; frente a la puerta principal de este edificio, en la cerca que forma su gran plaza, se ve otra puerta que conduce al establecimiento donde se extrae el zinc, a la fábrica de crisoles, a los almacenes de metales y depósito de combustibles; esta oficina se halla al pie de la montaña en que está la mina de zinc, origen de los demás establecimientos”. Además, indica que “para las operaciones de la fundición, hay dos pares de hornos, el uno contiene 50 crisoles y el otro 60”.

En El Laminador, el mapa de 1885 del Instituto Geográfico Nacional indica la existencia de talleres de fundición, talleres de laminería, oficinas y viviendas de operarios, almacenes y taller de carpintería.

Plano de El Laminador en 1885. Instituto Geográfico Nacional.

Las minas de calamina

En cuanto a la mina, Madoz indica que “el mineral más abundante es la calamina o carbonato de cal”. Estaba formada por un conjunto enmarañado de galerías subterráneas, pero un derrumbe de las mismas hizo que la Compañía abriera “una zanja de grandes dimensiones, en cuyas paredes se ven algunas galerías a diferentes alturas”. Describe también Madoz las condiciones laborales de los mineros: “los obreros están a jornal, unos a 4 y otros a 5 reales; por la conducción de 100 arrobas de mineral desde la mina al punto en que se sortea la mena, se pagan 6 reales y por rebuscar una arroba y conducirla al mismo punto, 10 maravedíes”.

De Fábricas a Museo

Como ya se ha indicado, las Fábricas cerraron definitivamente en 1996. El 6 de julio de 2010 las Fábricas de Sam Juan de Alcaraz fueron declaradas Bien de Interés Cultural y en el antiguo complejo de San Carlos se estableció un museo, que es en la actualidad el principal foco de interés histórico-artístico de la localidad.

Las Fábricas de Riópar en 1889 según un grabado publicado en la revista «La Ilustración Española y Americana».

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

  • Archivo General de Simancas, Catastro de Ensenada, Respuestas Generales, Libro 471, fols. 374-399.
  • Archivo Histórico Nacional, Fiscalía del Tribunal Supremo, Causa General, caja 1015, expediente 68.
  • Archivo de Instituto Geográfico Nacional, Cartoteca, mapas de población.
  • Fuster Ruiz, Francisco: “Las Fábricas de Riópar: pioneras de la industria metalúrgica española”. Al-Basit, 2 (1976), pp. 51-88.
  • Madoz, Pascual: Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Tomo XIII. Madrid: Imprenta del Diccionario, 1849, pp. 490-491.
  • Vera Prieto, Marta: Patrimonio Industrial y Musealización: Fábricas de San Juan de Alcaraz (Riópar, Albacete). Tesis Doctoral. Cuenca: Universidad de Castilla La Mancha, 2015.
  • Wikipedia.

Si desea descargarse este artículo en PDF, pulse aquí: Historia de Riópar

PRESENTACIÓN DEL LIBRO «SILES DURANTE LA CRISIS DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN Y LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA (1920-1931)»

Presentación del libro «Siles durante la crisis del sistema de la Restauración y la dictadura de Primo de Rivera», de Carlos Javier Garrido García.

Cartel de presentación del libro.

El jueves, 21 de marzo de 2019, a las 18’30 horas y en el salón de actos del IES «Doctor Francisco Marín» de Siles, se llevará a cabo la presentación del nuevo libro de Carlos Javier Garrido García, que analiza los últimos 11 años del reinado de Alfonso XIII en Siles y, en general, en la Sierra de Segura.

Este periodo está marcado por la crisis del sistema político de la Restauración, que se había establecido en 1874 tras el Sexenio Revolucionario. La crisis llevó al monarca y a los grupos dominantes a establecer un régimen dictatorial que frenara el crecimiento de la oposición, comandado por el general Primo de Rivera. La dictadura terminó fracasando, lo que llevó en el corto plazo al hundimiento de la monarquía, proclamándose la II República en 1931.

El libro, publicado en la Editorial «Leones del Agua», consta de 140 páginas. Analiza el periodo anterior a la II República, el cual, junto a la Guerra Civil y la Posguerra, ya fue analizado por el autor en otro libro publicado el año pasado en esa misma editorial: «Siles y el partido judicial de Orcera durante la II República, la Guerra Civil y la Posguerra (1931-1950)».

Libros de Actas municipales de Siles, principal fuente documental del libro.

ÍNDICE DEL LIBRO:

INTRODUCCIÓN

LA CRISIS DEL SISTEMA POLÍTICO DE LA RESTAURACIÓN

La España de la Restauración

Turnismo político y caciquismo en la provincia de Jaén y la Sierra de Segura

Situación demográfica y socioeconómica

EL AYUNTAMIENTO DE SILES DURANTE LA CRISIS FINAL DE LA RESTAURACIÓN (1920-1923)

La alcaldía de Ramón Blanco Aguilar (abril-junio de 1920)

La alcaldía de Genaro López Quijano (julio de 1920-abril de 1922)

La alcaldía de Isaías González Serrano (abril-junio de 1922)

La segunda etapa de Genaro López Quijano (junio de 1922-septiembre de 1923)

LA DICTADURA DE MIGUEL PRIMO DE RIVERA (1923-1930)

España bajo la dictadura de Primo de Rivera

La incidencia de la dictadura de Primo de Rivera en la provincia de Jaén

Los cambios en el poder local: la fracasada lucha contra el caciquismo

Siles y la Sierra de Segura durante la dictadura

EL AYUNTAMIENTO DE SILES DURANTE LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA

La nueva corporación de Casildo Garrido Gallego (septiembre de 1923- marzo de 1924)

La alcaldía de Manuel Vélez Garrido (marzo de 1924-febrero de 1930)

DE LA DICTADURA A LA II REPÚBLICA (1930-1931)

EL AYUNTAMIENTO DE SILES ENTRE LA DICTADURA Y LA II REPÚBLICA

La nueva alcaldía de Genaro López Quijano (febrero-marzo de 1930)

La alcaldía de Juan José Serrano Muñoz (marzo de 1930-abril de 1931)

CONCLUSIONES

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

SANTIAGO DE LA ESPADA EN EL SIGLO XVI

Estudio sobre la villa de Santiago de la Espada en el siglo XVI, por Carlos Javier Garrido García y Francisco Bravo Palomares.

Vista aérea de Santiago de la Espada. Fuente: Wikipedia.

Acaba de publicarse en el número 218 de la revista «Boletín del Instituto de Estudios Giennenses», páginas 89-166, el artículo «Estudio sociodemográfico de una población de la Sierra de Segura en el siglo XVI: el Hornillo o Puebla de Santiago (Santiago de la Espada)», obra de Francisco Bravo Palomares y Carlos Javier Garrido García.

El artículo analiza la población, la economía y la sociedad del Hornillo o Puebla de Santiago, actual Santiago de la Espada, localidad creada en 1525 y en la que, como en el resto de la Sierra de Segura, se produce un proceso de creciente polarización social a lo largo de la Edad Moderna. Para ello, utilizamos fuentes documentales inéditas, aparte de las famosas Relaciones de Felipe II de 1575: las series parroquiales de bautismo, que para el siglo XVI se limitan al periodo 1589-1596, aunque con el problema de su carácter incompleto, y la averiguación de las rentas y vecindario del lugar de Hornillo o Puebla de Santiago, dependiente de Segura de la Sierra, en 1586. Todo ello nos permite acercarnos a las características de la localidad y la comarca en el siglo XVI y adelantar datos sobre su evolución posterior hasta principios del siglo XIX.

Para ver el artículo completo en PDF, pulse aquí: El Hornillo o Puebla de Santiago en el siglo XVI

LOS PADRONES DE ASISTENCIA A MISA DE LOS MORISCOS EN EL REINO DE GRANADA

Análisis, por Carlos Javier Garrido García, de los padrones de asistencia a misa de los moriscos en el reino de Granada como un medio de control y aculturación que tuvo como efecto una acentuación de la segregación de la comunidad morisca, por lo que esta estableció mecanismos de resistencia.

La Parroquia de Santa Ana de Guadix, morería mudéjar y barrio morisco de la ciudad.

Acabo de publicar en la revista «Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos (Sección Árabe-Islam)», nº 68 (2019), pp. 147-164, el artículo «Control, aculturación, segregación, resistencia: los padrones de asistencia a misa de los moriscos en el reino de Granada». Publico en esta entrada el resumen y conclusiones del mismo. El artículo completo puede consultarse pulsando aquí: artículo MEAH 2019.

Resumen

Este artículo analiza el control de la asistencia a misa de los moriscos del reino de Granada a través de los padrones parroquiales.

Me centro, como ejemplo, en la Diócesis de Guadix, situada en la zona oriental del reino, en la que era mayoritaria la población morisca, y utilizo como fuentes lo establecido en el Sínodo de 1554 y los pleitos de las Audiencias Episcopales, esta última una fuente en gran medida infrautilizada hasta el momento.

Gracias a ello, he podido valorar la importancia y evolución de las muestras de resistencia a este control, que van desde las ausencias a misa los días de guardar hasta los conatos de rebelión, lo que coadyuva a la progresiva configuración de la mentalidad del “todos son uno” por parte de las autoridades, que acabó provocando la expulsión de los moriscos a principios del siglo XVII.

El estudio también ofrece prueba documental de la profunda heterogeneidad de la comunidad morisca.

Conclusiones

Tal y como se podrá haber apreciado, el control de la asistencia a misa a través de los padrones, está lejos de ser un elemento secundario dentro del proceso de aculturación y represión con respecto a la población morisca. De hecho, este control fue un elemento básico en el progresivo descontento que acabó estallando en 1568 y en la progresiva conformación del “todos son uno”.

En cuanto a lo primero, los moriscos presentaron un absoluto rechazo a los padrones, no solo por la incomprensión de los rituales de la misa, que se debe recordar que era realizada básicamente en latín, por las lecturas largas y tediosas de los padrones durante la misma y por las corruptelas del clero parroquial, sino también porque en esencia suponían pedir a los moriscos el estricto cumplimiento de una obligación que a veces era incumplida por sus vecinos cristianos viejos. De hecho, al no estar estos últimos incluidos en los padrones, éstos eran un recuerdo constante a la puesta en duda de su cristianismo y marginación.

He aquí el origen del segundo de los elementos, la progresiva conformación del “todos son uno”, la puesta en duda generalizada del cristianismo de los moriscos por su origen, puesto de manifiesto en los pleitos de la Audiencia Episcopal, en los que hemos constatado cómo antes de 1554 no se le da un origen étnico a los problemas de asistencia, tras esa fecha se aduce como causa de mayor gravedad de las faltas el hecho de descender de “cristianos nuevos” y, tras la rebelión, se cambia esta terminología por la de “moros”.

En este sentido, se ha podido constatar una evolución en el control de la asistencia a misa, pudiendo establecer cuatro grandes periodos: desde las conversiones de 1500 y hasta la década de 1550 se ve mediatizado por el caos organizativo en que se hallaban inmersas las iglesias del reino de Granada, habiendo un elevado número de faltas y numerosos abusos por parte del clero parroquial; entre 1550 y 1568 se adoptan los principios contrarreformistas, lo que se traduce en una reglamentación más precisa, establecida en el caso accitano en el Sínodo de 1554, y una actividad mucho más intensa de la Audiencia Episcopal, con la consecuencia de una mayor presión aculturadora que dará lugar, del lado morisco, a una creciente oposición, reflejada en sucesos como los de Jerez del Marquesado de 1560, y del lado cristiano viejo a una progresiva puesta en duda del cristianismo del pueblo morisco en su conjunto, derivando ambos elementos en el estallido de la rebelión de 1568-1571, donde las muestras de odio de los rebelados contra los padrones y el clero parroquial quedan patentes; y desde la expulsión de la población morisca del reino en 1570 se mantiene el control con respecto a la pequeña comunidad morisca que queda en el reino, sobre todo hasta la nueva expulsión de 1584, pero ahora sin los padrones como instrumento, lo que no quiere decir menos presión por el control ejercido por los vecinos cristianos viejos sobre unos moriscos que ya sí son una auténtica y dispersa minoría entre ellos.

De todo ello han sido muestra los pleitos de la Audiencia Episcopal, mostrando así la riqueza de unas fuentes hasta ahora poco utilizadas frente a otras como los procesos inquisitoriales. Y es que, en mi opinión, la represión ejercida por los tribunales diocesanos, pese a lo moderado de sus sentencias, fue importantísima como elemento aculturador-represor por su carácter continuo y cercano. En cualquier caso, pese a su actuación, el problema de las faltas de asistencia continuó.

En este artículo lo he podido valorar cuantitativamente por primera vez, sacando como conclusiones su fuerte componente femenino y su importancia en los medios predominantemente moriscos como la parroquia de Santa Ana de Guadix, alejándose de ser un hecho minoritario o puntual.

En relación con esto último viene al caso la última de las conclusiones de este trabajo: la gran heterogeneidad de la población morisca, en la que convivían personas plenamente integradas, por la sinceridad de su conversión o por intereses económico-sociales; personas que cumplían solo externamente los principios con la religión católica por imposición y en aplicación de los principios musulmanes de taqiyya o niyya; y la población que se resistió a la aculturación con actitudes de abierta oposición, desde las posturas más extremas de bandolerismo, huida al norte de África o conatos de rebelión, hasta otras aparentemente menos radicales, que no por ello menos importantes, como las faltas reiteradas de asistencia a misa y, caso de asistir, hacerlo de una manera pasiva y/o inadecuada. Olvidar esta heterogeneidad, y la interna de cada grupo de los indicados, sería caer en los mismos estereotipos fabricados por los defensores de la expulsión que se acabó materializando en el siglo XVII.

HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE ESPAÑA A TRAVÉS DE SUS CONSTITUCIONES Y DE SU EVOLUCIÓN SOCIOECONÓMICA

Conferencia sobre la Historia Contemporánea de España vista a través de las Constituciones aprobadas en las distintas épocas y de la evolución socioeconómica del país, desde el Antiguo Régimen a la actualidad, por Carlos Javier Garrido García.

Encierro en el Siles de la Posguerra. Fuente: «Recuerdos del Ayer y Siles». Úbeda: El Olivo, 1999.

El pasado día 4 de diciembre de 2018 realicé en el salón de actos del IES «Doctor Francisco Marín» de Siles (Jaén) una conferencia destinada al alumnado de Bachillerato, Ciclos Formativos y 4º de la ESO para conmemorar el Día de la Constitución.

El objetivo de la conferencia era explicar la Historia Contemporánea de España desde el Antiguo Régimen a la actualidad, ejemplificando la evolución política con las distintas constituciones y proyectos constitucionales registrados en esta época (como las de 1812, 1837, 1845, 1855, 1869, 1873, 1876, 1931 y 1978) y explicándola a través de la evolución demográfica y socioeconómica de España.

Para ilustrar esta evolución utilicé datos del ámbito vivencial del alumnado, es decir, datos demográficos y socioeconómicos de la localidad de Siles. Esta localidad de la Sierra de Segura es un buen ejemplo de los principales condicionantes de la Historia Contemporánea española: el tradicional subdesarrollo y polarización social, y el carácter desequilibrado del desarrollo registrado desde la década de 1960. Todo ello provocó una fuerte conflictividad social e inestabilidad política y el establecimiento de unos regímenes políticos con fuertes caracteres oligárquicos y con graves contradicciones internas.

Con todo ello, pretendía que el alumnado entendiera la complicada situación actual, marcada por las consecuencias de la crisis económica iniciada en 2008, lo mismo que los cambios políticos de anteriores épocas que estuvieron condicionados o provocados por cambios o determinantes socioeconómicos, causa y efecto de los mismos.

Si desea descargarse el PPT de la Conferencia, en PDF, pulse aquí: PPT Conferencia Constitución 2018

LA REBELIÓN DE LOS MORISCOS EN GUADIX Y SU TIERRA (1568-1571)

Resumen y Presentación de PPT de la comunicación «Guadix y su tierra durante la rebelión de los moriscos (1568-1571): coyuntura bélica y cambios socioeconómicos», de Carlos Javier Garrido García.

Congreso Internacional «Recordar la guerra, construir la paz. 450 aniversario de la rebelión de las Alpujarras».

Entre los días 21 y 24 de noviembre de 2018 se ha celebrado en Bubión (Granada) y Laujar de Andarax (Almería), un congreso internacional sobre la rebelión de los moriscos del reino de Granada producida entre los años 1658 y 1571. La variedad y calidad de las conferencia y comunicaciones presentada auguran que este congreso será un hito historiográfico fundamental dentro de la historia de los moriscos granadinos y españoles.

Si desea consultar la página web del congreso, pulse aquí. Para ver el programa del congreso, pulse aquí.

Bubión (Granada), sede de las dos primeras jornadas del Congreso Internacional sobre la rebelión de los moriscos del reino de Granada.

La rebelión de los moriscos en Guadix y su tierra.

El día 21 de noviembre, en Bubión, presenté una comunicación sobre el desarrollo y consecuencias de la rebelión de los moriscos en Guadix y su Tierra. Esta zona ocupó un papel destacado en el conflicto debido a su mayoritaria población morisca, a su cercanía a las Alpujarras y al haber constituido uno de los centros de la retaguardia castellana. Entre diciembre de 1568 y marzo de 1569 hay que destacar el papel de las milicias de la ciudad de Guadix, que saquean el Marquesado y Laroles, en 1569 se convierte en centro de aprovisionamiento del ejército de marqués de los Vélez, participando las milicias accitanas en el saqueo de Alboloduy, y en 1570 del ejército de don Juan de Austria.

La coyuntura bélica estuvo marcada por las destrucciones bélicas provocadas por los moriscos y las tropas castellanas, la reducción de la superficie sembrada y el desplazamiento del ganado al reino de Jaén, generando todo ello una fuerte crisis socioeconómica.

Sin embargo, esta situación critica fue aprovechada por las élites accitanas para reforzar su dominio gracias al enorme botín de guerra conseguido, consistente en personas esclavizadas, ganados, ropas y joyas. Los beneficios del botín fueron empleados en la compra de bienes moriscos, lo que reforzó su dominio socioeconómico y la polarización social existe. Muestra de esta última es la explosión demográfica que conoce el barrio de las cuevas del Guadix de la posguerra.

Para ver la presentación de PPT utilizada en la defesa de la comunicación, pulse aquí: PPT Congreso Moriscos

Para ver el vídeo de la defensa de la comunicación en el congreso, pulse aquí.

LA FORMACIÓN DE LA MONARQUÍA HISPÁNICA Y SU EXPANSIÓN MUNDIAL (1474-1700)

Resumen del Tema 3 de Historia de España para Selectividad referente a la Monarquía Hispánica durante los Reyes Católicos y los Austrias, por Carlos Javier Garrido García.

Felipe II, por Sofonisba Anguissola. Fuente: Wikipedia.

INTRODUCCIÓN

Entre 1474 y 1700 podemos distinguir tres etapas fundamentales en la evolución de la Monarquía Hispánica: el reinado de los Reyes Católicos (1474-1516), en el que queda establecido el Estado Moderno y la monarquía confederal con la unión dinástica de Castilla y Aragón; los Austrias Mayores (reinados de Carlos I y Felipe II, 1517-1598), caracterizados por la hegemonía mundial y los problemas para su mantenimiento; y los Austrias Menores (reinados de Felipe III, Felipe IV y Carlos II, 1598-1700), caracterizados por la pérdida de la hegemonía y una profunda crisis política y socioeconómica.

EVOLUCIÓN POLÍTICA DE LA MONARQUÍA HISPÁNICA (1474-1700)

Reinado de los Reyes Católicos (1474-1516)

Los príncipes herederos de Castilla y Aragón, Isabel y Fernando, se casaron en 1469, uniendo ambas coronas bajo su mandato al heredar Isabel la corona de Castilla en 1474 y Fernando la de Aragón en 1479. A partir de entonces, ambas coronas compartieron monarcas, ejerciendo ambos sus funciones en las dos coronas (de ahí el lema de los reyes: “Tanto Monta”), pero estas siguieron funcionando de hecho y de derecho como coronas independientes, cada una con sus propios fueros, es decir, sus leyes, instituciones, fronteras, monedas, etc. propias. Por tanto, no se puede hablar de un Estado unitario y centralista, sino de una simple unión dinástica que dio lugar a una especie de Estado confederal, la Monarquía Hispánica.

La política de los Reyes Católicos (título honorífico concedido por el papa Alejandro VI en 1494) estuvo marcada por su expansión territorial, tanto en la Península como en el exterior, por su enfrentamiento con Francia por el dominio de Italia y la hegemonía europea, y por el establecimiento del Estado Moderno.

En cuanto a la expansión territorial, los Reyes Católicos acabaron el proceso de “Reconquista” con la conquista del reino nazarí de Granada entre 1482 y 1492, acabaron la conquista de Canarias en 1496, iniciaron una política de expansión territorial en el norte de África (ocupando Melilla en 1497), iniciaron el proceso de expansión en América tras el descubrimiento de Colón en 1492 y el reino de Navarra fue anexionado a la Corona de Castilla en 1512, aunque conservando sus fueros.

En cuanto a los enfrentamientos con Francia, el escenario de los mismos fue Italia, enfrentándose ambas coronas por el dominio del reino de Nápoles, que acabó incorporándose a la Corona de Aragón en 1504. El enfrentamiento con Francia fue básico en la futura evolución de la Monarquía Hispánica, ya que esta pasó a ocupar la hegemonía en el continente y, para asegurarla, los Reyes Católicos realizaron una política matrimonial con sus hijos cuyo objetivo era aislar a Francia. De estos matrimonios, el más trascendental fue el de la princesa Juana “La Loca”, finalmente heredera de la Monarquía, con Felipe “El Hermoso”, hijo de Maximiliano I de Austria y María de Borgoña.

Estado Moderno: establecimiento de una monarquía autoritaria (ejército permanente, sometimiento de la nobleza, corregidores, consejos, chancillerías, Real Patronato, Inquisición).

El Imperio de los Austrias Mayores (1516-1598)

Reinado de Carlos I (1517-1556): se establece definitivamente la monarquía confederal hispánica al unir en su persona la herencia centroeuropea de su padre Felipe el Hermoso (Flandes, Franco Condado, Austria y Corona Imperial) y la de su madre Juana La Loca (Castilla, Corona de Aragón), predominando un sentido patrimonial de la monarquía, es decir, el rey tenía como patrimonio distintos reinos que mantenían su propia organización político-administrativa y leyes o fueros. Durante su reinado se estableció definitivamente el Estado Moderno gracias a su victoria frente a los comuneros castellanos y los agermanados valencianos y mallorquines. Además, se produce una importante expansión en América con la conquista de los imperios azteca e inca. En cuanto a la política exterior, estuvo basada en la defensa de la “Universitas Christiana”, es decir, la defensa de la unidad de la cristiandad bajo la autoridad política del emperador y la religiosa del papa. De esta defensa surgieron los enfrentamientos con Francia por la hegemonía política en el continente, con el Imperio Otomano por su expansión en Europa Oriental y con los príncipes alemanes protestantes. El fracaso o estancamiento en estos enfrentamientos, le llevó a abdicar en 1556, dividiendo su Imperio: la Corona Imperial y Austria para Fernando y el resto para Felipe.

Reinado de Felipe II (1556-1598): durante su reinado culmina la unificación peninsular al proclamarse rey de Portugal (1580). Su política exterior sigue basada en la defensa del catolicismo frente a los hugonotes franceses, Inglaterra, los otomanos y la Holanda protestante. Sin embargo, la monarquía se ve impotente para mantener todos estos enfrentamientos, viéndose obligado el rey a decretar varias bancarrotas durante su reinado y esquilmando los recursos económicos de Castilla con una fortísima presión fiscal. En política interna, se lleva a cabo una fuerte represión interna contra las disidencias religiosas, acrecentándose la presión inquisitorial, tomando fuerza de ley los decretos del Concilio de Trento en 1564 y provocando la rebelión de los moriscos granadinos entre 1568 y 1571, que acabaron siendo expulsados a otras zonas castellanas.

La decadencia de los Austrias Menores (1598-1700)

La decadencia de la monarquía hispánica se produjo por la debilidad de los monarcas, que dejan las tareas de gobierno efectivo en manos de validos como el duque de Lerma o el conde-duque de Olivares, por la fuerte crisis demográfica y socioeconómica, por el descenso de las remesas de metales preciosos americanos, por la fuerte inflación y por la corrupción y mala gestión generalizadas. Sin embargo, el siglo XVII es el Siglo de Oro para las artes y las letras, con grandes personalidades como Velázquez, Cervantes y Lope de Vega.

Reinado de Felipe III (1598-1621): durante su reinado las dificultades financieras de la monarquía hispánica llevan a buscar la paz con las protestantes Inglaterra y Holanda. Para seguir manteniendo el ideal de defensa del catolicismo se decretó la expulsión de los moriscos en 1609, medida que acrecentó la crisis socioeconómica.

Reinado de Felipe IV (1621-1665): durante el valimiento del Conde-Duque de Olivares se llevó a cabo un programa de reformas que perseguía la unificación centralista de la Monarquía HIspánica siguiendo el modelo castellano. Sin embargo, la primera medida, la Unión de Armas, que establecía una contribución proporcional de cada reino para el ejército de la monarquía, provocó las sublevaciones de Cataluña y Portugal en 1640, que provocaron la caída del valido y la independencia de Portugal.

Reinado de Carlos II (1665-1700): la crisis socioeconómica toca fondo y se pierde de manera definitiva la hegemonía europea en favor de la Francia de Luis XIV. A ello se unen los constantes problemas físicos del monarca, producto de la consanguinidad de los matrimonios reales, destacando entre ellos su falta de descendencia. Finalmente, en 1700 elige como sucesor a Felipe de Anjou, de la Casa de Borbón y nieto de Luis XIV, dando lugar a su muerte a la Guerra de Sucesión (1700-1713).

ORGANIZACIÓN POLÍTICA, SOCIAL Y ECONÓMICA

Todas estas características serán analizadas en profundidad en el tema siguiente, indicando ahora sólo sus líneas generales.

Estructura político-administrativa de la Monarquía Hispánica

Monarquía casi confederal: unión de distintas entidades políticas independientes en la persona del monarca.

Gobierno centralizado en la Corte y organizado en secretarios y Consejos; marginación política de las Cortes de cada reino (jurar al monarca y votar nuevos impuestos), administración territorial (virreyes, capitanes generales o gobernadores) y administración local (concejos controlados por los corregidores).

Organización social

Sociedad estamental: estamentos privilegiados (nobleza y clero: monopolio cargos públicos, propiedad de la tierra, exención fiscal y justicia propia) y no privilegiados (estado llano). Todos ellos muy heterogéneos en cuanto a su nivel de riqueza.

Economía

Estancamiento demográfico (Ciclo demográfico antiguo).

Predominio de una agricultura de subsistencia. Deficiente estructura de la propiedad: grandes latifundios de nobleza y clero trabajados por jornaleros. Escaso desarrollo técnico. Predominio de los intereses ganaderos (Mesta) sobre los agrarios.

Escaso desarrollo de la artesanía, exportación de materias primas e importación de productos elaborados.

Monopolio comercial en América, pero en realidad actúan como intermediarios. La economía americana se basó en la minería y en el trabajo indígena obligatorio (encomiendas).

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LA EDAD MEDIA: TRES CULTURAS Y UN MAPA POLÍTICO EN CONSTANTE CAMBIO (711-1474)

Resumen del Tema 2 de Historia de España para Selectividad (Andalucía) referente a la Edad Media, por Carlos Javier Garrido García.

Alfonso II de Asturias, elaborador del concepto de «reconquista».

INTRODUCCIÓN

El periodo comprendido entre la invasión musulmana (711) y el fin del proceso de “Reconquista con la ocupación castellana de Granada (1492) configura dos de las características básicas de la España contemporánea: la diversidad lingüística y cultural de los reinos cristianos que surgen en el norte frente al Islam, que dieron lugar a la monarquía confederal moderna y a los problemas nacionalistas contemporáneos, y el proceso de reconquista que estos reinos inician y que supone una situación bélica casi constante y un proceso de repoblación en el que nobleza e instituciones eclesiásticas fueron determinantes, dando lugar a la expansión en el norte de África y América con los Austrias y al subdesarrollo económico debido a la deficiente estructura de la propiedad agraria.

AL-ANDALUS: LA ESPAÑA ISLÁMICA

La conquista musulmana

La conquista de la Península por los musulmanes fue un proceso rápido debido a las luchas internas de los visigodos y a las dificultades por las que atravesaban las clases más populares por la prefeudalización y los judíos por las medidas segregadoras, por lo que ambos grupos recibieron a los musulmanes como libertadores. Así, entre los años 711 y 715 toda la Península, con la excepción de la franja septentrional, quedó en manos musulmanas.

Como consecuencia de ello, la nueva sociedad quedó conformada por una minoría dominante de invasores árabes y bereberes y la mayoría sometida de los conquistados: la población hispanorromana de religión cristiana (los denominados mozárabes) que era el grupo más numeroso, aunque su número fue decreciendo debido a las conversiones al Islam, dando lugar al que fue el grupo predominante en Al-Ándalus, los muladíes, y por último la minoría judía.

Fase de dominio musulmán: del emirato al califato (711-1031)

Emirato dependiente (711-756): tras la conquista, se estableció para el gobierno de la Península un emir dependiente del Califato Omeya de Damasco.

Emirato independiente (756-929): Tras la caída del Califato Omeya y el establecimiento del Califato Abbásida, el príncipe omeya Abderramán I se refugió en la Península, estableciendo un emirato independiente en el aspecto político, aunque seguía dependiendo en el aspecto religioso, al menos teóricamente, del Califato Abbásida. El nuevo emir hubo de enfrentarse a las disputas internas entre árabes y bereberes, a las sublevaciones de mozárabes y muladíes y a los núcleos de resistencia cristiana surgidos en el norte peninsular que, tras consolidarse, inician un lento proceso de expansión hacia el sur.

Calitafo (929-1031): con el acceso al poder de Abderramán III el emir logra consolidar su autoridad y restablecer la unidad territorial gracias a varias campañas militares. Gracias a ello, en el año 929 se proclama califa, es decir, máxima autoridad civil y religiosa, dejando de depender de los califas de Oriente. Además, gracias a su influencia en el norte de África, consigue controlar las rutas comerciales de la zona, y con ello el suministro de oro del Sudán a Europa, siendo esta una de las causas fundamentales del auge económico de la época. En el terreno político, se establece un estado autocrático, en el que el califa detentaba todos los poderes. Además, establece un ejército profesional y una administración jerarquizada. Territorialmente el califato se divide en coras gobernadas por un representante del califa, el wali, y para la administración de justicia se establecen los cadíes. El máximo apogeo del califato se registra con Al-Hakan II, entrando en crisis con Hixem II, que delegó sus poderes en su visir Almanzor. Este y sus sucesores no pudieron frenar los conflictos internos, que acabaron por disgregar el califato, finalmente disuelto el año 1031.

Fase de dominio cristiano (1031-1492)

La disgregación del califato dio lugar a numerosos estados independientes, los reinos de Taifas, sólo unificados temporalmente por la invasión de grupos integristas procedentes del norte de África como los almorávides (1085-1147) y los almohades (1171-1212). Coincidiendo con esta situación crítica, los reinos cristianos se ven cada vez más fuertes para impulsar la reconquista, de la que solo sale indemne el reino nazarí de Granada, que pervive desde el 1245 al 1492 gracias a su vasallaje con respecto al reino de Castilla, la crisis en que cae sumido este último tras los grandes avances del siglo XIII y su hábil diplomacia.

LA ESPAÑA CRISTIANA EN LA EDAD MEDIA Y EL PROCESO DE RECONQUISTA

La conquista musulmana no fue efectiva en la franja norte peninsular, surgiendo allí una serie de reinos cristianos caracterizados por su inicial debilidad y aislamiento, pero que constituyen la base de la configuración en la Edad Media de los grandes cuatro reinos de Castilla, la Corona de Aragón, Navarra y Portugal, que a partir del siglo XI ganan la partida a Al-Andalus en el proceso reconquistador.

El nacimiento de los reinos cristianos y el proceso de reconquistador

El primer núcleo de resistencia cristiano surge en Asturias tras la batalla de Covadonga (722), surgiendo el principado de Asturias, germen del reino de León, en el que destaca la labor de Alfonso II (791-842) que inicia el proceso de expansión hacia el sur y lo justifica autoproclamándose heredero de la monarquía visigoda, surgiendo entonces el concepto de “Reconquista”. Del mismo modo surgen los reinos de Navarra, Aragón, los condados catalanes dentro de la Marca Hispánica carolingia y Castilla.

Hasta el siglo XI el proceso de reconquista es muy lento por la fortaleza del emirato y del califato, pero tras la disgregación de este en 1031 se intensifica, siendo sus grandes hitos la conquista de Toledo en 1085, la de Zaragoza en 1118, la victoria de las Navas de Tolosa en 1212 y las ocupaciones de Palma de Mallorca (1229), Córdoba (1236), Valencia (1238), Jaén (1246), Sevilla (1248) y Cádiz (1262).

Los siglos XIV y gran parte del XV son de fuerte crisis interna para los reinos cristianos debido a las epidemias de peste y a los conflictos internos entre bandos nobiliarios, frente a los cuales la autoridad real se ve cada vez más impotente. En cualquier caso, esta es la época de la expansión aragonesa en el mediterráneo occidental.

La repoblación

La repoblación es la ocupación y colonización de las tierras arrebatadas a los musulmanes en el proceso de reconquista.

En este proceso podemos distinguir dos grandes fases: la primera, hasta el siglo XI, marcada por la lentitud del avance, por lo que se llevó a cabo a través de la “presura” o apropiación individual. Es decir, del ofrecimiento de pequeños lotes de tierra a los repobladores, de manera complementaria a la colectiva llevada a cabo por señores y monasterios; y la segunda, entre el siglo XI y XIII, en el que la rapidez y amplitud del avance hizo que la tierra fuera entregada en grandes lotes a señores, instituciones eclesiásticas y concejos. Una diferencia básica entre Castilla y Aragón durante la Edad Media fue el trato a los vencidos, expulsados mayoritariamente a partir de la sublevación mudéjar de 1264 en la primera y mantenidos en el terreno en grandes comunidades en el segundo.

La principal consecuencia de las diferencias entre ambas fases es la desigual estructura de la propiedad agraria en la Península, con un norte en el que predominan las pequeñas y medianas propiedades campesinas, aunque con el problema de un creciente minifundismo por los repartos de herencias, y con un sur en el que predominaban los grandes latifundios y la mayor parte de la población agraria eran jornaleros sin tierras.

Características políticas, económicas y sociales de los reinos cristianos peninsulares en la Edad Media

Se establecen ahora las bases económicas y sociales que predominan en el Antiguo Régimen: economía agraria de base señorial y sociedad estamental, aunque el proceso de reconquista supuso que en los reinos peninsulares hubiera características singulares como una mayor presencia de campesinado libre, una mayor fortaleza e independencia de los concejos municipales y la presencia de comunidades mudéjares y judías.

En el ámbito político, en la Edad Media se establecen unas monarquías feudales que, en su lucha frente a nobleza y clero por asentar su poder, se van apoyando en la burguesía ciudadana, lo que explica la importancia de las Cortes o parlamentos estamentales. Frente a los amplios poderes de los monarcas castellanos, que acumulan en sus manos todos los poderes y establecen un estado unificado y centralista, en la Corona de Aragón predomina el “pactismo”, es decir, que el poder del monarca dependía del pacto con sus súbditos, por lo que sus poderes estaban limitados por las Cortes que los representaban. Además, la corona de Aragón era una monarquía confederal compuesta por varios reinos (Valencia, Aragón, Mallorca, Cerdeña, Sicilia, condados catalanes) que solo compartían al mismo monarca pero que tenían sus leyes e instituciones propias, es decir, sus propios fueros.

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LA PENÍNSULA IBÉRICA DESDE LOS PRIMEROS HUMANOS HASTA LA DESAPARICIÓN DE LA MONARQUÍA VISIGODA

Resumen del Tema 1 de Historia de España para Selectividad (Andalucía) referente a la Prehistoria , Edad Antigua y Reino Visigodo, por Carlos Javier Garrido García.

Reyes visigodos en el «Codex Vigilanus».

LA PREHISTORIA

Paleolítico

Comprende desde la aparición de los primeros vestigios humanos (1’3 millones de años, en Orce) hasta el desarrollo de sistemas de productores de alimentos (10.000 a.C.). Los grupos humanos de todo este periodo se dedicaban a la caza y recolección.

Paleolítico Inferior (1’3 millones a 100.000 a.C.): Es una época de clima cálido. Los primeros restos de homínidos se localizan en Orce y corresponden a industria lítica asociada a Homo Erectus, con una antigüedad de en torno a 1’3 millones de años. Algo más recientes son los restos localizados en Atapuerca (Burgos), datados con una antigüedad en torno a los 700.000 años y correspondientes al Homo Antecessor, antecedentes de los neandertales. La industria lítica del Paleolítico Inferior viene definida por las bifaces o hachas de mano de doble filo.

Paleolítico Medio (100.000-35.000 a.C.): Es la época de las glaciaciones. En este periodo predomina en la península el Hombre de Neanderthal, homínido que presentaba características de adaptación a un clima más frío (mayor envergadura y capacidad craneal, arco supraorbital, etc). Su industria lítica es la denominada Musteriense, caracterizada por útiles como cuchillos, buriles y raederas elaborados a partir de lascas. Además, los neandertales se caracterizan por su hábitat en cuevas y por presentar los primeros ritos de enterramiento ya que aparecen los enterramientos acompañados de útiles, alimentos y flores.

Paleolítico Superior (35.000-10.000 a.C.): El clima se va templando progresivamente. Procedente de África, hace su aparición en la Península el Homo Sapiens. En cuanto a sus útiles, destacan dos culturas: la solutrense, caracterizada por los útiles de sílex, y la magdaleniense, caracterizada por los útiles de hueso y las primeras muestras de arte parietal (con el ejemplo principal de Altamira, destacan por su naturalismo, por las figuras aisladas sin componer aparentemente escenas y se le supone una función mágica propiciatoria de la caza) y mobiliario (en el que destacan las venus o figuras femeninas fomentadoras de la fertilidad).

Mesolítico

Comprende desde el 10.000 al 5.000 a.C.

Es un periodo de transición entre el Paleolítico y el Neolítico. Destacan los útiles de piedra de pequeño tamaño (microlitismo) con carácter compuesto, ya que su utilizaban asociados a madera o asta de animales (lanzas, flechas, hachas). En el aspecto artístico destaca el Arte Levantino, caracterizado por un creciente esquematismo hasta llegar al abstraccionismo geométrico neolítico y por la composición de escenas como bailes o cacerías.

Neolítico

Se desarrolla entre el 5.000 y 2.000 a.C.

Este periodo está caracterizado por el establecimiento progresivo de una economía productora basada en la agricultura y ganadería. Esta economía surgió en el llamado “Creciente Fértil” en Oriente Próximo y se fue difundiendo progresivamente por el Mediterráneo. De ahí que en la Península Ibérica las primeras zonas que pasan al Neolítico sean el Levante y Sur peninsular. El paso a una economía productora fue revolucionario, suponiendo, por un lado, la sedentarización de una población hasta entonces nómada y un crecimiento demográfico por la mejora de la alimentación, provocando ambos elementos el inicio de la urbanización o surgimiento de ciudades. Por otro lado, el aumento de la producción y la acumulación de excedentes favorecieron el surgimiento del comercio y la estratificación social y política, que terminó dando origen a las ciudades-estado en sustitución de las estructuras tribales.

Podemos distinguir dos grandes fases en este periodo: el Neolítico Antiguo, caracterizado por la cerámica cardial (decoración impresa con conchas) y que se desarrolla en el litoral mediterráneo, y el Neolítico Pleno, caracterizado por la cerámica pintada y en el que destacan las culturas de los sepulcros de fosa (Cataluña) y la denominada “Cultura de Almería”.

Edad de los Metales

Se desarrolla a partir de 2.000 a.C.

Este periodo se caracteriza por el surgimiento de la metalurgia, innovación técnica que supuso un aumento de la producción y, con ello, de los núcleos urbanos, de la estratificación social y de las relaciones de poder entre grupos.

Podemos diferenciar dos grandes etapas, que coinciden en que el desarrollo se centra en el sureste peninsular: la Edad del Cobre, en la que destaca la Cultura de los Millares, caracterizada por poblados amurallados y necrópolis, y la Edad del Bronce, en la que destaca la Cultura del Argar, caracterizada por enterramientos domésticos, una fuerte jerarquización social y la arquitectura megalítica (dólmenes de enterramiento).

LA EDAD ANTIGUA

Las colonizaciones

Durante este periodo la Península Ibérica sufre la influencia cultural de pueblos procedentes del Mediterráneo Oriental mucho más desarrollados y en los que ya se utilizaba la escritura. Estos pueblos establecieron en la Península, especialmente en su litoral mediterráneo, factorías para el intercambio comercial, buscando la compra de materias primas (metales, pesca, salazones, salinas, tinturas) y la venta de productos elaborados (abalorios, cerámica, perfumes).

Los principales pueblos colonizadores fueron los Fenicios, cuya presencia en la Península se constata desde siglo VIII a.C. en el sur y sureste peninsular; los Griegos, que se implantan sobre todo desde siglo V a.C. desde la colonia de Massalia (Marsella) y especialmente en el noreste peninsular; y los Cartagineses, que procedentes de la colonia fenicia de Cartago se anexionaron en la Península de las factorías fenicias y conquistaron el sur y este peninsular a partir del año 237 a.C.

Las colonizaciones supusieron un fuerte desarrollo económico, cultural y social para los pueblos peninsulares, al entrar en contacto con civilizaciones más avanzadas. Sin embargo, esta incidencia fue desigual, siendo muy importante en el litoral mediterráneo, menor en el interior y escasa en el noroeste.

Las grandes culturas prerromanas

La influencia de las colonizaciones y las invasiones celtas que incidieron especialmente en el noroeste peninsular configuran tres grandes conjuntos de culturas prerromanas: los pueblos íberos, localizados en el sur y este peninsular; los celtas, en el noroeste; y los celtíberos, en la zona de transición del centro peninsular.

Los Celtas eran un pueblo de origen indoeuropeo que se estableció en el norte y noroeste peninsular a partir del 1.100 a.C. Se caracterizaban por el uso de la metalurgia del hierro, una economía básicamente ganadera, el establecimiento de poblados fortificados denominados castros con casas de planta circular y el desarrollo de prácticas funerarias de incineración.

Los Íberos son el conjunto de pueblos del sur y este peninsular muy influidos por los pueblos colonizadores. Tienen su precedente en la cultura tartésica, surgida en el valle del Guadalquivir gracias a la influencia fenicia y caracterizada por el establecimiento de organizaciones estatales monárquicas. Los íberos se organizaban en torno a la tribu y las ciudades-estado que extendían su influencia en un entorno rural. Nunca existieron reinos o Estados. Se caracterizan también por una fuerte jerarquización social y política y un gran desarrollo artístico con destacada influencia griega.

La Hispania romana

Roma inicia la conquista de la Península a partir del 218 a.C. en el marco de las guerras púnicas contra Cartago. En el proceso de conquista podemos diferenciar tres grandes fases: entre los años 218-206 a.C. los romanos conquistan el sur y el levante mediterráneo; entre los años 206-133 a.C. se ocupa el centro y oeste peninsular gracias a las victorias en las guerras contra celtíberos y lusitanos; y entre los años 29-19 a.C. se termina la conquista con las victorias en las guerras cántabro-astures.

La conquista supuso la Romanización de la Península, es decir, la asimilación de las estructuras políticas, sociales, económicas, culturales e ideológicas del Imperio Romano. Este proceso varió en intensidad según el grado de desarrollo previo de los pueblos prerromanos, siendo muy intenso en las zonas íberas, menor en las celtíberas y celtas y muy tenue en las zonas de cántabros y vascones. Los principales agentes de romanización fueron el ejército, las colonias en las que se asentó población de origen itálico, el alistamiento de indígenas como tropas auxiliares, el intenso proceso de urbanización, la unificación lingüística a través de la difusión-imposición del latín y el establecimiento de una amplia red de calzadas de comunicación.

En cuanto a la organización política, lo romanos dividieron la Península en provincias. La primera división provincial data del año 197 a.C., estableciéndose dos: Hispania Citerior e Hispania Ulterior. En el año 27 a.C. se establecieron tres provincias: Bética, Lusitania y Tarraconense, a las que se añadieron en el siglo III las Cartaginense, Gallaecia y Balearica. Cada provincia se dividía en conventus o distritos judiciales. En cuanto a las ciudades, estas se jerarquizaban en tres niveles: colonias, en las que se asentaba población de origen itálico que gozaba de plenos derechos y extendían su dominio sobre un extenso ámbito de influencia; los municipios, en los que la población indígena gozaba de parte de los derechos de la población romana; y las ciudades federadas, libres o estipendiarias, en las que su población indígena tenía unos derechos limitados.

En cuanto a la explotación económica, los romanos fomentaron el desarrollo minero y agrario para la exportación, y se produjo un fuerte crecimiento de la artesanía y el comercio.

Por último, en cuanto a la organización social, esta era piramidal, dividiéndose la población en dos grandes grupos: no libres (esclavos) y libres. En estos últimos se distingue entre los ciudadanos romanos de los órdenes senatorial, ecuestre y decurional, la plebe o ciudadanos no privilegiados y los no ciudadanos como peregrinos y libertos. La mayoría de la población hispanorromana eran peregrinos, es decir, personas libres que disfrutaban de derechos civiles pero no políticos.

LA MONARQUÍA VISIGODA

El Imperio Romano entró en crisis a partir del siglo III, lo que posibilitó la invasión del mismo por los pueblos bárbaros procedentes del centro y este de Europa. En el caso de la Península Ibérica, las invasiones se inician el año 409 por los pueblos vándalos y alanos, que terminaron pasando al norte de África, y por los suevos, que se asentaron en el noroeste peninsular. A partir del 415 penetran en la península los visigodos, que se habían establecido en el sur de Francia. Su reino se consolida con la caída del Imperio el 476, pero fueron expulsados del norte de los Pirineos por los francos tras la Batalla de Vouillé (507), pasando a establecer su capital en Toledo.

Los visigodos sometieron a la población hispanorromana, imponiendo una estricta segregación política, jurídica, social y religiosa, esta última debida al carácter arriano de los visigodos frente al catolicismo de los hispanorromanos.

Los visigodos consiguieron la unificación territorial al ocupar toda la Península durante el reinado de Leovigildo (573-586) al conseguir derrotar a los suevos del noroeste y a los bizantinos del sur. Esta unificación territorial se vio acompañada de la unificación religiosa con Recaredo, que estableció la conversión de los visigodos al catolicismo el año 589. Con ello disminuyó la segregación entre visigodos e hispanorromanos, fundiéndose las élites de ambos grupos.

Pese a todo lo anterior, en el terreno económico la monarquía visigoda se caracteriza por la crisis del comercio y la artesanía y la intensa ruralización. Además, en el campo se produce una prefeudalización, configurándose una élite que dominaba amplias posesiones territoriales trabajadas por población dependiente. Esta prefeudalización afectó también al ámbito político, concediendo los reyes visigodos amplios poderes a sus representantes territoriales, los denominados “dux”.

A principios del siglo VIII el reino visigodo se encontraba en crisis: la prefeudalización produjo un fuerte descontento social, las medidas antijudías provocaron un descontento de este colectivo y tras la muerte del rey Witiza se produjo un enfrentamiento entre el nuevo rey Rodrigo y los hijos del anterior. Todo ello facilita la entrada de los musulmanes en la península el 711: la población sometida al feudalismo y los judíos recibieron a los musulmanes como libertadores y fueron los hijos de Witiza los que los llamaron a la Península como tropas mercenarias para derrotar a Rodrigo.

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EL MÉTODO HISTÓRICO: RESPETO A LAS FUENTES Y DIVERSIDAD DE PERSPECTIVAS

Tema introductorio para la preparación de la Historia de España para Selectividad sobre el método histórico, por Carlos Javier Garrido García.

Portada de la revista «Annales», en torno a la cual surgió una de las más influyentes escuelas historiográficas contemporáneas.

La Historia es la ciencia social que estudia el pasado de la humanidad, utilizando para ello un método científico propio. En este sentido, se diferencia de la simple memoria del pasado, que sería, en palabras del historiador Hobsbawn, un mecanismo de selección que permite “leer los deseos del presente en el pasado”. Por tanto, la Historia sería objetiva, la memoria subjetiva. Su utilidad práctica, aparte instrumentalizaciones, es el conocimiento del presente a través de la comprensión de las causas que lo han hecho tal cual es.

EL MÉTODO CIENTÍFICO DE LA HISTORIA

De una manera muy sintética y superficial, el método científico en Historia parte de las siguientes premisas:

1/ Análisis de la historiografía o estado de la cuestión como punto de inicio.

2/ Planteamiento de hipótesis que deben ser confirmadas, o refutadas, por la investigación.

3/ Multicausalidad: los acontecimientos y procesos históricos cuentan con variables muy amplias (políticas, sociales, económicas, culturales, etc…), por lo que su explicación es, por fuerza, multicausal, lo mismo que son variadas sus consecuencias, que automáticamente se convierten en causa de otros acontecimientos o procesos.

4/ Interdisciplinariedad: la Historia se ve complementada y enriquecida por las actividades y la relación con otras ciencias afines como la Geografía.

5/ Análisis crítico de las fuentes disponibles para el estudio del pasado.

LAS FUENTES

Las fuentes para el estudio del pasado pueden ser clasificadas en primer lugar en primarias o históricas y secundarias o historiográficas.

Las fuentes primarias o históricas son elementos pertenecientes al pasado objeto de estudio, es decir, originales de la época. Son muy variadas, destacando los restos materiales, objeto de estudio de la arqueología y de la Historia del Arte, como utensilios, enterramientos, monumentos, viviendas; y los documentos escritos. Estos últimos pueden ser clasificados según su contenido (político, económico, social) o su autor (eclesiásticos, civiles, privados, señoriales, prensa). Para el análisis de estas fuentes, sobre todo los textos escritos, es fundamental un método crítico que nos permita conocer no sólo el contenido concreto del documento, sino también sus condicionantes e intencionalidad. Por último, destacar para sucesos más próximos al presente de fuentes como las audiovisuales y los testimonios orales, fuentes que, como las escritas, necesitan de un análisis crítico.

Las fuentes secundarias o historiográficas son los análisis históricos realizados por el ser humano con posterioridad a los acontecimientos, es decir, serían textos de historia. A este respecto, hay que tener en cuenta la evolución y la diversidad de perspectivas con que se ha estudiado la Historia a lo largo del tiempo.

LA DIVERSIDAD DE PERSPECTIVAS

En el tema de las perspectivas de la Historia son varios los elementos que debemos tener en cuenta. Así, por un lado los estudios históricos varían en función del tiempo y espacio analizado, pudiéndose así hablar de estudios de tiempo largo, de tiempo medio y de tiempo corto o acontecimientos o procesos puntuales: no es lo mismo estudiar la Historia de España contemporánea, que la de la II República o la de la huelga revolucionaria de 1934. En cuanto al espacio, no es lo mismo estudiar la Historia Europea, la de España, la de Andalucía o la de Siles, pudiéndose así hablar de estudios generales, nacionales, regionales o locales. Aunque tradicionalmente se consideraba a la Historia de tiempo corto y local como algo secundario, esta es en realidad la base para los estudios de ámbito superior.

Por otro lado, la perspectiva del estudio histórico depende de las propias perspectivas de su autor, dependientes a su vez de diversos condicionantes:

1/ La época en la que vivió, lo que varía sus intereses, perspectivas, valores, instrumentos de análisis, etc…

2/ Su ideología o intereses, que condicionan el análisis, interpretación y selección de las fuentes.

3/ Su pertenencia a las diversas escuelas historiográficas existentes a lo largo del tiempo, como positivismo, escuela de Annales, marxismo, cuantitativismo, etc…

De lo anterior se deduce que la Historia no sólo debe analizar de manera crítica las fuentes primarias, sino también las secundarias o historiográficas.

CONCLUSIÓN: ¿ES REALMENTE LA HISTORIA UNA CIENCIA?

La existencia de diferentes perspectivas y la interferencia de los intereses e intencionalidades de los autores o grupos que los respaldan nos podrían hacer dudar de la objetividad que la Historia, como ciencia, debe tener. Sin embargo, frente a ello, hay que destacar dos elementos:

1/ La diversidad de perspectivas, además de cómo problema, se puede contemplar como una variedad enriquecedora. Además, esta diversidad de perspectivas y las interferencias son comunes a todas las ciencias.

2/ La objetividad debe ser una meta para la Historia a la que siempre debe tender pese a las dificultades o intereses. Conocer este problema es lo que nos permite, en realidad, analizar de manera crítica no sólo nuestro pasado sino también el estudio que se ha hecho sobre él.

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LA GUERRA CIVIL EN UN PUEBLO DE LA ALPUJARRA ALMERIENSE: BENÍNAR (1936-1939)

Historia de Benínar (Almería) durante la Guerra Civil (1936-1939), por Carlos Javier Garrido García.

Vista general del desaparecido pueblo de Benínar.

INTRODUCCIÓN

El periodo de nuestra historia iniciado con la proclamación de la II República en 1931 y que acabó con el establecimiento de la Dictadura del general Franco es, sin duda, uno de los más apasionantes, de ahí que la producción historiográfica a él asociado tan sólo sea parangonable a la de la II Guerra Mundial. La bibliografía sobre el periodo que nos ocupa es inmensa, aunque me atrevería a recomendar una obra de Preston en la que, aparte de ser una adecuada síntesis, se incluye además un interesante ensayo historiográfico que puede servir de guía y primera aproximación (PRESTON, 2006: 333-364).

El marco geográfico estudiado en este trabajo es la desaparecida localidad alpujarreña de Benínar, origen de mi familia política, que me va a permitir analizar cómo afectó la guerra en las pequeñas localidades alejadas de los focos de la gran política.

Las fuentes utilizadas para este trabajo han sido tanto bibliográficas como documentales. En cuanto a las primeras han sido de uso imprescindible las obras dedicadas a la II República, Guerra Civil y primer franquismo en la provincia de Almería, conteniendo algunos datos sobre Benínar. Entre ellas, hay que destacar sin duda las obras de Rafael Quirosa-Cheyrouze sobre la Guerra Civil en la provincia, la de Eusebio Rodríguez sobre la represión de posguerra y la de Antonio Sánchez sobre la depuración franquista del magisterio almeriense. No hay que olvidar tampoco las aportaciones de Tapia Garrido sobre el conflicto en la Baja Alpujarra, Benínar incluido (TAPIA GARRIDO, 2000: 517-528).

Por lo que se refiere a las fuentes documentales, la principal ha sido la Causa General, custodiada en el Archivo Histórico Nacional (CAUSA GENERAL), recopilación de información dirigida por el Fiscal del Tribunal Supremo sobre los sucesos de la retaguardia republicana, especialmente la represión, y realizada a partir del Decreto de 26 de abril de 1940 con el objetivo de justificar la represión franquista y el mismo régimen. Una información, por tanto, mediatizada por la ideología de los vencedores, hecho que hay que tener en cuenta. Por otra parte, he usado las bases de datos de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica del sindicato CGT (www.todoslosnombres.org) y de la Fundación Pablo Iglesias del PSOE, en este caso las Biografías del socialismo español (www.fpabloiglesias.es).

Este artículo ha sido publicado en la revista «Farua. Revista del Centro Virgitano de Estudios Históricos», nº 22 (2019), pp. 49-56.

SITUACIÓN SOCIAL DE BENÍNAR

Al final de la época morisca, en 1568, Benínar tenía 20 vecinos, unos 80 habitantes, todos ellos moriscos. La rebelión de estos entre 1568 y 1570 supuso la despoblación del lugar (TAPIA GARRIDO: 286). Las tareas de repoblación con cristianos viejos se iniciaron en 1574, asentándose en la localidad 11 vecinos, es decir, la población quedó prácticamente reducida a la mitad, correspondiendo a cada vecino una “suerte” compuesta por 7’5 marjales de riego, 6 fanegas de secano, 1 fanega de viña, 5’5 olivos, 3’5 higueras y 1 casa (TAPIA GARRIDO: 305-306).

Esta nueva población supuso el origen de la estructura social que predomina en la Edad Moderna y Contemporánea, al significar la concentración de las principales propiedades del pueblo en unas pocas familias. Así, el posterior crecimiento de la población en los siglos XVII y XVIII hizo que la población excluida fuera creciendo. Muestra de ello son los datos que aporta el Catastro de Ensenada en 1751 (CATASTRO DE ENSENADA). Para entonces la localidad contaba con 45 vecinos, de los que 12 ó 13 residían en cortijos, sumando 212 habitantes. Es decir, con respecto a 1574 se había cuadriplicado la población, lo que había deteriorado hasta niveles extremos la estructura social de la localidad, más aún teniendo en cuenta que entre esa fecha y 1751 no se detecta un aumento apreciable de la superficie cultivada (TAPIA GARRIDO: 306). Así, para entonces había unos 40 jornaleros en Benínar, los cuales debido a “la miseria y pobreza de este Pueblo, no tienen en qué trabajar todo el año, por lo cual salen de él a los Pueblos más inmediatos a buscar donde trabajar”. Por otra parte, al informar sobre los “pobres de solemnidad”, se indica “que esta villa es toda de pobres, o la maior parte, que por razón de bejez o de accidentes habrá de solemnidad tres o quatro”.

El posterior crecimiento demográfico del siglo XIX no haría sino empeorar la situación. Así, en 1846 los habitantes de la localidad eran 538 (MADOZ: 221-222) y en 1857 ascendían a 1.006 (TAPIA GARRIDO: 483), un fuerte crecimiento que se puede deber a la inmigración atraída por el desarrollo de la minería del plomo en la Sierra de Gádor. Sin embargo, la minería se estanca a partir de 1874 (TAPIA GARRIDO: 532-533), y lo mismo hace la población de Benínar, situándose en 982 habitantes en 1900 y no dejando de descender a partir de entonces (TAPIA GARRIDO: 495), llegando a 953 habitantes en 1930 y 800 en 1940. Es decir, acabada la minería, la población de la localidad, mayoritariamente jornalera, se vio obligada en parte a la emigración, que funcionaría como válvula de escape de la tensión social. Sin embargo, no la eliminó totalmente, aflorando con toda su fuerza a raíz del fracaso del golpe de Estado de julio de 1936. 

EL INICIO DE LA GUERRA

La polarización política característica de la España de los años 1930 parece que no había llegado a Benínar si nos atenemos a los informes de las autoridades franquistas de la posguerra. Así, indicaban que con anterioridad a la guerra “no ocurrieron hechos que alteraran el orden ni hubo atropellos a personas y propiedades”, y que “no hubo propaganda ni excitaciones a la violencia” por parte de las izquierdas, mientras que por parte de los individuos de derechas “no hubo actos de participación en pro del Movimiento Nacional por adoptar el vecindario una actitud pasiva” (CAUSA GENERAL: 12-14). Sin embargo, los hechos acaecidos al iniciarse la guerra demuestran lo contrario.

El golpe de Estado iniciado en el protectorado de Marruecos el 17 de julio de 1936 se extendió a la península el día 18. En Almería la sublevación se inició el 21 de julio de 1936, pero se saldó con un fracaso. En Benínar, el conocimiento del golpe supuso que se formara el día 20 un “Comité Rojo”, compuesto por el alcalde en esos momentos, Francisco Sánchez Sánchez, al que acompañaban como vocales Gracián Rincón Fernández, Adolfo Sánchez Román, Francisco Sánchez Román, Antonio Moreno Sánchez, José Sánchez Román y Andrés Pérez Sánchez. Su primera decisión fue la de desarmar de las personas de derechas, requisándose sus escopetas, entre otros, a Antonio González Romero, Facundo Sánchez Quero, Antonio Sánchez Sánchez, Francisco Blanco Maldonado y Juan Ruiz Martín. Las armas se depositaron en la casa de Manuel Martín Rodríguez, jefe de Izquierda Republicana, que sirvió también de sede inicial del Comité, y con ellas se armaron milicianos que montaron guardia en la población y sus inmediaciones “para oponerse al Ejército Nacional”. Todo ello vino acompañado de los primeros actos revolucionarios, como el saqueo de la Iglesia “y profanación del Sagrario e Imágenes” (CAUSA GENERAL: 5-6).

Portada de la Iglesia parroquial de Benínar.

EL PROCESO REVOLUCIONARIO: REPRESIÓN E INCAUTACIONES

Junto al saqueo de la Iglesia parroquial, el “Comité Rojo” inició a partir del 29 de julio y continuó durante los meses a agosto y septiembre de 1936 una fuerte represión que se tradujo en el registro y saqueo de las viviendas, la imposición de multas, la incautación de propiedades y el encarcelamiento de destacados derechistas. Así, el citado 29 de julio el Comité, acompañado del alcalde y del secretario interino del Ayuntamiento, Fausto Ruiz Venegas, registró y saqueó los domicilios de Antonio González Romero, maestro nacional, y de Facundo Sánchez Quero, secretario propietario del Ayuntamiento, “a pretexto de haber pagado multas de mil y cinco mil pesetas respectivamente”. El saqueo de estas viviendas se completó a primeros de agosto, indicándose en la documentación franquista que el producto del mismo lo depositaron los hermanos Adolfo y Francisco Sánchez Román, miembros del Comité, en casa de su padre Antonio Sánchez López, “pues todos lo hicieron con la idea de lucro”. En ese mismo mes de agosto se impusieron multas y se requisaron gallinas y conejos, lo mismo que “se les recogieron las estampas y objetos religiosos los cuales fueron destruidos”, indicándose como principales perjudicados a Francisco Martín Rodríguez, Josefa Sánchez Rincón, Antonio Fernández Campoy, José Ruiz Martín, Pedro Sánchez López “y la mayor parte de los vecinos”. Por último, fueron detenidos Faustino Ruiz Maldonado, Manuel Maldonado Sánchez y Nicolás Ruiz Roda, “y conducidos a Almería a donde estuvieron presos, siendo allí asesinado el Ruiz Roda” (CAUSA GENERAL: 5-6).

Nicolás Ruiz Roda era un labrador miembro de Acción Popular y Jefe de Milicias de Falange. Tras ser detenido en Benínar y conducido a Almería, fue encarcelado en el buque Astoy-Mendi, de donde fue sacado el 16 de septiembre de 1936 y asesinado en los Pozos de Tabernas (CAUSA GENERAL: 3; QUIROSA-CHEYROUZE, 1997: 141).

Ya en septiembre de 1936 se detuvo, se le cobró una multa y se condujo a Almería al propietario del Cortijo del Canónigo, José Rodríguez García. Del mismo modo se le incautó el Cortijo, iniciándose a partir de entonces un proceso de incautaciones que afectó a los grandes y medianos propietarios y al clero parroquial. En cuanto a este último, se incautó la Casa Rectoral y se destruyeron las imágenes religiosas de la misma (CAUSA GENERAL: 5-6).

Por otra parte, fueron requisadas las fincas propiedad de Miguel Oliveros del Trell, Mario Manrique Roda, Eduardo Gutiérrez Ruiz, José y Facundo Sánchez Quero, Antonio González Romero, José Rodríguez García y herederos de Anselmo López Fernández; el molino harinero y almazara de Miguel Oliveros del Trell; la almazara de los herederos de Anselmo López Fernández; y la tienda de comestibles de José Fernández Roda (CAUSA GENERAL: 12-14). Esta información procedente de la Causa General se complementa con los expedientes de expropiación de fincas que se conservan de Anselmo López Fernández, Miguel Oliveros del Trell, Facundo y José Sánchez Quero, Francisco Sánchez Sánchez y Emilio Serrano Guillén (QUIROSA-CHEYROUZE, 1996: 255-256). No me consta que para la explotación de todas estas propiedades se formara una colectividad en la localidad, aunque su explotación colectiva, quizás gestionada directamente por el Comité, queda clara ya que hasta 1937-1938, como veremos a continuación, las fincas no fueron parceladas y distribuidas para su explotación individual.

EL CONTROL DE LA REVOLUCIÓN

El proceso revolucionario iniciado en la zona republicana tras el estallido de la guerra empezó a ser contralado a partir de septiembre de 1936 gracias al nuevo gobierno de Francisco Largo Caballero y al creciente papel de formaciones políticas como el PCE. Los medios para ello fueron la recuperación de las instituciones estatales, regionales, provinciales y locales, suplantadas de facto por múltiples comités, en los predominaban los sindicatos UGT y CNT; el freno y judialización de la represión gracias a la creación de los Tribunales Populares y la reestructuración de los juzgados municipales; y el freno al proceso de colectivización, que empieza a ser suplantado por la parcelación individual.

En cuanto a lo primero, un decreto del Ministerio de la Gobernación de 4 de enero de 1937 establecía la disolución de los ayuntamientos, comisiones gestoras y comités existentes y la constitución por los gobernadores civiles de cada provincia de consejos municipales con representación de todos los partidos y sindicatos. El nuevo Consejo Municipal de Benínar fue constituido el 4 de febrero de 1937 y estaba compuesto por el presidente, Juan Maldonado Sánchez, carpintero, y los vocales Aurelio Maldonado Sánchez, labrador; Francisco Sánchez Victoria, labrador; José Rincón Romero, jornalero; y Francisco Sánchez Fernández, labrador; los cuatro primeros en representación de la CNT y el último de la UGT (QUIROSA-CHEYROUZE, 1996: 190-191, 289). Esta mayoría anarcosindicalista es sorprendente si tenemos en cuenta que entre 1931 y 1936 no existió la CNT en la localidad (RUIZ SÁNCHEZ), por lo que hubo de establecerse en ella durante la guerra, en una muestra más de la debilidad, ya puesta de manifiesto, del movimiento obrero en ella.

En cuanto a la reorganización del juzgado municipal de Benínar, la Causa General informa de poco, limitándose a indicar que “la actuación de los Jueces Municipales dejó algo que desear por la irregularidad procesal de sus actuaciones en las que faltan firmas y por haber sido nombradas por autoridades ilegítimas”, destacando también que no funcionaron en la localidad tribunales populares y que se conservaron los registros civil y parroquial (CAUSA GENERAL: 15).

Por último, en cuanto a la propiedades incautadas, explotadas colectivamente, ya fuera por una colectividad o por el mismo Comité, luego Consejo Municipal, pasaron entre 1937-1938 “a su parcelación y distribución entre los directivos”, indicándose como responsables y, quizás, beneficiarios a Juan Maldonado Sánchez, Aurelio Maldonado Sánchez, Gregorio Rincón Sánchez, Enrique Blanco Maldonado, José Roque Triviño Sánchez, José Rincón Romero, Francisco Sánchez Victoria, Federico Checa García, Manuel Martínez Rodríguez y Antonio Sánchez Sánchez (CAUSA GENERAL: 5-6).

LA REPRESIÓN DE LA POSGUERRA

Cuando a finales de marzo de 1939 el bando republicano se desploma, las tropas franquistas ocupan los últimos restos de este, entre ellos la provincia de Almería y, dentro de ella, Benínar. En la vecina Berja el día 29 de marzo de 1939 los elementos derechistas de la localidad ocuparon el Ayuntamiento, Correos y los principales centros administrativos de la ciudad como paso previo a la entrada de las tropas de ocupación (RUIZ FERNÁNDEZ: 213), un proceso que se hubo de producir también en Benínar en torno a esa fecha. La ocupación franquista supuso la recuperación del predominio de las clases medias y altas conservadoras. Este predominio fue asegurado, en primer lugar, a través del establecimiento del Estado franquista, cuyos pilares a nivel local serán los nuevos ayuntamientos, el clero parroquial y la jefatura local del partido único, FET de las JONS. En el caso de Benínar, según se desprende de la Causa General, en septiembre de 1940 era alcalde Fausto Ruiz y en mayo de 1944 Francisco Sánchez.

En segundo lugar hay que destacar la represión contra los vencidos, con el objetivo aparente de castigar los delitos cometidos por las izquierdas en el periodo republicano, pero con el verdadero de asegurar el mantenimiento de la nueva situación. Así, la Causa General indica que en septiembre de 1940 la situación de los miembros del “Comité Rojo”, creado al inicio de la guerra y que controla el municipio hasta febrero de 1937, era la siguiente: el alcalde Francisco Sánchez Sánchez y los vocales Gracián Rincón Fernández, Adolfo Sánchez Román y Antonio Moreno Sánchez estaban sufriendo condena; el vocal Francisco Sánchez Román estaba preso en Sevilla, y los vocales José Sánchez Román y Andrés Pérez Sánchez se habían exiliado a Francia.

Por otra parte, el 6 de mayo de 1944 el fiscal instructor de la Causa General de Almería solicitaba al alcalde de Benínar y a la Guardia Civil “para que comuniquen el actual paradero y domicilio de los individuos que constituyeron el comité revolucionario de dicho pueblo”. Según informe del alcalde de Benínar de 12 de mayo de 1944 y del cabo de la Guardia Civil de Berja del día 24 su situación era la siguiente (CAUSA GENERAL: 16-18): José Sánchez Román y Antonio Andrés Pérez Sánchez estaban exiliados en Francia; Adolfo Sánchez Román estaba en libertad condicional desterrado en Alcalá de Guadaira (Sevilla); Francisco Sánchez Román estaba desterrado en Dos Hermanas (Sevilla); Manuel Martín Rodríguez residía en la calle Real de Benínar; José Ruiz Rincón había fallecido en Benínar en noviembre de 1936.

Estas informaciones pueden ser completadas a través de otras fuentes. Así, en cuanto a uno de los exiliados, José Sánchez Román, nos consta según su ficha personal en el Diccionario Biográfico del Socialismo Español de la web de la Fundación Pablo Iglesias que había nacido en Benínar el 13 de febrero de 1909, que era miembro de la UGT y del PSOE y que en el exilio perteneció a las secciones del partido y del sindicato en Nevers (Nièvre).

Por otra parte, en la base de datos de www.todoslosnombres.org, consta que Adolfo Sánchez Román había sido condenado en Consejo de Guerra a 12 años y 1 día de reclusión, trabajando en el Canal del Bajo Guadalquivir, mientras que Francisco Sánchez Román fue condenado a reclusión perpetua (30 años) y acabó trabajando en el mismo Canal, en ambos casos para reducir su pena a cambio de ser mano de obra gratuita para el régimen.

Además, contamos con los datos aportados por Eusebio Rodríguez Padilla en su trabajo sobre la represión en Almería, que analiza la actuación de los tribunales militares en Almería entre 1939 y 1945. Estos llevaron a cabo numerosos procedimientos sumarísimos y sumarísimos de urgencia que juzgaban, paradójicamente, el delito de rebelión, basándose en el Código de Justicia Militar de 1890 y en el Bando de Guerra de 28 de julio de 1939. Según consta en este estudio, fueron procesadas las siguientes personas vecinas de Benínar (RODRÍGUEZ PADILLA: 545):

  • Díaz Román, Antonio: el día 4 de mayo de 1939 le fue iniciada la causa nº 19.756/39 por el delito de auxilio a la rebelión, siendo condenado el 14 de febrero de 1940 a 12 años y 1 día de prisión.
  • Maldonado Sánchez, Aurelio: el día 22 de febrero de 1940 se le inició la causa nº 11.225/40 por auxilio a la rebelión y fue condenado el 27 de agosto de 1942 a 12 años y 1 día de prisión.
  • Martín Pérez, José: le fue iniciada la causa nº 20.394/39 el día 17 de abril de 1939, siendo condenado por adhesión a la rebelión a cadena perpetua el 16 de diciembre de 1941.
  • Montes Manrique, Miguel: el día 22 de febrero de 1940 le fue iniciada la causa nº 11.198/40 por auxilio a la rebelión, siendo condenado a 14 años, 8 meses y 1 día de presión el día 17 de abril de 1941.
  • Moreno Sánchez, Antonio: le fue iniciada la causa nº 28.268/39 el día 14 de abril de 1939 por adhesión a la rebelión y fue condenado el 30 de agosto de ese año a cadena perpetua.
  • Rincón Fernández, Gracián: el día 8 de mayo de 1939 le fue iniciada la causa nº 28.084/39 por auxilio a la rebelión, siendo condenado el 1 de julio de ese año a 12 años y 1 día de prisión.
  • Sánchez López, Antonio: le fue iniciada el 22 de febrero de 1940 la causa nº 10.965/40 por auxilio a la rebelión y fue condenado el 25 de febrero de 1943 a 12 años y 1 día de prisión.
  • Sánchez Román, Adolfo: el 8 de mayo de 1939 le fue iniciada la causa nº 28.084/39 por auxilio a la rebelión, siendo condenado el 1 de julio de ese año a 12 años y 1 día de prisión.
  • Sánchez Román, Francisco: le fue iniciada la causa nº 10.965/40 por adhesión a la rebelión, siendo condenado a cadena perpetua el día 25 de febrero de 1943.
  • Sánchez Sánchez, Francisco: el día 8 de mayo de 1939 le fue iniciada la causa nº 28.084/39 y fue condenado por el delito de adhesión a la rebelión a cadena perpetua.

Por lo que se refiere a los indultos, el 9 de octubre de 1945 se estableció el indulto para los delitos de rebelión cometidos durante la Guerra Civil para celebrar el aniversario del acceso de Franco a la jefatura del Estado. Los presos indultados pasaban a la libertad vigilada. Este fue el caso de Gracián Rincón Fernández, indultado el 7 de octubre de 1946, y de Adolfo Sánchez Román, que lo fue el 16 de noviembre de 1946.

En cualquier caso, muchos condenados se vieron beneficiados por conmutaciones e indultos, dos medidas cuyo objetivo principal era descongestionar las saturadas prisiones. En cuanto a la conmutación, consistía en la supresión parcial de la condena disminuyendo su duración, ya fuera por su revisión en las Comisiones Provinciales de Examen de Penas, establecidas en 1940, o bien por la conmutación a cambio de trabajo, práctica llevada a cabo desde 1937. En el caso que nos ocupa, José Martín Pérez vio conmutada su cadena perpetua por 20 años y 1 día de prisión en 1942; Miguel Montes Manrique la suya de 14 años, 8 meses y 1 día por otra de 6 años el 15 de mayo de 1941; Antonio Sánchez López su condena de 12 años y 1 día por otra de 1 año el 25 de febrero de 1943; y Francisco Sánchez Sánchez su condena perpetua por otra de 12 años el 22 de agosto de 1944.

Además de los encarcelamientos, otro de los procesos destacados de la represión franquista fue la depuración de funcionarios para expulsar de sus puestos a los republicanos. Este fue el caso de los maestros. Así, en abril de 1939 la Dirección General de Primera Enseñanza dictó una orden por la que quedaban en suspenso en sus cargos todos los maestros de la provincia de Almería y se iniciaba el proceso de depuración. Este constaba de los siguientes pasos: solicitud de reingreso del interesado, informes de las autoridades locales (alcalde, párroco, Guardia Civil) sobre su ideología y conducta, análisis de la Comisión Depuradora Provincial y propuesta a la Comisión Superior Dictaminadora (SÁNCHEZ CAÑADAS: 33-35). En la provincia fueron depurados 972 maestros, de los que fueron sancionados 182 (SÁNCHEZ CAÑADAS: 98). En el caso de Benínar tenemos a los dos maestros del pueblo y a otro natural de la localidad pero que ejercía en Guardias Viejas, superando los tres la depuración de manera positiva, proponiendo la Comisión Depuradora Provincial su readmisión sin sanción (SÁNCHEZ CAÑADAS: 226-227, 268, 296):

  • Cuenca Zamora, Adolfo: natural de Benínar, de 60 años de edad y con destino en Guardias Viejas (Dalías); fue rehabilitado provisionalmente el 2 de agosto de 1939 y confirmado en su cargo el 6 de febrero de 1941.
  • González Romero, Antonio: natural de Benínar, de 43 años y con destino en su localidad; fue rehabilitado provisionalmente el 8 de agosto de 1939 y confirmado en su cargo el 10 de junio de 1940.
  • Martín Donaire, Rosa: natural de Alcolea, de 61 años y con destino en Benínar; fue rehabilitada provisionalmente el 2 de agosto de 1939 y confirmada en su cargo el 3 de agosto de 1940.

CONCLUSIONES

Como hemos visto, en Benínar existía una estructura social muy polarizada, con una abundante población jornalera, herencia de la reducida repoblación de 1574 y del posterior crecimiento demográfico. Sin embargo, la existencia de una fuerte emigración desde principios del siglo XX había supuesto una válvula de escape a la tensión social, lo que, junto a las dificultades para el desarrollo de movimientos políticos alternativos en pequeñas poblaciones, significó una ausencia de tensiones sociopolíticas de importancia durante el periodo republicano.

En cualquier caso, el cataclismo sociopolítico que supuso el inicio de la Guerra Civil dejó aflorar las tensiones larvadas durante largo tiempo. El nuevo Comité Rojo, que sustituye en la dirección de la localidad al Ayuntamiento de izquierdas, inicia un proceso de alteración de las relaciones sociales tradicionales, a través de la represión y las incautaciones. Este incipiente proceso revolucionario fue frenado por el proceso de recuperación del Estado republicano a partir de 1937, concretado en el fin de las colectivizaciones y la opción final por la división en parcelas individuales de los bienes incautados, y en el establecimiento de nuevos ayuntamientos, constituyéndose un Consejo Municipal dominado, en una aparente contradicción, por la CNT anarcosindicalista, de principios colectivistas.

El final de la guerra en 1939 no significó la llegada de la paz, ya que el nuevo régimen franquista puso en marcha un intenso proceso represivo contra los vencidos. En un principio dicho proceso tenía la supuesta finalidad de castigar los delitos cometidos en la zona republicana durante la guerra. Sin embargo, la represión franquista fue implacable, pese a no concretarse en este caso en penas de muerte, lo que se explica en el deseo de asegurar el nuevo régimen y eliminar de manera completa y definitiva al adversario político.

BIBLIOGRAFÍA

  • CATASTRO DE ENSENADA: Archivo General de Simancas, Catastro de Ensenada, Repuestas Generales, Libro 278, fols. 766r.-795r. Benínar, 11/10/1751.
  • CAUSA GENERAL: Archivo Histórico Nacional, Fiscalía del Tribunal Supremo, Causa General, Caja 1038, expediente 25: Benínar (Almería).
  • MADOZ, Pascual (1846): Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar. Tomo IV. Madrid.
  • PRESTON, Paul (2006): La Guerra Civil Española. Barcelona: Círculo de Lectores.
  • QUIROSA-CHEYROUZE Y MUÑOZ, Rafael (1996): Almería, 1936-37. Sublevación militar y alteraciones en la retaguardia republicana. Almería: Universidad de Almería.
  • QUIROSA-CHEYROUZE Y MUÑOZ, Rafael (1997): Represión en la retaguardia republicana. Almería, 1936-39. Almería: Librería Universitaria.
  • RODRÍGUEZ PADILLA, Eusebio (2005): La represión franquista en Almería, 1939-1945. Mojácar: Arráez Editores.
  • RUIZ FERNÁNDEZ, José (1999): De la II República a la Guerra Civil. Berja (1931-1939). Almería: Arráez Editores.
  • RUIZ SÁNCHEZ, José Leonardo y ÁLVAREZ REY, Leandro (1997): “Fuentes para el estudio del movimiento obrero en Almería: la correspondencia inédita de la CNT (1931-1936)”. Boletín del Instituto de Estudios Almerienses. Letras, 15 (1997), pp. 31-76.
  • SÁNCHEZ CAÑADAS, Antonio (2007): Memoria y dignidad. Depuración y represión del magisterio almeriense durante la dictadura del general Franco. Sevilla: Corduba.
  • TAPIA GARRIDO, José Antonio (2000): Historia de la Baja Alpujarra. Almería: Instituto de Estudios Almerienses.

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EXPLICACIÓN DE LAS CARACTERÍSTICAS DE LAS CONSTITUCIONES ESPAÑOLAS DEL SIGLO XIX

Explicación de las características de las Constituciones españolas del siglo XIX a partir de su base ideológica, como preparación para Selectividad, por Carlos Javier Garrido García.

Constitución Española de 1869.

Uno de los aspectos que genera más confusiones al estudiar la Historia de España del siglo XIX es la de las distintas Constituciones que estuvieron vigentes durante el mismo. Para estudiarlas es necesario hacerlo de forma comprensiva, relacionando sus características con la ideología del partido o partidos políticos que las aprobaron. Al final incluyo un enlace para descargar su contenido en una tabla comparativa de las constituciones para facilitar su comprensión, en formato PDF.

Constitución de 1812

Esta Constitución, aprobada por las Cortes de Cádiz durante la Guerra de Independencia, fue fruto del acuerdo entre los liberales, mayoritarios en las mismas, y los serviles o absolutistas más moderados. Como consecuencia de ello su contenido, aunque predominantemente liberal, mantiene algunas pervivencias del Antiguo Régimen. En cuanto a las características liberales, establece el principio de soberanía nacional, hay una amplia declaración de derechos individuales y se establece el sufragio universal masculino pero indirecto y censitario en la elección. Como pervivencias del Antiguo Régimen hay que destacar la confesionalidad católica del Estado y el mantenimiento de una monarquía con grandes poderes, ya que tenía en sus manos el ejecutivo y controlaba en cierto modo también el legislativo, que residía en unas Cortes unicamerales. Por tanto, la división de poderes era relativa.

Constitución de 1837

Esta Constitución fue aprobada durante la Regencia de María Cristina de Borbón por el partido progresista, pero haciendo algunas concesiones a los moderados para asegurarle una mayor estabilidad. Como características progresistas establece el principio de soberanía nacional, amplios derechos individuales, un estado aconfesional y una división total de poderes. Como concesiones a los moderados hay que indicar que las Cortes fueron bicamerales (Congreso de los Diputados y Senado) y que el Estado seguía financiando a la Iglesia Católica. Como rasgo común a ambos, se establece el sufragio censitario.

Constitución de 1845

Aprobada durante la Década Moderada, presenta una ideología plenamente moderada. Así, establece la soberanía compartida entre Cortes y Corona, la división de poderes es relativa ya que el rey posee el poder ejecutivo y controla el legislativo, las Cortes eran bicamerales (Congreso de los Diputados y Senado, este último de elección real), los derechos individuales remitían a leyes de desarrollo que los restringieron, el sufragio era muy censitario y se volvió a la confesionalidad católica del Estado.

Constitución de 1869

Aprobada durante el Gobierno Provisional a principios del Sexenio Democrático, es sin duda la Constitución más compleja de todo el siglo. Ello es debido a que fue fruto del consenso entre las fuerzas políticas que habían llevado a cabo la revolución: progresistas, demócratas y unionistas. Estos últimos eran miembros de la Unión Liberal, partido de centro fundado por O’Donnell que intentaba unir en su seno a progresistas y moderados y cuya ideología, por tanto era una mezcla de ambos. Como características progresistas establece el principio de soberanía nacional y un estado aconfesional; como características demócratas el sufragio universal masculino; como características moderadas a través de los unionistas las Cortes son bicamerales (Congreso de los Diputados y Senado); como características comunes a demócratas y progresistas establece una división de poderes total y amplios derechos individuales; y como características comunes a las tres ideologías se establece la monarquía como forma de gobierno.

Constitución de 1876

Aprobada al principio de la Restauración, su ideología predominante es la del Partido Conservador de Antonio Cánovas del Castillo, partido heredero de antiguo partido moderado. Por ello, esta constitución comparte muchas características con la ya explicada de 1845. Así, establece la soberanía compartida entre Cortes y Corona, una división de poderes relativa ya que la Corona interviene en el legislativo y tiene en sus manos el ejecutivo, las Cortes bicamerales (Congreso de los Diputados y Senado, este último en parte electivo y en parte de designación real), los derechos individuales remitían a leyes de desarrollo que los restringieron, el sufragio censitario (aunque en 1890 se estableció el universal masculino) y la confesionalidad católica del Estado.

Si desea descargar la tabla comparativa de las constituciones, pulse aquí: TABLA COMPARATIVA

Si desea ver los temas de Selectividad de este siglo, en los que se explica la base ideológica y social de cada partido y el marco en que fueron aprobadas las constituciones, pulse aquí.

PREGUNTAS CORTAS DE HISTORIA DE ESPAÑA PARA SELECTIVIDAD (OPCIÓN A) RESUELTAS

Preguntas cortas de Historia de España propuestas los años 2017 a 2021 en Selectividad (Andalucía) en la antigua opción A, resueltas, por Carlos Javier Garrido García.

El emperador Carlos V, por Rubens. Fuente: Wikipedia.

¿Qué monarquía reinaba en la Península en el 711? Describa las causas de la invasión musulmana.

La monarquía visigoda.

La rápida expansión de los musulmanes por el norte de África coincidió con la crisis interna de la monarquía visigoda. Esta fue debida a la atomización y debilitación del poder político, debida la primera a la prefeudalización y la segunda a los conflictos nobiliarios por la sucesión al trono en una monarquía que era electiva. Así, en el momento de la invasión se estaban enfrentando el monarca recién elegido, Rodrigo, con los hijos de su predecesor, Witiza, siendo estos últimos los que facilitaron la entrada en la península de los musulmanes como tropas mercenarias. Como consecuencia de todo ello, la conquista musulmana fue muy rápida, ocupando ya en el 715 toda la península excepto la franja norte.

¿Qué nombre dieron los musulmanes al territorio conquistado en la Península Ibérica a partir del año 711? Explique brevemente las causas de la invasión musulmana y su rápida expansión por la península.

Al-Ándalus.

La rápida expansión de los musulmanes por el norte de África coincidió con la crisis interna de la monarquía visigoda. Esta fue debida a la atomización y debilitación del poder político, debida la primera a la prefeudalización y la segunda a los conflictos nobiliarios por la sucesión al trono en una monarquía que era electiva. Así, en el momento de la invasión se estaban enfrentando el monarca recién elegido, Rodrigo, con los hijos de su predecesor, Witiza, siendo estos últimos los que facilitaron la entrada en la península de los musulmanes como tropas mercenarias. Como consecuencia de todo ello, la conquista musulmana fue muy rápida, ocupando ya en el 715 toda la península excepto la franja norte.

¿Qué monarquía precedió a la invasión musulmana? Explique brevemente qué evolución política siguió el Islam peninsular hasta los denominados Reinos de Taifas (711-1031).

La monarquía Visigoda.

La conquista musulmana de la península a partir del año 711 fue un proceso rápido gracias a la crisis por la que atravesaba el reino visigodo de Toledo. Se estableció un emirato dependiente del califa de Damasco, aunque este alcanzó su autonomía política en el año 756 con Abderramán I. El auge político y socioeconómico del emirato permitió el establecimiento del califato el año 929 con Abderramán III. Sin embargo, este desaparece el año 1031, dando lugar a la disgregación de Al Ándalus en los llamados reinos de Taifas.

¿Qué nombre reciben los componentes de la minoría cristiana de Al-Ándalus? Explique los rasgos principales de la sociedad hispano-musulmana.

Mozárabes.

Tras la conquista musulmana, la nueva sociedad de Al-Ándalus quedó conformada por una minoría dominante de invasores árabes y bereberes y la mayoría sometida de los conquistados: la población hispanorromana de religión cristiana (los denominados mozárabes) que era el grupo más numeroso, aunque su número fue decreciendo debido a las conversiones al Islam, dando lugar al que fue el grupo predominante en Al-Ándalus, los muladíes, y por último la minoría judía.

¿Qué nombre reciben los componentes de la minoría cristiana de al-Ándalus? Explique las causas de la invasión musulmana y su rápida expansión en la Península.

Mozárabes.

En cuanto a las causas, la rápida expansión de los musulmanes por el norte de África coincidió con la crisis interna de la monarquía visigoda. Esta fue debida a la atomización y debilitación del poder político, debida la primera a la prefeudalización y la segunda a los conflictos nobiliarios por la sucesión al trono en una monarquía que era electiva. Así, en el momento de la invasión se estaban enfrentando el monarca recién elegido, Rodrigo, con los hijos de su predecesor, Witiza, siendo estos últimos los que facilitaron la entrada en la península de los musulmanes como tropas mercenarias. Como consecuencia de todo ello, la conquista musulmana fue muy rápida, ya que la población hispanorromana recibió a los invasores como los que les iban a liberar de la prefeudalización. La misma postura adoptó la población judía, fuertemente marginada por los visigodos desde su conversión al catolicismo. Esto explica que en solo 4 años, hasta el 715, los musulmanes ocuparan ya toda la península excepto la franja norte.

¿Quién fue el primer califa omeya de Córdoba? Describa la evolución política del Califato de Córdoba.

Abderramán III.

Abderramán III accedió al emirato en el año 912, iniciando una política de fortalecimiento de su poder que culminó en su proclamación como califa en el 929. Se estableció un estado autocrático, un ejército profesional, una administración jerarquizada y se produjo un fuerte desarrollo económico y cultural. Sin embargo, a principios del siglo XI el califato entró en crisis debido a las dictaduras de Almanzor y sus sucesores, con los consiguientes conflictos internos. Finalmente, el califato fue disuelto el año 1031, dando paso a los primeros reinos de Taifas.

¿Qué personaje histórico adoptó el título de califa en Córdoba durante el siglo X? Describa el legado cultural y económico de Al-Ándalus.

Abderramán III.

El legado de Al-Ándalus ha sido muy importante en España. En el ámbito cultural hay que destacar el amplio patrimonio monumental, con monumentos tan destacados como la Mezquita de Córdoba y la Alhambra de Granada y con una gran influencia en periodos posteriores con los estilos mudéjar y neomudéjar, y la presencia de numerosos arabismos en las lenguas peninsulares. En el terreno económico, hay que destacar sobre todo su incidencia en la agricultura, con el desarrollo de las técnicas de regadío y la introducción de nuevos cultivos como el arroz, la berenjena, la alcachofa

¿Qué título adoptó Abderramán III en Córdoba durante el siglo X? Describa el legado cultural y económico de Al-Ándalus.

Califa.

El legado de Al-Ándalus ha sido muy importante en España. En el ámbito cultural hay que destacar el amplio patrimonio monumental, con monumentos tan destacados como la Mezquita de Córdoba y la Alhambra de Granada y con una gran influencia en periodos posteriores con los estilos mudéjar y neomudéjar, y la presencia de numerosos arabismos en las lenguas peninsulares. En el terreno económico, hay que destacar sobre todo su incidencia en la agricultura, con el desarrollo de las técnicas de regadío y la introducción de nuevos cultivos como el arroz, la berenjena, la alcachofa

¿Dónde estuvo la capital de Al Ándalus durante la época califal? Explique brevemente el origen y expansión de Al Ándalus.

Córdoba.

La conquista musulmana de la península a partir del año 711 fue un proceso rápido gracias a la crisis por la que atravesaba el reino visigodo de Toledo. Se estableció un emirato dependiente del califa de Damasco, aunque este alcanzó su autonomía política en el año 756 con Abderramán I. El auge político y socioeconómico del emirato permitió el establecimiento del califato el año 929 con Abderramán III. Sin embargo, este desaparece el año 1031, dando lugar a la disgregación de Al Ándalus en los llamados reinos de Taifas. Esta disgregación, frenada sólo temporalmente por las invasiones almorávides y almohades en los siglos XI-XIII. supuso que la hegemonía peninsular pasara a los reinos cristianos del norte, que intensifican el proceso de Reconquista. A partir de mediados del siglo XIII el único reino musulmán que pervive en la península es el nazarí de Granada, que fue conquistado por los Reyes Católicos en 1492.

¿Qué cronología, en siglos, abarca el proceso de Reconquista? Defina brevemente el proceso de Repoblación.

Abarca desde el siglo VIII al siglo XV.

La repoblación es la ocupación y colonización de las tierras arrebatadas a los musulmanes en el proceso de reconquista. Se pueden distinguir dos fases: hasta el siglo XI se produce un avance lento y el sistema más empleado es la “presura” o apropiación individual; y entre los siglos XI-XIII el avance es rápido y consistió en la entrega de grandes lotes de tierras a nobles, clero, órdenes militares y concejos.

¿Dónde se situaron los primeros núcleos de resistencia cristiana al Islam en España? Defina brevemente el concepto de Reconquista.

En la Cornisa Cantábrica y los Pirineos.

La “Reconquista” es el proceso, desarrollado entre los siglo VIII y XV, por el cual los reinos cristianos del norte de la Península van expandiéndose hacia el sur a costa de Al Ándalus. El concepto fue definido por Alfonso II de Asturias (791-842) que justificó la expansión autoproclamándose heredero de la monarquía visigoda.

¿Qué reino surgido en el siglo VIII se consolida como primer núcleo político relevante del proceso conocido como Reconquista? Define brevemente dicho concepto.

El reino de Asturias.

La “Reconquista” es el proceso, desarrollado entre los siglo VIII y XV, por el cual los reinos cristianos del norte de la Península van expandiéndose hacia el sur a costa de Al Ándalus. El concepto fue definido por Alfonso II de Asturias (791-842) que justificó la expansión autoproclamándose heredero de la monarquía visigoda.

¿Qué término acuñado por los cristianos define el enfrentamiento de larga duración que mantuvieron estos y musulmanes hasta 1492? Explique brevemente el ámbito territorial y carácter de cada sistema de repoblación, así como sus causas y consecuencias.

Reconquista.

La repoblación es la ocupación y colonización de las tierras arrebatadas a los musulmanes en el proceso de reconquista. En el norte de España (Cornisa Cantábrica, Pirineos y Submeseta Norte) se aplica el sistema de presura, en el que predomina la apropiación individual de tierras. Ello es posible ya que estas zonas se conquistan de forma lenta y progresiva entre los siglos VIII y XI, teniendo como consecuencia el asentamiento de campesinos con pequeñas y medianas propiedades. Por el contrario, en el resto del territorio predominan los repartimientos, efectuados por los concejos, en función de los intereses de sus oligarquías, o por la Corona, que hizo de ellos un instrumento para pagar el apoyo recibido por los grandes señores feudales y las órdenes militares. Como consecuencia de ello y de la falta de colonos suficientes para ocupar el territorio, dado que el avance entre los siglos XI y XIII fue muy rápido, en el sur peninsular predominan los grandes latifundios y señoríos, por lo que la población campesina estuvo compuesta sobre todo por siervos feudales y jornaleros. Estas diferencias en la estructura de la propiedad es una de las causas fundamentales para comprender el contraste socioeconómico existente en España entre un Norte rico y un Sur pobre.

¿Cómo se denominó la asociación de ganaderos de León y Castilla creada por Alfonso X el Sabio? Describa brevemente en qué consistía dicha asociación.

Mesta.

El Honrado Concejo de la Mesta, creado en 1273, era una asociación de ganaderos trashumantes que consiguió grandes privilegios del rey Alfonso X en detrimento de los intereses agrarios, como leyes y tribunales propios. Se organizaba en cuadrillas, con centros en Cuenca, Segovia, Soria y León, gozaba de numerosas cañadas que unían el norte y sur de Castilla y se centró en la cría de ganado ovejuno, cuya lana era exportada desde los puertos del Cantábrico al norte de Europa. Este comercio, organizado desde Burgos y Medina del Campo, fue muy lucrativo, lo que explica los grandes privilegios e influencia con que contó la organización.

¿Qué asociación aglutinó a los ganaderos durante la Edad Media? Indique en qué reinado se instauró y describa brevemente en qué consistía dicha asociación.

Mesta.

El Honrado Concejo de la Mesta, creado en 1273, durante el reinado de Alfonso X el Sabio, era una asociación de ganaderos trashumantes que consiguió grandes privilegios en detrimento de los intereses agrarios, como leyes y tribunales propios. Se organizaba en cuadrillas, con centros en Cuenca, Segovia, Soria y León, gozaba de numerosas cañadas que unían el norte y sur de Castilla y se centró en la cría de ganado ovejuno, cuya lana era exportada desde los puertos del Cantábrico al norte de Europa. Este comercio, organizado desde Burgos y Medina del Campo, fue muy lucrativo, lo que explica los grandes privilegios e influencia con que contó la organización.

¿Qué rey castellano impulsó la actividad cultural en la Edad Media a través de la Escuela de Traductores de Toledo? Describa brevemente la importancia de dicha institución.

Alfonso X el Sabio.

La Escuela de traductores de Toledo es el conjunto de traductores que a partir del siglo XIII desarrollaron su labor en dicha ciudad. Llevaron a cabo la traducción e interpretación de textos clásicos greco-latinos, que habían sido traducidos al árabe o al hebreo al latín y al castellano. Esto fue posible porque tras la conquista de la ciudad por los castellanos en 1085 permanecieron en la misma comunidades judías y musulmanas, lo que facilitó la comunicación cultural de ambas comunidades con la cristiana. Los textos traducidos eran de diversa temática, destacando los de filosofía, teología, astronomía, medicina y otras ciencias. La actividad de esta Escuela permitió el renacimiento filosófico, teológico y científico primero de España y luego de todo el occidente cristiano, permitiendo así el Renacimiento.

¿Qué estamento o grupo social logra representación en las Cortes medievales, además de la alta nobleza y el clero? Explique el origen de las Cortes en los reinos cristianos y sus principales funciones.

La burguesía de las ciudades.

Las cortes surgen en los reinos cristianos peninsulares en los siglos XII-XIII, como unas instituciones de representación estamental que tenían competencias en el establecimiento de nuevos impuestos, pero no un poder legislativo pleno, ya que estaba sometido al rey. La excepción fueron las cortes del reino de Aragón, donde sí tenían potestad legislativa y, en el caso de Cataluña, incluso una diputación permanente que ostentaba sus poderes cuando las Cortes no estaban reunidas: la «Generalitat».

¿Durante qué reinado se produjo el final de la Reconquista? Explique brevemente qué se entiende históricamente por Reconquista.

Durante el reinado de los Reyes Católicos, que conquistaron Granada en 1492.

La “Reconquista” es el proceso, desarrollado entre los siglo VIII y XV, por el cual los reinos cristianos del norte de la Península van expandiéndose hacia el sur a costa de Al Ándalus. El concepto fue definido por Alfonso II de Asturias (791-842) que justificó la expansión autoproclamándose heredero de la monarquía visigoda.

¿Durante qué reinado se produjo el final de la Reconquista? Explique brevemente la política exterior de dicho reinado.

Durante el reinado de los Reyes Católicos, que conquistaron Granada en 1492.

La política exterior de los Reyes Católicos estuvo marcada por su expansión territorial, tanto en la Península como en el exterior, y por su enfrentamiento con Francia por el dominio de Italia y la hegemonía europea. En cuanto a la expansión territorial, los Reyes Católicos acabaron el proceso de “Reconquista” con la conquista del reino nazarí de Granada entre 1482 y 1492, acabaron la conquista de Canarias en 1496, iniciaron una política de expansión territorial en el norte de África (ocupando Melilla en 1497), iniciaron el proceso de expansión en América tras el descubrimiento de Colón en 1492 e incorporaron el reino de Navarra a la Corona de Castilla en 1512, aunque conservando sus fueros. En cuanto a los enfrentamientos con Francia, el escenario de los mismos fue Italia, enfrentándose ambas coronas por el dominio del reino de Nápoles, que acabó incorporándose a la Corona de Aragón en 1504. El enfrentamiento con Francia fue básico en la futura evolución de la Monarquía Hispánica, ya que esta pasó a ocupar la hegemonía en el continente y, para asegurarla, los Reyes Católicos realizaron una política matrimonial con sus hijos cuyo objetivo era aislar a Francia. De estos matrimonios, el más trascendental fue el de la princesa Juana “La Loca”, finalmente heredera de la Monarquía, con Felipe “El Hermoso”, hijo de Maximiliano I de Austria y María de Borgoña.

¿En qué siglo se produce la toma de Granada por los Reyes Católicos? Describa brevemente por qué es importante en el mundo este acontecimiento.

En el siglo XV (1492).

Este acontecimiento, que supone el fin de la “Reconquista” es importante a nivel mundial porque el fin de la Reconquista permitió a Castilla el inicio de la expansión a América y, por otro, porque compensaba la conquista otomana de Constantinopla en 1453, sirviendo de acicate a la Europa cristiana para frenar su expansión en Europa.

¿Qué reyes efectuaron la unión dinástica en España a finales del siglo XV? Explique brevemente la expansión territorial realizada por dichos monarcas.

Fernando V de Aragón e Isabel I de Castilla, los Reyes Católicos.

La expansión territorial de la monarquía hispánica tuvo tres grandes objetivos: la Península, el Mediterráneo y el Atlántico. En la Península, fueron incorporadas a Castilla tanto el reino nazarí de Granada /1492) como el reino de Navarra (1512). En el Mediterráneo se conquistan enclaves en el norte de África como Melilla (1497) y se ocupa definitivamente el reino de Nápoles, que se incorpora a la Corona aragonesa (1504). En el Atlántico se culmina la conquista de Canarias en 1496 con la conquista de Tenerife y se inicia la expansión en América a partir del primer viaje de Colón en 1492.

¿Durante qué reinado se produjo la conquista del reino nazarí de Granada? Explique brevemente la política de unidad religiosa de dicho reinado.

Reyes Católicos.

Las monarquías autoritarias, y posteriormente las absolutas, tuvieron entre sus justificaciones ideológicas el origen divino del poder real. Esto provocó que se diera por sentado que un súbdito, para ser leal a su rey, debía compartir su misma religión. En el caso de las monarquías de la península ibérica, su confesionalización fue mucho más intensa debido al enfrentamiento secular con los musulmanes en el proceso de «Reconquista». Por tanto, dentro de su política autoritaria, los Reyes Católicos decretaron en 1492 la conversión obligatoria o su expulsión de todos sus reinos  de los judíos y en 1502 hicieron lo propio con los mudéjares del reino de Castilla. Ambos decretos dieron origen a los judeoconversos y a los moriscos, dos grupos que, pese a ser oficialmente cristianos, siguieron en su mayoría practicando en secreto su antigua religión.

¿Por qué apelativo son conocidos los reyes Isabel I de Castilla y Fernando V de Aragón? Explique brevemente las características básicas de la monarquía autoritaria.

Reyes Católicos.

La monarquía autoritaria es un sistema centralista en el que los reyes va acaparando todos los poderes del Estado, como un paso previo al establecimiento posterior de la monarquía absoluta. En el caso de la monarquía hispánica, los Reyes Católicos sometieron al poder real a la nobleza (a través de la Santa Hermandad), a los municipios o concejos (creando la figura del corregidor), a la Iglesia (consiguiendo el Real Patronato) y a las Cortes estamentales (disminuyendo sus poderes, sobre todo en Castilla), establecieron una burocracia centralizada  (en la que destacaron los Consejos), codificaron las leyes (Leyes de Toro de 1505), reorganizaron la Hacienda, crearon un ejército permanente y tomaron en sus manos la administración de justicia (establecimiento de Chancillerías y Audiencias).

¿Qué rey fue también emperador en Europa en la Edad Moderna? Describa brevemente en qué territorios se asentaba la monarquía española en ese reinado y que pasó a la muerte del emperador.

Carlos I de España y V de Alemania.

Carlos I reunió una enorme herencia de territorial: de sus abuelos maternos, los Reyes Católicos, la Corona de Aragón, con los territorios italianos de Cerdeña, Sicilia y Nápoles, y la de Castilla, con los presidios del norte de África, las islas Canarias y las colonias americanas. Estos territorios se incrementan además con las conquistas de Milán y de los imperios azteca e inca en América; de sus abuelos paternos, Maximiliano de Austria y María de Borgoña, recibió Austria, el Ducado de Borgoña (Flandes y Franco Condado) y su candidatura a la Corona del Sacro Imperio Romano-Germánico. Al renunciar a la Corona en 1556 dividió su herencia entre su hijo Felipe II, que recibió las herencias castellana, aragonesa y borgoñona, y su hermano Fernando, que heredó Austria y la Corona Imperial. Tras ello, se retiró al monasterio de Yuste (Cáceres) donde falleció en 1558.

¿Qué rey de España fue también emperador en Europa en la Edad Moderna? Explique brevemente las características de la política exterior de dicho monarca.

Carlos I.

La política exterior de Carlos I estuvo basada en la defensa de la “Universitas Christiana”, es decir, la defensa de la unidad de la cristiandad bajo la autoridad política del emperador y la religiosa del papa. De esta defensa surgieron los enfrentamientos con Francia por la hegemonía política en el continente, con el Imperio Otomano por su expansión en Europa Oriental y con los príncipes alemanes protestantes. El fracaso o estancamiento en estos enfrentamientos, le llevó a abdicar en 1556, dividiendo su Imperio: la Corona Imperial y Austria para Fernando y el resto para Felipe.

¿Qué monarca del siglo XVI tiene que afrontar las sublevaciones de la «Comunidades» y las «Germanías»? Explique brevemente los conflictos políticos más relevantes de la etapa de los Austrias Mayores (S. XVI) en la Península Ibérica.

Carlos I de España y V de Alemania.

Los principales conflictos políticos a los que hubieron de hacer frente los Austrias Mayores (Carlos I y Felipe II) en la Península Ibérica fueron las sublevaciones de las Comunidades y las Germanías, al principio del reinado de Carlos I, y la rebelión de los moriscos del reino de Granada, en el reinado de Felipe II. La revuelta de las Comunidades es una sublevación de las ciudades castellanas frente a la llegada de un rey al que consideraban extranjero (Carlos I), a su política imperial en el norte de Europa y a su reforzamiento del poder real. La revuelta de las Germanías tuvo un carácter más social que político, enfrentándose en el reino de Valencia los nobles y su vasallos moriscos contra las oligarquías de las ciudades. Finalmente, el endurecimiento de la política de asimilación religiosa y cultural impuesta por Felipe II a los moriscos del reino de Granada motivó su sublevación. En estos tres conflictos venció la Corona, lo que supuso un fortalecimiento de su poder.

¿Qué dos monarcas de la Casa de Austria reinaron tras los Reyes Católicos durante casi todo el siglo XVI? Explique brevemente las características de la hegemonía española en el mundo.

Carlos I (1516-1556) y Felipe II (1556-1598).

Durante el siglo XVI la Monarquía Hispánica se convierte en la potencia hegemónica mundial gracias a su gran extensión territorial, producto de la gran herencia patrimonial de Carlos I, y a su gran capacidad financiera debido a los metales preciosos procedentes de las colonias americanas. La política imperial de ambos reyes estuvo unida a la defensa del catolicismo como principio ideológico, concretado en la época de Carlos I en la idea de “Universitas Christiana” y en el de Felipe II en los preceptos de la Contrarreforma. Esto les hizo enfrentarse a los países protestantes, especialmente los príncipes alemanes, Inglaterra y Holanda, y con la gran potencia musulmana, el Imperio Otomano. El otro gran enemigo de la monarquía fue Francia. Finalmente, la Monarquía no pudo soportar este enorme esfuerzo, provocando la bancarrota de la monarquía y su entrada en crisis en el siglo XVII.

¿En qué reinado tuvo lugar la Batalla de Lepanto? Explique brevemente la política exterior de la Monarquía Hispánica en ese reinado.

Felipe II.

Su política exterior sigue basada en la defensa del catolicismo frente a los hugonotes franceses (tras derrotar a Francia en la Batalla de San Quintín en 1557, intervino en sus guerras de religión del lado de los católicos), Inglaterra (fracasando su intento de invasión, la Armada Invencible, en 1588), los otomanos (a los que derrotó en Lepanto en 1571, frenando su expansión mediterránea) y la Holanda protestante (cuya rebelión independentista no logró sofocar). Sin embargo, la monarquía se ve impotente para mantener todos estos enfrentamientos, viéndose obligado el rey a decretar varias bancarrotas durante su reinado y esquilmando los recursos económicos de Castilla con una fortísima presión fiscal.

¿En qué reinado tuvo lugar la derrota de la «Armada Invencible»? Explique brevemente las diferencias de la política internacional de este monarca con la de su padre, Carlos I.

Felipe II.

La política exterior de Carlos I estuvo basada en la defensa de la “Universitas Christiana”, es decir, la defensa de la unidad de la cristiandad bajo la autoridad política del emperador y la religiosa del papa. Sin embargo esta política fracasó por la consolidación de la reforma protestante en gran parte de Alemania, Flandes e Inglaterra. El fracaso de la política imperial de Carlos I explica que el objetivo prioritario de su hijo sea el mantenimiento de la hegemonía de la Monarquía en Europa y la defensa del catolicismo frente a las tendencias protestantes, ya consolidadas.

Cite el nombre de algún valido. Defina brevemente a qué se refiere el término “gobierno de los validos”.

Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares, valido de Felipe IV.

El “gobierno de los validos” es un término que se aplica a los reinados de los llamados “Austrias Menores” (Felipe III, Felipe IV y Carlos II) en el siglo XVII, refiriéndose al importante papel de estos ministros que suplantan de hecho al rey en las tareas de gobierno. Sin embargo, los validos ejercieron sus funciones en función de sus intereses particulares, por lo que predominó el nepotismo y la corrupción. De hecho, se considera que sus actuaciones son unas de las causas de la crisis de la Monarquía Hispánica en ese siglo.

Cite alguno de los validos del reinado de Felipe IV. Explique en qué consiste la figura del valido y la importancia que tuvieron en el siglo XVII.

Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares.

Los validos fueron unos ministros que suplantaron de hecho al rey en las tareas de gobierno. Sin embargo, los validos ejercieron sus funciones en función de sus intereses particulares, por lo que predominó el nepotismo y la corrupción. De hecho, se considera que sus actuaciones son unas de las causas de la crisis de la Monarquía Hispánica en ese siglo.

¿Cómo se llama la figura política que se hizo cargo de las tareas de gobierno en lugar del rey durante el sigo XVII? Explique en qué consiste su figura y la importancia que tuvieron en dicho siglo.

Valido.

Los validos fueron unos ministros que suplantaron de hecho al rey en las tareas de gobierno. Sin embargo, los validos ejercieron sus funciones en función de sus intereses particulares, por lo que predominó el nepotismo y la corrupción. De hecho, se considera que sus actuaciones son unas de las causas de la crisis de la Monarquía Hispánica en ese siglo.

¿De qué monarca fue valido el Conde-Duque de Olivares? Explique en qué consiste la figura del valido y la importancia que tuvieron en el siglo XVII.

Felipe IV.

Los validos fueron unos ministros que suplantaron de hecho al rey en las tareas de gobierno. Sin embargo, los validos ejercieron sus funciones en función de sus intereses particulares, por lo que predominó el nepotismo y la corrupción. De hecho, se considera que sus actuaciones son unas de las causas de la crisis de la Monarquía Hispánica en ese siglo.

¿Qué minoría social y religiosa fue expulsada de España en 1609? Explique brevemente la política de unidad religiosa realizada por los Reyes Católicos y la dinastía de los Austrias.

Moriscos.

Los Reyes Católicos establecieron una política de unidad religiosa como medio para consolidar su poder real, ya que se consideraba que la lealtad de los súbditos dentro de una monarquía de derecho divino sólo estaría asegurada y estos compartían la misma religión que sus reyes. Como consecuencia de ello, se decretó la conversión o exilio de los judíos en 1492 y la conversión o exilio de los mudéjares de los reinos de Granada y Castilla entre 1500 y 1502. Esta política se acrecentó durante los reinados siguientes debido a la política de defensa del catolicismo frente a las reformas protestantes, provocando la conversión o exilio de los mudéjares de la Corona de Aragón en 1525, la expulsión de los moriscos del reino de Granada tras el fracaso de su rebelión en 1570 y la definitiva expulsión de los moriscos de todos los reinos de la monarquía iniciada en 1609.

¿Con qué nombre se conoce la guerra entre Borbones y Austrias en su disputa por el trono de España? Describa brevemente por qué se produjo dicha guerra, qué países estuvieron implicados en ella y cuál fue su resultado.

Guerra de Sucesión española.

En 1700 muere sin descendencia Carlos II, último rey de la dinastía de los Austrias, dejando como heredero al nieto del rey Luís XIV de Francia, Felipe de Anjou. A ello se opone Carlos, archiduque de Austria, que es apoyado por Inglaterra. Se inicia así la guerra de Sucesión entre ambos candidatos, que es a la vez una guerra civil (Castilla frente a la Corona de Aragón) e internacional (Francia y España frente a Austria, Inglaterra, Holanda y Portugal). En la guerra civil vence Felipe de Anjou (conquista de Aragón y Valencia en 1707, ocupación de Barcelona en 1714), mientras que en la internacional se llega a una solución de compromiso en el Tratado de Utrecht (1713), por el cual se reconoce a Felipe como rey de España (Felipe V) a cambio de la pérdida de los Países Bajos, Milán, Nápoles y Cerdeña (para el Imperio Austro-Húngaro), Sicilia (para Saboya) y Menorca y Gibraltar (para Gran Bretaña).

¿Con qué monarca comienza a reinar en España la Casa de Borbón a comienzos del siglo XVIII? Explique las causas de la Guerra de Sucesión española.

Felipe V.

En 1700 muere sin descendencia Carlos II, último rey de la dinastía de los Austrias, dejando como heredero al nieto del rey Luís XIV de Francia, Felipe de Anjou. A ello se opone Carlos, archiduque de Austria, que es apoyado por Inglaterra. Se inicia así la guerra de Sucesión entre ambos candidatos, que es a la vez una guerra civil (Castilla frente a la Corona de Aragón) e internacional (Francia y España frente a Austria, Inglaterra, Holanda y Portugal).

¿Qué rey firmó los Decretos de Nueva Planta? Explique brevemente en qué consistieron dichos Decretos.

Felipe V.

Los Decretos de Nueva Planta, aprobados en 1707 para los reinos de Aragón y Valencia y en 1716 para Cataluña y Mallorca, supusieron la supresión de los fueros de esos territorios, es decir, de sus leyes e instituciones propias, siendo sustituidas por las castellanas. Supusieron, por tanto, el fin de la monarquía confederal establecida por los Reyes Católicos y el nacimiento de un estado unificado y centralista, tanto en lo político-administrativo como en lo económico.

¿Qué dinastía reinaba en España cuando se promulgaron los Decretos de Nueva Planta? Explique brevemente el contenido de los mismos y su importancia histórica.

La dinastía borbónica.

Los Decretos de Nueva Planta, aprobados en 1707 para los reinos de Aragón y Valencia y en 1716 para Cataluña y Mallorca, supusieron la supresión de los fueros de esos territorios, es decir, de sus leyes e instituciones propias, siendo sustituidas por las castellanas. Supusieron, por tanto, el fin de la monarquía confederal establecida por los Reyes Católicos y el nacimiento de un estado unificado y centralista, tanto en lo político-administrativo como en lo económico. Su importancia histórica es que a partir de entonces nace España como entidad política unificada y se dio origen a uno de los principales problemas políticos de la España contemporánea: los movimientos nacionalistas periféricos.

¿Con qué Tratado se pone fin a la Guerra de Sucesión española? Explique brevemente las consecuencias de dicho Tratado.

Tratado de Utrecht de 1713.

En el tratado se reconoció a Felipe de Anjou como rey de España (Felipe V), asentándose definitivamente la nueva dinastía de los Borbones. A cambio España deja de ser una primera potencia en el continente europeo al perder gran parte de sus posesiones: los Países Bajos, Milán, Nápoles y Cerdeña los cede al Imperio Austriaco, Sicilia al reino de Saboya) y Menorca y Gibraltar a Gran Bretaña.

¿A qué reinado corresponde el Motín de Esquilache? Defina el concepto de Despotismo Ilustrado.

Al reinado de Carlos III.

El Despotismo Ilustrado es el movimiento político que defiende la adopción por parte de las monarquías absolutas de algunos de los principios de la Ilustración, especialmente los referidos a la economía, como un medio de aumentar su poder a través del desarrollo económico que las reformas podrían producir. Sin embargo, no se adoptan sus principios políticos ni sociales, manteniéndose sin cambios la monarquía absoluta y la sociedad estamental. Su ideario se resume en el lema: “Todo para el pueblo pero sin el pueblo”.

¿Qué general instauró en España una dictadura en el reinado de Alfonso XIII? Describa brevemente las causas de la instauración de dicha dictadura.

Miguel Primo de Rivera.

Cuando Alfonso XIII accede a la mayoría de edad en 1902, la situación política española estaba marcada por las consecuencias de la crisis de 1898 y el fracaso de los intentos de reforma y regeneración. Este problema, junto a la guerra de Marruecos, a la expansión del movimiento obrero y del nacionalismo y a la crisis de la democracia en Europa ante el auge del fascismo y del comunismo, explica la quiebra total del sistema de la Restauración. Siguiendo el ejemplo de Italia, donde Mussolini había accedido al poder en 1922, se intenta frenar el crecimiento de la oposición al sistema optando por el establecimiento de una dictadura militar, la del general Miguel Primo de Rivera.

¿Qué monarca reinó durante la etapa histórica que transcurre entre 1923 y 1930? Describa brevemente por qué se produjo el golpe de Estado de 1923.

Alfonso XIII.

Cuando Alfonso XIII accede a la mayoría de edad en 1902, la situación política española estaba marcada por las consecuencias de la crisis de 1898 y el fracaso de los intentos de reforma y regeneración. Este problema, junto a la guerra de Marruecos, a la expansión del movimiento obrero y del nacionalismo y a la crisis de la democracia en Europa ante el auge del fascismo y del comunismo, explica la quiebra total del sistema de la Restauración. Siguiendo el ejemplo de Italia, donde Mussolini había accedido al poder en 1922, se intenta frenar el crecimiento de la oposición al sistema optando por el establecimiento de una dictadura militar, la del general Miguel Primo de Rivera.

¿A qué general confirió el poder Alfonso XIII en 1923? Explique brevemente por qué le confirió el poder.

Al general Miguel Primo de Rivera.

Cuando Alfonso XIII accede a la mayoría de edad en 1902, la situación política española estaba marcada por las consecuencias de la crisis de 1898 y el fracaso de los intentos de reforma y regeneración. Este problema, junto a la guerra de Marruecos, a la expansión del movimiento obrero y del nacionalismo y a la crisis de la democracia en Europa ante el auge del fascismo y del comunismo, explica la quiebra total del sistema de la Restauración. Siguiendo el ejemplo de Italia, donde Mussolini había accedido al poder en 1922, se intenta frenar el crecimiento de la oposición al sistema optando por el establecimiento de una dictadura militar, la del general Miguel Primo de Rivera.

¿Cómo denominamos la etapa histórica que transcurre entre 1923 y 1930? Describa brevemente cómo se estableció dicha etapa.

Dictadura de Miguel Primo de Rivera.

Ante la creciente inestabilidad social y política y las fuertes críticas al Ejército y la Monarquía, el general Miguel Primo de Rivera, capitán general de Cataluña, da un golpe de Estado en Barcelona el 13 de septiembre de 1923. Cuando se produce el golpe, Alfonso XIII estaba en San Sebastián, volviendo a Madrid el día siguiente. Pese a la insistencia del gobierno, se negó a actuar contra los golpistas y pidió a Primo de Rivera que viniera a Madrid. A su llegada, el 15 de septiembre, Primo hizo público su manifiesto titulado “Al país y al Ejército”, en el que declaraba su voluntad de acabar con los profesionales de la política, a los que acusaba de haber secuestrado la voluntad real y de ser responsables de todos los problemas del país. El rey Alfonso XIII acepta y apoya el golpe, encargando a Primo de Rivera la formación de un gobierno. Se establece así un régimen autoritario (supresión del Parlamento y suspensión de la Constitución de 1876), apoyado por la llamada “masa neutra” (personas apolíticas y de centro que anteponen la estabilidad política y social a las cuestiones ideológicas), el Ejército, la Iglesia, las clases altas y el rey. Los antiguos líderes de los partidos dinásticos se inhibieron de la situación, lo que equivalía de hecho a darle un margen de confianza a la Dictadura, como hizo la mayor parte de la prensa. Pese a sus críticas iniciales, por su carácter en principio transitorio recibió el apoyo de la burguesía catalana, los socialistas y los republicanos de Lerroux.

¿Qué rey confirió el poder a Miguel primo de Rivera? Describa muy brevemente en qué consistió el golpe de estado de 1923.

Alfonso XIII.

Ante la creciente inestabilidad social y política y las fuertes críticas al Ejército y la Monarquía, el general Miguel Primo de Rivera, capitán general de Cataluña, da un golpe de Estado en Barcelona el 13 de septiembre de 1923. Cuando se produce el golpe, Alfonso XIII estaba en San Sebastián, volviendo a Madrid el día siguiente. Pese a la insistencia del gobierno, se negó a actuar contra los golpistas y pidió a Primo de Rivera que viniera a Madrid. A su llegada, el 15 de septiembre, Primo hizo público su manifiesto titulado “Al país y al Ejército”, en el que declaraba su voluntad de acabar con los profesionales de la política, a los que acusaba de haber secuestrado la voluntad real y de ser responsables de todos los problemas del país. El rey Alfonso XIII acepta y apoya el golpe, encargando a Primo de Rivera la formación de un gobierno. Se establece así un régimen autoritario (supresión del Parlamento y suspensión de la Constitución de 1876), apoyado por la llamada “masa neutra” (personas apolíticas y de centro que anteponen la estabilidad política y social a las cuestiones ideológicas), el Ejército, la Iglesia, las clases altas y el rey. Los antiguos líderes de los partidos dinásticos se inhibieron de la situación, lo que equivalía de hecho a darle un margen de confianza a la Dictadura, como hizo la mayor parte de la prensa. Pese a sus críticas iniciales, por su carácter en principio transitorio recibió el apoyo de la burguesía catalana, los socialistas y los republicanos de Lerroux.

¿Cómo denominamos la etapa histórica que transcurre entre 1923 y 1930? Describa brevemente en qué consistió el golpe de Estado de septiembre de 1923.

Dictadura de Primo de Rivera.

Ante la creciente inestabilidad social y política y las fuertes críticas al Ejército y la Monarquía, el general Miguel Primo de Rivera, capitán general de Cataluña, da un golpe de Estado en Barcelona el 13 de septiembre de 1923. Cuando se produce el golpe, Alfonso XIII estaba en San Sebastián, volviendo a Madrid el día siguiente. Pese a la insistencia del gobierno, se negó a actuar contra los golpistas y pidió a Primo de Rivera que viniera a Madrid. A su llegada, el 15 de septiembre, Primo hizo público su manifiesto titulado “Al país y al Ejército”, en el que declaraba su voluntad de acabar con los profesionales de la política, a los que acusaba de haber secuestrado la voluntad real y de ser responsables de todos los problemas del país. El rey Alfonso XIII acepta y apoya el golpe, encargando a Primo de Rivera la formación de un gobierno. Se establece así un régimen autoritario (supresión del Parlamento y suspensión de la Constitución de 1876), apoyado por la llamada “masa neutra” (personas apolíticas y de centro que anteponen la estabilidad política y social a las cuestiones ideológicas), el Ejército, la Iglesia, las clases altas y el rey. Los antiguos líderes de los partidos dinásticos se inhibieron de la situación, lo que equivalía de hecho a darle un margen de confianza a la Dictadura, como hizo la mayor parte de la prensa. Pese a sus críticas iniciales, por su carácter en principio transitorio recibió el apoyo de la burguesía catalana, los socialistas y los republicanos de Lerroux.

¿Qué monarca reinó durante la etapa histórica que transcurre entre 1923 y 1930? Describa muy brevemente en qué consistió el golpe de estado de 1923.

Alfonso XIII.

Ante la creciente inestabilidad social y política y las fuertes críticas al Ejército y la Monarquía, el general Miguel Primo de Rivera, capitán general de Cataluña, da un golpe de Estado en Barcelona el 13 de septiembre de 1923. Cuando se produce el golpe, Alfonso XIII estaba en San Sebastián, volviendo a Madrid el día siguiente. Pese a la insistencia del gobierno, se negó a actuar contra los golpistas y pidió a Primo de Rivera que viniera a Madrid. A su llegada, el 15 de septiembre, Primo hizo público su manifiesto titulado “Al país y al Ejército”, en el que declaraba su voluntad de acabar con los profesionales de la política, a los que acusaba de haber secuestrado la voluntad real y de ser responsables de todos los problemas del país. El rey Alfonso XIII acepta y apoya el golpe, encargando a Primo de Rivera la formación de un gobierno. Se establece así un régimen autoritario (supresión del Parlamento y suspensión de la Constitución de 1876), apoyado por la llamada “masa neutra” (personas apolíticas y de centro que anteponen la estabilidad política y social a las cuestiones ideológicas), el Ejército, la Iglesia, las clases altas y el rey. Los antiguos líderes de los partidos dinásticos se inhibieron de la situación, lo que equivalía de hecho a darle un margen de confianza a la Dictadura, como hizo la mayor parte de la prensa. Pese a sus críticas iniciales, por su carácter en principio transitorio recibió el apoyo de la burguesía catalana, los socialistas y los republicanos de Lerroux.

¿A qué general confirió el poder Alfonso XIII en 1923? Explique brevemente al menos cuatro hechos relevantes de la etapa iniciada en 1923.

Miguel Primo de Rivera.

En 1924 se organiza la Unión Patriótica, intento de encuadramiento político a favor de la Dictadura formando un partido único similar a los del fascismo europeo y que muestra la intención del Dictador de perpetuar su Dictadura institucionalizándola. En 1925 se acaba con la Guerra de Marruecos, gracias al desembarco de Alhucemas realizado por tropas franco-españolas, acabando definitivamente con la resistencia de los rifeños dirigidos por Abd el Krim. En 1926 se anunció la convocatoria de una Asamblea Nacional de cara a consolidar el régimen dictatorial y acabar definitivamente con el régimen liberal-parlamentario, ya que de hecho suponía derogar la Constitución y disolver el Parlamento, ambos hasta ahora simplemente suspendidos. Por último, en 1929 se celebraron la Exposición Universal en Barcelona y la Iberoamericana en Sevilla.

¿A qué militar confirió el poder Alfonso XIII en 1923? Describa brevemente cómo se estableció dicha etapa.

Al general Miguel Primo de Rivera.

Ante la creciente inestabilidad social y política y las fuertes críticas al Ejército y la Monarquía, el general Miguel Primo de Rivera, capitán general de Cataluña, da un golpe de Estado en Barcelona el 13 de septiembre de 1923. Cuando se produce el golpe, Alfonso XIII estaba en San Sebastián, volviendo a Madrid el día siguiente. Pese a la insistencia del gobierno, se negó a actuar contra los golpistas y pidió a Primo de Rivera que viniera a Madrid. A su llegada, el 15 de septiembre, Primo hizo público su manifiesto titulado “Al país y al Ejército”, en el que declaraba su voluntad de acabar con los profesionales de la política, a los que acusaba de haber secuestrado la voluntad real y de ser responsables de todos los problemas del país. El rey Alfonso XIII acepta y apoya el golpe, encargando a Primo de Rivera la formación de un gobierno. Se establece así un régimen autoritario (supresión del Parlamento y suspensión de la Constitución de 1876), apoyado por la llamada “masa neutra” (personas apolíticas y de centro que anteponen la estabilidad política y social a las cuestiones ideológicas), el Ejército, la Iglesia, las clases altas y el rey. Los antiguos líderes de los partidos dinásticos se inhibieron de la situación, lo que equivalía de hecho a darle un margen de confianza a la Dictadura, como hizo la mayor parte de la prensa. Pese a sus críticas iniciales, por su carácter en principio transitorio recibió el apoyo de la burguesía catalana, los socialistas y los republicanos de Lerroux.

¿Cómo se llamó el partido político oficial de la Dictadura de Primo de Rivera? Explique brevemente las características de dicho período.

Unión Patriótica.

La dictadura de Primo de Rivera forma parte de las llamadas “dictaduras mediterráneas”, que siguen el ejemplo del fascismo italiano. Las nuevas tendencias autoritarias son apoyadas por la burguesía ante el peligro de una revolución comunista en la Europa de entreguerras. Se constituyó un gobierno autoritario, formado exclusivamente por militares durante una primera etapa (Directorio Militar, 1923-1925) y también por civiles, extraídos de la Unión Patriórica, en una segunda etapa (Directorio Civil, 1925-1930), en un intento de perpetuar una dictadura que en principio iba a ser temporal, lo que hizo que fuera aumentando la oposición y acabara cayendo.

¿En qué etapas se divide la Dictadura de Primo de Rivera? Describa brevemente la primera de dichas etapas.

El Directorio Militar (1923-1925) y el Directorio Civil (1925-1930).

En octubre de 1923 se aprobó un Real Decreto para reorganizar la administración pública, estableciendo delegados gubernamentales de partido y disolviendo los ayuntamientos, que quedan en manos de personas favorables al dictador. En noviembre se disuelven las Cortes al cesar las comisiones de gobierno interior del Congreso de los Diputados y el Senado. En enero de 1924 se disuelven todas las diputaciones provinciales excepto las vasco-navarras, medida que los catalanistas entienden como un ataque a la Mancomunidad y que tiene un claro sesgo centralista. Por otra parte, se lleva a cabo una fuerte represión contra la oposición (se ilegaliza a la CNT anarcosindicalista y se aplican sanciones contra personalidades críticas como Unamuno, que es confinado en Canarias. En abril de 1924 se organiza la Unión Patriótica, intento de encuadramiento político a favor de la Dictadura formando un partido único similar a los del fascismo europeo y que muestra la intención del Dictador de perpetuar su Dictadura institucionalizándola. Finalmente, se acaba con la Guerra de Marruecos, gracias al desembarco de Alhucemas realizado por tropas franco-españolas en 1925, acabando definitivamente con la resistencia de los rifeños dirigidos por Abd el Krim.

¿Cuál fue la primera etapa de la Dictadura de Primo de Rivera? Explique brevemente las realizaciones en esa etapa.

Directorio Militar (1923-1925).

En octubre de 1923 se aprobó un Real Decreto para reorganizar la administración pública, estableciendo delegados gubernamentales de partido y disolviendo los ayuntamientos, que quedan en manos de personas favorables al dictador. En noviembre se disuelven las Cortes al cesar las comisiones de gobierno interior del Congreso de los Diputados y el Senado. En enero de 1924 se disuelven todas las diputaciones provinciales excepto las vasco-navarras, medida que los catalanistas entienden como un ataque a la Mancomunidad y que tiene un claro sesgo centralista. Por otra parte, se lleva a cabo una fuerte represión contra la oposición (se ilegaliza a la CNT anarcosindicalista y se aplican sanciones contra personalidades críticas como Unamuno, que es confinado en Canarias. En abril de 1924 se organiza la Unión Patriótica, intento de encuadramiento político a favor de la Dictadura formando un partido único similar a los del fascismo europeo y que muestra la intención del Dictador de perpetuar su Dictadura institucionalizándola. Finalmente, se acaba con la Guerra de Marruecos, gracias al desembarco de Alhucemas realizado por tropas franco-españolas en 1925, acabando definitivamente con la resistencia de los rifeños dirigidos por Abd el Krim.

¿Cuál fue la segunda etapa de la Dictadura de Primo de Rivera? Describa muy brevemente los hechos más sobresalientes de la misma.

Directorio Civil (1925-1930).

Al acabar con la Guerra de Marruecos, una de las principales justificaciones de la Dictadura, muchos piden su disolución, como Sánchez Guerra y Romanones, destacados dirigentes de los partidos dinásticos. Sin embargo, el Dictador, decidido a perpetuar el régimen, sustituye el Directorio Militar por un Directorio Civil en diciembre de 1925. Este nuevo Directorio estaba formado por técnicos extraídos de la Unión Patriótica y no eran personalidades políticas de reconocido prestigio (destacando José Calvo Sotelo como ministro de Hacienda) y por algunos militares. Además, en 1926 se anuncia la convocatoria de una Asamblea Nacional de cara a consolidar el régimen dictatorial y acabar definitivamente con el régimen liberal-parlamentario, ya que de hecho suponía derogar la Constitución y disolver el Parlamento, ambos hasta ahora simplemente suspendidos. Los asambleístas fueron designados por el dictador y se reunieron a partir de 1927 con un carácter meramente consultivo. Pretendió elaborar una nueva Constitución, cuyo anteproyecto se presentó en julio de 1929, pero fue mal aceptado por los políticos de los partidos dinásticos, la oposición y la prensa, ante lo cual el dictador intentó ampliar la Asamblea para hacerla más representativa. En el terreno económico, la colaboración con el PSOE-UGT se concretó en la creación de los Comités Paritarios, precedente de los actuales comités de empresa, es decir, entidades con representación de patronos y obreros que establecían las condiciones laborales de acuerdo con el principio fascista de colaboración de clases. Por otra parte, se lleva a cabo una política económica intervencionista (proteccionismo, ayudas fiscales y crediticias, empresas públicas como CAMPSA, obras públicas) que se beneficia de la favorable coyuntura internacional (“felices años 20”) pero que se saldó con un aumento de la deuda pública, acrecentada con la Exposición Universal de Barcelona y la Iberoamericana de Sevilla, ambas en 1929.

¿En qué etapas se divide la Dictadura de Primo de Rivera? Describa brevemente la segunda de dichas etapas.

Directorio Militar (1923-1925) y Directorio Civil (1925-1930).

Al acabar con la Guerra de Marruecos, una de las principales justificaciones de la Dictadura, muchos piden su disolución, como Sánchez Guerra y Romanones, destacados dirigentes de los partidos dinásticos. Sin embargo, el Dictador, decidido a perpetuar el régimen, sustituye el Directorio Militar por un Directorio Civil en diciembre de 1925. Este nuevo Directorio estaba formado por técnicos extraídos de la Unión Patriótica y no eran personalidades políticas de reconocido prestigio (destacando José Calvo Sotelo como ministro de Hacienda) y por algunos militares. Además, en 1926 se anuncia la convocatoria de una Asamblea Nacional de cara a consolidar el régimen dictatorial y acabar definitivamente con el régimen liberal-parlamentario, ya que de hecho suponía derogar la Constitución y disolver el Parlamento, ambos hasta ahora simplemente suspendidos. Los asambleístas fueron designados por el dictador y se reunieron a partir de 1927 con un carácter meramente consultivo. Pretendió elaborar una nueva Constitución, cuyo anteproyecto se presentó en julio de 1929, pero fue mal aceptado por los políticos de los partidos dinásticos, la oposición y la prensa, ante lo cual el dictador intentó ampliar la Asamblea para hacerla más representativa. En el terreno económico, la colaboración con el PSOE-UGT se concretó en la creación de los Comités Paritarios, precedente de los actuales comités de empresa, es decir, entidades con representación de patronos y obreros que establecían las condiciones laborales de acuerdo con el principio fascista de colaboración de clases. Por otra parte, se lleva a cabo una política económica intervencionista (proteccionismo, ayudas fiscales y crediticias, empresas públicas como CAMPSA, obras públicas) que se beneficia de la favorable coyuntura internacional (“felices años 20”) pero que se saldó con un aumento de la deuda pública, acrecentada con la Exposición Universal de Barcelona y la Iberoamericana de Sevilla, ambas en 1929.

¿Cuándo dejó el poder el general Primo de Rivera? Explique brevemente qué ocurrió a partir de ese momento.

En enero de 1930.

Primo de Rivera dimite el 30 de enero de 1930, exiliándose a París, donde fallece en 1931. Alfonso XIII intentó entonces volver entre 1930 y 1931 al sistema político de la Restauración, a través de los gobiernos del General Berenguer y del Almirante Aznar. Sin embargo, ambos fracasan debido a la desestructuración de los partidos dinásticos y al crecimiento de las fuerzas políticas al margen del sistema, que acusan al rey de haber apoyado al régimen dictatorial. De este modo, el fracaso de la dictadura lleva a corto plazo a la proclamación de la II República el 14 de abril de 1931, un nuevo régimen democrático.

¿Qué general instauró en España una Dictadura antes de la Guerra Civil? Describa brevemente las razones por las que esto se produjo y las etapas en las que se puede dividir ese régimen.

Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, dictador entre 1923 y 1930.

Cuando Alfonso XIII accede a la mayoría de edad en 1902, la situación política española estaba marcada por las consecuencias de la crisis de 1898 y el fracaso de los intentos de reforma y regeneración. Este problema, junto a la Guerra de Marruecos, la expansión del movimiento obrero socialista y anarquista y del nacionalismo vasco y catalán, y las consecuencias derivadas de la I Guerra Mundial (1914-1918) y de la Revolución Rusa (1917), explican la quiebra total del sistema de la Restauración. Siguiendo el ejemplo italiano, se intenta solucionar el problema optando por el establecimiento de una dictadura militar, la del general Miguel Primo de Rivera, apoyada por el monarca. La dictadura puede dividirse en dos etapas: el Directorio Militar (1923-1925) y el Directorio Civil (1925-1930).

¿En qué periodo histórico fue la Unión Patriótica el partido políticos oficial? Explique brevemente como concluyó este periodo y sus consecuencias.

Dictadura de Primo de Rivera.

La Dictadura de Primo de Rivera acabó con la dimisión del dictador el 30 de enero de 1930, exiliándose a París. Ante ello, el rey Alfonso XIII intentó volver entre 1930 y 1931 al sistema político de la Restauración, a través de los gobiernos del General Berenguer y del Almirante Aznar. Sin embargo, ambos fracasan debido a la desestructuración de los partidos dinásticos y al crecimiento de las fuerzas políticas al margen del sistema, que acusaban al rey de haber apoyado al régimen dictatorial. De este modo, el fracaso de la dictadura llevó a corto plazo a la proclamación de la II República el 14 de abril de 1931.

¿Qué jefe/Presidente del Consejo de Ministros dejó el poder en enero de 1930? Explique brevemente las causas de su dimisión y sus consecuencias.

El general Miguel Primo de Rivera.

Las causas de su dimisión fueron la crisis económica internacional de 1929, que aumenta la oposición al régimen y la inestabilidad social, y la pérdida de buena parte de sus apoyos (los catalanistas por la supresión de la Mancomunidad, los militares por la supresión del Arma de Artillería, los socialistas por el aumento del paro, el rey por el cambio de la opinión pública). Sólo ante la crisis, Primo de Rivera dimite el 30 de enero de 1930, exiliándose a París. Ante ello, el rey Alfonso XIII intentó volver entre 1930 y 1931 al sistema político de la Restauración, a través de los gobiernos del General Berenguer y del Almirante Aznar. Sin embargo, ambos fracasan debido a la desestructuración de los partidos dinásticos y al crecimiento de las fuerzas políticas al margen del sistema, que acusaban al rey de haber apoyado al régimen dictatorial. De este modo, el fracaso de la dictadura llevó a corto plazo a la proclamación de la II República el 14 de abril de 1931.

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VIDEO DE LA CHARLA SOBRE LA GUERRA CIVIL EN GUADIX DURANTE LA VISITA A UNO DE LOS REFUGIOS ANTIAÉREOS DE LA GUERRA CIVIL, EL DE «LA TABICONA».

Video de la charla introductoria realizada por Carlos Javier Garrido García como introducción a la visita de uno de los refugios antiaéreos construidos en Guadix durante la Guerra Civil.

Plaza Mayor de Guadix, parcialmente destruida en 1936.

Dentro del marco de los actos conmemorativos de la proclamación de la II República organizados por el Ayuntamiento de Guadix, realicé el pasado 15 d abril la charla introductoria a la visita al refugio de «La Tabicona», situado bajo la Solana de Santiago y que ha sido abierto al público por primera vez.

En la charla hice un recorrido por la evolución de la II República, un régimen reformista que fracasó debido a la crisis de 1929, a la oposición de los privilegiados y a la lentitud de las reformas, lo que provocó un aumento de la conflictividad social.

Como consecuencia de ello, aumenta la polarización política desde la derecha y la izquierda, culminando en el enfrentamiento en la Guerra Civil entre una república que sufre un agudo proceso revolucionario y un bando sublevado en el que se establece una dictadura militar próxima al fascismo.

Todo este proceso fue especialmente intenso en la ciudad de Guadix, una ciudad que sufría una aguda polarización política y social, que se manifestaba en la existencia de dos ciudades distintas: la de las casas y la de las cuevas.

Tras analizar la evolución de la Guerra Civil en Guadix y comarca, me centré en el sistema de defensa antiaérea, con la vigilancia desde la Alcazaba y la torre de la Catedral, las sirenas en este último lugar y la Estación y una amplia red de refugios que acabaron de construirse en diciembre de 1937.

Si desea ver el video de esta charla, alojada en la página de Facebook del Ayuntamiento de Guadix, pulse aquí.

VIDEO DE LA CONFERENCIA «HISTORIA SOCIAL DE GUADIX EN LA EDAD MODERNA Y CONTEMPORÁNEA».

Video de la conferencia «Historia social de Guadix en las edades moderna y contemporánea», por Carlos Javier Garrido García.

Ciclo de conferencias «El coloquio de los perros», organizado por CNT Comarca de Guadix.

El pasado día 6 de abril de 2017 pronuncié en el patio central del Ayuntamiento de Guadix la conferencia «Historia social de Guadix en las Edad Moderna y Contemporánea», dentro del ciclo de conferencias «El coloquio de los perros», organizado por el sindicato CNT-AIT Comarca de Guadix.

En la conferencia hice un repaso por la evolución demográfica y socioeconómica de la ciudad desde su conquista por los Reyes Católicos en 1489 hasta el momento actual, pasando por la repoblación, la época morisca, la rebelión de los moriscos y la crisis posterior, el surgimiento y crecimiento del barrio de las cuevas, la incidencia de las desamortizaciones, el desarrollo incipiente desde la inauguración del ferrocarril en 1895, la II República y la Guerra Civil, la autarquía y el desarrollismo franquistas, la crisis de reconversión y la incidencia de la crisis económica actual.

Para ver el video, pulse aquí.

PREGUNTAS CORTAS DE HISTORIA DE ESPAÑA PARA SELECTIVIDAD (OPCIÓN B) RESUELTAS

Preguntas cortas de Historia de España propuestas los años 2017 a 2021 en Selectividad (Andalucía) en la antigua opción B, resueltas, por Carlos Javier Garrido García.

Decreto de Nueva Planta de Cataluña (1716).

¿Qué nueva dinastía comenzó a reinar en con Felipe V? Explique brevemente qué es el Despotismo Ilustrado, rasgo definidor de esta dinastía en el siglo XVIII.

La Dinastía Borbónica.

El Despotismo Ilustrado consiste en la adopción por parte de las monarquías absolutas europeas de parte de los principios ilustrados, sobre todo en el aspecto económico, como medio de acrecentar su riqueza, pero sin efectuar cambios ni en la monarquía absoluta ni en la sociedad estamental propias del Antiguo Régimen, de ahí su lema: “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. Su principal exponente en España fue Carlos III (1759-1788).

¿Qué dinastía reinaba en España durante el denominado El Siglo de las Luces? Explique el porqué de esta denominación y las características del movimiento ideológico y cultural a que hace referencia.

Dinastía Borbónica.

El término «Siglo de las Luces» hace referencia al siglo XVIII, cuando se expandió por Europa el movimiento ideológico y cultural de la Ilustración, que declaraba como objetivo iluminar la vida del ser humano a través del empleo de la razón. La Ilustración es un movimiento ideológico y cultural que, con precedentes en Inglaterra y Holanda en el siglo XVII, se consolida en Francia en el siglo XVIII, extendiéndose desde allí al resto de Europa y América. Sus principios básicos el predominio de la razón frente a la tradición y la religión, el pensamiento crítico, la defensa de la idea de progreso material e intelectual, la tolerancia religiosa, la importancia transformadora de la educación y la valoración de las ciencias experimentales. La aplicación de estos principios puso en duda los fundamentos político, económicos y sociales del Antiguo Régimen, poniendo las bases del movimiento político del Liberalismo.

¿Con qué nombre se conoce la guerra entre Borbones y Austrias en su disputa por el trono de España? Describa brevemente por qué se produjo dicha guerra, qué países estuvieron implicados en ella y cuál fue su resultado.

Guerra de Sucesión española.

En 1700 muere sin descendencia Carlos II, último rey de la dinastía de los Austrias, dejando como heredero al nieto del rey Luís XIV de Francia, Felipe de Anjou. A ello se opone Carlos, archiduque de Austria, que es apoyado por Inglaterra. Se inicia así la guerra de Sucesión entre ambos candidatos, que es a la vez una guerra civil (Castilla frente a la Corona de Aragón) e internacional (Francia y España frente a Austria, Inglaterra, Holanda y Portugal). En la guerra civil vence Felipe de Anjou (conquista de Aragón y Valencia en 1707, ocupación de Barcelona en 1714), mientras que en la internacional se llega a una solución de compromiso en el Tratado de Utrecht (1713), por el cual se reconoce a Felipe como rey de España (Felipe V) a cambio de la pérdida de los Países Bajos, Milán, Nápoles y Cerdeña (para el Imperio Austro-Húngaro), Sicilia (para Saboya) y Menorca y Gibraltar (para Gran Bretaña).

¿Con qué monarca comienza a reinar en España la Casa de Borbón a comienzos del siglo XVIII? Explique las causas de la Guerra de Sucesión española.

Felipe V.

En 1700 muere sin descendencia Carlos II, último rey de la dinastía de los Austrias, dejando como heredero al nieto del rey Luís XIV de Francia, Felipe de Anjou. A ello se opone Carlos, archiduque de Austria, que es apoyado por Inglaterra. Se inicia así la guerra de Sucesión entre ambos candidatos, que es a la vez una guerra civil (Castilla frente a la Corona de Aragón) e internacional (Francia y España frente a Austria, Inglaterra, Holanda y Portugal).

¿Qué nueva dinastía comenzó a reinar en España a comienzos del siglo XVIII? Explique brevemente las causas de la Guerra de Sucesión española.

La Dinastía Borbónica.

En 1700 muere sin descendencia Carlos II, último rey de la dinastía de los Austrias, dejando como heredero al nieto del rey Luís XIV de Francia, Felipe de Anjou. A ello se opone Carlos, archiduque de Austria, que es apoyado por Inglaterra. Se inicia así la guerra de Sucesión entre ambos candidatos, que es a la vez una guerra civil (Castilla frente a la Corona de Aragón) e internacional (Francia y España frente a Austria, Inglaterra, Holanda y Portugal).

¿Qué conflicto armado pone fin a la dinastía de los Austrias en España? Explique las causas de dicho conflicto.

Guerra de Sucesión española.

En 1700 muere sin descendencia Carlos II, último rey de la dinastía de los Austrias, dejando como heredero al nieto del rey Luís XIV de Francia, Felipe de Anjou. A ello se opone Carlos, archiduque de Austria, que es apoyado por Inglaterra. Se inicia así la guerra de Sucesión entre ambos candidatos, que es a la vez una guerra civil (Castilla frente a la Corona de Aragón) e internacional (Francia y España frente a Austria, Inglaterra, Holanda y Portugal).

¿Qué tratado puso fin a la Guerra de Sucesión española? Explique brevemente las causas de la Guerra de Sucesión española.

Tratado de Utrecht (1713).

En 1700 muere sin descendencia Carlos II, último rey de la dinastía de los Austrias, dejando como heredero al nieto del rey Luís XIV de Francia, Felipe de Anjou. A ello se opone Carlos, archiduque de Austria, que es apoyado por Inglaterra. Se inicia así la guerra de Sucesión entre ambos candidatos, que es a la vez una guerra civil (Castilla frente a la Corona de Aragón) e internacional (Francia y España frente a Austria, Inglaterra, Holanda y Portugal).

¿Con qué Tratado se pone fin a la Guerra de Sucesión española? Explique brevemente las consecuencias de dicho Tratado.

Tratado de Utrecht de 1713.

En el tratado se reconoció a Felipe de Anjou como rey de España (Felipe V), asentándose definitivamente la nueva dinastía de los Borbones. A cambio España deja de ser una primera potencia en el continente europeo al perder gran parte de sus posesiones: los Países Bajos, Milán, Nápoles y Cerdeña los cede al Imperio Austriaco, Sicilia al reino de Saboya) y Menorca y Gibraltar a Gran Bretaña.

¿Qué monarca español firmó los Tratados de Utrecht y Rastadt? Explique brevemente las consecuencias de dichos Tratados para España.

Felipe V (1700-1746).

Los tratados de Utrecht y Rastadt ponen fin a la Guerra de Sucesión española (1700-1713). En los tratado se reconoció a Felipe de Anjou como rey de España (Felipe V), asentándose definitivamente la nueva dinastía de los Borbones. A cambio España deja de ser una primera potencia en el continente europeo al perder gran parte de sus posesiones: los Países Bajos, Milán, Nápoles y Cerdeña los cede al Imperio Austriaco, Sicilia al reino de Saboya) y Menorca y Gibraltar a Gran Bretaña.

¿A qué dinastía perteneció el monarca español que firmó los Tratados de Utrecht y Rastadt? Explique brevemente las causas de la Guerra de Sucesión española.

A la Dinastía Borbónica.

En 1700 muere sin descendencia Carlos II, último rey de la dinastía de los Austrias, dejando como heredero al nieto del rey Luís XIV de Francia, Felipe de Anjou. A ello se opone Carlos, archiduque de Austria, que es apoyado por Inglaterra. Se inicia así la guerra de Sucesión entre ambos candidatos, que es a la vez una guerra civil (Castilla frente a la Corona de Aragón) e internacional (Francia y España frente a Austria, Inglaterra, Holanda y Portugal).

¿Qué rey firmó los Decretos de Nueva Planta? Explique brevemente en qué consistieron dichos Decretos.

Felipe V.

Los Decretos de Nueva Planta, aprobados en 1707 para los reinos de Aragón y Valencia y en 1716 para Cataluña y Mallorca, supusieron la supresión de los fueros de esos territorios, es decir, de sus leyes e instituciones propias, siendo sustituidas por las castellanas. Supusieron, por tanto, el fin de la monarquía confederal establecida por los Reyes Católicos y el nacimiento de un estado unificado y centralista, tanto en lo político-administrativo como en lo económico.

¿A qué dinastía perteneció el rey que firmó los Decretos de Nueva Planta? Explique brevemente en qué consistieron dichos Decretos.

Dinastía Borbónica.

Los Decretos de Nueva Planta, aprobados en 1707 para los reinos de Aragón y Valencia y en 1716 para Cataluña y Mallorca, supusieron la supresión de los fueros de esos territorios, es decir, de sus leyes e instituciones propias, siendo sustituidas por las castellanas. Supusieron, por tanto, el fin de la monarquía confederal establecida por los Reyes Católicos y el nacimiento de un estado unificado y centralista, tanto en lo político-administrativo como en lo económico.

¿Qué dinastía reinaba en España cuando se promulgaron los Decretos de Nueva Planta? Explique brevemente el contenido de los mismos y su importancia histórica.

La dinastía borbónica.

Los Decretos de Nueva Planta, aprobados en 1707 para los reinos de Aragón y Valencia y en 1716 para Cataluña y Mallorca, supusieron la supresión de los fueros de esos territorios, es decir, de sus leyes e instituciones propias, siendo sustituidas por las castellanas. Supusieron, por tanto, el fin de la monarquía confederal establecida por los Reyes Católicos y el nacimiento de un estado unificado y centralista, tanto en lo político-administrativo como en lo económico. Su importancia histórica es que a partir de entonces nace España como entidad política unificada y se dio origen a uno de los principales problemas políticos de la España contemporánea: los movimientos nacionalistas periféricos.

¿Que nombre reciben los decretos que abolieron los fueros de los territorios de la antigua Corona de Aragón? Explique brevemente en qué consistieron dichos decretos.

Decretos de Nueva Planta.

Los Decretos de Nueva Planta, aprobados en 1707 para los reinos de Aragón y Valencia y en 1716 para Cataluña y Mallorca, supusieron la supresión de los fueros de esos territorios, es decir, de sus leyes e instituciones propias, siendo sustituidas por las castellanas. Supusieron, por tanto, el fin de la monarquía confederal establecida por los Reyes Católicos y el nacimiento de un estado unificado y centralista, tanto en lo político-administrativo como en lo económico.

¿Qué nombre reciben los decretos que abolen los fueros de los territorios de la antigua Corona de Aragón? Explique brevemente las reformas en la Administración emprendidas bajo la dinastía borbónica a lo largo del siglo XVIII.

Decretos de Nueva Planta.

Las reformas político-administrativas vienen definidas por la centralización. En primer lugar se centraron en el fin de la estructura confederal de la monarquía a través de su unificación política siguiendo el modelo castellano a través de los Decretos de Nueva Planta que, entre 1707 y 1716, derogaron los fueros de la Corona de Aragón. Además, estos decretos supusieron la extensión del sistema de audiencias, intendentes y corregidores a los antiguos reinos de la Corona de Aragón. En la administración central se produjo la pérdida de poder de los Consejos frente a los ministros o secretarios. Por último, en la administración colonial se excluyó a los criollos de los cargos político-administrativos, siendo sustituidos por peninsulares, y se establecieron nuevos virreinatos y capitanías generales para reforzar el control sobre las colonias.

¿A qué reinado corresponde el Motín de Esquilache? Defina el concepto de Despotismo Ilustrado.

Al reinado de Carlos III.

El Despotismo Ilustrado es el movimiento político que defiende la adopción por parte de las monarquías absolutas de algunos de los principios de la Ilustración, especialmente los referidos a la economía, como un medio de aumentar su poder a través del desarrollo económico que las reformas podrían producir. Sin embargo, no se adoptan sus principios políticos ni sociales, manteniéndose sin cambios la monarquía absoluta y la sociedad estamental. Su ideario se resume en el lema: “Todo para el pueblo pero sin el pueblo”.

¿Qué rey del siglo XVIII encarnó mejor el modelo del despotismo ilustrado en España? Explique brevemente las medidas reformistas llevadas a cabo durante su reinado.

Carlos III (1759-1788).

Durante el reinado de Carlos III (1759-1788), siguiendo las tesis del Despotismo Ilustrado, se desarrolló un amplio programa reformista con la ayuda de un equipo de ministros y colaboradores ilustrados como Esquilache, Aranda, Campomanes y Floridablanca. Entre las medidas, centradas en los aspectos socioeconómicos, destacaron la modernización en la vestimenta de los españoles decretada por Esquilache en 1766 y que provocó el famoso motín y la expulsión de los jesuitas en 1767; el fomento de la enseñanza a través de los Reales Estudios de San Isidro (1770, centro modelo de enseñanza media) y de la creación de Escuelas de Artes y Oficios; la creación de Sociedades Económicas de Amigos del País para que propusieran medidas de fomento económico; la creación de las Nuevas Poblaciones de Andalucía y Sierra Morena; el Decreto de Libre Comercio con las colonias americanas (1778); la creación del Banco de San Carlos (1782); y el establecimiento de nuevas fábricas reales, como la de Cristales de la Granja.

¿Qué dinastía impulsó la creación de las Reales Fábricas en el siglo XVIII para el desarrollo industrial? Explique brevemente las reformas económicas emprendidas por los monarcas ilustrados.

La Dinastía Borbónica.

Las reformas económicas emprendidas por los monarcas ilustrados en España fueron las siguientes: el fomento de la aplicación de nuevos métodos productivos a través de la creación de las “sociedades económicas de amigos del país” que, formadas por ilustrados, tenían como objetivo proponer y promover actuaciones de fomento económico en sus zonas; los intentos de reforma agraria, traducidos en unos proyectos de leyes que suponían el reparto de tierras a jornaleros y que no se llevaron a cabo por la oposición de la nobleza y el clero y en la creación de las Nuevas Poblaciones de Andalucía y Sierra Morena que, pobladas por campesinos del norte de Europa, debían servir de modelo a seuir por los campesinos españoles; el fomento de la industria y la artesanía a través de la creación de fábricas o manufacturas reales, como la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla ; y en el fomento del comercio a través supresión de aduanas interiores y la creación del Banco de San Carlos, origen del que posteriormente sería el Banco de España.

¿Qué dinastía impulsó reformas en la agricultura en el siglo XVIII? Explique brevemente las medidas más relevantes emprendidas por los monarcas ilustrados para el desarrollo de esta actividad económica.

La Dinastía Borbónica.

Las dos medidas más relevantes de reformas en la agricultura fueron los proyectos de reforma agraria y las nuevas poblaciones de Sierra Morena y Andalucía. En cuanto a los proyectos de reforma agraria, se impulsaron tras el motín de Esquilache de 1766, pero la oposición de los estamentos privilegiados, propietarios de la mayor parte de la tierra, provocó que nunca se llevaran a cabo. Basándose en los principios de la fisiocracia, se pretendía limitar el precio de los cereales, modificar la estructura de la propiedad en favor de los medianos propietarios y crear redes de transporte y de comercialización modernas. Su principal impulsor fue el ilustrado Jovellanos. En cuanto a las Nuevas Poblaciones de Andalucía y Sierra Morena, fueron establecidas en 1767 según un proyecto de Campomanes ejecutado por Olavide. Su objetivo era colonizar zonas hasta entonces despobladas como Despeñaperros y establecer unas comunidades modelo que introdujeran las innovaciones agrarias ya existentes en el norte de Europa, motivo este último que hizo que los colonos fueran básicamente católicos alemanes, flamencos y suizos.

¿A qué dinastía perteneció el rey Carlos III? Explique brevemente las medidas más relevantes emprendidas por los monarcas ilustrados para el desarrollo de la agricultura.

Dinastía Borbónica.

Las dos medidas más relevantes de reformas en la agricultura fueron los proyectos de reforma agraria y las nuevas poblaciones de Sierra Morena y Andalucía. En cuanto a los proyectos de reforma agraria, se impulsaron tras el motín de Esquilache de 1766, pero la oposición de los estamentos privilegiados, propietarios de la mayor parte de la tierra, provocó que nunca se llevaran a cabo. Basándose en los principios de la fisiocracia, se pretendía limitar el precio de los cereales, modificar la estructura de la propiedad en favor de los medianos propietarios y crear redes de transporte y de comercialización modernas. Su principal impulsor fue el ilustrado Jovellanos. En cuanto a las Nuevas Poblaciones de Andalucía y Sierra Morena, fueron establecidas en 1767 según un proyecto de Campomanes ejecutado por Olavide. Su objetivo era colonizar zonas hasta entonces despobladas como Despeñaperros y establecer unas comunidades modelo que introdujeran las innovaciones agrarias ya existentes en el norte de Europa, motivo este último que hizo que los colonos fueran básicamente católicos alemanes, flamencos y suizos.

¿Cómo se conoce el modelo político del rey Carlos III? Explique brevemente las medidas reformistas llevadas a cabo durante su reinado.

Despotismo Ilustrado.

Durante el reinado de Carlos III (1759-1788), siguiendo las tesis del Despotismo Ilustrado, se desarrolló un amplio programa reformista con la ayuda de un equipo de ministros y colaboradores ilustrados como Esquilache, Aranda, Campomanes y Floridablanca. Entre las medidas, centradas en los aspectos socioeconómicos, destacaron la modernización en la vestimenta de los españoles decretada por Esquilache en 1766 y que provocó el famoso motín y la expulsión de los jesuitas en 1767; el fomento de la enseñanza a través de los Reales Estudios de San Isidro (1770, centro modelo de enseñanza media) y de la creación de Escuelas de Artes y Oficios; la creación de Sociedades Económicas de Amigos del País para que propusieran medidas de fomento económico; la creación de las Nuevas Poblaciones de Andalucía y Sierra Morena; el Decreto de Libre Comercio con las colonias americanas (1778); la creación del Banco de San Carlos (1782); y el establecimiento de nuevas fábricas reales, como la de Cristales de la Granja.

¿Con qué nombre se conoce la guerra mantenida por España contra la Francia de Napoleón? Explique brevemente las razones por las que se produjo la misma y sitúela cronológicamente.

Guerra de Independencia.

A partir de 1796 (Tratado de San Ildefonso) España quedó sometida a los intereses franceses, especialmente a partir del acceso al poder de Napoleón. La política expansionista de este y los conflictos internos en la monarquía española son los que explican la Guerra de Independencia. Para obligar a Portugal a cumplir el bloqueo continental contra Gran Bretaña, Napoleón firma con España el Tratado de Fontainebleau (1807) que permitía el paso de tropas francesas por el país para invadir Portugal. Napoleón aprovechó para invadir también España, frente a lo cual se produce el Motín de Aranjuez (marzo de 1808) por el que Fernando VII desplaza a su padre Carlos IV del trono. Napoleón aprovecha el enfrentamiento para llamar a los dos a Bayona para mediar en su enfrentamiento, aunque lo que hace en realidad es obligarles a abdicar en su favor, cediendo la corona española a su hermano José I Bonaparte (Abdicaciones de Bayona, mayo de 1808). El desplazamiento de la familia real a Bayona y el descontento por la invasión francesa hizo que se iniciara la sublevación popular en Madrid el 2 de mayo de 1808, dando comienzo la guerra, que termina con el Tratado de Valençay de 1813.

¿Qué rey francés gobernó España durante la Guerra de Independencia? Explique brevemente las razones por la que se produjo la misma y sitúela cronológicamente.

José I Bonaparte.

A partir de 1796 (Tratado de San Ildefonso) España quedó sometida a los intereses franceses, especialmente a partir del acceso al poder de Napoleón. La política expansionista de este y los conflictos internos en la monarquía española son los que explican la Guerra de Independencia. Para obligar a Portugal a cumplir el bloqueo continental contra Gran Bretaña, Napoleón firma con España el Tratado de Fontainebleau (1807) que permitía el paso de tropas francesas por el país para invadir Portugal. Napoleón aprovechó para invadir también España, frente a lo cual se produce el Motín de Aranjuez (marzo de 1808) por el que Fernando VII desplaza a su padre Carlos IV del trono. Napoleón aprovecha el enfrentamiento para llamar a los dos a Bayona para mediar en su enfrentamiento, aunque lo que hace en realidad es obligarles a abdicar en su favor, cediendo la corona española a su hermano José I Bonaparte (Abdicaciones de Bayona, mayo de 1808). El desplazamiento de la familia real a Bayona y el descontento por la invasión francesa hizo que se iniciara la sublevación popular en Madrid el 2 de mayo de 1808, dando comienzo la guerra, que termina con el Tratado de Valençay de 1813.

¿Durante qué guerra ocupó brevemente el trono español un rey de origen francés? Explique brevemente las razones por las que se produjo la misma y sitúela cronológicamente.

Guerra de Independencia.

A partir de 1796 (Tratado de San Ildefonso) España quedó sometida a los intereses franceses, especialmente a partir del acceso al poder de Napoleón. La política expansionista de este y los conflictos internos en la monarquía española son los que explican la Guerra de Independencia. Para obligar a Portugal a cumplir el bloqueo continental contra Gran Bretaña, Napoleón firma con España el Tratado de Fontainebleau (1807) que permitía el paso de tropas francesas por el país para invadir Portugal. Napoleón aprovechó para invadir también España, frente a lo cual se produce el Motín de Aranjuez (marzo de 1808) por el que Fernando VII desplaza a su padre Carlos IV del trono. Napoleón aprovecha el enfrentamiento para llamar a los dos a Bayona para mediar en su enfrentamiento, aunque lo que hace en realidad es obligarles a abdicar en su favor, cediendo la corona española a su hermano José I Bonaparte (Abdicaciones de Bayona, mayo de 1808). El desplazamiento de la familia real a Bayona y el descontento por la invasión francesa hizo que se iniciara la sublevación popular en Madrid el 2 de mayo de 1808, dando comienzo la guerra, que termina con el Tratado de Valençay de 1813.

¿Con qué nombre se denomina a los españoles que se mostraron favorables al gobierno de José I? Explique brevemente las razones que tenían para ello.

Afrancesados.

Fueron sobre todo personas de ideología ilustrada o liberal que vieron en la nueva monarquía de José I Bonaparte la posibilidad de dar fin al Antiguo Régimen en el país y establecer un régimen liberal similar al francés, tal y como se había hecho al aprobarse en julio de 1808 el Estatuto de Bayona. Junto a esta razón ideológica, en algunos casos el apoyo a los franceses se debía al interés de aprovechar el cambio de poder para sacar un rendimiento político, económico o social.

¿A qué ideología corresponden los principios que inspiran la Constitución de 1812? Explique el concepto de soberanía nacional y, al menos, otras tres características de la citada Constitución.

Liberalismo.

El concepto de soberanía hace referencia al origen del poder del Estado. En las monarquías absolutas del Antiguo Régimen la soberanía residía en el Rey, por delegación de Dios, es decir, había una soberanía real de derecho divino. Frente a ello, el Liberalismo defendía el principio de soberanía nacional, es decir, que el origen del poder reside en la Nación, entendida esta como el conjunto de los ciudadanos, a los que se reconocen derechos individuales. Como consecuencia de ello, las instituciones del Estado deben ser elegidas por los ciudadanos en elecciones libres. Aparte del principio de soberanía nacional, otras características de la Constitución de 1812 son el establecimiento de derechos individuales (libertad de expresión, garantías procesales, etc), la división de poderes relativa (el poder ejecutivo reside en el Rey, el legislativo en las Cortes con el Rey y el judicial en los tribunales de justicia) y la confesionalidad católica del Estado (la religión católica se considera la oficial del Estado y la única que puede practicarse en público). 

¿A qué ideología corresponden los principios que inspiran la Constitución de 1812? Explique por qué fue promulgada en la ciudad de Cádiz.

Liberalismo.

Tras las abdicaciones de Bayona y el estallido de la sublevación popular contra los franceses en mayo de 1808 se formó una Junta Suprema Central que, entre otras decisiones, tomó la de convocar la asamblea estamental, las Cortes. La invasión progresiva del país hizo que en 1810 la Junta, estante en Sevilla, se disolviera, cediendo sus poderes a una Regencia que, refugiada en Cádiz, única ciudad importante libre de ocupación francesa, decidió mantener la Convocatoria de Cortes. La importancia de la burguesía en esta ciudad, centro del comercio colonial con América, explica que en ellas predominara la ideología liberal y que fuera aprobada la Constitución.

¿Cómo se llamaba el primer pretendiente carlista? Describa brevemente las causas y consecuencias de la primera guerra carlista.

Carlos María Isidro, hermano de Fernando VII.

Fernando VII tuvo como descendiente a su hija Isabel, pero su acceso al trono era imposible por la Ley Sálica establecida en 1713. Ante ello, el rey aprobó en 1830 la Pragmática Sanción, que permitió la descendencia femenina. Los sectores absolutistas no aceptaron la nueva ley, apoyando en la sucesión al hermano del rey, Carlos María Isidro. Al fallecer el rey en 1833, los absolutistas apoyaron a Carlos, mientras que los liberales hicieron lo propio con la nueva reina, Isabel II. La guerra acabó en 1839 con la victoria de Isabel, teniendo como consecuencias el establecimiento de un régimen liberal en España y la importancia de los militares en la vida política española contemporánea.

¿Qué grupo político se opone a los “Moderados” durante el reinado de Isabel II? Explique brevemente las diferencias entre los dos partidos.

Los Progresistas.

Los Moderados tenían su base social en las llamadas “personas de orden” (alta burguesía, restos de la nobleza, alto clero, jerarquía militar) y tenían una ideología conservadora (defensa del derecho de propiedad, sufragio muy censitario, subordinación de la libertad individual a la autoridad y orden social, Guardia Civil, soberanía compartida entre Cortes bicamerales y Corona, amplios poderes del monarca, derechos individuales limitados, confesionalidad católica del Estado y política económica proteccionista), mientras que los Progresistas tenían su base social en las clases medias (pequeña y mediana burguesía, oficialidad militar y contaron con el apoyo en un primer momento de las clases populares urbanas) y tenían una ideología progresista-reformista (sufragio menos censitario, Milicia Nacional, soberanía nacional, predominio de las Cortes unicamerales, limitación del poder de la Corona, amplios derechos individuales, autonomía municipal, limitación de la influencia de la Iglesia Católica y política económica librecambista).

¿Qué militar fue el líder más destacado del Partido Moderado durante el reinado de Isabel II? Explique brevemente las diferencias básicas entre los partidos moderado y progresista durante dicho reinado.

El general Ramón María Narváez.

Los Moderados tenían su base social en las llamadas “personas de orden” (alta burguesía, restos de la nobleza, alto clero, jerarquía militar) y tenían una ideología conservadora (defensa del derecho de propiedad, sufragio muy censitario, subordinación de la libertad individual a la autoridad y orden social, Guardia Civil, soberanía compartida entre Cortes bicamerales y Corona, amplios poderes del monarca, derechos individuales limitados, confesionalidad católica del Estado y política económica proteccionista), mientras que los Progresistas tenían su base social en las clases medias (pequeña y mediana burguesía, oficialidad militar y contaron con el apoyo en un primer momento de las clases populares urbanas) y tenían una ideología progresista-reformista (sufragio menos censitario, Milicia Nacional, soberanía nacional, predominio de las Cortes unicamerales, limitación del poder de la Corona, amplios derechos individuales, autonomía municipal, limitación de la influencia de la Iglesia Católica y política económica librecambista).

¿Qué militar del partido progresista fue regente durante la minoría de edad de Isabel II? Explique brevemente las diferencias básicas entre los partidos moderado y progresista durante dicho reinado.

El general Baldomero Espartero, regente entre 1840 y 1843.

Los Moderados tenían su base social en las llamadas “personas de orden” (alta burguesía, restos de la nobleza, alto clero, jerarquía militar) y tenían una ideología conservadora (defensa del derecho de propiedad, sufragio muy censitario, subordinación de la libertad individual a la autoridad y orden social, Guardia Civil, soberanía compartida entre Cortes bicamerales y Corona, amplios poderes del monarca, derechos individuales limitados, confesionalidad católica del Estado y política económica proteccionista), mientras que los Progresistas tenían su base social en las clases medias (pequeña y mediana burguesía, oficialidad militar y contaron con el apoyo en un primer momento de las clases populares urbanas) y tenían una ideología progresista-reformista (sufragio menos censitario, Milicia Nacional, soberanía nacional, predominio de las Cortes unicamerales, limitación del poder de la Corona, amplios derechos individuales, autonomía municipal, limitación de la influencia de la Iglesia Católica y política económica librecambista).

¿A qué partido perteneció el general Espartero, regente durante la minoría de edad de Isabel II? Explique brevemente las diferencias básicas entre los partidos moderado y progresista durante dicho reinado.

Al Partido Progresista.

Los Moderados tenían su base social en las llamadas “personas de orden” (alta burguesía, restos de la nobleza, alto clero, jerarquía militar) y tenían una ideología conservadora (defensa del derecho de propiedad, sufragio muy censitario, subordinación de la libertad individual a la autoridad y orden social, Guardia Civil, soberanía compartida entre Cortes bicamerales y Corona, amplios poderes del monarca, derechos individuales limitados, confesionalidad católica del Estado y política económica proteccionista), mientras que los Progresistas tenían su base social en las clases medias (pequeña y mediana burguesía, oficialidad militar y contaron con el apoyo en un primer momento de las clases populares urbanas) y tenían una ideología progresista-reformista (sufragio menos censitario, Milicia Nacional, soberanía nacional, predominio de las Cortes unicamerales, limitación del poder de la Corona, amplios derechos individuales, autonomía municipal, limitación de la influencia de la Iglesia Católica y política económica librecambista).

¿Quién fue el líder de la Unión Liberal durante el reinado de Isabel II? Explique brevemente las diferencias básicas entre los partidos moderado y progresista durante dicho reinado.

El general Leopoldo O’Donnell.

Los Moderados tenían su base social en las llamadas “personas de orden” (alta burguesía, restos de la nobleza, alto clero, jerarquía militar) y tenían una ideología conservadora (defensa del derecho de propiedad, sufragio muy censitario, subordinación de la libertad individual a la autoridad y orden social, Guardia Civil, soberanía compartida entre Cortes bicamerales y Corona, amplios poderes del monarca, derechos individuales limitados, confesionalidad católica del Estado y política económica proteccionista), mientras que los Progresistas tenían su base social en las clases medias (pequeña y mediana burguesía, oficialidad militar y contaron con el apoyo en un primer momento de las clases populares urbanas) y tenían una ideología progresista-reformista (sufragio menos censitario, Milicia Nacional, soberanía nacional, predominio de las Cortes unicamerales, limitación del poder de la Corona, amplios derechos individuales, autonomía municipal, limitación de la influencia de la Iglesia Católica y política económica librecambista).

¿Qué partido lideró el general Leopoldo O´Donnell durante el reinado de Isabel II? Explique brevemente las diferencias básicas entre los partidos moderado y progresista durante dicho reinado.

La Unión Liberal.

Los Moderados tenían su base social en las llamadas “personas de orden” (alta burguesía, restos de la nobleza, alto clero, jerarquía militar) y tenían una ideología conservadora (defensa del derecho de propiedad, sufragio muy censitario, subordinación de la libertad individual a la autoridad y orden social, Guardia Civil, soberanía compartida entre Cortes bicamerales y Corona, amplios poderes del monarca, derechos individuales limitados, confesionalidad católica del Estado y política económica proteccionista), mientras que los Progresistas tenían su base social en las clases medias (pequeña y mediana burguesía, oficialidad militar y contaron con el apoyo en un primer momento de las clases populares urbanas) y tenían una ideología progresista-reformista (sufragio menos censitario, Milicia Nacional, soberanía nacional, predominio de las Cortes unicamerales, limitación del poder de la Corona, amplios derechos individuales, autonomía municipal, limitación de la influencia de la Iglesia Católica y política económica librecambista).

¿Cómo se llama la etapa del reinado de Isabel II en la que se promulgó la Constitución de 1845? Explique brevemente las características de dicha constitución.

La Década Moderada (1844-1854).

La Constitución de 1845 fue una reforma de la Constitución de 1837 en un sentido exclusivamente moderado. Por tanto, sus características se basan en la ideología del Partido Moderado, destacando la soberanía conjunta de la Corona y las Cortes, que estas últimas eran bicamerales (Congreso de los Diputados electivo por sufragio censitario y Senado elegido por designación real), las amplias prerrogativas o poderes de la Corona (nombramiento de ministros, disolución de las Cortes, sanción de leyes y designación del Senado), que el ejercicio de los derechos individuales remitía a leyes de desarrollo que tendieron a limitarlos, y que se estableció la confesionalidad católica del Estado.

¿Con qué nombre se conoce en España la más destacada de las desamortizaciones? Explique brevemente en qué consistió la desamortización.

La desamortización de Mendizábal de 1836.

La desamortización es el asentamiento de la propiedad privada de la tierra, dando fin a su amortización. Esta consistía en la vinculación de la tierra a instituciones nobiliarias, eclesiásticas y municipales, por lo que los directores de esas instituciones no podían venderlas, sólo disfrutar de su rentas. La desarmortización consistió en dos procesos paralelos: la desvinculación de las tierras, que pasan a ser propiedad privada, por lo que podían ser vendidas, medida tomada en la desamortización de Mendizábal de 1836; y la expropiación por el Estado de los bienes del clero regular, del clero secular y de los Ayuntamientos y su venta en pública subasta, aprobadas por Mendizábal en 1836, por Espartero en 1841 y por Madoz en 1855 respectivamente.

¿Qué político español fue responsable de la desamortización durante la Regencia de María Cristina? Explique el concepto de desamortización.

Juan Álvarez de Mendizábal.

La desamortización es el asentamiento de la propiedad privada de la tierra, dando fin a su amortización. Esta consistía en la vinculación de la tierra a instituciones nobiliarias, eclesiásticas y municipales, por lo que los directores de esas instituciones no podían venderlas, sólo disfrutar de sus rentas. La desarmortización consistió en dos procesos paralelos: la desvinculación de las tierras, que pasan a ser propiedad privada, por lo que podían ser vendidas, medida tomada en la desamortización de Mendizábal de 1836; y la expropiación por el Estado de los bienes del clero regular, del clero secular y de los Ayuntamientos y su venta en pública subasta, aprobadas por Mendizábal en 1836, por Espartero en 1841 y por Madoz en 1855 respectivamente.

¿Qué político español fue responsable de la desamortización durante el bienio progresista? Explique el concepto de desamortización.

Pascual Madoz.

La desamortización es el asentamiento de la propiedad privada de la tierra, dando fin a su amortización. Esta consistía en la vinculación de la tierra a instituciones nobiliarias, eclesiásticas y municipales, por lo que los directores de esas instituciones no podían venderlas, sólo disfrutar de su rentas. La desarmortización consistió en dos procesos paralelos: la desvinculación de las tierras, que pasan a ser propiedad privada, por lo que podían ser vendidas, medida tomada en la desamortización de Mendizábal de 1836; y la expropiación por el Estado de los bienes del clero regular, del clero secular y de los Ayuntamientos y su venta en pública subasta, aprobadas por Mendizábal en 1836, por Espartero en 1841 y por Madoz en 1855 respectivamente.

¿Cómo se denomina la revolución que destronó a Isabel II? Explique brevemente los objetivos de esta revolución.

Revolución Gloriosa de 1868.

La revolución fue consecuencia de la firma del Pacto de Ostende en 1866 entre los progresistas y demócratas, uniéndose un año después al pacto la Unión Liberal. La revolución tenía dos objetivos: expulsar a Isabel II y a la dinastía borbónica del trono español y acabar con el dominio político que, gracias en buena parte al apoyo de la reina, habían gozado hasta entonces los moderados. Sin embargo, no se tenía claro qué régimen iba a implantarse (república o monarquía, democracia o liberalismo progresista), dejándose tal decisión a unas Cortes Constituyentes que debían elegirse por sufragio universal masculino. Esta indefinición de los objetivos fue una de las causas del fracaso del Sexenio Democrático, al generar una fuerte división entre los grupos que apoyaron la revolución.

¿A qué monarca destronó la conocida como Revolución Gloriosa? Explique brevemente los objetivos de esta revolución.

Isabel II.

La revolución fue consecuencia de la firma del Pacto de Ostende en 1866 entre los progresistas y demócratas, uniéndose un año después al pacto la Unión Liberal. La revolución tenía dos objetivos: expulsar a Isabel II y a la dinastía borbónica del trono español y acabar con el dominio político que, gracias en buena parte al apoyo de la reina, habían gozado hasta entonces los moderados. Sin embargo, no se tenía claro qué régimen iba a implantarse (república o monarquía, democracia o liberalismo progresista), dejándose tal decisión a unas Cortes Constituyentes que debían elegirse por sufragio universal masculino. Esta indefinición de los objetivos fue una de las causas del fracaso del Sexenio Democrático, al generar una fuerte división entre los grupos que apoyaron la revolución.

¿Qué dinastía fue destronada en España por la Revolución Gloriosa? Explique brevemente qué se pretendía con esta Revolución y a qué régimen dio lugar.

La dinastía borbónica.

La revolución, apoyada por los progresistas y demócratas que habían firmado en 1866 el Pacto de Ostende, pretendía expulsar del trono a Isabel II, a la que se acusaba de gobernar sólo en función de los intereses de la camarilla, es decir, de los moderados y de su grupos de amantes. El objetivo era formar un Gobierno Provisional que convocara elecciones a Cortes Constituyentes por sufragio universal masculino, debiendo decidir estas el nuevo sistema político que adoptaría el país: liberalismo o democracia, monarquía o república. Finalmente, las Cortes aprobaron la Constitución de 1869 que estableció una monarquía democrática, siendo elegido rey Amadeo I de Saboya en 1870.

¿Cómo se llama la etapa histórica que transcurre entre 1868 y 1874? Describe las características esenciales de la constitución democrática de 1869.

Sexenio Democrático o Revolucionario.

Tras la Revolución Gloriosa de 1868 el Gobierno Provisional convocó elecciones a Cortes Constituyentes en enero de 1869, que por primera vez en la historia de España se realizan por sufragio universal masculino, triunfando la coalición formada por progresistas, unionistas y un sector de los demócratas (conjunción monárquico-democrática). Estas Cortes aprobaron la Constitución de 1869, cuyas características esenciales son: soberanía nacional, amplia declaración de derechos y libertades (manifestación, reunión, asociación), monarquía parlamentaria, división de poderes (poder legislativo en unas Cortes bicamerales, ejecutivo en el Rey y judicial en los tribunales) y estado aconfesional (libertad de cultos). Esta Constitución es la primera democrática de la Historia de España.

¿En qué etapa histórica fue rey de España Amadeo I de Saboya? Explique brevemente por qué alcanzó el trono en 1870.

En el Sexenio Democrático o Revolucionario.

Los progresistas y los demócratas que habían firmado en 1866 el Pacto de Ostende, por el cual se comprometían a expulsar del trono a Isabel II, a la que se acusaba de gobernar sólo en función de los intereses de la camarilla, es decir, de los moderados y de su grupos de amantes. El objetivo era formar un Gobierno Provisional que convocara elecciones a Cortes Constituyentes por sufragio universal masculino, debiendo decidir estas el nuevo sistema político que adoptaría el país: liberalismo o democracia, monarquía o república. Finalmente, la revolución se produjo en septiembre de 1868 y las Cortes Constituyentes elegidas aprobaron la Constitución de 1869 que estableció una monarquía democrática, iniciándose la búsqueda de una nuevo rey. Con el apoyo del general Prim, líder de la revolución y presidente del gobierno, fue elegido rey Amadeo I de Saboya en 1870.

Cite el nombre de uno de los presidentes de la Primera República Española. Explique brevemente por qué se instauró dicho régimen.

Emilio Castelar.

La Revolución de 1868 supuso el establecimiento de una monarquía democrática por la Constitución de 1869, de la que fue elegido rey Amadeo I de Saboya en 1870. Sin embargo, su reinado fracasó por la división de sus apoyos políticos (la conjunción monárquico-democrática, que había realizado la revolución, se separa en los partidos Radical y Constitucional), por la pérdida de su mayor apoyo al ser asesinado el general Prim en diciembre de 1870, por la oposición de monárquicos borbónicos y carlistas y republicanos, por la fuerte conflictividad política (agravamiento de la sublevación iniciada en Cuba en 1868 y estallido de la III Guerra Carlista en 1872) y por la creciente conflictividad social (creación de la sección de la I Internacional en 1870). Por todo ello decide abdicar en febrero de 1873, ante lo cual se decide establecer la I República, pese a la poca fuerza con que contaban los republicanos.

¿Durante qué periodo histórico se desarrolló la Primera República Española? Explique brevemente por qué fracasó la misma.

La I República se desarrolló entre 1873 y 1874, al final del periodo conocido como Sexenio Revolucionario o Democrático.

La I República fracasó por diversas causas. En primer lugar, al proclamarse la república en 1873 los republicanos eran una minoría, por lo que uno de los principales problemas fue la falta de apoyos. De hecho, si la república fue proclamada fue porque se consideró la única solución posible ante la abdicación de Amadeo I de Saboya. En segundo lugar, los republicanos, aparte de minoritarios, se encontraban divididos entre unitarios (partidarios de un estado centralista) y federales, partidarios de un estado federal), estos últimos además divididos entre benévolos (el estado federal debía ser construido de arriba abajo, es decir, desde el Estado Central) e intransigentes (el estado federal debía ser construido de abajo a arriba, es decir, por la voluntad de las ciudades o regiones independientes, conocidas como cantones). De hecho, este último grupo provocó en 1873 la sublevación cantonalista, que se unió a la III Guerra Carlista iniciada en 1872 y la sublevación Cubana iniciada en 1868. Con respecto a esto último, la fuerte conflictividad política y social es la tercera razón del fracaso republicano. En el aspecto social destacaron las actuaciones de la Federación Regional Española de la I Internacional, creada en 1870 y de mayoría anarquista.

Cite el nombre de uno de los presidentes de la Primera República Española. Explique brevemente por qué fracasó la misma.

Emilio Castelar.

La I República fracasó por diversas causas. En primer lugar, al proclamarse la república en 1873 los republicanos eran una minoría, por lo que uno de los principales problemas fue la falta de apoyos. De hecho, si la república fue proclamada fue porque se consideró la única solución posible ante la abdicación de Amadeo I de Saboya. En segundo lugar, los republicanos, aparte de minoritarios, se encontraban divididos entre unitarios (partidarios de un estado centralista) y federales, partidarios de un estado federal), estos últimos además divididos entre benévolos (el estado federal debía ser construido de arriba abajo, es decir, desde el Estado Central) e intransigentes (el estado federal debía ser construido de abajo a arriba, es decir, por la voluntad de las ciudades o regiones independientes, conocidas como cantones). De hecho, este último grupo provocó en 1873 la sublevación cantonalista, que se unió a la III Guerra Carlista iniciada en 1872 y la sublevación Cubana iniciada en 1868. Con respecto a esto último, la fuerte conflictividad política y social es la tercera razón del fracaso republicano. En el aspecto social destacaron las actuaciones de la Federación Regional Española de la I Internacional, creada en 1870 y de mayoría anarquista.

¿Qué político español promovió el regreso de los Borbones al trono de España en 1875? Explique brevemente qué se entiende por Régimen de la Restauración.

Antonio Cánovas del Castillo.

El régimen de la Restauración, o sistema político canovista, es el sistema político existente en España entre 1874 y 1923, consistente en el turnismo de dos formaciones políticas, los partidos Conservador y Liberal, basado en la manipulación electoral, el caciquismo y la ausencia de una verdadera democracia por la limitación de los derechos y libertades individuales.

¿Quién fue el político liberal que se alternó en el poder con Cánovas durante la primera etapa de la Restauración? Explique brevemente qué se entiende por régimen de la Restauración.

Sagasta.

El régimen de la Restauración, o sistema político canovista, es el sistema político existente en España entre 1874 y 1923, consistente en el turnismo de dos formaciones políticas, los partidos Conservador y Liberal, basado en la manipulación electoral, el caciquismo y la ausencia de una verdadera democracia por la limitación de los derechos y libertades individuales.

¿Qué partido lideró Práxedes Mateo Sagasta durante la Restauración? Explique brevemente qué se entiende por régimen de la Restauración.

Partido Liberal.

El régimen de la Restauración, o sistema político canovista, es el sistema político existente en España entre 1874 y 1923, consistente en el turnismo de dos formaciones políticas, los partidos Conservador y Liberal, basado en la manipulación electoral, el caciquismo y la ausencia de una verdadera democracia por la limitación de los derechos y libertades individuales.

¿A qué reinado corresponde la Constitución de 1876? Describa brevemente las características esenciales de dicha Constitución.

Al reinado de Alfonso XII (1875-1885).

La Constitución de 1876, inspirada en la moderada de 1845, se caracteriza por la soberanía compartida entre Cortes y Corona, las amplias prerrogativas de la Corona (derecho de veto, potestad legislativa compartida con las Cortes y nombramiento de ministros -control del poder ejecutivo-), Cortes Bicamerales (Congreso de los Diputados y Senado), confesionalidad católica del Estado y amplia declaración de derechos cuya concreción se remite a leyes ordinarias que tendieron a restringirlos.

¿Quién fue el político conservador que se alternó en el poder con Sagasta durante la primera etapa de la Restauración? Explique brevemente el funcionamiento del sistema electoral que favorecía este proceso.

Antonio Cánovas del Castillo.

El sistema electoral era corrupto, utilizando para ello herramientas como la compra de votos, la falsificación de actas, adulteración del censo y la coerción del electorado. En esta última era básica la labor de los caciques, personajes que en una comarca o provincia determinada detentaban una gran influencia y poder económico. El caciquismo se ejercía en toda su dimensión en las zonas rurales. Solían ser grandes propietarios y copaban los cargos municipales, por lo que controlaban de hecho el trabajo, los sorteos de quintas, el reparto de contribuciones y los trámites burocráticos y administrativos, elementos todos ellos con los que chantajeaban a la población. La dinámica de la manipulación electoral era la siguiente: una vez decidido el cambio por los dos partidos dinásticos, el ministro de la Gobernación elaboraba la lista de los candidatos que debían ser elegidos (“encasillado”), enviándola a los alcaldes y caciques para que garantizaran su elección por los métodos ya citados.

¿Quién fue el político liberal que se alternó en el poder con Cánovas del Castillo durante la primera etapa de la Restauración? Explique brevemente el funcionamiento del sistema electoral que favorecía este proceso.

Práxedes Mateo Sagasta.

El sistema electoral era corrupto, utilizando para ello herramientas como la compra de votos, la falsificación de actas, adulteración del censo y la coerción del electorado. En esta última era básica la labor de los caciques, personajes que en una comarca o provincia determinada detentaban una gran influencia y poder económico. El caciquismo se ejercía en toda su dimensión en las zonas rurales. Solían ser grandes propietarios y copaban los cargos municipales, por lo que controlaban de hecho el trabajo, los sorteos de quintas, el reparto de contribuciones y los trámites burocráticos y administrativos, elementos todos ellos con los que chantajeaban a la población. La dinámica de la manipulación electoral era la siguiente: una vez decidido el cambio por los dos partidos dinásticos, el ministro de la Gobernación elaboraba la lista de los candidatos que debían ser elegidos (“encasillado”), enviándola a los alcaldes y caciques para que garantizaran su elección por los métodos ya citados.

¿Cómo se denomina la etapa histórica en la que son protagonistas Cánovas y Sagasta? Describa brevemente el funcionamiento del sistema político y las fuerzas políticas que lo sostienen.

Restauración.

El régimen de la Restauración, o sistema político canovista, es el sistema político existente en España entre 1874 y 1923, consistente en el turnismo de dos formaciones políticas, los partidos Conservador y Liberal, basado en la manipulación electoral, el caciquismo y la ausencia de una verdadera democracia por la limitación de los derechos y libertades individuales. La base del sistema eran los dos grandes partidos políticos dinásticos (Liberal y Conservador) que coincidían en lo fundamental: defensa de la Monarquía, la Constitución de 1876, la propiedad privada y la consolidación del estado liberal, unitario y centralista. Sin embargo, los diferenciaban algunos matices políticos y su base social. En cualquier caso, su práctica gobierno se diferenciaba poco y frente a los anteriores pronunciamientos de uno u otro signo optaron por su alternancia regular y pacífica en el poder (turno pacífico).

¿Cómo se denomina la etapa histórica en la que son protagonistas Cánovas y Sagasta? Describa brevemente el funcionamiento del sistema caciquil.

Retauración.

El sistema caciquil era un sistema electoral corrupto, en el que las elecciones eran manipuladas, utilizando para ello herramientas como la compra de votos, la falsificación de actas, adulteración del censo y la coacción del electorado. En esta última era básica la labor de los caciques, personajes que en una comarca o provincia determinada detentaban una gran influencia y poder económico. El caciquismo se ejercía en toda su dimensión en las zonas rurales. Solían ser grandes propietarios y copaban los cargos municipales, por lo que controlaban de hecho el trabajo, los sorteos de quintas, el reparto de contribuciones y los trámites burocráticos y administrativos, elementos todos ellos con los que chantajeaban a la población. La dinámica de la manipulación electoral era la siguiente: una vez decidido el cambio por los dos partidos dinásticos, el ministro de la Gobernación elaboraba la lista de los candidatos que debían ser elegidos (“encasillado”), enviándola a los alcaldes y caciques para que garantizaran su elección por los métodos ya citados.

¿Qué nombre reciben las personas que manejaban los hilos del poder local para el falseamiento electoral? Explica brevemente los elementos fundamentales del sistema ideado por Cánovas.

Caciques.

El sistema político de la Restauración se basaba en la existencia de dos grandes partidos políticos dinásticos (Liberal y Conservador) que coincidían en lo fundamental: defensa de la Monarquía, la Constitución de 1876, la propiedad privada y la consolidación del estado liberal, unitario y centralista. Sin embargo, los diferenciaban algunos matices políticos y su base social. En cualquier caso, su práctica gobierno se diferenciaba poco y frente a los anteriores pronunciamientos de uno u otro signo optaron por su alternancia regular y pacífica en el poder (turno pacífico), Esta alternancia se basaba en la manipulación de los resultados electorales en el sentido acordado por ambas formaciones, utilizando para ello los mecanismos caciquiles y la posición dominante del partido en el poder.

¿Cómo se denomina el pacto por el que quedaba reconocido el turno entre los partidos liberal y conservador para gobernar el país durante la Restauración? Describa brevemente el funcionamiento electoral que favorecía este turnismo.

El Pacto del Pardo de 1885.

El sistema electoral era corrupto, utilizando para ello herramientas como la compra de votos, la falsificación de actas, adulteración del censo y la coerción del electorado. En esta última era básica la labor de los caciques, personajes que en una comarca o provincia determinada detentaban una gran influencia y poder económico. El caciquismo se ejercía en toda su dimensión en las zonas rurales. Solían ser grandes propietarios y copaban los cargos municipales, por lo que controlaban de hecho el trabajo, los sorteos de quintas, el reparto de contribuciones y los trámites burocráticos y administrativos, elementos todos ellos con los que chantajeaban a la población. La dinámica de la manipulación electoral era la siguiente: una vez decidido el cambio por los dos partidos dinásticos, el ministro de la Gobernación elaboraba la lista de los candidatos que debían ser elegidos (“encasillado”), enviándola a los alcaldes y caciques para que garantizaran su elección por los métodos ya citados.

¿Que líder político encabezó la insurrección cubana junto a Antonio Maceo y Máximo Gómez en 1895 con el “Grito de Baire”? Explica brevemente la política del gobierno español ante esta insurrección.

José Martí.

Al iniciarse la sublevación en 1895, el gobierno de Cánovas del Castillo envió al general Martínez Campos, que ya había conseguido la Paz de Zanjón en 1878, a la isla con la intención de conseguir un nuevo acuerdo. Sin embargo, sus gestiones no tuvieron éxito, por lo que fue sustituido en 1896 por el general Valeriano Weyler, que aplicó una política de mayor dureza a través del establecimiento de las trochas y de los campos de concentración. Las protestas internacionales ante esta última medida, sobre todo por parte de EEUU, y el acceso al poder de Sagasta provocaron su destitución en 1897 en favor del general Blanco. Este inicia una política de acercamiento y el nuevo gobierno oferta a los independentistas la concesión de un estatuto de autonomía para la isla. Sin embargo, esta oferta es rechazada y al año siguiente, en 1898, la sublevación cubana se convierte en una guerra contra EEUU.

¿A qué país se enfrentó España durante la guerra colonial de Cuba? Explique brevemente las causas de dicha guerra.

A Estados Unidos.

Las causas de la guerra fueron las siguientes: el interés económico de EEUU por la isla de Cuba y su economía de plantación (tabaco y caña de azúcar) cuyo destino era preferentemente el país y estaba controlada en parte por empresas estadounidenses; el descontento estadounidense frente al fuerte proteccionismo español establecido en el Arancel de 1891; el imperialismo estadounidense desarrollado de manera paralela al fuerte desarrollo económico del país después de la Guerra de Secesión (1861-1865); y el descontento frente a la dureza de la represión española contra los independentistas cubanos desarrollada por el general Valeriano Weyler (campos de concentración). Como excusa se tomó el ataque sufrido por el acorazado norteamericano “Maine” en el Puerto de La Habana en febrero de 1898. EEUU culpó del ataque a España y le presentó un ultimátum en abril para que se retirara de Cuba. Al no aceptarlo España, ese mismo mes le declaró la guerra.

¿A qué país se enfrentó España durante la guerra colonial de Cuba? Describa brevemente las causas y consecuencias de dicha Guerra.

A Estados Unidos.

Las causas de la guerra fueron las siguientes: el interés económico de EEUU por la isla de Cuba y su economía de plantación (tabaco y caña de azúcar) cuyo destino era preferentemente el país y estaba controlada en parte por empresas estadounidenses; el descontento estadounidense frente al fuerte proteccionismo español establecido en el Arancel de 1891; el imperialismo estadounidense desarrollado de manera paralela al fuerte desarrollo económico del país después de la Guerra de Secesión (1861-1865); y el descontento frente a la dureza de la represión española contra los independentistas cubanos desarrollada por el general Valeriano Weyler (campos de concentración). Como excusa se tomó el ataque sufrido por el acorazado norteamericano “Maine” en el Puerto de La Habana en febrero de 1898. EEUU culpó del ataque a España y le presentó un ultimátum en abril para que se retirara de Cuba. Al no aceptarlo España, ese mismo mes le declaró la guerra. La derrota española supuso la pérdida de sus últimas colonias ultramarina, sancionada en el Tratado de Paz de París de diciembre de 1898), el inicio en España del movimiento regeneracionista y la entrada en crisis del sistema político de la Restauración, y el inicio del imperialismo estadounidense.

¿Qué tratado de paz supuso el fin de la guerra colonial de 1898? Explica brevemente su contenido y consecuencias.

El Tratado de Paz de París, de diciembre de 1898.

Por este tratado España reconoce la independencia de Cuba, bajo protectorado de EEUU, le cede a este país las islas de Puerto Rico y Guam, y le vende las Islas Filipinas. Esto supuso el fin del imperio ultramarino español, lo que sumió a la sociedad y a la clase política española en un estado de desencanto y frustración que dio origen a propuestas de reforma de la mano del movimiento del Regeneracionismo. Sin embargo, su fracaso llevó a la crisis progresiva del sistema de la Restauración y finalmente a su caída en 1923, año que se estableció la Dictadura del general Miguel Primo de Rivera.

¿Qué movimiento intelectual y político surgió como consecuencia del Desastre del 98? Explique las consecuencias para España de la crisis del 98 en los ámbitos económico, político e ideológico.

El Regeneracionismo.

La derrota frente a EEUU y la pérdida de las últimas colonias del ultramar supusieron grandes consecuencias para España. En el terreno económico, España perdió los mercados coloniales, aunque esta consecuencia negativa se vio compensada por la disminución del déficit público, al desaparecer los gastos de mantenimiento de las colonias, y por la repatriación de capitales de los colonos, que incentivo la inversión. Además, surgieron industrias para compensar la falta de suministro colonial de ciertos productos, como el azúcar. En el terreno político, las consecuencias fueron las críticas al régimen de la Restauración, en un primer momento desde el movimiento regeneracionista y después por el crecimiento de las fuerzas políticas al margen del sistema: republicanos, movimiento obrero socialista y anarquista, y movimientos nacionalistas vasco y catalán. Para frenar esta oposición, se acabó estableciendo la dictadura de Miguel Primo de Rivera en 1923. Por último, a nivel ideológico, se inició un debate sobre España como nación que, desarrollado por el Regeneracionismo y la Generación del 98, en buena medida aún se mantiene. 

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LA VILLA DE SILES EN EL SIGLO XVIII: SU EVOLUCIÓN SOCIODEMOGRÁFICA Y SU AGRICULTURA.

Análisis de la evolución demográfica, económica y social de la villa de Siles en el siglo XVIII, por Carlos Javier Garrido García.

Trabajadores de la madera en Siles en los años 1920. Fotografía: El Cura Blanco. Fuente: “Recuerdos del Ayer y Siles”, p. 59.

INTRODUCCIÓN

El siglo XVIII es un periodo de grandes cambios en la Sierra de Segura. Por un lado, se consolida el proceso de oligarquización y polarización social que hundía sus raíces en el siglo XV y que se acentuó en el siglo XVI. Por otro lado, los enfrentamientos por el control de los recursos entre el concejo de Segura de la Sierra y el de las villas de su término se saldaron con la victoria del primero, sumiendo a las villas en una crisis que se unió a la general del país en el siglo XVII (GARRIDO, in extenso). Por último, en las décadas de 1730-1740 se establecen el Real Negociado de Maderas, primero, y la Provincia Marítima, después, lo que supuso que la Corona se hiciera con el control de los recursos de unos terrenos hasta ahora comunales y controlados por el Concejo de Segura de la Sierra en virtud de las Ordenanzas del Común de 1580.

Los estudios históricos sobre la comarca en el siglo XVIII se han centrado básicamente en dos aspectos: el establecimiento y desarrollo del Real Negociado y de la Provincia Marítima (COBO, CRUZ, RUIZ y VIGUERAS) y un estudio de la situación socioeconómica de la zona a través de las Respuestas Generales del Catastro del Marqués de la Ensenada realizado a mediados de siglo (GILA).

En cuanto al Catastro de Ensenada, fue una recopilación de información socioeconómica de todas las localidades de la Corona de Castilla con la intención de establecer un único impuesto proporcional a la riqueza de cada individuo, la llamada “única contribución”. Aunque esta al final no se logró establecer, por la oposición de los estamentos privilegiados, generó una ingente documentación, consistente en las Respuestas Generales, en las que se recoge información general sobre cada localidad (población, actividades económicas, impuestos, etc) y las Respuestas Particulares, en las que se recogen los datos demográficos y socioeconómicos de todas las familias de cada localidad. En el caso de la Sierra de Segura han sido estudiadas y editadas las Repuestas Generales por Juan Antonio Gila Real, pero no ha sido abordada hasta el momento el estudio de las Respuestas Particulares.

El objetivo del presente trabajo es realizar un primer acercamiento a la riqueza de las Respuestas Particulares a través de las referentes a doña María Ignacia Ortega Montañés, viuda de don Francisco Patiño Castellanos, que era la mayor propietaria de la localidad de Siles, tal y como consta en el “Libro de propiedades de mayores hacendados y de las calidades y productos de las tierras de las distintas localidades del reino de Murcia, recopilado por la Contaduría de la Única Contribución”, de 1755 (ARCHIVO GENERAL DE SIMANCAS, Dirección General de Rentas, 1ª Remesa, Libro 465).

SILES EN EL SIGLO XVIII

Como consecuencia de los factores ya citados (oligarquización y dominio del concejo de Segura y de la Corona), la población de Siles a lo largo de los siglos XVII y XVIII permaneció prácticamente estancada. Así, si en 1646 existían en la localidad 237 vecinos, es decir, familias (GARRIDO, p. 35), en 1755 según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada eran 280 (GILA, p. 233). En la segunda mitad del siglo XVIII persistió el estancamiento, ya que el establecimiento del Real Negociado de Maderas en 1734 y de la Provincia Marítima en 1748 supuso que el control sobre los recursos de la zona pasara del Concejo de Segura a estas instituciones de la Corona, por lo que continuó la limitación para la ganadería y la explotación forestal y para el aumento de la superficie cultivada. Como consecuencia de ello, en 1803 la población de la localidad sólo había ascendido a 300 (EXPEDIENTE, p. 20-21).

Además de estancada, la población de Siles en el siglo XVIII estaba muy polarizada. Así, según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada, en 1755 había en la localidad 122 jornaleros y 4 pobres de solemnidad (GILA, p. 238), por lo que la suma de ambos grupos suponían el 45 % del total del vecindario. Por otra parte, según un informe de 1759, la estructura social de la localidad era la siguiente: de un total de 276 vecinos, 150 eran jornaleros, labradores y criados (54 %), 10 pobres de solemnidad (4 %) y 38 viudas (14 %), mientras que el resto, seguramente propietarios, eran 78 (28 %) (GILA, pp. 235-236).

En el aspecto económico, la economía de la localidad en el siglo XVIII, como en el resto de la Sierra de Segura, descansaba en la ganadería y la explotación de la madera, actividades que se complementaban con una agricultura de subsistencia muy limitada y que no bastaba para asegurar el suministro de bienes de primera necesidad a la población. Si estas actividades se vieron limitadas por el control del Concejo de Segura a través de las Ordenanzas del Común de 1580, entrando por ello la localidad en una aguda crisis, su sustitución por las ya citadas instituciones de la Corona mantuvo la situación de estancamiento (GARRIDO). De hecho, la desaparición de la Provincia Marítima en 1833, y su falta de control sobre el territorio durante la Guerra de Independencia y gran parte del reinado de Fernando VII, permitió un aumento de las roturaciones agrarias y de la explotación ganadera y forestal, lo que explica el crecimiento exponencial que registra la población de Siles, que en 1837 llega a los 502 vecinos o familias (MARTÍNEZ, tabla inserta sin paginar) y en 1849 alcanza los 524 (MADOZ, p. 397), 224 más que en 1803.

GRAN PROPIEDAD EN SILES EN EL SIGLO XVIII: LOS BIENES RÚSTICOS DE MARÍA IGNACIA ORTEGA, MAYOR HACENDADA DE LA LOCALIDAD

Ya he indicado que la población de la Sierra de Segura había sufrido un acusado proceso de polarización. Frente a una gran masa de jornaleros, la propiedad se concentraba en unas pocas manos. Los mayores hacendados de cada localidad en 1755 según el Catastro de Ensenada se exponen en la Tabla nº 1. Como se puede ver, en 5 casos serían miembros de la pequeña nobleza, como indica el título de “don”, mientras que los otros 5 serían ricos labradores. Destaca la presencia de dos mujeres, en Génave y Siles, ambas viudas.

Tabla nº 1

Mayores hacendados en la Sierra de Segura a mediados del siglo XVIII. Fuente: Libro de mayores hacendados del Catastro de Ensenada.

LOCALIDAD MAYOR HACENDADO
Benatae Lorenzo López
Génave Elvira Rodríguez
Hornos Julián García
La Puerta Andrés Ruiz Ocaña
Orcera Don Domingo Antonio Rodríguez
Santiago Don Pascual de Ortega
Segura Don Diego de los Ríos y Mendoza
Siles Doña María Ignacia Ortega Montañés
Torres Don Francisco García Pretel
Villarrodrigo Bartolomé Salcedo y Ortega

Entrando en el análisis de las propiedades de la mayor hacendada de Siles, en la Tabla nº 2 reproduzco la cantidad de cada tipo de tierras que poseía y su relación con el total de tierras de cada calidad de la localidad.

Tabla nº 2

Clasificación de las propiedades de María Ignacia Ortega y porcentaje sobre el total de la localidad en fanegas. Fuente: Libro de mayores hacendados de Catastro de Ensenada y Gila Real, p. 206

TIPO DE CULTIVO SILES Mª I. ORTEGA %
Regadío con moreras 90 26’75 29’7
Secano con moreras 21’5 0 0
Regadío sin moreras 105 7’92 7’54
Secano sin moreras 973’37 192’5 19’8
Viñas 83’5 21’5 25’7
Hortalizas 8 0 0
Inútil montuoso 38 0 0
Matorral 224’5 35 15’6
Dehesas de la villa 113’33 0 0
TOTAL 1.657’33 283’67 17’12

Un primer hecho a destacar es que una única propietaria poseía el 17 % de las tierras de la localidad. Evidentemente, en el caso de los grandes propietarios sus bienes raíces no tenían un objetivo de autoabastecimiento y subsistencia, sino que estaban destinados a conseguir productos que, a través de su venta en el mercado, dieran un rendimiento monetario, que se podía conseguir también a través del posible arrendamiento de estas propiedades. Todo esto es lo que explica que las propiedades de María Ignacia Ortega se centraran en las tierras más productivas, el regadío, con importante presencia de moreras, relacionadas con la crianza de los gusanos de seda, y en las viñas, cuyo fruto iba destinado a la producción de vino. Así, esta hacendada poseía más de una cuarta parte de los regadíos con moreras y de las viñas de la localidad, mostrando menos interés en el resto de tipos de tierras.

Por otra parte, a través de la localización de los partidos o pagos por donde se distribuían las propiedades de María Ignacia Ortega nos podemos hacer una idea acerca de los existentes en la localidad y de sus características. La mayor parte de ellos eran heterogéneos en cuanto a la tipología de cultivos que albergaban. Así, el regadío, con y sin moreras, se concentraba en partidos como el de la Fuente, el del Río de los Molinos y el del Arenal. Por su parte, el secano se localizaba en exclusiva en partidos como el de la Hoya, el del Portillo y el de los Llanos de la Fuente, estando mezclado con matorrales en los del Retamar, el del Cerro Blasco y el del Castrobayona. En el resto de partidos predomina la heterogeneidad: en los de San Roque y de San Marcos había regadíos con y sin moreras y secanos; en los de Majada Llana y Donadío regadíos con y sin moreras, secanos y viñas; en el de los Cobos o Cuevas regadíos con y sin moreras y viñas de regadío; y, por último, en el de Royo Llano, el más heterogéneo, se mezclaban regadíos con y sin moreras, regadíos con frutales, viñas, secanos y matorrales.

Otro aspecto a analizar es la productividad de la tierra. En el documento se indica una valoración de la producción de cada tipo de finca en reales de vellón, datos que resumo en cada tipo de finca en la tabla nº 3.

Tabla nº 3

Producción media según el tipo de finca de las propiedades de María Ignacia Ortega a mediados del siglo XVIII. Fuente: Libro de mayores hacendados de Catastro de Ensenada.

CALIDAD DELA TIERRA FANEGAS PRODUCCIÓN EN REALES REALES/FANEGA
Regadío con moreras 26’75 6.614’4 247’3
Regadío sin moreras 7’92 1.483’6 187’3
Viñas 21’5 2.985 138’8
Secanos 192’5 9.275 48’2
Matorrales 35 35 1
TOTAL 283’67 20.393 71’9

Como se puede ver, las 283’67 fanegas de tierra que poseía le reportaban 2.393 reales de vellón anuales, una cifra bastante considerable. Las más productivas eran las tierras de regadío con moreras, muestra de la importancia de la cría de gusanos de seda, cuyo producto vendían los campesinos a los tejedores murcianos, uno de los principales centros de la industria sedera española. Por debajo de las tierras de regadío, con o sin moreras, se encontraban las viñas, con una producción media que no puede esconder el hecho de su importancia económica, al ser su producto, el vino, un alimento de gran consumo e importancia comercial. En cuanto a los secanos, su productividad por fanega es muy baja, pero su importancia para la economía familiar de los Ortega era fundamental, acercándose su producción al 50 del total de sus ingresos. Por último, los matorrales tenían una producción y productividad ínfima.

En cualquier caso, para valorar en su justa medida la capacidad económica de María Ignacia Ortega tenemos que tener en cuenta que los bienes rústicos urbanos (tales como casas o establecimientos) y los bienes muebles (ganados y otros bienes domésticos o comerciales) no son tenidos en cuenta en el documento que nos sirve de base.

Reses en “La Llaná”. Fotografía: El Cura Blanco. Fuente: “Recuerdos del Ayer y Siles”, p. 52.

CONCLUSIONES

Tras entrar en crisis desde finales del siglo XVI por las limitaciones a la explotación ganadera y maderera del territorio que supusieron las Ordenanzas del Común de 1580, la villa de Siles continuó demográfica y económicamente estancada a lo largo de los siglos XVII y XVIII. En este último siglo, la sustitución en el control de los recursos de la zona del Concejo de Segura por el Real Negociado de Maderas en 1734 y por la Provincia Marítima en 1748 siguió privando a los vecinos de Siles de una mayor explotación del territorio que permitiera, en una economía cerrada de subsistencia, aumentar su población. La situación cambia en la primera mitad del siglo XIX debido al debilitamiento del control ejercido por la Provincia Marítima y a su definitiva desaparición en 1833, permitiendo a los vecinos de Siles roturar nuevas tierras y aumentar la explotación ganadera y forestal, lo que permitió un destacado crecimiento de la población.

En el aspecto social, la población de Siles en el siglo XVIII estaba intensamente polarizada y dominada por una pequeña élite, de la que formaba parte destacada la viuda María Ignacia Ortega, mayor propietaria de tierras de la localidad en 1755. El análisis de sus bienes permite comprobar la acumulación de propiedades en pocas manos, lo que explica el predominio de la población jornalera, y las características de la agricultura local. Así, en ella destacaba la agricultura de regadío, con presencia importante de las moreras, y las viñas, ambas relacionadas con dos productos comerciales que proporcionaban ingresos complementarios como la seda y el vino, de ahí que las élites tendieran a acumular tales tierras en su poder. En cualquier caso, en una economía agraria de subsistencia como la de la época su finalidad fundamental era la producción de alimentos, especialmente cereales, de ahí la importancia de los regadíos, muy productivos, y de los secanos, poco productivos pero, dada su extensión, fundamentales en la economía local.

BIBLIOGRAFÍA

  • AAVV: Recuerdos del Ayer y Siles. Úbeda: El Olivo, 1999.
  • COBO DE GUZMÁN Y LECHUGA, Jesús: Estudio sobre las Ordenanzas de Montes del año de 1748 y del Expediente sobre el Régimen y Administración de los Montes de Segura de la Sierra y de su Provincia Marítima, 1811. Jaén: Caja de Jaén, 1994.
  • CRUZ AGUILAR, Emilio de la: “La provincia marítima de Segura de la Sierra”. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, 107 (1981), pp. 51-82.
  • EXPEDIENTE: Expediente sobre el régimen y administración de los montes de Segura de la Sierra y de su Provincia. Madrid: Imprenta de Miguel de Burgos, 1825.
  • GARRIDO GARCÍA, Carlos Javier: “Siles en el siglo XVI: población, economía y sociedad de una villa de la Sierra de Segura”. Tiempos Modernos, 35 (2017/2), pp. 30-47.
  • GILA REAL, Juan Antonio: “La Sierra de Segura en el Catastro del Marqués de la Ensenada”. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, 168 (1998), pp. 191-364.
  • MADOZ, Pascual: Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar. Tomo XIV. Madrid: Madoz-Sagasti, 1849.
  • MARTÍNEZ, Juan de la Cruz: Memorias sobre el partido judicial de Segura de la Sierra. Baeza: Imprenta de F. Moreno, 1842.
  • RUIZ GARCÍA, Vicente: De Segura a Trafalgar. Úbeda: El Olivo, 2009.
  • VIGUERAS GONZÁLEZ, Modesto: El transporte de madera por flotación y carretería, desde los bosques de Sierra Segura hasta Sevilla y los Arsenales de La Carraca (Cádiz) y Cartagena, durante los siglos XVIII y XIX (1734/1833). Madrid: Ente Público de Puertos del Estado, 2002.

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LOS GOBIERNOS DEMOCRÁTICOS (1979-2000)

Resumen del Tema 16 de Historia de España para Selectividad (Andalucía) referente a los gobiernos de la democracia entre 1979 y 2000, por Carlos Javier Garrido García.

LOs cuatro primeros presidentes democráticos de la monarquía de Juan Carlos I (1976-2004).

INTRODUCCIÓN

Pese a las dificultades de la crisis económica y de las heridas no cerradas de la Guerra Civil, la democracia sienta sus bases con la Constitución de 1978 y se consolida definitivamente, tras el intento de golpe de Estado de 1981, cuando en 1982 alcanza el poder uno de los partidos perdedores de la Guerra Civil: el PSOE de Felipe González. A partir de entonces se consolida el régimen político democrático, gracias a la alternancia normalizada de las dos fuerzas políticas mayoritarias, y se registra un fuerte crecimiento económico y modernización social que ha convertido a España en uno de los principales países de la Unión Europea.

EVOLUCIÓN POLÍTICA DE LA DEMOCRACIA ESPAÑOLA

El segundo gobierno de Adolfo Suárez (1979-1981)

En las nuevas elecciones de marzo de 1979 vuelve a ganar por mayoría simple la UCD, seguida cada vez más de cerca por el PSOE.

La actividad reformista se va ampliando con la aprobación del Estatuto de los Trabajadores en 1980 (regulación de los derechos laborales) y de los estatutos de autonomía del resto de regiones españolas entre 1981 y 1983. Del mismo modo se lleva a cabo el desarrollo legislativo constitucional, adaptando las normas legales al nuevo marco político: reforma del Código Civil, Ley Orgánica de Libertad Religiosa, reforma fiscal, etc.

Crecimiento de la inestabilidad interna en la UCD ante las críticas a Adolfo Suárez y el fracaso relativo en las primeras elecciones municipales democráticas de abril de 1979 y en las autonómicas de Cataluña y el País Vasco de marzo de 1980. A todo ello se une el descontento social por los problemas derivados de la crisis económica y de las políticas de ajuste y el descontento militar por los atentados de la ETA y el GRAPO. Por último, el PSOE lleva a cabo una dura oposición, presentando una moción de censura en mayo de 1980 que, pese a fracasar, erosiona mucho al gobierno.

Frente a todo lo anterior, Adolfo Suárez dimite como presidente del gobierno y de la UCD en enero de 1981.

El gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo (1981-1982)

Cuando el Congreso elegía como sucesor a Leopoldo Calvo Sotelo se produce el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. El golpe, dirigido por Antonio Tejero, teniente coronel de la Guardia Civil, y Milans del Bosch, capitán general de Valencia, consistió en la ocupación del Congreso de los Diputados por el primero y en la declaración del Estado de excepción y sacando las tropas a las calles valencianas el segundo. Su objetivo era volver a establecer un régimen de dictadura militar que acabara con la democracia, pero fracasó por la falta de apoyos sociales y la actitud del rey, que hizo valer su papel como máximo dirigente del Ejército para que en su inmensa mayoría éste apoyara la democracia.

Durante su corto mandato, Calvo Sotelo solicita, con la oposición de los grupos de izquierda, el ingreso en la OTAN en 1982, y prosigue la política reformista con la aprobación de la Ley del Divorcio en 1981.

En 1982 la situación de UCD sigue degradándose, más aún con la fundación por Adolfo Suárez de un nuevo partido: el Centro Democrático y Social (CDS). Ello explica que en las elecciones de octubre de 1982 la victoria corresponda al PSOE de Felipe González con mayoría absoluta, seguida de Alianza Popular (AP), desapareciendo prácticamente la UCD.

Los gobiernos de Felipe González (1982-1996)

En las elecciones de octubre de 1982 el PSOE gana las elecciones por mayoría absoluta, alcanzando la presidencia del gobierno su líder, Felipe González Márquez. Este resultado será revalidado en las posteriores elecciones de 1986 y 1989.

Todo ello le permite llevar a cabo en solitario un amplio abanico de reformas cuyas prioridades eran la lucha contra la crisis económica, la consolidación definitiva de la democracia y el avance hacia el Estado de Bienestar.

La lucha contra la crisis económica se lleva a cabo con instrumentos como la reconversión bancaria, el control de la inflación y la reconversión industrial, contestada ésta última con una fuerte conflictividad social (Huelga General de diciembre de 1988). La mejora económica se conseguirá finalmente gracias a la nueva fase expansiva de la economía internacional y al ingreso en la CEE el 1 de enero de 1986. La nueva coyuntura económica expansiva queda de manifiesto en los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla en 1992.

Se sigue consolidando la democracia al completarse el mapa autonómico y ampliar las competencias autonómicas mediante la Ley de Proceso Autonómico de 1983, se emprende una reforma del Ejército para acabar con el peligro del golpismo y frente al terrorismo de ETA se opta por el consenso de todas las fuerzas políticas democráticas vascas (Pacto de Ajuria Enea de 1988).

Se extiende el Estado de Bienestar a través de la reforma educativa (reforma universitaria en 1983, ampliación de la escolarización obligatoria a los 14 años en 1985 y a los 16 con la LOGSE en 1990) y la ampliación de los sistemas de protección social (universalización de la asistencia médica gratuita, pensiones no contributivas, aumento de la prestación por desempleo).

En las elecciones de 1993 el PSOE pierde la mayoría absoluta ante el aumento destacado del PP dirigido por Aznar. Ello fue debido a las siguientes causas: crisis económica internacional a partir de 1992, enfrentamientos internos entre “guerristas” y renovadores y casos de corrupción (Roldán, Guerra, Mario Conde, GAL, etc.). Todos estos factores explican la victoria electoral del PP en las elecciones de marzo 1996.

El primer gobierno de José María Aznar (1996-2000)

Durante la primera legislatura el PP no obtiene mayoría absoluta, por lo que debe gobernar con el apoyo de las formaciones nacionalistas (CIU, PNV, Coalición Canaria), lo que le obligó a mantener una orientación centrista

Gracias a la bonanza económica internacional, el PP consigue reducir las tasas de paro, seguir mejorando las infraestructuras y alcanzar los criterios de convergencia en 1999 para su entrada en el euro (reducción del déficit público y de la inflación). Se consigue además reducir la tasa de paro, basándose en el desarrollo de los servicios, las inversiones exteriores y la explosión del mercado inmobiliario.

En política interior destaca el problema del terrorismo de ETA. Después de una primera etapa de entendimiento con el PNV, el secuestro y asesinato en 1997 de Miguel Ángel Blanco, concejal del PP en Ermua, provoca un endurecimiento de la política antiterrorista del gobierno. Así, el Pacto de Ajuria Enea se rompe, optando el PP por acuerdos con el PSOE y los nacionalistas vascos por el acercamiento a la izquierda abertzale (Pacto de Lizarra de 1998).

En las elecciones del 2000 el PP consigue vencer por mayoría absoluta gracias a la buena coyuntura económica y a la falta de un liderazgo claramente asentado en el PSOE, que sigue inmerso en problemas internos.

CONCLUSIONES

Pese a todas las dificultades (crisis económica internacional, terrorismo, conflictividad social, intentos de involucionismo), durante la Transición política se establece en España un régimen democrático que se fue consolidando gracias a la nueva estructura social del país (predominio de la clase media) y al consenso alcanzado por las principales fuerzas políticas, reflejado en la Constitución de 1978. Esto último explica que ésta continúe estando vigente en la actualidad sin apenas reformas de importancia y que, en general, siga siendo considerada como un punto de encuentro de la mayor parte de las opciones políticas. Se consolida así un periodo de normalización política, crecimiento económico y modernización social, aunque con los problemas actuales de la crisis económica y del proceso soberanista catalán.

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EL PROCESO DE TRANSICIÓN A LA DEMOCRACIA Y LA CONSTITUCIÓN DE 1978

Resumen del Tema 15 de Historia de España para Selectividad (Andalucía) referente a la Transición y a la Constitución de 1978, por Carlos Javier Garrido García.

Los líderes de las principales formaciones políticas de la Transición en una muestra de una de las características principales del periodo: el consenso.

INTRODUCCIÓN

El mayor éxito del régimen franquista, el desarrollismo económico de la década de los 60, supuso también la principal causa de su caída, ya que perdió sus principales bases sociales. Así, optarán por la democracia las nuevas clases medias deseosas de libertad y las clases altas interesadas en el ingreso del país en la CEE. Aunque a la muerte de Franco en 1975 sube al trono el rey Juan Carlos I, que se suponía que debía garantizar la perpetuación del régimen, el camino hacia la democracia es asumido con un gran consenso por casi todos los partidos políticos, que deberán hacer frente en todo caso a la fuerte conflictividad social y al efecto distorsionador que desde el principio supone el terrorismo. Pese a las dificultades de la crisis económica y de las heridas no cerradas de la Guerra Civil, la democracia sienta sus bases con la Constitución de 1978 y se consolida definitivamente, tras el intento de golpe de Estado de 1981, cuando en 1982 alcanza el poder uno de los partidos perdedores de la Guerra Civil: el PSOE de Felipe González.

CARACTERÍSTICAS GENERALES

La Transición española forma parte del avance democrático en la Europa mediterránea, ya que entre 1974 y 1975 cayeron los regímenes dictatoriales de Portugal y Grecia.

Ausencia de conflictividad política por la larga extensión de la Dictadura, la decidida voluntad del rey Juan Carlos I y las ansias de libertad de la sociedad española, que había conocido desde 1960 de un desarrollo espectacular.

La Transición fue un programa de reformas desde arriba y desde la legalidad, por lo que no supuso una ruptura sino más bien una reforma basada en el consenso de la inmensa mayoría de las fuerzas políticas.

EVOLUCIÓN POLÍTICA DE LA TRANSICIÓN

El gobierno de Carlos Arias Navarro (1975-1976)

Tras la muerte del general Franco el 20 de noviembre de 1975, dos días después las Cortes proclaman rey de España a Juan Carlos I.

Las diferentes opciones políticas acogieron el cambio presentando tres alternativas diferentes: continuismo-inmovilismo (mantener el régimen sin Franco), reformismo-aperturismo (reformar el régimen desde sus propias instituciones, liberalizándolo para responder a la nueva situación social y llegando, o no, al establecimiento de la democracia) y rupturismo (la oposición antifranquista se inclinaba por romper totalmente con el pasado dictatorial y construir un nuevo sistema democrático).

Debido a la fuerza de los sectores inmovilistas del régimen, el rey debe nombrar presidente del gobierno a Carlos Arias Navarro. Éste opta por una política reformista muy tibia, compensada por el reformismo más profundo defendido por Torcuato Fernández Miranda, que es nombrado presidente de las Cortes, convirtiéndose en la mano derecha del rey durante el proceso de Transición.

Carlos Arias Navarro forma un gobierno en el que se produce un equilibrio entre la ortodoxia franquista y los reformistas o aperturistas. Su programa (“Espíritu del 12 de Febrero”) se limita a otorgar algunas libertades pero sin permitir el pluralismo político, por lo que queda clara su voluntad continuista.

Ante la ausencia de reformas, la oposición se une en la llamada Platajunta, producto de la unificación de la Junta Democrática organizada por el PCE y de la Plataforma de Convergencia Democrática organizada por el PSOE.

Aumenta la conflictividad social y política con manifestaciones, huelgas y campañas a favor de las libertades democráticas y la amnistía para los presos políticos. A estos problemas se unen los sucesos de Montejurra (enfrentamientos internos entre los tradicionalistas inmovilistas y reformistas) y los atentados de ETA.

Falto de apoyos y forzado por el rey, el presidente Carlos Arias Navarro dimite el 1 de julio de 1976.

El primer gobierno de Adolfo Suárez (1976-1979)

El rey elige para suceder a Arias al joven político Adolfo Suárez, antiguo secretario general del Movimiento Nacional, que opta por las reformas de manera clara. Su objetivo, apoyado por el monarca, era conseguir una reforma progresiva del sistema político a partir de la evolución de las leyes y de las instituciones franquistas, para lo cual necesitaba anular la resistencia de los inmovilistas y atraerse a la oposición rupturista hacia posiciones reformistas.

Tras conceder una amplia amnistía y mantener contactos con la oposición democrática, en noviembre de 1976 consigue que las antiguas Cortes franquistas aprueben la Ley para la Reforma Política (Cortes bicamerales elegidas por sufragio universal, legalización de partidos políticos y sindicatos obreros), que es ratificada por referéndum.

En abril de 1977 es legalizado el PCE y el 15 de junio de 1977 se llevan a cabo las primeras elecciones generales democráticas, que se saldan con la victoria por mayoría simple de la centrista Unión de Centro Democrático (UCD) de Adolfo Suárez, seguida de cerca por el PSOE, mientras que tanto la derecha (Alianza Popular, AP), como la extrema izquierda (PCE) quedan muy por detrás. El electorado había optado por la moderación.

El nuevo gobierno dirigido por Suárez se enfrentó a tres tareas principales mediante una política de consenso: la crisis económica de 1973 mediante los Pactos de la Moncloa de 25 de octubre de 1977 (reforma fiscal, moderación salarial y medidas contra el paro), la aprobación de la constitución del nuevo régimen político (Constitución aprobada por referéndum el 6 de diciembre de 1978) y la solución del problema regional a través de la progresiva construcción del Estado Autonómico (Estatutos de Autonomía de Cataluña y País Vasco de diciembre de 1979).

Aparte de la crisis económica de 1973, los principales problemas fueron las amenazas involucionistas de la extrema derecha (atentados terroristas e intento de golpe de Estado en 1978: “Operación Galaxia”) y el terrorismo de los grupos de extrema izquierda (GRAPO, FRAP y, sobre todo ETA, que perpetra casi 100 asesinatos en 1980).

La Constitución de 1978

La Constitución se basa en el consenso: fue elaborada por una Ponencia integrada por miembros de los principales partidos políticos, con la excepción del PNV: Manuel Fraga (AP), Miquel Roca (Minoría Catalana), Gregorio Peces-Barba (PSOE), Jordi Solé-Tura (PCE), Gabriel Cisneros, Pedro Pérez Llorca y Miguel Herrero de Miñón (UCD).

Características generales: tiene un carácter progresista en cuanto a sus principios y su imprecisión y ambigüedad será una de las causas de su éxito, al poder ser asumida por la mayor parte de los ciudadanos y opciones políticas.

Derechos constitucionales: España se define como un Estado Social y Democrático de Derecho en el que se respetarían y ampararían desde el Estado los siguientes derechos: al reconocimiento de una amplia declaración de derechos fundamentales y libertades civiles y políticas, a una justa distribución de la riqueza, a participar libremente en la vida política, al pluralismo político, a la libertad de mercado y a la libertad religiosa (estado aconfesional).

Sistema político: monarquía parlamentaria en la que la Corona tiene funciones representativas, las Cortes actúan como representante de la soberanía nacional por lo que ostenta el poder legislativo, y nombra al presidente de gobierno (poder ejecutivo) y a las máximas instancias judiciales (poder judicial). Las Cortes serían bicamerales (Congreso de los Diputados como cámara de representación popular y Senado como cámara de representación territorial), se establece la independencia del poder judicial, cuya máxima instancia sería el Tribunal Constitucional, y una organización descentralizada del Estado (municipios, provincias y derecho a la autonomía de las regiones que así lo deseen).

CONCLUSIONES

Pese a todas las dificultades (crisis económica internacional, terrorismo, conflictividad social, intentos de involucionismo), durante la Transición política se establece en España un régimen democrático que se fue consolidando gracias a la nueva estructura social del país (predominio de la clase media) y al consenso alcanzado por las principales fuerzas políticas, reflejado en la Constitución de 1978. Esto último explica que ésta continúe estando vigente en la actualidad sin apenas reformas de importancia y que, en general, siga siendo considerada como un punto de encuentro de la mayor parte de las opciones políticas. Se consolida así un periodo de normalización política, crecimiento económico y modernización social, aunque con el problema actual de la crisis económica.

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SUBLEVACIÓN MILITAR Y GUERRA CIVIL (1936-1939). DIMENSIÓN POLÍTICA E INTERNACIONAL DEL CONFLICTO. EVOLUCIÓN DE LAS DOS ZONAS. CONSECUENCIAS DE LA GUERRA.

Resumen del Tema 13 de Historia de España para Selectividad (Andalucía) referente a la Guerra Civil, por Carlos Javier Garrido García.

Milicianos anarquistas al principio de la Guerra Civil.

INTRODUCCIÓN

El intento de establecer un régimen democrático en España, la II República (1931-1936), que realizara las reformas políticas, sociales y culturales que necesitaba el país fracasó debido a la oposición de las clases dominantes, que pretendían mantener sus privilegios, y a un contexto internacional desfavorable (crisis de 1929, auge del fascismo y del comunismo frente a la democracia), problemas que explican una degradación de la convivencia política y social cuya consecuencia será el estallido de la Guerra Civil en 1936. Ésta ha sido objeto de muy variadas interpretaciones por la visión maniquea del conflicto, destacando las que la consideran como un producto de la lucha de clases y las que lo hacen en el marco del enfrentamiento entre democracia y fascismo, es decir, como un prólogo de la II Guerra Mundial.

LA SUBLEVACIÓN MILITAR Y LA DIMENSIÓN INTERNACIONAL DE LA GUERRA

Del Golpe Militar a la Guerra Civil

Tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, el Ejército y las fuerzas políticas de derecha se deciden por un golpe de Estado que acabara con las reformas republicanas de manera definitiva.

El general Mola, director del golpe desde Navarra, desechó cualquier acción inmediata sobre Madrid y preparó una sublevación militar simultánea en diferentes guarniciones adictas (Mola en Navarra, Franco en Canarias-Marruecos, Goded en Baleares y Queipo de Llano en Sevilla), pretendiendo un golpe rápido.

La sublevación se inicia en Marruecos el 17 de julio de 1936, extendiéndose a la Península el día siguiente. Es apoyada en las regiones de ideología predominantemente conservadora (Navarra, Castilla-León y Galicia) y también domina las principales ciudades de Andalucía occidental y Zaragoza, ya que las autoridades republicanas se negaron en ellas a armar a las milicias obreras. Por el contrario, fracasa en la Cornisa Cantábrica, Levante y Madrid por la acción de las masas obreras, en estos casos armadas por las autoridades republicanas, y la lealtad de las fuerzas de orden público.

Lo que se inicia como un golpe de Estado se convierte en una Guerra Civil.

Dimensión Internacional de la Guerra

Desde los primeros momentos la guerra tomó un carácter internacional: el gobierno republicano solicitó la ayuda de las potencias democráticas, Francia y Gran Bretaña; y los sublevados la de las fascistas, Alemania, Italia y Portugal.

Ni Francia ni Gran Bretaña apoyaron a la República ante el temor al desencadenamiento de un conflicto mundial (política de apaciguamiento con respecto a la Alemania nazi) y por el matiz revolucionario del Frente Popular. Ante ello, optaron por una política de neutralidad, firmando en agosto de 1936 con Alemania, Italia y la URSS el Comité de No Intervención. Desde el primer momento, las potencias fascistas hicieron caso omiso del acuerdo, como haría luego la URSS, lo que dejó en desventaja al bando republicano.

La ayuda recibida por la República se limitó a la del México presidido por Lázaro Cárdenas, poco efectiva por su lejanía, y la de la URSS, que envió gran cantidad de armamento y una valiosa asistencia técnica y logística a cambio de las reservas de oro del Banco de España y de un aumento de su influencia política y del PCE. Además, se formaron las Brigadas Internacionales, nutridas de voluntarios europeos y norteamericanos, sobre todo comunistas. Contaron con unos 60.000 miembros que influyeron positivamente en la moral republicana pero fueron muy diezmadas, disolviéndose a finales de 1938.

La ayuda recibida por los sublevados fue bastante mayor, contando con la ayuda económica y militar (soldados y armamento) de la Italia de Mussolini, la Alemania de Hitler y el Portugal de Oliveira Salazar. Esta ventaja internacional es una de las claves para entender el triunfo franquista en la guerra civil.

DESARROLLO MILITAR DE LA GUERRA CIVIL 

La Guerra de Columnas (julio-noviembre de 1936)

El objetivo de los sublevados fue la ocupación de Madrid a través del traspaso del ejército de Marruecos, dirigido por Franco, a la Península. La operación, llevada a cabo por la aviación alemana, fue facilitada por el desorden en el bando republicano, que carece de un verdadero ejército regular: milicias populares formadas por militantes de partidos y sindicatos de izquierda, indisciplinadas e ineficaces ante un enemigo organizado.

La victoria se escapa a los rebeldes por la falta de apoyo de Mola desde Navarra, por el paso lento por el estrecho y por la táctica de Franco de realizar un avance lento que fuera asegurando la retaguardia con una feroz represión.

Franco ocupa Andalucía occidental, Extremadura y libera el alcázar de Toledo, mientras que los generales republicanos Miaja y Rojo organizan la defensa de la capital.

Guerra Total (noviembre 1936-enero 1939)

Esta etapa se caracteriza por la ayuda exterior a ambos bandos y el paso a las grandes ofensivas y contraofensivas. La guerra adquiere un carácter moderno (aviación, carros de combate, guerra total, guerra psicológica) como precedente de la II Guerra Mundial. Grandes operaciones militares:

Ofensiva de Franco sobre Madrid (noviembre de 1936-marzo de 1937): fracasa en las batallas del Jarama y Guadalajara. Ocupación franquista de Málaga

Ofensiva del Norte (mayo-octubre de 1937): ocupación de la Cornisa Cantábrica, frente a la que fracasa la contraofensiva republicana en Brunete.

Ofensiva del Mediterráneo (octubre de 1937-enero de 1939): tras la ocupación republicana de Teruel, Franco realiza una contraofensiva que llega a Castellón, dividiendo así la zona republicana en dos. La contraofensiva republicana de verano de 1938 en la batalla del Ebro fracasa, lo que provoca la caída de Cataluña en enero de 1939.

El final de la Guerra (enero-abril 1939)

Tras la pérdida de Cataluña, el bando republicano pierde toda esperanza de continuar la guerra. En Madrid se forma una Junta de Defensa presidida por el coronel Casado cuya misión sería negociar una rendición honrosa, pero Franco impone la rendición incondicional. Los frentes se desmoronan y el 1 de abril de 1939 Franco emite su último parte de guerra.

EVOLUCIÓN INTERNA DE CADA BANDO

La evolución de la zona republicana

Se pueden distinguir cuatro grandes etapas:

Caos inicial y gobierno de Giral (julio-septiembre de 1936): dimisión de Santiago Casares Quiroga por negarse a entregar armas a los militantes de izquierdas para hacer frente al golpe, a lo que sí accede el nuevo gobierno de Giral; se derrumban las instituciones y el Estado desaparece a favor de comités sindicales que toman medidas revolucionarias (represión contra los militares sublevados y los que se consideraban sus apoyos sociales -Iglesia, clases altas, políticos de derechas-, colectivización de tierra, comercios e industrias, control del mercado), sobre todo en las zonas de dominio anarquista (Cataluña, Levante y Aragón).

Gobierno de Francisco Largo Caballero (septiembre de 1936-mayo de 1937): recuperación de la autoridad estatal a través de la formación de un nuevo gobierno, que incluía a todos los partidos y sindicatos de izquierda (incluida la CNT) y se traslada a Valencia, al restablecimiento de la administración estatal (desaparición de los comités y recuperación de gobiernos civiles, municipios, gobiernos regionales) y de la conversión de las milicias populares en un ejército regular (Ejército Popular). Enfrentamientos entre los grupos que defendían la revolución (CNT-FAI, POUM) y los que defendían que primero había que ganar la guerra, lo que dependía de un mantenimiento del régimen republicano para conseguir ayuda de las democracias europeas (PCE y republicanos). Ambas corrientes se enfrentan militarmente en los sucesos de mayo de 1937 en Barcelona, lo que provoca la caída del gobierno.

Gobierno de Juan Negrín (mayo de 1937-marzo de 1939): se refuerza aún más la autoridad gubernamental con el apoyo de los comunistas, cuya influencia crece de manera destacada (desarticulación del Consejo de Aragón, eliminación de colectividades, represión contra el POUM, salida de los anarquistas del gobierno). Defensa de la resistencia a ultranza esperando que se desencadenara un conflicto internacional entre las potencias democráticas y fascistas como única salvación para la República (programa de los “Trece puntos de Negrín”).

Junta de Defensa (marzo de 1939): ante la creciente influencia comunista y la consideración de que cualquier resistencia era inútil, el coronel Casado da un golpe de estado contra el gobierno de Negrín con apoyo de parte de los socialistas, los anarquistas y los republicanos e inicia las conversaciones de paz con Franco, que exige la rendición incondicional, como hemos visto.

La evolución de la España franquista

Aunque Mola era el director del golpe militar y éste debía ser luego comandado por Sanjurjo, ambos mueren en sendos accidentes de aviación, lo que deja a Franco como líder indiscutido del golpe.

Régimen militar férreo: represión brutal, indiscriminada y dirigida por el Estado. Todos los poderes recaen en la Junta de Defensa Nacional, que nombra a Franco jefe del Estado y generalísimo de los ejércitos el 1 de septiembre de 1936.

Frente a los problemas internos de los republicanos, en el bando franquista predominó la unidad: Franco acaba con la rivalidad entre tradicionalistas y falangistas mediante el Decreto de Unificación de abril de 1937 que crea un partido único (FET de las JONS). Ese mismo año consigue el apoyo oficial de la Iglesia católica mediante una carta pastoral colectiva del episcopado español que da a la guerra el carácter de Cruzada. En enero de 1938 Franco forma su primer gobierno y adopta el título de Caudillo.

CONSECUENCIAS DE LA GUERRA

Demográficas: elevado número de muertos: 160.000 en operaciones militares, 129.000 por la represión de ambos bandos y 169.000 por diversas penalidades (bombardeos, enfermedades, hambre). A ello hemos de unir el exilio de casi medio millón de republicanos, la fuerte represión que sigue aplicando el régimen y el descenso de la natalidad durante el conflicto.

Económicas: fuerte crisis económica por el descenso demográfico ya visto y la destrucción de infraestructuras durante el conflicto.

Políticas: la victoria de Franco supuso el establecimiento de una dictadura militar próxima al fascismo.

CONCLUSIONES

El bando franquista vence en la Guerra Civil gracias al apoyo de las potencias fascistas (Alemania, Italia y Portugal) frente a la no intervención de las democracias occidentales y la condicionada ayuda soviética y gracias también a su unidad frente a la conflictividad interna que sufre el bando republicano durante todo el conflicto. La victoria de Franco no supuso la paz entre los dos bandos, estableciéndose un régimen dictatorial que gobernará el país durante casi 40 años, durante los cuales los vencidos sufren la represión, la marginación y el exilio.

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LA CREACIÓN DEL ESTADO FRANQUISTA: FUNDAMENTOS IDEOLÓGICOS Y APOYOS SOCIALES (1939-1975)

Resumen del Tema 14 de Historia de España para Selectividad (Andalucía) referente a la Dictadura Franquista, por Carlos Javier Garrido García.

Desfile celebrando la victoria en la Guerra Civil. Madrid, mayo de 1939.

INTRODUCCIÓN

El general Francisco Franco Bahamonde durante la Guerra Civil (1936-1939) había consolidado un régimen dictatorial gracias a su nombramiento como jefe del Estado y generalísimo de los Ejércitos en 1936 y como jefe del partido único del régimen, la FET-JONS en 1937, adoptando el título de Caudillo en 1938. Tras su triunfo en la Guerra, la dictadura va a conocer una evolución muy importante en sus bases políticas, ideológicas y sociales, evolución que podemos relacionar con la de sus relaciones internacionales y de su política económica.

LA CREACIÓN DEL ESTADO FRANQUISTA: FUNDAMENTOS IDEOLÓGICOS Y APOYOS SOCIALES

Bases de partida y fundamentos del nuevo Estado franquista

Las consecuencias de la Guerra Civil

Pérdidas humanas y materiales muy importantes (destrucción de infraestructuras y pérdida de divisas).

Consecuencias morales: heridas por la represión ejercida por ambos bandos durante la Guerra Civil y la que llevó a cabo el régimen tras ella. El final de la guerra no supuso la paz al mantenerse viva la división entre las “Dos Españas”.

Características DE LA DICTADURA fraquista

Régimen dictatorial caracterizado por: autoritarismo, caudillismo, concepción unitaria y centralista del Estado, represión de la oposición y control de los medios de comunicación.

Fundamentos ideológicos y sociales

Fundamentos ideológicos: desde el principio se proclamó esencialmente antimarxista y antiliberal, presentando afinidades con el fascismo en aspectos externos (saludo, emblemas, canciones, culto al líder) y de fondo. Entre estos últimos destaca la existencia de un partido único, Falange Española Tradicionalista de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (FET-JONS), que contaba con organizaciones específicas para las mujeres (Sección Femenina) y la juventud (Organización Juvenil Española, OJE). Además existía un sindicato único y vertical, la Central Nacional Sindicalista (CNS), que encuadraba a todos los obreros y empresarios de manera obligatoria y se basaba en el principio fascista de colaboración de clases. En el ámbito universitario existía el Sindicato Español Universitario (SEU). La esencia antiliberal procede del tradicionalismo (España imperial) y del catolicismo (Nacional-Catolicismo).

Fundamentos sociales: apoyo de la Iglesia Católica, el Ejército y de las clases altas (oligarquía financiera y terrateniente), a los que se unieron también las clases medias, en buena parte pasivas y apolíticas.

Las “familias” del régimen: los grupos políticos que habían apoyado a Franco durante la guerra se siguen manteniendo fieles al dictador y no actúan como partidos políticos, sino como grupos de influencia: tradicionalistas, falangistas, católicos (Opus Dei, Asociación Católica Nacional de Propagandistas) y antiguos miembros de los partidos de derechas (CEDA, Partido Radical, Lliga Regionalista). Para mantener la unidad, el régimen recurre a un recuerdo constante de la Guerra Civil como fuente de legitimación política.

Evolución política de la dictadura franquista

Etapa “Azul” (1939-1945): fuerte represión (Ley de Responsabilidades políticas de 1939 y Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo de 1940) que elimina la oposición interna al régimen (maquis, partidos y sindicatos clandestinos). Se institucionaliza la “democracia orgánica” por el predominio de los falangistas a través de las llamadas Leyes Fundamentales: Fuero del Trabajo de 1938 (nacionalsindicalismo: derechos laborales y sindicatos verticales) y Ley Constitutiva de las Cortes de 1942 (Cortes conformadas por procuradores de los grupos naturales de la sociedad: familia, municipio y sindicato, poder legislativo supeditado a la sanción del Caudillo).

Reacción Nacionalista (1945-1959): ante el aislamiento internacional se produce una reacción nacionalista (concentraciones en la Plaza de Oriente) y el régimen se va despojando de sus características fascistas. Se establece un equilibrio entre falangistas y los católicos, que se rompe a partir de 1957 con el acceso al poder de los tecnócratas (vinculados al Opus Dei). Se elaboran nuevas leyes fundamentales que atenúan la imagen fascista del régimen: Fuero de los Españoles de 1945 (especie de Constitución con libertades limitadas y condicionadas ya que podían ser suspendidas por el gobierno, el Estado es definido como “católico, social y de derecho”), Ley de Referéndum Nacional de 1945 (el caudillo podía someter a referéndum las cuestiones que considerara oportunas), Ley de Sucesión de 1947 (aprobada en referéndum: jefatura vitalicia de Franco y capacidad de elegir sucesor a título de rey) y Ley de Principios del Movimiento Nacional de 1958 (actualización de los principios ideológicos del Estado, partido único: Movimiento Nacional).

La política exterior del régimen franquista

Neutralidad en la II Guerra Mundial (1939-1945): ante las victorias alemanas, en 1940 el ministro de Asuntos Exteriores, Ramón Serrano Suñer, impone una política de acercamiento (Entrevista de Hendaya con Hitler y de Bordighera con Mussolini) que choca con las reticencias de Franco, que sólo accede a mandar un cuerpo de voluntarios falangistas a luchar contra la URSS (División Azul). El cambio de signo de la guerra a partir de 1942 hace que Franco cambie su política hacia una total neutralidad (retirada de la División Azul en 1943 y ruptura de las relaciones con Japón en 1945).

Aislamiento internacional del régimen (1946-1953): a partir de 1946 España es expulsada de todos los organismos internacionales al considerársela un régimen similar a los del Eje. A partir de entonces sólo cuenta con el apoyo del Vaticano, Portugal (Oliveira Salazar) y Argentina (Perón).

Salida del aislamiento (1953-1955): el inicio de la Guerra Fría y la política de bloques van a permitir a España salir de su aislamiento, al ser considerada por EEUU como un aliado contra el expansionismo soviético. En 1953 se firman los acuerdos bilaterales con EEUU (ayuda económica a cambio de bases militares) y el Concordato con el Vaticano, ingresando en 1955 en la ONU. La salida del aislamiento internacional supone un fuerte golpe a la oposición establecida en el exilio, minada desde el principio por la falta de unidad, y una desmoralización definitiva de la oposición interior.

Autarquía y estancamiento económico

Causas del estancamiento económico: aislamiento internacional, destrucciones de la Guerra Civil y desacertada política intervencionista y autárquica adoptada por el régimen.

Intervencionismo: en 1938 se crea el Servicio Nacional de Abastecimiento y Trasportes, que interviene a través de organismos subordinados en la agricultura (Servicio Nacional del Trigo), la industria (Instituto Nacional de Industria) y las comunicaciones (RENFE). Problemas: elevado déficit público, poca competitividad. Los problemas de abastecimiento se intentan solucionar a través del Auxilio Social y las cartillas de racionamiento, que no logran acabar con el mercado negro (estraperlo).

La autarquía y el intervencionismo empiezan a eliminarse a partir de 1950 gracias a la salida del aislamiento internacional, poniéndose en marcha medidas liberalizadoras. Se empieza a registrar un crecimiento, pero muy desequilibrado y con una fuerte inflación.

LA ÉPOCA DEL DESARROLLISMO Y EL OCASO DE LA DICTADURA FRANQUISTA (1959-1975)

Apertura económica y cambio social

Contexto internacional: en la década de 1960 Europa, EEUU y Japón viven una etapa de prosperidad económica al superarse los desequilibrios y deficiencias de la posguerra. Esta fase de crecimiento acaba con la Crisis del Petróleo de 1973.

Crecimiento económico: los tecnócratas ponen en marcha en 1959 el Plan de Estabilización (liberalización económica y apertura a las inversiones y el comercio exterior, objetivos: frenar la inflación, reducir el déficit público y conseguir unas altas tasas de crecimiento económico) y en 1962 los Polos de Desarrollo (planes de desarrollo regional). Además, se consigue un Acuerdo Preferencial con la CEE en 1970 y se produce el boom turístico, las remesas de los emigrantes a Europa occidental y unas fuertes inversiones de capital extranjero. Todo ello permite un fuerte desarrollo económico, con los problemas de los fuertes desequilibrios regionales y los elevados costes sociales.

Implicaciones sociales del crecimiento: aumento demográfico por el descenso de la mortalidad (mayor nivel de vida, Seguridad Social) y el mantenimiento de una alta natalidad (optimismo), y nueva estructura social con un ascenso de la población empleada en la industria y servicios en detrimento de la agricultura y, sobre todo, con el surgimiento de una amplia clase media gracias al aumento de la renta per-cápita. Todo ello comporta una modernización social: mayor permeabilidad y receptividad ante los cambios, mejoras en la educación y tímida liberalización de la mujer (incorporación al trabajo, equiparación al varón en el matrimonio).

Los inicios de la crisis política

Aumento de la conflictividad social y política: agitación estudiantil en las universidades, surgimiento de un sindicalismo ajeno al oficial y vinculado a los comunistas (CCOO), renacimiento de los nacionalismos (ETA) y distanciamiento de parte de la Iglesia Católica con respecto al régimen. En el “Contubernio de Munich” (1962) se reúnen miembros de la oposición del exilio con políticos de la derecha moderada pidiendo medidas democratizadoras que permitieran el ingreso de España en la CEE. Frente a todo ello, el régimen responde con una fuerte represión (Tribunal de Orden Público, TOP, 1963).

Para atenuar la imagen autoritaria del régimen franquista para perpetuarlo se llevan a cabo tímidas medidas aperturistas en 1967: Ley Orgánica del Estado (LOE, aprobada por referéndum, especie de constitución en la que se establece la figura del presidente de gobierno, las Cortes como órgano legislativo) y Ley de Prensa (se atenúa la censura, elaborada por Manuel Fraga Iribarne). Además, en 1969 Franco designa como sucesor a Juan Carlos de Borbón con el título de rey.

Las medidas anteriores fracasan al no contentar a la oposición que pide democracia ni a los sectores más intransigentes del régimen por su excesivo liberalismo (el llamado “búnker”). Precisamente, este grupo accede al poder en 1969 en sustitución de los tecnócratas por el llamado “Asunto Matesa” (fraude financiero especulando con créditos a la exportación), siendo nombrado presidente de gobierno el almirante Carrero Blanco, que elimina cualquier esperanza de liberalización política.

Descolonización: en un contexto internacional favorable, España va perdiendo sus territorios coloniales de manera progresiva: Marruecos (1956), Guinea Ecuatorial (1968) y entrega de Sidi-Ifni (1969) y del Sáhara Occidental (1975) a Marruecos.

El ocaso del Franquismo

El almirante Carrero Blanco es de nuevo nombrado presidente del gobierno en 1973, con la intención de que actuara como garante de la pervivencia del régimen tras la muerte de Franco. Su asesinato a finales de año por ETA supuso un duro golpe al régimen. Su sustituto, Carlos Arias Navarro, intentó una apertura, tan tímida que no contentaba a la oposición pero sí alarmaba al “búnker”.

La oposición política se refuerza cada vez más, coordinándose en 1974-1975 en torno a la Junta Democrática (organizada por el PCE) y a la Plataforma de Convergencia Democrática (organizada por el nuevo PSOE de Felipe González). Además, los sectores católicos se van apartando del régimen (democristianos de Joaquín Ruiz Giménez, Iglesia Católica renovada por el cardenal Tarancón), se produce un crecimiento de las actividades terroristas de grupos de extrema izquierda (ETA, GRAPO, FRAP) y aumenta la conflictividad social (protestas universitarias y oleada de huelgas dirigidas por CCOO, que suplanta de hecho al sindicato vertical).

Frente a todo ello, el régimen franquista opta por recrudecer la represión (Ley Antiterrorista, estado de excepción casi permanente).

El 20 de noviembre de 1975 fallece Francisco Franco, siendo coronado dos días más tarde Juan Carlos I.

CONCLUSIONES

Tras el triunfo en la Guerra Civil (1936-1939), el general Francisco Franco Bahamonde consolida su dictadura militar. Aunque en un principio el régimen franquuista asimiló muchas características fascistas debido al predominio político de Falange, la derrota de Alemania e Italia en la II Guerra Mundial obligó al régimen a priorizar su sentido anticomunista y católico, lo que le permitió sobrevivir al aislamiento internacional. Gracias a este cambio ideológico y al inicio de la Guerra Fría entre EEUU y la URSS, el régimen franquista aparece como un aliado de la primera. El apoyo económico norteamericano, unido al desarrollo del turismo, a las remesas de los numerosos emigrantes que marchan a Europa y al abandono de la política económica autárquica, posibilitó un fuerte desarrollo económico en la década de 1960. Este, que es sin duda el mayor logro del Franquismo, será paradójicamente la causa de su desaparición tras la muerte del dictador en 1975, ya que las nuevas clases medias ansiaban gozar de libertad y las clases altas entendían que la dictadura era un impedimento para el ingreso en la CEE. Todo ello explica que el franquismo pierda su base social, iniciándose así el proceso de Transición a un régimen democrático.

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LA SEGUNDA REPÚBLICA. LA CONSTITUCIÓN DE 1931. POLÍTICA DE REFORMAS Y REALIZACIONES CULTURALES. REACCIONES ANTIDEMOCRÁTICAS.

Resumen del Tema 12 de Historia de España para Selectividad (Andalucía) referente a la II República, por Carlos Javier Garrido García.

Proclamación de la II República. Fotografía de Alfonso Sánchez Portela. Museo Reina Sofía.

INTRODUCCIÓN

El fracaso de la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), que contó con el apoyo de Alfonso XIII, supuso a corto plazo también el hundimiento de la monarquía. Tras la victoria de los candidatos republicanos y de izquierdas en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, el rey marcha al exilio el día 14 del mismo mes, proclamándose de inmediato la II República entre el entusiasmo popular. El nuevo régimen intentó cambiar las bases políticas, sociales y económicas del país con una amplia labor reformista. Su fracaso, debido a la oposición de las clases dominantes, que pretendían mantener sus privilegios, y a un contexto internacional desfavorable (crisis de 1929, auge del fascismo y del comunismo frente a la democracia), explican una degradación de la convivencia política y social cuya consecuencia será el estallido de la Guerra Civil en 1936.

EL HUNDIMIENTO DE LA MONARQUÍA DE ALFONSO XIII (1930-1931)

Tras la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), la monarquía había quedado muy debilitada: respaldo a la dictadura, desprestigio de los viejos partidos dinásticos, hostilidad de republicanos, socialistas e intelectuales, y agudización de los problemas catalán y obrero. Todo ello explica que en poco más de un año la monarquía caiga, implantándose la II República.

El Gobierno Berenguer

Establecimiento de una “dictablanda” que prepararía el restablecimiento de la normalidad constitucional sin hacer peligrar al rey. Sin embargo, va dilatando la convocatoria de elecciones, por lo que crece la oposición, que opta ya claramente por la república.

Pacto de San Sebastián (agosto de 1930): republicanos, catalanistas y socialistas acuerdan acabar con la monarquía. Creación de la Asociación Republicana Militar y “Al servicio de la República” (intelectuales). Fracaso de un pronunciamiento republicano en Jaca en diciembre de 1930, que se salda con la ejecución de los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández.

Ante todo ello, Berenguer se ve obligado a dimitir en febrero de 1931.

El Gobierno Aznar

Gobierno de concentración con personalidades de los viejos partidos dinásticos, presidido por el almirante Aznar.

Con la intención de dar sensación de normalidad convoca elecciones municipales para abril de 1931. El triunfo republicano en la mayoría de las ciudades (donde el voto era más libre, al escapar en mayor medida del control de los caciques) hace comprender al rey el predominio de los republicanos, por lo que, aconsejado por Romanones, abandona el país camino del exilio. De inmediato, el 14 de abril de 1931, es proclamada la II República.

 INSTAURACIÓN Y BASES DEL NUEVO RÉGIMEN

El Gobierno Provisional

Tras la proclamación de la II República se forma un Gobierno Provisional presidido por Niceto Alcalá Zamora, un republicano de derechas que debía actuar como garantía en el poder de la burguesía. En cuanto a los ministros, tuvieron entrada la mayoría de las opciones políticas: centro (radicales de Alejandro Lerroux, radicales-socialistas de Marcelino Domingo), izquierda (socialistas -Prieto, Largo Caballero y Fernando de los Ríos-, republicanos -Azaña-, catalanistas -d’Olwer- y galleguistas -Casares Quiroga-). Fuera del gobierno quedan la extrema izquierda (comunistas, anarquistas) y la derecha (monárquicos, tradicionalistas) y los partidos regionalistas conservadores (PNV y Lliga).

Base social

Entusiástica recepción popular ya que se tenía la esperanza de que la República supusiera la regeneración y modernización de España.

El cambio de régimen vino a significar el paso del poder de las clases dominantes a las clases medias, los intelectuales pequeño-burgueses y la clase obrera. Sin embargo, este cambio político no vino acompañado de un cambio profundo de las estructuras socioeconómicas.

La Constitución de 1931

Elecciones de junio de 1931 para elegir Cortes Constituyentes: mayoría republicana y socialista, fracaso de Alcalá Zamora y Miguel Maura de crear una derecha republicana importante.

El texto fue elaborado por una comisión presidida por el socialista y catedrático de Derecho Penal Jiménez de Asúa, generando su elaboración fuertes tensiones, tanto en la Cámara como en la calle.

Aprobación del texto definitivo en diciembre de 1931 sin ningún voto en contra, aunque cerca de un centenar de diputados se ausentó de la votación.

Características: gran extensión y detallismo (125 artículos agrupados en IX títulos), carácter plenamente democrático y progresista, así como un fuerte contenido social: subordinación de la propiedad al interés general, definición del régimen como República de Trabajadores, laicismo, cámara única, responsabilidad del gobierno, sufragio universal masculino y femenino, amplias libertades individuales, abolición de la pena de muerte, derecho a la autonomía en el marco de un “estado integral” (soberanía y estado central), Tribunal de Garantías Constitucionales, Diputación Permanente de las Cortes, y nombramiento mixto del presidente.

 POLÍTICA DE REFORMAS Y REALIZACIONES CULTURALES. REACCIONES ANTIDEMOCRÁTICAS

El Bienio Reformista (1931-1933)

Elecciones generales de junio de 1931: triunfo de las candidaturas de izquierda. Se forma un gobierno de coalición entre republicanos y socialistas presidido por Manuel Azaña.

Política reformista para eliminar los que se consideraban los obstáculos tradicionales que impedían la modernización de España: reforma agraria (acabar con los desequilibrios de la propiedad de la tierra a través de la expropiación de tierras y entrega a jornaleros), reforma educativa (fomento de la enseñanza pública con la construcción de unas 10.000 escuelas de enseñanza primaria y la convocatoria de 7.000 plazas de maestros, y acercamiento de la cultura a las zonas rurales con las llamadas Misiones Pedagógicas, en las que destacaron destacadas personalidades de la cultura como Federico García Lorca y Alejandro Casona ), reformas sociales (Ley de Términos Municipales y establecimiento de Jurados Mixtos), reforma territorial (aprobación del estatuto de autonomía de Cataluña en 1932), reforma religiosa (establecimiento de un Estado Laico, expulsión de los jesuitas y prohibición a las órdenes religiosas de dedicarse a la enseñanza) y reforma del ejército (reducción del número de mandos y unidades operativas, sometimiento al poder civil). Esta política reformista concita la oposición de los grupos privilegiados, que ven peligrar su predominio político, económico y social.

Las reformas fracasaron por su lentitud, por la influencia de la crisis económica de 1929, por la oposición de los terratenientes y de la Iglesia, la conflictividad social (sobre todo de anarquistas y jornaleros socialistas -FTT-), y la oposición de los militares africanistas (fallido golpe de estado del general Sanjurjo en Sevilla, 1932).

A partir de 1932 las derechas se reagrupan en la Confederación española de Derechas Autónomas (CEDA), dirigida por Gil Robles y que defendía una vía posibilista de acceso al poder para frenar las reformas.

El gobierno cae en 1933 como consecuencia de los sucesos de Casas Viejas (asesinato por las fuerzas de orden público de unos anarquistas sublevados en esa localidad gaditana) y de la división entre republicanos y socialistas, convocándose elecciones para el 1 de noviembre de 1933.

El Bienio Conservador (1933-1936)

Elecciones de noviembre de 1933: triunfo por mayoría simple de la CEDA, seguida del PRR de Alejandro Lerroux, favorecido por la desilusión de las bases izquierdistas, la abstención anarquista, el voto femenino y la reorganización de la derecha.

Gobierno presidido por Lerroux y apoyado por la CEDA, aunque sin contar con ministros. Se suspenden las medidas reformistas del bienio anterior y se van polarizando las posturas políticas.

La izquierda considera a la CEDA como un instrumento del fascismo, por lo que ante la posibilidad de su entrada en el gobierno se produce una revolución que estalla en octubre de 1934 en Asturias (socialistas y anarquistas, sofocada por el ejército de Marruecos dirigido por el general Francisco Franco) y Cataluña (Companys proclama el estado catalán, pero es fácilmente derrotado por la falta de apoyo de la CNT). En el resto de España los socialistas declaran una huelga general, pero fracasan por su mala preparación y la falta de apoyo anarquista.

Tras la revolución de octubre de 1934 entran en el gobierno varios ministros de la CEDA, entre ellos el mismo Gil Robles como ministro de guerra.

Radicalización de la derecha en torno a Falange Española (fundada por José Antonio Primo de Rivera en 1933) y Renovación Española (partido monárquico totalitario en el que destaca José Calvo Sotelo).

El gobierno cae por la descomposición del PRR de Lerroux debido al escándalo del estraperlo (ruletas amañadas). Se nombra presidente del gobierno a Manuel Portela Valladares, que convoca elecciones para febrero de 1936.

El Frente Popular (1936)

Elecciones de febrero de 1936: la desunión y desgaste de la derecha coinciden con la unión de la izquierda en la coalición electoral denominada “Frente Popular” (republicanos, comunistas, socialistas), ganando esta última las elecciones. Ante el fracaso electoral, los grupos conservadores empiezan a considerar que la única manera de frenar las reformas y mantener sus privilegios es llevar a cabo un golpe de Estado que establezca un régimen dictatorial.

Alcalá Zamora es destituido como presidente de la República, siendo sustituido por Manuel Azaña. Se forma un gobierno presidido por Santiago Casares Quiroga. Los ministros son todos republicanos, ya que el PSOE se niega a entrar y va optando cada vez más claramente por la vía revolucionaria de la mano de Francisco Largo Caballero, “el Lenin español”.

Creciente conflictividad social, polarización de las posturas políticas en torno a las extremas derecha e izquierda (Primavera Trágica).

Ante el peligro de un golpe militar, el gobierno dispersa a los militares sospechosos: Mola a Navarra, Franco a Canarias y Goded a Baleares. Los asesinatos del teniente Castillo y de Calvo Sotelo en julio de 1936 provocan el estallido de la Guerra Civil con la sublevación del general Franco en Marruecos el día 17 de ese mes.

CONCLUSIONES

El intento de establecer un régimen democrático en España que realizara las reformas políticas, sociales y culturales del país fracasó por las tensiones propias de la Europa de los años 30, con una democracia atacada por el comunismo y el fascismo.

En el caso de España, el enfrentamiento entre los grupos tradicionalmente dominantes (aristocracia, latifundistas, alta burguesía, Iglesia y Ejército) y las clases populares (campesinado, obreros y pequeña burguesía) se fue radicalizando durante el régimen republicano hasta culminar en la Guerra Civil.

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LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA (1923-1930)

Resumen del Tema 11 de Historia de España para Selectividad (Andalucía) referente a la dictadura de Miguel Primo de Rivera, por Carlos Javier Garrido García.

Alfonso XIII y el general Miguel Primo de Rivera al frente del Directorio Militar (1923).

INTRODUCCIÓN

Cuando Alfonso XIII accede a la mayoría de edad en 1902, la situación política española estaba marcada por las consecuencias de la crisis de 1898 y el fracaso de los intentos de reforma y regeneración. Este problema, junto a la guerra de Marruecos, la expansión del movimiento obrero y del nacionalismo y las consecuencias derivadas de la I Guerra Mundial (1914-1918) y de la Revolución Rusa (1917), explican la quiebra total del sistema de la Restauración. Siguiendo el ejemplo italiano, se intenta solucionar el problema optando por el establecimiento de una dictadura militar, la del general Miguel Primo de Rivera, que, apoyada por el monarca, deberá hacer frente a las consecuencias de la crisis económica internacional de 1929. El fracaso de la dictadura y la imposibilidad de restablecer el sistema político de la Restauración provocarán el fin de la monarquía y la proclamación de la II República en 1931.

 CAUSAS DE LA IMPLANTACIÓN DE LA DICTADURA

Crisis del sistema político de la Restauración por la crisis de 1898 (humillante derrota frente a EEUU y fracaso de los intentos de regeneración), los problemas internos de los partidos dinásticos desde las muertes de Antonio Cánovas del Castillo en 1897 y de Práxedes Mateo Sagasta en 1903, y el auge de las fuerzas extrañas al sistema (republicanos, nacionalistas, socialistas y anarquistas). Esto último se puso de manifiesto en la crisis de 1917: Asamblea de Parlamentarios de Barcelona y Huelga General.

Deterioro de la figura del Rey: gusto por la política activa hasta los límites constitucionales y tendencia a afirmarse como jefe supremo del ejército. Al participar en los problemas políticos de manera directa, la monarquía se fue erosionando al considerársela culpable de los mismos.

Descontento militar por las duras críticas recibidas como consecuencia del desastre de 1898 y el excesivo número de mandos, por lo que decide intervenir de nuevo en la vida política y se va deslizando hacia posiciones conservadoras.

Temor de las clases altas y medias ante la creciente conflictividad social llevada a cabo por socialistas y anarquistas, animada por la Revolución Rusa de 1917 y concretada en el Trienio Bolchevique (1917-1920) y el problema del “pistolerismo” en Cataluña (1920-1923).

Guerra de Marruecos: desde la consecución del protectorado sobre el norte del país en 1906 (Conferencia de Algeciras), España se ve impotente para asegurar su dominio ante la oposición de los rifeños liderados por Abd el Krim, que emplean la táctica de guerrillas. Las continuas derrotas aumentaron las críticas al Ejército y los desastres de Annual y Monte Arruit (1921) supusieron la elaboración de un informe (Expediente Picasso) que señalaba como culpables a los altos mandos militares e incluso al rey, lo que hace que ambos sean favorables a un golpe de Estado.

Contexto internacional de crisis de las democracias occidentales: Ante la crisis generada por la I Guerra Mundial, se va optando cada vez más por la crítica al sistema parlamentario y la necesidad de un estado fuerte. El estado liberal democrático se ve atacado por dos frentes contrapuestos: el comunismo (triunfo bolchevique en Rusia en 1917) y el fascismo (acceso al poder de Mussolini en Italia en 1922). El fascismo defiende un estado autoritario apoyado por las clases altas y medias, temerosas a una expansión del comunismo. Su ideología se basa en el uso de la violencia, el culto al líder y un fuerte nacionalismo-racismo.

EVOLUCIÓN Y DESARROLLO DE LA DICTADURA

Implantación

Ante la creciente inestabilidad social y política y las fuertes críticas al Ejército y la Monarquía, el general Miguel Primo de Rivera da un golpe de Estado el 13 de septiembre de 1923. Primo de Rivera había nacido en Jerez de la Frontera (Cádiz) en 1870, había participado en las campañas de Cuba y Marruecos, fue senador por el Partido Conservador y en el momento del golpe era capitán general de Cataluña.

Cuando se produce el golpe, Alfonso XIII estaba en San Sebastián, volviendo a Madrid el día siguiente. Pese a la insistencia del gobierno, se negó a actuar contra los golpistas y pidió a Primo de Rivera que viniera a Madrid. A su llegada, el 15 de septiembre, Primo hizo público su manifiesto titulado “Al país y al Ejército”, en el que declaraba su voluntad de acabar con los profesionales de la política, a los que acusaba de haber secuestrado la voluntad real y de ser responsables de todos los problemas del país.

El rey Alfonso XIII acepta y apoya el golpe, encargando a Primo de Rivera la formación de un gobierno. Se establece así un régimen autoritario (supresión del Parlamento y suspensión de la Constitución de 1876), apoyado por la llamada “masa neutra” (personas apolíticas y de centro que anteponen la estabilidad política y social a las cuestiones ideológicas), el Ejército, la Iglesia, las clases altas y el rey. Los antiguos líderes de los partidos dinásticos se inhibieron de la situación, lo que equivalía de hecho a darle un margen de confianza a la Dictadura, como hizo la mayor parte de la prensa. Pese a sus críticas iniciales, por su carácter en principio transitorio recibió el apoyo de la burguesía catalana, los socialistas y los republicanos de Lerroux.

Dentro de la evolución de la Dictadura podemos distinguir dos fases: el Directorio Militar y el Directorio Civil.

Directorio Militar (1923-1925)

Se forma un gobierno integrado exclusivamente por militares (ocho generales y un contralmirante) en representación de las distintas armas y capitanías generales, aunque sólo Primo de Rivera tenía atribuciones y rango de ministro, acumulando en sus manos todos los poderes.

Gobierno autoritario, imitando en buena parte la dictadura fascista de Mussolini, al que visitan Alfonso XIII y Primo de Rivera en Italia el 15 de noviembre de 1923. Un mes antes, se aprobó un Real Decreto para reorganizar la administración pública, estableciendo delegados gubernamentales de partido y disolviendo los ayuntamientos, que quedan en manos de personas favorables al dictador. En noviembre se disuelven las Cortes al cesar las comisiones de gobierno interior del Congreso de los Diputados y el Senado. En enero de 1924 se disuelven todas las diputaciones provinciales excepto las vasco-navarras, medida que los catalanistas entiende como un ataque a la Mancomunidad y que tiene un claro sesgo centralista.

Fuerte represión contra la oposición. Por un lado, se ilegaliza a la CNT anarcosindicalista, lo que hace que parte de los anarquistas se radicalicen, fundando en 1927 la Federación Anarquista Ibérica (FAI). Por otra parte, se aplican sanciones contra personalidades críticas como Unamuno (confinado en Canarias), Luis Jiménez de Asúa y Fernando de los Ríos. Frente a ello, el PSOE y la UGT accedieron a que Largo Caballero formara parte del Consejo de Estado, lo que formaliza su apoyo a la Dictadura.

En abril de 1924 se organiza la Unión Patriótica, intento de encuadramiento político a favor de la Dictadura formando un partido único similar a los del fascismo europeo y que muestra la intención del Dictador de perpetuar su Dictadura institucionalizándola. Frente a ello, los miembros de los partidos dinásticos muestran un profundo descontento, distanciándose de la Dictadura, lo que le irá restando apoyos.

Finalmente, se acaba con la Guerra de Marruecos, gracias al desembarco de Alhucemas realizado por tropas franco-españolas en 1925, acabando definitivamente con la resistencia de los rifeños dirigidos por Abd el Krim.

Directorio Civil (1925-1930)

Al acabar con la Guerra de Marruecos, una de las principales justificaciones de la Dictadura, muchos piden su disolución, como Sánchez Guerra y Romanones, destacados dirigentes de los partidos dinásticos. Sin embargo, el Dictador, decidido a perpetuar el régimen, sustituye el Directorio Militar por un Directorio Civil en diciembre de 1925. Este nuevo Directorio estaba formado por técnicos extraídos de la Unión Patriótica y no eran personalidades políticas de reconocido prestigio (destacando José Calvo Sotelo como ministro de Hacienda) y por algunos militares.

Además, en 1926 se anuncia la convocatoria de una Asamblea Nacional de cara a consolidar el régimen dictatorial y acabar definitivamente con el régimen liberal-parlamentario, ya que de hecho suponía derogar la Constitución y disolver el Parlamento, ambos hasta ahora simplemente suspendidos. Los asambleístas fueron designados por el dictador y se reunieron a partir de 1927 con un carácter meramente consultivo. Pretendió elaborar una nueva Constitución, cuyo anteproyecto se presentó en julio de 1929, pero fue mal aceptado por los políticos de los partidos dinásticos, la oposición y la prensa, ante lo cual el dictador intentó ampliar la Asamblea para hacerla más representativa.

En el terreno económico, la colaboración con el PSOE-UGT se concretó en la creación de los Comités Paritarios, precedente de los actuales comités de empresa, es decir, entidades con representación de patronos y obreros que establecían las condiciones laborales de acuerdo con el principio fascista de colaboración de clases. Por otra parte, se lleva a cabo una política económica intervencionista (proteccionismo, ayudas fiscales y crediticias, empresas públicas como CAMPSA, obras públicas) que se beneficia de la favorable coyuntura internacional (“felices años 20”) pero que se saldó con un aumento de la deuda pública, acrecentada con la Exposición Universal de Barcelona y la Iberoamericana de Sevilla, ambas en 1929.

El nuevo Directorio y el intento de perpetuar el régimen aumentó la oposición: creación de Alianza Republicana en 1926 (dirigida por Alejandro Lerroux con el concurso de Acción Republicana de Manuel Azaña), intento de golpe de Estado en 1926 por parte de los generales Weyler y Aguilera, y, ya en 1929, los intentos de sublevación militar del conservador Sánchez Guerra en Valencia y del regimiento de Artillería en Ciudad Real, protestas estudiantiles, insurrecciones obreras como la de Alcoy, y pérdida de sus apoyos (dimisión de Calvo Sotelo, intento de sublevación del general Goded).

Caída

Sus causas son la crisis económica internacional de 1929, que aumenta la oposición al régimen y la inestabilidad social, y la pérdida de buena parte de sus apoyos (los catalanistas por la supresión de la Mancomunidad, los militares por la supresión del Arma de Artillería, los socialistas por el aumento del paro, el rey por el cambio de la opinión pública). Sólo ante la crisis, Primo de Rivera dimite en enero de 1930, exiliándose a París, donde fallece en 1931. Alfonso XIII encarga formar gobierno al general Dámaso Berenguer.

CONCLUSIONES

La dictadura de Primo de Rivera forma parte de las llamadas “dictaduras mediterráneas”, que siguen el ejemplo del fascismo italiano. Las nuevas tendencias autoritarias son apoyadas por la burguesía ante el peligro de una revolución comunista en la Europa de entreguerras.

Su fracaso hizo que el rey Alfonso XIII intentara volver entre 1930 y 1931 al sistema político de la Restauración, a través de los gobiernos del General Berenguer y del Almirante Aznar. Sin embargo, ambos fracasan debido a la desestructuración de los partidos dinásticos y al crecimiento de las fuerzas políticas al margen del sistema, que acusan al rey de haber apoyado al régimen dictatorial.

De este modo, el fracaso de la dictadura lleva a corto plazo a la proclamación de la II República el 14 de abril de 1931, un nuevo régimen democrático cuyo reformismo puso en peligro el predominio político, económico y social de las clases altas, que optan por un nuevo golpe de Estado militar que será el origen de la Guerra Civil (1936-1939).

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GUERRA COLONIAL Y CRISIS DE 1898

Resumen del Tema 10 de Historia de España para Selectividad (Andalucía) referente a la Guerra Colonial y la Crisis de 1898, por Carlos Javier Garrido García.

Acorazado Maine. Su hundimiento en el puerto de La Habana en febrero de 1898 le sirvió a EEUU como excusa para declarar la guerra a España.

INTRODUCCIÓN

A finales del siglo XIX España era una potencia de tercer orden en el contexto internacional. Al fracaso de la revolución industrial en el país, con el consiguiente subdesarrollo económico y conflictividad social, se unía un sistema político, el de la Restauración, muy poco democrático, con las consecuencias de una fuerte conflictividad política interna y un alto grado de corrupción. Además, el país se encontraba aislado internacionalmente, no contando en ninguna de las alianzas entre las potencias europeas de la Europa de la Paz Armada. Todo ello explica que cuando se enfrente a EEUU, una potencia económica y militar emergente, por la posesión de Cuba, España sufra una humillante derrota que la hará consciente de su debilidad. Frente a los intentos de continuar con el sistema político imperante por parte de las clases dirigentes encuadradas en los partidos dinásticos, surgen las tesis regeneracionistas que intentan una reforma profunda de la estructura política, económica y social del país. Su fracaso supondrá el reforzamiento de las fuerzas políticas situadas al margen del sistema.

GUERRA COLONIAL Y CRISIS DE 1898

La pérdida de las últimas colonias de Ultramar españolas por la guerra con EEUU en 1898 supuso una gran crisis en todos los niveles en España, hasta herir de muerte al régimen de la Restauración, que no supo llevar a cabo las reformas necesarias y prolonga su agonía hasta el golpe de estado de Primo de Rivera en 1923.

Guerra Colonial

Causas

Contexto Internacional: Liderazgo alemán gracias al Sistema de Alianzas del canciller Bismarck (1871-1890), del que queda fuera España, que se encuentra aislada internacionalmente; Desarrollo espectacular de EEUU tras la Guerra de Secesión (1861-1865), iniciando una política imperialista que choca con los últimos restos del Imperio Español (Cuba-Puerto Rico y Filipinas); Remodelación del mapa colonial por las grandes potencias industriales a finales del siglo XIX.
Causas internas en Cuba: el incumplimiento de las cláusulas de la Paz de Zanjón de 1878 genera el malestar criollo (en 1893 las Cortes rechazan el proyecto de autonomía elaborado por Antonio Maura y cuando se aprueba en 1897 ya es demasiado tarde); incapacidad económica española para absorber la producción cubana, sobre todo azucarera, y proveer a la isla de manufacturas (Arancel proteccionista de 1891); penetración económica de EEUU en la isla y malestar por el proteccionismo (absorbía el 88’1 % de las exportaciones cubanas pero sólo suministraba el 37 % de sus importaciones); y desarrollo de un movimiento nacionalista (en 1892 José Martí funda el Partido Revolucionario Cubano).

Desarrollo

La sublevación se inicia en 1895 en Cuba con el “Grito de Baire” y el Manifiesto de Montecristi, y en 1896 en Filipinas con la rebelión de José Rizal.
En Cuba el movimiento es liderado por José Martí, adoptando la táctica de guerrillas. Frente al mismo, el general Martínez Campos lleva a cabo una política de conciliación, cuyo fracaso hace que la represión sea dirigida por el general Weyler que aplica una política de “guerra total” (trochas, campos de concentración) que provocan el apoyo de la población a la independencia y las protestas de EEUU que propone a España la compra de la isla por 300 millones de dólares, oferta que es rechazada.
Con la excusa de la voladura del acorazado norteamericano “Maine” en el puerto de La Habana en febrero de 1898, EEUU le presenta un ultimátum a España para su retirada de la isla en abril de ese año. Su rechazo, supone la declaración de guerra a España. La noticia es acogida en España con un patriotismo exacerbado e irreal. La flota americana derrota a la española en las batallas de Cavite (Filipinas) y Santiago (Cuba), que son un auténtico paseo militar para EEUU. La resistencia española es mucho más intensa en tierra (con el caso extremo de los “últimos de Filipinas”), pero una vez perdida la flota la guerra estaba perdida. Finalmente, en diciembre de 1898 se firma la Paz de París por la que España reconoce la independencia de Cuba y cede a EEUU las islas Filipinas, Puerto Rico y Guam. El fin del imperio colonial se completa con la venta a Alemania de las islas Marianas, Palaos y Carolinas en 1899.

Consecuencias

La derrota de 1898 sumió a la sociedad y a la clase política española en un estado de desencanto y frustración que dio origen a propuestas de reforma (Regeneracionismo) cuyo fracaso explica la caída del régimen de la Restauración.
Consecuencias económicas: a pesar de la pérdida de los mercados coloniales protegidos y del aumento de la Deuda Pública por la guerra, en el terreno económico las consecuencias fueron incluso beneficiosas debido a la repatriación de capitales y al descenso del gasto público que suponía el mantenimiento de las estructuras políticas y militares en las colonias.
Consecuencias políticas: aunque herido de muerte, el sistema político de la Restauración sobrevivió temporalmente al desastre, mostrando una gran capacidad de recuperación. En todo caso, supusieron un reforzamiento de las tendencias nacionalistas, al contar con un apoyo más decidido de la burguesía industrial, que solicitaba reformas, y un cambio en la actitud del Ejército que, ante las críticas y el creciente antimilitarismo, carga las culpas en los políticos y vuelve a defender la injerencia en la vida política.

Crisis de 1898

Como consecuencia de la desastrosa derrota de 1898, el país sufre una aguda crisis política, marcada por el auge del Regeneracionismo.
El Regeneracionismo es un movimiento que desde una óptica cultural o política criticó al sistema político de la Restauración y defendía la necesidad de una regeneración y modernización de la política española. En el aspecto cultural destacó la Generación del 98 (Unamuno, Valle Inclán, Pío Baroja, Azorín, etc), caracterizada por su pesimismo, su crítica al atraso peninsular y el planteamiento de una profunda reflexión sobre el sentido de España y su papel en la historia. En el aspecto político destacó Joaquín Costa que proponía dejar atrás los mitos del pasado imperial, modernizar la economía, fomentar la educación y acabar con el fraude electoral (turnismo y caciquismo).
Estas peticiones regeneracionistas intentaron ser puestas en práctica por el nuevo líder del Partido Conservador, Francisco Silvela, que sustituye al liberal Sagasta en la presidencia del gobierno en 1899. Sin embargo, sus medidas (proyecto de descentralización administrativa, aumento de los impuestos sobre los productos de primera necesidad) provocaron el aumento de la oposición y la dimisión de los ministros más renovadores, cayendo finalmente el gobierno en 1901, sustituido por los liberales. Pese a acceder de nuevo a la presidencia entre 1902-1903, volvió a fracasar en sus intentos de reforma.
La extensión de las ideas regeneracionistas y la incapacidad de ponerlas en práctica desde dentro del sistema suponen un reforzamiento de las opciones políticas situadas fuera del sistema (nacionalismo, movimiento obrero, republicanismo) y una nueva injerencia del Ejército en la vida política del país.

CONCLUSIONES

La incapacidad del sistema canovista para transformarse en un sistema verdaderamente democrático y el golpe que supuso la crisis de 1898, implicaron a corto plazo un crecimiento de las opciones políticas situadas al margen del turnismo pacífico. Frente a ello, las bases sociales del canovismo (clases altas y parte de las clases medias), intentarán seguir manteniendo su predominio político y social con ayuda del Ejército, lo que explica la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), cuya caída supondrá también la de la Monarquía, proclamándose en 1931 la II República, un nuevo intento de establecer un régimen político democrático en España.

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EL RÉGIMEN DE LA RESTAURACIÓN. CARACTERÍSTICAS Y FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA CANOVISTA

Resumen del Tema 9 de Historia de España para Selectividad (Andalucía) referente a la Restauración y sistema político canovista, por Carlos Javier Garrido García.

Antonio Cánovas del Castillo, «alma mater» del sistema político de la Restauración.

INTRODUCCIÓN

Tras el pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto en 1874 se da fin a la experiencia democrática del Sexenio (1868-1874), que fracasa por la fuerte inestabilidad interna y la disgregación de sus apoyos políticos y sociales. El retorno de la monarquía borbónica en la persona de Alfonso XII tuvo como principal artífice a Cánovas del Castillo, que establece el llamado sistema canovista, caracterizado por la alternancia en el poder de los llamados partidos dinásticos, que utilizan para ello el falseamiento electoral a través de la actuación del caciquismo. Fuera de este sistema político muy poco democrático quedan diversas fuerzas políticas (republicanos, nacionalistas, socialistas, tradicionalistas) cuya fuerza será cada vez mayor, sobre todo tras la crisis de 1898.

BASES DEL SISTEMA POLÍTICO CANOVISTA

El pronunciamiento del general Martínez Campos en 1874 supuso la restauración de la monarquía borbónica en la persona de Alfonso XII, hijo de Isabel II. El nuevo sistema político fue configurado por Antonio Cánovas del Castillo, de ahí su apelativo de “canovista”.

Carácter netamente conservador: sistema parlamentario liberal poco democrático.

Apoyo en los grupos conservadores, atemorizados por la radicalización del Sexenio y la irrupción del obrerismo.

La Constitución de 1876, inspirada en la de 1845, configura las nuevas bases del sistema canovista: soberanía compartida entre Cortes y Corona, amplias prerrogativas de la Corona (derecho de veto, potestad legislativa compartida con las Cortes y nombramiento de ministros -control del poder ejecutivo-), Cortes Bicamerales (Congreso de los Diputados y Senado), confesionalidad católica del Estado y amplia declaración de derechos cuya concreción se remite a leyes ordinarias que tendieron a restringirlos.

Los pilares básicos sobre los que se asentó el sistema canovista fueron: la Corona (árbitro de la vida política y garantizar el entendimiento y alternancia entre los partidos dinásticos), los partidos dinásticos (conservador y liberal, renunciando ambos al pronunciamiento para acceder al poder) y el Ejército (se le aleja de la vida política, supremacía del poder civil sobre el militar, potenciación del monarca como símbolo y cabeza visible).

EL FIN DE LOS CONFLICTOS BÉLICOS DEL SEXENIO

El nuevo régimen canovista acabó casi de inmediato con los dos principales conflictos heredados del Sexenio (Tercera Guerra Carlista y Guerra de Cuba), consiguiendo así la pacificación interna del país.

Tercera Guerra Carlista: el desánimo ante la restauración borbónica y la presión militar a que fue sometida, provocó la derrota de los carlistas en Cataluña, Aragón y Valencia en 1875 y en Navarra y el País Vasco en 1876, marchando don Carlos (heredero de Carlos María Isidro) al exilio. La derrota carlista supuso la supresión del régimen foral, aunque se les siguió concediendo cierta autonomía fiscal a través del sistema de Conciertos Económicos establecido para las provincias vascas en 1878 (las Diputaciones Provinciales recaudaban los impuestos y daban una cuota fija al Estado central).

Guerra de Cuba: la presión militar y la negociación llevaron a la Paz de Zanjón de 1878 que estableció una amplia amnistía, la abolición de la esclavitud (aprobada definitivamente en 1888), la concesión de autonomía y la participación de Cuba en las elecciones a Cortes. El retraso o incumplimiento de estas reformas provocó la llamada “Guerra Chiquita” en 1879 y la posterior insurrección de 1895.

BIPARTIDISMO Y TURNO PACÍFICO

El sistema político canovista se basaba en la existencia de dos grandes partidos políticos dinásticos (Liberal y Conservador) que coincidían en lo fundamental: defensa de la Monarquía, la Constitución de 1876, la propiedad privada y la consolidación del estado liberal, unitario y centralista. Sin embargo, los diferenciaban algunos matices políticos y su base social.

Partido Conservador: liderado por Antonio Cánovas del Castillo, aglutinó a los sectores más conservadores: terratenientes y alta burguesía. Interpretaban los derechos individuales y el sufragio censitario en un sentido muy restrictivo. Defendían la confesionalidad católica del Estado y el orden social.

Partido Liberal: liderado por Práxedes Mateo Sagasta, aglutinaba a los antiguos progresistas, unionistas y republicanos moderados. Su base social eran las clases medias e interpretaban los derechos individuales y el sufragio censitario de una manera más aperturista. Tenían una visión más laica del estado y se inclinaban a un reformismo más progresista.

En cualquier caso, su práctica gobierno se diferenciaba poco y frente a los anteriores pronunciamientos de uno u otro signo optaron por su alternancia regular y pacífica en el poder (turno pacífico), Esta alternancia se basaba en la manipulación de los resultados electorales en el sentido acordado por ambas formaciones, utilizando para ello los mecanismos caciquiles y la posición dominante del partido en el poder.

MANIPULACIÓN ELECTORAL Y CACIQUISMO

El sistema electoral canovista era corrupto, utilizando para ello herramientas como la compra de votos, la falsificación de actas, adulteración del censo y la coerción del electorado. En esta última era básica la labor de los caciques, personajes que en una comarca o provincia determinada detentaban una gran influencia y poder económico.

El caciquismo se ejercía en toda su dimensión en las zonas rurales. Solían ser grandes propietarios y copaban los cargos municipales, por lo que controlaban de hecho el trabajo, los sorteos de quintas, el reparto de contribuciones y los trámites burocráticos y administrativos, elementos todos ellos con los que chantajeaban a la población.

Dinámica de la manipulación electoral: una vez decidido el cambio por los dos partidos dinásticos el ministro de la Gobernación elaboraba la lista de los candidatos que debían ser elegidos (“encasillado”), enviándola a los alcaldes y caciques para que garantizaran su elección por los métodos ya citados.

LOS GOBIERNOS DEL TURNISMO: EVOLUCIÓN POLÍTICA

El periodo comprendido entre 1875 y 1902 puede dividirse en dos grandes etapas: el reinado de Alfonso XII (1875-1885) y la Regencia de María Cristina (1885-1902). En todo este periodo el turnismo funcionó con toda regularidad, entrando en crisis a partir de 1898, ya que el impacto de la crisis erosionó a los partidos dinásticos.

Gobierno Conservador (1875-1881): se ponen las bases del nuevo régimen gracias a la Constitución de 1876 y al fin de las guerras de Cuba y carlista.

Gobierno Liberal (1881-1884): se fracasa en la aplicación del ideario reformista liberal. La única reforma destacada fue el establecimiento del sufragio universal masculino en las elecciones municipales (1882).

Gobierno Conservador (1884-1885): Tras acceder de nuevo al poder, los conservadores deben hacer frente a la temprana muerte de Alfonso XII en 1885. Para evitar una desestabilización del sistema ambos partidos firman ese mismo año el Pacto del Pardo que suponía el acceso al poder del Partido Liberal y la regencia de María Cristina hasta que Alfonso XIII alcanzara la mayoría de edad.

Gobierno Liberal o “Gobierno Largo” (1885-1890): se aplican medidas reformistas como la Ley de Asociaciones (1887), la abolición de la esclavitud (1888) y el sufragio universal masculino para las elecciones generales (1890). Sin embargo, esta democratización fue en realidad nula por el sistema de control electoral (caciquismo y turnismo).

Cambios constantes en el gobierno (1890-1902): con cortos intervalos de dominio liberal, en este periodo gobiernan casi constantemente los conservadores, que deben hacer frente a su crisis interna (asesinato de Cánovas por un anarquista en 1897) y a la crisis de 1898.

FUERZAS POLÍTICAS AL MARGEN DEL SISTEMA CANOVISTA

En la práctica, el sistema político canovista marginó de la vida política a amplios sectores de la sociedad. Además de fuerzas de oposición como los carlistas y los republicanos y del creciente peso del movimiento obrero socialista y anarquista, se desarrollaron los movimientos nacionalistas, sobre todo en Cataluña y el País Vasco. Frente a todos ellos, el régimen intentó atraerse a los sectores más acomodaticios y marginó del sistema a los más radicales.

Carlismo

Desde su exilio en Francia fomentó conspiraciones y la formación de partidas guerrilleras que eran abastecidas de armas desde el exterior. Intentó aglutinar a todos los sectores católicos, pero el apoyo de la jerarquía y del Vaticano a los Borbones le hizo fracasar. Ante ello el movimiento se escinde y surge en 1888 el Partido Tradicionalista que, dirigido por Ramón Nocedal, se definía como antiliberal, tradicionalista y católico.

Republicanismo

El desencanto por el fracaso de la I República y la fuerte represión ejercida por el nuevo régimen produjo la escisión del movimiento: Partido Posibilista (dirigido por Emilio Castelar entra en el juego político de la Restauración), Partido Republicano Progresista (dirigido por Ruiz Zorrilla desde el exilio protagonizó pronunciamientos fracasados en 1883 y 1886), Partido Republicano Unitario (dirigido por Salmerón, marginado del sistema) y Partido Republicano Federal (dirigido por Pi i Margall, era el grupo más numeroso pero igualmente marginado). La introducción del sufragio universal masculino en 1890 supuso una revitalización del republicanismo y estimuló su reunificación en 1893 con la creación de Unión Republicana (sólo quedaron al margen los posibilistas). Sin embargo, el desarrollo del movimiento obrero le fue privando de sus bases sociales y electorales.

Movimiento obrero

Durante los primeros años del sistema político canovista, las organizaciones obreras fueron ilegalizadas y fuertemente reprimidas. El acceso de los progresistas al poder en 1881 supuso una mayor permisividad, lo que permitió una nueva expansión del movimiento obrero, dividido ya definitivamente en anarquistas y socialistas. Su creciente fuerza explica que el Estado empezara a tomar las primeras medidas de reforma social.

Las corrientes anarquistas: En 1881 los anarquistas fundan, en sustitución de la FRE, la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE). La nueva organización, que se asentaba preferentemente en Cataluña y Andalucía, fue aumentando el número de sus afiliados y desarrolló una acción sindical de carácter reivindicativo. La fuerte represión aplicada por el Estado (Mano Negra contra ella explica su disolución en 1887. Tras ello, muchos anarquistas optan por la formación de pequeños grupos autónomos que utilizan como arma el terrorismo. Entre 1893-1897 se multiplican los atentados anarquistas contra personalidades políticas (asesinato del presidente del gobierno, Cánovas del Castillo), miembros de la alta burguesía y eclesiásticos. Frente a ello se desarrolló una fuerte represión (Procesos de Montjuic de 1897). El fracaso de la vía terrorista hizo que la mayor parte de los anarquistas volvieran a la lucha sindical, dando nacimiento así al anarcosindicalismo o sindicalismo revolucionario, que se concreta en la fundación en 1910 de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).

Las corrientes socialistas: En 1879 se crea el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), definido como un partido marxista cuyo objetivo era establecer, a través de una revolución, la dictadura del proletariado y la nueva sociedad comunista. En todo caso, progresivamente fue evolucionando hacia posturas socialdemócratas o reformistas. En 1890 se afilia a la Internacional Socialista y en 1910 obtiene el primer diputado en las Cortes (Pablo Iglesias, por Madrid). Subordinado al partido, en 1888 se crea un sindicato socialista, la Unión General de Trabajadores (UGT), que aboga sobre todo por medidas reformistas más que revolucionarias. El socialismo se extendió sobre todo por Madrid, País Vasco y Asturias presentando un menor número de militantes que las organizaciones anarquistas.

Nacionalismo y Regionalismo

Durante el periodo de la Restauración surgen movimientos nacionalistas (independencia) y regionalistas (autonomía) en diversas zonas de España como consecuencia de la política centralista del régimen liberal, su castellanización cultural y el renacimiento literario y cultural de las regiones que contaban con una lengua propia y con un pasado de independencia.

El Catalanismo: desde 1830 surge un amplio movimiento cultural y literario (Renaixença) que se fija como objetivos la recuperación de la lengua y señas de identidad de la cultura catalana; en 1882 Valentí Almirall funda el Centre Catalá, primera organización regionalista catalana que en 1885 presenta un “Memorial de Agravios” a Alfonso XII; en 1891 se funda la Unió Catalanista, federación de entidades catalanistas de tendencia conservadora cuyo programa (federalismo) queda fijado en las “Bases de Manresa”; en 1901 se funda la Lliga Regionalista, dirigida por Prat de la Riba y Francesc Cambó, agrupación conservadora apoyada por la burguesía industrial y comercial que pedía el fin de la corrupción del sistema y la concesión de autonomía, convirtiéndose en la fuerza hegemónica de Cataluña hasta 1923.

El nacionalismo vasco: la abolición de los fueros en 1876 y la creciente inmigración castellana por la industrialización hicieron surgir un movimiento defensor de la cultura y lengua vascas; en 1894 Sabino Arana funda el PNV, cuyos pilares ideológicos eran el racismo, los fueros y la religión; a partir de 1901 el PNV se va moderando y optando por posturas autonomistas.

Los movimientos regionalistas se desarrollan con menos fuerza y tardíamente en regiones como Galicia (Rexurdimento de mediados del XIX), Valencia (Valencia Nova, 1904) y Andalucía (Blas Infante, 1910), debido a la poca fuerza de su burguesía frente a la vieja nobleza y la Iglesia y el predominio campesino-jornalero que opta por opciones conservadoras u obreras.

CONCLUSIONES

La incapacidad del sistema canovista para transformarse en un sistema verdaderamente democrático y el golpe que supuso la crisis de 1898, implicaron a corto plazo un crecimiento de las opciones políticas situadas al margen del turnismo pacífico. Frente a ello, las bases sociales del canovismo (clases altas y parte de las clases medias), intentarán seguir manteniendo su predominio político y social con ayuda del Ejército, lo que explica la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), cuya caída supondrá también la de la Monarquía, proclamándose en 1931 la II República, un nuevo intento de establecer un régimen político democrático en España.

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EL SEXENIO REVOLUCIONARIO (1868-1874): INTENTOS DEMOCRATIZADORES

Resumen del Tema 8 de Historia de España para Selectividad (Andalucía) sobre el Sexenio Revolucionario, por Carlos Javier Garrido García.

Los generales Serrano y Prim y el almirante Topete buscando candidato a la corona española, 1870.

INTRODUCCIÓN

Los problemas que marcaron la construcción del Estado Liberal (monopolio político en la práctica de los moderados, erosión de la monarquía, exclusión de la vida política de la mayor parte de la población y crisis económica), provocaron la confluencia de un conjunto de fuerzas políticas, sociales y económicas cuya disparidad, junto con la fuerte inestabilidad social y política, explica el fracaso del intento democratizador puesto en práctica durante el Sexenio, entre 1868-1874, y la consiguiente restauración de la monarquía borbónica ese último año.

LA REVOLUCIÓN DE 1868 Y EL GOBIERNO PROVISIONAL (1868-1870)

La Revolución “Gloriosa” de 1868

Causas: crisis financiera por la especulación ferroviaria, crisis económica (crisis de la industria algodonera por la falta de materia prima y crisis de subsistencias a partir de 1866); Pacto de Ostende (1866): acuerdo entre progresistas y demócratas para acabar con la monarquía isabelina, dejando la decisión sobre la nueva forma de gobierno (monarquía o república) en manos de unas Cortes Constituyentes que serían elegidas por sufragio universal masculino; al año siguiente, 1867, los unionistas se unen al pacto, atrayendo al mismo a los altos mandos militares y suponiendo un contrapeso conservador a los progresistas y demócratas.

Desarrollo: en septiembre de 1868 los pronunciamientos de los generales Serrano, Dulce, Prim y Topete y la victoria en la batalla de Alcolea provocan el exilio de Isabel II, formándose juntas revolucionarias provinciales y locales. En octubre la de Madrid proclama regente al general Serrano y se forma un Gobierno Provisional presidido por el general Prim y con un claro carácter moderado. Sus primeras medidas son la disolución de las Juntas revolucionarias y el desarme de la Milicia Nacional, convocando elecciones a Cortes Constituyentes mediante sufragio universal masculino para enero de 1869.

El Gobierno Provisional y la Constitución de 1869

El gobierno del general Serrano pone en marcha un programa de reformas: ampliación de derechos individuales (libertad de imprenta, derecho de reunión y asociación, sufragio universal, reforma de la enseñanza, democratización de ayuntamientos y diputaciones). Se adopta una política económica liberalizadora: fin del proteccionismo y liberalización de sectores como la minería.

En enero de 1869 se celebran elecciones a Cortes Constituyentes, que por primera vez en la historia de España se realizan por sufragio universal masculino, triunfando la coalición formada por progresistas, unionistas y un sector de los demócratas (conjunción monárquico-democrática).

Las Cortes aprueban la Constitución de 1869: primera constitución democrática de la Historia de España, soberanía nacional, amplia declaración de derechos y libertades (manifestación, reunión, asociación), monarquía parlamentaria, división de poderes (poder legislativo en unas Cortes bicamerales, ejecutivo en el Rey y judicial en los tribunales) y estado aconfesional (libertad de cultos).

Se inicia la búsqueda de un nuevo rey, optando Prim por el príncipe italiano Amadeo de Saboya, que finalmente es elegido en noviembre de 1870.

Liberalización económica: defensa del librecambismo y apertura del mercado español a la entrada de capital extranjero; unificación y racionalización del sistema monetario (peseta); Ley de Minas de 1871 (venta o concesión de yacimientos mineros, la mayoría acaba en manos extranjeras); Ley de Bases Arancelarias de 1869 (librecambismo).

Descontento popular por la difícil situación económica y la continuidad de la monarquía, que es canalizado por los republicanos y el naciente movimiento obrero de la Primera Internacional. Por otra parte, monárquicos borbónicos y carlistas se oponen a la nueva dinastía. En Cuba se inicia una insurrección independentista con el “Grito de Yara”.

Las fuerzas políticas del Sexenio

Las fuerzas políticas del Sexenio pueden ser agrupadas en tres grandes grupos:

Partidos de Derecha: carlistas (entran en el juego parlamentario defendiendo la preeminencia católica y la monarquía tradicional, apoyo en las regiones forales) y moderados (mayoritariamente fieles a Isabel II, empieza a destacar Antonio Cánovas del Castillo, apoyo de las clases altas).

Partidos de centro: Conjunción monárquico-democrática (agrupaba a unionistas, progresistas y demócratas, líderes como Prim, Sagasta y Ruiz Zorrilla). Esta coalición se rompe al inicio del reinado de Amadeo I de Saboya: Partido Constitucional y Partido Radical.

Partidos de Izquierda: Partido Republicano Federal (escisión de los demócratas surgida a mediados de 1868), líderes como Pi y Margall y Figueras, defendían una república federal y laica que terminara con la intervención del ejército en la política y regulara las condiciones laborales. Los federales se dividen en dos tendencias: benévolos e intransigentes, que se diferencian en el origen del pacto federal, desde arriba o desde abajo, respectivamente. Por otra parte estaba el Partido Republicano Unitario que, dirigido por Castelar, era contrario al federalismo.

EL REINADO DE AMADEO I DE SABOYA (1870-1873)

El nuevo rey llega a Madrid en diciembre de 1870, siendo coronado el mes siguiente. Se encuentra una situación desastrosa: oposición de republicanos, carlistas y borbónicos; asesinato de Prim, su máximo valedor; y creciente presión obrera desde la fundación de la sección de la I Internacional en España en 1870 (FRE, con predominio anarquista).

El nuevo rey se apoya en los partidos Constitucional (dirigido por Sagasta, agrupa a unionistas y progresistas moderados) y Radical (dirigido por Zorrilla, agrupa a progresistas y demócratas). En la oposición se sitúan los moderados, los republicanos y los carlistas.

La situación se hace insostenible a partir de 1872 por el inicio de la III Guerra Carlista, el agravamiento de la sublevación independentista iniciada en Cuba en 1868 y por las insurrecciones de carácter federalista. Además, la coalición gubernamental formada por los partidos Constitucional y Radical se rompe, dejando al rey aislado.

En febrero de 1873 el rey abdica, proclamando el Congreso y el Senado en sesión conjunta la República como única solución posible. Problema: poca fuerza y división interna de los republicanos.

LA PRIMERA REPÚBLICA (1873-1874)

Creciente inestabilidad política. Se pueden distinguir dos etapas:

República Federal: presidencia de Figueras, oposición de los republicanos unionistas y federalistas radicales (intransigentes) que lleva a su dimisión. Le sustituye en la presidencia Pi y Margall, que lleva a cabo el proyecto de Constitución Federal de 1873, que no llega a aprobarse. Problema cantonalista: varias ciudades se sublevan contra el gobierno central declarando su independencia (cantones), movimiento liderado por los federales radicales y el movimiento obrero (mayoritariamente anarquista) y que debe ser sofocado a través del Ejército.

República Unitaria: tras un breve mandato de Salmerón, Castelar refuerza la posición estatal y suprime el principio federal. En enero de 1874 el general Pavía da un golpe de Estado, ocupando la presidencia el general Serrano. El príncipe Alfonso, hijo de Isabel II, publica el Manifiesto de Sandhurst, en el que se postula como rey para recuperar el régimen político liberal y la estabilidad social y política. Finalmente, el general Martínez Campos se pronuncia en Sagunto y proclama a Alfonso XII rey de España, restaurándose la monarquía borbónica.

CONSECUENCIAS

La experiencia democratizadora del Sexenio fracasó por la extrema división de los apoyos del nuevo régimen (republicanos, progresistas, demócratas, unionistas) y por la fuerza de los grupos de oposición (carlistas, moderados, naciente movimiento obrero e independentistas cubanos). Tras su fracaso, al debilitarse las fuerzas democráticas y republicanas, se restaura de nuevo la monarquía liberal en la persona del hijo de Isabel II, Alfonso XII, dando así inicio al periodo de loa Restauración.

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PROCESO DE DESAMORTIZACIÓN Y CAMBIOS AGRARIOS

Resumen del Tema 7 de Selectividad (Andalucía) referente al proceso de desamortización y a sus consecuencias, por Carlos Javier Garrido García.

El general Baldomero Espartero, bajo cuya regencia se inició la desamortización de los bienes del clero secular (1841).

INTRODUCCIÓN

Entre finales del siglo XVIII y principios del XIX se produce en Gran Bretaña el proceso de Revolución Industrial, que se extiende al resto de Europa, EEUU y Japón a lo largo del siglo XIX en el llamado proceso de Industrialización.

Una de las causas de la Revolución Industrial y de la Industrialización fue la Revolución Agraria, consistente en un crecimiento de la producción y productividad agraria como consecuencia del asentamiento de la propiedad privada, la introducción de innovaciones técnicas (sistema Norfolk, mecanización) y nuevos cultivos (patata, maíz) y del consiguiente paso de una agricultura de subsistencia a otra dirigida al mercado.

En España, como en el resto de la Europa Meridional y Oriental, no se produjo la revolución agraria, debido sobre todo a la ausencia de una verdadera reforma agraria. Ello explica en buena medida el fracaso del proceso de industrialización y el constante problema de la conflictividad jornalera en nuestro país.

LA ECONOMÍA AGRARIA DE LA ESPAÑA DEL ANTIGUO RÉGIMEN

La mayor parte de las tierras estaban amortizadas, es decir, pertenecían y estaban vinculadas a las instituciones de la nobleza (Títulos y mayorazgos) y de la Iglesia (órdenes religiosas, catedrales e iglesias), que podían aumentar sus propiedades con nuevas adquisiciones, explotaban la mayor parte de forma indirecta a través de arrendamientos y censos, y no podían desprenderse de ellas. Como consecuencia de ello, había una ausencia casi total de inversiones por lo que la productividad era muy escasa y predominaba una agricultura de subsistencia, causada también por la deficiencia de los transportes.

Existía por tanto una deficiente estructura de la propiedad, concentrándose la mayor parte de la tierra en manos de los estamentos privilegiados. Sin embargo, el desarrollo del proceso de Reconquista permite diferenciar dos zonas en España: en el Norte predomina el minifundismo, ya que la Reconquista fue muy lenta, lo que permitió ir estableciendo en el territorio pequeños campesinos; en el Sur predomina el Latifundismo ya que la rapidez con que fue reconquistada la zona al sur del Tajo hizo que la única manera de ocupar el territorio fuera conceder grandes territorios a los nobles, Órdenes Militares e Iglesia.

DESARROLLO DEL PROCESO DESAMORTIZADOR

Objetivo: establecer la plena propiedad privada de la tierra, dando fin a su amortización.

Precedentes: en el reinado de Carlos IV, en 1798, el primer ministro Godoy desamortizó los bienes de los patronatos eclesiásticos (Capellanías, Obras Pías, hospitales y hospicios) y parte de los realengos y baldíos, vendiéndolos en pública subasta para solventar el problema de la deuda pública. En las Cortes de Cádiz (1810-1814) y durante el Trienio Liberal (1820-1823) se decretó la supresión de los señoríos y la desamortización del clero regular mediante la expropiación de sus propiedades por el Estado y su posterior venta en pública subasta. Sin embargo, el retorno al absolutismo en 1814 y 1823 supuso la anulación de estas medidas.

La desamortización se lleva a cabo durante el reinado de Isabel II a través de las desamortizaciones de Mendizábal (1836), de Espartero (1841) y de Madoz o Ley de Desamortización General (1855), todas ellas decretadas durante sendos periodos de dominio progresista en el gobierno.

Desamortización de Mendizábal (1836): se desvinculan las tierras de la nobleza y el clero. En este último caso se expropiaron los bienes del clero regular (comunidades religiosas), vendiéndose en pública subasta, por lo que fueron acaparadas por la burguesía. Su finalidad fue atenuar el problema de la deuda, no hacer una reforma agraria.

Desamortización de Espartero (1841): se decreta la desamortización de los bienes del clero secular (Catedrales e iglesias), vendiéndose en pública subasta. El retorno de los moderados al poder hizo que las ventas quedaran paralizadas.

Desamortización de Madoz o Ley de Desamortización General (1855): se expropian y subastan al mejor postor los bienes que le quedaban a la Iglesia y los de los Ayuntamientos, en este último caso tanto propios (bienes destinados a satisfacer los gastos de la institución) como comunes (bienes de libre aprovechamiento para los vecinos).

CONSECUENCIAS DE LAS DESAMORTIZACIONES EN LA AGRICULTURA ESPAÑOLA

Consolidación de la propiedad privada de la tierra gracias a las reformas liberales (supresión de señoríos, desvinculación de la propiedad y desamortización de las tierras de la Iglesia y de los Ayuntamientos: Desamortizaciones de Mendizábal en 1836 y de Madoz en 1855).

Los objetivos de las desamortizaciones fueron paliar los problemas de la Hacienda Pública y consolidar el apoyo de la Burguesía al régimen liberal: esto se tradujo en una ausencia de verdadera reforma agraria, ya que el sistema de venta adoptado (subasta al mejor postor) hizo que las tierras fueran adquiridas por la burguesía (nueva concentración de la propiedad) y que la población campesina empeorara su situación (desaparición de arrendatarios, pérdida del derecho de uso de las tierras comunales)

En el aspecto económico, las desamortizaciones produjeron un aumento de la producción agraria, destinada ahora más al mercado que al autoconsumo. Este aumento de la producción no fue consecuencia de una mejora de las técnicas agrarias, sino del aumento de la superficie cultivada (los rendimientos por superficie decrecen).

Paso de una agricultura de subsistencia basada en el cultivo de cereales a otra moderna basada en frutales y productos de regadío (zona mediterránea). Gran expansión de la vid, el olivo y el naranjo.

El proteccionismo impuesto sobre los cereales (que siguen siendo el principal cultivo) supuso una ausencia de inversiones y un empobrecimiento de las clases obreras.

Este retraso agrario supuso uno de los mayores obstáculos a la revolución industrial española (ausencia de beneficios, sub-consumo interno) y una de las fuentes principales de conflictividad social (revueltas jornaleras).

CONSECUENCIAS DEL SUBDESARROLLO AGRARIO EN EL PROCESO DE INDUSTRIALIZACIÓN

La ausencia de revolución agraria en España explica en buena parte el fracaso del proceso de industrialización y el atraso social y económico de España durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX.

Así, las características socio-económicas de España fueron: Crecimiento demográfico bastante menor que en el resto de los países industrializados por el mantenimiento de una alta tasa de mortalidad; Predominio de la población rural frente a la urbana; Predominio del sector primario en la economía española; Escasa industrialización, muy desigualmente repartida en el territorio, por la demanda interna insuficiente, la escasez de fuentes de energía, el atraso agrario y la inexistencia de una burguesía emprendedora; Desarrollo de la minería en función de intereses extranjeros; Ferrocarril subdesarrollado por la estructura radial, el dominio de capitales e intereses extranjeros y la escasa rentabilidad; Subdesarrollo del mercado interior por los transportes deficientes y la escasez de demanda por el subdesarrollo socioeconómico; Comercio exterior deficitario (exportación de materias primas e importación de productos industriales); y Predominio de la políticas proteccionistas e intervencionistas por los intereses de las oligarquías agrarias e industriales que desincentivaron la inversión y disminuyeron la demanda por el alza de los precios.

CONSECUENCIAS

El fracaso de la revolución agraria y, por tanto, de la industrialización supusieron un retraso en la economía y una conflictividad social tan acusados que explican en buena medida la inestabilidad política que sufre en país a lo largo de los siglos XIX y XX.

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PRESENTACIÓN DEL LIBRO «SILES Y EL PARTIDO JUDICIAL DE ORCERA DURANTE LA II REPÚBLICA, LA GUERRA CIVIL Y LA POSGUERRA (1931-1950)»

Presentación del libro realizado por Carlos Javier Garrido García acerca de Siles y la Sierra de Segura entre 1931 y 1950 el próximo jueves 15 de febrero de 2018 a las 19:00 horas en el salón de actos del IES «Doctor Francisco Marín» de Siles.

«Siles y el partido judicial de Orcera durante la II República, la Guerra Civil y la Posguerra», por Carlos Javier Garrido García.

El libro es el resultado de varios años de investigación del autor, que ya hizo un adelanto del mismo a través de un artículo publicado en el Boletín del Instituto de Estudios Giennenses.

En el libro se analiza la evolución histórica de la Sierra de Segura durante la II República , la Guerra Civil y la Posguerra, centrándose en la villa de Siles pero aportando también datos del resto de localidades de la comarca.

Las fuentes, aparte de las bibliográficas, han sido variadas, destacando los informes de la Causa General, los procesos sumarísimos de urgencia de la posguerra y las actas municipales del Ayuntamiento de Siles.

El libro, de 198 páginas, se pondrá a la venta por primera vez en el acto de la presentación por un precio de 20 euros. Con posterioridad se pondrá a la venta en comercios de la zona.

Índice

INTRODUCCIÓN

ESPAÑA EN LA ENCRUCIJADA: II REPÚBLICA, GUERRA CIVIL Y DICTADURA

LA II REPÚBLICA

Polarización social y política

Cambio de régimen: el nuevo ayuntamiento republicano de Siles

Evolución política y social durante la República

EL AYUNTAMIENTO DE SILES DURANTE LA II REPÚBLICA

La alcaldía de Isaías González Serrano en su primera etapa (de abril de 1931 a enero de 1934)

La Comisión Gestora de Augusto Vidal Rivera (de enero de 1934 a enero de 1935)

La alcaldía de Isaías González Serrano en su segunda etapa (de enero de 1935 a febrero de 1936)

La Comisión Gestora de Ángel Fernández Cózar (de febrero a julio de 1936)

LA GUERRA CIVIL

Golpe de Estado y Revolución

La represión republicana

Las colectividades

La creación de la CNT en Siles

El control de la revolución y los conflictos internos en el bando republicano

El final de la guerra

EL AYUNTAMIENTO DE SILES DURANTE LA GUERRA CIVIL

La coexistencia de la Comisión Gestora y del Comité del Frente Popular (de julio de 1936 a enero de 1937)

El primer Consejo Municipal (de enero de 1937 a junio de 1938)

La transición hacia un nuevo Consejo Municipal estable (de junio a septiembre de 1938)

El nuevo Consejo Municipal y el final de la guerra (de septiembre de 1938 a marzo de 1939)

LA POSGUERRA

La represión franquista

La actuación de los tribunales militares: trayectorias penales

El nuevo Ayuntamiento franquista de Siles en 1939

Siles en los años 40 a través de un especial del diario «Jaén» de 1947

CONCLUSIONES

BIBLIOGRAFÍA

APÉNDICES DOCUMENTALES

REVOLUCIÓN LIBERAL EN EL REINADO DE ISABEL II (1833-1868)

Resumen del Tema de 6 de Selectividad referente al reinado de Isabel II, por Carlos Javier Garrido García.

Isabel II jurando la Constitución de 1837 al ser proclamada mayor de edad en 1843.

INTRODUCCIÓN

Durante el reinado de Isabel II se lleva a cabo el establecimiento del Estado Liberal en España, en buena parte gracias a un contexto internacional favorable gracias a la ruptura del orden establecido por la Restauración con las oleadas revolucionarias de 1830 y 1848, que suponen el triunfo del liberalismo en Europa. Sin embargo, el nuevo Estado tendrá un problema que explica en buena parte su fracaso: la exclusión de la mayor parte de la población de la vida política, lo que explica el intento democratizador del Sexenio Revolucionario (1868-1874).

LA ÉPOCA DE LAS REGENCIAS (1833-1843)

El problema sucesorio

Fernando VII tiene como único descendiente a su hija Isabel, pero su acceso al trono era imposible por la Ley Sálica establecida en 1713. Ante ello, el rey aprueba en 1830 la Pragmática Sanción, que permite la descendencia femenina. Los sectores absolutistas no aceptan la nueva ley, apoyando en la sucesión al hermano del rey, Carlos María Isidro.

Al fallecer el rey en 1833, los absolutistas apoyan a Carlos, mientras que los liberales hacen lo propio con la nueva reina, Isabel II. Al ser ésta menor de edad, asume la regencia su madre, María Cristina.

La Primera Guerra Carlista (1833-1840)

El carlismo era una ideología tradicionalista y antiliberal que defendía la monarquía absoluta, la sociedad estamental, la preeminencia de la Iglesia y el mantenimiento de los fueros (lema: “Dios, Patria y Fueros”).

El carlismo contó con apoyos en las regiones forales, que temían el centralismo liberal, y de pequeños campesinos, en las que la influencia del clero pro-absolutista era muy fuerte.

Sin embargo, los isabelinos tienen sus principales apoyos en las zonas urbanas y de predominio jornalero. Apoyo de parte de la alta nobleza y del alto clero, funcionarios y búsqueda del apoyo de los liberales.

Desarrollo del conflicto: ante la falta de ejército regular los carlistas optan por la formación de “partidas” (grupos guerrilleros). Dimensión internacional: apoyo al bando carlista por las potencias absolutistas (Rusia, Prusia y Austria) y al bando isabelino por las liberales (Gran Bretaña, Francia y Portugal). Etapas: avances carlistas en el norte (1833-1835: fracaso en la ocupación de ciudades -sitio de Bilbao-) y predominio liberal (1836-1840: victoria de Espartero en Luchana en 1836, expedición real de 1837, división de los carlistas en transaccionalistas e intransigentes).

La guerra acaba con el Abrazo o Convenio de Vergara (1839) entre Espartero y Maroto, en el que se recogía el respeto a los fueros vasco-navarros. En el maestrazgo continúa la lucha guerrillera hasta la derrota de Cabrera en 1840.

La configuración de los partidos políticos

Se consolida la división de los liberales en diversas opciones, surgidas en el Trienio Liberal (doceañistas y veinteañistas).

Más que de partidos políticos en sentido estricto (grupos homogéneos y compactos con una ideología y un programa bien definidos), se puede hablar de grupos o agrupaciones políticas (corrientes de opinión organizadas en torno a determinadas personalidades para participar en las elecciones y controlar el poder). Destacan moderados y progresistas, frente a los cuales van surgiendo en este periodo demócratas y republicanos.

Moderados: base social (“personas de orden”: alta burguesía, restos de la nobleza, alto clero, jerarquía militar), base ideológica (ideología conservadora, defensa del derecho de propiedad, sufragio muy censitario, subordinación de la libertad individual a la autoridad y orden social, Guardia Civil, soberanía compartida entre Cortes bicamerales y Corona, amplios poderes del monarca, derechos individuales limitados, confesionalidad católica del Estado y política económica proteccionista) y principales líderes (Ramón María Narváez y Francisco Bravo Murillo).

Progresistas: base social (clases medias: pequeña y mediana burguesía, oficialidad militar, apoyo en un primer momento de las clases populares urbanas), base ideológica (ideología progresista-reformista, sufragio menos censitario, Milicia Nacional, soberanía nacional, predominio de las Cortes unicamerales, limitación del poder de la Corona, amplios derechos individuales, autonomía municipal, limitación de la influencia de la Iglesia Católica y política económica librecambista) y principales líderes (Juan Álvarez Mendizábal, Baldomero Espartero, Juan Prim).

Demócratas: separados de los progresistas en 1849, clases populares sobre todo urbanas, soberanía popular, sufragio universal masculino. De este grupo se separan los Republicanos que se diferencia de los anteriores en su rechazo a la monarquía.

La regencia de María Cristina (1833-1840)

En 1834 la regente aprueba el Estatuto Real, carta otorgada basada en la ideología moderada, lo que lleva al descontento de los progresistas: movimientos revolucionarios de 1835-1836 (Juntas Revolucionarias, Pronunciamiento de la Granja) que los llevan al poder.

Una vez en el poder, los progresistas llevan a cabo una labor reformista: Constitución progresista de 1837 y la Desamortización de Mendizábal de 1836.

Constitución de 1837: predominio de la ideología progresista (soberanía nacional, amplia declaración de derechos individuales, división de poderes, aconfesionalidad del Estado) pero haciendo concesiones a los moderados (Cortes bicamerales, amplios poderes de la Corona, financiación de la Iglesia Católica por el Estado).

Desamortización de Mendizábal (1836): se desvinculan las tierras de la nobleza y el clero. En este último caso se expropiaron los bienes del clero regular (comunidades religiosas), vendiéndose en pública subasta. Su finalidad fue atenuar el problema de la deuda, no hacer una reforma agraria.

De manera casi inmediata los moderados recuperan el poder con el apoyo de la regente, habiendo un creciente papel de los militares en la vida política.

La regencia de Espartero (1840-1843)

Un nuevo movimiento insurreccional progresista motivado por la Ley de Ayuntamientos provoca la destitución de María Cristina a favor de Espartero.

Inestabilidad política por la división de los progresistas y los pronunciamientos moderados, aplicando el regente una fuerte represión (Bombardeo de Barcelona en 1842).

En 1843 un pronunciamiento del general moderado Narváez, provoca el exilio de Espartero. Para evitar una nueva regencia, se adelanta la mayoría de edad de Isabel II a los 13 años.

EL REINADO DE ISABEL II (1843-1868)

Década Moderada (1844-1854)

Sucesivos gobiernos encabezado por el líder de los moderados, el general Ramón María Narváez.

Durante este periodo se produce la institucionalización del régimen liberal (Constitución de 1845), la normalización de las relaciones Iglesia-Estado (Concordato de 1851) y la reforma de la Administración Pública.

Constitución de 1845: reforma de la Constitución de 1837 en un sentido exclusivamente moderado; base doctrinal liberal moderada; Soberanía conjunta de la Corona y las Cortes (bicamerales: Congreso electivo y Senado por designación); Amplias prerrogativas de la Corona (nombramiento de ministros, disolución de las Cortes, sanción de leyes y designación del Senado); Sufragio censitario; Los derechos individuales remiten a leyes de desarrollo que tendieron a limitarlos: control gubernamental de la prensa, sufragio muy censitario, etc.; Confesionalidad católica del Estado.

Concordato de 1851: supone el fin de la ruptura entre el Estado Liberal y la Iglesia provocada por la Desamortización; Se ratifica la desamortización y el Real Patronato a cambio de la confesionalidad del Estado, el control de la enseñanza y la financiación y protección estatal.

Reformas administrativas: Centralismo político-administrativo: a cargo de las provincias (establecidas en 1833) se nombra un gobernador civil; Ley de Ayuntamientos de 1845 (alcaldes por designación), Reforma Tributaria de Mon; creación del Banco de España; Código Penal de 1848; creación de la Guardia Civil en 1844 en sustitución de la Milicia Nacional.

Bienio Progresista (1854-1856)

El pronunciamiento del centrista O´Donnell en Vicálvaro y las insurrecciones progresistas (“Manifiesto de Manzanares” en el que piden reformas) obligan en 1854 a Isabel II a llamar a Espartero al gobierno.

Reformas progresistas: Constitución no promulgada de 1856 (progresista); Desamortización de Madoz de 1855 (expropiación y subasta de los bienes del clero secular y de los Ayuntamientos -propios y comunes-); reformas económicas liberalizadoras (ferrocarriles, minería y sociedades de crédito).

La instabilidad social lleva a la sustitución de Espartero por O´Donnell en 1856, volviendo de nuevo los moderados al poder.

Desmoronamiento de la Monarquía Isabelina (1856-1868)

Tras un breve gobierno de O´Donnell, Isabel II llama de nuevo al gobierno a los moderados dirigidos por Narváez (1856-1858), lo que supone un retorno a la situación anterior a 1854.

Gobierno de la Unión Liberal (1858-1863): partido de centro de O´Donnell con la intención de atraerse a los progresistas: fracaso por los levantamientos campesinos y republicanos. En el exterior lleva a cabo una ruinosa política de prestigio (Marruecos, México, Indochina y Guerra del Pacífico). Fuerte especulación en torno al ferrocarril y la minería.

La crisis económica y el aumento de la oposición llevan al establecimiento de gobiernos autoritarios de signo moderado entre 1863 y 1868.

En agosto de 1866 progresistas y demócratas firman en Pacto de Ostende, al que se adhieren también los unionistas en noviembre de 1867, con la muerte de O’Donnell: unidad para acabar con la monarquía de Isabel II (a la que se acusa de preferencia por los moderados, y de gobernar sólo en función de los intereses de las “camarillas”) y con el régimen liberal moderado (sufragio muy censitario, manipulación electoral).

Los partidos firmantes del Pacto de Ostende llevan a cabo la Revolución “Gloriosa” de 1868, por la cual Isabel II se ve obligada a marchar al exilio y se da inicio al “Sexenio Democrático o Revolucionario”.

CONSECUENCIAS

El Estado Liberal fracasó por la exclusión de la mayor parte de la población, el fracaso de la Revolución Industrial y el papel desarrollado por la reina. Esto supuso el fortalecimiento de las tendencias democráticas, que ocupan el poder durante el Sexenio Revolucionario (1868-1874).

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TEMARIO DE HISTORIA DE ESPAÑA PARA SEGUNDO DE BACHILLERATO Y SELECTIVIDAD Y ESTRATEGIAS METODOLÓGICAS PARA SU PREPARACIÓN

Temario de Historia de España para Segundo de Bachillerato y Selectividad y estrategias metodológicas para su preparación, por Carlos Javier Garrido García.

Amadeo I de Saboya, recién llegado a España en diciembre de 1870, ante el cadáver del general Prim, presidente del Gobierno Provisional. Antonio Gisbert (1871).

Orientaciones para el curso 2020/2021

Las orientaciones para este curso, publicadas por la Ponencia, se pueden consultar en internet pulsando aquí.

Temario de Historia de España

De las dos opciones existentes en el examen de Selectividad, la que más se adecua a los intereses del alumnado (temario más abarcable y más significativo para entender de modo crítico la España actual) es la Opción B. Para su preparación pueden servir de guía los antiguos temas de Selectividad del anterior modelo de Selectividad. Al final de la entrada se irán ubicando enlaces para su descarga.

Metodología y temporalización

La metodología de preparación va enfocada a fomentar el aprendizaje comprensivo, más que memorístico, y gradual, que permita al alumnado un elevado control del temario al terminar el curso.

 Primer y segundo trimestre

Durante el primer trimestre se trabajan los contenidos referentes a los siglos XVIII y XIX.

Antes de ello, se realiza durante las dos primeras semanas un repaso de los contenidos previos del temario, vistos de una manera muy sintética e incidiendo especialmente en los aspectos cuya importancia es especialmente destacada en la España contemporánea, como es la Reconquista, origen de la variedad lingüística, cultural y nacional, la Repoblación, origen de los desequilibrios en la estructura de la propiedad de la Tierra, y el nacimiento de la monarquía confederal hispánica con los Reyes Católicos y su política matrimonial, clave para entender, con su fin, el origen de los nacionalismos.

En el segundo trimestre se trabajan los contenidos del temario referidos al siglo XX.

El trabajo de los distintos temas se hace con un uso preferente de las TIC, con la siguiente secuenciación: una o dos sesiones de explicación del profesor apoyándose en una presentación de power point con el mínimo texto posible y compuesto básicamente de imágenes.

En otra sesión se visionará un video correspondiente a la unidad, utilizando para ello la serie de TVE “Memoria de España”, que se puede visionar pulsando aquí.

La última sesión dedicada a la unidad se dedicaría a realizar dos comentarios de documentos. Para ver el comentario de texto propuesto y ver ejemplos de documentos comentados, pulse aquí.

Tercer trimestre

En el tercer trimestre se realiza un repaso general del temario a través de mapas conceptuales y los referentes a los siglos XVIII-XIX, que en la Opción B serían objeto de preguntas cortas, el repaso se realizaría a través de la realización por el alumnado y corrección en clase de preguntas cortas elaboradas por ellos mismos. Para ver las preguntas cortas de los exámenes de selectividad (Opción B) propuestas los cursos 2016/2017, 2017/2018 y 2018/2019 resueltas, pulse aquí. Para las referentes a la Opción A, pulse aquí.

En los tres trimestres se realizarían exámenes de cronología como medio adecuado para el repaso y situación temporal de los distintos acontecimientos. Para consultar la metodología de trabajo de la cronología, pulse aquí.

Evaluación

Los instrumentos de evaluación consistirían básicamente en pruebas escritas que, siguiendo el modelo de selectividad, supondrían el 90 % de la nota, y la observación del trabajo en clase y valoración de la entrega de comentarios de texto y preguntas cortas, suponiendo todo ello el 10 % de la nota restante.

Temario

En los siguientes enlaces se puede acceder a los temas y a su descarga en PDF. A modo de resumen de la ponencia, los temas que incluye cada opción de selectividad son los siguientes:

OPCIÓN A: exposición de los temas 5, 6, 7 8, 9 ó 10; preguntas cortas de los temas 1, 2, 3, 4, 11, 12 y 13.

OPCIÓN B: exposición de los temas 11, 12, 13, 14, 15 y 16; preguntas cortas de los temas 4, 5, 6, 7, 8, 9 y 10.

Si desea acceder a las explicaciones de los temas en PowerPoint con audio, pulse aquí.

Si desea ver los esquemas de los temas 4 al 16 en PDF, pulse aquí: Esquemas temas historia España selectividad

SILES EN EL SIGLO XVI: POBLACIÓN, ECONOMÍA Y SOCIEDAD DE UNA VILLA DE LA SIERRA DE SEGURA

Análisis de evolución demográfica y socioeconómica de la villa de Siles durante el siglo XVI, por Carlos Javier Garrido García.

 Acabo de publicar el artículo “Siles en el siglo XVI: población, economía y sociedad de una villa de la Sierra de Segura”, en la revista “Tiempos Modernos”, nº 35 (2017/2), pp. 30-47. Incluyo en esta entrada el resumen, introducción y conclusiones del mismo, incluyendo también el enlace para poder descargarlo completo en pdf.

Campanario de la Iglesia parroquial de Siles.

Resumen

Este artículo analiza la población, la economía y la sociedad de Siles, villa perteneciente a la Encomienda de Segura de la Sierra de la Orden Militar de Santiago, en el reino de Murcia, en el siglo XVI, y en la que, como en el resto de la Sierra de Segura, se produce un proceso de creciente polarización social a lo largo de la Edad Moderna.

Para ello, utilizamos fuentes documentales inéditas, aparte de las famosas Relaciones Topográficas de Felipe II de 1575 y de las Ordenanzas del Común de 1580, procedentes del Archivo Histórico Nacional y del Archivo General de Simancas.

Estado de la cuestión y fuentes

El objetivo de este trabajo es realizar un estudio sobre la villa de Siles en el siglo XVI, un siglo que ha sido poco abordado hasta el momento en la historiografía comarcal.

Se cuenta con las magníficas tesis doctorales sobre la Orden de Santiago de Pedro Andrés Porras Arboledas y Miguel Rodríguez Llopis, aunque ambas están centradas en el siglo XV y primer cuarto del XVI, en el primer caso abarcando toda la Provincia de Castilla y en el segundo los territorios de la Orden en el reino de Murcia, por lo que esta última presenta un mayor grado de concreción para el ámbito que nos ocupa.

Aparte de estas obras, sólo hay que destacar, en el aspecto histórico, las ediciones y estudios de las Ordenanzas del Común de 1580, por Emilio de la Cruz Aguilar, y de las Relaciones de Felipe II de 1575, por Rafael Serrano y Luis Rafael Villegas, a lo que hay que unir el estudio sociodemográfico que sobre Santiago de la Espada han realizado el que suscribe y Francisco Bravo Palomares, y, en el artístico, un análisis sobre la arquitectura religiosa y militar en la comarca por María del Valle y María Gracia Gómez de Terreros.

También hay que citar dos publicaciones de historia local, debidas a Antonio Sánchez y Juan Pedro Muñoz, que, en general, no pasan para el siglo XVI de reproducir las respuestas de las Relaciones de Felipe II.

En este caso, voy a analizar la evolución demográfica, económica y social de la localidad a través de diversas fuentes.

La primera de ellas las ya citadas Relaciones y Ordenanzas del Común, que me servirán para establecer un marco general que voy a complementar con documentación inédita procedente del Archivo Histórico Nacional, caso de los libros de visitas de la Orden de Santiago, utilizados sobre todo para los datos de población, y del Archivo General de Simancas, donde se hallan diferentes averiguaciones de vecindario y rentas de la localidad en su sección de Expedientes de Hacienda.

Estas averiguaciones se hicieron para controlar el cobro de las alcabalas, que eran el impuesto real que gravaba las compraventas, suponiendo un 10 % de su valor. Dado que su cobro era bastante complicado, la Corona decidió realizar un encabezamiento, es decir, calcular a cuanto podían ascender las compraventas en cada localidad y repartir el montante entre sus vecinos en función de su riqueza. Estos documentos aportan muchísima información, empezando por una cuantificación del vecindario y de las alcabalas y los diezmos, lo que se complementa con el reparto de la alcabala entre los vecinos en función de su riqueza, siendo así una fuente muy importante para estudiar la estructura social de la localidad.

Conclusiones

En el siglo XVI culmina un doble proceso, iniciado en el siglo XIV y acelerado gracias al desarrollo que llevó aparejado el fin de los condicionantes fronterizos tras la conquista del reino de Granada.

Por un lado, el enfrentamiento entre la villa de Segura, que controlaba una ganadería y explotación forestal vinculada con el exterior, y sus villas dependientes, en este caso Siles, con una economía basada en el aprovechamiento ganadero local, que es limitado por los intereses superiores segureños, asegurados definitivamente gracias a las Ordenanzas del Común de 1580. De este enfrentamiento sale derrotada la villa de Siles, que sufre, por otra parte, a finales de siglo una aguda crisis demográfica y económica como consecuencia de esa derrota.

Por otro lado, la creciente polarización social. Así, no podemos hablar de la villa como una comunidad igualitaria, sino que se acentúa la concentración de la riqueza y del poder en la élite de la misma, un reducido grupo de poco más de 10 familias que controlan el concejo local y la mayor parte de la riqueza. Esta situación, se irá agravando en el resto de la Edad Moderna y en la Edad Contemporánea, aunque eso, evidentemente, es otra Historia.

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EL PRIVILEGIO DE VILLA PARA SILES EN 1397-1403

Edición y estudio del privilegio de villa de la localidad de Siles, conseguido entre 1397 y 1403, por Carlos Javier Garrido García.

Introducción

La villa de Siles consiguió su condición como tal en 1397, gracias a una carta en la que el maestre Lorenzo Suárez de Figueroa le prometía tal privilegio a cambio de amurallarse. De tal acontecimiento se tenía constancia gracias a las “Relaciones de Felipe II” (VILLEGAS, 234), noticias luego difundidas a nivel local (SÁNCHEZ, 112-113). Sería Modesto Vigueras el que completó tales noticias con la difusión del contenido de la carta (VIGUERAS, 61), cuya transcripción fue publicada en el diario “Jaén” dentro de un especial dedicado a Siles en 1947 (“Jaén”, nº 1952, 14/8/1947, p. 5), datos que posteriormente han sido reproducidos por nuevos estudios locales (MUÑOZ, 35-36; TENEDOR, 80 y 121). Aparte de la historiografía local y comarcal, para la contextualización de este acontecimiento contamos con dos tesis doctorales centradas en la Orden Militar de Santiago en el siglo XV (PORRAS y RODRÍGUEZ).

La intención de este trabajo es realizar un estudio del acceso al villazgo de Siles gracias al hallazgo del documento de concesión, cuya transcripción al final se inserta. En el Archivo Histórico Nacional (Toledo), sección de Órdenes Militares, expediente 59.678, se conserva la confirmación por Felipe II, como administrador perpetuo de la Orden de Caballería de Santiago, por concesión papal realizada a los Reyes Católicos, del privilegio de villa otorgado a Siles por el comendador Lorenzo Suárez de Figueroa. La confirmación está fechada en Madrid el 2 de mayo de 1573 e incluye las confirmaciones realizadas con anterioridad por Carlos I (Valladolid, 31 de julio de 1523), los Reyes Católicos (Tordesillas, 6 de junio de 1494) y el maestre Alonso de Cárdenas (Écija, 14 de mayo de 1494), así como el privilegio original del maestre Lorenzo Suárez de Figueroa fechado en Mérida el 25 de marzo de 1403, incluyéndose en este último la carta del maestre en la que se concede tal condición a cambio de amurallarse de 5 de febrero de 1397.

Confirmación por Felipe II del privilegio de villazgo de Siles. Archivo Histórico Nacional.

Contexto: de aldea a villa 

Tras la conquista de la Sierra de Segura por las tropas castellanas se estableció por la Orden Militar de Santiago el Concejo de Segura, del que dependerían el resto de aldeas de la zona, entre ellas Siles. El 2 de abril de 1243 le fue concedido el fuero de Cuenca (PORRAS, 116), bastante liberal, con la intención de atraer repobladores a la zona (para los fueros de Cuenca y Segura, ver VIGUERAS, 246-250). Por tanto, se configura un amplio concejo, el de Segura, con numerosas aldeas dependientes sujetas a su “señorío”. El concejo segureño quedaba a cargo del control y reglamentación de la economía comunal, del abastecimiento y la fiscalidad, mientras que las aldeas tenían solo competencias de control del ganado local, de participación en los gastos parroquiales y en la gestión de la economía local (PORRAS, 118). Era, pues, un sistema dominado por los Concejos en detrimento de las aldeas, llegándose a hablar de que las “aldeas soportaban al concejo de Segura como otro poder señorial más” (RODRÍGUEZ, 307).

Los cambios en la dirección concejil entre finales del siglo XIV y principios del XV, que pasó del concejo abierto controlado por la comunidad al concejo electo dirigido por los hidalgos y caballeros cuantiosos, es decir, la élite socioeconómica, que elegían los cargos municipales por cooptación (la corporación saliente y 4 ó 5 vecinos influyentes eligen a las personas idóneas para ejercer los oficios, sorteándose entre ellos), determinó un progresivo acceso de las aldeas a una mayor independencia y a alcanzar, en numerosos casos, la independencia como villas (RODRÍGUEZ, 307-308; PORRAS, 124).

El concejo era un poderoso instrumento en manos de la oligarquía para fortalecer su posición socioeconómica al controlar sus bienes propios y comunales y aspectos importantes como el reparto de cargas fiscales y el abastecimiento de la localidad (RODRÍGUEZ, 306-307). Esto, que es aprovechado por las élites de Segura, quiere serlo también por las distintas élites locales de las aldeas, que encuentran en la consecución de su independencia como villas un vehículo de promoción social. Es aquí donde, en mi opinión, reside la causa principal del acceso a la condición de villa de Siles en 1397.

Eso sí, a cambio de acceder a tal condición, la Orden, dirigida por el maestre, asesorado y controlado por el Consejo General de la Orden, incluidos los Trece, o consejo más restringido (PORRAS, 146-148), exigía que la localidad fuera autosuficiente en el aspecto defensivo gracias a la construcción de murallas, además de contar con una fortaleza o castillo señorial. De ahí que se exigiera a Siles, como veremos, la construcción de murallas para acceder al villazgo en 1397, lo mismo que se hizo más tarde con Albaladejo de la Sierra, que accede al villazgo bajo el maestrazgo de Rodrigo Manrique, por lo que cambió su nombre por el de Villarrodrigo (RODRÍGUEZ, 39-40).

Por tanto, la Orden concedía el villazgo como un medio de conseguir una mejora de las estructuras defensivas en una situación de frontera con los musulmanes granadinos como medio de aumentar la seguridad, y por tanto la población y los recursos, de su señorío. Pero si las poblaciones accedían a sufragar ese gasto lo hacían, aparte de razones defensivas, por los intereses de sus élites socioeconómicas, que veían en la independencia una consolidación y aumento de su poder en la localidad. Tradicionalmente, este segundo aspecto se suele obviar, lo que hace que el centro de atención haya sido siempre el hecho fronterizo con los musulmanes, olvidando la frontera interior entre élites y resto de la población. Edificios como el Castillo de Segura o el Cubo de Siles no deben ser entendidos como simples defensas frente a los musulmanes sino también como elemento de poder y dominación de unos grupos sociales sobre otros dentro de las sociedades cristianas medievales y altomodernas.

Pasemos pues a analizar el proceso mediante el cual Siles accede a la condición de villa entre 1397 y 1403.

El acuerdo de villazgo de 1397

 Lorenzo Suárez de Figueroa, maestre de la Orden Militar de Santiago entre 1387 y 1409, dirigió una carta desde Montanches el 5 de febrero de 1397 al “Conçejo e homes buenos del nuestro lugar de Siles, nuestros vasallos”. En la misma indicaba que estos habían presentado una petición en la que, debido a lo cerca que estaban de la frontera con los musulmanes y los daños que recibían de ellos, se ofrecían a cercarse a su costa a cambio de que “hiziésemos villa sobre sí a ese dicho nuestro lugar”. Con el acuerdo del Consejo de la Orden, se decidió hacerlo así “porque vosotros seades defendidos e anparados e no reçibades daño de los dichos enemigos” y para que sirviera como ejemplo a seguir por el resto de aldeas de la zona. Sin embargo, el maestre no se hallaba en la zona, por lo que encargó a Gonzalo Mexía, comendador de Segura, a Gómez Suárez, comendador de Montiel, a Gómez Hernández Malaver, comendador de Santiago de Montizón, y a Lope Suárez Mexía, comendador de Beas, para que fueran a Siles a señalar las características y trazado de la cerca y el plazo en que debería estar concluida, entendiéndose que desde el momento en que fueran establecidas tales condiciones “sea villa sobre sí ese dicho nuestro lugar”. Así, se podría poner “horca” como símbolo de su jurisdicción judicial civil y criminal independiente, presentando las apelaciones ante el comendador de Segura o el maestre de la Orden, y el nombramiento de alcaldes, alguaciles u otros oficiales, cuyos sueldos u honras sería pagados por la localidad, dejando de contribuir a la de los oficiales de Segura y al pago de cualquier tributo de esa localidad. En cualquier caso, los lazos entre Siles y Segura no se rompieron del todo, ya que se estableció la comunidad de términos entre ambas localidades, fijándose un sistema de representación paritaria para tratar de esos elementos comunes.

Arco de San Gregorio, abierto en la muralla construida en Siles a partir de 1397.

 La carta de privilegio de 1403 

Aunque ya desde el momento en que los visitadores acudieron a Siles se supone que la localidad se convertía en villa independiente, lo cierto es que a nivel legal la nueva situación debía ser reconocida a través de una carta de privilegio en regla, en la que además debía establecerse cuál sería su fuero. La concesión del privilegio de villa se demoró hasta 1403, sin que podamos concretar las razones, que pudieron ser un retraso de los visitadores en cumplir su cometido o la oposición de la villa de Segura de la Sierra.

Sea como fuere, la cerca fue construida, informándonos las Relaciones de Felipe II de sus características, que serían las fijadas por los visitadores: “se çercó de una çerca de hargamasa de dos varas de ancho e diez varas de alto y de contorno seysçientas y catorze varas… e que en la dicha çerca ay tres torres a trechos demás de una fortaleza prinçipal” (VILLEGAS, 234).

En cualquier caso, fue el 25 de marzo de 1403 cuando el Consejo General de la Orden, reunido en la Iglesia de Santa Olalla de Mérida, aceptó concederles el privilegio de villa ya que “vos los dichos omes buenos de Siles tenedes en buen estado la cerca e torres que en la dicha villa habedes de hazer e que labrades”. En la carta de privilegio se confirmaba lo concedido en 1397, añadiendo que la villa se rigiera por el mismo Fuero de la villa de Segura de la Sierra, prescribiendo que cualquier cambio en el de la citada villa sería también efectuado en la de Siles. Se lleva así a cabo la práctica común de que las nuevas villas adoptaran el fuero de la que dependían con anterioridad (PORRAS, 116).

Además, se realizaban dos mercedes a las élites del nuevo concejo independiente de Siles, eximiéndoles de dos tributos señoriales; la martiniega y el derecho de terceros. Ambos tributos eran de escasa cuantía y su pago tenía la misión de reconocer el señorío territorial de la Orden sobre la zona. En cuanto a la martiniega, suponía el pago de 12 maravedíes por vecino, proviniendo su nombre de que el pago se efectuaba el día de San Martín de cada año. Por lo que se refiere al derecho de terceros, a finales del siglo XV suponía el pago de 360 maravedíes anuales por localidad en Bayonas, Villarrodrigo, Torres y Génave, sin que nos consten datos para Siles (PORRAS, 193-194 y 430; RODRÍGUEZ, 288-289).

La exención a las élites de estos tributos tendría el sentido de reforzar su dominio local al servir de elemento distintivo con el común de la población. Estas élites eran los caballeros de cuantía, grupo formado por los vecinos que tenían la riqueza suficiente para mantener “vn caballo e vnas hojas e vn baçinete y adarga e lança que le valga todo de cuantía de seteçientos maravedíes”. A cambio de la exención fiscal citada y de que el comendador no les pudiera tomar sus caballos, los caballeros de cuantía tenían la obligación de realizar dos alardes al año, los días de Navidad y San Juan de Junio, formando así el cuerpo de defensa de la localidad. Los caballeros de cuantía constituían un grupo social muy reducido, habiendo en Siles en 1498 sólo 19 vecinos de tal condición sobre un total de 195 (PORRAS, 301 y 306), por tanto un 9’7 % de la población que era el que controlaba el concejo.

Conclusiones

Como hemos visto, el acceso a la condición de villa de Siles entre 1397 y 1403 puede ser explicado por la situación fronteriza de la localidad hasta la caída del reino de Granada, pero también dentro de un proceso de oligarquización del poder local y de polarización social que irá acentuándose con el tiempo.

El Cubo de Siles visto desde las callejuelas de la villa amurallada.

Bibliografía 

 

  • MUÑOZ BUENDÍA, Juan Pedro: Siles, un paseo por su Historia. Jaén: Instituto de Estudios Giennenses, 2015.
  • PORRAS ARBOLEDAS, Pedro Andrés: La Orden de Santiago en el siglo XV. Madrid: Dykinson, 1997.
  • RODRÍGUEZ LLOPIS, Miguel: Señoríos y feudalismo en el reino de Murcia. Los dominios de la Orden de Santiago entre 1440 y 1515. Murcia: Universidad, 1986.
  • SÁNCHEZ GUELDOS, Antonio: Historia de Siles. La última frontera. Ripoll: edición del autor, 1997.
  • TENEDOR TENEDOR, Javier: Historia y patrimonio de Siles: el Cubo y la Tercia. Torredonjimeno: Caja Rural de Jaén, 2017.
  • VIGUERAS GONZÁLEZ, Modesto: Introducción a la Historia de Sierra Segura, Época de la frontera Cristiano-Musulmana (1214-1492). Madrid: Edición del autor, 2001.
  • VILLEGAS DÍAZ, Luis Rafael y GARCÍA SERRANO, Rafael: “Relación de los pueblos de Jaén, ordenadas por Felipe II”. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, 88-89 (1976).

Si desea descargar en PDF esta entrada, incluida la transcripción de la carta de privilegio, pulse aquí: Privilegio de villazgo de Siles

EXPLICACIÓN DEL ORIGEN HISTÓRICO Y DESARROLLO DEL PROCESO SOBERANISTA CATALÁN EN POWERPOINT

Explicación de los orígenes históricos del proceso soberanista catalán en PowerPoint, por Carlos Javier Garrido García.

«Estelada» independentista. Fuente: Wikipedia.

Conferencia sobre el proceso soberanista catalán

El día 4 de diciembre de 2017, dentro de los actos conmemorativos del Día de la Constitución, realicé una conferencia sobre el origen y desarrollo del proceso soberanista catalán en el IES «Doctor Francisco Marín» de Siles (Jaén) para el alumnado de bachillerato y ciclos formativos de grado medio.

El objetivo de la conferencia era explicar al alumnado las líneas básicas del principal problema político de nuestro país en la actualidad, el proceso soberanista catalán con la intención de generar en el mismo una mentalidad crítica basada en el conocimiento de sus orígenes y desarrollo y tendente a desarrollar un criterio propio y personal.

Para ello, he realizado un recorrido por la historia española y catalana con los hitos principales de:

  • La conquista y romanización de Hispania.
  • La unificación política y religiosa visigoda.
  • La invasión musulmana y el nacimiento de los núcleos cristianos del norte marcados por la disgregación política y la diversidad lingüística y cultural.
  • La configuración de la confederación aragonesa.
  • El concepto de fueros dentro del contexto de la desigualdad jurídica medieval y moderna, tanto territorial como social.
  • El carácter confederal de la monarquía hispánica con los Reyes Católicos y los Austrias.
  • Los Decretos de Nueva Planta y el nuevo estado centralista.
  • El centralismo liberal y su enfrentamiento con el carlismo foral.
  • El nacimiento del nacionalismo conservador y el federalismo republicano
  • El nacionalismo de izquierdas y el nacionalismo radical del fascismo en el periodo de Entreguerras
  • El reformismo de la II República.
  • El enfrentamiento de la Guerra Civil.
  • El nacionalismo español de la dictadura franquista.
  • La transición y el Estado de las Autonomías.
  • La evolución de la Generalitat en los mandatos de Pujol, Maragall, Montilla y Mas y el proceso soberanista llevado a cabo por este último y Puigdemont.

Presentación de PowerPoint

Como apoyo y guía de la conferencia he utilizado una presentación de PowerPoint que puede ser descargada en formato PDF en el siguiente enlace: explicacion-del-conflicto-soberanista-catalán-en-power-point

 

SELECTIVIDAD 2022: EXPLICACIÓN DE LAS DIRECTRICES Y ORIENTACIONES GENERALES PARA LAS PRUEBAS DE ACCESO Y ADMISIÓN A LA UNIVERSIDAD EN ANDALUCÍA EN LA MATERIA DE HISTORIA DE ESPAÑA PARA EL CURSO 2021/2022

NOVEDAD. Se prorrogan para el curso 2021/2022 las orientaciones adaptadas a la pandemia del COVID-19 del curso pasado sin cambio alguno. Para verlas, pulse aquí: NUEVAS ORIENTACIONES Y MODELO DE EXAMEN ANTE EL COVID-19

Selectividad 2022: resumen de las directrices y orientaciones para la prueba de Selectividad de este año, publicadas por el Distrito Único Andaluz.

La carga de los Mamelucos o Dos de mayo de 1808, de Francisco de Goya. Museo del Prado, Madrid,

 

Para descargar el texto de las orientaciones, pulse aquí: orientaciones 2021/2022.

Si desea ver el temario de Historia para selectividad, pulse aquí.

Para ver las pregunta cortas de los cursos 2016/2017, 2017/2018, 2018/2019, 2019/2020 y 2020/2021 en cada una de las antiguas opciones, pulse aquí: Opción A; Opción B.

EL FIN DE LA COMUNIDAD MORISCA EN EL REINO DE GRANADA: LA EXPULSIÓN DE 1584

Análisis de la expulsión de los moriscos del reino de Granada de 1584, que eliminó gran parte de los restos de la comunidad morisca presentes en ese reino tras la expulsión de 1570, a través del ejemplo de Guadix y su Tierra, por Carlos Javier Garrido García

Introducción

En 2002 publiqué el artículo “La expulsión de los moriscos del reino de Granada de1584. El caso de Guadix y su Tierra”, en la revista «Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos (Sección Árabe-Islam)«, nº 51, pp. 19-38.

Artesonado mudéjar de la Iglesia de Santiago de Guadix

La expulsión de los moriscos granadinos

Tras la derrota morisca en la rebelión de 1568-1570 la corona decidió que los mo­riscos fueran expulsados del Reino y sus propiedades fueran confiscadas. Sin embar­go, de esta primera expulsión escaparon muchos moriscos, bien con permiso de la coro­na o fruto de ocultaciones y retornos ilegales, lo que llevo al profesor Vincent a hablar de la permanencia de una comunidad morisca en el Reino entre 1570 y 1610, fecha de la última y definitiva expulsión. Sin embargo, el mismo autor consideró que esta comunidad se puede dar como definitivamente eliminada incluso antes, en 1585, fruto de la expulsión de 1584, ultima general antes del episodio final, y residual, de 1610.

Estado de la cuestión

Sin embargo, pese a la importancia de esta expulsión, los datos con que contábamos eran muy parciales, e incluso su valoración se veía menoscabada al considerarla como una simple consecuencia de decretos anteriores que ahora tenían su definitiva aplicación. Las primeras noticias sobre esta expulsión fueron aportadas por el hispanista francés Henri Lapeyre, habiendo sido seguidas por el ya citado Bernard Vin­cent, quien no aportó apenas más datos, tan solo el error de considerarla como una mera aplicación de los decretos de expulsión de 1576, 1578, 1579 y, sobre todo, 1581. La expulsión de 1584 supuso un importante cambio en la política de la corona, que pasó de unas medidas de represión y expul­sión limitadas a una de expulsión general y que afectó incluso a muchos de los moriscos que desde 1570 no habían sido inquietados, como los sujetos a administración o los mismos seises y oficiales.

Fuentes

Todo ello justificaba nuestro estudio de la expulsión, sirviendo como ejemplo el marco de la ciudad de Guadix y su Tierra, utilizando como fuentes, además de los legajos de Cámara de Castilla custodiados en el Archivo General de Simancas, otras fuentes antes no utilizadas, como los expedientes matrimoniales procedentes del Archivo Histórico Diocesano de Guadix. Con ello nos acercamos al análisis de una expulsión que barrió de manera definitiva la presencia morisca en el Reino, limitándola ahora a los pocos que consiguieron eludirla mediante su ocultación y a los que escaparon legalmente: unas miles de esclavas e hiladoras de seda y las familias moriscas colaboracionistas. Aunque como ha demostrado recientemente Enrique Soria Mesa los moriscos siguieron presentes en el reino de Granada en un grado mayor del que se había supuesto, lo cierto es que, en mi opinión, la ocultación y lo reducido de su número hicieron que sea del todo imposible hablar, después de 1584, de una “comunidad morisca” en el mismo.

Conclusiones del estudio

Como se demuestra en el artículo, la expulsión de 1584, lejos de tratarse de una expulsión “parcial” como dijo Henri Lapeyre o de una mera consecuencia de unos decretos anteriores incumplidos como estableció Bernard Vincent, constituye sin duda el fin definitivo de la presencia de una comunidad morisca en el Reino de Granada. Así, supuso la expulsión no sólo de los retornados ilegalmente y de los que mediante su ocultación habían evitado los decretos anteriores, sino que supuso la extensión de la medida a los restos de la comunidad que hasta entonces habían permanecido de manera legal, tales como seises, oficiales y menores sujetos a administración.

Debe hablarse, por tanto, de un punto de inflexión en la política de la Corona, ya no dispuesta a consentir la presencia de ningún tipo de moriscos en el Reino, excepción hecha de los colaboracionistas, de las esclavas moriscas y de unas cuantas hiladoras de seda, y no de una mera de aplicación de los decretos incumplidos de 1576, 1578, 1579 y 1581, que se referían solo a los retornados ilegalmente y a los varones adultos, tanto libres como cautivos. Por otra parte, y a falta de conocer el numero exacto y la identidad de los expulsados, podemos concluir que su incidencia fue muy alta, como dejan patentes tanto las protesta que provocó la medida en las autoridades locales como que muchas de las expulsadas hubieran de recurrir a contraer matrimonio con cristianos viejos para eludirla.

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LA CIUDAD DE GUADIX EN VÍSPERAS DE LA II REPÚBLICA A TRAVÉS DEL PLANO DE 1931 DEL INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL

Descripción de Guadix en vísperas de la II República a través del plano de la ciudad que se conserva en el Instituto Geográfico Nacional, por Carlos Javier Garrido García.

Introducción

A lo largo de 2017 he ido publicando en la revista “Wadi-as, información y cultura” de Guadix los planos de la ciudad elaborados en 1931 y que se conservan en el Archivo del Instituto Geográfico Nacional. Son un total de 11 planos realizados a principios de 1931, justo en el tránsito del reinado de Alfonso XIII a la II República. Destacan por su singularidad, por su elevada calidad técnica y porque constituyen una fuente inestimable para conocer el pasado de nuestra ciudad.

Crepúsculo en la ciudad de Guadix.

Guadix en 1931

En 1930 el municipio de Guadix contaba con 21.949 habitantes y podía ser definido económicamente como una agrociudad, es decir, un núcleo urbano en el que el principal sector económico seguía siendo la agricultura y, ligada a ella, una industria de transformación de productos agrarios (harineras, almazaras…). Tanto una como otra actividad se habían revitalizado desde finales del siglo XIX gracias a la llegada del ferrocarril y, gracias a ello, la expansión del cultivo e industria asociada de la remolacha azucarera. Junto con ello, el comercio abastecedor de la ciudad y su comarca era el otro gran pilar de la economía local, junto con los servicios ligados a la administración pública.

Socialmente, Guadix estaba muy polarizado, con una escasa clase alta y media que acaparaba los principales medios de producción, y una inmensa clase baja en la que predominaban los jornaleros.

El subdesarrollo económico y la polarización social se plasmaban en la estructura urbana de la ciudad, que se dividía en tres zonas: el amplio casco histórico, indicador de la importancia de la ciudad en la Edad Moderna; un escasísimo ensanche del siglo XIX, muestra de la ausencia de industrialización; y el amplio barrio de las cuevas, que acogía a la mayor parte de la población de clase baja de la ciudad.

Plano del centro a las cuevas

Empezaré el análisis de los planos con el de la Zona 2ª, Hoja 2ª, fechado a 30 de mayo de 1931. Abarca la zona comprendida entre el límite con el plano de Zona 2ª-Hoja 1ª (zona en torno a la Catedral) y las calles San Miguel, Solana de Santiago, Eras de Lara, Convento de San Diego, Gloria, Santiago y Mira de Amescua. Por tanto, abarca parte del centro de la ciudad y parte del barrio de las Cuevas.

En cuanto al nombre de las calles, se mantiene en líneas generales la nomenclatura actual, destacando en todo caso las denominaciones Alfonso XIII que tenía la calle Ancha y Carrera que tenía la Puerta Alta.

Como edificios singulares, destacan el Ayuntamiento en la Plaza de la Constitución, donde estaría también el Liceo, denominación que tenía la calle que subía de la Plaza al Hospital; el Hospital en el antiguo convento de los Jesuitas; una Escuela Nacional en la Calle Santisteban, el Seminario e Iglesia de San Agustín en la calle Barradas, el Convento de la Concepción en la calle homónima, el edificio de Correos frente al Hospital en la esquina con calle Villalta, un palomar junto al Ayuntamiento en la actual Calle Magistral Domínguez (sin denominación en el plano), ya existía el paso en alto entre el Seminario y la Alcazaba, y el Convento de San Diego en su plaza homónima.

En cuanto a los servicios básicos, ya existía suministro eléctrico, existiendo un transformador en la calle Torno de las Monjas. No ocurría otro tanto con las aguas potables, abasteciéndose el centro de la ciudad con fuentes públicas como las de la Calle San Miguel y en las placetas de Santiago y del Hospital. En el caso de las Cuevas existentes en torno a la Calle San Marcos, Cerro de la Bala y Eras de Lara el suministro de agua se efectuaba a través de pozos, bastante numerosos en la zona. Por lo que se refiere a las aguas hay que citar también que el arroyo del Almojero estaba descubierto entre la calle San Miguel y la Cuesta Empedrada y que junto al convento de San Diego se hallaba descubierta también la acequia de la Ciudad.

Por lo que se refiere a los espacios públicos, la Plaza de la Constitución y la Placeta de Santiago estaban arboladas, mientras que en el plano se indica un jardín en la Placeta de los Álamos. El único hito monumental de carácter público era una cruz en el centro de la Placeta de San Diego. Por último, citar la existencia de cuatro eras en las Eras de Lara.

Iglesia de Santiago de Guadix.

Plano de la Catedral y los “cruces”

El plano de la Zona 2ª, Hoja 1ª, fechado el 30 de mayo de 1931, abarca la zona que limita al sur con el plano de Zona 2ª-Hoja 2ª, que acabamos de describir, incluyendo el entorno de la Catedral, Carreteras y Plaza de las Palomas, limitando al oeste con el plano correspondiente al barrio de San Miguel. Por tanto, incluye la otra parte del centro de la ciudad.

Guadix era un núcleo de comunicaciones, confluyendo en ella las carreteras de Murcia a Granada y de la Estación de Vílchez a Almería, generándose frente a la Catedral lo que terminaría conociéndose como “los cruces”. En cuanto a la carretera de Murcia a Granada destacaba el “puente de piedra” sobre el río Guadix. La zona en torno a la Ermita de San Sebastián estaba ocupada por huertas, regadas por la acequia de Rapales. También había huertas, como la de los Lao, entre la carretera de Granada y la Catedral, regadas en este caso por la acequia de Ranas. Por lo que se refiere a la Carretera de la Estación de Vilchez a Almería, actual Avenida Medina Olmos, estaba arbolada en sus márgenes y en ella se situaban, en su margen izquierda, el Parque de Ruiz Serrano, rodeado por una alambrada y que contaba con dos fuentes, un templete en el centro y un quiosco, el Banco Español de Crédito y la Fábrica de Harinas; y en la derecha la Puerta de San Torcuato.

Del cruce de las carreteras se subía por la Cuesta del Paseo a la zona de la Catedral. El Paseo de la Catedral estaba ocupado por un jardín central y la actual Plaza de la Catedral recibía el nombre de Calle de Ferrer Maldonado. En la actual Calle Santa María, sin denominación en el plano, y Placeta de Villalegre se situaban: el Cuartel de la Guardia Civil, el Palacio Episcopal (comunicado por un paso en alto con la Catedral), una fuente frente a la portada catedralicia de Santiago y una Escuela Nacional frente al cuartel. Había otra en la Calle Correo Viejo.

En la Plaza de la Constitución, que contaba en zonas con soportales, se situaba el Juzgado de Instrucción (donde ahora está Correos) y la Cárcel (donde ahora está el Liceo) y su centro estaba ocupado por la famosa farola. Al final de las escalinatas que se dirigían a la Puerta de San Torcuato había una fuente.

Por último, en la zona de la Puerta de San Torcuato es de destacar que la acequia de Ranas aparecía descubierta por algunas zonas dentro del casco urbano y la Fábrica de Hilados existente entre el callejón de Bocanegra y la Plaza de los Naranjos.

Plano de San Miguel, la Magdalena y la Cruz

El plano de la Zona 1ª, Hoja 1ª, fechado el 30 de mayo de 1931, abarca la zona comprendida entre la Calle San Miguel, la ermita de San Antón, la Era de los Belenes y el cerro del Gitano, incluyendo por tanto los barrios de San Miguel, de la Magdalena y de la Cruz y la zona de cuevas en torno a la Huerta Milla.

Empezando por el barrio de San Miguel, al principio de la calle Granada a la derecha había un Cine y a la izquierda estaba la Zona de Reclutamiento militar. Al final de la calle, en el inicio del camino de Granada, había una fábrica de a