LA FORMACIÓN DE LA MONARQUÍA HISPÁNICA Y SU EXPANSIÓN MUNDIAL (1474-1700)

Resumen del Tema 3 de Historia de España para Selectividad referente a la Monarquía Hispánica durante los Reyes Católicos y los Austrias, por Carlos Javier Garrido García.

Felipe II, por Sofonisba Anguissola. Fuente: Wikipedia.

INTRODUCCIÓN

Entre 1474 y 1700 podemos distinguir tres etapas fundamentales en la evolución de la Monarquía Hispánica: el reinado de los Reyes Católicos (1474-1516), en el que queda establecido el Estado Moderno y la monarquía confederal con la unión dinástica de Castilla y Aragón; los Austrias Mayores (reinados de Carlos I y Felipe II, 1517-1598), caracterizados por la hegemonía mundial y los problemas para su mantenimiento; y los Austrias Menores (reinados de Felipe III, Felipe IV y Carlos II, 1598-1700), caracterizados por la pérdida de la hegemonía y una profunda crisis política y socioeconómica.

EVOLUCIÓN POLÍTICA DE LA MONARQUÍA HISPÁNICA (1474-1700)

Reinado de los Reyes Católicos (1474-1516)

Los príncipes herederos de Castilla y Aragón, Isabel y Fernando, se casaron en 1469, uniendo ambas coronas bajo su mandato al heredar Isabel la corona de Castilla en 1474 y Fernando la de Aragón en 1479. A partir de entonces, ambas coronas compartieron monarcas, ejerciendo ambos sus funciones en las dos coronas (de ahí el lema de los reyes: “Tanto Monta”), pero estas siguieron funcionando de hecho y de derecho como coronas independientes, cada una con sus propios fueros, es decir, sus leyes, instituciones, fronteras, monedas, etc. propias. Por tanto, no se puede hablar de un Estado unitario y centralista, sino de una simple unión dinástica que dio lugar a una especie de Estado confederal, la Monarquía Hispánica.

La política de los Reyes Católicos (título honorífico concedido por el papa Alejandro VI en 1494) estuvo marcada por su expansión territorial, tanto en la Península como en el exterior, por su enfrentamiento con Francia por el dominio de Italia y la hegemonía europea, y por el establecimiento del Estado Moderno.

En cuanto a la expansión territorial, los Reyes Católicos acabaron el proceso de “Reconquista” con la conquista del reino nazarí de Granada entre 1482 y 1492, acabaron la conquista de Canarias en 1496, iniciaron una política de expansión territorial en el norte de África (ocupando Melilla en 1497), iniciaron el proceso de expansión en América tras el descubrimiento de Colón en 1492 y el reino de Navarra fue anexionado a la Corona de Castilla en 1512, aunque conservando sus fueros.

En cuanto a los enfrentamientos con Francia, el escenario de los mismos fue Italia, enfrentándose ambas coronas por el dominio del reino de Nápoles, que acabó incorporándose a la Corona de Aragón en 1504. El enfrentamiento con Francia fue básico en la futura evolución de la Monarquía Hispánica, ya que esta pasó a ocupar la hegemonía en el continente y, para asegurarla, los Reyes Católicos realizaron una política matrimonial con sus hijos cuyo objetivo era aislar a Francia. De estos matrimonios, el más trascendental fue el de la princesa Juana “La Loca”, finalmente heredera de la Monarquía, con Felipe “El Hermoso”, hijo de Maximiliano I de Austria y María de Borgoña.

Estado Moderno: establecimiento de una monarquía autoritaria (ejército permanente, sometimiento de la nobleza, corregidores, consejos, chancillerías, Real Patronato, Inquisición).

El Imperio de los Austrias Mayores (1516-1598)

Reinado de Carlos I (1517-1556): se establece definitivamente la monarquía confederal hispánica al unir en su persona la herencia centroeuropea de su padre Felipe el Hermoso (Flandes, Franco Condado, Austria y Corona Imperial) y la de su madre Juana La Loca (Castilla, Corona de Aragón), predominando un sentido patrimonial de la monarquía, es decir, el rey tenía como patrimonio distintos reinos que mantenían su propia organización político-administrativa y leyes o fueros. Durante su reinado se estableció definitivamente el Estado Moderno gracias a su victoria frente a los comuneros castellanos y los agermanados valencianos y mallorquines. Además, se produce una importante expansión en América con la conquista de los imperios azteca e inca. En cuanto a la política exterior, estuvo basada en la defensa de la “Universitas Christiana”, es decir, la defensa de la unidad de la cristiandad bajo la autoridad política del emperador y la religiosa del papa. De esta defensa surgieron los enfrentamientos con Francia por la hegemonía política en el continente, con el Imperio Otomano por su expansión en Europa Oriental y con los príncipes alemanes protestantes. El fracaso o estancamiento en estos enfrentamientos, le llevó a abdicar en 1556, dividiendo su Imperio: la Corona Imperial y Austria para Fernando y el resto para Felipe.

Reinado de Felipe II (1556-1598): durante su reinado culmina la unificación peninsular al proclamarse rey de Portugal (1580). Su política exterior sigue basada en la defensa del catolicismo frente a los hugonotes franceses, Inglaterra, los otomanos y la Holanda protestante. Sin embargo, la monarquía se ve impotente para mantener todos estos enfrentamientos, viéndose obligado el rey a decretar varias bancarrotas durante su reinado y esquilmando los recursos económicos de Castilla con una fortísima presión fiscal. En política interna, se lleva a cabo una fuerte represión interna contra las disidencias religiosas, acrecentándose la presión inquisitorial, tomando fuerza de ley los decretos del Concilio de Trento en 1564 y provocando la rebelión de los moriscos granadinos entre 1568 y 1571, que acabaron siendo expulsados a otras zonas castellanas.

La decadencia de los Austrias Menores (1598-1700)

La decadencia de la monarquía hispánica se produjo por la debilidad de los monarcas, que dejan las tareas de gobierno efectivo en manos de validos como el duque de Lerma o el conde-duque de Olivares, por la fuerte crisis demográfica y socioeconómica, por el descenso de las remesas de metales preciosos americanos, por la fuerte inflación y por la corrupción y mala gestión generalizadas. Sin embargo, el siglo XVII es el Siglo de Oro para las artes y las letras, con grandes personalidades como Velázquez, Cervantes y Lope de Vega.

Reinado de Felipe III (1598-1621): durante su reinado las dificultades financieras de la monarquía hispánica llevan a buscar la paz con las protestantes Inglaterra y Holanda. Para seguir manteniendo el ideal de defensa del catolicismo se decretó la expulsión de los moriscos en 1609, medida que acrecentó la crisis socioeconómica.

Reinado de Felipe IV (1621-1665): durante el valimiento del Conde-Duque de Olivares se llevó a cabo un programa de reformas que perseguía la unificación centralista de la Monarquía HIspánica siguiendo el modelo castellano. Sin embargo, la primera medida, la Unión de Armas, que establecía una contribución proporcional de cada reino para el ejército de la monarquía, provocó las sublevaciones de Cataluña y Portugal en 1640, que provocaron la caída del valido y la independencia de Portugal.

Reinado de Carlos II (1665-1700): la crisis socioeconómica toca fondo y se pierde de manera definitiva la hegemonía europea en favor de la Francia de Luis XIV. A ello se unen los constantes problemas físicos del monarca, producto de la consanguinidad de los matrimonios reales, destacando entre ellos su falta de descendencia. Finalmente, en 1700 elige como sucesor a Felipe de Anjou, de la Casa de Borbón y nieto de Luis XIV, dando lugar a su muerte a la Guerra de Sucesión (1700-1713).

ORGANIZACIÓN POLÍTICA, SOCIAL Y ECONÓMICA

Todas estas características serán analizadas en profundidad en el tema siguiente, indicando ahora sólo sus líneas generales.

Estructura político-administrativa de la Monarquía Hispánica

Monarquía casi confederal: unión de distintas entidades políticas independientes en la persona del monarca.

Gobierno centralizado en la Corte y organizado en secretarios y Consejos; marginación política de las Cortes de cada reino (jurar al monarca y votar nuevos impuestos), administración territorial (virreyes, capitanes generales o gobernadores) y administración local (concejos controlados por los corregidores).

Organización social

Sociedad estamental: estamentos privilegiados (nobleza y clero: monopolio cargos públicos, propiedad de la tierra, exención fiscal y justicia propia) y no privilegiados (estado llano). Todos ellos muy heterogéneos en cuanto a su nivel de riqueza.

Economía

Estancamiento demográfico (Ciclo demográfico antiguo).

Predominio de una agricultura de subsistencia. Deficiente estructura de la propiedad: grandes latifundios de nobleza y clero trabajados por jornaleros. Escaso desarrollo técnico. Predominio de los intereses ganaderos (Mesta) sobre los agrarios.

Escaso desarrollo de la artesanía, exportación de materias primas e importación de productos elaborados.

Monopolio comercial en América, pero en realidad actúan como intermediarios. La economía americana se basó en la minería y en el trabajo indígena obligatorio (encomiendas).

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LA EDAD MEDIA: TRES CULTURAS Y UN MAPA POLÍTICO EN CONSTANTE CAMBIO (711-1474)

Resumen del Tema 2 de Historia de España para Selectividad (Andalucía) referente a la Edad Media, por Carlos Javier Garrido García.

Alfonso II de Asturias, elaborador del concepto de “reconquista”.

INTRODUCCIÓN

El periodo comprendido entre la invasión musulmana (711) y el fin del proceso de “Reconquista con la ocupación castellana de Granada (1492) configura dos de las características básicas de la España contemporánea: la diversidad lingüística y cultural de los reinos cristianos que surgen en el norte frente al Islam, que dieron lugar a la monarquía confederal moderna y a los problemas nacionalistas contemporáneos, y el proceso de reconquista que estos reinos inician y que supone una situación bélica casi constante y un proceso de repoblación en el que nobleza e instituciones eclesiásticas fueron determinantes, dando lugar a la expansión en el norte de África y América con los Austrias y al subdesarrollo económico debido a la deficiente estructura de la propiedad agraria.

AL-ANDALUS: LA ESPAÑA ISLÁMICA

La conquista musulmana

La conquista de la Península por los musulmanes fue un proceso rápido debido a las luchas internas de los visigodos y a las dificultades por las que atravesaban las clases más populares por la prefeudalización y los judíos por las medidas segregadoras, por lo que ambos grupos recibieron a los musulmanes como libertadores. Así, entre los años 711 y 715 toda la Península, con la excepción de la franja septentrional, quedó en manos musulmanas.

Como consecuencia de ello, la nueva sociedad quedó conformada por una minoría dominante de invasores árabes y bereberes y la mayoría sometida de los conquistados: la población hispanorromana de religión cristiana (los denominados mozárabes) que era el grupo más numeroso, aunque su número fue decreciendo debido a las conversiones al Islam, dando lugar al que fue el grupo predominante en Al-Ándalus, los muladíes, y por último la minoría judía.

Fase de dominio musulmán: del emirato al califato (711-1031)

Emirato dependiente (711-756): tras la conquista, se estableció para el gobierno de la Península un emir dependiente del Califato Omeya de Damasco.

Emirato independiente (756-929): Tras la caída del Califato Omeya y el establecimiento del Califato Abbásida, el príncipe omeya Abderramán I se refugió en la Península, estableciendo un emirato independiente en el aspecto político, aunque seguía dependiendo en el aspecto religioso, al menos teóricamente, del Califato Abbásida. El nuevo emir hubo de enfrentarse a las disputas internas entre árabes y bereberes, a las sublevaciones de mozárabes y muladíes y a los núcleos de resistencia cristiana surgidos en el norte peninsular que, tras consolidarse, inician un lento proceso de expansión hacia el sur.

Calitafo (929-1031): con el acceso al poder de Abderramán III el emir logra consolidar su autoridad y restablecer la unidad territorial gracias a varias campañas militares. Gracias a ello, en el año 929 se proclama califa, es decir, máxima autoridad civil y religiosa, dejando de depender de los califas de Oriente. Además, gracias a su influencia en el norte de África, consigue controlar las rutas comerciales de la zona, y con ello el suministro de oro del Sudán a Europa, siendo esta una de las causas fundamentales del auge económico de la época. En el terreno político, se establece un estado autocrático, en el que el califa detentaba todos los poderes. Además, establece un ejército profesional y una administración jerarquizada. Territorialmente el califato se divide en coras gobernadas por un representante del califa, el wali, y para la administración de justicia se establecen los cadíes. El máximo apogeo del califato se registra con Al-Hakan II, entrando en crisis con Hixem II, que delegó sus poderes en su visir Almanzor. Este y sus sucesores no pudieron frenar los conflictos internos, que acabaron por disgregar el califato, finalmente disuelto el año 1031.

Fase de dominio cristiano (1031-1492)

La disgregación del califato dio lugar a numerosos estados independientes, los reinos de Taifas, sólo unificados temporalmente por la invasión de grupos integristas procedentes del norte de África como los almorávides (1085-1147) y los almohades (1171-1212). Coincidiendo con esta situación crítica, los reinos cristianos se ven cada vez más fuertes para impulsar la reconquista, de la que solo sale indemne el reino nazarí de Granada, que pervive desde el 1245 al 1492 gracias a su vasallaje con respecto al reino de Castilla, la crisis en que cae sumido este último tras los grandes avances del siglo XIII y su hábil diplomacia.

LA ESPAÑA CRISTIANA EN LA EDAD MEDIA Y EL PROCESO DE RECONQUISTA

La conquista musulmana no fue efectiva en la franja norte peninsular, surgiendo allí una serie de reinos cristianos caracterizados por su inicial debilidad y aislamiento, pero que constituyen la base de la configuración en la Edad Media de los grandes cuatro reinos de Castilla, la Corona de Aragón, Navarra y Portugal, que a partir del siglo XI ganan la partida a Al-Andalus en el proceso reconquistador.

El nacimiento de los reinos cristianos y el proceso de reconquistador

El primer núcleo de resistencia cristiano surge en Asturias tras la batalla de Covadonga (722), surgiendo el principado de Asturias, germen del reino de León, en el que destaca la labor de Alfonso II (791-842) que inicia el proceso de expansión hacia el sur y lo justifica autoproclamándose heredero de la monarquía visigoda, surgiendo entonces el concepto de “Reconquista”. Del mismo modo surgen los reinos de Navarra, Aragón, los condados catalanes dentro de la Marca Hispánica carolingia y Castilla.

Hasta el siglo XI el proceso de reconquista es muy lento por la fortaleza del emirato y del califato, pero tras la disgregación de este en 1031 se intensifica, siendo sus grandes hitos la conquista de Toledo en 1085, la de Zaragoza en 1118, la victoria de las Navas de Tolosa en 1212 y las ocupaciones de Palma de Mallorca (1229), Córdoba (1236), Valencia (1238), Jaén (1246), Sevilla (1248) y Cádiz (1262).

Los siglos XIV y gran parte del XV son de fuerte crisis interna para los reinos cristianos debido a las epidemias de peste y a los conflictos internos entre bandos nobiliarios, frente a los cuales la autoridad real se ve cada vez más impotente. En cualquier caso, esta es la época de la expansión aragonesa en el mediterráneo occidental.

La repoblación

La repoblación es la ocupación y colonización de las tierras arrebatadas a los musulmanes en el proceso de reconquista.

En este proceso podemos distinguir dos grandes fases: la primera, hasta el siglo XI, marcada por la lentitud del avance, por lo que se llevó a cabo a través de la “presura” o apropiación individual. Es decir, del ofrecimiento de pequeños lotes de tierra a los repobladores, de manera complementaria a la colectiva llevada a cabo por señores y monasterios; y la segunda, entre el siglo XI y XIII, en el que la rapidez y amplitud del avance hizo que la tierra fuera entregada en grandes lotes a señores, instituciones eclesiásticas y concejos. U(na diferencia básica entre Castilla y Aragón durante la Edad Media fue el trato a los vencidos, expulsados mayoritariamente as partir de la sublevación mudéjar de 1264 en la primera y mantenidos en el terreno en grandes comunidades en el segundo.

La principal consecuencia de las diferencias entre ambas fases es la desigual estructura de la propiedad agraria en la Península, con un norte en el que predominan las pequeñas y medianas propiedades campesinas, aunque con el problema de un creciente minifundismo por los repartos de herencias, y con un sur en el que predominaban los grandes latifundios y la mayor parte de la población agraria eran jornaleros sin tierras.

Características políticas, económicas y sociales de los reinos cristianos peninsulares en la Edad Media

Se establecen ahora las bases económicas y sociales que predominan en el Antiguo Régimen: economía agraria de base señorial y sociedad estamental, aunque el proceso de reconquista supuso que en los reinos peninsulares hubiera características singulares como una mayor presencia de campesinado libre, una mayor fortaleza e independencia de los concejos municipales y la presencia de comunidades mudéjares y judías.

En el ámbito político, en la Edad Media se establecen unas monarquías feudales que, en su lucha frente a nobleza y clero por asentar su poder, se van apoyando en la burguesía ciudadana, lo que explica la importancia de las Cortes o parlamentos estamentales. Frente a los amplios poderes de los monarcas castellanos, que acumulan en sus manos todos los poderes y establecen un estado unificado y centralista, en la Corona de Aragón predomina el “pactismo”, es decir, que el poder del monarca dependía del pacto con sus súbditos, por lo que sus poderes estaban limitados por las Cortes que los representaban. Además, la corona de Aragón era una monarquía confederal compuesta por varios reinos (Valencia, Aragón, Mallorca, Cerdeña, Sicilia, condados catalanes) que solo compartían al mismo monarca pero que tenían sus leyes e instituciones propias, es decir, sus propios fueros.

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LA PENÍNSULA IBÉRICA DESDE LOS PRIMEROS HUMANOS HASTA LA DESAPARICIÓN DE LA MONARQUÍA VISIGODA

Resumen del Tema 1 de Historia de España para Selectividad (Andalucía) referente a la Prehistoria , Edad Antigua y Reino Visigodo, por Carlos Javier Garrido García.

Reyes visigodos en el “Codex Vigilanus”.

LA PREHISTORIA

Paleolítico

Comprende desde la aparición de los primeros vestigios humanos (1’3 millones de años, en Orce) hasta el desarrollo de sistemas de productores de alimentos (10.000 a.C.). Los grupos humanos de todo este periodo se dedicaban a la caza y recolección.

Paleolítico Inferior (1’3 millones a 100.000 a.C.): Es una época de clima cálido. Los primeros restos de homínidos se localizan en Orce y corresponden a industria lítica asociada a Homo Erectus, con una antigüedad de en torno a 1’3 millones de años. Algo más recientes son los restos localizados en Atapuerca (Burgos), datados con una antigüedad en torno a los 700.000 años y correspondientes al Homo Antecessor, antecedentes de los neandertales. La industria lítica del Paleolítico Inferior viene definida por las bifaces o hachas de mano de doble filo.

Paleolítico Medio (100.000-35.000 a.C.): Es la época de las glaciaciones. En este periodo predomina en la península el Hombre de Neanderthal, homínido que presentaba características de adaptación a un clima más frío (mayor envergadura y capacidad craneal, arco supraorbital, etc). Su industria lítica es la denominada Musteriense, caracterizada por útiles como cuchillos, buriles y raederas elaborados a partir de lascas. Además, los neandertales se caracterizan por su hábitat en cuevas y por presentar los primeros ritos de enterramiento ya que aparecen los enterramientos acompañados de útiles, alimentos y flores.

Paleolítico Superior (35.000-10.000 a.C.): El clima se va templando progresivamente. Procedente de África, hace su aparición en la Península el Homo Sapiens. En cuanto a sus útiles, destacan dos culturas: la solutrense, caracterizada por los útiles de sílex, y la magdaleniense, caracterizada por los útiles de hueso y las primeras muestras de arte parietal (con el ejemplo principal de Altamira, destacan por su naturalismo, por las figuras aisladas sin componer aparentemente escenas y se le supone una función mágica propiciatoria de la caza) y mobiliario (en el que destacan las venus o figuras femeninas fomentadoras de la fertilidad).

Mesolítico

Comprende desde el 10.000 al 5.000 a.C.

Es un periodo de transición entre el Paleolítico y el Neolítico. Destacan los útiles de piedra de pequeño tamaño (microlitismo) con carácter compuesto, ya que su utilizaban asociados a madera o hasta de animales (lanzas, flechas, hachas). En el aspecto artístico destaca el Arte Levantino, caracterizado por un creciente, utensilios compuestos, arte levantino (progresivo esquematismo hasta llegar al abstraccionismo geométrico neolítico y composición de escenas como bailes o cacerías).

Neolítico

Se desarrolla entre el 5.000 y 2.000 a.C.

Este periodo está caracterizado por el establecimiento progresivo de una economía productora basada en la agricultura y ganadería. Esta economía surgió en el llamado “Creciente Fértil” en Oriente Próximo y se fue difundiendo progresivamente por el Mediterráneo. De ahí que en la Península Ibérica las primeras zonas que pasan al Neolítico sean el Levante y Sur peninsular. El paso a una economía productora fue revolucionario, suponiendo, por un lado, la sedentarización de una población hasta entonces nómada y un crecimiento demográfico por la mejora de la alimentación, provocando ambos elementos el inicio de la urbanización o surgimiento de ciudades. Por otro lado, el aumento de la producción y la acumulación de excedentes favorecieron el surgimiento del comercio y la estratificación social y política, que terminó dando origen a las ciudades-estado en sustitución de las estructuras tribales.

Podemos distinguir dos grandes fases en este periodo: el Neolítico Antiguo, caracterizado por la cerámica cardial (decoración impresa con conchas) y que se desarrolla en el litoral mediterráneo, y el Neolítico Pleno, caracterizado por la cerámica pintada y en el que destacan las culturas de los sepulcros de fosa (Cataluña) y la denominada “Cultura de Almería”.

Edad de los Metales

Se desarrolla a partir de 2.000 a.C.

Este periodo se caracteriza por el surgimiento de la metalurgia, innovación técnica que supuso un aumento de la producción y, con ello, de los núcleos urbanos, de la estratificación social y de las relaciones de poder entre grupos.

Podemos diferenciar dos grandes etapas, que coinciden en que el desarrollo se centra en el sureste peninsular: la Edad del Cobre, en la que destaca la Cultura de los Millares, caracterizada por poblados amurallados y necrópolis, y la Edad del Bronce, en la que destaca la Cultura del Argar, caracterizada por enterramientos domésticos, una fuerte jerarquización social y la arquitectura megalítica (dólmenes de enterramiento).

LA EDAD ANTIGUA

Las colonizaciones

Durante este periodo la Península Ibérica sufre la influencia cultural de pueblos procedentes del Mediterráneo Oriental mucho más desarrollados y en los que ya se utilizaba la escritura. Estos pueblos establecieron en la Península, especialmente en su litoral mediterráneo, factorías para el intercambio comercial, buscando la compra de materias primas (metales, pesca, salazones, salinas, tinturas) y la venta de productos elaborados (abalorios, cerámica, perfumes).

Los principales pueblos colonizadores fueron los Fenicios, cuya presencia en la Península se constata desde siglo VIII a.C. en el sur y sureste peninsular; los Griegos, que se implantan sobre todo desde siglo V a.C. desde la colonia de Massalia (Marsella) y especialmente en el noreste peninsular; y los Cartagineses, que procedentes de la colonia fenicia de Cartago se anexionaron en la Península de las factorías fenicias y conquistaron el sur y este peninsular a partir del año 237 a.C.

Las colonizaciones supusieron un fuerte desarrollo económico, cultural y social para los pueblos peninsulares, al entrar en contacto con civilizaciones más avanzadas. Sin embargo, esta incidencia fue desigual, siendo muy importante en el litoral mediterráneo, menor en el interior y escasa en el noroeste.

Las grandes culturas prerromanas

La influencia de las colonizaciones y las invasiones celtas que incidieron especialmente en el noroeste peninsular configuran tres grandes conjuntos de culturas prerromanas: los pueblos íberos, localizados en el sur y este peninsular (sur y este), celtas (noroeste) y celtíberos (zona de transición del centro peninsular).

Los Celtas eran un pueblo de origen indoeuropeo que se estableció en el norte y noroeste peninsular a partir del 1.100 a.C. Se caracterizaban por el uso de la metalurgia del hierro, una economía básicamente ganadera, el establecimiento de poblados fortificados denominados castros con casas de planta circular y el desarrollo de prácticas funerarias de incineración.

Los Íberos son el conjunto de pueblos del sur y este peninsular muy influidos por los pueblos colonizadores. Tienen su precedente en la cultura tartésica, surgida en el valle del Guadalquivir gracias a la influencia fenicia y caracterizada por el establecimiento de organizaciones estatales monárquicas. Los íberos se organizaban en torno a la tribu y las ciudades-estado que extendían su influencia en un entorno rural. Nunca existieron reinos o Estados. Se caracterizan también por una fuerte jerarquización social y política y un gran desarrollo artístico con destacada influencia griega.

La Hispania romana

Roma inicia la conquista de la Península a partir del 218 a.C. en el marco de las guerras púnicas contra Cartago. En el proceso de conquista podemos diferenciar tres grandes fases: entre los años 218-206 a.C. los romanos conquistan el sur y el levante mediterráneo; entre los años 206-133 a.C. se ocupa el centro y oeste peninsular gracias a las victorias en las guerras contra celtíberos y lusitanos; y entre los años 29-19 a.C. se termina la conquista con las victorias en las guerras cántabro-astures.

La conquista supuso la Romanización de la Península, es decir, la asimilación de las estructuras políticas, sociales, económicas, culturales e ideológicas del Imperio Romano. Este proceso varió en intensidad según el grado de desarrollo previo de los pueblos prerromanos, siendo muy intenso en las zonas íberas, menor en las celtíberas y celtas y muy tenue en las zonas de cántabros y vascones. Los principales agentes de romanización fueron el ejército, las colonias en las que se asentó población de origen itálico, el alistamiento de indígenas como tropas auxiliares, el intenso proceso de urbanización, la unificación lingüística a través de la difusión-imposición del latín y el establecimiento de una amplia red de calzadas de comunicación.

En cuanto a la organización política, lo romanos dividieron la Península en provincias. La primera división provincial data del año 197 a.C., estableciéndose dos: Hispania Citerior e Hispania Ulterior. En el año 27 a.C. se establecieron tres provincias: Bética, Lusitania y Tarraconense, a las que se añadieron en el siglo III las Cartaginense, Gallaecia y Balearica. Cada provincia se dividía en conventus o distritos judiciales. En cuanto a las ciudades, estas se jerarquizaban en tres niveles: colonias, en las que se asentaba población de origen itálico que gozaba de plenos derechos y extendían su dominio sobre un extenso ámbito de influencia; los municipios, en los que la población indígena gozaba de parte de los derechos de la población romana; y las ciudades federadas, libres o estipendiarias, en las que su población indígena tenía unos derechos limitados.

En cuanto a la explotación económica, los romanos fomentaron el desarrollo minero y agrario para la exportación, y se produjo un fuerte crecimiento de la artesanía y el comercio.

Por último, en cuanto a la organización social, esta era piramidal, dividiéndose la población en dos grandes grupos: no libres (esclavos) y libres. En estos últimos se distingue entre los ciudadanos romanos de los órdenes senatorial, ecuestre y decurional, la plebe o ciudadanos no privilegiados y los no ciudadanos como peregrinos y libertos. La mayoría de la población hispanorromana eran peregrinos, es decir, personas libres que disfrutaban de derechos civiles pero no políticos.

LA MONARQUÍA VISIGODA

El Imperio Romano entró en crisis a partir del siglo III, lo que posibilitó la invasión del mismo por los pueblos bárbaros procedentes del centro y este de Europa. En el caso de la Península Ibérica, las invasiones se inician el año 409 por los pueblos vándalos y alanos, que terminaron pasando al norte de África, y por los suevos, que se asentaron en el noroeste peninsular. A partir del 415 penetran en la península los visigodos, que se habían establecido en el sur de Francia. Su reino se consolida con la caída del Imperio el 476, pero fueron expulsados del norte de los Pirineos por los francos tras la Batalla de Vouillé (507), pasando a establecer su capital en Toledo.

Los visigodos sometieron a la población hispanorromana, imponiendo una estricta segregación política, jurídica, social y religiosa, esta última debida al carácter arriano de los visigodos frente al catolicismo de los hispanorromanos.

Los visigodos consiguieron la unificación territorial al ocupar toda la Península durante el reinado de Leovigildo (573-586) al conseguir derrotar a los suevos del noroeste y a los bizantinos del sur. Esta unificación territorial se vio acompañada de la unificación religiosa con Recaredo, que estableció la conversión de los visigodos al catolicismo el año 589. Con ello disminuyó la segregación entre visigodos e hispanorromanos, fundiéndose las élites de ambos grupos.

Pese a todo lo anterior, en el terreno económico la monarquía visigoda se caracteriza por la crisis del comercio y la artesanía y la intensa ruralización. Además, en el campo se produce una prefeudalización, configurándose una élite que dominaba amplias posesiones territoriales trabajadas por población dependiente. Esta prefeudalización afectó también al ámbito político, concediendo los reyes visigodos amplios poderes a sus representantes territoriales, los denominados “dux”.

A principios del siglo VIII el reino visigodo se encontraba en crisis: la prefeudalización produjo un fuerte descontento social, las medidas antijudías provocaron un descontento de este colectivo y tras la muerte del rey Witiza se produjo un enfrentamiento entre el nuevo rey Rodrigo y los hijos del anterior. Todo ello facilita la entrada de los musulmanes en la península el 711: la población sometida al feudalismo y los judíos recibieron a los musulmanes como libertadores y fueron los hijos de Witiza los que los llamaron a la Península como tropas mercenarias para derrotar a Rodrigo.

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EL MÉTODO HISTÓRICO: RESPETO A LAS FUENTES Y DIVERSIDAD DE PERSPECTIVAS

Tema introductorio para la preparación de la Historia de España para Selectividad sobre el método histórico, por Carlos Javier Garrido García.

Portada de la revista “Annales”, en torno a la cual surgió una de las más influyentes escuelas historiográficas contemporáneas.

La Historia es la ciencia social que estudia el pasado de la humanidad, utilizando para ello un método científico propio. En este sentido, se diferencia de la simple memoria del pasado, que sería, en palabras del historiador Hobsbawn, un mecanismo de selección que permite “leer los deseos del presente en el pasado”. Por tanto, la Historia sería objetiva, la memoria subjetiva. Su utilidad práctica, aparte instrumentalizaciones, es el conocimiento del presente a través de la comprensión de las causas que lo han hecho tal cual es.

EL MÉTODO CIENTÍFICO DE LA HISTORIA

De una manera muy sintética y superficial, el método científico en Historia parte de las siguientes premisas:

1/ Análisis de la historiografía o estado de la cuestión como punto de inicio.

2/ Planteamiento de hipótesis que deben ser confirmadas, o refutadas, por la investigación.

3/ Multicausalidad: los acontecimientos y procesos históricos cuentan con variables muy amplias (políticas, sociales, económicas, culturales, etc…), por lo que su explicación es, por fuerza, multicausal, lo mismo que son variadas sus consecuencias, que automáticamente se convierten en causa de otros acontecimientos o procesos.

4/ Interdisciplinariedad: la Historia se ve complementada y enriquecida por las actividades y la relación con otras ciencias afines como la Geografía.

5/ Análisis crítico de las fuentes disponibles para el estudio del pasado.

LAS FUENTES

Las fuentes para el estudio del pasado pueden ser clasificadas en primer lugar en primarias o históricas y secundarias o historiográficas.

Las fuentes primarias o históricas son elementos pertenecientes al pasado objeto de estudio, es decir, originales de la época. Son muy variadas, destacando los restos materiales, objeto de estudio de la arqueología y de la Historia del Arte, como utensilios, enterramientos, monumentos, viviendas; y los documentos escritos. Estos últimos pueden ser clasificados según su contenido (político, económico, social) o su autor (eclesiásticos, civiles, privados, señoriales, prensa). Para el análisis de estas fuentes, sobre todo los textos escritos, es fundamental un método crítico que nos permita conocer no sólo el contenido concreto del documento, sino también sus condicionantes e intencionalidad. Por último, destacar para sucesos más próximos al presente de fuentes como las audiovisuales y los testimonios orales, fuentes que, como las escritas, necesitan de un análisis crítico.

Las fuentes secundarias o historiográficas son los análisis históricos realizados por el ser humano con posterioridad a los acontecimientos, es decir, serían textos de historia. A este respecto, hay que tener en cuenta la evolución y la diversidad de perspectivas con que se ha estudiado la Historia a lo largo del tiempo.

LA DIVERSIDAD DE PERSPECTIVAS

En el tema de las perspectivas de la Historia son varios los elementos que debemos tener en cuenta. Así, por un lado los estudios históricos varían en función del tiempo y espacio analizado, pudiéndose así hablar de estudios de tiempo largo, de tiempo medio y de tiempo corto o acontecimientos o procesos puntuales: no es lo mismo estudiar la Historia de España contemporánea, que la de la II República o la de la huelga revolucionaria de 1934. En cuanto al espacio, no es lo mismo estudiar la Historia Europea, la de España, la de Andalucía o la de Siles, pudiéndose así hablar de estudios generales, nacionales, regionales o locales. Aunque tradicionalmente se consideraba a la Historia de tiempo corto y local como algo secundario, esta es en realidad la base para los estudios de ámbito superior.

Por otro lado, la perspectiva del estudio histórico depende de las propias perspectivas de su autor, dependientes a su vez de diversos condicionantes:

1/ La época en la que vivió, lo que varía sus intereses, perspectivas, valores, instrumentos de análisis, etc…

2/ Su ideología o intereses, que condicionan el análisis, interpretación y selección de las fuentes.

3/ Su pertenencia a las diversas escuelas historiográficas existentes a lo largo del tiempo, como positivismo, escuela de Annales, marxismo, cuantitativismo, etc…

De lo anterior se deduce que la Historia no sólo debe analizar de manera crítica las fuentes primarias, sino también las secundarias o historiográficas.

CONCLUSIÓN: ¿ES REALMENTE LA HISTORIA UNA CIENCIA?

La existencia de diferentes perspectivas y la interferencia de los intereses e intencionalidades de los autores o grupos que los respaldan nos podrían hacer dudar de la objetividad que la Historia, como ciencia, debe tener. Sin embargo, frente a ello, hay que destacar dos elementos:

1/ La diversidad de perspectivas, además de cómo problema, se puede contemplar como una variedad enriquecedora. Además, esta diversidad de perspectivas y las interferencias son comunes a todas las ciencias.

2/ La objetividad debe ser una meta para la Historia a la que siempre debe tender pese a las dificultades o intereses. Conocer este problema es lo que nos permite, en realidad, analizar de manera crítica no sólo nuestro pasado sino también el estudio que se ha hecho sobre él.

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LA GUERRA CIVIL EN UN PUEBLO DE LA ALPUJARRA ALMERIENSE: BENÍNAR (1936-1939)

Historia de Benínar (Almería) durante la Guerra Civil (1936-1939), por Carlos Javier Garrido García.

Vista general del desaparecido pueblo de Benínar.

INTRODUCCIÓN

El periodo de nuestra historia iniciado con la proclamación de la II República en 1931 y que acabó con el establecimiento de la Dictadura del general Franco es, sin duda, uno de los más apasionantes, de ahí que la producción historiográfica a él asociado tan sólo sea parangonable a la de la II Guerra Mundial. La bibliografía sobre el periodo que nos ocupa es inmensa, aunque me atrevería a recomendar una obra de Preston en la que, aparte de ser una adecuada síntesis, se incluye además un interesante ensayo historiográfico que puede servir de guía y primera aproximación (PRESTON, 2006: 333-364).

El marco geográfico estudiado en este trabajo es la desaparecida localidad alpujarreña de Benínar, origen de mi familia política, que me va a permitir analizar cómo afectó la guerra en las pequeñas localidades alejadas de los focos de la gran política.

Las fuentes utilizadas para este trabajo han sido tanto bibliográficas como documentales. En cuanto a las primeras han sido de uso imprescindible las obras dedicadas a la II República, Guerra Civil y primer franquismo en la provincia de Almería, conteniendo algunos datos sobre Benínar. Entre ellas, hay que destacar sin duda las obras de Rafael Quirosa-Cheyrouze sobre la Guerra Civil en la provincia, la de Eusebio Rodríguez sobre la represión de posguerra y la de Antonio Sánchez sobre la depuración franquista del magisterio almeriense. No hay que olvidar tampoco las aportaciones de Tapia Garrido sobre el conflicto en la Baja Alpujarra, Benínar incluido (TAPIA GARRIDO, 2000: 517-528).

Por lo que se refiere a las fuentes documentales, la principal ha sido la Causa General, custodiada en el Archivo Histórico Nacional (CAUSA GENERAL), recopilación de información dirigida por el Fiscal del Tribunal Supremo sobre los sucesos de la retaguardia republicana, especialmente la represión, y realizada a partir del Decreto de 26 de abril de 1940 con el objetivo de justificar la represión franquista y el mismo régimen. Una información, por tanto, mediatizada por la ideología de los vencedores, hecho que hay que tener en cuenta. Por otra parte, he usado las bases de datos de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica del sindicato CGT (www.todoslosnombres.org) y de la Fundación Pablo Iglesias del PSOE, en este caso las Biografías del socialismo español (www.fpabloiglesias.es).

SITUACIÓN SOCIAL DE BENÍNAR

Al final de la época morisca, en 1568, Benínar tenía 20 vecinos, unos 80 habitantes, todos ellos moriscos. La rebelión de estos entre 1568 y 1570 supuso la despoblación del lugar (TAPIA GARRIDO: 286). Las tareas de repoblación con cristianos viejos se iniciaron en 1574, asentándose en la localidad 11 vecinos, es decir, la población quedó prácticamente reducida a la mitad, correspondiendo a cada vecino una “suerte” compuesta por 7’5 marjales de riego, 6 fanegas de secano, 1 fanega de viña, 5’5 olivos, 3’5 higueras y 1 casa (TAPIA GARRIDO: 305-306).

Esta nueva población supuso el origen de la estructura social que predomina en la Edad Moderna y Contemporánea, al significar la concentración de las principales propiedades del pueblo en unas pocas familias. Así, el posterior crecimiento de la población en los siglos XVII y XVIII hizo que la población excluida fuera creciendo. Muestra de ello son los datos que aporta el Catastro de Ensenada en 1751 (CATASTRO DE ENSENADA). Para entonces la localidad contaba con 45 vecinos, de los que 12 ó 13 residían en cortijos, sumando 212 habitantes. Es decir, con respecto a 1574 se había cuadriplicado la población, lo que había deteriorado hasta niveles extremos la estructura social de la localidad, más aún teniendo en cuenta que entre esa fecha y 1751 no se detecta un aumento apreciable de la superficie cultivada (TAPIA GARRIDO: 306). Así, para entonces había unos 40 jornaleros en Benínar, los cuales debido a “la miseria y pobreza de este Pueblo, no tienen en qué trabajar todo el año, por lo cual salen de él a los Pueblos más inmediatos a buscar donde trabajar”. Por otra parte, al informar sobre los “pobres de solemnidad”, se indica “que esta villa es toda de pobres, o la maior parte, que por razón de bejez o de accidentes habrá de solemnidad tres o quatro”.

El posterior crecimiento demográfico del siglo XIX no haría sino empeorar la situación. Así, en 1846 los habitantes de la localidad eran 538 (MADOZ: 221-222) y en 1857 ascendían a 1.006 (TAPIA GARRIDO: 483), un fuerte crecimiento que se puede deber a la inmigración atraída por el desarrollo de la minería del plomo en la Sierra de Gádor. Sin embargo, la minería se estanca a partir de 1874 (TAPIA GARRIDO: 532-533), y lo mismo hace la población de Benínar, situándose en 982 habitantes en 1900 y no dejando de descender a partir de entonces (TAPIA GARRIDO: 495), llegando a 953 habitantes en 1930 y 800 en 1940. Es decir, acabada la minería, la población de la localidad, mayoritariamente jornalera, se vio obligada en parte a la emigración, que funcionaría como válvula de escape de la tensión social. Sin embargo, no la eliminó totalmente, aflorando con toda su fuerza a raíz del fracaso del golpe de Estado de julio de 1936. 

EL INICIO DE LA GUERRA

La polarización política característica de la España de los años 1930 parece que no había llegado a Benínar si nos atenemos a los informes de las autoridades franquistas de la posguerra. Así, indicaban que con anterioridad a la guerra “no ocurrieron hechos que alteraran el orden ni hubo atropellos a personas y propiedades”, y que “no hubo propaganda ni excitaciones a la violencia” por parte de las izquierdas, mientras que por parte de los individuos de derechas “no hubo actos de participación en pro del Movimiento Nacional por adoptar el vecindario una actitud pasiva” (CAUSA GENERAL: 12-14). Sin embargo, los hechos acaecidos al iniciarse la guerra demuestran lo contrario.

El golpe de Estado iniciado en el protectorado de Marruecos el 17 de julio de 1936 se extendió a la península el día 18. En Almería la sublevación se inició el 21 de julio de 1936, pero se saldó con un fracaso. En Benínar, el conocimiento del golpe supuso que se formara el día 20 un “Comité Rojo”, compuesto por el alcalde en esos momentos, Francisco Sánchez Sánchez, al que acompañaban como vocales Gracián Rincón Fernández, Adolfo Sánchez Román, Francisco Sánchez Román, Antonio Moreno Sánchez, José Sánchez Román y Andrés Pérez Sánchez. Su primera decisión fue la de desarmar de las personas de derechas, requisándose sus escopetas, entre otros, a Antonio González Romero, Facundo Sánchez Quero, Antonio Sánchez Sánchez, Francisco Blanco Maldonado y Juan Ruiz Martín. Las armas se depositaron en la casa de Manuel Martín Rodríguez, jefe de Izquierda Republicana, que sirvió también de sede inicial del Comité, y con ellas se armaron milicianos que montaron guardia en la población y sus inmediaciones “para oponerse al Ejército Nacional”. Todo ello vino acompañado de los primeros actos revolucionarios, como el saqueo de la Iglesia “y profanación del Sagrario e Imágenes” (CAUSA GENERAL: 5-6).

Portada de la Iglesia parroquial de Benínar.

EL PROCESO REVOLUCIONARIO: REPRESIÓN E INCAUTACIONES

Junto al saqueo de la Iglesia parroquial, el “Comité Rojo” inició a partir del 29 de julio y continuó durante los meses a agosto y septiembre de 1936 una fuerte represión que se tradujo en el registro y saqueo de las viviendas, la imposición de multas, la incautación de propiedades y el encarcelamiento de destacados derechistas. Así, el citado 29 de julio el Comité, acompañado del alcalde y del secretario interino del Ayuntamiento, Fausto Ruiz Venegas, registró y saqueó los domicilios de Antonio González Romero, maestro nacional, y de Facundo Sánchez Quero, secretario propietario del Ayuntamiento, “a pretexto de haber pagado multas de mil y cinco mil pesetas respectivamente”. El saqueo de estas viviendas se completó a primeros de agosto, indicándose en la documentación franquista que el producto del mismo lo depositaron los hermanos Adolfo y Francisco Sánchez Román, miembros del Comité, en casa de su padre Antonio Sánchez López, “pues todos lo hicieron con la idea de lucro”. En ese mismo mes de agosto se impusieron multas y se requisaron gallinas y conejos, lo mismo que “se les recogieron las estampas y objetos religiosos los cuales fueron destruidos”, indicándose como principales perjudicados a Francisco Martín Rodríguez, Josefa Sánchez Rincón, Antonio Fernández Campoy, José Ruiz Martín, Pedro Sánchez López “y la mayor parte de los vecinos”. Por último, fueron detenidos Faustino Ruiz Maldonado, Manuel Maldonado Sánchez y Nicolás Ruiz Roda, “y conducidos a Almería a donde estuvieron presos, siendo allí asesinado el Ruiz Roda” (CAUSA GENERAL: 5-6).

Nicolás Ruiz Roda era un labrador miembro de Acción Popular y Jefe de Milicias de Falange. Tras ser detenido en Benínar y conducido a Almería, fue encarcelado en el buque Astoy-Mendi, de donde fue sacado el 16 de septiembre de 1936 y asesinado en los Pozos de Tabernas (CAUSA GENERAL: 3; QUIROSA-CHEYROUZE, 1997: 141).

Ya en septiembre de 1936 se detuvo, se le cobró una multa y se condujo a Almería al propietario del Cortijo del Canónigo, José Rodríguez García. Del mismo modo se le incautó el Cortijo, iniciándose a partir de entonces un proceso de incautaciones que afectó a los grandes y medianos propietarios y al clero parroquial. En cuanto a este último, se incautó la Casa Rectoral y se destruyeron las imágenes religiosas de la misma (CAUSA GENERAL: 5-6).

Por otra parte, fueron requisadas las fincas propiedad de Miguel Oliveros del Trell, Mario Manrique Roda, Eduardo Gutiérrez Ruiz, José y Facundo Sánchez Quero, Antonio González Romero, José Rodríguez García y herederos de Anselmo López Fernández; el molino harinero y almazara de Miguel Oliveros del Trell; la almazara de los herederos de Anselmo López Fernández; y la tienda de comestibles de José Fernández Roda (CAUSA GENERAL: 12-14). Esta información procedente de la Causa General se complementa con los expedientes de expropiación de fincas que se conservan de Anselmo López Fernández, Miguel Oliveros del Trell, Facundo y José Sánchez Quero, Francisco Sánchez Sánchez y Emilio Serrano Guillén (QUIROSA-CHEYROUZE, 1996: 255-256). No me consta que para la explotación de todas estas propiedades se formara una colectividad en la localidad, aunque su explotación colectiva, quizás gestionada directamente por el Comité, queda clara ya que hasta 1937-1938, como veremos a continuación, las fincas no fueron parceladas y distribuidas para su explotación individual.

EL CONTROL DE LA REVOLUCIÓN

El proceso revolucionario iniciado en la zona republicana tras el estallido de la guerra empezó a ser contralado a partir de septiembre de 1936 gracias al nuevo gobierno de Francisco Largo Caballero y al creciente papel de formaciones políticas como el PCE. Los medios para ello fueron la recuperación de las instituciones estatales, regionales, provinciales y locales, suplantadas de facto por múltiples comités, en los predominaban los sindicatos UGT y CNT; el freno y judialización de la represión gracias a la creación de los Tribunales Populares y la reestructuración de los juzgados municipales; y el freno al proceso de colectivización, que empieza a ser suplantado por la parcelación individual.

En cuanto a lo primero, un decreto del Ministerio de la Gobernación de 4 de enero de 1937 establecía la disolución de los ayuntamientos, comisiones gestoras y comités existentes y la constitución por los gobernadores civiles de cada provincia de consejos municipales con representación de todos los partidos y sindicatos. El nuevo Consejo Municipal de Benínar fue constituido el 4 de febrero de 1937 y estaba compuesto por el presidente, Juan Maldonado Sánchez, carpintero, y los vocales Aurelio Maldonado Sánchez, labrador; Francisco Sánchez Victoria, labrador; José Rincón Romero, jornalero; y Francisco Sánchez Fernández, labrador; los cuatro primeros en representación de la CNT y el último de la UGT (QUIROSA-CHEYROUZE, 1996: 190-191, 289). Esta mayoría anarcosindicalista es sorprendente si tenemos en cuenta que entre 1931 y 1936 no existió la CNT en la localidad (RUIZ SÁNCHEZ), por lo que hubo de establecerse en ella durante la guerra, en una muestra más de la debilidad, ya puesta de manifiesto, del movimiento obrero en ella.

En cuanto a la reorganización del juzgado municipal de Benínar, la Causa General informa de poco, limitándose a indicar que “la actuación de los Jueces Municipales dejó algo que desear por la irregularidad procesal de sus actuaciones en las que faltan firmas y por haber sido nombradas por autoridades ilegítimas”, destacando también que no funcionaron en la localidad tribunales populares y que se conservaron los registros civil y parroquial (CAUSA GENERAL: 15).

Por último, en cuanto a la propiedades incautadas, explotadas colectivamente, ya fuera por una colectividad o por el mismo Comité, luego Consejo Municipal, pasaron entre 1937-1938 “a su parcelación y distribución entre los directivos”, indicándose como responsables y, quizás, beneficiarios a Juan Maldonado Sánchez, Aurelio Maldonado Sánchez, Gregorio Rincón Sánchez, Enrique Blanco Maldonado, José Roque Triviño Sánchez, José Rincón Romero, Francisco Sánchez Victoria, Federico Checa García, Manuel Martínez Rodríguez y Antonio Sánchez Sánchez (CAUSA GENERAL: 5-6).

LA REPRESIÓN DE LA POSGUERRA

Cuando a finales de marzo de 1939 el bando republicano se desploma, las tropas franquistas ocupan los últimos restos de este, entre ellos la provincia de Almería y, dentro de ella, Benínar. En la vecina Berja el día 29 de marzo de 1939 los elementos derechistas de la localidad ocuparon el Ayuntamiento, Correos y los principales centros administrativos de la ciudad como paso previo a la entrada de las tropas de ocupación (RUIZ FERNÁNDEZ: 213), un proceso que se hubo de producir también en Benínar en torno a esa fecha. La ocupación franquista supuso la recuperación del predominio de las clases medias y altas conservadoras. Este predominio fue asegurado, en primer lugar, a través del establecimiento del Estado franquista, cuyos pilares a nivel local serán los nuevos ayuntamientos, el clero parroquial y la jefatura local del partido único, FET de las JONS. En el caso de Benínar, según se desprende de la Causa General, en septiembre de 1940 era alcalde Fausto Ruiz y en mayo de 1944 Francisco Sánchez.

En segundo lugar hay que destacar la represión contra los vencidos, con el objetivo aparente de castigar los delitos cometidos por las izquierdas en el periodo republicano, pero con el verdadero de asegurar el mantenimiento de la nueva situación. Así, la Causa General indica que en septiembre de 1940 la situación de los miembros del “Comité Rojo”, creado al inicio de la guerra y que controla el municipio hasta febrero de 1937, era la siguiente: el alcalde Francisco Sánchez Sánchez y los vocales Gracián Rincón Fernández, Adolfo Sánchez Román y Antonio Moreno Sánchez estaban sufriendo condena; el vocal Francisco Sánchez Román estaba preso en Sevilla, y los vocales José Sánchez Román y Andrés Pérez Sánchez se habían exiliado a Francia.

Por otra parte, el 6 de mayo de 1944 el fiscal instructor de la Causa General de Almería solicitaba al alcalde de Benínar y a la Guardia Civil “para que comuniquen el actual paradero y domicilio de los individuos que constituyeron el comité revolucionario de dicho pueblo”. Según informe del alcalde de Benínar de 12 de mayo de 1944 y del cabo de la Guardia Civil de Berja del día 24 su situación era la siguiente (CAUSA GENERAL: 16-18): José Sánchez Román y Antonio Andrés Pérez Sánchez estaban exiliados en Francia; Adolfo Sánchez Román estaba en libertad condicional desterrado en Alcalá de Guadaira (Sevilla); Francisco Sánchez Román estaba desterrado en Dos Hermanas (Sevilla); Manuel Martín Rodríguez residía en la calle Real de Benínar; José Ruiz Rincón había fallecido en Benínar en noviembre de 1936.

Estas informaciones pueden ser completadas a través de otras fuentes. Así, en cuanto a uno de los exiliados, José Sánchez Román, nos consta según su ficha personal en el Diccionario Biográfico del Socialismo Español de la web de la Fundación Pablo Iglesias que había nacido en Benínar el 13 de febrero de 1909, que era miembro de la UGT y del PSOE y que en el exilio perteneció a las secciones del partido y del sindicato en Nevers (Nièvre).

Por otra parte, en la base de datos de www.todoslosnombres.org, consta que Adolfo Sánchez Román había sido condenado en Consejo de Guerra a 12 años y 1 día de reclusión, trabajando en el Canal del Bajo Guadalquivir, mientras que Francisco Sánchez Román fue condenado a reclusión perpetua (30 años) y acabó trabajando en el mismo Canal, en ambos casos para reducir su pena a cambio de ser mano de obra gratuita para el régimen.

Además, contamos con los datos aportados por Eusebio Rodríguez Padilla en su trabajo sobre la represión en Almería, que analiza la actuación de los tribunales militares en Almería entre 1939 y 1945. Estos llevaron a cabo numerosos procedimientos sumarísimos y sumarísimos de urgencia que juzgaban, paradójicamente, el delito de rebelión, basándose en el Código de Justicia Militar de 1890 y en el Bando de Guerra de 28 de julio de 1939. Según consta en este estudio, fueron procesadas las siguientes personas vecinas de Benínar (RODRÍGUEZ PADILLA: 545):

  • Díaz Román, Antonio: el día 4 de mayo de 1939 le fue iniciada la causa nº 19.756/39 por el delito de auxilio a la rebelión, siendo condenado el 14 de febrero de 1940 a 12 años y 1 día de prisión.
  • Maldonado Sánchez, Aurelio: el día 22 de febrero de 1940 se le inició la causa nº 11.225/40 por auxilio a la rebelión y fue condenado el 27 de agosto de 1942 a 12 años y 1 día de prisión.
  • Martín Pérez, José: le fue iniciada la causa nº 20.394/39 el día 17 de abril de 1939, siendo condenado por adhesión a la rebelión a cadena perpetua el 16 de diciembre de 1941.
  • Montes Manrique, Miguel: el día 22 de febrero de 1940 le fue iniciada la causa nº 11.198/40 por auxilio a la rebelión, siendo condenado a 14 años, 8 meses y 1 día de presión el día 17 de abril de 1941.
  • Moreno Sánchez, Antonio: le fue iniciada la causa nº 28.268/39 el día 14 de abril de 1939 por adhesión a la rebelión y fue condenado el 30 de agosto de ese año a cadena perpetua.
  • Rincón Fernández, Gracián: el día 8 de mayo de 1939 le fue iniciada la causa nº 28.084/39 por auxilio a la rebelión, siendo condenado el 1 de julio de ese año a 12 años y 1 día de prisión.
  • Sánchez López, Antonio: le fue iniciada el 22 de febrero de 1940 la causa nº 10.965/40 por auxilio a la rebelión y fue condenado el 25 de febrero de 1943 a 12 años y 1 día de prisión.
  • Sánchez Román, Adolfo: el 8 de mayo de 1939 le fue iniciada la causa nº 28.084/39 por auxilio a la rebelión, siendo condenado el 1 de julio de ese año a 12 años y 1 día de prisión.
  • Sánchez Román, Francisco: le fue iniciada la causa nº 10.965/40 por adhesión a la rebelión, siendo condenado a cadena perpetua el día 25 de febrero de 1943.
  • Sánchez Sánchez, Francisco: el día 8 de mayo de 1939 le fue iniciada la causa nº 28.084/39 y fue condenado por el delito de adhesión a la rebelión a cadena perpetua.

Por lo que se refiere a los indultos, el 9 de octubre de 1945 se estableció el indulto para los delitos de rebelión cometidos durante la Guerra Civil para celebrar el aniversario del acceso de Franco a la jefatura del Estado. Los presos indultados pasaban a la libertad vigilada. Este fue el caso de Gracián Rincón Fernández, indultado el 7 de octubre de 1946, y de Adolfo Sánchez Román, que lo fue el 16 de noviembre de 1946.

En cualquier caso, muchos condenados se vieron beneficiados por conmutaciones e indultos, dos medidas cuyo objetivo principal era descongestionar las saturadas prisiones. En cuanto a la conmutación, consistía en la supresión parcial de la condena disminuyendo su duración, ya fuera por su revisión en las Comisiones Provinciales de Examen de Penas, establecidas en 1940, o bien por la conmutación a cambio de trabajo, práctica llevada a cabo desde 1937. En el caso que nos ocupa, José Martín Pérez vio conmutada su cadena perpetua por 20 años y 1 día de prisión en 1942; Miguel Montes Manrique la suya de 14 años, 8 meses y 1 día por otra de 6 años el 15 de mayo de 1941; Antonio Sánchez López su condena de 12 años y 1 día por otra de 1 año el 25 de febrero de 1943; y Francisco Sánchez Sánchez su condena perpetua por otra de 12 años el 22 de agosto de 1944.

Además de los encarcelamientos, otro de los procesos destacados de la represión franquista fue la depuración de funcionarios para expulsar de sus puestos a los republicanos. Este fue el caso de los maestros. Así, en abril de 1939 la Dirección General de Primera Enseñanza dictó una orden por la que quedaban en suspenso en sus cargos todos los maestros de la provincia de Almería y se iniciaba el proceso de depuración. Este constaba de los siguientes pasos: solicitud de reingreso del interesado, informes de las autoridades locales (alcalde, párroco, Guardia Civil) sobre su ideología y conducta, análisis de la Comisión Depuradora Provincial y propuesta a la Comisión Superior Dictaminadora (SÁNCHEZ CAÑADAS: 33-35). En la provincia fueron depurados 972 maestros, de los que fueron sancionados 182 (SÁNCHEZ CAÑADAS: 98). En el caso de Benínar tenemos a los dos maestros del pueblo y a otro natural de la localidad pero que ejercía en Guardias Viejas, superando los tres la depuración de manera positiva, proponiendo la Comisión Depuradora Provincial su readmisión sin sanción (SÁNCHEZ CAÑADAS: 226-227, 268, 296):

  • Cuenca Zamora, Adolfo: natural de Benínar, de 60 años de edad y con destino en Guardias Viejas (Dalías); fue rehabilitado provisionalmente el 2 de agosto de 1939 y confirmado en su cargo el 6 de febrero de 1941.
  • González Romero, Antonio: natural de Benínar, de 43 años y con destino en su localidad; fue rehabilitado provisionalmente el 8 de agosto de 1939 y confirmado en su cargo el 10 de junio de 1940.
  • Martín Donaire, Rosa: natural de Alcolea, de 61 años y con destino en Benínar; fue rehabilitada provisionalmente el 2 de agosto de 1939 y confirmada en su cargo el 3 de agosto de 1940.

CONCLUSIONES

Como hemos visto, en Benínar existía una estructura social muy polarizada, con una abundante población jornalera, herencia de la reducida repoblación de 1574 y del posterior crecimiento demográfico. Sin embargo, la existencia de una fuerte emigración desde principios del siglo XX había supuesto una válvula de escape a la tensión social, lo que, junto a las dificultades para el desarrollo de movimientos políticos alternativos en pequeñas poblaciones, significó una ausencia de tensiones sociopolíticas de importancia durante el periodo republicano.

En cualquier caso, el cataclismo sociopolítico que supuso el inicio de la Guerra Civil dejó aflorar las tensiones larvadas durante largo tiempo. El nuevo Comité Rojo, que sustituye en la dirección de la localidad al Ayuntamiento de izquierdas, inicia un proceso de alteración de las relaciones sociales tradicionales, a través de la represión y las incautaciones. Este incipiente proceso revolucionario fue frenado por el proceso de recuperación del Estado republicano a partir de 1937, concretado en el fin de las colectivizaciones y la opción final por la división en parcelas individuales de los bienes incautados, y en el establecimiento de nuevos ayuntamientos, constituyéndose un Consejo Municipal dominado, en una aparente contradicción, por la CNT anarcosindicalista, de principios colectivistas.

El final de la guerra en 1939 no significó la llegada de la paz, ya que el nuevo régimen franquista puso en marcha un intenso proceso represivo contra los vencidos. En un principio dicho proceso tenía la supuesta finalidad de castigar los delitos cometidos en la zona republicana durante la guerra. Sin embargo, la represión franquista fue implacable, pese a no concretarse en este caso en penas de muerte, lo que se explica en el deseo de asegurar el nuevo régimen y eliminar de manera completa y definitiva al adversario político.

BIBLIOGRAFÍA

  • CATASTRO DE ENSENADA: Archivo General de Simancas, Catastro de Ensenada, Repuestas Generales, Libro 278, fols. 766r.-795r. Benínar, 11/10/1751.
  • CAUSA GENERAL: Archivo Histórico Nacional, Fiscalía del Tribunal Supremo, Causa General, Caja 1038, expediente 25: Benínar (Almería).
  • MADOZ, Pascual (1846): Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar. Tomo IV. Madrid.
  • PRESTON, Paul (2006): La Guerra Civil Española. Barcelona: Círculo de Lectores.
  • QUIROSA-CHEYROUZE Y MUÑOZ, Rafael (1996): Almería, 1936-37. Sublevación militar y alteraciones en la retaguardia republicana. Almería: Universidad de Almería.
  • QUIROSA-CHEYROUZE Y MUÑOZ, Rafael (1997): Represión en la retaguardia republicana. Almería, 1936-39. Almería: Librería Universitaria.
  • RODRÍGUEZ PADILLA, Eusebio (2005): La represión franquista en Almería, 1939-1945. Mojácar: Arráez Editores.
  • RUIZ FERNÁNDEZ, José (1999): De la II República a la Guerra Civil. Berja (1931-1939). Almería: Arráez Editores.
  • RUIZ SÁNCHEZ, José Leonardo y ÁLVAREZ REY, Leandro (1997): “Fuentes para el estudio del movimiento obrero en Almería: la correspondencia inédita de la CNT (1931-1936)”. Boletín del Instituto de Estudios Almerienses. Letras, 15 (1997), pp. 31-76.
  • SÁNCHEZ CAÑADAS, Antonio (2007): Memoria y dignidad. Depuración y represión del magisterio almeriense durante la dictadura del general Franco. Sevilla: Corduba.
  • TAPIA GARRIDO, José Antonio (2000): Historia de la Baja Alpujarra. Almería: Instituto de Estudios Almerienses.

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EXPLICACIÓN DE LAS CARACTERÍSTICAS DE LAS CONSTITUCIONES ESPAÑOLAS DEL SIGLO XIX

Explicación de las características de las Constituciones españolas del siglo XIX a partir de su base ideológica, como preparación para Selectividad, por Carlos Javier Garrido García.

Constitución Española de 1869.

Uno de los aspectos que genera más confusiones al estudiar la Historia de España del siglo XIX es la de las distintas Constituciones que estuvieron vigentes durante el mismo. Para estudiarlas es necesario hacerlo de forma comprensiva, relacionando sus características con la ideología del partido o partidos políticos que las aprobaron. Al final incluyo un enlace para descargar su contenido en una tabla comparativa de las constituciones para facilitar su comprensión, en formato PDF.

Constitución de 1812

Esta Constitución, aprobada por las Cortes de Cádiz durante la Guerra de Independencia, fue fruto del acuerdo entre los liberales, mayoritarios en las mismas, y los serviles o absolutistas más moderados. Como consecuencia de ello su contenido, aunque predominantemente liberal, mantiene algunas pervivencias del Antiguo Régimen. En cuanto a las características liberales, establece el principio de soberanía nacional, hay una amplia declaración de derechos individuales y se establece el sufragio universal masculino pero indirecto y censitario en la elección. Como pervivencias del Antiguo Régimen hay que destacar la confesionalidad católica del Estado y el mantenimiento de una monarquía con grandes poderes, ya que tenía en sus manos el ejecutivo y controlaba en cierto modo también el legislativo, que residía en unas Cortes unicamerales. Por tanto, la división de poderes era relativa.

Constitución de 1837

Esta Constitución fue aprobada durante la Regencia de María Cristina de Borbón por el partido progresista, pero haciendo algunas concesiones a los moderados para asegurarle una mayor estabilidad. Como características progresistas establece el principio de soberanía nacional, amplios derechos individuales, un estado aconfesional y una división total de poderes. Como concesiones a los moderados hay que indicar que las Cortes fueron bicamerales (Congreso de los Diputados y Senado) y que el Estado seguía financiando a la Iglesia Católica. Como rasgo común a ambos, se establece el sufragio censitario.

Constitución de 1845

Aprobada durante la Década Moderada, presenta una ideología plenamente moderada. Así, establece la soberanía compartida entre Cortes y Corona, la división de poderes es relativa ya que el rey posee el poder ejecutivo y controla el legislativo, las Cortes eran bicamerales (Congreso de los Diputados y Senado, este último de elección real), los derechos individuales remitían a leyes de desarrollo que los restringieron, el sufragio era muy censitario y se volvió a la confesionalidad católica del Estado.

Constitución de 1869

Aprobada durante el Gobierno Provisional a principios del Sexenio Democrático, es sin duda la Constitución más compleja de todo el siglo. Ello es debido a que fue fruto del consenso entre las fuerzas políticas que habían llevado a cabo la revolución: progresistas, demócratas y unionistas. Estos últimos eran miembros de la Unión Liberal, partido de centro fundado por O’Donnell que intentaba unir en su seno a progresistas y moderados y cuya ideología, por tanto era una mezcla de ambos. Como características progresistas establece el principio de soberanía nacional y un estado aconfesional; como características demócratas el sufragio universal masculino; como características moderadas a través de los unionistas las Cortes son bicamerales (Congreso de los Diputados y Senado); como características comunes a demócratas y progresistas establece una división de poderes total y amplios derechos individuales; y como características comunes a las tres ideologías se establece la monarquía como forma de gobierno.

Constitución de 1876

Aprobada al principio de la Restauración, su ideología predominante es la del Partido Conservador de Antonio Cánovas del Castillo, partido heredero de antiguo partido moderado. Por ello, esta constitución comparte muchas características con la ya explicada de 1845. Así, establece la soberanía compartida entre Cortes y Corona, una división de poderes relativa ya que la Corona interviene en el legislativo y tiene en sus manos el ejecutivo, las Cortes bicamerales (Congreso de los Diputados y Senado, este último en parte electivo y en parte de designación real), los derechos individuales remitían a leyes de desarrollo que los restringieron, el sufragio censitario (aunque en 1890 se estableció el universal masculino) y la confesionalidad católica del Estado.

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Si desea ver los temas de Selectividad de este siglo, en los que se explica la base ideológica y social de cada partido y el marco en que fueron aprobadas las constituciones, pulse aquí.

PREGUNTAS CORTAS DE HISTORIA DE ESPAÑA PARA SELECTIVIDAD (OPCIÓN A) RESUELTAS

Preguntas cortas de Historia de España propuestas el pasado curso 2016/2017 en Selectividad (Andalucía) en la opción A, resueltas, por Carlos Javier Garrido García.

El emperador Carlos V, por Rubens. Fuente: Wikipedia.

¿Qué monarquía reinaba en la Península en el 711? Describa las causas de la invasión musulmana.

La monarquía visigoda. // La rápida expansión de los musulmanes por el norte de África coincidió con la crisis interna de la monarquía visigoda. Esta fue debida a la atomización y debilitación del poder político, debida la primera a la prefeudalización y la segunda a los conflictos nobiliarios por la sucesión al trono en una monarquía que era electiva. Así, en el momento de la invasión se estaban enfrentando el monarca recién elegido, Rodrigo, con los hijos de su predecesor, Witiza, siendo estos últimos los que facilitaron la entrada en la península de los musulmanes como tropas mercenarias. Como consecuencia de todo ello, la conquista musulmana fue muy rápida, ocupando ya en el 715 toda la península excepto la franja norte.

¿Quién fue el primer califa omeya de Córdoba? Describa la evolución política del Califato de Córdoba.

Abderramán III. // Abderramán III accedió al emirato en el año 912, iniciando una política de fortalecimiento de su poder que culminó en su proclamación como califa en el 929. Se estableció un estado autocrático, un ejército profesional, una administración jerarquizada y se produjo un fuerte desarrollo económico y cultural. Sin embargo, a principios del siglo XI el califato entró en crisis debido a las dictaduras de Almanzor y sus sucesores, con los consiguientes conflictos internos. Finalmente, el califato fue disuelto el año 1031, dando paso a los primeros reinos de Taifas.

¿Dónde estuvo la capital de Al Ándalus durante la época califal? Explique brevemente el origen y expansión de Al Ándalus.

Córdoba. // La conquista musulmana de la península a partir del año 711 fue un proceso rápido gracias a la crisis por la que atravesaba el reino visigodo de Toledo. Se estableció un emirato dependiente del califa de Damasco, aunque este alcanzó su autonomía política en el año 756 con Abderramán I. El auge político y socioeconómico del emirato permitió el establecimiento del califato el año 929 con Abderramán III. Sin embargo, este desaparece el año 1031, dando lugar a la disgregación de Al Ándalus en los llamados reinos de Taifas. Esta disgregación, frenada sólo temporalmente por las invasiones almorávides y almohades en los siglos XI-XIII. supuso que la hegemonía peninsular pasara a los reinos cristianos del norte, que intensifican el proceso de Reconquista. A partir de mediados del siglo XIII el único reino musulmán que pervive en la península es el nazarí de Granada, que fue conquistado por los Reyes Católicos en 1492.

¿Qué cronología, en siglos, abarca el proceso de Reconquista? Defina brevemente el proceso de Repoblación.

Abarca desde el siglo VIII al siglo XV. // La repoblación es la ocupación y colonización de las tierras arrebatadas a los musulmanes en el proceso de reconquista. Se pueden distinguir dos fases: hasta el siglo XI se produce un avance lento y el sistema más empleado es la “presura” o apropiación individual; y entre los siglos XI-XIII el avance es rápido y consistió en la entrega de grandes lotes de tierras a nobles, clero, órdenes militares y concejos.

¿Dónde se situaron los primeros núcleos de resistencia cristiana al Islam en España? Defina brevemente el concepto de Reconquista.

En la Cornisa Cantábrica y los Pirineos. // La “Reconquista” es el proceso, desarrollado entre los siglo VIII y XV, por el cual los reinos cristianos del norte de la Península van expandiéndose hacia el sur a costa de Al Ándalus. El concepto fue definido por Alfonso II de Asturias (791-842) que justificó la expansión autoproclamándose heredero de la monarquía visigoda.

¿Cómo se denominó la asociación de ganaderos de León y Castilla creada por Alfonso X el Sabio? Describa brevemente en qué consistía dicha asociación.

Mesta. // El Honrado Concejo de la Mesta, creado en 1273, era una asociación de ganaderos trashumantes que consiguió grandes privilegios del rey Alfonso X en detrimento de los intereses agrarios, como leyes y tribunales propios. Se organizaba en cuadrillas, con centros en Cuenca, Segovia, Soria y León, gozaba de numerosas cañadas que unían el norte y sur de Castilla y se centró en la cría de ganado ovejuno, cuya lana era exportada desde los puertos del Cantábrico al norte de Europa. Este comercio, organizado desde Burgos y Medina del Campo, fue muy lucrativo, lo que explica los grandes privilegio e influencia con que contó la organización.

¿Durante qué reinado se produjo el final de la Reconquista? Explique brevemente qué se entiende históricamente por Reconquista.

Durante el reinado de los Reyes Católicos, que conquistaron Granada en 1492. // La “Reconquista” es el proceso, desarrollado entre los siglo VIII y XV, por el cual los reinos cristianos del norte de la Península van expandiéndose hacia el sur a costa de Al Ándalus. El concepto fue definido por Alfonso II de Asturias (791-842) que justificó la expansión autoproclamándose heredero de la monarquía visigoda.

¿En qué siglo se produce la toma de Granada por los Reyes Católicos? Describa brevemente por qué es importante en el mundo este acontecimiento.

En el siglo XV (1492). // Este acontecimiento, que supone el fin de la “Reconquista” es importante a nivel mundial porque el fin de la Reconquista permitió a Castilla el inicio de la expansión a América y, por otro, porque compensaba la conquista otomana de Constantinopla en 1453, sirviendo de acicate a la Europa cristiana para frenar su expansión en Europa.

¿Qué reyes efectuaron la unión dinástica en España a finales del siglo XV? Explique brevemente la expansión territorial realizada por dichos monarcas.

Fernando V de Aragón e Isabel II de Castilla, los Reyes Católicos. //La expansión territorial de la monarquía hispánica tuvo tres grandes objetivos: la Península, el Mediterráneo y el Atlántico. En la Península, fueron incorporadas a Castilla tanto el reino nazarí de Granada /1492) como el reino de Navarra (1512). En el Mediterráneo se conquistan enclaves en el norte de África como Melilla (1497) y se ocupa definitivamente el reino de Nápoles, que se incorpora a la Corona aragonesa (1503). En el Atlántico se culmina la conquista de Canarias en 1496 con la conquista de Tenerife y se inicia la expansión en América a partir del primer viaje de Colón en 1492.

¿Qué rey fue también emperador en Europa en la Edad Moderna? Describa brevemente en qué territorios se asentaba la monarquía española en ese reinado y que pasó a la muerte del emperador.

Carlos I de España y V de Alemania. // Carlos I reunió una enorme herencia de territorial: de sus abuelos maternos, los Reyes Católicos, la Corona de Aragón, con los territorios italianos de Cerdeña, Sicilia y Nápoles, y la de Castilla, con los presidios del norte de África, las islas Canarias y las colonias americanas. Estos territorios se incrementan además con las conquistas de Milán y de los imperios azteca e inca en América; de sus abuelos paternos, Maximiliano de Austria y María de Borgoña, recibió Austria, el Ducado de Borgoña (Flandes y Franco Condado) y su candidatura a la Corona del Sacro Imperio Romano-Germánico. Al renunciar a la Corona en 1556 dividió su herencia entre su hijo Felipe II, que recibió las herencias castellana, aragonesa y borgoñona, y su hermano Fernando, que heredó Austria y la Corona Imperial. Tras ello, se retiró al monasterio de Yuste (Cáceres) donde falleció en 1558.

¿Qué dos monarcas de la Casa de Austria reinaron tras los Reyes Católicos durante casi todo el siglo XVI? Explique brevemente las características de la hegemonía española en el mundo.

Carlos I (1516-1556) y Felipe II (1556-1598). // Durante el siglo XVI la Monarquía Hispánica se convierte en la potencia hegemónica mundial gracias a su gran extensión territorial, producto de la gran herencia patrimonial de Carlos I, y a su gran capacidad financiera debido a los metales preciosos procedentes de las colonias americanas. La política imperial de ambos reyes estuvo unida a la defensa del catolicismo como principio ideológico, concretado en la época de Carlos I en la idea de “Universitas Christiana” y en el de Felipe II en los preceptos de la Contrarreforma. Esto les hizo enfrentarse a los países protestantes, especialmente los príncipes alemanes, Inglaterra y Holanda, y con la gran potencia musulmana, el Imperio Otomano. El otro gran enemigo de la monarquía fue Francia. Finalmente, la Monarquía no pudo soportar este enorme esfuerzo, provocando la bancarrota de la monarquía y su entrada en crisis en el siglo XVII.

Cite el nombre de algún valido. Defina brevemente a qué se refiere el término “gobierno de los validos”.

Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares, valido de Felipe IV. // El “gobierno de los validos” es un término que se aplica a los reinados de los llamados “Austrias Menores” (Felipe III, Felipe IV y Carlos II) en el siglo XVII, refiriéndose al importante papel de estos ministros que suplantan de hecho al rey en las tareas de gobierno. Sin embargo, los validos ejercieron sus funciones en función de sus intereses particulares, por lo que predominó el nepotismo y la corrupción. De hecho, se considera que sus actuaciones son unas de las causas de la crisis de la Monarquía Hispánica en ese siglo.

¿Con qué nombre se conoce la guerra entre Borbones y Austrias en su disputa por el trono de España? Describa brevemente por qué se produjo dicha guerra, qué países estuvieron implicados en ella y cuál fue su resultado.

Guerra de Sucesión española. // En 1700 muere sin descendencia Carlos II, último rey de la dinastía de los Austrias, dejando como heredero al nieto del rey Luís XIV de Francia, Felipe de Anjou. A ello se opone Carlos, archiduque de Austria, que es apoyado por Inglaterra. Se inicia así la guerra de Sucesión entre ambos candidatos, que es a la vez una guerra civil (Castilla frente a la Corona de Aragón) e internacional (Francia y España frente a Austria, Inglaterra, Holanda y Portugal). En la guerra civil vence Felipe de Anjou (conquista de Aragón y Valencia en 1707, ocupación de Barcelona en 1714), mientras que en la internacional se llega a una solución de compromiso en el Tratado de Utrecht (1713), por el cual se reconoce a Felipe como rey de España (Felipe V) a cambio de la pérdida de los Países Bajos, Milán, Nápoles y Cerdeña (para el Imperio Austro-Húngaro), Sicilia (para Saboya) y Menorca y Gibraltar (para Gran Bretaña).

¿Con qué monarca comienza a reinar en España la Casa de Borbón a comienzos del siglo XVIII? Explique las causas de la Guerra de Sucesión española.

Felipe V. // En 1700 muere sin descendencia Carlos II, último rey de la dinastía de los Austrias, dejando como heredero al nieto del rey Luís XIV de Francia, Felipe de Anjou. A ello se opone Carlos, archiduque de Austria, que es apoyado por Inglaterra. Se inicia así la guerra de Sucesión entre ambos candidatos, que es a la vez una guerra civil (Castilla frente a la Corona de Aragón) e internacional (Francia y España frente a Austria, Inglaterra, Holanda y Portugal).

¿Qué rey firmó los Decretos de Nueva Planta? Explique brevemente en qué consistieron dichos Decretos.

Felipe V. // Los Decretos de Nueva Planta, aprobados en 1707 para los reinos de Aragón y Valencia y en 1716 para Cataluña y Mallorca, supusieron la supresión de los fueros de esos territorios, es decir, de sus leyes e instituciones propias, siendo sustituidas por las castellanas. Supusieron, por tanto, el fin de la monarquía confederal establecida por los Reyes Católicos y el nacimiento de un estado unificado y centralista, tanto en lo político-administrativo como en lo económico.

¿Qué dinastía reinaba en España cuando se promulgaron los Decretos de Nueva Planta? Explique brevemente el contenido de los mismos y su importancia histórica.

La dinastía borbónica. // Los Decretos de Nueva Planta, aprobados en 1707 para los reinos de Aragón y Valencia y en 1716 para Cataluña y Mallorca, supusieron la supresión de los fueros de esos territorios, es decir, de sus leyes e instituciones propias, siendo sustituidas por las castellanas. Supusieron, por tanto, el fin de la monarquía confederal establecida por los Reyes Católicos y el nacimiento de un estado unificado y centralista, tanto en lo político-administrativo como en lo económico. Su importancia histórica es que a partir de entonces nace España como entidad política unificada y se dio origen a uno de los principales problemas políticos de la España contemporánea: los movimientos nacionalistas periféricos.

¿Con qué Tratado se pone fin a la Guerra de Sucesión española? Explique brevemente las consecuencias de dicho Tratado.

Tratado de Utrecht de 1713. // En el tratado se reconoció a Felipe de Anjou como rey de España (Felipe V), asentándose definitivamente la nueva dinastía de los Borbones. A cambio España deja de ser una primera potencia en el continente europeo al perder gran parte de sus posesiones: los Países Bajos, Milán, Nápoles y Cerdeña los cede al Imperio Austriaco, Sicilia al reino de Saboya) y Menorca y Gibraltar a Gran Bretaña.

¿A qué reinado corresponde el Motín de Esquilache? Defina el concepto de Despotismo Ilustrado.

Al reinado de Carlos III. // El Despotismo Ilustrado es el movimiento político que defiende la adopción por parte de las monarquías absolutas de algunos de los principios de la Ilustración, especialmente los referidos a la economía, como un medio de aumentar su poder a través del desarrollo económico que las reformas podrían producir. Sin embargo, no se adoptan sus principios políticos ni sociales, manteniéndose sin cambios la monarquía absoluta y la sociedad estamental. Su ideario se resume en el lema: “Todo para el pueblo pero sin el pueblo”.

¿Qué rey confirió el poder a Miguel primo de Rivera? Describa muy brevemente en qué consistió el golpe de estado de 1923.

Alfonso XIII. // Ante la creciente inestabilidad social y política y las fuertes críticas al Ejército y la Monarquía, el general Miguel Primo de Rivera, capitán general de Cataluña, da un golpe de Estado en Barcelona el 13 de septiembre de 1923. Cuando se produce el golpe, Alfonso XIII estaba en San Sebastián, volviendo a Madrid el día siguiente. Pese a la insistencia del gobierno, se negó a actuar contra los golpistas y pidió a Primo de Rivera que viniera a Madrid. A su llegada, el 15 de septiembre, Primo hizo público su manifiesto titulado “Al país y al Ejército”, en el que declaraba su voluntad de acabar con los profesionales de la política, a los que acusaba de haber secuestrado la voluntad real y de ser responsables de todos los problemas del país. El rey Alfonso XIII acepta y apoya el golpe, encargando a Primo de Rivera la formación de un gobierno. Se establece así un régimen autoritario (supresión del Parlamento y suspensión de la Constitución de 1876), apoyado por la llamada “masa neutra” (personas apolíticas y de centro que anteponen la estabilidad política y social a las cuestiones ideológicas), el Ejército, la Iglesia, las clases altas y el rey. Los antiguos líderes de los partidos dinásticos se inhibieron de la situación, lo que equivalía de hecho a darle un margen de confianza a la Dictadura, como hizo la mayor parte de la prensa. Pese a sus críticas iniciales, por su carácter en principio transitorio recibió el apoyo de la burguesía catalana, los socialistas y los republicanos de Lerroux.

¿Cómo se llamó el partido político oficial de la Dictadura de Primo de Rivera? Explique brevemente las características de dicho período.

Unión Patriótica. // La dictadura de Primo de Rivera forma parte de las llamadas “dictaduras mediterráneas”, que siguen el ejemplo del fascismo italiano. Las nuevas tendencias autoritarias son apoyadas por la burguesía ante el peligro de una revolución comunista en la Europa de entreguerras. Se constituyó un gobierno autoritario, formado exclusivamente por militares durante una primera etapa (Directorio Militar, 1923-1925) y también por civiles, extraídos de la Unión Patriótica, en una segunda etapa (Directorio Civil, 1925-1930), en un intento de perpetuar una dictadura que en principio iba a ser temporal, lo que hizo que fuera aumentando la oposición y acabara cayendo.

¿Cuál fue la primera etapa de la Dictadura de Primo de Rivera? Explique brevemente las realizaciones en esa etapa.

Directorio Militar (1923-1925). // En octubre de 1923 se aprobó un Real Decreto para reorganizar la administración pública, estableciendo delegados gubernamentales de partido y disolviendo los ayuntamientos, que quedan en manos de personas favorables al dictador. En noviembre se disuelven las Cortes al cesar las comisiones de gobierno interior del Congreso de los Diputados y el Senado. En enero de 1924 se disuelven todas las diputaciones provinciales excepto las vasco-navarras, medida que los catalanistas entienden como un ataque a la Mancomunidad y que tiene un claro sesgo centralista. Por otra parte, se lleva a cabo una fuerte represión contra la oposición (se ilegaliza a la CNT anarcosindicalista y se aplican sanciones contra personalidades críticas como Unamuno, que es confinado en Canarias. En abril de 1924 se organiza la Unión Patriótica, intento de encuadramiento político a favor de la Dictadura formando un partido único similar a los del fascismo europeo y que muestra la intención del Dictador de perpetuar su Dictadura institucionalizándola. Finalmente, se acaba con la Guerra de Marruecos, gracias al desembarco de Alhucemas realizado por tropas franco-españolas en 1925, acabando definitivamente con la resistencia de los rifeños dirigidos por Abd el Krim.

¿Cuál fue la segunda etapa de la Dictadura de Primo de Rivera? Describa muy brevemente los hechos más sobresalientes de la misma.

Directorio Civil (1925-1930). // Al acabar con la Guerra de Marruecos, una de las principales justificaciones de la Dictadura, muchos piden su disolución, como Sánchez Guerra y Romanones, destacados dirigentes de los partidos dinásticos. Sin embargo, el Dictador, decidido a perpetuar el régimen, sustituye el Directorio Militar por un Directorio Civil en diciembre de 1925. Este nuevo Directorio estaba formado por técnicos extraídos de la Unión Patriótica y no eran personalidades políticas de reconocido prestigio (destacando José Calvo Sotelo como ministro de Hacienda) y por algunos militares. Además, en 1926 se anuncia la convocatoria de una Asamblea Nacional de cara a consolidar el régimen dictatorial y acabar definitivamente con el régimen liberal-parlamentario, ya que de hecho suponía derogar la Constitución y disolver el Parlamento, ambos hasta ahora simplemente suspendidos. Los asambleístas fueron designados por el dictador y se reunieron a partir de 1927 con un carácter meramente consultivo. Pretendió elaborar una nueva Constitución, cuyo anteproyecto se presentó en julio de 1929, pero fue mal aceptado por los políticos de los partidos dinásticos, la oposición y la prensa, ante lo cual el dictador intentó ampliar la Asamblea para hacerla más representativa. En el terreno económico, la colaboración con el PSOE-UGT se concretó en la creación de los Comités Paritarios, precedente de los actuales comités de empresa, es decir, entidades con representación de patronos y obreros que establecían las condiciones laborales de acuerdo con el principio fascista de colaboración de clases. Por otra parte, se lleva a cabo una política económica intervencionista (proteccionismo, ayudas fiscales y crediticias, empresas públicas como CAMPSA, obras públicas) que se beneficia de la favorable coyuntura internacional (“felices años 20”) pero que se saldó con un aumento de la deuda pública, acrecentada con la Exposición Universal de Barcelona y la Iberoamericana de Sevilla, ambas en 1929.

¿Cuándo dejó el poder el general Primo de Rivera? Explique brevemente qué ocurrió a partir de ese momento.

En enero de 1930. // Primo de Rivera dimite el 30 de enero de 1930, exiliándose a París, donde fallece en 1931. Alfonso XIII intentó entonces volver entre 1930 y 1931 al sistema político de la Restauración, a través de los gobiernos del General Berenguer y del Almirante Aznar. Sin embargo, ambos fracasan debido a la desestructuración de los partidos dinásticos y al crecimiento de las fuerzas políticas al margen del sistema, que acusan al rey de haber apoyado al régimen dictatorial. De este modo, el fracaso de la dictadura lleva a corto plazo a la proclamación de la II República el 14 de abril de 1931, un nuevo régimen democrático.

¿Qué general instauró en España una Dictadura antes de la Guerra Civil? Describa brevemente las razones por las que esto se produjo y las etapas en las que se puede dividir ese régimen.

Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, dictador entre 1923 y 1930. // Cuando Alfonso XIII accede a la mayoría de edad en 1902, la situación política española estaba marcada por las consecuencias de la crisis de 1898 y el fracaso de los intentos de reforma y regeneración. Este problema, junto a la Guerra de Marruecos, la expansión del movimiento obrero socialista y anarquista y del nacionalismo vasco y catalán, y las consecuencias derivadas de la I Guerra Mundial (1914-1918) y de la Revolución Rusa (1917), explican la quiebra total del sistema de la Restauración. Siguiendo el ejemplo italiano, se intenta solucionar el problema optando por el establecimiento de una dictadura militar, la del general Miguel Primo de Rivera, apoyada por el monarca. La dictadura puede dividirse en dos etapas: el Directorio Militar (1923-1925) y el Directorio Militar (1925-1930).

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VIDEO DE LA CHARLA SOBRE LA GUERRA CIVIL EN GUADIX DURANTE LA VISITA A UNO DE LOS REFUGIOS ANTIAÉREOS DE LA GUERRA CIVIL, EL DE “LA TABICONA”.

Video de la charla introductoria realizada por Carlos Javier Garrido García como introducción a la visita de uno de los refugios antiaéreos construidos en Guadix durante la Guerra Civil.

Plaza Mayor de Guadix, parcialmente destruida en 1936.

Dentro del marco de los actos conmemorativos de la proclamación de la II República organizados por el Ayuntamiento de Guadix, realicé el pasado 15 d abril la charla introductoria a la visita al refugio de “La Tabicona”, situado bajo la Solana de Santiago y que ha sido abierto al público por primera vez.

En la charla hice un recorrido por la evolución de la II República, un régimen reformista que fracasó debido a la crisis de 1929, a la oposición de los privilegiados y a la lentitud de las reformas, lo que provocó un aumento de la conflictividad social.

Como consecuencia de ello, aumenta la polarización política desde la derecha y la izquierda, culminando en el enfrentamiento en la Guerra Civil entre una república que sufre un agudo proceso revolucionario y un bando sublevado en el que se establece una dictadura militar próxima al fascismo.

Todo este proceso fue especialmente intenso en la ciudad de Guadix, una ciudad que sufría una aguda polarización política y social, que se manifestaba en la existencia de dos ciudades distintas: la de las casas y la de las cuevas.

Tras analizar la evolución de la Guerra Civil en Guadix y comarca, me centré en el sistema de defensa antiaérea, con la vigilancia desde la Alcazaba y la torre de la Catedral, las sirenas en este último lugar y la Estación y una amplia red de refugios que acabaron de construirse en diciembre de 1937.

Si desea ver el video de esta charla, alojada en la página de Facebook del Ayuntamiento de Guadix, pulse aquí.

VIDEO DE LA CONFERENCIA “HISTORIA SOCIAL DE GUADIX EN LA EDAD MODERNA Y CONTEMPORÁNEA”.

Video de la conferencia “Historia social de Guadix en las edades moderna y contemporánea”, por Carlos Javier Garrido García.

Ciclo de conferencias “El coloquio de los perros”, organizado por CNT Comarca de Guadix.

El pasado día 6 de abril de 2017 pronuncié en el patio central del Ayuntamiento de Guadix la conferencia “Historia social de Guadix en las Edad Moderna y Contemporánea”, dentro del ciclo de conferencias “El coloquio de los perros”, organizado por el sindicato CNT-AIT Comarca de Guadix.

En la conferencia hice un repaso por la evolución demográfica y socioeconómica de la ciudad desde su conquista por los Reyes Católicos en 1489 hasta el momento actual, pasando por la repoblación, la época morisca, la rebelión de los moriscos y la crisis posterior, el surgimiento y crecimiento del barrio de las cuevas, la incidencia de las desamortizaciones, el desarrollo incipiente desde la inauguración del ferrocarril en 1895, la II República y la Guerra Civil, la autarquía y el desarrollismo franquistas, la crisis de reconversión y la incidencia de la crisis económica actual.

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PREGUNTAS CORTAS DE HISTORIA DE ESPAÑA PARA SELECTIVIDAD (OPCIÓN B) RESUELTAS

Preguntas cortas de Historia de España propuestas el pasado curso 2016/2017 en Selectividad (Andalucía) en la opción B, resueltas, por Carlos Javier Garrido García.

Decreto de Nueva Planta de Cataluña (1716).

¿Con qué nombre se conoce la guerra entre Borbones y Austrias en su disputa por el trono de España? Describa brevemente por qué se produjo dicha guerra, qué países estuvieron implicados en ella y cuál fue su resultado.

Guerra de Sucesión española.

En 1700 muere sin descendencia Carlos II, último rey de la dinastía de los Austrias, dejando como heredero al nieto del rey Luís XIV de Francia, Felipe de Anjou. A ello se opone Carlos, archiduque de Austria, que es apoyado por Inglaterra. Se inicia así la guerra de Sucesión entre ambos candidatos, que es a la vez una guerra civil (Castilla frente a la Corona de Aragón) e internacional (Francia y España frente a Austria, Inglaterra, Holanda y Portugal). En la guerra civil vence Felipe de Anjou (conquista de Aragón y Valencia en 1707, ocupación de Barcelona en 1714), mientras que en la internacional se llega a una solución de compromiso en el Tratado de Utrecht (1713), por el cual se reconoce a Felipe como rey de España (Felipe V) a cambio de la pérdida de los Países Bajos, Milán, Nápoles y Cerdeña (para el Imperio Austro-Húngaro), Sicilia (para Saboya) y Menorca y Gibraltar (para Gran Bretaña).

¿Con qué monarca comienza a reinar en España la Casa de Borbón a comienzos del siglo XVIII? Explique las causas de la Guerra de Sucesión española.

Felipe V.

En 1700 muere sin descendencia Carlos II, último rey de la dinastía de los Austrias, dejando como heredero al nieto del rey Luís XIV de Francia, Felipe de Anjou. A ello se opone Carlos, archiduque de Austria, que es apoyado por Inglaterra. Se inicia así la guerra de Sucesión entre ambos candidatos, que es a la vez una guerra civil (Castilla frente a la Corona de Aragón) e internacional (Francia y España frente a Austria, Inglaterra, Holanda y Portugal).

¿Qué rey firmó los Decretos de Nueva Planta? Explique brevemente en qué consistieron dichos Decretos.

Felipe V.

Los Decretos de Nueva Planta, aprobados en 1707 para los reinos de Aragón y Valencia y en 1716 para Cataluña y Mallorca, supusieron la supresión de los fueros de esos territorios, es decir, de sus leyes e instituciones propias, siendo sustituidas por las castellanas. Supusieron, por tanto, el fin de la monarquía confederal establecida por los Reyes Católicos y el nacimiento de un estado unificado y centralista, tanto en lo político-administrativo como en lo económico.

¿Qué dinastía reinaba en España cuando se promulgaron los Decretos de Nueva Planta? Explique brevemente el contenido de los mismos y su importancia histórica.

La dinastía borbónica.

Los Decretos de Nueva Planta, aprobados en 1707 para los reinos de Aragón y Valencia y en 1716 para Cataluña y Mallorca, supusieron la supresión de los fueros de esos territorios, es decir, de sus leyes e instituciones propias, siendo sustituidas por las castellanas. Supusieron, por tanto, el fin de la monarquía confederal establecida por los Reyes Católicos y el nacimiento de un estado unificado y centralista, tanto en lo político-administrativo como en lo económico. Su importancia histórica es que a partir de entonces nace España como entidad política unificada y se dio origen a uno de los principales problemas políticos de la España contemporánea: los movimientos nacionalistas periféricos.

¿Con qué Tratado se pone fin a la Guerra de Sucesión española? Explique brevemente las consecuencias de dicho Tratado.

Tratado de Utrecht de 1713.

En el tratado se reconoció a Felipe de Anjou como rey de España (Felipe V), asentándose definitivamente la nueva dinastía de los Borbones. A cambio España deja de ser una primera potencia en el continente europeo al perder gran parte de sus posesiones: los Países Bajos, Milán, Nápoles y Cerdeña los cede al Imperio Austriaco, Sicilia al reino de Saboya) y Menorca y Gibraltar a Gran Bretaña.

¿A qué reinado corresponde el Motín de Esquilache? Defina el concepto de Despotismo Ilustrado.

Al reinado de Carlos III.

El Despotismo Ilustrado es el movimiento político que defiende la adopción por parte de las monarquías absolutas de algunos de los principios de la Ilustración, especialmente los referidos a la economía, como un medio de aumentar su poder a través del desarrollo económico que las reformas podrían producir. Sin embargo, no se adoptan sus principios políticos ni sociales, manteniéndose sin cambios la monarquía absoluta y la sociedad estamental. Su ideario se resume en el lema: “Todo para el pueblo pero sin el pueblo”.

¿Con qué nombre se conoce la guerra mantenida por España contra la Francia de Napoleón? Explique brevemente las razones por las que se produjo la misma y sitúela cronológicamente.

Guerra de Independencia.

A partir de 1796 (Tratado de San Ildefonso) España quedó sometida a los intereses franceses, especialmente a partir del acceso al poder de Napoleón. La política expansionista de este y los conflictos internos en la monarquía española son los que explican la Guerra de Independencia. Para obligar a Portugal a cumplir el bloqueo continental contra Gran Bretaña, Napoleón firma con España el Tratado de Fontainebleau (1807) que permitía el paso de tropas francesas por el país para invadir Portugal. Napoleón aprovechó para invadir también España, frente a lo cual se produce el Motín de Aranjuez (marzo de 1808) por el que Fernando VII desplaza a su padre Carlos IV del trono. Napoleón aprovecha el enfrentamiento para llamar a los dos a Bayona para mediar su enfrentamiento, aunque lo que hace en realidad es obligarles a abdicar en su favor, cediendo la corona española a su hermano José I Bonaparte (Abdicaciones de Bayona, mayo de 1808). El desplazamiento de la familia real a Bayona y el descontento por la invasión francesa hizo que se iniciara la sublevación popular en Madrid el 2 de mayo de 1808, dando comienzo la guerra, que termina con el Tratado de Valençay de 1813.

¿Con qué nombre se denomina a los españoles que se mostraron favorables al gobierno de José I? Explique brevemente las razones que tenían para ello.

Afrancesados.

Fueron sobre todo personas de ideología ilustrada o liberal que vieron en la nueva monarquía de José I Bonaparte la posibilidad de dar fin al Antiguo Régimen en el país y establecer un régimen liberal similar al francés, tal y como se había hecho al aprobarse en julio de 1808 el Estatuto de Bayona. Junto a esta razón ideológica, en algunos casos el apoyo a los franceses se debía al interés de aprovechar el cambio de poder para sacar un rendimiento político, económico o social.

¿Cómo se llamaba el primer pretendiente carlista? Describa brevemente las causas y consecuencias de la primera guerra carlista.

Carlos María Isidro, hermano de Fernando VII.

Fernando VII tuvo como único descendiente a su hija Isabel, pero su acceso al trono era imposible por la Ley Sálica establecida en 1713. Ante ello, el rey aprobó en 1830 la Pragmática Sanción, que permitió la descendencia femenina. Los sectores absolutistas no aceptaron la nueva ley, apoyando en la sucesión al hermano del rey, Carlos María Isidro. Al fallecer el rey en 1833, los absolutistas apoyaron a Carlos, mientras que los liberales hicieron lo propio con la nueva reina, Isabel II. La guerra acabó en 1839 con la victoria de Isabel, teniendo como consecuencias: establecimiento de un régimen liberal en España y la importancia de los militares en la vida política española contemporánea.

¿Qué grupo político se opone a los “Moderados” durante el reinado de Isabel II? Explique brevemente las diferencias entre los dos partidos.

Los Progresistas.

Los Moderados tenían su base social en las llamadas “personas de orden” (alta burguesía, restos de la nobleza, alto clero, jerarquía militar) y tenían una ideología conservadora (defensa del derecho de propiedad, sufragio muy censitario, subordinación de la libertad individual a la autoridad y orden social, Guardia Civil, soberanía compartida entre Cortes bicamerales y Corona, amplios poderes del monarca, derechos individuales limitados, confesionalidad católica del Estado y política económica proteccionista), mientras que los Progresistas tenían su base social en las clases medias (pequeña y mediana burguesía, oficialidad militar y contaron con el apoyo en un primer momento de las clases populares urbanas) y tenían una ideología progresista-reformista (sufragio menos censitario, Milicia Nacional, soberanía nacional, predominio de las Cortes unicamerales, limitación del poder de la Corona, amplios derechos individuales, autonomía municipal, limitación de la influencia de la Iglesia Católica y política económica librecambista).

¿Con qué nombre se conoce en España la más destacada de las desamortizaciones? Explique brevemente en qué consistió la desamortización.

La desamortización de Mendizábal de 1836.

La desamortización es el asentamiento de la propiedad privada de la tierra, dando fin a su amortización. Esta consistía en la vinculación de la tierra a instituciones nobiliarias, eclesiásticas y municipales, por lo que los directores de esas instituciones no podían venderlas, sólo disfrutar de su rentas. La desarmortización consistió en dos procesos paralelos: la desvinculación de las tierras, que pasan a ser propiedad privada, por lo que podían ser vendidas, medida tomada en la desamortización de Mendizábal de 1836; y la expropiación por el Estado de los bienes del clero regular, del clero secular y de los Ayuntamientos y su venta en pública subasta, aprobadas por Mendizábal en 1836, por Espartero en 1841 y por Madoz en 1855 respectivamente.

¿Qué dinastía fue destronada en España por la Revolución Gloriosa? Explique brevemente qué se pretendía con esta Revolución y a qué régimen dio lugar.

La dinastía borbónica.

La revolución, apoyada por los progresistas y demócratas que habían firmado en 1866 el Pacto de Ostende, pretendía expulsar del trono a Isabel II, a la que se acusaba de gobernar sólo en función de los intereses de la camarilla, es decir, de los moderados y de su grupos de amantes. El objetivo era formar un Gobierno Provisional que convocara elecciones a Cortes Constituyentes por sufragio universal masculino, debiendo decidir estas el nuevo sistema político que adoptaría el país: liberalismo o democracia, monarquía o república. Finalmente, las Cortes aprobaron la Constitución de 1869 que estableció una monarquía democrática, siendo elegido rey Amadeo I de Saboya en 1870.

¿Durante qué periodo histórico se desarrolló la Primera República Española? Explique brevemente por qué fracasó la misma.

La I República se desarrolló entre 1873 y 1874, al final del periodo conocido como Sexenio Revolucionario o Democrático.

La I República fracasó por diversas causas. En primer lugar, al proclamarse la república en 1873 los republicanos eran una minoría, por lo que uno de los principales problemas fue la falta de apoyos. De hecho, si la república fue proclamada fue porque se consideró la única solución posible ante la abdicación de Amadeo I de Saboya. En segundo lugar, los republicanos, aparte de minoritarios, se encontraban divididos entre unitarios (partidarios de un estado centralista) y federales, partidarios de un estado federal), estos últimos además divididos entre benévolos (el estado federal debía ser construido de arriba abajo, es decir, desde el Estado Central) e intransigentes (el estado federal debía ser construido de abajo a arriba, es decir, por la voluntad de las ciudades o regiones independientes, conocidas como cantones). De hecho, este último grupo provocó en 1873 la sublevación cantonalista, que se unió a la III Guerra Carlista iniciada en 1872 y la sublevación Cubana iniciada en 1868. Con respecto a esto último, la fuerte conflictividad política y social es la tercera razón del fracaso republicano. En el aspecto social destacaron las actuaciones de la Federación Regional Española de la I Internacional, creada en 1870 y de mayoría anarquista.

¿Qué político español promovió el regreso de los Borbones al trono de España en 1875? Explique brevemente qué se entiende por Régimen de la Restauración.

Antonio Cánovas del Castillo.

El régimen de la Restauración, o sistema político canovista, es el sistema político existente en España entre 1874 y 1923, consistente en el turnismo de dos formaciones políticas, los partidos Conservador y Liberal, basado en la manipulación electoral, el caciquismo y la ausencia de una verdadera democracia por la limitación de los derechos y libertades individuales.

¿A qué reinado corresponde la Constitución de 1876? Describa brevemente las características esenciales de dicha Constitución.

Al reinado de Alfonso XII (1875-1885).

La Constitución de 1876, inspirada en la moderada de 1845, se caracteriza por la soberanía compartida entre Cortes y Corona, las amplias prerrogativas de la Corona (derecho de veto, potestad legislativa compartida con las Cortes y nombramiento de ministros -control del poder ejecutivo-), Cortes Bicamerales (Congreso de los Diputados y Senado), confesionalidad católica del Estado y amplia declaración de derechos cuya concreción se remite a leyes ordinarias que tendieron a restringirlos.

¿Quién fue el político conservador que se alternó en el poder con Sagasta durante la primera etapa de la Restauración? Explique brevemente el funcionamiento del sistema electoral que favorecía este proceso.

Antonio Cánovas del Castillo.

El sistema electoral era corrupto, utilizando para ello herramientas como la compra de votos, la falsificación de actas, adulteración del censo y la coerción del electorado. En esta última era básica la labor de los caciques, personajes que en una comarca o provincia determinada detentaban una gran influencia y poder económico. El caciquismo se ejercía en toda su dimensión en las zonas rurales. Solían ser grandes propietarios y copaban los cargos municipales, por lo que controlaban de hecho el trabajo, los sorteos de quintas, el reparto de contribuciones y los trámites burocráticos y administrativos, elementos todos ellos con los que chantajeaban a la población. La dinámica de la manipulación electoral era la siguiente: una vez decidido el cambio por los dos partidos dinásticos, el ministro de la Gobernación elaboraba la lista de los candidatos que debían ser elegidos (“encasillado”), enviándola a los alcaldes y caciques para que garantizaran su elección por los métodos ya citados.

¿Qué nombre reciben las personas que manejaban los hilos del poder local para el falseamiento electoral? Explica brevemente los elementos fundamentales del sistema ideado por Cánovas.

Caciques.

El sistema político de la Restauración se basaba en la existencia de dos grandes partidos políticos dinásticos (Liberal y Conservador) que coincidían en lo fundamental: defensa de la Monarquía, la Constitución de 1876, la propiedad privada y la consolidación del estado liberal, unitario y centralista. Sin embargo, los diferenciaban algunos matices políticos y su base social. En cualquier caso, su práctica gobierno se diferenciaba poco y frente a los anteriores pronunciamientos de uno u otro signo optaron por su alternancia regular y pacífica en el poder (turno pacífico), Esta alternancia se basaba en la manipulación de los resultados electorales en el sentido acordado por ambas formaciones, utilizando para ello los mecanismos caciquiles y la posición dominante del partido en el poder.

¿A qué país se enfrentó España durante la guerra colonial de Cuba? Describa brevemente las causas y consecuencias de dicha Guerra.

A Estados Unidos.

Las causas de la guerra fueron las siguientes: el interés económico de EEUU por la isla de Cuba y su economía de plantación (tabaco y caña de azúcar) cuyo destino era preferentemente el país y estaba controlada en parte por empresas estadounidenses; el descontento estadounidense frente al fuerte proteccionismo español establecido en el Arancel de 1891; el imperialismo estadounidense desarrollado de manera paralela al fuerte desarrollo económico del país después de la Guerra de Secesión (1861-1865); y el descontento frente a la dureza de la represión española contra los independentistas cubanos desarrollada por el general Valeriano Weyler (campos de concentración). Como excusa se tomó el ataque sufrido por el acorazado norteamericano “Maine” en el Puerto de La Habana en febrero de 1898. EEUU culpó del ataque a España y le presentó un ultimátum en abril para que se retirara de Cuba. Al no aceptarlo España, ese mismo mes le declaró la guerra. La derrota española supuso la pérdida de sus últimas colonias ultramarina, sancionada en el Tratado de Paz de París de diciembre de 1898), el inicio en España del movimiento regeneracionista y la entrada en crisis del sistema político de la Restauración, y el inicio del imperialismo estadounidense.

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LA VILLA DE SILES EN EL SIGLO XVIII: SU EVOLUCIÓN SOCIODEMOGRÁFICA Y SU AGRICULTURA.

Análisis de la evolución demográfica, económica y social de la villa de Siles en el siglo XVIII, por Carlos Javier Garrido García.

Trabajadores de la madera en Siles en los años 1920. Fotografía: El Cura Blanco. Fuente: “Recuerdos del Ayer y Siles”, p. 59.

INTRODUCCIÓN

El siglo XVIII es un periodo de grandes cambios en la Sierra de Segura. Por un lado, se consolida el proceso de oligarquización y polarización social que hundía sus raíces en el siglo XV y que se acentuó en el siglo XVI. Por otro lado, los enfrentamientos por el control de los recursos entre el concejo de Segura de la Sierra y el de las villas de su término se saldaron con la victoria del primero, sumiendo a las villas en una crisis que se unió a la general del país en el siglo XVII (GARRIDO, in extenso). Por último, en las décadas de 1730-1740 se establecen el Real Negociado de Maderas, primero, y la Provincia Marítima, después, lo que supuso que la Corona se hiciera con el control de los recursos de unos terrenos hasta ahora comunales y controlados por el Concejo de Segura de la Sierra en virtud de las Ordenanzas del Común de 1580.

Los estudios históricos sobre la comarca en el siglo XVIII se han centrado básicamente en dos aspectos: el establecimiento y desarrollo del Real Negociado y de la Provincia Marítima (COBO, CRUZ, RUIZ y VIGUERAS) y un estudio de la situación socioeconómica de la zona a través de las Respuestas Generales del Catastro del Marqués de la Ensenada realizado a mediados de siglo (GILA).

En cuanto al Catastro de Ensenada, fue una recopilación de información socioeconómica de todas las localidades de la Corona de Castilla con la intención de establecer un único impuesto proporcional a la riqueza de cada individuo, la llamada “única contribución”. Aunque esta al final no se logró establecer, por la oposición de los estamentos privilegiados, generó una ingente documentación, consistente en las Respuestas Generales, en las que se recoge información general sobre cada localidad (población, actividades económicas, impuestos, etc) y las Respuestas Particulares, en las que se recogen los datos demográficos y socioeconómicos de todas las familias de cada localidad. En el caso de la Sierra de Segura han sido estudiadas y editadas las Repuestas Generales por Juan Antonio Gila Real, pero no ha sido abordada hasta el momento el estudio de las Respuestas Particulares.

El objetivo del presente trabajo es realizar un primer acercamiento a la riqueza de las Respuestas Particulares a través de las referentes a doña María Ignacia Ortega Montañés, viuda de don Francisco Patiño Castellanos, que era la mayor propietaria de la localidad de Siles, tal y como consta en el “Libro de propiedades de mayores hacendados y de las calidades y productos de las tierras de las distintas localidades del reino de Murcia, recopilado por la Contaduría de la Única Contribución”, de 1755 (ARCHIVO GENERAL DE SIMANCAS, Dirección General de Rentas, 1ª Remesa, Libro 465).

SILES EN EL SIGLO XVIII

Como consecuencia de los factores ya citados (oligarquización y dominio del concejo de Segura y de la Corona), la población de Siles a lo largo de los siglos XVII y XVIII permaneció prácticamente estancada. Así, si en 1646 existían en la localidad 237 vecinos, es decir, familias (GARRIDO, p. 35), en 1755 según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada eran 280 (GILA, p. 233). En la segunda mitad del siglo XVIII persistió el estancamiento, ya que el establecimiento del Real Negociado de Maderas en 1734 y de la Provincia Marítima en 1748 supuso que el control sobre los recursos de la zona pasara del Concejo de Segura a estas instituciones de la Corona, por lo que continuó la limitación para la ganadería y la explotación forestal y para el aumento de la superficie cultivada. Como consecuencia de ello, en 1803 la población de la localidad sólo había ascendido a 300 (EXPEDIENTE, p. 20-21).

Además de estancada, la población de Siles en el siglo XVIII estaba muy polarizada. Así, según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada, en 1755 había en la localidad 122 jornaleros y 4 pobres de solemnidad (GILA, p. 238), por lo que la suma de ambos grupos suponían el 45 % del total del vecindario. Por otra parte, según un informe de 1759, la estructura social de la localidad era la siguiente: de un total de 276 vecinos, 150 eran jornaleros, labradores y criados (54 %), 10 pobres de solemnidad (4 %) y 38 viudas (14 %), mientras que el resto, seguramente propietarios, eran 78 (28 %) (GILA, pp. 235-236).

En el aspecto económico, la economía de la localidad en el siglo XVIII, como en el resto de la Sierra de Segura, descansaba en la ganadería y la explotación de la madera, actividades que se complementaban con una agricultura de subsistencia muy limitada y que no bastaba para asegurar el suministro de bienes de primera necesidad a la población. Si estas actividades se vieron limitadas por el control del Concejo de Segura a través de las Ordenanzas del Común de 1580, entrando por ello la localidad en una aguda crisis, su sustitución por las ya citadas instituciones de la Corona mantuvo la situación de estancamiento (GARRIDO). De hecho, la desaparición de la Provincia Marítima en 1833, y su falta de control sobre el territorio durante la Guerra de Independencia y gran parte del reinado de Fernando VII, permitió un aumento de las roturaciones agrarias y de la explotación ganadera y forestal, lo que explica el crecimiento exponencial que registra la población de Siles, que en 1837 llega a los 502 vecinos o familias (MARTÍNEZ, tabla inserta sin paginar) y en 1849 alcanza los 524 (MADOZ, p. 397), 224 más que en 1803.

GRAN PROPIEDAD EN SILES EN EL SIGLO XVIII: LOS BIENES RÚSTICOS DE MARÍA IGNACIA ORTEGA, MAYOR HACENDADA DE LA LOCALIDAD

Ya he indicado que la población de la Sierra de Segura había sufrido un acusado proceso de polarización. Frente a una gran masa de jornaleros, la propiedad se concentraba en unas pocas manos. Los mayores hacendados de cada localidad en 1755 según el Catastro de Ensenada se exponen en la Tabla nº 1. Como se puede ver, en 5 casos serían miembros de la pequeña nobleza, como indica el título de “don”, mientras que los otros 5 serían ricos labradores. Destaca la presencia de dos mujeres, en Génave y Siles, ambas viudas.

Tabla nº 1

Mayores hacendados en la Sierra de Segura a mediados del siglo XVIII. Fuente: Libro de mayores hacendados del Catastro de Ensenada.

LOCALIDAD MAYOR HACENDADO
Benatae Lorenzo López
Génave Elvira Rodríguez
Hornos Julián García
La Puerta Andrés Ruiz Ocaña
Orcera Don Domingo Antonio Rodríguez
Santiago Don Pascual de Ortega
Segura Don Diego de los Ríos y Mendoza
Siles Doña María Ignacia Ortega Montañés
Torres Don Francisco García Pretel
Villarrodrigo Bartolomé Salcedo y Ortega

Entrando en el análisis de las propiedades de la mayor hacendada de Siles, en la Tabla nº 2 reproduzco la cantidad de cada tipo de tierras que poseía y su relación con el total de tierras de cada calidad de la localidad.

Tabla nº 2

Clasificación de las propiedades de María Ignacia Ortega y porcentaje sobre el total de la localidad en fanegas. Fuente: Libro de mayores hacendados de Catastro de Ensenada y Gila Real, p. 206

TIPO DE CULTIVO SILES Mª I. ORTEGA %
Regadío con moreras 90 26’75 29’7
Secano con moreras 21’5 0 0
Regadío sin moreras 105 7’92 7’54
Secano sin moreras 973’37 192’5 19’8
Viñas 83’5 21’5 25’7
Hortalizas 8 0 0
Inútil montuoso 38 0 0
Matorral 224’5 35 15’6
Dehesas de la villa 113’33 0 0
TOTAL 1.657’33 283’67 17’12

Un primer hecho a destacar es que una única propietaria poseía el 17 % de las tierras de la localidad. Evidentemente, en el caso de los grandes propietarios sus bienes raíces no tenían un objetivo de autoabastecimiento y subsistencia, sino que estaban destinados a conseguir productos que, a través de su venta en el mercado, dieran un rendimiento monetario, que se podía conseguir también a través del posible arrendamiento de estas propiedades. Todo esto es lo que explica que las propiedades de María Ignacia Ortega se centraran en las tierras más productivas, el regadío, con importante presencia de moreras, relacionadas con la crianza de los gusanos de seda, y en las viñas, cuyo fruto iba destinado a la producción de vino. Así, esta hacendada poseía más de una cuarta parte de los regadíos con moreras y de las viñas de la localidad, mostrando menos interés en el resto de tipos de tierras.

Por otra parte, a través de la localización de los partidos o pagos por donde se distribuían las propiedades de María Ignacia Ortega nos podemos hacer una idea acerca de los existentes en la localidad y de sus características. La mayor parte de ellos eran heterogéneos en cuanto a la tipología de cultivos que albergaban. Así, el regadío, con y sin moreras, se concentraba en partidos como el de la Fuente, el del Río de los Molinos y el del Arenal. Por su parte, el secano se localizaba en exclusiva en partidos como el de la Hoya, el del Portillo y el de los Llanos de la Fuente, estando mezclado con matorrales en los del Retamar, el del Cerro Blasco y el del Castrobayona. En el resto de partidos predomina la heterogeneidad: en los de San Roque y de San Marcos había regadíos con y sin moreras y secanos; en los de Majada Llana y Donadío regadíos con y sin moreras, secanos y viñas; en el de los Cobos o Cuevas regadíos con y sin moreras y viñas de regadío; y, por último, en el de Royo Llano, el más heterogéneo, se mezclaban regadíos con y sin moreras, regadíos con frutales, viñas, secanos y matorrales.

Otro aspecto a analizar es la productividad de la tierra. En el documento se indica una valoración de la producción de cada tipo de finca en reales de vellón, datos que resumo en cada tipo de finca en la tabla nº 3.

Tabla nº 3

Producción media según el tipo de finca de las propiedades de María Ignacia Ortega a mediados del siglo XVIII. Fuente: Libro de mayores hacendados de Catastro de Ensenada.

CALIDAD DELA TIERRA FANEGAS PRODUCCIÓN EN REALES REALES/FANEGA
Regadío con moreras 26’75 6.614’4 247’3
Regadío sin moreras 7’92 1.483’6 187’3
Viñas 21’5 2.985 138’8
Secanos 192’5 9.275 48’2
Matorrales 35 35 1
TOTAL 283’67 20.393 71’9

Como se puede ver, las 283’67 fanegas de tierra que poseía le reportaban 2.393 reales de vellón anuales, una cifra bastante considerable. Las más productivas eran las tierras de regadío con moreras, muestra de la importancia de la cría de gusanos de seda, cuyo producto vendían los campesinos a los tejedores murcianos, uno de los principales centros de la industria sedera española. Por debajo de las tierras de regadío, con o sin moreras, se encontraban las viñas, con una producción media que no puede esconder el hecho de su importancia económica, al ser su producto, el vino, un alimento de gran consumo e importancia comercial. En cuanto a los secanos, su productividad por fanega es muy baja, pero su importancia para la economía familiar de los Ortega era fundamental, acercándose su producción al 50 del total de sus ingresos. Por último, los matorrales tenían una producción y productividad ínfima.

En cualquier caso, para valorar en su justa medida la capacidad económica de María Ignacia Ortega tenemos que tener en cuenta que los bienes rústicos urbanos (tales como casas o establecimientos) y los bienes muebles (ganados y otros bienes domésticos o comerciales) no son tenidos en cuenta en el documento que nos sirve de base.

Reses en “La Llaná”. Fotografía: El Cura Blanco. Fuente: “Recuerdos del Ayer y Siles”, p. 52.

CONCLUSIONES

Tras entrar en crisis desde finales del siglo XVI por las limitaciones a la explotación ganadera y maderera del territorio que supusieron las Ordenanzas del Común de 1580, la villa de Siles continuó demográfica y económicamente estancada a lo largo de los siglos XVII y XVIII. En este último siglo, la sustitución en el control de los recursos de la zona del Concejo de Segura por el Real Negociado de Maderas en 1734 y por la Provincia Marítima en 1748 siguió privando a los vecinos de Siles de una mayor explotación del territorio que permitiera, en una economía cerrada de subsistencia, aumentar su población. La situación cambia en la primera mitad del siglo XIX debido al debilitamiento del control ejercido por la Provincia Marítima y a su definitiva desaparición en 1833, permitiendo a los vecinos de Siles roturar nuevas tierras y aumentar la explotación ganadera y forestal, lo que permitió un destacado crecimiento de la población.

En el aspecto social, la población de Siles en el siglo XVIII estaba intensamente polarizada y dominada por una pequeña élite, de la que formaba parte destacada la viuda María Ignacia Ortega, mayor propietaria de tierras de la localidad en 1755. El análisis de sus bienes permite comprobar la acumulación de propiedades en pocas manos, lo que explica el predominio de la población jornalera, y las características de la agricultura local. Así, en ella destacaba la agricultura de regadío, con presencia importante de las moreras, y las viñas, ambas relacionadas con dos productos comerciales que proporcionaban ingresos complementarios como la seda y el vino, de ahí que las élites tendieran a acumular tales tierras en su poder. En cualquier caso, en una economía agraria de subsistencia como la de la época su finalidad fundamental era la producción de alimentos, especialmente cereales, de ahí la importancia de los regadíos, muy productivos, y de los secanos, poco productivos pero, dada su extensión, fundamentales en la economía local.

BIBLIOGRAFÍA

  • AAVV: Recuerdos del Ayer y Siles. Úbeda: El Olivo, 1999.
  • COBO DE GUZMÁN Y LECHUGA, Jesús: Estudio sobre las Ordenanzas de Montes del año de 1748 y del Expediente sobre el Régimen y Administración de los Montes de Segura de la Sierra y de su Provincia Marítima, 1811. Jaén: Caja de Jaén, 1994.
  • CRUZ AGUILAR, Emilio de la: “La provincia marítima de Segura de la Sierra”. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, 107 (1981), pp. 51-82.
  • EXPEDIENTE: Expediente sobre el régimen y administración de los montes de Segura de la Sierra y de su Provincia. Madrid: Imprenta de Miguel de Burgos, 1825.
  • GARRIDO GARCÍA, Carlos Javier: “Siles en el siglo XVI: población, economía y sociedad de una villa de la Sierra de Segura”. Tiempos Modernos, 35 (2017/2), pp. 30-47.
  • GILA REAL, Juan Antonio: “La Sierra de Segura en el Catastro del Marqués de la Ensenada”. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, 168 (1998), pp. 191-364.
  • MADOZ, Pascual: Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar. Tomo XIV. Madrid: Madoz-Sagasti, 1849.
  • MARTÍNEZ, Juan de la Cruz: Memorias sobre el partido judicial de Segura de la Sierra. Baeza: Imprenta de F. Moreno, 1842.
  • RUIZ GARCÍA, Vicente: De Segura a Trafalgar. Úbeda: El Olivo, 2009.
  • VIGUERAS GONZÁLEZ, Modesto: El transporte de madera por flotación y carretería, desde los bosques de Sierra Segura hasta Sevilla y los Arsenales de La Carraca (Cádiz) y Cartagena, durante los siglos XVIII y XIX (1734/1833). Madrid: Ente Público de Puertos del Estado, 2002.

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LOS GOBIERNOS DEMOCRÁTICOS (1979-2000)

Resumen del Tema 16 de Historia de España para Selectividad (Andalucía) referente a los gobiernos de la democracia entre 1979 y 2000, por Carlos Javier Garrido García.

LOs cuatro primeros presidentes democráticos de la monarquía de Juan Carlos I (1976-2004).

INTRODUCCIÓN

Pese a las dificultades de la crisis económica y de las heridas no cerradas de la Guerra Civil, la democracia sienta sus bases con la Constitución de 1978 y se consolida definitivamente, tras el intento de golpe de Estado de 1981, cuando en 1982 alcanza el poder uno de los partidos perdedores de la Guerra Civil: el PSOE de Felipe González. A partir de entonces se consolida el régimen político democrático, gracias a la alternancia normalizada de las dos fuerzas políticas mayoritarias, y se registra un fuerte crecimiento económico y modernización social que ha convertido a España en uno de los principales países de la Unión Europea.

EVOLUCIÓN POLÍTICA DE LA DEMOCRACIA ESPAÑOLA

El segundo gobierno de Adolfo Suárez (1979-1981)

En las nuevas elecciones de marzo de 1979 vuelve a ganar por mayoría simple la UCD, seguida cada vez más de cerca por el PSOE.

La actividad reformista se va ampliando con la aprobación del Estatuto de los Trabajadores en 1980 (regulación de los derechos laborales) y de los estatutos de autonomía del resto de regiones españolas entre 1981 y 1983. Del mismo modo se lleva a cabo el desarrollo legislativo constitucional, adaptando las normas legales al nuevo marco político: reforma del Código Civil, Ley Orgánica de Libertad Religiosa, reforma fiscal, etc.

Crecimiento de la inestabilidad interna en la UCD ante las críticas a Adolfo Suárez y el fracaso relativo en las primeras elecciones municipales democráticas de abril de 1979 y en las autonómicas de Cataluña y el País Vasco de marzo de 1980. A todo ello se une el descontento social por los problemas derivados de la crisis económica y de las políticas de ajuste y el descontento militar por los atentados de la ETA y el GRAPO. Por último, el PSOE lleva a cabo una dura oposición, presentando una moción de censura en mayo de 1980 que, pese a fracasar, erosiona mucho al gobierno.

Frente a todo lo anterior, Adolfo Suárez dimite como presidente del gobierno y de la UCD en enero de 1981.

El gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo (1981-1982)

Cuando el Congreso elegía como sucesor a Leopoldo Calvo Sotelo se produce el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. El golpe, dirigido por Antonio Tejero, teniente coronel de la Guardia Civil, y Milans del Bosch, capitán general de Valencia, consistió en la ocupación del Congreso de los Diputados por el primero y en la declaración del Estado de excepción y sacando las tropas a las calles valencianas el segundo. Su objetivo era volver a establecer un régimen de dictadura militar que acabara con la democracia, pero fracasó por la falta de apoyos sociales y la actitud del rey, que hizo valer su papel como máximo dirigente del Ejército para que en su inmensa mayoría éste apoyara la democracia.

Durante su corto mandato, Calvo Sotelo solicita, con la oposición de los grupos de izquierda, el ingreso en la OTAN en 1982, y prosigue la política reformista con la aprobación de la Ley del Divorcio en 1981.

En 1982 la situación de UCD sigue degradándose, más aún con la fundación por Adolfo Suárez de un nuevo partido: el Centro Democrático y Social (CDS). Ello explica que en las elecciones de octubre de 1982 la victoria corresponda al PSOE de Felipe González con mayoría absoluta, seguida de Alianza Popular (AP), desapareciendo prácticamente la UCD.

Los gobiernos de Felipe González (1982-1996)

En las elecciones de octubre de 1982 el PSOE gana las elecciones por mayoría absoluta, alcanzando la presidencia del gobierno su líder, Felipe González Márquez. Este resultado será revalidado en las posteriores elecciones de 1986 y 1989.

Todo ello le permite llevar a cabo en solitario un amplio abanico de reformas cuyas prioridades eran la lucha contra la crisis económica, la consolidación definitiva de la democracia y el avance hacia el Estado de Bienestar.

La lucha contra la crisis económica se lleva a cabo con instrumentos como la reconversión bancaria, el control de la inflación y la reconversión industrial, contestada ésta última con una fuerte conflictividad social (Huelga General de diciembre de 1988). La mejora económica se conseguirá finalmente gracias a la nueva fase expansiva de la economía internacional y al ingreso en la CEE el 1 de enero de 1986. La nueva coyuntura económica expansiva queda de manifiesto en los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla en 1992.

Se sigue consolidando la democracia al completarse el mapa autonómico y ampliar las competencias autonómicas mediante la Ley de Proceso Autonómico de 1983, se emprende una reforma del Ejército para acabar con el peligro del golpismo y frente al terrorismo de ETA se opta por el consenso de todas las fuerzas políticas democráticas vascas (Pacto de Ajuria Enea de 1988).

Se extiende el Estado de Bienestar a través de la reforma educativa (reforma universitaria en 1983, ampliación de la escolarización obligatoria a los 14 años en 1985 y a los 16 con la LOGSE en 1990) y la ampliación de los sistemas de protección social (universalización de la asistencia médica gratuita, pensiones no contributivas, aumento de la prestación por desempleo).

En las elecciones de 1993 el PSOE pierde la mayoría absoluta ante el aumento destacado del PP dirigido por Aznar. Ello fue debido a las siguientes causas: crisis económica internacional a partir de 1992, enfrentamientos internos entre “guerristas” y renovadores y casos de corrupción (Roldán, Guerra, Mario Conde, GAL, etc.). Todos estos factores explican la victoria electoral del PP en las elecciones de marzo 1996.

El primer gobierno de José María Aznar (1996-2000)

Durante la primera legislatura el PP no obtiene mayoría absoluta, por lo que debe gobernar con el apoyo de las formaciones nacionalistas (CIU, PNV, Coalición Canaria), lo que le obligó a mantener una orientación centrista

Gracias a la bonanza económica internacional, el PP consigue reducir las tasas de paro, seguir mejorando las infraestructuras y alcanzar los criterios de convergencia en 1999 para su entrada en el euro (reducción del déficit público y de la inflación). Se consigue además reducir la tasa de paro, basándose en el desarrollo de los servicios, las inversiones exteriores y la explosión del mercado inmobiliario.

En política interior destaca el problema del terrorismo de ETA. Después de una primera etapa de entendimiento con el PNV, el secuestro y asesinato en 1997 de Miguel Ángel Blanco, concejal del PP en Ermua, provoca un endurecimiento de la política antiterrorista del gobierno. Así, el Pacto de Ajuria Enea se rompe, optando el PP por acuerdos con el PSOE y los nacionalistas vascos por el acercamiento a la izquierda abertzale (Pacto de Lizarra de 1998).

En las elecciones del 2000 el PP consigue vencer por mayoría absoluta gracias a la buena coyuntura económica y a la falta de un liderazgo claramente asentado en el PSOE, que sigue inmerso en problemas internos.

CONCLUSIONES

Pese a todas las dificultades (crisis económica internacional, terrorismo, conflictividad social, intentos de involucionismo), durante la Transición política se establece en España un régimen democrático que se fue consolidando gracias a la nueva estructura social del país (predominio de la clase media) y al consenso alcanzado por las principales fuerzas políticas, reflejado en la Constitución de 1978. Esto último explica que ésta continúe estando vigente en la actualidad sin apenas reformas de importancia y que, en general, siga siendo considerada como un punto de encuentro de la mayor parte de las opciones políticas. Se consolida así un periodo de normalización política, crecimiento económico y modernización social, aunque con los problemas actuales de la crisis económica y del proceso soberanista catalán.

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EL PROCESO DE TRANSICIÓN A LA DEMOCRACIA Y LA CONSTITUCIÓN DE 1978

Resumen del Tema 15 de Historia de España para Selectividad (Andalucía) referente a la Transición y a la Constitución de 1978, por Carlos Javier Garrido García.

Los líderes de las principales formaciones políticas de la Transición en una muestra de una de las características principales del periodo: el consenso.

INTRODUCCIÓN

El mayor éxito del régimen franquista, el desarrollismo económico de la década de los 60, supuso también la principal causa de su caída, ya que perdió sus principales bases sociales. Así, optarán por la democracia las nuevas clases medias deseosas de libertad y las clases altas interesadas en el ingreso del país en la CEE. Aunque a la muerte de Franco en 1975 sube al trono el rey Juan Carlos I, que se suponía que debía garantizar la perpetuación del régimen, el camino hacia la democracia es asumido con un gran consenso por casi todos los partidos políticos, que deberán hacer frente en todo caso a la fuerte conflictividad social y al efecto distorsionador que desde el principio supone el terrorismo. Pese a las dificultades de la crisis económica y de las heridas no cerradas de la Guerra Civil, la democracia sienta sus bases con la Constitución de 1978 y se consolida definitivamente, tras el intento de golpe de Estado de 1981, cuando en 1982 alcanza el poder uno de los partidos perdedores de la Guerra Civil: el PSOE de Felipe González.

CARACTERÍSTICAS GENERALES

La Transición española forma parte del avance democrático en la Europa mediterránea, ya que entre 1974 y 1975 cayeron los regímenes dictatoriales de Portugal y Grecia.

Ausencia de conflictividad política por la larga extensión de la Dictadura, la decidida voluntad del rey Juan Carlos I y las ansias de libertad de la sociedad española, que había conocido desde 1960 de un desarrollo espectacular.

La Transición fue un programa de reformas desde arriba y desde la legalidad, por lo que no supuso una ruptura sino más bien una reforma basada en el consenso de la inmensa mayoría de las fuerzas políticas.

EVOLUCIÓN POLÍTICA DE LA TRANSICIÓN

El gobierno de Carlos Arias Navarro (1975-1976)

Tras la muerte del general Franco el 20 de noviembre de 1975, dos días después las Cortes proclaman rey de España a Juan Carlos I.

Las diferentes opciones políticas acogieron el cambio presentando tres alternativas diferentes: continuismo-inmovilismo (mantener el régimen sin Franco), reformismo-aperturismo (reformar el régimen desde sus propias instituciones, liberalizándolo para responder a la nueva situación social y llegando, o no, al establecimiento de la democracia) y rupturismo (la oposición antifranquista se inclinaba por romper totalmente con el pasado dictatorial y construir un nuevo sistema democrático).

Debido a la fuerza de los sectores inmovilistas del régimen, el rey debe nombrar presidente del gobierno a Carlos Arias Navarro. Éste opta por una política reformista muy tibia, compensada por el reformismo más profundo defendido por Torcuato Fernández Miranda, que es nombrado presidente de las Cortes, convirtiéndose en la mano derecha del rey durante el proceso de Transición.

Carlos Arias Navarro forma un gobierno en el que se produce un equilibrio entre la ortodoxia franquista y los reformistas o aperturistas. Su programa (“Espíritu del 12 de Febrero”) se limita a otorgar algunas libertades pero sin permitir el pluralismo político, por lo que queda clara su voluntad continuista.

Ante la ausencia de reformas, la oposición se une en la llamada Platajunta, producto de la unificación de la Junta Democrática organizada por el PCE y de la Plataforma de Convergencia Democrática organizada por el PSOE.

Aumenta la conflictividad social y política con manifestaciones, huelgas y campañas a favor de las libertades democráticas y la amnistía para los presos políticos. A estos problemas se unen los sucesos de Montejurra (enfrentamientos internos entre los tradicionalistas inmovilistas y reformistas) y los atentados de ETA.

Falto de apoyos y forzado por el rey, el presidente Carlos Arias Navarro dimite el 1 de julio de 1976.

El primer gobierno de Adolfo Suárez (1976-1979)

El rey elige para suceder a Arias al joven político Adolfo Suárez, antiguo secretario general del Movimiento Nacional, que opta por las reformas de manera clara. Su objetivo, apoyado por el monarca, era conseguir una reforma progresiva del sistema político a partir de la evolución de las leyes y de las instituciones franquistas, para lo cual necesitaba anular la resistencia de los inmovilistas y atraerse a la oposición rupturista hacia posiciones reformistas.

Tras conceder una amplia amnistía y mantener contactos con la oposición democrática, en noviembre de 1976 consigue que las antiguas Cortes franquistas aprueben la Ley para la Reforma Política (Cortes bicamerales elegidas por sufragio universal, legalización de partidos políticos y sindicatos obreros), que es ratificada por referéndum.

En abril de 1977 es legalizado el PCE y el 15 de junio de 1977 se llevan a cabo las primeras elecciones generales democráticas, que se saldan con la victoria por mayoría simple de la centrista Unión de Centro Democrático (UCD) de Adolfo Suárez, seguida de cerca por el PSOE, mientras que tanto la derecha (Alianza Popular, AP), como la extrema izquierda (PCE) quedan muy por detrás. El electorado había optado por la moderación.

El nuevo gobierno dirigido por Suárez se enfrentó a tres tareas principales mediante una política de consenso: la crisis económica de 1973 mediante los Pactos de la Moncloa de 25 de octubre de 1977 (reforma fiscal, moderación salarial y medidas contra el paro), la aprobación de la constitución del nuevo régimen político (Constitución aprobada por referéndum el 6 de diciembre de 1978) y la solución del problema regional a través de la progresiva construcción del Estado Autonómico (Estatutos de Autonomía de Cataluña y País Vasco de diciembre de 1979).

Aparte de la crisis económica de 1973, los principales problemas fueron las amenazas involucionistas de la extrema derecha (atentados terroristas e intento de golpe de Estado en 1978: “Operación Galaxia”) y el terrorismo de los grupos de extrema izquierda (GRAPO, FRAP y, sobre todo ETA, que perpetra casi 100 asesinatos en 1980).

La Constitución de 1978

La Constitución se basa en el consenso: fue elaborada por una Ponencia integrada por miembros de los principales partidos políticos, con la excepción del PNV: Manuel Fraga (AP), Miquel Roca (Minoría Catalana), Gregorio Peces-Barba (PSOE), Jordi Solé-Tura (PCE), Gabriel Cisneros, Pedro Pérez Llorca y Miguel Herrero de Miñón (UCD).

Características generales: tiene un carácter progresista en cuanto a sus principios y su imprecisión y ambigüedad será una de las causas de su éxito, al poder ser asumida por la mayor parte de los ciudadanos y opciones políticas.

Derechos constitucionales: España se define como un Estado Social y Democrático de Derecho en el que se respetarían y ampararían desde el Estado los siguientes derechos: al reconocimiento de una amplia declaración de derechos fundamentales y libertades civiles y políticas, a una justa distribución de la riqueza, a participar libremente en la vida política, al pluralismo político, a la libertad de mercado y a la libertad religiosa (estado aconfesional).

Sistema político: monarquía parlamentaria en la que la Corona tiene funciones representativas, las Cortes actúan como representante de la soberanía nacional por lo que ostenta el poder legislativo, y nombra al presidente de gobierno (poder ejecutivo) y a las máximas instancias judiciales (poder judicial). Las Cortes serían bicamerales (Congreso de los Diputados como cámara de representación popular y Senado como cámara de representación territorial), se establece la independencia del poder judicial, cuya máxima instancia sería el Tribunal Constitucional, y una organización descentralizada del Estado (municipios, provincias y derecho a la autonomía de las regiones que así lo deseen).

CONCLUSIONES

Pese a todas las dificultades (crisis económica internacional, terrorismo, conflictividad social, intentos de involucionismo), durante la Transición política se establece en España un régimen democrático que se fue consolidando gracias a la nueva estructura social del país (predominio de la clase media) y al consenso alcanzado por las principales fuerzas políticas, reflejado en la Constitución de 1978. Esto último explica que ésta continúe estando vigente en la actualidad sin apenas reformas de importancia y que, en general, siga siendo considerada como un punto de encuentro de la mayor parte de las opciones políticas. Se consolida así un periodo de normalización política, crecimiento económico y modernización social, aunque con el problema actual de la crisis económica.

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SUBLEVACIÓN MILITAR Y GUERRA CIVIL (1936-1939). DIMENSIÓN POLÍTICA E INTERNACIONAL DEL CONFLICTO. EVOLUCIÓN DE LAS DOS ZONAS. CONSECUENCIAS DE LA GUERRA.

Resumen del Tema 13 de Historia de España para Selectividad (Andalucía) referente a la Guerra Civil, por Carlos Javier Garrido García.

Milicianos anarquistas al principio de la Guerra Civil.

INTRODUCCIÓN

El intento de establecer un régimen democrático en España, la II República (1931-1936), que realizara las reformas políticas, sociales y culturales que necesitaba el país fracasó debido a la oposición de las clases dominantes, que pretendían mantener sus privilegios, y a un contexto internacional desfavorable (crisis de 1929, auge del fascismo y del comunismo frente a la democracia), problemas que explican una degradación de la convivencia política y social cuya consecuencia será el estallido de la Guerra Civil en 1936. Ésta ha sido objeto de muy variadas interpretaciones por la visión maniquea del conflicto, destacando las que la consideran como un producto de la lucha de clases y las que lo hacen en el marco del enfrentamiento entre democracia y fascismo, es decir, como un prólogo de la II Guerra Mundial.

LA SUBLEVACIÓN MILITAR Y LA DIMENSIÓN INTERNACIONAL DE LA GUERRA

Del Golpe Militar a la Guerra Civil

Tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, el Ejército y las fuerzas políticas de derecha se deciden por un golpe de Estado que acabara con las reformas republicanas de manera definitiva.

El general Mola, director del golpe desde Navarra, desechó cualquier acción inmediata sobre Madrid y preparó una sublevación militar simultánea en diferentes guarniciones adictas (Mola en Navarra, Franco en Canarias-Marruecos, Goded en Baleares y Queipo de Llano en Sevilla), pretendiendo un golpe rápido.

La sublevación se inicia en Marruecos el 17 de julio de 1936, extendiéndose a la Península el día siguiente. Es apoyada en las regiones de ideología predominantemente conservadora (Navarra, Castilla-León y Galicia) y también domina las principales ciudades de Andalucía occidental y Zaragoza, ya que las autoridades republicanas se negaron en ellas a armar a las milicias obreras. Por el contrario, fracasa en la Cornisa Cantábrica, Levante y Madrid por la acción de las masas obreras, en estos casos armadas por las autoridades republicanas, y la lealtad de las fuerzas de orden público.

Lo que se inicia como un golpe de Estado se convierte en una Guerra Civil.

Dimensión Internacional de la Guerra

Desde los primeros momentos la guerra tomó un carácter internacional: el gobierno republicano solicitó la ayuda de las potencias democráticas, Francia y Gran Bretaña; y los sublevados la de las fascistas, Alemania, Italia y Portugal.

Ni Francia ni Gran Bretaña apoyaron a la República ante el temor al desencadenamiento de un conflicto mundial (política de apaciguamiento con respecto a la Alemania nazi) y por el matiz revolucionario del Frente Popular. Ante ello, optaron por una política de neutralidad, firmando en agosto de 1936 con Alemania, Italia y la URSS el Comité de No Intervención. Desde el primer momento, las potencias fascistas hicieron caso omiso del acuerdo, como haría luego la URSS, lo que dejó en desventaja al bando republicano.

La ayuda recibida por la República se limitó a la del México presidido por Lázaro Cárdenas, poco efectiva por su lejanía, y la de la URSS, que envió gran cantidad de armamento y una valiosa asistencia técnica y logística a cambio de las reservas de oro del Banco de España y de un aumento de su influencia política y del PCE. Además, se formaron las Brigadas Internacionales, nutridas de voluntarios europeos y norteamericanos, sobre todo comunistas. Contaron con unos 60.000 miembros que influyeron positivamente en la moral republicana pero fueron muy diezmadas, disolviéndose a finales de 1938.

La ayuda recibida por los sublevados fue bastante mayor, contando con la ayuda económica y militar (soldados y armamento) de la Italia de Mussolini, la Alemania de Hitler y el Portugal de Oliveira Salazar. Esta ventaja internacional es una de las claves para entender el triunfo franquista en la guerra civil.

DESARROLLO MILITAR DE LA GUERRA CIVIL 

La Guerra de Columnas (julio-noviembre de 1936)

El objetivo de los sublevados fue la ocupación de Madrid a través del traspaso del ejército de Marruecos, dirigido por Franco, a la Península. La operación, llevada a cabo por la aviación alemana, fue facilitada por el desorden en el bando republicano, que carece de un verdadero ejército regular: milicias populares formadas por militantes de partidos y sindicatos de izquierda, indisciplinadas e ineficaces ante un enemigo organizado.

La victoria se escapa a los rebeldes por la falta de apoyo de Mola desde Navarra, por el paso lento por el estrecho y por la táctica de Franco de realizar un avance lento que fuera asegurando la retaguardia con una feroz represión.

Franco ocupa Andalucía occidental, Extremadura y libera el alcázar de Toledo, mientras que los generales republicanos Miaja y Rojo organizan la defensa de la capital.

Guerra Total (noviembre 1936-enero 1939)

Esta etapa se caracteriza por la ayuda exterior a ambos bandos y el paso a las grandes ofensivas y contraofensivas. La guerra adquiere un carácter moderno (aviación, carros de combate, guerra total, guerra psicológica) como precedente de la II Guerra Mundial. Grandes operaciones militares:

Ofensiva de Franco sobre Madrid (noviembre de 1936-marzo de 1937): fracasa en las batallas del Jarama y Guadalajara. Ocupación franquista de Málaga

Ofensiva del Norte (mayo-octubre de 1937): ocupación de la Cornisa Cantábrica, frente a la que fracasa la contraofensiva republicana en Brunete.

Ofensiva del Mediterráneo (octubre de 1937-enero de 1939): tras la ocupación republicana de Teruel, Franco realiza una contraofensiva que llega a Castellón, dividiendo así la zona republicana en dos. La contraofensiva republicana de verano de 1938 en la batalla del Ebro fracasa, lo que provoca la caída de Cataluña en enero de 1939.

El final de la Guerra (enero-abril 1939)

Tras la pérdida de Cataluña, el bando republicano pierde toda esperanza de continuar la guerra. En Madrid se forma una Junta de Defensa presidida por el coronel Casado cuya misión sería negociar una rendición honrosa, pero Franco impone la rendición incondicional. Los frentes se desmoronan y el 1 de abril de 1939 Franco emite su último parte de guerra.

EVOLUCIÓN INTERNA DE CADA BANDO

La evolución de la zona republicana

Se pueden distinguir cuatro grandes etapas:

Caos inicial y gobierno de Giral (julio-septiembre de 1936): dimisión de Santiago Casares Quiroga por negarse a entregar armas a los militantes de izquierdas para hacer frente al golpe, a lo que sí accede el nuevo gobierno de Giral; se derrumban las instituciones y el Estado desaparece a favor de comités sindicales que toman medidas revolucionarias (represión contra los militares sublevados y los que se consideraban sus apoyos sociales -Iglesia, clases altas, políticos de derechas-, colectivización de tierra, comercios e industrias, control del mercado), sobre todo en las zonas de dominio anarquista (Cataluña, Levante y Aragón).

Gobierno de Francisco Largo Caballero (septiembre de 1936-mayo de 1937): recuperación de la autoridad estatal a través de la formación de un nuevo gobierno, que incluía a todos los partidos y sindicatos de izquierda (incluida la CNT) y se traslada a Valencia, al restablecimiento de la administración estatal (desaparición de los comités y recuperación de gobiernos civiles, municipios, gobiernos regionales) y de la conversión de las milicias populares en un ejército regular (Ejército Popular). Enfrentamientos entre los grupos que defendían la revolución (CNT-FAI, POUM) y los que defendían que primero había que ganar la guerra, lo que dependía de un mantenimiento del régimen republicano para conseguir ayuda de las democracias europeas (PCE y republicanos). Ambas corrientes se enfrentan militarmente en los sucesos de mayo de 1937 en Barcelona, lo que provoca la caída del gobierno.

Gobierno de Juan Negrín (mayo de 1937-marzo de 1939): se refuerza aún más la autoridad gubernamental con el apoyo de los comunistas, cuya influencia crece de manera destacada (desarticulación del Consejo de Aragón, eliminación de colectividades, represión contra el POUM, salida de los anarquistas del gobierno). Defensa de la resistencia a ultranza esperando que se desencadenara un conflicto internacional entre las potencias democráticas y fascistas como única salvación para la República (programa de los “Trece puntos de Negrín”).

Junta de Defensa (marzo de 1939): ante la creciente influencia comunista y la consideración de que cualquier resistencia era inútil, el coronel Casado da un golpe de estado contra el gobierno de Negrín con apoyo de parte de los socialistas, los anarquistas y los republicanos e inicia las conversaciones de paz con Franco, que exige la rendición incondicional, como hemos visto.

La evolución de la España franquista

Aunque Mola era el director del golpe militar y éste debía ser luego comandado por Sanjurjo, ambos mueren en sendos accidentes de aviación, lo que deja a Franco como líder indiscutido del golpe.

Régimen militar férreo: represión brutal, indiscriminada y dirigida por el Estado. Todos los poderes recaen en la Junta de Defensa Nacional, que nombra a Franco jefe del Estado y generalísimo de los ejércitos el 1 de septiembre de 1936.

Frente a los problemas internos de los republicanos, en el bando franquista predominó la unidad: Franco acaba con la rivalidad entre tradicionalistas y falangistas mediante el Decreto de Unificación de abril de 1937 que crea un partido único (FET de las JONS). Ese mismo año consigue el apoyo oficial de la Iglesia católica mediante una carta pastoral colectiva del episcopado español que da a la guerra el carácter de Cruzada. En enero de 1938 Franco forma su primer gobierno y adopta el título de Caudillo.

CONSECUENCIAS DE LA GUERRA

Demográficas: elevado número de muertos: 160.000 en operaciones militares, 129.000 por la represión de ambos bandos y 169.000 por diversas penalidades (bombardeos, enfermedades, hambre). A ello hemos de unir el exilio de casi medio millón de republicanos, la fuerte represión que sigue aplicando el régimen y el descenso de la natalidad durante el conflicto.

Económicas: fuerte crisis económica por el descenso demográfico ya visto y la destrucción de infraestructuras durante el conflicto.

Políticas: la victoria de Franco supuso el establecimiento de una dictadura militar próxima al fascismo.

CONCLUSIONES

El bando franquista vence en la Guerra Civil gracias al apoyo de las potencias fascistas (Alemania, Italia y Portugal) frente a la no intervención de las democracias occidentales y la condicionada ayuda soviética y gracias también a su unidad frente a la conflictividad interna que sufre el bando republicano durante todo el conflicto. La victoria de Franco no supuso la paz entre los dos bandos, estableciéndose un régimen dictatorial que gobernará el país durante casi 40 años, durante los cuales los vencidos sufren la represión, la marginación y el exilio.

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LA CREACIÓN DEL ESTADO FRANQUISTA: FUNDAMENTOS IDEOLÓGICOS Y APOYOS SOCIALES (1939-1975)

Resumen del Tema 14 de Historia de España para Selectividad (Andalucía) referente a la Dictadura Franquista, por Carlos Javier Garrido García.

Desfile celebrando la victoria en la Guerra Civil. Madrid, mayo de 1939.

INTRODUCCIÓN

El general Francisco Franco Bahamonde durante la Guerra Civil (1936-1939) había consolidado un régimen dictatorial gracias a su nombramiento como jefe del Estado y generalísimo de los Ejércitos en 1936 y como jefe del partido único del régimen, la FET-JONS en 1937, adoptando el título de Caudillo en 1938. Tras su triunfo en la Guerra, la dictadura va a conocer una evolución muy importante en sus bases políticas, ideológicas y sociales, evolución que podemos relacionar con la de sus relaciones internacionales y de su política económica.

LA CREACIÓN DEL ESTADO FRANQUISTA: FUNDAMENTOS IDEOLÓGICOS Y APOYOS SOCIALES

Bases de partida y fundamentos del nuevo Estado franquista

Las consecuencias de la Guerra Civil

Pérdidas humanas y materiales muy importantes (destrucción de infraestructuras y pérdida de divisas).

Consecuencias morales: heridas por la represión ejercida por ambos bandos durante la Guerra Civil y la que llevó a cabo el régimen tras ella. El final de la guerra no supuso la paz al mantenerse viva la división entre las “Dos Españas”.

Características DE LA DICTADURA fraquista

Régimen dictatorial caracterizado por: autoritarismo, caudillismo, concepción unitaria y centralista del Estado, represión de la oposición y control de los medios de comunicación.

Fundamentos ideológicos y sociales

Fundamentos ideológicos: desde el principio se proclamó esencialmente antimarxista y antiliberal, presentando afinidades con el fascismo en aspectos externos (saludo, emblemas, canciones, culto al líder) y de fondo. Entre estos últimos destaca la existencia de un partido único, Falange Española Tradicionalista de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (FET-JONS), que contaba con organizaciones específicas para las mujeres (Sección Femenina) y la juventud (Organización Juvenil Española, OJE). Además existía un sindicato único y vertical, la Central Nacional Sindicalista (CNS), que encuadraba a todos los obreros y empresarios de manera obligatoria y se basaba en el principio fascista de colaboración de clases. En el ámbito universitario existía el Sindicato Español Universitario (SEU). La esencia antiliberal procede del tradicionalismo (España imperial) y del catolicismo (Nacional-Catolicismo).

Fundamentos sociales: apoyo de la Iglesia Católica, el Ejército y de las clases altas (oligarquía financiera y terrateniente), a los que se unieron también las clases medias, en buena parte pasivas y apolíticas.

Las “familias” del régimen: los grupos políticos que habían apoyado a Franco durante la guerra se siguen manteniendo fieles al dictador y no actúan como partidos políticos, sino como grupos de influencia: tradicionalistas, falangistas, católicos (Opus Dei, Asociación Católica Nacional de Propagandistas) y antiguos miembros de los partidos de derechas (CEDA, Partido Radical, Lliga Regionalista). Para mantener la unidad, el régimen recurre a un recuerdo constante de la Guerra Civil como fuente de legitimación política.

Evolución política de la dictadura franquista

Etapa “Azul” (1939-1945): fuerte represión (Ley de Responsabilidades políticas de 1939 y Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo de 1940) que elimina la oposición interna al régimen (maquis, partidos y sindicatos clandestinos). Se institucionaliza la “democracia orgánica” por el predominio de los falangistas a través de las llamadas Leyes Fundamentales: Fuero del Trabajo de 1938 (nacionalsindicalismo: derechos laborales y sindicatos verticales) y Ley Constitutiva de las Cortes de 1942 (Cortes conformadas por procuradores de los grupos naturales de la sociedad: familia, municipio y sindicato, poder legislativo supeditado a la sanción del Caudillo).

Reacción Nacionalista (1945-1959): ante el aislamiento internacional se produce una reacción nacionalista (concentraciones en la Plaza de Oriente) y el régimen se va despojando de sus características fascistas. Se establece un equilibrio entre falangistas y los católicos, que se rompe a partir de 1957 con el acceso al poder de los tecnócratas (vinculados al Opus Dei). Se elaboran nuevas leyes fundamentales que atenúan la imagen fascista del régimen: Fuero de los Españoles de 1945 (especie de Constitución con libertades limitadas y condicionadas ya que podían ser suspendidas por el gobierno, el Estado es definido como “católico, social y de derecho”), Ley de Referéndum Nacional de 1945 (el caudillo podía someter a referéndum las cuestiones que considerara oportunas), Ley de Sucesión de 1947 (aprobada en referéndum: jefatura vitalicia de Franco y capacidad de elegir sucesor a título de rey) y Ley de Principios del Movimiento Nacional de 1958 (actualización de los principios ideológicos del Estado, partido único: Movimiento Nacional).

La política exterior del régimen franquista

Neutralidad en la II Guerra Mundial (1939-1945): ante las victorias alemanas, en 1940 el ministro de Asuntos Exteriores, Ramón Serrano Suñer, impone una política de acercamiento (Entrevista de Hendaya con Hitler y de Bordighera con Mussolini) que choca con las reticencias de Franco, que sólo accede a mandar un cuerpo de voluntarios falangistas a luchar contra la URSS (División Azul). El cambio de signo de la guerra a partir de 1942 hace que Franco cambie su política hacia una total neutralidad (retirada de la División Azul en 1943 y ruptura de las relaciones con Japón en 1945).

Aislamiento internacional del régimen (1946-1953): a partir de 1946 España es expulsada de todos los organismos internacionales al considerársela un régimen similar a los del Eje. A partir de entonces sólo cuenta con el apoyo del Vaticano, Portugal (Oliveira Salazar) y Argentina (Perón).

Salida del aislamiento (1953-1955): el inicio de la Guerra Fría y la política de bloques van a permitir a España salir de su aislamiento, al ser considerada por EEUU como un aliado contra el expansionismo soviético. En 1953 se firman los acuerdos bilaterales con EEUU (ayuda económica a cambio de bases militares) y el Concordato con el Vaticano, ingresando en 1955 en la ONU. La salida del aislamiento internacional supone un fuerte golpe a la oposición establecida en el exilio, minada desde el principio por la falta de unidad, y una desmoralización definitiva de la oposición interior.

Autarquía y estancamiento económico

Causas del estancamiento económico: aislamiento internacional, destrucciones de la Guerra Civil y desacertada política intervencionista y autárquica adoptada por el régimen.

Intervencionismo: en 1938 se crea el Servicio Nacional de Abastecimiento y Trasportes, que interviene a través de organismos subordinados en la agricultura (Servicio Nacional del Trigo), la industria (Instituto Nacional de Industria) y las comunicaciones (RENFE). Problemas: elevado déficit público, poca competitividad. Los problemas de abastecimiento se intentan solucionar a través del Auxilio Social y las cartillas de racionamiento, que no logran acabar con el mercado negro (estraperlo).

La autarquía y el intervencionismo empiezan a eliminarse a partir de 1950 gracias a la salida del aislamiento internacional, poniéndose en marcha medidas liberalizadoras. Se empieza a registrar un crecimiento, pero muy desequilibrado y con una fuerte inflación.

LA ÉPOCA DEL DESARROLLISMO Y EL OCASO DE LA DICTADURA FRANQUISTA (1959-1975)

Apertura económica y cambio social

Contexto internacional: en la década de 1960 Europa, EEUU y Japón viven una etapa de prosperidad económica al superarse los desequilibrios y deficiencias de la posguerra. Esta fase de crecimiento acaba con la Crisis del Petróleo de 1973.

Crecimiento económico: los tecnócratas ponen en marcha en 1959 el Plan de Estabilización (liberalización económica y apertura a las inversiones y el comercio exterior, objetivos: frenar la inflación, reducir el déficit público y conseguir unas altas tasas de crecimiento económico) y en 1962 los Polos de Desarrollo (planes de desarrollo regional). Además, se consigue un Acuerdo Preferencial con la CEE en 1970 y se produce el boom turístico, las remesas de los emigrantes a Europa occidental y unas fuertes inversiones de capital extranjero. Todo ello permite un fuerte desarrollo económico, con los problemas de los fuertes desequilibrios regionales y los elevados costes sociales.

Implicaciones sociales del crecimiento: aumento demográfico por el descenso de la mortalidad (mayor nivel de vida, Seguridad Social) y el mantenimiento de una alta natalidad (optimismo), y nueva estructura social con un ascenso de la población empleada en la industria y servicios en detrimento de la agricultura y, sobre todo, con el surgimiento de una amplia clase media gracias al aumento de la renta per-cápita. Todo ello comporta una modernización social: mayor permeabilidad y receptividad ante los cambios, mejoras en la educación y tímida liberalización de la mujer (incorporación al trabajo, equiparación al varón en el matrimonio).

Los inicios de la crisis política

Aumento de la conflictividad social y política: agitación estudiantil en las universidades, surgimiento de un sindicalismo ajeno al oficial y vinculado a los comunistas (CCOO), renacimiento de los nacionalismos (ETA) y distanciamiento de parte de la Iglesia Católica con respecto al régimen. En el “Contubernio de Munich” (1962) se reúnen miembros de la oposición del exilio con políticos de la derecha moderada pidiendo medidas democratizadoras que permitieran el ingreso de España en la CEE. Frente a todo ello, el régimen responde con una fuerte represión (Tribunal de Orden Público, TOP, 1963).

Para atenuar la imagen autoritaria del régimen franquista para perpetuarlo se llevan a cabo tímidas medidas aperturistas en 1967: Ley Orgánica del Estado (LOE, aprobada por referéndum, especie de constitución en la que se establece la figura del presidente de gobierno, las Cortes como órgano legislativo) y Ley de Prensa (se atenúa la censura, elaborada por Manuel Fraga Iribarne). Además, en 1969 Franco designa como sucesor a Juan Carlos de Borbón con el título de rey.

Las medidas anteriores fracasan al no contentar a la oposición que pide democracia ni a los sectores más intransigentes del régimen por su excesivo liberalismo (el llamado “búnker”). Precisamente, este grupo accede al poder en 1969 en sustitución de los tecnócratas por el llamado “Asunto Matesa” (fraude financiero especulando con créditos a la exportación), siendo nombrado presidente de gobierno el almirante Carrero Blanco, que elimina cualquier esperanza de liberalización política.

Descolonización: en un contexto internacional favorable, España va perdiendo sus territorios coloniales de manera progresiva: Marruecos (1956), Guinea Ecuatorial (1968) y entrega de Sidi-Ifni (1969) y del Sáhara Occidental (1975) a Marruecos.

El ocaso del Franquismo

El almirante Carrero Blanco es de nuevo nombrado presidente del gobierno en 1973, con la intención de que actuara como garante de la pervivencia del régimen tras la muerte de Franco. Su asesinato a finales de año por ETA supuso un duro golpe al régimen. Su sustituto, Carlos Arias Navarro, intentó una apertura, tan tímida que no contentaba a la oposición pero sí alarmaba al “búnker”.

La oposición política se refuerza cada vez más, coordinándose en 1974-1975 en torno a la Junta Democrática (organizada por el PCE) y a la Plataforma de Convergencia Democrática (organizada por el nuevo PSOE de Felipe González). Además, los sectores católicos se van apartando del régimen (democristianos de Joaquín Ruiz Giménez, Iglesia Católica renovada por el cardenal Tarancón), se produce un crecimiento de las actividades terroristas de grupos de extrema izquierda (ETA, GRAPO, FRAP) y aumenta la conflictividad social (protestas universitarias y oleada de huelgas dirigidas por CCOO, que suplanta de hecho al sindicato vertical).

Frente a todo ello, el régimen franquista opta por recrudecer la represión (Ley Antiterrorista, estado de excepción casi permanente).

El 20 de noviembre de 1975 fallece Francisco Franco, siendo coronado dos días más tarde Juan Carlos I.

CONCLUSIONES

Tras el triunfo en la Guerra Civil (1936-1939), el general Francisco Franco Bahamonde consolida su dictadura militar. Aunque en un principio el régimen franquuista asimiló muchas características fascistas debido al predominio político de Falange, la derrota de Alemania e Italia en la II Guerra Mundial obligó al régimen a priorizar su sentido anticomunista y católico, lo que le permitió sobrevivir al aislamiento internacional. Gracias a este cambio ideológico y al inicio de la Guerra Fría entre EEUU y la URSS, el régimen franquista aparece como un aliado de la primera. El apoyo económico norteamericano, unido al desarrollo del turismo, a las remesas de los numerosos emigrantes que marchan a Europa y al abandono de la política económica autárquica, posibilitó un fuerte desarrollo económico en la década de 1960. Este, que es sin duda el mayor logro del Franquismo, será paradójicamente la causa de su desaparición tras la muerte del dictador en 1975, ya que las nuevas clases medias ansiaban gozar de libertad y las clases altas entendían que la dictadura era un impedimento para el ingreso en la CEE. Todo ello explica que el franquismo pierda su base social, iniciándose así el proceso de Transición a un régimen democrático.

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LA SEGUNDA REPÚBLICA. LA CONSTITUCIÓN DE 1931. POLÍTICA DE REFORMAS Y REALIZACIONES CULTURALES. REACCIONES ANTIDEMOCRÁTICAS.

Resumen del Tema 12 de Historia de España para Selectividad (Andalucía) referente a la II República, por Carlos Javier Garrido García.

Proclamación de la II República. Fotografía de Alfonso Sánchez Portela. Museo Reina Sofía.

INTRODUCCIÓN

El fracaso de la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), que contó con el apoyo de Alfonso XIII, supuso a corto plazo también el hundimiento de la monarquía. Tras la victoria de los candidatos republicanos y de izquierdas en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, el rey marcha al exilio el día 14 del mismo mes, proclamándose de inmediato la II República entre el entusiasmo popular. El nuevo régimen intentó cambiar las bases políticas, sociales y económicas del país con una amplia labor reformista. Su fracaso, debido a la oposición de las clases dominantes, que pretendían mantener sus privilegios, y a un contexto internacional desfavorable (crisis de 1929, auge del fascismo y del comunismo frente a la democracia), explican una degradación de la convivencia política y social cuya consecuencia será el estallido de la Guerra Civil en 1936.

EL HUNDIMIENTO DE LA MONARQUÍA DE ALFONSO XIII (1930-1931)

Tras la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), la monarquía había quedado muy debilitada: respaldo a la dictadura, desprestigio de los viejos partidos dinásticos, hostilidad de republicanos, socialistas e intelectuales, y agudización de los problemas catalán y obrero. Todo ello explica que en poco más de un año la monarquía caiga, implantándose la II República.

El Gobierno Berenguer

Establecimiento de una “dictablanda” que prepararía el restablecimiento de la normalidad constitucional sin hacer peligrar al rey. Sin embargo, va dilatando la convocatoria de elecciones, por lo que crece la oposición, que opta ya claramente por la república.

Pacto de San Sebastián (agosto de 1930): republicanos, catalanistas y socialistas acuerdan acabar con la monarquía. Creación de la Asociación Republicana Militar y “Al servicio de la República” (intelectuales). Fracaso de un pronunciamiento republicano en Jaca en diciembre de 1930, que se salda con la ejecución de los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández.

Ante todo ello, Berenguer se ve obligado a dimitir en febrero de 1931.

El Gobierno Aznar

Gobierno de concentración con personalidades de los viejos partidos dinásticos, presidido por el almirante Aznar.

Con la intención de dar sensación de normalidad convoca elecciones municipales para abril de 1931. El triunfo republicano en la mayoría de las ciudades (donde el voto era más libre, al escapar en mayor medida del control de los caciques) hace comprender al rey el predominio de los republicanos, por lo que, aconsejado por Romanones, abandona el país camino del exilio. De inmediato, el 14 de abril de 1931, es proclamada la II República.

 INSTAURACIÓN Y BASES DEL NUEVO RÉGIMEN

El Gobierno Provisional

Tras la proclamación de la II República se forma un Gobierno Provisional presidido por Niceto Alcalá Zamora, un republicano de derechas que debía actuar como garantía en el poder de la burguesía. En cuanto a los ministros, tuvieron entrada la mayoría de las opciones políticas: centro (radicales de Alejandro Lerroux, radicales-socialistas de Marcelino Domingo), izquierda (socialistas -Prieto, Largo Caballero y Fernando de los Ríos-, republicanos -Azaña-, catalanistas -d’Olwer- y galleguistas -Casares Quiroga-). Fuera del gobierno quedan la extrema izquierda (comunistas, anarquistas) y la derecha (monárquicos, tradicionalistas) y los partidos regionalistas conservadores (PNV y Lliga).

Base social

Entusiástica recepción popular ya que se tenía la esperanza de que la República supusiera la regeneración y modernización de España.

El cambio de régimen vino a significar el paso del poder de las clases dominantes a las clases medias, los intelectuales pequeño-burgueses y la clase obrera. Sin embargo, este cambio político no vino acompañado de un cambio profundo de las estructuras socioeconómicas.

La Constitución de 1931

Elecciones de junio de 1931 para elegir Cortes Constituyentes: mayoría republicana y socialista, fracaso de Alcalá Zamora y Miguel Maura de crear una derecha republicana importante.

El texto fue elaborado por una comisión presidida por el socialista y catedrático de Derecho Penal Jiménez de Asúa, generando su elaboración fuertes tensiones, tanto en la Cámara como en la calle.

Aprobación del texto definitivo en diciembre de 1931 sin ningún voto en contra, aunque cerca de un centenar de diputados se ausentó de la votación.

Características: gran extensión y detallismo (125 artículos agrupados en IX títulos), carácter plenamente democrático y progresista, así como un fuerte contenido social: subordinación de la propiedad al interés general, definición del régimen como República de Trabajadores, laicismo, cámara única, responsabilidad del gobierno, sufragio universal masculino y femenino, amplias libertades individuales, abolición de la pena de muerte, derecho a la autonomía en el marco de un “estado integral” (soberanía y estado central), Tribunal de Garantías Constitucionales, Diputación Permanente de las Cortes, y nombramiento mixto del presidente.

 POLÍTICA DE REFORMAS Y REALIZACIONES CULTURALES. REACCIONES ANTIDEMOCRÁTICAS

El Bienio Reformista (1931-1933)

Elecciones generales de junio de 1931: triunfo de las candidaturas de izquierda. Se forma un gobierno de coalición entre republicanos y socialistas presidido por Manuel Azaña.

Política reformista para eliminar los que se consideraban los obstáculos tradicionales que impedían la modernización de España: reforma agraria (acabar con los desequilibrios de la propiedad de la tierra a través de la expropiación de tierras y entrega a jornaleros), reforma educativa (fomento de la enseñanza pública con la construcción de unas 10.000 escuelas de enseñanza primaria y la convocatoria de 7.000 plazas de maestros, y acercamiento de la cultura a las zonas rurales con las llamadas Misiones Pedagógicas, en las que destacaron destacadas personalidades de la cultura como Federico García Lorca y Alejandro Casona ), reformas sociales (Ley de Términos Municipales y establecimiento de Jurados Mixtos), reforma territorial (aprobación del estatuto de autonomía de Cataluña en 1932), reforma religiosa (establecimiento de un Estado Laico, expulsión de los jesuitas y prohibición a las órdenes religiosas de dedicarse a la enseñanza) y reforma del ejército (reducción del número de mandos y unidades operativas, sometimiento al poder civil). Esta política reformista concita la oposición de los grupos privilegiados, que ven peligrar su predominio político, económico y social.

Las reformas fracasaron por su lentitud, por la influencia de la crisis económica de 1929, por la oposición de los terratenientes y de la Iglesia, la conflictividad social (sobre todo de anarquistas y jornaleros socialistas -FTT-), y la oposición de los militares africanistas (fallido golpe de estado del general Sanjurjo en Sevilla, 1932).

A partir de 1932 las derechas se reagrupan en la Confederación española de Derechas Autónomas (CEDA), dirigida por Gil Robles y que defendía una vía posibilista de acceso al poder para frenar las reformas.

El gobierno cae en 1933 como consecuencia de los sucesos de Casas Viejas (asesinato por las fuerzas de orden público de unos anarquistas sublevados en esa localidad gaditana) y de la división entre republicanos y socialistas, convocándose elecciones para el 1 de noviembre de 1933.

El Bienio Conservador (1933-1936)

Elecciones de noviembre de 1933: triunfo por mayoría simple de la CEDA, seguida del PRR de Alejandro Lerroux, favorecido por la desilusión de las bases izquierdistas, la abstención anarquista, el voto femenino y la reorganización de la derecha.

Gobierno presidido por Lerroux y apoyado por la CEDA, aunque sin contar con ministros. Se suspenden las medidas reformistas del bienio anterior y se van polarizando las posturas políticas.

La izquierda considera a la CEDA como un instrumento del fascismo, por lo que ante la posibilidad de su entrada en el gobierno se produce una revolución que estalla en octubre de 1934 en Asturias (socialistas y anarquistas, sofocada por el ejército de Marruecos dirigido por el general Francisco Franco) y Cataluña (Companys proclama el estado catalán, pero es fácilmente derrotado por la falta de apoyo de la CNT). En el resto de España los socialistas declaran una huelga general, pero fracasan por su mala preparación y la falta de apoyo anarquista.

Tras la revolución de octubre de 1934 entran en el gobierno varios ministros de la CEDA, entre ellos el mismo Gil Robles como ministro de guerra.

Radicalización de la derecha en torno a Falange Española (fundada por José Antonio Primo de Rivera en 1933) y Renovación Española (partido monárquico totalitario en el que destaca José Calvo Sotelo).

El gobierno cae por la descomposición del PRR de Lerroux debido al escándalo del estraperlo (ruletas amañadas). Se nombra presidente del gobierno a Manuel Portela Valladares, que convoca elecciones para febrero de 1936.

El Frente Popular (1936)

Elecciones de febrero de 1936: la desunión y desgaste de la derecha coinciden con la unión de la izquierda en la coalición electoral denominada “Frente Popular” (republicanos, comunistas, socialistas), ganando esta última las elecciones. Ante el fracaso electoral, los grupos conservadores empiezan a considerar que la única manera de frenar las reformas y mantener sus privilegios es llevar a cabo un golpe de Estado que establezca un régimen dictatorial.

Alcalá Zamora es destituido como presidente de la República, siendo sustituido por Manuel Azaña. Se forma un gobierno presidido por Santiago Casares Quiroga. Los ministros son todos republicanos, ya que el PSOE se niega a entrar y va optando cada vez más claramente por la vía revolucionaria de la mano de Francisco Largo Caballero, “el Lenin español”.

Creciente conflictividad social, polarización de las posturas políticas en torno a las extremas derecha e izquierda (Primavera Trágica).

Ante el peligro de un golpe militar, el gobierno dispersa a los militares sospechosos: Mola a Navarra, Franco a Canarias y Goded a Baleares. Los asesinatos del teniente Castillo y de Calvo Sotelo en julio de 1936 provocan el estallido de la Guerra Civil con la sublevación del general Franco en Marruecos el día 17 de ese mes.

CONCLUSIONES

El intento de establecer un régimen democrático en España que realizara las reformas políticas, sociales y culturales del país fracasó por las tensiones propias de la Europa de los años 30, con una democracia atacada por el comunismo y el fascismo.

En el caso de España, el enfrentamiento entre los grupos tradicionalmente dominantes (aristocracia, latifundistas, alta burguesía, Iglesia y Ejército) y las clases populares (campesinado, obreros y pequeña burguesía) se fue radicalizando durante el régimen republicano hasta culminar en la Guerra Civil.

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LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA (1923-1930)

Resumen del Tema 11 de Historia de España para Selectividad (Andalucía) referente a la dictadura de Miguel Primo de Rivera, por Carlos Javier Garrido García.

Alfonso XIII y el general Miguel Primo de Rivera al frente del Directorio Militar (1923).

INTRODUCCIÓN

Cuando Alfonso XIII accede a la mayoría de edad en 1902, la situación política española estaba marcada por las consecuencias de la crisis de 1898 y el fracaso de los intentos de reforma y regeneración. Este problema, junto a la guerra de Marruecos, la expansión del movimiento obrero y del nacionalismo y las consecuencias derivadas de la I Guerra Mundial (1914-1918) y de la Revolución Rusa (1917), explican la quiebra total del sistema de la Restauración. Siguiendo el ejemplo italiano, se intenta solucionar el problema optando por el establecimiento de una dictadura militar, la del general Miguel Primo de Rivera, que, apoyada por el monarca, deberá hacer frente a las consecuencias de la crisis económica internacional de 1929. El fracaso de la dictadura y la imposibilidad de restablecer el sistema político de la Restauración provocarán el fin de la monarquía y la proclamación de la II República en 1931.

 CAUSAS DE LA IMPLANTACIÓN DE LA DICTADURA

Crisis del sistema político de la Restauración por la crisis de 1898 (humillante derrota frente a EEUU y fracaso de los intentos de regeneración), los problemas internos de los partidos dinásticos desde las muertes de Antonio Cánovas del Castillo en 1897 y de Práxedes Mateo Sagasta en 1903, y el auge de las fuerzas extrañas al sistema (republicanos, nacionalistas, socialistas y anarquistas). Esto último se puso de manifiesto en la crisis de 1917: Asamblea de Parlamentarios de Barcelona y Huelga General.

Deterioro de la figura del Rey: gusto por la política activa hasta los límites constitucionales y tendencia a afirmarse como jefe supremo del ejército. Al participar en los problemas políticos de manera directa, la monarquía se fue erosionando al considerársela culpable de los mismos.

Descontento militar por las duras críticas recibidas como consecuencia del desastre de 1898 y el excesivo número de mandos, por lo que decide intervenir de nuevo en la vida política y se va deslizando hacia posiciones conservadoras.

Temor de las clases altas y medias ante la creciente conflictividad social llevada a cabo por socialistas y anarquistas, animada por la Revolución Rusa de 1917 y concretada en el Trienio Bolchevique (1917-1920) y el problema del “pistolerismo” en Cataluña (1920-1923).

Guerra de Marruecos: desde la consecución del protectorado sobre el norte del país en 1906 (Conferencia de Algeciras), España se ve impotente para asegurar su dominio ante la oposición de los rifeños liderados por Abd el Krim, que emplean la táctica de guerrillas. Las continuas derrotas aumentaron las críticas al Ejército y los desastres de Annual y Monte Arruit (1921) supusieron la elaboración de un informe (Expediente Picasso) que señalaba como culpables a los altos mandos militares e incluso al rey, lo que hace que ambos sean favorables a un golpe de Estado.

Contexto internacional de crisis de las democracias occidentales: Ante la crisis generada por la I Guerra Mundial, se va optando cada vez más por la crítica al sistema parlamentario y la necesidad de un estado fuerte. El estado liberal democrático se ve atacado por dos frentes contrapuestos: el comunismo (triunfo bolchevique en Rusia en 1917) y el fascismo (acceso al poder de Mussolini en Italia en 1922). El fascismo defiende un estado autoritario apoyado por las clases altas y medias, temerosas a una expansión del comunismo. Su ideología se basa en el uso de la violencia, el culto al líder y un fuerte nacionalismo-racismo.

EVOLUCIÓN Y DESARROLLO DE LA DICTADURA

Implantación

Ante la creciente inestabilidad social y política y las fuertes críticas al Ejército y la Monarquía, el general Miguel Primo de Rivera da un golpe de Estado el 13 de septiembre de 1923. Primo de Rivera había nacido en Jerez de la Frontera (Cádiz) en 1870, había participado en las campañas de Cuba y Marruecos, fue senador por el Partido Conservador y en el momento del golpe era capitán general de Cataluña.

Cuando se produce el golpe, Alfonso XIII estaba en San Sebastián, volviendo a Madrid el día siguiente. Pese a la insistencia del gobierno, se negó a actuar contra los golpistas y pidió a Primo de Rivera que viniera a Madrid. A su llegada, el 15 de septiembre, Primo hizo público su manifiesto titulado “Al país y al Ejército”, en el que declaraba su voluntad de acabar con los profesionales de la política, a los que acusaba de haber secuestrado la voluntad real y de ser responsables de todos los problemas del país.

El rey Alfonso XIII acepta y apoya el golpe, encargando a Primo de Rivera la formación de un gobierno. Se establece así un régimen autoritario (supresión del Parlamento y suspensión de la Constitución de 1876), apoyado por la llamada “masa neutra” (personas apolíticas y de centro que anteponen la estabilidad política y social a las cuestiones ideológicas), el Ejército, la Iglesia, las clases altas y el rey. Los antiguos líderes de los partidos dinásticos se inhibieron de la situación, lo que equivalía de hecho a darle un margen de confianza a la Dictadura, como hizo la mayor parte de la prensa. Pese a sus críticas iniciales, por su carácter en principio transitorio recibió el apoyo de la burguesía catalana, los socialistas y los republicanos de Lerroux.

Dentro de la evolución de la Dictadura podemos distinguir dos fases: el Directorio Militar y el Directorio Civil.

Directorio Militar (1923-1925)

Se forma un gobierno integrado exclusivamente por militares (ocho generales y un contralmirante) en representación de las distintas armas y capitanías generales, aunque sólo Primo de Rivera tenía atribuciones y rango de ministro, acumulando en sus manos todos los poderes.

Gobierno autoritario, imitando en buena parte la dictadura fascista de Mussolini, al que visitan Alfonso XIII y Primo de Rivera en Italia el 15 de noviembre de 1923. Un mes antes, se aprobó un Real Decreto para reorganizar la administración pública, estableciendo delegados gubernamentales de partido y disolviendo los ayuntamientos, que quedan en manos de personas favorables al dictador. En noviembre se disuelven las Cortes al cesar las comisiones de gobierno interior del Congreso de los Diputados y el Senado. En enero de 1924 se disuelven todas las diputaciones provinciales excepto las vasco-navarras, medida que los catalanistas entiende como un ataque a la Mancomunidad y que tiene un claro sesgo centralista.

Fuerte represión contra la oposición. Por un lado, se ilegaliza a la CNT anarcosindicalista, lo que hace que parte de los anarquistas se radicalicen, fundando en 1927 la Federación Anarquista Ibérica (FAI). Por otra parte, se aplican sanciones contra personalidades críticas como Unamuno (confinado en Canarias), Luis Jiménez de Asúa y Fernando de los Ríos. Frente a ello, el PSOE y la UGT accedieron a que Largo Caballero formara parte del Consejo de Estado, lo que formaliza su apoyo a la Dictadura.

En abril de 1924 se organiza la Unión Patriótica, intento de encuadramiento político a favor de la Dictadura formando un partido único similar a los del fascismo europeo y que muestra la intención del Dictador de perpetuar su Dictadura institucionalizándola. Frente a ello, los miembros de los partidos dinásticos muestran un profundo descontento, distanciándose de la Dictadura, lo que le irá restando apoyos.

Finalmente, se acaba con la Guerra de Marruecos, gracias al desembarco de Alhucemas realizado por tropas franco-españolas en 1925, acabando definitivamente con la resistencia de los rifeños dirigidos por Abd el Krim.

Directorio Civil (1925-1930)

Al acabar con la Guerra de Marruecos, una de las principales justificaciones de la Dictadura, muchos piden su disolución, como Sánchez Guerra y Romanones, destacados dirigentes de los partidos dinásticos. Sin embargo, el Dictador, decidido a perpetuar el régimen, sustituye el Directorio Militar por un Directorio Civil en diciembre de 1925. Este nuevo Directorio estaba formado por técnicos extraídos de la Unión Patriótica y no eran personalidades políticas de reconocido prestigio (destacando José Calvo Sotelo como ministro de Hacienda) y por algunos militares.

Además, en 1926 se anuncia la convocatoria de una Asamblea Nacional de cara a consolidar el régimen dictatorial y acabar definitivamente con el régimen liberal-parlamentario, ya que de hecho suponía derogar la Constitución y disolver el Parlamento, ambos hasta ahora simplemente suspendidos. Los asambleístas fueron designados por el dictador y se reunieron a partir de 1927 con un carácter meramente consultivo. Pretendió elaborar una nueva Constitución, cuyo anteproyecto se presentó en julio de 1929, pero fue mal aceptado por los políticos de los partidos dinásticos, la oposición y la prensa, ante lo cual el dictador intentó ampliar la Asamblea para hacerla más representativa.

En el terreno económico, la colaboración con el PSOE-UGT se concretó en la creación de los Comités Paritarios, precedente de los actuales comités de empresa, es decir, entidades con representación de patronos y obreros que establecían las condiciones laborales de acuerdo con el principio fascista de colaboración de clases. Por otra parte, se lleva a cabo una política económica intervencionista (proteccionismo, ayudas fiscales y crediticias, empresas públicas como CAMPSA, obras públicas) que se beneficia de la favorable coyuntura internacional (“felices años 20”) pero que se saldó con un aumento de la deuda pública, acrecentada con la Exposición Universal de Barcelona y la Iberoamericana de Sevilla, ambas en 1929.

El nuevo Directorio y el intento de perpetuar el régimen aumentó la oposición: creación de Alianza Republicana en 1926 (dirigida por Alejandro Lerroux con el concurso de Acción Republicana de Manuel Azaña), intento de golpe de Estado en 1926 por parte de los generales Weyler y Aguilera, y, ya en 1929, los intentos de sublevación militar del conservador Sánchez Guerra en Valencia y del regimiento de Artillería en Ciudad Real, protestas estudiantiles, insurrecciones obreras como la de Alcoy, y pérdida de sus apoyos (dimisión de Calvo Sotelo, intento de sublevación del general Goded).

Caída

Sus causas son la crisis económica internacional de 1929, que aumenta la oposición al régimen y la inestabilidad social, y la pérdida de buena parte de sus apoyos (los catalanistas por la supresión de la Mancomunidad, los militares por la supresión del Arma de Artillería, los socialistas por el aumento del paro, el rey por el cambio de la opinión pública). Sólo ante la crisis, Primo de Rivera dimite el 30 de enero de 1930, exiliándose a París, donde fallece en 1931. Alfonso XIII encarga formar gobierno al general Dámaso Berenguer.

CONCLUSIONES

La dictadura de Primo de Rivera forma parte de las llamadas “dictaduras mediterráneas”, que siguen el ejemplo del fascismo italiano. Las nuevas tendencias autoritarias son apoyadas por la burguesía ante el peligro de una revolución comunista en la Europa de entreguerras.

Su fracaso hizo que el rey Alfonso XIII intentara volver entre 1930 y 1931 al sistema político de la Restauración, a través de los gobiernos del General Berenguer y del Almirante Aznar. Sin embargo, ambos fracasan debido a la desestructuración de los partidos dinásticos y al crecimiento de las fuerzas políticas al margen del sistema, que acusan al rey de haber apoyado al régimen dictatorial.

De este modo, el fracaso de la dictadura lleva a corto plazo a la proclamación de la II República el 14 de abril de 1931, un nuevo régimen democrático cuyo reformismo puso en peligro el predominio político, económico y social de las clases altas, que optan por un nuevo golpe de Estado militar que será el origen de la Guerra Civil (1936-1939).

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GUERRA COLONIAL Y CRISIS DE 1898

Resumen del Tema 10 de Historia de España para Selectividad (Andalucía) referente a la Guerra Colonial y la Crisis de 1898, por Carlos Javier Garrido García.

Acorazado Maine. Su hundimiento en el puerto de La Habana en febrero de 1898 le sirvió a EEUU como excusa para declarar la guerra a España.

INTRODUCCIÓN

A finales del siglo XIX España era una potencia de tercer orden en el contexto internacional. Al fracaso de la revolución industrial en el país, con el consiguiente subdesarrollo económico y conflictividad social, se unía un sistema político, el de la Restauración, muy poco democrático, con las consecuencias de una fuerte conflictividad política interna y un alto grado de corrupción. Además, el país se encontraba aislado internacionalmente, no contando en ninguna de las alianzas entre las potencias europeas de la Europa de la Paz Armada. Todo ello explica que cuando se enfrente a EEUU, una potencia económica y militar emergente, por la posesión de Cuba, España sufra una humillante derrota que la hará consciente de su debilidad. Frente a los intentos de continuar con el sistema político imperante por parte de las clases dirigentes encuadradas en los partidos dinásticos, surgen las tesis regeneracionistas que intentan una reforma profunda de la estructura política, económica y social del país. Su fracaso supondrá el reforzamiento de las fuerzas políticas situadas al margen del sistema.

GUERRA COLONIAL Y CRISIS DE 1898

La pérdida de las últimas colonias de Ultramar españolas por la guerra con EEUU en 1898 supuso una gran crisis en todos los niveles en España, hasta herir de muerte al régimen de la Restauración, que no supo llevar a cabo las reformas necesarias y prolonga su agonía hasta el golpe de estado de Primo de Rivera en 1923.

Guerra Colonial

Causas

Contexto Internacional: Liderazgo alemán gracias al Sistema de Alianzas del canciller Bismarck (1871-1890), del que queda fuera España, que se encuentra aislada internacionalmente; Desarrollo espectacular de EEUU tras la Guerra de Secesión (1861-1865), iniciando una política imperialista que choca con los últimos restos del Imperio Español (Cuba-Puerto Rico y Filipinas); Remodelación del mapa colonial por las grandes potencias industriales a finales del siglo XIX.
Causas internas en Cuba: el incumplimiento de las cláusulas de la Paz de Zanjón de 1878 genera el malestar criollo (en 1893 las Cortes rechazan el proyecto de autonomía elaborado por Antonio Maura y cuando se aprueba en 1897 ya es demasiado tarde); incapacidad económica española para absorber la producción cubana, sobre todo azucarera, y proveer a la isla de manufacturas (Arancel proteccionista de 1891); penetración económica de EEUU en la isla y malestar por el proteccionismo (absorbía el 88’1 % de las exportaciones cubanas pero sólo suministraba el 37 % de sus importaciones); y desarrollo de un movimiento nacionalista (en 1892 José Martí funda el Partido Revolucionario Cubano).

Desarrollo

La sublevación se inicia en 1895 en Cuba con el “Grito de Baire” y el Manifiesto de Montecristi, y en 1896 en Filipinas con la rebelión de José Rizal.
En Cuba el movimiento es liderado por José Martí, adoptando la táctica de guerrillas. Frente al mismo, el general Martínez Campos lleva a cabo una política de conciliación, cuyo fracaso hace que la represión sea dirigida por el general Weyler que aplica una política de “guerra total” (trochas, campos de concentración) que provocan el apoyo de la población a la independencia y las protestas de EEUU que propone a España la compra de la isla por 300 millones de dólares, oferta que es rechazada.
Con la excusa de la voladura del acorazado norteamericano “Maine” en el puerto de La Habana en febrero de 1898, EEUU le presenta un ultimátum a España para su retirada de la isla en abril de ese año. Su rechazo, supone la declaración de guerra a España. La noticia es acogida en España con un patriotismo exacerbado e irreal. La flota americana derrota a la española en las batallas de Cavite (Filipinas) y Santiago (Cuba), que son un auténtico paseo militar para EEUU. La resistencia española es mucho más intensa en tierra (con el caso extremo de los “últimos de Filipinas”), pero una vez perdida la flota la guerra estaba perdida. Finalmente, en diciembre de 1898 se firma la Paz de París por la que España reconoce la independencia de Cuba y cede a EEUU las islas Filipinas, Puerto Rico y Guam. El fin del imperio colonial se completa con la venta a Alemania de las islas Marianas, Palaos y Carolinas en 1899.

Consecuencias

La derrota de 1898 sumió a la sociedad y a la clase política española en un estado de desencanto y frustración que dio origen a propuestas de reforma (Regeneracionismo) cuyo fracaso explica la caída del régimen de la Restauración.
Consecuencias económicas: a pesar de la pérdida de los mercados coloniales protegidos y del aumento de la Deuda Pública por la guerra, en el terreno económico las consecuencias fueron incluso beneficiosas debido a la repatriación de capitales y al descenso del gasto público que suponía el mantenimiento de las estructuras políticas y militares en las colonias.
Consecuencias políticas: aunque herido de muerte, el sistema político de la Restauración sobrevivió temporalmente al desastre, mostrando una gran capacidad de recuperación. En todo caso, supusieron un reforzamiento de las tendencias nacionalistas, al contar con un apoyo más decidido de la burguesía industrial, que solicitaba reformas, y un cambio en la actitud del Ejército que, ante las críticas y el creciente antimilitarismo, carga las culpas en los políticos y vuelve a defender la injerencia en la vida política.

Crisis de 1898

Como consecuencia de la desastrosa derrota de 1898, el país sufre una aguda crisis política, marcada por el auge del Regeneracionismo.
El Regeneracionismo es un movimiento que desde una óptica cultural o política criticó al sistema político de la Restauración y defendía la necesidad de una regeneración y modernización de la política española. En el aspecto cultural destacó la Generación del 98 (Unamuno, Valle Inclán, Pío Baroja, Azorín, etc), caracterizada por su pesimismo, su crítica al atraso peninsular y el planteamiento de una profunda reflexión sobre el sentido de España y su papel en la historia. En el aspecto político destacó Joaquín Costa que proponía dejar atrás los mitos del pasado imperial, modernizar la economía, fomentar la educación y acabar con el fraude electoral (turnismo y caciquismo).
Estas peticiones regeneracionistas intentaron ser puestas en práctica por el nuevo líder del Partido Conservador, Francisco Silvela, que sustituye al liberal Sagasta en la presidencia del gobierno en 1899. Sin embargo, sus medidas (proyecto de descentralización administrativa, aumento de los impuestos sobre los productos de primera necesidad) provocaron el aumento de la oposición y la dimisión de los ministros más renovadores, cayendo finalmente el gobierno en 1901, sustituido por los liberales. Pese a acceder de nuevo a la presidencia entre 1902-1903, volvió a fracasar en sus intentos de reforma.
La extensión de las ideas regeneracionistas y la incapacidad de ponerlas en práctica desde dentro del sistema suponen un reforzamiento de las opciones políticas situadas fuera del sistema (nacionalismo, movimiento obrero, republicanismo) y una nueva injerencia del Ejército en la vida política del país.

CONCLUSIONES

La incapacidad del sistema canovista para transformarse en un sistema verdaderamente democrático y el golpe que supuso la crisis de 1898, implicaron a corto plazo un crecimiento de las opciones políticas situadas al margen del turnismo pacífico. Frente a ello, las bases sociales del canovismo (clases altas y parte de las clases medias), intentarán seguir manteniendo su predominio político y social con ayuda del Ejército, lo que explica la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), cuya caída supondrá también la de la Monarquía, proclamándose en 1931 la II República, un nuevo intento de establecer un régimen político democrático en España.

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EL RÉGIMEN DE LA RESTAURACIÓN. CARACTERÍSTICAS Y FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA CANOVISTA

Resumen del Tema 9 de Historia de España para Selectividad (Andalucía) referente a la Restauración y sistema político canovista, por Carlos Javier Garrido García.

Antonio Cánovas del Castillo, “alma mater” del sistema político de la Restauración.

INTRODUCCIÓN

Tras el pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto en 1874 se da fin a la experiencia democrática del Sexenio (1868-1874), que fracasa por la fuerte inestabilidad interna y la disgregación de sus apoyos políticos y sociales. El retorno de la monarquía borbónica en la persona de Alfonso XII tuvo como principal artífice a Cánovas del Castillo, que establece el llamado sistema canovista, caracterizado por la alternancia en el poder de los llamados partidos dinásticos, que utilizan para ello el falseamiento electoral a través de la actuación del caciquismo. Fuera de este sistema político muy poco democrático quedan diversas fuerzas políticas (republicanos, nacionalistas, socialistas, tradicionalistas) cuya fuerza será cada vez mayor, sobre todo tras la crisis de 1898.

BASES DEL SISTEMA POLÍTICO CANOVISTA

El pronunciamiento del general Martínez Campos en 1874 supuso la restauración de la monarquía borbónica en la persona de Alfonso XII, hijo de Isabel II. El nuevo sistema político fue configurado por Antonio Cánovas del Castillo, de ahí su apelativo de “canovista”.

Carácter netamente conservador: sistema parlamentario liberal poco democrático.

Apoyo en los grupos conservadores, atemorizados por la radicalización del Sexenio y la irrupción del obrerismo.

La Constitución de 1876, inspirada en la de 1845, configura las nuevas bases del sistema canovista: soberanía compartida entre Cortes y Corona, amplias prerrogativas de la Corona (derecho de veto, potestad legislativa compartida con las Cortes y nombramiento de ministros -control del poder ejecutivo-), Cortes Bicamerales (Congreso de los Diputados y Senado), confesionalidad católica del Estado y amplia declaración de derechos cuya concreción se remite a leyes ordinarias que tendieron a restringirlos.

Los pilares básicos sobre los que se asentó el sistema canovista fueron: la Corona (árbitro de la vida política y garantizar el entendimiento y alternancia entre los partidos dinásticos), los partidos dinásticos (conservador y liberal, renunciando ambos al pronunciamiento para acceder al poder) y el Ejército (se le aleja de la vida política, supremacía del poder civil sobre el militar, potenciación del monarca como símbolo y cabeza visible).

EL FIN DE LOS CONFLICTOS BÉLICOS DEL SEXENIO

El nuevo régimen canovista acabó casi de inmediato con los dos principales conflictos heredados del Sexenio (Tercera Guerra Carlista y Guerra de Cuba), consiguiendo así la pacificación interna del país.

Tercera Guerra Carlista: el desánimo ante la restauración borbónica y la presión militar a que fue sometida, provocó la derrota de los carlistas en Cataluña, Aragón y Valencia en 1875 y en Navarra y el País Vasco en 1876, marchando don Carlos (hijo de Carlos María Isidro) al exilio. La derrota carlista supuso la supresión del régimen foral, aunque se les siguió concediendo cierta autonomía fiscal a través del sistema de Conciertos Económicos establecido para las provincias vascas en 1878 (las Diputaciones Provinciales recaudaban los impuestos y daban una cuota fija al Estado central).

Guerra de Cuba: la presión militar y la negociación llevaron a la Paz de Zanjón de 1878 que estableció una amplia amnistía, la abolición de la esclavitud (aprobada definitivamente en 1888), la concesión de autonomía y la participación de Cuba en las elecciones a Cortes. El retraso o incumplimiento de estas reformas provocó la llamada “Guerra Chiquita” en 1879 y la posterior insurrección de 1895.

BIPARTIDISMO Y TURNO PACÍFICO

El sistema político canovista se basaba en la existencia de dos grandes partidos políticos dinásticos (Liberal y Conservador) que coincidían en lo fundamental: defensa de la Monarquía, la Constitución de 1876, la propiedad privada y la consolidación del estado liberal, unitario y centralista. Sin embargo, los diferenciaban algunos matices políticos y su base social.

Partido Conservador: liderado por Antonio Cánovas del Castillo, aglutinó a los sectores más conservadores: terratenientes y alta burguesía. Interpretaban los derechos individuales y el sufragio censitario en un sentido muy restrictivo. Defendían la confesionalidad católica del Estado y el orden social.

Partido Liberal: liderado por Práxedes Mateo Sagasta, aglutinaba a los antiguos progresistas, unionistas y republicanos moderados. Su base social eran las clases medias e interpretaban los derechos individuales y el sufragio censitario de una manera más aperturista. Tenían una visión más laica del estado y se inclinaban a un reformismo más progresista.

En cualquier caso, su práctica gobierno se diferenciaba poco y frente a los anteriores pronunciamientos de uno u otro signo optaron por su alternancia regular y pacífica en el poder (turno pacífico), Esta alternancia se basaba en la manipulación de los resultados electorales en el sentido acordado por ambas formaciones, utilizando para ello los mecanismos caciquiles y la posición dominante del partido en el poder.

MANIPULACIÓN ELECTORAL Y CACIQUISMO

El sistema electoral canovista era corrupto, utilizando para ello herramientas como la compra de votos, la falsificación de actas, adulteración del censo y la coerción del electorado. En esta última era básica la labor de los caciques, personajes que en una comarca o provincia determinada detentaban una gran influencia y poder económico.

El caciquismo se ejercía en toda su dimensión en las zonas rurales. Solían ser grandes propietarios y copaban los cargos municipales, por lo que controlaban de hecho el trabajo, los sorteos de quintas, el reparto de contribuciones y los trámites burocráticos y administrativos, elementos todos ellos con los que chantajeaban a la población.

Dinámica de la manipulación electoral: una vez decidido el cambio por los dos partidos dinásticos el ministro de la Gobernación elaboraba la lista de los candidatos que debían ser elegidos (“encasillado”), enviándola a los alcaldes y caciques para que garantizaran su elección por los métodos ya citados.

LOS GOBIERNOS DEL TURNISMO: EVOLUCIÓN POLÍTICA

El periodo comprendido entre 1875 y 1902 puede dividirse en dos grandes etapas: el reinado de Alfonso XII (1875-1885) y la Regencia de María Cristina (1885-1902). En todo este periodo el turnismo funcionó con toda regularidad, entrando en crisis a partir de 1898, ya que el impacto de la crisis erosionó a los partidos dinásticos.

Gobierno Conservador (1875-1881): se ponen las bases del nuevo régimen gracias a la Constitución de 1876 y al fin de las guerras de Cuba y carlista.

Gobierno Liberal (1881-1884): se fracasa en la aplicación del ideario reformista liberal. La única reforma destacada fue el establecimiento del sufragio universal masculino en las elecciones municipales (1882).

Gobierno Conservador (1884-1885): Tras acceder de nuevo al poder, los conservadores deben hacer frente a la temprana muerte de Alfonso XII en 1885. Para evitar una desestabilización del sistema ambos partidos firman ese mismo año el Pacto del Pardo que suponía el acceso al poder del Partido Liberal y la regencia de María Cristina hasta que Alfonso XIII alcanzara la mayoría de edad.

Gobierno Liberal o “Gobierno Largo” (1885-1890): se aplican medidas reformistas como la Ley de Asociaciones (1887), la abolición de la esclavitud (1888) y el sufragio universal masculino para las elecciones generales (1890). Sin embargo, esta democratización fue en realidad nula por el sistema de control electoral (caciquismo y turnismo).

Cambios constantes en el gobierno (1890-1902): con cortos intervalos de dominio liberal, en este periodo gobiernan casi constantemente los conservadores, que deben hacer frente a su crisis interna (asesinato de Cánovas por un anarquista en 1897) y a la crisis de 1898.

FUERZAS POLÍTICAS AL MARGEN DEL SISTEMA CANOVISTA

En la práctica, el sistema político canovista marginó de la vida política a amplios sectores de la sociedad. Además de fuerzas de oposición como los carlistas y los republicanos y del creciente peso del movimiento obrero socialista y anarquista, se desarrollaron los movimientos nacionalistas, sobre todo en Cataluña y el País Vasco. Frente a todos ellos, el régimen intentó atraerse a los sectores más acomodaticios y marginó del sistema a los más radicales.

Carlismo

Desde su exilio en Francia fomentó conspiraciones y la formación de partidas guerrilleras que eran abastecidas de armas desde el exterior. Intentó aglutinar a todos los sectores católicos, pero el apoyo de la jerarquía y del Vaticano a los Borbones le hizo fracasar. Ante ello el movimiento se escinde y surge en 1888 el Partido Tradicionalista que, dirigido por Ramón Nocedal, se definía como antiliberal, tradicionalista y católico.

Republicanismo

El desencanto por el fracaso de la I República y la fuerte represión ejercida por el nuevo régimen produjo la escisión del movimiento: Partido Posibilista (dirigido por Emilio Castelar entra en el juego político de la Restauración), Partido Republicano Progresista (dirigido por Ruiz Zorrilla desde el exilio protagonizó pronunciamientos fracasados en 1883 y 1886), Partido Republicano Unitario (dirigido por Salmerón, marginado del sistema) y Partido Republicano Federal (dirigido por Pi i Margall, era el grupo más numeroso pero igualmente marginado). La introducción del sufragio universal masculino en 1890 supuso una revitalización del republicanismo y estimuló su reunificación en 1893 con la creación de Unión Republicana (sólo quedaron al margen los posibilistas). Sin embargo, el desarrollo del movimiento obrero le fue privando de sus bases sociales y electorales.

Movimiento obrero

Durante los primeros años del sistema político canovista, las organizaciones obreras fueron ilegalizadas y fuertemente reprimidas. El acceso de los progresistas al poder en 1881 supuso una mayor permisividad, lo que permitió una nueva expansión del movimiento obrero, dividido ya definitivamente en anarquistas y socialistas. Su creciente fuerza explica que el Estado empezara a tomar las primeras medidas de reforma social.

Las corrientes anarquistas: En 1881 los anarquistas fundan, en sustitución de la FRE, la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE). La nueva organización, que se asentaba preferentemente en Cataluña y Andalucía, fue aumentando el número de sus afiliados y desarrolló una acción sindical de carácter reivindicativo. La fuerte represión aplicada por el Estado (Mano Negra contra ella explica su disolución en 1887. Tras ello, muchos anarquistas optan por la formación de pequeños grupos autónomos que utilizan como arma el terrorismo. Entre 1893-1897 se multiplican los atentados anarquistas contra personalidades políticas (asesinato del presidente del gobierno, Cánovas del Castillo), miembros de la alta burguesía y eclesiásticos. Frente a ello se desarrolló una fuerte represión (Procesos de Montjuic de 1897). El fracaso de la vía terrorista hizo que la mayor parte de los anarquistas volvieran a la lucha sindical, dando nacimiento así al anarcosindicalismo o sindicalismo revolucionario, que se concreta en la fundación en 1910 de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).

Las corrientes socialistas: En 1879 se crea el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), definido como un partido marxista cuyo objetivo era establecer, a través de una revolución, la dictadura del proletariado y la nueva sociedad comunista. En todo caso, progresivamente fue evolucionando hacia posturas socialdemócratas o reformistas. En 1890 se afilia a la Internacional Socialista y en 1910 obtiene el primer diputado en las Cortes (Pablo Iglesias, por Madrid). Subordinado al partido, en 1888 se crea un sindicato socialista, la Unión General de Trabajadores (UGT), que aboga sobre todo por medidas reformistas más que revolucionarias. El socialismo se extendió sobre todo por Madrid, País Vasco y Asturias presentando un menor número de militantes que las organizaciones anarquistas.

Nacionalismo y Regionalismo

Durante el periodo de la Restauración surgen movimientos nacionalistas (independencia) y regionalistas (autonomía) en diversas zonas de España como consecuencia de la política centralista del régimen liberal, su castellanización cultural y el renacimiento literario y cultural de las regiones que contaban con una lengua propia y con un pasado de independencia.

El Catalanismo: desde 1830 surge un amplio movimiento cultural y literario (Renaixença) que se fija como objetivos la recuperación de la lengua y señas de identidad de la cultura catalana; en 1882 Valentí Almirall funda el Centre Catalá, primera organización regionalista catalana que en 1885 presenta un “Memorial de Agravios” a Alfonso XII; en 1891 se funda la Unió Catalanista, federación de entidades catalanistas de tendencia conservadora cuyo programa (federalismo) queda fijado en las “Bases de Manresa”; en 1901 se funda la Lliga Regionalista, dirigida por Prat de la Riba y Francesc Cambó, agrupación conservadora apoyada por la burguesía industrial y comercial que pedía el fin de la corrupción del sistema y la concesión de autonomía, convirtiéndose en la fuerza hegemónica de Cataluña hasta 1923.

El nacionalismo vasco: la abolición de los fueros en 1876 y la creciente inmigración castellana por la industrialización hicieron surgir un movimiento defensor de la cultura y lengua vascas; en 1894 Sabino Arana funda el PNV, cuyos pilares ideológicos eran el racismo, los fueros y la religión; a partir de 1901 el PNV se va moderando y optando por posturas autonomistas.

Los movimientos regionalistas se desarrollan con menos fuerza y tardíamente en regiones como Galicia (Rexurdimento de mediados del XIX), Valencia (Valencia Nova, 1904) y Andalucía (Blas Infante, 1910), debido a la poca fuerza de su burguesía frente a la vieja nobleza y la Iglesia y el predominio campesino-jornalero que opta por opciones conservadoras u obreras.

CONCLUSIONES

La incapacidad del sistema canovista para transformarse en un sistema verdaderamente democrático y el golpe que supuso la crisis de 1898, implicaron a corto plazo un crecimiento de las opciones políticas situadas al margen del turnismo pacífico. Frente a ello, las bases sociales del canovismo (clases altas y parte de las clases medias), intentarán seguir manteniendo su predominio político y social con ayuda del Ejército, lo que explica la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), cuya caída supondrá también la de la Monarquía, proclamándose en 1931 la II República, un nuevo intento de establecer un régimen político democrático en España.

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EL SEXENIO REVOLUCIONARIO (1868-1874): INTENTOS DEMOCRATIZADORES

Resumen del Tema 8 de Historia de España para Selectividad (Andalucía) sobre el Sexenio Revolucionario, por Carlos Javier Garrido García.

Los generales Serrano y Prim y el almirante Topete buscando candidato a la corona española, 1870.

INTRODUCCIÓN

Los problemas que marcaron la construcción del Estado Liberal (monopolio político en la práctica de los moderados, erosión de la monarquía, exclusión de la vida política de la mayor parte de la población y crisis económica), provocaron la confluencia de un conjunto de fuerzas políticas, sociales y económicas cuya disparidad, junto con la fuerte inestabilidad social y política, explica el fracaso del intento democratizador puesto en práctica durante el Sexenio, entre 1868-1874, y la consiguiente restauración de la monarquía borbónica ese último año.

LA REVOLUCIÓN DE 1868 Y EL GOBIERNO PROVISIONAL (1868-1870)

La Revolución “Gloriosa” de 1868

Causas: crisis financiera por la especulación ferroviaria, crisis económica (crisis de la industria algodonera por la falta de materia prima y crisis de subsistencias a partir de 1866); Pacto de Ostende (1866): acuerdo entre progresistas y demócratas para acabar con la monarquía isabelina, dejando la decisión sobre la nueva forma de gobierno (monarquía o república) en manos de unas Cortes Constituyentes que serían elegidas por sufragio universal masculino; al año siguiente, 1867, los unionistas se unen al pacto, atrayendo al mismo a los altos mandos militares y suponiendo un contrapeso conservador a los progresistas y demócratas.

Desarrollo: en septiembre de 1868 los pronunciamientos de los generales Serrano, Dulce, Prim y Topete y la victoria en la batalla de Alcolea provocan el exilio de Isabel II, formándose juntas revolucionarias provinciales y locales. En octubre la de Madrid proclama regente al general Serrano y se forma un Gobierno Provisional presidido por el general Prim y con un claro carácter moderado. Sus primeras medidas son la disolución de las Juntas revolucionarias y el desarme de la Milicia Nacional, convocando elecciones a Cortes Constituyentes mediante sufragio universal masculino para enero de 1869.

El Gobierno Provisional y la Constitución de 1869

El gobierno del general Serrano pone en marcha un programa de reformas: ampliación de derechos individuales (libertad de imprenta, derecho de reunión y asociación, sufragio universal, reforma de la enseñanza, democratización de ayuntamientos y diputaciones). Se adopta una política económica liberalizadora: fin del proteccionismo y liberalización de sectores como la minería.

En enero de 1869 se celebran elecciones a Cortes Constituyentes, que por primera vez en la historia de España se realizan por sufragio universal masculino, triunfando la coalición formada por progresistas, unionistas y un sector de los demócratas (conjunción monárquico-democrática).

Las Cortes aprueban la Constitución de 1869: primera constitución democrática de la Historia de España, soberanía nacional, amplia declaración de derechos y libertades (manifestación, reunión, asociación), monarquía parlamentaria, división de poderes (poder legislativo en unas Cortes bicamerales, ejecutivo en el Rey y judicial en los tribunales) y estado aconfesional (libertad de cultos).

Se inicia la búsqueda de un nuevo rey, optando Prim por el príncipe italiano Amadeo de Saboya, que finalmente es elegido en noviembre de 1870.

Liberalización económica: defensa del librecambismo y apertura del mercado español a la entrada de capital extranjero; unificación y racionalización del sistema monetario (peseta); Ley de Minas de 1871 (venta o concesión de yacimientos mineros, la mayoría acaba en manos extranjeras); Ley de Bases Arancelarias de 1869 (librecambismo).

Descontento popular por la difícil situación económica y la continuidad de la monarquía, que es canalizado por los republicanos y el naciente movimiento obrero de la Primera Internacional. Por otra parte, monárquicos borbónicos y carlistas se oponen a la nueva dinastía. En Cuba se inicia una insurrección independentista con el “Grito de Yara”.

Las fuerzas políticas del Sexenio

Las fuerzas políticas del Sexenio pueden ser agrupadas en tres grandes grupos:

Partidos de Derecha: carlistas (entran en el juego parlamentario defendiendo la preeminencia católica y la monarquía tradicional, apoyo en las regiones forales) y moderados (mayoritariamente fieles a Isabel II, empieza a destacar Antonio Cánovas del Castillo, apoyo de las clases altas).

Partidos de centro: Conjunción monárquico-democrática (agrupaba a unionistas, progresistas y demócratas, líderes como Prim, Sagasta y Ruiz Zorrilla). Esta coalición se rompe al inicio del reinado de Amadeo I de Saboya: Partido Constitucional y Partido Radical.

Partidos de Izquierda: Partido Republicano Federal (escisión de los demócratas surgida a mediados de 1868), líderes como Pi y Margall y Figueras, defendían una república federal y laica que terminara con la intervención del ejército en la política y regulara las condiciones laborales. Los federales se dividen en dos tendencias: benévolos e intransigentes, que se diferencian en el origen del pacto federal, desde arriba o desde abajo, respectivamente. Por otra parte estaba el Partido Republicano Unitario que, dirigido por Castelar, era contrario al federalismo.

EL REINADO DE AMADEO I DE SABOYA (1870-1873)

El nuevo rey llega a Madrid en diciembre de 1870, siendo coronado el mes siguiente. Se encuentra una situación desastrosa: oposición de republicanos, carlistas y borbónicos; asesinato de Prim, su máximo valedor; y creciente presión obrera desde la fundación de la sección de la I Internacional en España en 1870 (FRE, con predominio anarquista).

El nuevo rey se apoya en los partidos Constitucional (dirigido por Sagasta, agrupa a unionistas y progresistas moderados) y Radical (dirigido por Zorrilla, agrupa a progresistas y demócratas). En la oposición se sitúan los moderados, los republicanos y los carlistas.

La situación se hace insostenible a partir de 1872 por el inicio de la III Guerra Carlista, el agravamiento de la sublevación independentista iniciada en Cuba en 1868 y por las insurrecciones de carácter federalista. Además, la coalición gubernamental formada por los partidos Constitucional y Radical se rompe, dejando al rey aislado.

En febrero de 1873 el rey abdica, proclamando el Congreso y el Senado en sesión conjunta la República como única solución posible. Problema: poca fuerza y división interna de los republicanos.

LA PRIMERA REPÚBLICA (1873-1874)

Creciente inestabilidad política. Se pueden distinguir dos etapas:

República Federal: presidencia de Figueras, oposición de los republicanos unionistas y federalistas radicales (intransigentes) que lleva a su dimisión. Le sustituye en la presidencia Pi y Margall, que lleva a cabo el proyecto de Constitución Federal de 1873, que no llega a aprobarse. Problema cantonalista: varias ciudades se sublevan contra el gobierno central declarando su independencia (cantones), movimiento liderado por los federales radicales y el movimiento obrero (mayoritariamente anarquista) y que debe ser sofocado a través del Ejército.

República Unitaria: tras un breve mandato de Salmerón, Castelar refuerza la posición estatal y suprime el principio federal. En enero de 1874 el general Pavía da un golpe de Estado, ocupando la presidencia el general Serrano. El príncipe Alfonso, hijo de Isabel II, publica el Manifiesto de Sandhurst, en el que se postula como rey para recuperar el régimen político liberal y la estabilidad social y política. Finalmente, el general Martínez Campos se pronuncia en Sagunto y proclama a Alfonso XII rey de España, restaurándose la monarquía borbónica.

CONSECUENCIAS

La experiencia democratizadora del Sexenio fracasó por la extrema división de los apoyos del nuevo régimen (republicanos, progresistas, demócratas, unionistas) y por la fuerza de los grupos de oposición (carlistas, moderados, naciente movimiento obrero e independentistas cubanos). Tras su fracaso, al debilitarse las fuerzas democráticas y republicanas, se restaura de nuevo la monarquía liberal en la persona del hijo de Isabel II, Alfonso XII, dando así inicio al periodo de loa Restauración.

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PROCESO DE DESAMORTIZACIÓN Y CAMBIOS AGRARIOS

Resumen del Tema 7 de Selectividad (Andalucía) referente al proceso de desamortización y a sus consecuencias, por Carlos Javier Garrido García.

El general Baldomero Espartero, bajo cuya regencia se inició la desamortización de los bienes del clero secular (1841).

INTRODUCCIÓN

Entre finales del siglo XVIII y principios del XIX se produce en Gran Bretaña el proceso de Revolución Industrial, que se extiende al resto de Europa, EEUU y Japón a lo largo del siglo XIX en el llamado proceso de Industrialización.

Una de las causas de la Revolución Industrial y de la Industrialización fue la Revolución Agraria, consistente en un crecimiento de la producción y productividad agraria como consecuencia del asentamiento de la propiedad privada, la introducción de innovaciones técnicas (sistema Norfolk, mecanización) y nuevos cultivos (patata, maíz) y del consiguiente paso de una agricultura de subsistencia a otra dirigida al mercado.

En España, como en el resto de la Europa Meridional y Oriental, no se produjo la revolución agraria, debido sobre todo a la ausencia de una verdadera reforma agraria. Ello explica en buena medida el fracaso del proceso de industrialización y el constante problema de la conflictividad jornalera en nuestro país.

LA ECONOMÍA AGRARIA DE LA ESPAÑA DEL ANTIGUO RÉGIMEN

La mayor parte de las tierras estaban amortizadas, es decir, pertenecían y estaban vinculadas a las instituciones de la nobleza (Títulos y mayorazgos) y de la Iglesia (órdenes religiosas, catedrales e iglesias), que podían aumentar sus propiedades con nuevas adquisiciones, explotaban la mayor parte de forma indirecta a través de arrendamientos y censos, y no podían desprenderse de ellas. Como consecuencia de ello, había una ausencia casi total de inversiones por lo que la productividad era muy escasa y predominaba una agricultura de subsistencia, causada también por la deficiencia de los transportes.

Existía por tanto una deficiente estructura de la propiedad, concentrándose la mayor parte de la tierra en manos de los estamentos privilegiados. Sin embargo, el desarrollo del proceso de Reconquista permite diferenciar dos zonas en España: en el Norte predomina el minifundismo, ya que la Reconquista fue muy lenta, lo que permitió ir estableciendo en el territorio pequeños campesinos; en el Sur predomina el Latifundismo ya que la rapidez con que fue reconquistada la zona al sur del Tajo hizo que la única manera de ocupar el territorio fuera conceder grandes territorios a los nobles, Órdenes Militares e Iglesia.

DESARROLLO DEL PROCESO DESAMORTIZADOR

Objetivo: establecer la plena propiedad privada de la tierra, dando fin a su amortización.

Precedentes: en el reinado de Carlos IV, en 1798, el primer ministro Godoy desamortizó los bienes de los patronatos eclesiásticos (Capellanías, Obras Pías, hospitales y hospicios) y parte de los realengos y baldíos, vendiéndolos en pública subasta para solventar el problema de la deuda pública. En las Cortes de Cádiz (1810-1814) y durante el Trienio Liberal (1820-1823) se decretó la supresión de los señoríos y la desamortización del clero regular mediante la expropiación de sus propiedades por el Estado y su posterior venta en pública subasta. Sin embargo, el retorno al absolutismo en 1814 y 1823 supuso la anulación de estas medidas.

La desamortización se lleva a cabo durante el reinado de Isabel II a través de las desamortizaciones de Mendizábal (1836), de Espartero (1841) y de Madoz o Ley de Desamortización General (1855), todas ellas decretadas durante sendos periodos de dominio progresista en el gobierno.

Desamortización de Mendizábal (1836): se desvinculan las tierras de la nobleza y el clero. En este último caso se expropiaron los bienes del clero regular (comunidades religiosas), vendiéndose en pública subasta, por lo que fueron acaparadas por la burguesía. Su finalidad fue atenuar el problema de la deuda, no hacer una reforma agraria.

Desamortización de Espartero (1841): se decreta la desamortización de los bienes del clero secular (Catedrales e iglesias), vendiéndose en pública subasta. El retorno de los moderados al poder hizo que las ventas quedaran paralizadas.

Desamortización de Madoz o Ley de Desamortización General (1855): se expropian y subastan al mejor postor los bienes que le quedaban a la Iglesia y los de los Ayuntamientos, en este último caso tanto propios (bienes destinados a satisfacer los gastos de la institución) como comunes (bienes de libre aprovechamiento para los vecinos).

CONSECUENCIAS DE LAS DESAMORTIZACIONES EN LA AGRICULTURA ESPAÑOLA

Consolidación de la propiedad privada de la tierra gracias a las reformas liberales (supresión de señoríos, desvinculación de la propiedad y desamortización de las tierras de la Iglesia y de los Ayuntamientos: Desamortizaciones de Mendizábal en 1836 y de Madoz en 1855).

Los objetivos de las desamortizaciones fueron paliar los problemas de la Hacienda Pública y consolidar el apoyo de la Burguesía al régimen liberal: esto se tradujo en una ausencia de verdadera reforma agraria, ya que el sistema de venta adoptado (subasta al mejor postor) hizo que las tierras fueran adquiridas por la burguesía (nueva concentración de la propiedad) y que la población campesina empeorara su situación (desaparición de arrendatarios, pérdida del derecho de uso de las tierras comunales)

En el aspecto económico, las desamortizaciones produjeron un aumento de la producción agraria, destinada ahora más al mercado que al autoconsumo. Este aumento de la producción no fue consecuencia de una mejora de las técnicas agrarias, sino del aumento de la superficie cultivada (los rendimientos por superficie decrecen).

Paso de una agricultura de subsistencia basada en el cultivo de cereales a otra moderna basada en frutales y productos de regadío (zona mediterránea). Gran expansión de la vid, el olivo y el naranjo.

El proteccionismo impuesto sobre los cereales (que siguen siendo el principal cultivo) supuso una ausencia de inversiones y un empobrecimiento de las clases obreras.

Este retraso agrario supuso uno de los mayores obstáculos a la revolución industrial española (ausencia de beneficios, sub-consumo interno) y una de las fuentes principales de conflictividad social (revueltas jornaleras).

CONSECUENCIAS DEL SUBDESARROLLO AGRARIO EN EL PROCESO DE INDUSTRIALIZACIÓN

La ausencia de revolución agraria en España explica en buena parte el fracaso del proceso de industrialización y el atraso social y económico de España durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX.

Así, las características socio-económicas de España fueron: Crecimiento demográfico bastante menor que en el resto de los países industrializados por el mantenimiento de una alta tasa de mortalidad; Predominio de la población rural frente a la urbana; Predominio del sector primario en la economía española; Escasa industrialización, muy desigualmente repartida en el territorio, por la demanda interna insuficiente, la escasez de fuentes de energía, el atraso agrario y la inexistencia de una burguesía emprendedora; Desarrollo de la minería en función de intereses extranjeros; Ferrocarril subdesarrollado por la estructura radial, el dominio de capitales e intereses extranjeros y la escasa rentabilidad; Subdesarrollo del mercado interior por los transportes deficientes y la escasez de demanda por el subdesarrollo socioeconómico; Comercio exterior deficitario (exportación de materias primas e importación de productos industriales); y Predominio de la políticas proteccionistas e intervencionistas por los intereses de las oligarquías agrarias e industriales que desincentivaron la inversión y disminuyeron la demanda por el alza de los precios.

CONSECUENCIAS

El fracaso de la revolución agraria y, por tanto, de la industrialización supusieron un retraso en la economía y una conflictividad social tan acusados que explican en buena medida la inestabilidad política que sufre en país a lo largo de los siglos XIX y XX.

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PRESENTACIÓN DEL LIBRO “SILES Y EL PARTIDO JUDICIAL DE ORCERA DURANTE LA II REPÚBLICA, LA GUERRA CIVIL Y LA POSGUERRA (1931-1950)”

Presentación del libro realizado por Carlos Javier Garrido García acerca de Siles y la Sierra de Segura entre 1931 y 1950 el próximo jueves 15 de febrero de 2018 a las 19:00 horas en el salón de actos del IES “Doctor Francisco Marín” de Siles.

“Siles y el partido judicial de Orcera durante la II República, la Guerra Civil y la Posguerra”, por Carlos Javier Garrido García.

El libro es el resultado de varios años de investigación del autor, que ya hizo un adelanto del mismo a través de un artículo publicado en el Boletín del Instituto de Estudios Giennenses.

En el libro se analiza la evolución histórica de la Sierra de Segura durante la II República , la Guerra Civil y la Posguerra, centrándose en la villa de Siles pero aportando también datos del resto de localidades de la comarca.

Las fuentes, aparte de las bibliográficas, han sido variadas, destacando los informes de la Causa General, los procesos sumarísimos de urgencia de la posguerra y las actas municipales del Ayuntamiento de Siles.

El libro, de 198 páginas, se pondrá a la venta por primera vez en el acto de la presentación por un precio de 20 euros. Con posterioridad se pondrá a la venta en comercios de la zona.

Índice

INTRODUCCIÓN

ESPAÑA EN LA ENCRUCIJADA: II REPÚBLICA, GUERRA CIVIL Y DICTADURA

LA II REPÚBLICA

Polarización social y política

Cambio de régimen: el nuevo ayuntamiento republicano de Siles

Evolución política y social durante la República

EL AYUNTAMIENTO DE SILES DURANTE LA II REPÚBLICA

La alcaldía de Isaías González Serrano en su primera etapa (de abril de 1931 a enero de 1934)

La Comisión Gestora de Augusto Vidal Rivera (de enero de 1934 a enero de 1935)

La alcaldía de Isaías González Serrano en su segunda etapa (de enero de 1935 a febrero de 1936)

La Comisión Gestora de Ángel Fernández Cózar (de febrero a julio de 1936)

LA GUERRA CIVIL

Golpe de Estado y Revolución

La represión republicana

Las colectividades

La creación de la CNT en Siles

El control de la revolución y los conflictos internos en el bando republicano

El final de la guerra

EL AYUNTAMIENTO DE SILES DURANTE LA GUERRA CIVIL

La coexistencia de la Comisión Gestora y del Comité del Frente Popular (de julio de 1936 a enero de 1937)

El primer Consejo Municipal (de enero de 1937 a junio de 1938)

La transición hacia un nuevo Consejo Municipal estable (de junio a septiembre de 1938)

El nuevo Consejo Municipal y el final de la guerra (de septiembre de 1938 a marzo de 1939)

LA POSGUERRA

La represión franquista

La actuación de los tribunales militares: trayectorias penales

El nuevo Ayuntamiento franquista de Siles en 1939

Siles en los años 40 a través de un especial del diario “Jaén” de 1947

CONCLUSIONES

BIBLIOGRAFÍA

APÉNDICES DOCUMENTALES

REVOLUCIÓN LIBERAL EN EL REINADO DE ISABEL II (1833-1868)

Resumen del Tema de 6 de Selectividad referente al reinado de Isabel II, por Carlos Javier Garrido García.

Isabel II jurando la Constitución de 1837 al ser proclamada mayor de edad en 1843.

INTRODUCCIÓN

Durante el reinado de Isabel II se lleva a cabo el establecimiento del Estado Liberal en España, en buena parte gracias a un contexto internacional favorable gracias a la ruptura del orden establecido por la Restauración con las oleadas revolucionarias de 1830 y 1848, que suponen el triunfo del liberalismo en Europa. Sin embargo, el nuevo Estado tendrá un problema que explica en buena parte su fracaso: la exclusión de la mayor parte de la población de la vida política, lo que explica el intento democratizador del Sexenio Revolucionario (1868-1874).

LA ÉPOCA DE LAS REGENCIAS (1833-1843)

El problema sucesorio

Fernando VII tiene como único descendiente a su hija Isabel, pero su acceso al trono era imposible por la Ley Sálica establecida en 1713. Ante ello, el rey aprueba en 1830 la Pragmática Sanción, que permite la descendencia femenina. Los sectores absolutistas no aceptan la nueva ley, apoyando en la sucesión al hermano del rey, Carlos María Isidro.

Al fallecer el rey en 1833, los absolutistas apoyan a Carlos, mientras que los liberales hacen lo propio con la nueva reina, Isabel II. Al ser ésta menor de edad, asume la regencia su madre, María Cristina.

La Primera Guerra Carlista (1833-1840)

El carlismo era una ideología tradicionalista y antiliberal que defendía la monarquía absoluta, la sociedad estamental, la preeminencia de la Iglesia y el mantenimiento de los fueros (lema: “Dios, Patria y Fueros”).

El carlismo contó con apoyos en las regiones forales, que temían el centralismo liberal, y de pequeños campesinos, en las que la influencia del clero pro-absolutista era muy fuerte.

Sin embargo, los isabelinos tienen sus principales apoyos en las zonas urbanas y de predominio jornalero. Apoyo de parte de la alta nobleza y del alto clero, funcionarios y búsqueda del apoyo de los liberales.

Desarrollo del conflicto: ante la falta de ejército regular los carlistas optan por la formación de “partidas” (grupos guerrilleros). Dimensión internacional: apoyo al bando carlista por las potencias absolutistas (Rusia, Prusia y Austria) y al bando isabelino por las liberales (Gran Bretaña, Francia y Portugal). Etapas: avances carlistas en el norte (1833-1835: fracaso en la ocupación de ciudades -sitio de Bilbao-) y predominio liberal (1836-1840: victoria de Espartero en Luchana en 1836, expedición real de 1837, división de los carlistas en transaccionalistas e intransigentes).

La guerra acaba con el Abrazo o Convenio de Vergara (1839) entre Espartero y Maroto, en el que se recogía el respeto a los fueros vasco-navarros. En el maestrazgo continúa la lucha guerrillera hasta la derrota de Cabrera en 1840.

La configuración de los partidos políticos

Se consolida la división de los liberales en diversas opciones, surgidas en el Trienio Liberal (doceañistas y veinteañistas).

Más que de partidos políticos en sentido estricto (grupos homogéneos y compactos con una ideología y un programa bien definidos), se puede hablar de grupos o agrupaciones políticas (corrientes de opinión organizadas en torno a determinadas personalidades para participar en las elecciones y controlar el poder). Destacan moderados y progresistas, frente a los cuales van surgiendo en este periodo demócratas y republicanos.

Moderados: base social (“personas de orden”: alta burguesía, restos de la nobleza, alto clero, jerarquía militar), base ideológica (ideología conservadora, defensa del derecho de propiedad, sufragio muy censitario, subordinación de la libertad individual a la autoridad y orden social, Guardia Civil, soberanía compartida entre Cortes bicamerales y Corona, amplios poderes del monarca, derechos individuales limitados, confesionalidad católica del Estado y política económica proteccionista) y principales líderes (Ramón María Narváez y Francisco Bravo Murillo).

Progresistas: base social (clases medias: pequeña y mediana burguesía, oficialidad militar, apoyo en un primer momento de las clases populares urbanas), base ideológica (ideología progresista-reformista, sufragio menos censitario, Milicia Nacional, soberanía nacional, predominio de las Cortes unicamerales, limitación del poder de la Corona, amplios derechos individuales, autonomía municipal, limitación de la influencia de la Iglesia Católica y política económica librecambista) y principales líderes (Juan Álvarez Mendizábal, Baldomero Espartero, Juan Prim).

Demócratas: separados de los progresistas en 1849, clases populares sobre todo urbanas, soberanía popular, sufragio universal masculino. De este grupo se separan los Republicanos que se diferencia de los anteriores en su rechazo a la monarquía.

La regencia de María Cristina (1833-1840)

En 1834 la regente aprueba el Estatuto Real, carta otorgada basada en la ideología moderada, lo que lleva al descontento de los progresistas: movimientos revolucionarios de 1835-1836 (Juntas Revolucionarias, Pronunciamiento de la Granja) que los llevan al poder.

Una vez en el poder, los progresistas llevan a cabo una labor reformista: Constitución progresista de 1837 y la Desamortización de Mendizábal de 1836.

Constitución de 1837: predominio de la ideología progresista (soberanía nacional, amplia declaración de derechos individuales, división de poderes, aconfesionalidad del Estado) pero haciendo concesiones a los moderados (Cortes bicamerales, amplios poderes de la Corona, financiación de la Iglesia Católica por el Estado).

Desamortización de Mendizábal (1836): se desvinculan las tierras de la nobleza y el clero. En este último caso se expropiaron los bienes del clero regular (comunidades religiosas), vendiéndose en pública subasta. Su finalidad fue atenuar el problema de la deuda, no hacer una reforma agraria.

De manera casi inmediata los moderados recuperan el poder con el apoyo de la regente, habiendo un creciente papel de los militares en la vida política.

La regencia de Espartero (1840-1843)

Un nuevo movimiento insurreccional progresista motivado por la Ley de Ayuntamientos provoca la destitución de María Cristina a favor de Espartero.

Inestabilidad política por la división de los progresistas y los pronunciamientos moderados, aplicando el regente una fuerte represión (Bombardeo de Barcelona en 1842).

En 1843 un pronunciamiento del general moderado Narváez, provoca el exilio de Espartero. Para evitar una nueva regencia, se adelanta la mayoría de edad de Isabel II a los 13 años.

EL REINADO DE ISABEL II (1843-1868)

Década Moderada (1844-1854)

Sucesivos gobiernos encabezado por el líder de los moderados, el general Ramón María Narváez.

Durante este periodo se produce la institucionalización del régimen liberal (Constitución de 1845), la normalización de las relaciones Iglesia-Estado (Concordato de 1851) y la reforma de la Administración Pública.

Constitución de 1845: reforma de la Constitución de 1837 en un sentido exclusivamente moderado; base doctrinal liberal moderada; Soberanía conjunta de la Corona y las Cortes (bicamerales: Congreso electivo y Senado por designación); Amplias prerrogativas de la Corona (nombramiento de ministros, disolución de las Cortes, sanción de leyes y designación del Senado); Sufragio censitario; Los derechos individuales remiten a leyes de desarrollo que tendieron a limitarlos: control gubernamental de la prensa, sufragio muy censitario, etc.; Confesionalidad católica del Estado.

Concordato de 1851: supone el fin de la ruptura entre el Estado Liberal y la Iglesia provocada por la Desamortización; Se ratifica la desamortización y el Real Patronato a cambio de la confesionalidad del Estado, el control de la enseñanza y la financiación y protección estatal.

Reformas administrativas: Centralismo político-administrativo: a cargo de las provincias (establecidas en 1833) se nombra un gobernador civil; Ley de Ayuntamientos de 1845 (alcaldes por designación), Reforma Tributaria de Mon; creación del Banco de España; Código Penal de 1848; creación de la Guardia Civil en 1844 en sustitución de la Milicia Nacional.

Bienio Progresista (1854-1856)

El pronunciamiento del centrista O´Donnell en Vicálvaro y las insurrecciones progresistas (“Manifiesto de Manzanares” en el que piden reformas) obligan en 1854 a Isabel II a llamar a Espartero al gobierno.

Reformas progresistas: Constitución no promulgada de 1856 (progresista); Desamortización de Madoz de 1855 (expropiación y subasta de los bienes del clero secular y de los Ayuntamientos -propios y comunes-); reformas económicas liberalizadoras (ferrocarriles, minería y sociedades de crédito).

La instabilidad social lleva a la sustitución de Espartero por O´Donnell en 1856, volviendo de nuevo los moderados al poder.

Desmoronamiento de la Monarquía Isabelina (1856-1868)

Tras un breve gobierno de O´Donnell, Isabel II llama de nuevo al gobierno a los moderados dirigidos por Narváez (1856-1858), lo que supone un retorno a la situación anterior a 1854.

Gobierno de la Unión Liberal (1858-1863): partido de centro de O´Donnell con la intención de atraerse a los progresistas: fracaso por los levantamientos campesinos y republicanos. En el exterior lleva a cabo una ruinosa política de prestigio (Marruecos, México, Indochina y Guerra del Pacífico). Fuerte especulación en torno al ferrocarril y la minería.

La crisis económica y el aumento de la oposición llevan al establecimiento de gobiernos autoritarios de signo moderado entre 1863 y 1868.

En agosto de 1866 progresistas y demócratas firman en Pacto de Ostende, al que se adhieren también los unionistas en noviembre de 1867, con la muerte de O’Donnell: unidad para acabar con la monarquía de Isabel II (a la que se acusa de preferencia por los moderados, y de gobernar sólo en función de los intereses de las “camarillas”) y con el régimen liberal moderado (sufragio muy censitario, manipulación electoral).

Los partidos firmantes del Pacto de Ostende llevan a cabo la Revolución “Gloriosa” de 1868, por la cual Isabel II se ve obligada a marchar al exilio y se da inicio al “Sexenio Democrático o Revolucionario”.

CONSECUENCIAS

El Estado Liberal fracasó por la exclusión de la mayor parte de la población, el fracaso de la Revolución Industrial y el papel desarrollado por la reina. Esto supuso el fortalecimiento de las tendencias democráticas, que ocupan el poder durante el Sexenio Revolucionario (1868-1874).

Para descargar el tema en PDF, pulse aquí: Tema 6 de Historia de España para Selectividad

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TEMARIO DE HISTORIA DE ESPAÑA PARA SEGUNDO DE BACHILLERATO Y SELECTIVIDAD Y ESTRATEGIAS METODOLÓGICAS PARA SU PREPARACIÓN

Temario de Historia de España para Segundo de Bachillerato y Selectividad y estrategias metodológicas para su preparación, por Carlos Javier Garrido García.

Amadeo I de Saboya, recién llegado a España en diciembre de 1870, ante el cadáver del general Prim, presidente del Gobierno Provisional. Antonio Gisbert (1871).

Orientaciones para el curso 2017/2018

Las orientaciones para este curso, publicadas por la Ponencia, se pueden consultar en internet pulsando aquí. Del mismo modo, una explicación sobre las mismas en función de lo explicado en la reunión de ponencia, puede consultarse aquí.

Temario de Historia de España

De las dos opciones existentes en el examen de Selectividad, la que más se adecúa a los intereses del alumnado (temario más abarcable y más significativo para entender de modo crítico la España actual) es la Opción B. Para su preparación pueden servir de guía los antiguos temas de Selectividad del anterior modelo de Selectividad. Al final de la entrada se irán ubicando enlaces para su descarga.

Metodología y temporalización

La metodología de preparación va enfocada a fomentar el aprendizaje comprensivo, más que memorístico, y gradual, que permita al alumnado un elevado control del temario al terminar el curso.

 Primer y segundo trimestre

Durante el primer trimestre se trabajan los contenidos referentes a los siglos XVIII y XIX.

Antes de ello, se realiza durante las dos primeras semanas un repaso de los contenidos previos del temario, vistos de una manera muy sintética e incidiendo especialmente en los aspectos cuya importancia es especialmente destacada en la España contemporánea, como es la Reconquista, origen de la variedad lingüística, cultural y nacional, la Repoblación, origen de los desequilibrios en la estructura de la propiedad de la Tierra, y el nacimiento de la monarquía confederal hispánica con los Reyes Católicos y su política matrimonial, clave para entender, con su fin, el origen de los nacionalismos.

En el segundo trimestre se trabajan los contenidos del temario referidos al siglo XX.

El trabajo de los distintos temas se hace con un uso preferente de las TIC, con la siguiente secuenciación: una o dos sesiones de explicación del profesor apoyándose en una presentación de power point con el mínimo texto posible y compuesto básicamente de imágenes.

En otra sesión se visionará un video correspondiente a la unidad, utilizando para ello la serie de TVE “Memoria de España”, que se puede visionar pulsando aquí.

La última sesión dedicada a la unidad se dedicaría a realizar dos comentarios de documentos. Para ver el comentario de texto propuesto y ver ejemplos de documentos comentados, pulse aquí.

Tercer trimestre

En el tercer trimestre se realiza un repaso general del temario a través de mapas conceptuales y los referentes a los siglos XVIII-XIX, que en la Opción B serían objeto de preguntas cortas, el repaso se realizaría a través de la realización por el alumnado y corrección en clase de preguntas cortas elaboradas por ellos mismos. Para ver las preguntas cortas de los exámenes de selectividad (Opción B) propuestos el curso 2016/2017 resueltas, pulse aquí. Para las referentes a la Opción A, pulse aquí.

En los tres trimestres se realizarían exámenes de cronología como medio adecuado para el repaso y situación temporal de los distintos acontecimientos. Para consultar la metodología de trabajo de la cronología, pulse aquí.

Evaluación

Los instrumentos de evaluación consistirían básicamente en pruebas escritas que, siguiendo el modelo de selectividad, supondrían el 90 % de la nota, y la observación del trabajo en clase y valoración de la entrega de comentarios de texto y preguntas cortas, suponiendo todo ello el 10 % de la nota restante.

Temario

En los siguientes enlaces se puede acceder a los temas y a su descarga en PDF. A modo de resumen de la ponencia, los temas que incluye cada opción de selectividad son los siguientes:

OPCIÓN A: exposición de los temas 4, 5, 6, 7 8 ó 9; preguntas cortas de los temas 1, 2, 3, 4, 11, 12 y 13.

OPCIÓN B: exposición de los temas 11, 12, 13, 14, 15 y 16; preguntas cortas de los temas 4, 5, 6, 7, 8, 9 y 10.

SILES EN EL SIGLO XVI: POBLACIÓN, ECONOMÍA Y SOCIEDAD DE UNA VILLA DE LA SIERRA DE SEGURA

Análisis de evolución demográfica y socioeconómica de la villa de Siles durante el siglo XVI, por Carlos Javier Garrido García.

 Acabo de publicar el artículo “Siles en el siglo XVI: población, economía y sociedad de una villa de la Sierra de Segura”, en la revista “Tiempos Modernos”, nº 35 (2017/2), pp. 30-47. Incluyo en esta entrada el resumen, introducción y conclusiones del mismo, incluyendo también el enlace para poder descargarlo completo en pdf.

Campanario de la Iglesia parroquial de Siles.

Resumen

Este artículo analiza la población, la economía y la sociedad de Siles, villa perteneciente a la Encomienda de Segura de la Sierra de la Orden Militar de Santiago, en el reino de Murcia, en el siglo XVI, y en la que, como en el resto de la Sierra de Segura, se produce un proceso de creciente polarización social a lo largo de la Edad Moderna.

Para ello, utilizamos fuentes documentales inéditas, aparte de las famosas Relaciones Topográficas de Felipe II de 1575 y de las Ordenanzas del Común de 1580, procedentes del Archivo Histórico Nacional y del Archivo General de Simancas.

Estado de la cuestión y fuentes

El objetivo de este trabajo es realizar un estudio sobre la villa de Siles en el siglo XVI, un siglo que ha sido poco abordado hasta el momento en la historiografía comarcal.

Se cuenta con las magníficas tesis doctorales sobre la Orden de Santiago de Pedro Andrés Porras Arboledas y Miguel Rodríguez Llopis, aunque ambas están centradas en el siglo XV y primer cuarto del XVI, en el primer caso abarcando toda la Provincia de Castilla y en el segundo los territorios de la Orden en el reino de Murcia, por lo que esta última presenta un mayor grado de concreción para el ámbito que nos ocupa.

Aparte de estas obras, sólo hay que destacar, en el aspecto histórico, las ediciones y estudios de las Ordenanzas del Común de 1580, por Emilio de la Cruz Aguilar, y de las Relaciones de Felipe II de 1575, por Rafael Serrano y Luis Rafael Villegas, a lo que hay que unir el estudio sociodemográfico que sobre Santiago de la Espada han realizado el que suscribe y Francisco Bravo Palomares, y, en el artístico, un análisis sobre la arquitectura religiosa y militar en la comarca por María del Valle y María Gracia Gómez de Terreros.

También hay que citar dos publicaciones de historia local, debidas a Antonio Sánchez y Juan Pedro Muñoz, que, en general, no pasan para el siglo XVI de reproducir las respuestas de las Relaciones de Felipe II.

En este caso, voy a analizar la evolución demográfica, económica y social de la localidad a través de diversas fuentes.

La primera de ellas las ya citadas Relaciones y Ordenanzas del Común, que me servirán para establecer un marco general que voy a complementar con documentación inédita procedente del Archivo Histórico Nacional, caso de los libros de visitas de la Orden de Santiago, utilizados sobre todo para los datos de población, y del Archivo General de Simancas, donde se hallan diferentes averiguaciones de vecindario y rentas de la localidad en su sección de Expedientes de Hacienda.

Estas averiguaciones se hicieron para controlar el cobro de las alcabalas, que eran el impuesto real que gravaba las compraventas, suponiendo un 10 % de su valor. Dado que su cobro era bastante complicado, la Corona decidió realizar un encabezamiento, es decir, calcular a cuanto podían ascender las compraventas en cada localidad y repartir el montante entre sus vecinos en función de su riqueza. Estos documentos aportan muchísima información, empezando por una cuantificación del vecindario y de las alcabalas y los diezmos, lo que se complementa con el reparto de la alcabala entre los vecinos en función de su riqueza, siendo así una fuente muy importante para estudiar la estructura social de la localidad.

Conclusiones

En el siglo XVI culmina un doble proceso, iniciado en el siglo XIV y acelerado gracias al desarrollo que llevó aparejado el fin de los condicionantes fronterizos tras la conquista del reino de Granada.

Por un lado, el enfrentamiento entre la villa de Segura, que controlaba una ganadería y explotación forestal vinculada con el exterior, y sus villas dependientes, en este caso Siles, con una economía basada en el aprovechamiento ganadero local, que es limitado por los intereses superiores segureños, asegurados definitivamente gracias a las Ordenanzas del Común de 1580. De este enfrentamiento sale derrotada la villa de Siles, que sufre, por otra parte, a finales de siglo una aguda crisis demográfica y económica como consecuencia de esa derrota.

Por otro lado, la creciente polarización social. Así, no podemos hablar de la villa como una comunidad igualitaria, sino que se acentúa la concentración de la riqueza y del poder en la élite de la misma, un reducido grupo de poco más de 10 familias que controlan el concejo local y la mayor parte de la riqueza. Esta situación, se irá agravando en el resto de la Edad Moderna y en la Edad Contemporánea, aunque eso, evidentemente, es otra Historia.

Si desea descargar el artículo completo en pdf, pulse aquí.

EL PRIVILEGIO DE VILLA PARA SILES EN 1397-1403

Edición y estudio del privilegio de villa de la localidad de Siles, conseguido entre 1397 y 1403, por Carlos Javier Garrido García.

Introducción

La villa de Siles consiguió su condición como tal en 1397, gracias a una carta en la que el maestre Lorenzo Suárez de Figueroa le prometía tal privilegio a cambio de amurallarse. De tal acontecimiento se tenía constancia gracias a las “Relaciones de Felipe II” (VILLEGAS, 234), noticias luego difundidas a nivel local (SÁNCHEZ, 112-113). Sería Modesto Vigueras el que completó tales noticias con la difusión del contenido de la carta (VIGUERAS, 61), cuya transcripción fue publicada en el diario “Jaén” dentro de un especial dedicado a Siles en 1947 (“Jaén”, nº 1952, 14/8/1947, p. 5), datos que posteriormente han sido reproducidos por nuevos estudios locales (MUÑOZ, 35-36; TENEDOR, 80 y 121). Aparte de la historiografía local y comarcal, para la contextualización de este acontecimiento contamos con dos tesis doctorales centradas en la Orden Militar de Santiago en el siglo XV (PORRAS y RODRÍGUEZ).

La intención de este trabajo es realizar un estudio del acceso al villazgo de Siles gracias al hallazgo del documento de concesión, cuya transcripción al final se inserta. En el Archivo Histórico Nacional (Toledo), sección de Órdenes Militares, expediente 59.678, se conserva la confirmación por Felipe II, como administrador perpetuo de la Orden de Caballería de Santiago, por concesión papal realizada a los Reyes Católicos, del privilegio de villa otorgado a Siles por el comendador Lorenzo Suárez de Figueroa. La confirmación está fechada en Madrid el 2 de mayo de 1573 e incluye las confirmaciones realizadas con anterioridad por Carlos I (Valladolid, 31 de julio de 1523), los Reyes Católicos (Tordesillas, 6 de junio de 1494) y el maestre Alonso de Cárdenas (Écija, 14 de mayo de 1494), así como el privilegio original del maestre Lorenzo Suárez de Figueroa fechado en Mérida el 25 de marzo de 1403, incluyéndose en este último la carta del maestre en la que se concede tal condición a cambio de amurallarse de 5 de febrero de 1397.

Confirmación por Felipe II del privilegio de villazgo de Siles. Archivo Histórico Nacional.

Contexto: de aldea a villa 

Tras la conquista de la Sierra de Segura por las tropas castellanas se estableció por la Orden Militar de Santiago el Concejo de Segura, del que dependerían el resto de aldeas de la zona, entre ellas Siles. El 2 de abril de 1243 le fue concedido el fuero de Cuenca (PORRAS, 116), bastante liberal, con la intención de atraer repobladores a la zona (para los fueros de Cuenca y Segura, ver VIGUERAS, 246-250). Por tanto, se configura un amplio concejo, el de Segura, con numerosas aldeas dependientes sujetas a su “señorío”. El concejo segureño quedaba a cargo del control y reglamentación de la economía comunal, del abastecimiento y la fiscalidad, mientras que las aldeas tenían solo competencias de control del ganado local, de participación en los gastos parroquiales y en la gestión de la economía local (PORRAS, 118). Era, pues, un sistema dominado por los Concejos en detrimento de las aldeas, llegándose a hablar de que las “aldeas soportaban al concejo de Segura como otro poder señorial más” (RODRÍGUEZ, 307).

Los cambios en la dirección concejil entre finales del siglo XIV y principios del XV, que pasó del concejo abierto controlado por la comunidad al concejo electo dirigido por los hidalgos y caballeros cuantiosos, es decir, la élite socioeconómica, que elegían los cargos municipales por cooptación (la corporación saliente y 4 ó 5 vecinos influyentes eligen a las personas idóneas para ejercer los oficios, sorteándose entre ellos), determinó un progresivo acceso de las aldeas a una mayor independencia y a alcanzar, en numerosos casos, la independencia como villas (RODRÍGUEZ, 307-308; PORRAS, 124).

El concejo era un poderoso instrumento en manos de la oligarquía para fortalecer su posición socioeconómica al controlar sus bienes propios y comunales y aspectos importantes como el reparto de cargas fiscales y el abastecimiento de la localidad (RODRÍGUEZ, 306-307). Esto, que es aprovechado por las élites de Segura, quiere serlo también por las distintas élites locales de las aldeas, que encuentran en la consecución de su independencia como villas un vehículo de promoción social. Es aquí donde, en mi opinión, reside la causa principal del acceso a la condición de villa de Siles en 1397.

Eso sí, a cambio de acceder a tal condición, la Orden, dirigida por el maestre, asesorado y controlado por el Consejo General de la Orden, incluidos los Trece, o consejo más restringido (PORRAS, 146-148), exigía que la localidad fuera autosuficiente en el aspecto defensivo gracias a la construcción de murallas, además de contar con una fortaleza o castillo señorial. De ahí que se exigiera a Siles, como veremos, la construcción de murallas para acceder al villazgo en 1397, lo mismo que se hizo más tarde con Albaladejo de la Sierra, que accede al villazgo bajo el maestrazgo de Rodrigo Manrique, por lo que cambió su nombre por el de Villarrodrigo (RODRÍGUEZ, 39-40).

Por tanto, la Orden concedía el villazgo como un medio de conseguir una mejora de las estructuras defensivas en una situación de frontera con los musulmanes granadinos como medio de aumentar la seguridad, y por tanto la población y los recursos, de su señorío. Pero si las poblaciones accedían a sufragar ese gasto lo hacían, aparte de razones defensivas, por los intereses de sus élites socioeconómicas, que veían en la independencia una consolidación y aumento de su poder en la localidad. Tradicionalmente, este segundo aspecto se suele obviar, lo que hace que el centro de atención haya sido siempre el hecho fronterizo con los musulmanes, olvidando la frontera interior entre élites y resto de la población. Edificios como el Castillo de Segura o el Cubo de Siles no deben ser entendidos como simples defensas frente a los musulmanes sino también como elemento de poder y dominación de unos grupos sociales sobre otros dentro de las sociedades cristianas medievales y altomodernas.

Pasemos pues a analizar el proceso mediante el cual Siles accede a la condición de villa entre 1397 y 1403.

El acuerdo de villazgo de 1397

 Lorenzo Suárez de Figueroa, maestre de la Orden Militar de Santiago entre 1387 y 1409, dirigió una carta desde Montanches el 5 de febrero de 1397 al “Conçejo e homes buenos del nuestro lugar de Siles, nuestros vasallos”. En la misma indicaba que estos habían presentado una petición en la que, debido a lo cerca que estaban de la frontera con los musulmanes y los daños que recibían de ellos, se ofrecían a cercarse a su costa a cambio de que “hiziésemos villa sobre sí a ese dicho nuestro lugar”. Con el acuerdo del Consejo de la Orden, se decidió hacerlo así “porque vosotros seades defendidos e anparados e no reçibades daño de los dichos enemigos” y para que sirviera como ejemplo a seguir por el resto de aldeas de la zona. Sin embargo, el maestre no se hallaba en la zona, por lo que encargó a Gonzalo Mexía, comendador de Segura, a Gómez Suárez, comendador de Montiel, a Gómez Hernández Malaver, comendador de Santiago de Montizón, y a Lope Suárez Mexía, comendador de Beas, para que fueran a Siles a señalar las características y trazado de la cerca y el plazo en que debería estar concluida, entendiéndose que desde el momento en que fueran establecidas tales condiciones “sea villa sobre sí ese dicho nuestro lugar”. Así, se podría poner “horca” como símbolo de su jurisdicción judicial civil y criminal independiente, presentando las apelaciones ante el comendador de Segura o el maestre de la Orden, y el nombramiento de alcaldes, alguaciles u otros oficiales, cuyos sueldos u honras sería pagados por la localidad, dejando de contribuir a la de los oficiales de Segura y al pago de cualquier tributo de esa localidad. En cualquier caso, los lazos entre Siles y Segura no se rompieron del todo, ya que se estableció la comunidad de términos entre ambas localidades, fijándose un sistema de representación paritaria para tratar de esos elementos comunes.

Arco de San Gregorio, abierto en la muralla construida en Siles a partir de 1397.

 La carta de privilegio de 1403 

Aunque ya desde el momento en que los visitadores acudieron a Siles se supone que la localidad se convertía en villa independiente, lo cierto es que a nivel legal la nueva situación debía ser reconocida a través de una carta de privilegio en regla, en la que además debía establecerse cuál sería su fuero. La concesión del privilegio de villa se demoró hasta 1403, sin que podamos concretar las razones, que pudieron ser un retraso de los visitadores en cumplir su cometido o la oposición de la villa de Segura de la Sierra.

Sea como fuere, la cerca fue construida, informándonos las Relaciones de Felipe II de sus características, que serían las fijadas por los visitadores: “se çercó de una çerca de hargamasa de dos varas de ancho e diez varas de alto y de contorno seysçientas y catorze varas… e que en la dicha çerca ay tres torres a trechos demás de una fortaleza prinçipal” (VILLEGAS, 234).

En cualquier caso, fue el 25 de marzo de 1403 cuando el Consejo General de la Orden, reunido en la Iglesia de Santa Olalla de Mérida, aceptó concederles el privilegio de villa ya que “vos los dichos omes buenos de Siles tenedes en buen estado la cerca e torres que en la dicha villa habedes de hazer e que labrades”. En la carta de privilegio se confirmaba lo concedido en 1397, añadiendo que la villa se rigiera por el mismo Fuero de la villa de Segura de la Sierra, prescribiendo que cualquier cambio en el de la citada villa sería también efectuado en la de Siles. Se lleva así a cabo la práctica común de que las nuevas villas adoptaran el fuero de la que dependían con anterioridad (PORRAS, 116).

Además, se realizaban dos mercedes a las élites del nuevo concejo independiente de Siles, eximiéndoles de dos tributos señoriales; la martiniega y el derecho de terceros. Ambos tributos eran de escasa cuantía y su pago tenía la misión de reconocer el señorío territorial de la Orden sobre la zona. En cuanto a la martiniega, suponía el pago de 12 maravedíes por vecino, proviniendo su nombre de que el pago se efectuaba el día de San Martín de cada año. Por lo que se refiere al derecho de terceros, a finales del siglo XV suponía el pago de 360 maravedíes anuales por localidad en Bayonas, Villarrodrigo, Torres y Génave, sin que nos consten datos para Siles (PORRAS, 193-194 y 430; RODRÍGUEZ, 288-289).

La exención a las élites de estos tributos tendría el sentido de reforzar su dominio local al servir de elemento distintivo con el común de la población. Estas élites eran los caballeros de cuantía, grupo formado por los vecinos que tenían la riqueza suficiente para mantener “vn caballo e vnas hojas e vn baçinete y adarga e lança que le valga todo de cuantía de seteçientos maravedíes”. A cambio de la exención fiscal citada y de que el comendador no les pudiera tomar sus caballos, los caballeros de cuantía tenían la obligación de realizar dos alardes al año, los días de Navidad y San Juan de Junio, formando así el cuerpo de defensa de la localidad. Los caballeros de cuantía constituían un grupo social muy reducido, habiendo en Siles en 1498 sólo 19 vecinos de tal condición sobre un total de 195 (PORRAS, 301 y 306), por tanto un 9’7 % de la población que era el que controlaba el concejo.

Conclusiones

Como hemos visto, el acceso a la condición de villa de Siles entre 1397 y 1403 puede ser explicado por la situación fronteriza de la localidad hasta la caída del reino de Granada, pero también dentro de un proceso de oligarquización del poder local y de polarización social que irá acentuándose con el tiempo.

El Cubo de Siles visto desde las callejuelas de la villa amurallada.

Bibliografía 

 

  • MUÑOZ BUENDÍA, Juan Pedro: Siles, un paseo por su Historia. Jaén: Instituto de Estudios Giennenses, 2015.
  • PORRAS ARBOLEDAS, Pedro Andrés: La Orden de Santiago en el siglo XV. Madrid: Dykinson, 1997.
  • RODRÍGUEZ LLOPIS, Miguel: Señoríos y feudalismo en el reino de Murcia. Los dominios de la Orden de Santiago entre 1440 y 1515. Murcia: Universidad, 1986.
  • SÁNCHEZ GUELDOS, Antonio: Historia de Siles. La última frontera. Ripoll: edición del autor, 1997.
  • TENEDOR TENEDOR, Javier: Historia y patrimonio de Siles: el Cubo y la Tercia. Torredonjimeno: Caja Rural de Jaén, 2017.
  • VIGUERAS GONZÁLEZ, Modesto: Introducción a la Historia de Sierra Segura, Época de la frontera Cristiano-Musulmana (1214-1492). Madrid: Edición del autor, 2001.
  • VILLEGAS DÍAZ, Luis Rafael y GARCÍA SERRANO, Rafael: “Relación de los pueblos de Jaén, ordenadas por Felipe II”. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, 88-89 (1976).

Si desea descargar en PDF esta entrada, incluida la transcripción de la carta de privilegio, pulse aquí: Privilegio de villazgo de Siles

EXPLICACIÓN DEL ORIGEN HISTÓRICO Y DESARROLLO DEL PROCESO SOBERANISTA CATALÁN EN POWERPOINT

Explicación de los orígenes históricos del proceso soberanista catalán en PowerPoint, por Carlos Javier Garrido García.

“Estelada” independentista. Fuente: Wikipedia.

Conferencia sobre el proceso soberanista catalán

El día 4 de diciembre de 2017, dentro de los actos conmemorativos del Día de la Constitución, realicé una conferencia sobre el origen y desarrollo del proceso soberanista catalán en el IES “Doctor Francisco Marín” de Siles (Jaén) para el alumnado de bachillerato y ciclos formativos de grado medio.

El objetivo de la conferencia era explicar al alumnado las líneas básicas del principal problema político de nuestro país en la actualidad, el proceso soberanista catalán con la intención de generar en el mismo una mentalidad crítica basada en el conocimiento de sus orígenes y desarrollo y tendente a desarrollar un criterio propio y personal.

Para ello, he realizado un recorrido por la historia española y catalana con los hitos principales de:

  • La conquista y romanización de Hispania.
  • La unificación política y religiosa visigoda.
  • La invasión musulmana y el nacimiento de los núcleos cristianos del norte marcados por la disgregación política y la diversidad lingüística y cultural.
  • La configuración de la confederación aragonesa.
  • El concepto de fueros dentro del contexto de la desigualdad jurídica medieval y moderna, tanto territorial como social.
  • El carácter confederal de la monarquía hispánica con los Reyes Católicos y los Austrias.
  • Los Decretos de Nueva Planta y el nuevo estado centralista.
  • El centralismo liberal y su enfrentamiento con el carlismo foral.
  • El nacimiento del nacionalismo conservador y el federalismo republicano
  • El nacionalismo de izquierdas y el nacionalismo radical del fascismo en el periodo de Entreguerras
  • El reformismo de la II República.
  • El enfrentamiento de la Guerra Civil.
  • El nacionalismo español de la dictadura franquista.
  • La transición y el Estado de las Autonomías.
  • La evolución de la Generalitat en los mandatos de Pujol, Maragall, Montilla y Mas y el proceso soberanista llevado a cabo por este último y Puigdemont.

Presentación de PowerPoint

Como apoyo y guía de la conferencia he utilizado una presentación de PowerPoint que puede ser descargada en formato PDF en el siguiente enlace: explicacion-del-conflicto-soberanista-catalán-en-power-point

 

SELECTIVIDAD: EXPLICACIÓN DE LAS DIRECTRICES Y ORIENTACIONES GENERALES PARA LAS PRUEBAS DE ACCESO Y ADMISIÓN A LA UNIVERSIDAD EN ANDALUCÍA EN LA MATERIA DE HISTORIA DE ESPAÑA PARA EL CURSO 2017/2018

Selectividad 2018: resumen de la explicación por parte de la Ponencia de las directrices y orientaciones para la prueba de Selectividad de este año, expuestas en la Universidad de Jaén el pasado 28 de noviembre de 2017.

La carga de los Mamelucos o Dos de mayo de 1808, de Francisco de Goya. Museo del Prado, Madrid,

 

Información sobre el desarrollo de la Selectividad el año pasado

Según informó la ponencia, la nota media en selectividad en Historia de España en junio de 2017 fue de 5’2 y en Septiembre de 4’3, con un descenso de nota media de casi 1 punto con respecto al año anterior, situación que ha sido generalizada en toda Andalucía. Según la ponencia, la nota media fue similar en el alumnado independientemente de la opción elegida en el examen.

Orientaciones sobre el Modelo de examen

El modelo de examen se mantiene similar al del año pasado, contando con dos opciones que constan de una pregunta de desarrollo de un tema, valorado de 0 a 5’5 puntos, y de tres preguntas cortas dobles, con una parte abierta y otra semicerrada cada una, valoradas de 0 a 4’5 puntos. Dada la importancia de las preguntas cortas, en las que la respuesta no debería exceder de 10-15 líneas, se recomienda hacer el tema más sintético e incidir más en ellas, ya que el año pasado fue la parte más floja de los exámenes. Por otra parte se indicó que no se va a facilitar un listado de preguntas posibles y que estas no tienen por qué reproducir los estándares de evaluación, aunque formen parte de ellos.

Seguidamente, paso a exponer cual sería el contenido concreto de cada una de las opciones.

Orientaciones sobre la Opción A

El Tema de desarrollo se correspondería con los bloques de contenidos 5, 6 ,7 y 8 y su título sería igual al de los antiguos tema de selectividad:

  • La Guerra de Independencia y los comienzos de la revolución liberal. La Constitución de 1812.
  • Revolución liberal en el reinado de Isabel II.
  • Proceso de desamortización y cambios agrarios.
  • El Sexenio Revolucionario: intentos democratizadores.
  • El Régimen de la Restauración. Características y funcionamiento del sistema canovista.
  • Guerra colonial y crisis de 1898.

Cada una de las preguntas cortas se correspondería con los siguientes bloques de contenidos:

  • Primera pregunta: bloques de contenidos 1 (La Península Ibérica desde los primeros humanos hasta la desaparición de la monarquía Visigoda) y 2 (La Edad Media: Tres culturas y un mapa político en constante cambio, 711-1474).
  • Segunda pregunta: bloques de contenidos 3 (La formación de la Monarquía Hispánica y su expansión mundial) y 4 (España en la órbita francesa: el reformismo de los primeros Borbones).
  • Tercera pregunta: bloques de contenidos 9 (La Crisis de la Restauración y la caída de la Monarquía, 1902-1931, con preferencia los contenidos correspondientes a la Dictadura de Primo de Rivera) y 10 (La Segunda República. La Guerra Civil en un contexto de crisis internacional, 1931-1939).

Orientaciones sobre la Opción B

El Tema de desarrollo se correspondería con los bloques de contenidos 9, 10, 11 y 12 y su título sería igual al de los antiguos temas de selectividad:

  • La Dictadura de Primo de Rivera.
  • La Segunda República.
  • La Guerra Civil.
  • La creación del Estado Franquista: fundamentos ideológicos y apoyos sociales.
  • El proceso de transición a la democracia y la Constitución de 1978.
  • Los gobiernos democráticos (1979-2000).

Cada una de las preguntas cortas se correspondería con los siguientes bloques de contenidos:

  • Primera pregunta: bloques de contenidos 3 y 4, con preferencia para los contenidos correspondientes al reformismo borbónico del siglo XVIII.
  • Segunda pregunta: bloques de contenidos 5 (La crisis del Antiguo Régimen, 1788-1833: Liberalismo frente a Absolutismo) y 6 (La conflictiva construcción del Estado Liberal, 1833-1874).
  • Tercera pregunta: bloques de contenidos 7 (La Restauración borbónica, 1874-1902) y 8 (Pervivencias y transformaciones económicas en el siglo XIX: un desarrollo insuficiente).

Para descargar el texto de las orientaciones, pulse aquí.

EL FIN DE LA COMUNIDAD MORISCA EN EL REINO DE GRANADA: LA EXPULSIÓN DE 1584

Análisis de la expulsión de los moriscos del reino de Granada de 1584, que eliminó gran parte de los restos de la comunidad morisca presentes en ese reino tras la expulsión de 1570, a través del ejemplo de Guadix y su Tierra, por Carlos Javier Garrido García

Introducción

En 2002 publiqué el artículo “La expulsión de los moriscos del reino de Granada de1584. El caso de Guadix y su Tierra”, en la revista “Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos (Sección Árabe-Islam)“, nº 51, pp. 19-38.

Artesonado mudéjar de la Iglesia de Santiago de Guadix

La expulsión de los moriscos granadinos

Tras la derrota morisca en la rebelión de 1568-1570 la corona decidió que los mo­riscos fueran expulsados del Reino y sus propiedades fueran confiscadas. Sin embar­go, de esta primera expulsión escaparon muchos moriscos, bien con permiso de la coro­na o fruto de ocultaciones y retornos ilegales, lo que llevo al profesor Vincent a hablar de la permanencia de una comunidad morisca en el Reino entre 1570 y 1610, fecha de la última y definitiva expulsión. Sin embargo, el mismo autor consideró que esta comunidad se puede dar como definitivamente eliminada incluso antes, en 1585, fruto de la expulsión de 1584, ultima general antes del episodio final, y residual, de 1610.

Estado de la cuestión

Sin embargo, pese a la importancia de esta expulsión, los datos con que contábamos eran muy parciales, e incluso su valoración se veía menoscabada al considerarla como una simple consecuencia de decretos anteriores que ahora tenían su definitiva aplicación. Las primeras noticias sobre esta expulsión fueron aportadas por el hispanista francés Henri Lapeyre, habiendo sido seguidas por el ya citado Bernard Vin­cent, quien no aportó apenas más datos, tan solo el error de considerarla como una mera aplicación de los decretos de expulsión de 1576, 1578, 1579 y, sobre todo, 1581. La expulsión de 1584 supuso un importante cambio en la política de la corona, que pasó de unas medidas de represión y expul­sión limitadas a una de expulsión general y que afectó incluso a muchos de los moriscos que desde 1570 no habían sido inquietados, como los sujetos a administración o los mismos seises y oficiales.

Fuentes

Todo ello justificaba nuestro estudio de la expulsión, sirviendo como ejemplo el marco de la ciudad de Guadix y su Tierra, utilizando como fuentes, además de los legajos de Cámara de Castilla custodiados en el Archivo General de Simancas, otras fuentes antes no utilizadas, como los expedientes matrimoniales procedentes del Archivo Histórico Diocesano de Guadix. Con ello nos acercamos al análisis de una expulsión que barrió de manera definitiva la presencia morisca en el Reino, limitándola ahora a los pocos que consiguieron eludirla mediante su ocultación y a los que escaparon legalmente: unas miles de esclavas e hiladoras de seda y las familias moriscas colaboracionistas. Aunque como ha demostrado recientemente Enrique Soria Mesa los moriscos siguieron presentes en el reino de Granada en un grado mayor del que se había supuesto, lo cierto es que, en mi opinión, la ocultación y lo reducido de su número hicieron que sea del todo imposible hablar, después de 1584, de una “comunidad morisca” en el mismo.

Conclusiones del estudio

Como se demuestra en el artículo, la expulsión de 1584, lejos de tratarse de una expulsión “parcial” como dijo Henri Lapeyre o de una mera consecuencia de unos decretos anteriores incumplidos como estableció Bernard Vincent, constituye sin duda el fin definitivo de la presencia de una comunidad morisca en el Reino de Granada. Así, supuso la expulsión no sólo de los retornados ilegalmente y de los que mediante su ocultación habían evitado los decretos anteriores, sino que supuso la extensión de la medida a los restos de la comunidad que hasta entonces habían permanecido de manera legal, tales como seises, oficiales y menores sujetos a administración.

Debe hablarse, por tanto, de un punto de inflexión en la política de la Corona, ya no dispuesta a consentir la presencia de ningún tipo de moriscos en el Reino, excepción hecha de los colaboracionistas, de las esclavas moriscas y de unas cuantas hiladoras de seda, y no de una mera de aplicación de los decretos incumplidos de 1576, 1578, 1579 y 1581, que se referían solo a los retornados ilegalmente y a los varones adultos, tanto libres como cautivos. Por otra parte, y a falta de conocer el numero exacto y la identidad de los expulsados, podemos concluir que su incidencia fue muy alta, como dejan patentes tanto las protesta que provocó la medida en las autoridades locales como que muchas de las expulsadas hubieran de recurrir a contraer matrimonio con cristianos viejos para eludirla.

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LA CIUDAD DE GUADIX EN VÍSPERAS DE LA II REPÚBLICA A TRAVÉS DEL PLANO DE 1931 DEL INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL

Descripción de Guadix en vísperas de la II República a través del plano de la ciudad que se conserva en el Instituto Geográfico Nacional, por Carlos Javier Garrido García.

Introducción

A lo largo de 2017 he ido publicando en la revista “Wadi-as, información y cultura” de Guadix los planos de la ciudad elaborados en 1931 y que se conservan en el Archivo del Instituto Geográfico Nacional. Son un total de 11 planos realizados a principios de 1931, justo en el tránsito del reinado de Alfonso XIII a la II República. Destacan por su singularidad, por su elevada calidad técnica y porque constituyen una fuente inestimable para conocer el pasado de nuestra ciudad.

Crepúsculo en la ciudad de Guadix.

Guadix en 1931

En 1930 el municipio de Guadix contaba con 21.949 habitantes y podía ser definido económicamente como una agrociudad, es decir, un núcleo urbano en el que el principal sector económico seguía siendo la agricultura y, ligada a ella, una industria de transformación de productos agrarios (harineras, almazaras…). Tanto una como otra actividad se habían revitalizado desde finales del siglo XIX gracias a la llegada del ferrocarril y, gracias a ello, la expansión del cultivo e industria asociada de la remolacha azucarera. Junto con ello, el comercio abastecedor de la ciudad y su comarca era el otro gran pilar de la economía local, junto con los servicios ligados a la administración pública.

Socialmente, Guadix estaba muy polarizado, con una escasa clase alta y media que acaparaba los principales medios de producción, y una inmensa clase baja en la que predominaban los jornaleros.

El subdesarrollo económico y la polarización social se plasmaban en la estructura urbana de la ciudad, que se dividía en tres zonas: el amplio casco histórico, indicador de la importancia de la ciudad en la Edad Moderna; un escasísimo ensanche del siglo XIX, muestra de la ausencia de industrialización; y el amplio barrio de las cuevas, que acogía a la mayor parte de la población de clase baja de la ciudad.

Plano del centro a las cuevas

Empezaré el análisis de los planos con el de la Zona 2ª, Hoja 2ª, fechado a 30 de mayo de 1931. Abarca la zona comprendida entre el límite con el plano de Zona 2ª-Hoja 1ª (zona en torno a la Catedral) y las calles San Miguel, Solana de Santiago, Eras de Lara, Convento de San Diego, Gloria, Santiago y Mira de Amescua. Por tanto, abarca parte del centro de la ciudad y parte del barrio de las Cuevas.

En cuanto al nombre de las calles, se mantiene en líneas generales la nomenclatura actual, destacando en todo caso las denominaciones Alfonso XIII que tenía la calle Ancha y Carrera que tenía la Puerta Alta.

Como edificios singulares, destacan el Ayuntamiento en la Plaza de la Constitución, donde estaría también el Liceo, denominación que tenía la calle que subía de la Plaza al Hospital; el Hospital en el antiguo convento de los Jesuitas; una Escuela Nacional en la Calle Santisteban, el Seminario e Iglesia de San Agustín en la calle Barradas, el Convento de la Concepción en la calle homónima, el edificio de Correos frente al Hospital en la esquina con calle Villalta, un palomar junto al Ayuntamiento en la actual Calle Magistral Domínguez (sin denominación en el plano), ya existía el paso en alto entre el Seminario y la Alcazaba, y el Convento de San Diego en su plaza homónima.

En cuanto a los servicios básicos, ya existía suministro eléctrico, existiendo un transformador en la calle Torno de las Monjas. No ocurría otro tanto con las aguas potables, abasteciéndose el centro de la ciudad con fuentes públicas como las de la Calle San Miguel y en las placetas de Santiago y del Hospital. En el caso de las Cuevas existentes en torno a la Calle San Marcos, Cerro de la Bala y Eras de Lara el suministro de agua se efectuaba a través de pozos, bastante numerosos en la zona. Por lo que se refiere a las aguas hay que citar también que el arroyo del Almojero estaba descubierto entre la calle San Miguel y la Cuesta Empedrada y que junto al convento de San Diego se hallaba descubierta también la acequia de la Ciudad.

Por lo que se refiere a los espacios públicos, la Plaza de la Constitución y la Placeta de Santiago estaban arboladas, mientras que en el plano se indica un jardín en la Placeta de los Álamos. El único hito monumental de carácter público era una cruz en el centro de la Placeta de San Diego. Por último, citar la existencia de cuatro eras en las Eras de Lara.

Iglesia de Santiago de Guadix.

Plano de la Catedral y los “cruces”

El plano de la Zona 2ª, Hoja 1ª, fechado el 30 de mayo de 1931, abarca la zona que limita al sur con el plano de Zona 2ª-Hoja 2ª, que acabamos de describir, incluyendo el entorno de la Catedral, Carreteras y Plaza de las Palomas, limitando al oeste con el plano correspondiente al barrio de San Miguel. Por tanto, incluye la otra parte del centro de la ciudad.

Guadix era un núcleo de comunicaciones, confluyendo en ella las carreteras de Murcia a Granada y de la Estación de Vílchez a Almería, generándose frente a la Catedral lo que terminaría conociéndose como “los cruces”. En cuanto a la carretera de Murcia a Granada destacaba el “puente de piedra” sobre el río Guadix. La zona en torno a la Ermita de San Sebastián estaba ocupada por huertas, regadas por la acequia de Rapales. También había huertas, como la de los Lao, entre la carretera de Granada y la Catedral, regadas en este caso por la acequia de Ranas. Por lo que se refiere a la Carretera de la Estación de Vilchez a Almería, actual Avenida Medina Olmos, estaba arbolada en sus márgenes y en ella se situaban, en su margen izquierda, el Parque de Ruiz Serrano, rodeado por una alambrada y que contaba con dos fuentes, un templete en el centro y un quiosco, el Banco Español de Crédito y la Fábrica de Harinas; y en la derecha la Puerta de San Torcuato.

Del cruce de las carreteras se subía por la Cuesta del Paseo a la zona de la Catedral. El Paseo de la Catedral estaba ocupado por un jardín central y la actual Plaza de la Catedral recibía el nombre de Calle de Ferrer Maldonado. En la actual Calle Santa María, sin denominación en el plano, y Placeta de Villalegre se situaban: el Cuartel de la Guardia Civil, el Palacio Episcopal (comunicado por un paso en alto con la Catedral), una fuente frente a la portada catedralicia de Santiago y una Escuela Nacional frente al cuartel. Había otra en la Calle Correo Viejo.

En la Plaza de la Constitución, que contaba en zonas con soportales, se situaba el Juzgado de Instrucción (donde ahora está Correos) y la Cárcel (donde ahora está el Liceo) y su centro estaba ocupado por la famosa farola. Al final de las escalinatas que se dirigían a la Puerta de San Torcuato había una fuente.

Por último, en la zona de la Puerta de San Torcuato es de destacar que la acequia de Ranas aparecía descubierta por algunas zonas dentro del casco urbano y la Fábrica de Hilados existente entre el callejón de Bocanegra y la Plaza de los Naranjos.

Plano de San Miguel, la Magdalena y la Cruz

El plano de la Zona 1ª, Hoja 1ª, fechado el 30 de mayo de 1931, abarca la zona comprendida entre la Calle San Miguel, la ermita de San Antón, la Era de los Belenes y el cerro del Gitano, incluyendo por tanto los barrios de San Miguel, de la Magdalena y de la Cruz y la zona de cuevas en torno a la Huerta Milla.

Empezando por el barrio de San Miguel, al principio de la calle Granada a la derecha había un Cine y a la izquierda estaba la Zona de Reclutamiento militar. Al final de la calle, en el inicio del camino de Granada, había una fábrica de aceite, cuya chimenea aún se conserva. En el límite de la zona poblada estaba el Camino de San Antón (actual calle Cañaveral) y el arroyo-camino de San Antón. Fuera del casco urbano estaba la ermita de San Antón, con una cueva en la base de su cerro y el caño en sus inmediaciones. Volviendo al otro extremo del barrio, se puede apreciar la Iglesia de San Miguel, con su escalinata de acceso, su torre exenta y el arco en el callejón Sexto de San Miguel, actual calle Mensafíes. En esta misma calle había un transformador y al final el Molino Aceitero de San José. En toda esta zona había numerosas calles sin nombre.

El barrio de la Magdalena se situaba en torno a los cerros homónimo, de San Cristóbal y de Rapa, caracterizándose por la existencia de numerosas calles sin nombre, cuevas con edificaciones anexas, cercados y pozos, un lavadero en la plaza situada entre la Calle Real de Santo Domingo y el cerro de la Magdalena, y la Iglesia del mismo nombre.

El barrio de la Cruz presentaba una fisonomía muy similar a la actual, con numerosos callejones, destacando también las cuevas en torno a la Placeta de las Ruedas y el cerro Horca.

Junto a este último se situaban la iglesia de Santo Domingo (con un atrio o placeta cercada en su entrada), jardines con su trazado, una Fábrica de Pan en el antiguo convento y luego palacete y, separado por un paseo de lo anterior, la huerta de Santo Domingo. Esta se separaba de la Huerta de Milla por el callejón de los Pimentillos.

Finalmente, la zona de cuevas se extiende en torno a los cerros Horca, Pedro Maura, Gitano y La Santa, presentando numerosas edificaciones anexas, pozos, huertas y eras como la de los Belenes. Es de destacar la Fuente de Maese Pedro y en la zona de la Solana de Santiago y Carrera de las Cruces la existencia de un horno y de pozos en la Tejera.

Por último, destacar dos hojas que, limítrofes con la que hoy publicamos, se corresponden con áreas muy pequeñas o escasamente urbanizadas. La primera de ella es la Hoja 3ª de la zona 1ª, limítrofe con esta en la zona de la Era de los Belenes, en la que destacan los tejares de Los Vacas y de Los Camachos. La segunda, Hoja 2ª, Zona 1ª, limítrofe con San Antón, incluye como elementos más singulares las eras del Colmenar y el Cementerio, con su primer perímetro, cruzado por un paseo que culminaba en la capilla, y la posterior ampliación.

Plano de Santa Ana

El plano de la Zona 3ª, Hoja 1ª, fechado el 30 de mayo de 1931, abarca la zona comprendida entre la calles Mira de Amezcua, Santiago y Gloria, placeta de San Diego, acequia del Senete, Puente Viejo, Eras de Santa Ana y carretera de Vílchez a Almería, actual Avenida Medina Olmos, incluyendo por tanto el Barrio de Santa Ana y zonas limítrofes.

Empezando por la carretera, en la confluencia de esta con la calle Mira de Amezcua se situaba el Mercado cubierto, es decir, la Plaza de Abastos, con sus escalerillas de acceso y una fuente en las que daban a la carretera. Toda la vía estaba arbolada y estaba cruzada por la acequia de Ranas. En su tramo central corría paralela a la acequia de la Ciudad, situándose frente a ella una Fábrica de Aceites. Al final de la carretera se situaba una Casilla de Peones Camineros, que aún se conserva, y numerosas eras. Finalmente, existía un puente sobre el arroyo o ramblilla del Piojo (conocida actualmente como rambla del Patrón) y en este tramo final la carretera iba acompañada de líneas telefónicas a ambos lados. Por último, hacia la vega había un Molino Harinero, en la actual calle Cristo del Humilladero, y otro Molino Harinero “Nuestra Señora de las Mercedes” junto a la acequia de Ranas.

En la calle Mira de Amezcua se encontraban las sedes de Teléfonos y la de Telégrafos en el inicio de la calle San José.  En la cercana placeta de San Francisco se ubicaba la iglesia de ese nombre y, en el antiguo convento anexo, la Casa Asilo de las Hermanitas de Ancianos Desamparados, además de un transformador.

En la calle de Santiago se situaban la Casa Cuna para niños abandonados y la Huerta de las Pastoras, culminando en unas escalerillas que daban acceso a la placeta del Osario.

Entrando ya de lleno en el barrio de Santa Ana, en la plaza de ese nombre destacaba la fuente y abrevadero y la iglesia, que contaba con una plataforma con escalerillas en su parte baja que ocupaba todo el lateral de la misma. Además del arco de la calle Imagen, hay que destacar la Escuela de Niños de la Placeta de las Islas y la de Niñas en la calle Santa Ana, frente al callejón de Carrasco, y que en la placeta de la Cruz Colorada aparecía un tramo al descubierto de la acequia de la Ciudad, lo mismo que en el Chorro Gordo.

Por último, de la zona del Puente Viejo salía el camino de Alcudia y en las Eras de Santa Ana y Alta destacaban las cuevas, en las que se marca su fachada y chimenea, con edificaciones adosadas.

Plano de la Ermita Nueva

El plano de la Zona 2ª, Hoja 3ª, fechado el 30 de mayo de 1931, abarca la zona de cuevas de la Ermita Nueva.

En esta zona, auténtico mar de cuevas, estas destacan por la ausencia de edificaciones anexas, a diferencia de las ya vistas de La Magdalena, San Marcos o Eras de Santa Ana, muestra de la pobreza de la zona, asiento de las clases más humildes de la ciudad.

El barrio se articulaba en torno a cerros (Pingurucho, Ermita Nueva, Gitano, Bala), barrancos (el del Tejar de Cucala, de la Ermita Nueva y del Armero) y cañadas (la de Mejías, de Ojeda y de los Gitanos).

Las edificaciones, como ya he indicado, eran muy escasas. Destaca la Ermita Nueva, flanqueada por dos pabellones de escuelas, una Alfar con dos hornos en  el trayecto medio de la Cañada de Mejías y dos Alfarerías, una con pozo y retretes en la confluencia de los barrancos de la Ermita Nueva y del Armero y la cañada de Ojeda, y, junto a ella, otra con fondo al final de la citada cañada. Por último, destacar los numerosos pozos distribuidos por el barrio.

Ermita Nueva, en el barrio de las Cuevas de Guadix.

Plano de las Cuatro Veredas y Cerros de Medina

El plano de la Zona 3ª, Hoja 2ª, fechado el 30 de mayo de 1931, abarca la zona de cuevas de las Cuatro Veredas y Cerros de Medina.

Al igual que sucedía en la Ermita Nueva, las cuevas de esta zona destacan por la ausencia de edificaciones anexas, muestra de la pobreza de la zona, asiento también de las clases más humildes de la ciudad. En este caso hay que destacar la existencia de numerosos corrales y de cuevas en construcción, lo mismo que algunas en ruinas.

El barrio se articulaba en torno a cerros (Bala, Chimenea, La Plaza, La Fica, Colita, Medina, Cuatro Veredas y Los Barreros), ramblas (la del Piojo y la del Patrón, marcando ambas la división entre Cuatro Veredas y Cerros de Medina), barrancos (el del Armero y el del Desmayado) y los caminos de Jerez y de Alcudia.

Como elementos a destacar hay que citar los numerosos pozos y lavaderos, las acequias del Senete y la Ciudad, las Eras de Lara al principio del camino de Jerez y, junto a este camino, la Fábrica de Electricidad con su depósito de agua y estanque en la confluencia del las ramblas del Patrón (denominada a partir de ahí del Piojo) y del Desmayado.

Plano de la Estación

El plano de la Estación de Guadix está dividido en 3 hojas. La hoja nº 1, fechada el 2 de febrero de 1931, incluye sólo el tramo de carretera de Murcia desde más arriba del puente el río Guadix hasta la acequia de Lupe, no incluyendo ninguna zona poblada o edificada. Sólo destacar que la carretera estaba arbolada a sus lados y que paralela a ella discurrían las líneas telefónica, eléctrica y telegráfica.

La hoja nº 2, fechada ese mismo día, abarcaba el tramo de carretera desde la acequia de Lúpez (sic) y el camino del Magistral, donde se situaban la Cueva del Magistral, con su paseo, jardín, estanque y era, y la Huerta de Dueñas, con sus jardines y era. Tras ellos y de la acequia del Almecín se encontraba el Barrio de la Estación, ocupando este plano la zona entre la Estación de Ferrocarriles y la rambla de Baza, incluyendo la línea férrea a Almería.

Entre esta línea y la acequia del Almecín se situaba la Fábrica de azúcar “Azucarera de San Torcuato”, en la que se aprecian todas sus dependencias al detalle: casa del administrador, almacén de pulpa, depósito de melaza, almacenes de útiles y abonos, almacén de azúcar, sección de calderas en la nave principal, chimenea exenta, transportadores, casa del director, balsas, etc. Por las inmediaciones de la citada chimenea discurría la acequia de Chiribaile.

Ya en el barrio de la Estación, en la carretera que conducía a ella destacaban las escuelas de niños y de niñas, la Iglesia y la propia Estación, situándose también junto a la acequia del Almecín la Barriada de García Tarifa. Al otro lado de las vías había una barriada de cuevas a ambos lados de la carretera de Murcia, situándose allí también la Fábrica de Harinas.

Por último, la hoja nº 3, fechada el 30 de mayo de 1931, abarca la zona situada entre la Estación de Ferrocarril y los ramales hacia Baza y Linares-Baeza hasta llegar un poco más allá del cerro Castañeta. En este se situaban varias cuevas y, cerca, las edificaciones del Paraje del Buen Acuerdo.

Destacan las infraestructuras ferroviarias como los andenes, muelles, almacenes, depósitos de agua, estafeta de correos, depósito de maquinarias y oficinas y el depósito de máquinas con su forma estrellada. Junto a la Estación se había establecido una Serrería mecánica y un almacén de maderas. Al otro lado de las vías, existían pequeños barrios de cuevas.

Si desea descargar los distintos mapas y descripciones publicadas en “Wadi-as, información y cultura” en pdf, pulse aquí: Plano de Guadix en 1931

RUTA POR EL GUADIX MORISCO

Ruta por el Guadix Morisco, realizada por Carlos Javier Garrido García los días 30 de septiembre y 29 de diciembre de 2017 dentro del programa de visitas guiadas “Pasea Guadix”, organizado por el Ayuntamiento de Guadix y el Centro de Estudios “Pedro Suárez”. En esta entrada publico la guía elaborada para la ruta, que puede ser descargada en pdf al final de la misma.

Fuente de Santa Ana, Guadix, 1568
Caño de Santa Ana de Guadix, con la heráldica de Carlos I y reformado en 1567.

Contexto histórico

La capitulación de Guadix ante los Reyes Católicos en diciembre de 1489 supuso que sus habitantes musulmanes pasaran al estatus “mudéjar”, es decir, que los nuevos súbditos de la corona castellana conservaran su religión, justicia y propiedades. Sin embargo, el intento de sublevación del verano de 1490 supuso su expulsión de la ciudad, quedando recluidos a partir de entones en la “Morería”, el actual barrio de Santa Ana, configurado como el arrabal más tardío de la ciudad musulmana en los siglos XIV/XV. La conversión obligatoria de los mudéjares en 1500 hizo que estos pasaran al estatus “morisco”, es decir, una población legalmente cristiana pero cuyo origen y lo forzoso de su conversión les hizo sufrir una fiscalidad diferente y una creciente presión aculturadora. Todo ello, junto con el deterioro progresivo de sus niveles de vida por la presión de las élites castellanas, determinó la sublevación de 1568-1571, saldada con su expulsión a otros reinos castellanos y, con ello, la entrada de Guadix y comarca en una larga crisis demográfica, económica y social.

Primera parada de la ruta: Arco de la Imagen

Portada en el camino a Fiñana y Almería de la segunda cerca de la ciudad, que quedó configurada en los siglos XIV/XV. Es el marco idóneo en la ruta para explicar la conquista de la ciudad, las capitulaciones y la sublevación de 1490, con sus consecuencias de repoblación y establecimiento de la Morería.

Segunda parada de la ruta: Placeta de los Pachecos

Toma su nombre de la familia Pacheco, que enlazó con las familias colaboracionistas de los Valle-Palacios y Abenaxara. En ella se sitúa el palacio de Hernán Valle de Palacios, descendiente de Abrahen Abenzeite, secretario del Zagal, incluyendo como propiedad privada la placeta, según su testamento de 1598. Es el marco idóneo en la ruta para explicar la organización institucional de la Morería, dirigida por el alguacil Hamete Uleylas y el consejo de notables de la aljama. Para controlar a esta última la Corona cuenta con los colaboracionistas, entre los que destacan las familias ya citadas.

Tercera parada de la ruta: Placeta de Santa Ana

En ella se sitúa la Iglesia Parroquial, datada en la primera mitad del siglo XVI, en la que destaca su portada, con heráldica de los Reyes Católicos y del primer obispo accitano tras la conquista, fray García de Quijada, y con decoración lombarda a imitación del castillo de la Calahorra. En el interior es de destacar el artesonado, obra de Bartolomé de Meneses en 1533; la lápida sepulcral de Hernán Valle de Palacios, fallecido en 1598; y su archivo, que cuenta con las series parroquiales más antiguas de la ciudad, iniciadas en 1539. En la placeta destaca también el Caño, con heráldica de Carlos V y, posteriormente, de la ciudad y del corregidor Miguel de Texeda, añadidas cuando es remodelado en 1567, un año antes de que estallara la rebelión morisca. Es el marco adecuado en la ruta para explicar la conversión forzada de 1500 y la política aculturadora que se pone en marcha y que pasa progresivamente de las medidas de conversión pacífica al genocidio cultural.

Cuarta parada de la ruta: Placeta de las Islas

Toma su nombre de la familia Isla, jurados de la ciudad entre los siglos XVII y XVIII, cuyo palacete se sitúa junto al callejón de los Morales. Es el marco adecuado en la ruta para explicar la evolución demográfica y socioeconómica de la población morisca entre 1500 y 1570, marcada por el hacinamiento y crecimiento demográfico y un empobrecimiento progresivo, lo que da origen al nacimiento del barrio de cuevas.

 Quinta parada de la ruta: Placeta del Osario

Solar del antiguo macaber o cementerio de la ciudad musulmana, junto a ella se sitúa el barrio de cuevas de San Marcos, ya citado en el Sínodo de 1554 realizado por el obispo Martín de Ayala y para cuyo control religioso existió en 1560 el proyecto de crear una nueva parroquia en la zona del Chorro Gordo: la de San Torcuato. Lugar adecuado en la ruta para simbolizar la muerte del Guadix morisco, a partir de 1570 con la expulsión, y de la misma ciudad en su conjunto, pasando buena parte de su población a vivir “enterrada en vida” en los marginales y crecientes barrios de cuevas.

Para descargar la guía de la ruta en pdf, pulse aquí: Pasea Morisco

CRONOLOGÍA BÁSICA DE LA HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE ESPAÑA: SU DOCENCIA EN SEGUNDO DE BACHILLERATO Y SU IMPORTANCIA PARA LA PREPARACIÓN DE LA SELECTIVIDAD

Cronología en la docencia de la Historia de España en Segundo de Bachillerato: una propuesta metodológica y materiales para su trabajo en el aula, por Carlos Javier Garrido García.

Proclamación de la II República, el 14 de abril de 1931

Importancia del aprendizaje memorístico

            Desde la aprobación de la LOGSE en 1990 y la eclosión de nuevas prácticas educativas, como el trabajo por proyectos, se viene denostando cada vez más el aprendizaje memorístico. Evidentemente, el aprendizaje, para ser efectivo, real y a largo plazo, no debe ser exclusivamente memorístico, pero tampoco debemos tomar la postura totalmente contraria de eliminarlo. Ello es así por dos razones fundamentales:

En primer lugar, la aplicación práctica de conocimientos y el desarrollo de destrezas como aprender a aprender, desarrollo de espíritu crítico, etc, requieren de un mínimo de conocimientos teóricos previos, sin los cuales en realidad las tareas de aprendizaje se vuelven algo vacío y sin sentido. Podemos pretender que nuestros alumnos comprendan la Guerra Civil a través de tareas de investigación, búsqueda por internet, etc, pero si el alumno no tiene unos conocimientos mínimos previos no tendrá capacidad de analizar de manera crítica toda la información a la que tiene acceso.

En segundo lugar, denostar el aprendizaje teórico y memorístico va en contra de los intereses de nuestro alumnado, ya que en su futuro académico (selectividad, universidad) y laboral (pruebas de selección, oposiciones) tales destrezas le seguirán siendo solicitadas. Por tanto, eliminar de la escuela estas destrezas va sólo en perjuicio del futuro del alumnado, generando fracaso escolar y social.

Cronología en la asignatura de Historia de España de Segundo de Bachillerato

El estudio de una cronología básica es esencial en la asignatura de Historia de España. Ello es así, porque cuando el alumno memoriza los periodos y acontecimientos principales de nuestra evolución histórica, cuenta con un marco elemental en el que situar todo lo que va a aprender, evitando confusiones. Así lo reconocen las mismas orientaciones para la PEBAU, antigua selectividad. Así, tanto en el tema como en las preguntas cortas se valora el conocimiento sobre cronología básica. Por un lado, en los criterios de evaluación se indica que se valorará expresamente “la localización en el tiempo y en el espacio de procesos, estructuras y acontecimientos relevantes de la Historia de España” y “la exposición ordenada y correcta ubicación espacial y temporal”. Los mismos modelos de examen y los exámenes realizados en junio y septiembre de este año muestran que las preguntas cortas, en su primera parte, tienen una clara relación con la cronología. Queda claro, pues, que la cronología es algo que debe trabajar, y aprender, el alumnado para afrontar con garantías las prueba de Selectividad. La cuestión es, ¿cómo trabajarla?

Una propuesta metodológica para el estudio de la cronología en Bachillerato

            Siguiendo las tendencias pedagógicas al parecer predominantes en la actualidad, deberíamos hacer que el alumnado buscara por sí mismo las fechas y periodos principales de la Historia de España y que con ellos elaborara unos ejes cronológicos, a poder ser de gran formato y, ¿por qué no?, que estos fueran expuestos en la clase. Eso sí, nada de aprendizaje memorístico y menos aún de una prueba escrita en la que la cronología deba ser estudiada de memoria. Los supuestos beneficios de esta metodología son que el alumnado aprende por sí mismo, tanto a buscar información como la misma cronología. Frente a ello, en mi opinión, los problemas son abrumadores: suponen un gran empleo de tiempo que provoca que gran parte del temario no se pueda dar (recordemos las recientes protestas provocadas por el hecho de que se preguntó en el examen el último tema: Los gobiernos democráticos, 1979-2000) y no hay memorización de la cronología, por lo que a menos que al alumnado se le permita hacer el examen con los ejes cronológicos, este va a tener un gran problema.

Desde hace muchos años he desarrollado una metodología de estudio de la cronología con el alumnado de Segundo de Bachillerato, teniendo unos buenos resultados, tanto para Selectividad, como para la comprensión general del temario.

Secuenciación

Al alumnado se le proporciona una cronología básica de los siglos XVIII, XIX y XX. Me centro en estos tres siglos porque, impartiendo los contenidos básicos del periodo anterior, me centro en la preparación de la opción B del examen de selectividad. Las razones para ello son, por un lado, la amplitud del temario y, por otro, que si nuestra intención es que el alumnado entienda la España actual a través de los procesos en los que hunde sus raíces, es evidente que tales procesos se sitúan fundamentalmente en la Edad Contemporánea. No tendría sentido, por tanto, explicar a fondo la Prehistoria y la Edad Antigua a costa de no explicar el Franquismo, la Transición o los Gobiernos Democráticos, cosa que suele suceder como han demostrado las ya aludidas protestas por el examen de junio de este año.

Durante el primer trimestre se realizan dos exámenes de cronología de los siglos XVIII y XIX. En el primero de ellos, los resultados suelen ser medios o bajos, ya que muchos de los temas a los que se refiere la cronología aún no se han dado. Entonces, ¿por qué no realizar solo uno al final de trimestre? Dos son las razones: el alumnado desarrolla desde el principio la capacidad y técnica de memorización y los contenidos aprendidos sirven para que el aprendizaje de los nuevos temas sea más rápido y fácil al poder situarlos directamente en el tiempo y espacio. Durante el segundo trimestre dos nuevos exámenes versarían sobre la cronología del siglo XX y, finalmente, en el tercer trimestre se realizaría un último examen sobre toda la cronología (siglos XVIII al XX).

La cronología en los criterios e instrumentos de evaluación

En cuanto a su evaluación, los exámenes de cronología los uso como unas notas que sirven para complementar la nota de los exámenes normales, es decir, los que siguen la estructura de Selectividad. Así, la nota media de los exámenes de cronología serviría para subir o bajar la nota media de los exámenes convencionales del trimestre, que suponen el 90 % de la nota final. Lo hago siguiendo esta ponderación: con media de cronología de 9 a 10: +1; de 8 a 8’99: +0’75; de 7 a 7’99: +0’5; de 6 a 6’99: +0’25; de 5 a 5’99: 0; de 4 a 4’99: -0’25; de 3 a 3’99: -0’5; de 2 a 2’99: ´0’75; y de 0 a 1’99: -1. La experiencia me dice que la mayor parte del alumnado sube nota con la cronología, tanto de manera directa, con la ponderación ya citada, como de manera indirecta al comprender y situar mejor los acontecimientos teóricos impartidos.

Si desea descargar esta entrada en PDF, con la cronología que entrego al alumnado, pulse aquí: pdf

LAS ESCLAVAS MORISCAS Y SU MAYOR COTIZACIÓN EN EL MERCADO DEBIDO A SU EXPLOTACIÓN LABORAL Y SEXUAL

Esclavas moriscas: resumen de la ponencia “Las esclavas moriscas de Guadix y su Tierra tras la rebelión de 1568: explotación laboral y sexual”, realizada por Carlos Javier Garrido García en el Simposio “Género, hogares y trabajo en la España meridional (1500-1850)”, celebrado de Guadix los días 22-23 de junio de 2017 y organizado por la Universidad de Granada. Posteriormente, ha sido publicada como artículo en el nº 6 de la revista “eHumanista/Conversos“.

“Traje de casa de las mujeres y niñas moriscas de Granada”. Dibujo de Christoph Weiditz (1529)

La rebelión de los moriscos (1568-1571)

La rebelión morisca iniciada en el reino de Granada en la navidad de 1568 hunde sus raíces en la cada vez más intensa explotación económica y presión aculturadora que despliegan los castellanos sobre la población morisca.

Las consecuencias de dicha sublevación fueron la expulsión de los llamados “moriscos de paces”, que no se habían sublevado, y la esclavitud de la población sublevada que fue capturada. La fundamentación jurídica para esto último se basaba en las Partidas, que legalizaban la esclavitud de los prisioneros de guerra infieles, los bandos de las autoridades locales y, finalmente, la decisión real de 1569. Esta última entendía que los moriscos habían apostatado con su rebelión de un cristianismo siempre fingido, por lo que eran susceptibles de ser esclavizados. La única limitación serían los niños menores de 10 años y medio y las niñas menores de 9 años y medio, que pasarían a estar en administración de una familia de cristianos viejos hasta cumplir los 20 años.

Como consecuencia de todo ello, los mercados esclavistas del reino de Granada registraron un enorme volumen de actividad. Entre ellos destacó el de la ciudad de Guadix, una de las principales del reino (sede de corregimiento y obispado) y que ocupó un lugar central en la retaguardia castellana, siendo su estudio objeto de mi tesis doctoral.

El mercado esclavista de Guadix

Se ha calculado que en la guerra fueron esclavizadas unas 30.000 personas de origen morisco, 6.000 de ellas con participación de tropas accitanas. En Guadix, entre 1569 y 1578, se registró la compraventa de 1.470 personas, de ellas 1.402 de origen morisco, concentrándose las operaciones entre 1569 y 1571 (1.363 personas).

Este elevado volumen de personas esclavizadas en el reino de Granada fue descendiendo de manera rápida, quedando en 1580 en el mismo sólo 5.611, incluyendo a menores en administración, 284 de ellas en Guadix y su Tierra. Este descenso se explica por los decretos de expulsión de los esclavos varones al ser considerados peligrosos por su reciente rebelión, a la exportación a otros mercados buscando una mayor cotización (especialmente el Valle del Guadalquivir y Levante), las liberaciones, las limitaciones a eclesiásticos en la posesión de esclavas jóvenes y a una dinámica natural regresiva.

Objetivos de la ponencia

Mi objetivo es explicar la mayor cotización de las esclavas moriscas frente a los esclavos de dicha etnia pese a su mayor oferta a través de su explotación sexual y laboral.

Predominio femenino en el colectivo de personas esclavizadas de origen morisco

De las 1.402 personas de origen morisco objeto de compraventa en Guadix entre 1569 y 1578 el 58 % eran mujeres. Este predominio femenino se debe a la captura de numerosa población no beligerante en las acciones de saqueo, a los decretos de expulsión de los esclavos varones y al carácter “doméstico” de la esclavitud granadina.

El debate sobre el mayor precio de las esclavas

La historiografía había venido explicando la mayor cotización de las esclavas frente a los esclavos en la explotación sexual, la esclavitud de sus hijos, la mayor “docilidad” de las mujeres, su mayor esperanza de vida y el carácter “doméstico” de la esclavitud mediterránea. En este último caso, se tenía una visión restringida del trabajo doméstico, que lo equiparaba a las tareas del hogar, esencialmente femeninas según la mentalidad de género de la época.

Frente a esta visión tradicional, Aurelia Martín Casares indicó como razones de la mayor cotización femenina el mayor consumo de mujeres en los mercados africanos y la mayor productividad de las esclavas por su versatilidad, negando la importancia de la explotación sexual y de la reproducción, denunciando mentalidades machistas en los investigadores.

Estas afirmaciones, que comparto en el primer caso, limitado a la población esclavizada de origen negroafricano y berberisco, fueron objeto de crítica en mi tesis doctoral. En primer lugar, hay que tener en cuenta que la época funcionaba según parámetros sexistas, por lo que no se entiende una crítica al machismo de los investigadores que sólo sería válida en el caso de que en la sociedad del siglo XVI hubiera predominado una igualdad de género. Por otra parte, se constata un mayor precio de los esclavos frente a las esclavas cuando se trata de una esclavitud menos “doméstica” y más dirigida a los sectores tradicionalmente considerados como “productivos”. Además, en cuanto a la explotación sexual, el número de nacimientos ilegítimos era bastante elevado y las malas condiciones de vida de las esclavas y las múltiples formas de dicha explotación explican que la correlación entre ella y la natalidad ilegítima no fuera tan directamente proporcional. Finalmente, hay que tener en cuenta que las diferencias de cotización entre hombres y mujeres disminuían en las edades infantil y anciana, que las esclavas acompañadas por niños y preñadas eran más cotizadas que el resto y lo ilustrativo que es la comparación con el caso de las criadas libres.

Algunos datos ilustrativos

Como muestra de la importancia de los nacimientos ilegítimos, en la Parroquia del Sagrario de Guadix, en torno al 9 % de los bautismos entre 1569 y 1599 son de personas esclavizadas. De los 72 bautismos de este tipo registrados, 54 eran hijos ilegítimos de madre esclava.

En cuanto a los precios, en primer lugar entre 1569 y 1571 las esclavas moriscas vendidas en solitario en Guadix alcanzan un precio medio de 22.629 maravedíes, las preñadas 22.687 y las acompañadas por un hijo menor de edad 33.290. En segundo lugar, el porcentaje que supone, el precio medio de los hombres con respecto al de las mujeres varía mucho según el grupo de edad. Así, en el de 0-9 años es del 94 %, en el de 10-19 años del 65 %, el de 20-29 años del 50 %, el de 30-39 años del 72 %, el de 40-49 años del 73 %, el de 50-59 años del 95 % y el de 60-69 años del 112 %, quedando claro que la mayor diferencia de precio se localiza en las edades más fértiles y sexualmente atractivas.

Criadas y esclavas

Comparando el caso de las esclavas con el de las criadas libres queda patente una aparente contradicción, ya que mientras las primeras son más cotizadas que los esclavos, los criados reciben salarios mucho más altos que las criadas. Evidentemente, la explotación laboral sería similar en ambos casos, por lo que la diferencia debe provenir de lo que las diferencia a ambas, que no es sino su situación jurídica. En este sentido, la absoluta dependencia jurídica de las esclavas posibilitaba una mayor explotación sexual y aumentaba la importancia de su “docilidad”.

La explotación sexual de las esclavas

Los nacimientos ilegítimos de madre esclava eran fruto de la explotación sexual de sus amos, pero también de las dificultades de las esclavas para establecer estructuras familiares, por lo que eran frecuentes sus amancebamientos con esclavos o estratos bajos del estado llano como criados.

En cuanto al debate sobre el carácter forzoso o voluntario de las relaciones amo-esclava y pese a la múltiple casuística, coincido con la profesora Martín Casares en considerar que donde hay sometimiento no puede haber voluntariedad.

Las causas de la explotación sexual serían el interés económico de los amos (esclavitud de los hijos, casos de prostitución), la subordinación total al amo, el predominio de mentalidades machistas y la presión contrarreformista contra los denominados “pecados públicos” como el amancebamiento.

Los indicios de esta explotación sexual son numerosos: el ya citado elevado número de nacimientos ilegítimos de madre esclava, los pleitos de la Audiencia Episcopal de Guadix estudiados en mi tesis y las denuncias existentes en los sínodos diocesanos de Sevilla de 1572 y 1586 y de Badajoz de 1671.

La explotación laboral de las esclavas: una esclavitud “doméstica”

Hay que partir de una concepción del servicio doméstico en la época como una actividad polivalente y carente de especialización en el ámbito familiar, principal unidad de producción de la época. Así, incluía el cuidado del hogar y de la familia, pero también actividades del núcleo familiar en la agricultura, la artesanía o el comercio. En cualquier caso, la mentalidad de la época hacía que se considerara como actividad principal las labores domésticas, consideradas esencialmente femeninas.

Distribución sexual de las tareas

Las actividades laborales se distribuían por sexos según los parámetros de género imperantes en la época. Hay que tener en cuanta, en todo caso, que la asignación de una tarea como principal no evitaba la participación en otras actividades de manera secundaria.

La distribución sexual consistente en actividades agrarias, artesanales, comerciales, etc. de los esclavos y en labores domésticas de las esclavas queda confirmada documentalmente en los casos del ducado de Medina Sidonia estudiado por Ladero Quesada, el de las Minas de Guadalcanal y Lisboa por Alessandro Stella y Bernard Vincent y las alegaciones hechas por los propietarios de esclavos moriscos para evitar su expulsión del reino de Granada a partir de 1570.

Lo anterior no evita que las esclavas moriscas participaran en actividades agrarias y artesanales, destacando en este caso la industria sericícola, pero siempre con un carácter secundario y contando con las limitaciones a la salida del domicilio de las mujeres, fueran estas libres o esclavas.

Conclusiones

El mayor precio de las esclavas pese a su mayor oferta se debió a su explotación sexual y al carácter “doméstico” de la esclavitud granadina, En el caso de la población esclavizada de origen morisco y berberisco hay que tener también en cuenta los decretos de expulsión de los esclavos varones y la importancia de la “docilidad” teniendo en cuenta la reciente rebelión y el problema de los monfíes.

Si desea descargarse el artículo publicado en la revista “eHumanista/Conversos”, pulse aquí.

MINORÍAS MARGINADAS EN LA SIERRA DE SEGURA DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII: MORISCOS Y ESCLAVOS

Análisis de dos de las principales minorías marginadas (moriscos y esclavos) existentes en la Sierra de Segura entre los siglos XVI y XVII

INTRODUCCIÓN

Historia social

La Historia tradicional, hasta fechas recientes, había estado muy centrada en el análisis de los grandes procesos políticos, económicos y sociales que habían afectado al devenir de la Humanidad, prestando especial atención a la historia de las élites, que se suponían dirigían todos esos procesos, y marginando a la mayoría social que los sufría y cuya presión a veces los motivaba. Ello empezó a cambiar a finales del siglo XIX con la historiografía marxista y con la eclosión de la Historia Social, representada a principios del siglo XX por la llamada “Escuela de Annales”, gracias a la cual la historia del común de la población, y, dentro de ella, de los grupos marginales empezó a ser considerada como algo digno de ser historiado y, de hecho, en centro de atención historiográfica preferente.

Sierra de Segura

En esta ocasión, pretendo aportar noticias sobre dos grupos marginales presentes en los siglos XVI y XVII en la Sierra de Segura: moriscos y esclavos. Para ello, utilizo algunas referencias bibliográficas y el análisis del libro 1 de Bautismos de la parroquia de Santiago de la Espada, que abarca de 1589 a 1639, aunque los datos anteriores a 1615 son bastante fragmentarios.

Marginalidad

En cuanto al concepto de marginalidad a finales de la Edad Media y principios de la Edad Moderna, hay que tener en cuenta que el surgimiento de los Estados-Nación en esa época, junto con el desarrollo del capitalismo y los descubrimientos geográficos, supusieron el desarrollo cada vez más fuerte de discursos de la diferencia, que en el caso de España empezaban a marcar claramente la diferencia entre el español y el elemento alógeno. Los elementos que podían significar que un determinado grupo acabara considerándose como al margen de la sociedad de la época eran muy variados, destacando la etnia, la religión o la situación socioeconómica (RUIZ, pp. 105-129).

Dentro de los variados grupos marginales de la época moderna peninsular, destacaron básicamente dos: los moriscos, marginados por sus características étnico-religiosas, y los esclavos, por las socioeconómicas, aunque con un origen igualmente étnico-religioso.

MORISCOS

Reconquista

El proceso de “reconquista” llevado a cabo por los reino cristianos a costa del Al-Andalus musulmán supuso que numerosas comunidades islámicas quedaran dentro de aquellos, pasando así al estatus mudéjar, que les permitió mantener sus leyes, religión, propiedades y costumbres. Este fue también el caso de la Encomienda de la Orden de Santiago de Segura de la Sierra, en la que la conquista castellana desarrollada a principios del siglo XIII supuso el mantenimiento de numerosas aldeas mudéjares dependientes de la villa de Segura y de las aldeas cristianas de ella dependientes. Sin embargo, la emigración hacia el último reino peninsular existente, el de Granada, y el fracasado intento de sublevación de 1264 determinó la desaparición de estas aldeas mudéjares en la zona que nos ocupa (RODRÍGUEZ LLOPIS, pp. 49-59).

Torre del Homenaje del Castillo de Segura de la Sierra

Moriscos del reino de Granada

El  último reino musulmán en ser ocupado fue el de Granada, conquista que culminó en 1492, año en el que los Reyes Católicos inician su política de uniformización religiosa con la conversión o expulsión de los judíos. Tal política terminó por afectar también a los mudéjares castellanos, obligados a la conversión en 1500-1502. De este modo la población mudéjar pasa al estatus morisco, es decir, se convertían de derecho en cristianos pero de hecho seguían marginados por su origen musulmán, lo que explica hechos como la fiscalidad diferencial a que fueron sometidos. Por otra parte, la conversión obligatoria y en masa determinó que los ahora moriscos siguieran manteniendo gran parte de sus creencias religiosas musulmanas, estrechamente unidas a sus prácticas culturales, dando lugar al llamado criptoislamismo: cristianos en lo exterior que en el ámbito privado seguían manteniendo sus prácticas ancestrales. Frente a ello, las autoridades civiles y religiosas castellanas pusieron en marcha una política cada vez más intensa de aculturación, lo que unido a la cada vez mayor presión socioeconómica a que eran sometidos, determinaron el estallido de la rebelión morisca en el reino de Granada entre 1568 y 1571. Una de sus consecuencias fue la expulsión de los moriscos granadinos a otros reinos castellanos, entre ellos los de Murcia y Jaén (para el tema morisco véase DOMINGUEZ ORTIZ y VINCENT, in extenso).

Moriscos en la Sierra de Segura

Es ahora cuando el problema morisco vuelve a afectar a la Sierra de Segura. En principio parece que no se asentaron ningunos moriscos expulsados en esta zona, ya que en el registro de 1581 no se citan, constando tan solo el asentamiento en zonas cercanas como Villanueva del Arzobispo con 116 moriscos, Villacarrillo con 74, Sorihuela del Guadalimar con 36, Iznatoraf con 54 y Hellín con 144 (LAPEYRE, p. 150 y 154). Sin embargo, en 1610 ya hay registradas 74 personas de origen morisco en Segura de la Sierra, lo que coincide con el acusado descenso de los moriscos presentes en algunas localidades de su contorno, lo que mostraría un fuerte movimiento emigratorio hacia la Sierra de Segura, zona en expansión socioeconómica y demográfica en el siglo XVI. Así, para entonces en Villanueva del Arzobispo había 58 moriscos y en Sorihuela del Guadalimar 12 (LAPEYRE, p. 180)

Las 74 personas asentadas en Segura de la Sierra, no sólo lo hacían en esta localidad, sino también en las villas y aldeas de ella dependientes. Este era el caso de Santiago de la Espada, entonces Puebla de Santiago, en la que a través del análisis de sus registros parroquiales hemos localizado a una de estas familias moriscas. Se trata de la formada por Diego Martínez y María Rodríguez, que en 1590 bautizaron a su hijo Diego y en 1593 a su hija Ysabel (ARCHIVO PARROQUIAL DE SANTIAGO DE LA ESPADA, Libro 1º de Bautismos, partidas de 8/11/1590 y 8/10/1593).

La expulsión de los moriscos

Finalmente, la población morisca fue expulsada de la península a partir de 1609 por Felipe III, justificando la medida en la inasimilidad del colectivo a la cristiandad y el peligro que suponía mantener en el reino a una población que era aliada potencial de los enemigos berberiscos y turcos de la misma. La expulsión de los moriscos andaluces y murcianos fue decretada en enero de 1610 pero se encontró desde el principio con la oposición no sólo de los moriscos sino también de las élites castellanas que estaban interesadas en mantener esa mano de obra. Esto hizo que los comisarios de la expulsión tuvieran muchas dificultades para llevar a cabo su cometido, como fue el caso del licenciado Toledano, encargado de reunir para su expulsión a los moriscos de Segura de la Sierra y su distrito, que incluía a las villas de Yeste, Hornos, Siles, Albanchez y Santiago de la Espada. Así, en carta dirigida al marqués de San Germán, dirigente de las tareas de expulsión, el 8 de febrero de 1610 desde Segura de la Sierra, reconocía que por entonces aún no había conseguido reunir las 24 familias y 75 personas que conformaban la población morisca de su demarcación, solicitando ayuda (LOMÁS CORTÉS, p. 280). De hecho, según informe del conde de Salazar de enero de 1611 todavía quedaban en el partido de Segura de la Sierra 32 casas de moriscos, ya que “yendo marchándose para Cartagena los embargó el Vicario general de Yeste diziendo que tenían todos presentados ynformaçiones de buenos cristianos” (LAPEYRE, p. 282), informaciones estas que fueron una de las estrategias moriscas para evitar la expulsión.

Desconozco si al final lograron permanecer en España o no, lo cierto es que en los registros parroquiales de Santiago de la Espada ya no consta la existencia de ningún morisco en la localidad.

 ESCLAVOS

La esclavitud en la España moderna

La esclavitud era una de las situaciones de marginación más extrema, ya que suponía la pérdida de la consideración de persona para pasar a la de animal o cosa objeto de propiedad privada. Desde inicios de la Edad Media dos eran básicamente las causas para que una persona se convirtiera en esclava: nacer de madre esclava, ya que la esclavitud se heredaba matrilinealmente, o haber sido capturado en una guerra, perdonándole la vida a los prisioneros a cambio de su esclavitud, situación esta última reservada para los infieles ajenos al cristianismo.

La esclavitud había pervivido en la Península Ibérica a lo largo de la Edad Media gracias al enfrentamiento con los musulmanes en la “reconquista”, durante la cual numerosos vencidos fueron sometidos a esclavitud. Sin embargo, el máximo auge de la institución en Castilla se alcanzó en el siglo XVI y primera mitad del siglo XVII, ya que la “reconquista” continuó en el norte de África, la incorporación de Portugal a la monarquía hispánica en 1580 facilitó la entrada de esclavos negroafricanos y conflictos interiores, como la rebelión morisca granadina de 1568-1571, supusieron la entrada en esclavitud de elevados contingentes de personas. En cualquier caso, la esclavitud de la época está caracterizada por ser básicamente un fenómeno urbano y por su carácter doméstico, entendiendo por casa no solo una unidad familiar, sino también de producción, en la que las personas esclavizadas fueron ampliamente explotadas, no solo en el ámbito laboral, sino también, en el caso de las esclavas, en el sexual. Esto último supuso la existencia de numerosos abusos por parte de sus amos y su entorno, a lo que hay que añadir el mantenimiento de relaciones ilegitimas por las dificultades de acceder al matrimonio, de ahí el elevado número de nacimientos ilegítimos de madre esclava que se registran en la época (sobre la esclavitud en la Península Ibérica en la Edad Moderna una buena síntesis es la de VINCENT).

Esclavitud en la Sierra de Segura

Ya he indicado que la esclavitud fue un fenómeno básicamente urbano, lo que no quiere decir que estuvieran ausentes en el medio rural. Este es el caso de la Sierra de Segura.

Por un lado, tropas de la encomienda de Segura participaron en la represión de la rebelión morisca granadina de 1568-1571, en la que los sublevados capturados fueron sometidos a esclavitud pese a su teórico cristianismo, ya que se consideraba que habían apostatado del mismo y habían cometido delito de “lesa majestad” contra Dios y el rey. Así, encontramos a dos vecinos de Segura de la Sierra participando en el mercado esclavista de Guadix vendiendo sus capturas en la guerra. Este fue el caso de Luis Márquez, vecino de Segura de la Sierra y sargento de la compañía de Cristóbal de Ezpeleta del Tercio de don Lope de Figueroa, que entre abril y mayo de 1571 vendió en Guadix tres esclavas morisca llamadas Ángela de 30 años, Leonor de 20 y Ángela de 24 por un total de 85’5 ducados, y también el de Juan Rodríguez, vecino de la misma localidad serrana, que en mayo de ese año vendió, en unión de un vecino de Algarrobilla, un esclavo morisco de 14 años llamado Alonso por 30 ducados (GARRIDO GARCÍA, pp. 595, 599 y 608).

Seguramente, algunos esclavos moriscos acabaron siendo traídos a la Sierra de Segura por los vecinos de la zona que actuaron en la guerra. En cualquier caso, en los registros parroquiales de bautismo de Santiago de la Espada de finales del siglo XVI no hay ninguna partida referente a personas esclavizadas. Hay que tener en cuenta que el número de personas esclavizadas de origen morisco descendió de manera acusada a finales del siglo XVI por las frecuentes liberaciones gracias a la solidaridad familiar morisca y a una dinámica natural regresiva.

No sucede así en el siglo XVII. En Santiago de la Espada se registran entre 1615 y 1638 siete bautismos de personas esclavizadas, lo que supone el 0’8 % del total de bautismos del periodo, que asciende a 878 (ARCHIVO PARROQUIAL DE SANTIAGO DE LA ESPADA, Libro 1º de Bautismos). Nada podemos decir acerca de su origen o etnia, ya que las fuentes no los citan, aunque en todo caso destaca el hecho de que en todos los casos menos en uno se trata de hijos ilegítimos de madre esclava, producto de la explotación sexual a que ya hemos aludido. Entre los propietarios, generalmente pertenecientes a las élites, destaca el regidor Diego Pérez. Las partidas son las siguientes:

  • 12/4/1618: bautismo de Juan, hijo de Madalena, esclava de Diego Pérez.
  • 24/8/1620: bautismo de María, hija de Ana, esclava de Fernando Martínez.
  • 19/3/1622: bautismo de Francisco, esclavo de Diego Pérez.
  • 9/10/1627: bautismo de Francisco, hijo de Madalena, esclava de Diego Pérez Bellón.
  • 14/3/1631: bautismo de Gregoria, hija de Beatriz, esclava de Bartolomé Sánchez.
  • 16/7/1634: bautismo de Juan, hijo de Ysabel, esclava, fueron sus compadres Francisco Martínez, regidor, y su mujer Mari González.
  • 7/11/1638: bautismo de Juan, hijo de María de la Cruz, esclava, y de padre desconocido.

 BIBLIOGRAFÍA

  • DOMÍNGUEZ ORTIZ, Antonio y VINCENT, Bernard: Historia de los moriscos. Vida y tragedia de una minoría. Madrid: Revista de Occidente, 1979.
  • GARRIDO GARCÍA, Carlos Javier: La esclavitud en el reino de Granada en el último tercio del siglo XVI. El caso de Guadix y su Tierra. Tesis doctoral. Granada: Universidad de Granada, 2012.
  • LAPEYRE, Henri: Geografía de la España morisca. Valencia: Universidades de Valencia, Zaragoza y Granada, 2009 (1ª edición en francés, 1959).
  • LOMAS CORTES, Manuel: El proceso de expulsión de los moriscos de España (1609-1614). Valencia: Universidades de Valencia, Zaragoza y Granada, 2016 (1ª edición, 2011).
  • RODRÍGUEZ LLOPIS, Miguel: Señoríos y feudalismo en el reino de Murcia. Los dominios de la Orden de Santiago entre 1440 y 1515. Murcia: Universidad de Murcia, 1986.
  • RUIZ, Teófilo F.: Historia social de España, 1400-1600. Barcelona: Crítica, 2002.
  • VINCENT, Bernard: “La esclavitud en el Mediterráneo occidental (siglos XV-XVIII)”, en MARTÍNEZ TORRES, José Antonio (coord.): Circulación e intercambios comerciales en el Mediterráneo y en el Atlántico (siglos XVI, XVII, XVIII). Madrid: CSIC, 2008, pp. 39-64.

 

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MORISCO SLAVERY IN THE KINGDOM OF GRANADA

Morisco slavery, written by Carlos Javier Garrido García

I defended my PhD thesis named “Slavery in the kingdom of Granada in the last third of 16th century: the case of Guadix and its land”, on 12nd January 2012, in the University of Granada. Directed by Manuel Barrios Aguilera, I obtained a distinction grade cum laude. Below, I will explain a small overview of the PhD thesis and I will provide the web links to consult the fully text.

The slavery in early modern Spain

The slavery, which had its golden epoch in Roman Empire to the point of configuring a society in which the economy depended principally on the slaves’ works, experienced a general setback in Middle Ages, slavery maintained its importance just in Italian and Iberian Peninsula, mainly, thanks to the conflicts with Islam in the slavery core and North Africa which provoked that many people were forced to enslave because of their religious belief.

In the case of Iberian Peninsula, the slavery was reinforced at the end of Middle Ages and at the beginning of the Modern Age, on the one hand, by Portuguese discoveries in the coast of Africa, which generated a new source of people who were enslaved, an occurrence known as the black slave trade and, on the other hand, because of the end of Reconquest, the conquest of Granada kingdom and the immediate expansion of the Castilian people to Africa.

The slavery achieved a remarkable importance in Portugal as well as in the south and Mediterranean areas of the kingdom of Castille and Aragon, although, in this case, slavery did not achieve to configure a society made up of slaves as it happened in Antiquity. In the case of Castille, the slavery phenomenon will achieve its paroxysm in the last third of 16th century, on the one hand, thanks to the inclusion of Hispanic Monarchy of the kingdom of Portugal, which favoured the supplying of dark-skinned african slaves and on the other hand, thanks to Islam confrontations happened in the Mediterranean Sea, such as north-african prisoners, mainly in Melilla and Oran, as well as in the Peninsule, as a consequence of the morisco rebellion from Granada in 1568-1571

The uprising of Morisco people from Granada: the slavery

At Christmas in 1568, the uprising of Morisco people from Granada kingdom was originally initiated in Las Alpujarras, and it will be spread to the different towns from that area in the following two years. This uprising, which was the result to the extent of the more and more intense economic exploitation of the minority that old Christian carried out, and it was also due to the sharpening of the pressure exerted on people to become cristianized, it means that, the uprising was an obvious verification of the total failure in integrated politics that were carried out by the Crown since their forced speeches in 1500. An immediate consequence was, on the one hand, the murder of old Christian, in the side of Morisco people, especially ecclesiastics and desecration of churches; and on the side of old Christians the consequence was Morisco enslavement, most of all in their non-belligerent sector, women and children.

These enslavements and its immediate insertion in the market produced a strong debate in high stages of politicians and ecclesiastics proceedings of the Crown. In fact, forcing people to become in slaves in case of a war was a measure that was imposed for those infidel people and de iure,moriscos were Christian since year 1500. However, in March of the year 1569, the monarch made an important decision after consulting his theologians, morisco population could be enslaved if they commit an offense of divine or human lese majeste, that is, revolting against the Crown and God, in this last sense, it means that they had always faked their Christianism belief. The only limitation was to take the norm that boys under 10 years and a half and girls under 9 years and a half wouldn’t be considered as slaves but they would be part of the old Christian administration so that they could be educated in faith and Castilian culture, so they would be free from any link when they are 20 years old.

Morisco slaves: quantifying and evolution

It has been estimated that over 25.000 morisco people were enslaved during the war. Nevertheless, in recent investigations it has been demonstrated that most of those people were exported out the kingdom. This fact, in addition to the numerous liberations and a high mortality rate, would explain that there were few morisco slaves left in the kingdom of Granada, as well as in the different kingdoms from the Crown at the end of 16th century. Once that these people were released after having been subdued to slavery, they would suffer the consequences of both expulsions in the kingdom of Granada between 1570 and 1584 and the general expulsion in 1609-1614. In fact, some Moriscos who stayed in the kingdom suffered what was considerated as a main objective of the slavery by Professor Phillips: the incorporation of a population which was strange at the beginning so it was introducing in the society through a violent action. It could be considered that the enslavement during the uprising was the last attempt of introducing in Granada a population that had resisted to be slaves for almost 70 years so that, when the war broke out, Castilian people changed their mind and thought the kingdom of Granada and its population were still related to Islam religion so, it was a piece of land to be conquered.

Morisco slavery is considered a source of capitalization to repopulate Granada

On the other hand, the kingdom of Granada became in a seat for an important market of slaves, it was the result of the enslavement, which generated a lot of profits, made during the war in Granada kingdom. It was essential for later reconstruction of the area andto consolidate elites for the new society that was repopulated since the profits of the market had an impact on a part of the population of kingdom that was established because of the first repopulation at the end of 15th century.

The slaves market in Guadix

One of the main centres of this market was Guadix, since it was one of the main cities in Granada Kingdom, a seat of a jurisdiction of a corregidor that was extended along the east part of the kingdom and it was also one of the four episcopal seats that was founded in the same place after Castilians conquest. Besides, this market had an important function during the war in the rearguard of castilian military operations, as well as its proximity with the place where they fought, what provoked a high incidence rate of moorish slavery in the city.

Chapters in this thesis

Methodology and sources

In first chapter, I broach the methodology I have adopted and the sources that have been used in the process, which include a wide variety, such as notarial, parochial, judicial, inquisitorial, civil administration and investigation files sources.

Historic framework

In second chapter, I analyse the historic framework in which the slavery is going to be developed in Guadix and its Land in the last third of 16th century.  Thus, I broach the historical evolution between 1489, when the area was conquered by Catholic Kings, and 1630, when historiography considered the repopulation of the kingdom was concluded, after morisco expulsion.   In addition, firstly, I study the slavery in that area before 1568 to understand morisco slavery in its historical background, so, it’s necessary to consider the attitude of morisco people in the presence of slavery and the checking of slaves’ presence in the city through parochial sources.

Secondly, it must be taken the development of morisco revolution in 1568-1571 in Guadix and its land as an essential point to understand massive enslavements that were produced at that time and how the old Christian society, which was really affected by this conflict and the following expulsion of the extended morisco population, could face that situation.

The debate about moriscos enslavement and the control of enslaved population

In third chapter, I analyse the debate and control which was made because of the spoils of war that were obtained during the morisco uprising. I start analysing the debate about morisco slavery who were arrested during the war until it was taken a real final decision in March 1569, when it was penalized adults enslavement and how unfulfillment of expulsion public announcements was another consequence to the beginning of slavery, however, this fact was less extended than the other consequence of having stirred up against the Crown and having apostatized the Christian religion.

Following that, I try to approximate to the high volume of people who were enslaved in Guadix during the morisco uprising, using either the Mármol Carvajal chronicle and registers which the jurisdiction of the corregidor from Guadix carries through to control and distribute it. In fact, the arrest of morisco population during the conflict was the beginning of a process controlled by civil and military authorities which started with the arrests register, which was trusted to third persons, and finally, its distribution.

Evolution and distribution of slaved population in Guadix and its Land

In fourth chapter, I analyse the evolution and distribution of slaved population in Guadix and its Land in the last third part of 16th century. The arrests during the morisco uprising were many in the area, added to the redistributing nature of Guadix during the war since the city was used as rearguard zone by christian troops. However, as it occurred in the rest of Spain, the volume of morisco slaves was decreasing constantly.

And with Guadix and its Land, I verify how this reduction of morisco slaves was possible thanks to overseas exportation, expulsion decrees of male morisco slaves, problems which ecclesiastical authorities set out to the ecclesiastic and single ignorant possession of women slaves in their reproductive years, many liberations and a natural dynamic that was clearly regressive.   In that way, census datum from 1580 are very clarifying to this drop of morisco slaves which continues until the end of the century.

In addition, I study in this chapter the evolution and distribution of slaved population in Guadix and its Land between 1569 and 1599 through the analysis of parochial sources, so it is confirmed that the phenomenon is predominantly concentrated in the Sagrario parish, in which civil and religious elite of the city was settled, whereas in those parishes in which middle class (Santiago and San Miguel), lower class settled in the new caves neighbourhood (Santa María Magdalena) and new inhabitants who replace morisco population (Santa Ana) predominated, the number of people was much lower, as in the rural areas which were analysed such as Gor, Huéneja and Alquife, are the only towns in the area that preserve parochial registers from the period mentioned.

The functioning of slave market in Guadix

The fifth chapter is about the functioning of slave market in Guadix between 1569 and 1578 through the buying and selling study. Once this evolution is analysed, I study market items, slaved people, per their volume, ethnicity, gender, age, origin, names and surnames, as well as actors in the market, such as sellers, buyers and owners. Furthermore, I add an analysis of prices about its volume, evolution, variation per gender, age, ethnicity of slaves and taxation system.

Slavery life

In sixth chapter, I write about slavery life, studying life conditions of enslaved people, which were determined by marginalized society and lord treatment; their emotional life and reproductive ability were determined by sexual exploitation suffered by women slaves and by the cohabitation predominance opposite to matrimony: their piousness, which was very joined to syncretism phenomenon, witchcraft and magic, and “criptoislamismo”, it means that morisco people didn’t use to show their real religious belief in public; and, finally, their labor exploitation, that is the slavery used as a way of ostentation, it was a productive factor with economical profitability and a change instrument.

Freedom access and freed slave population

In seventh chapter, I write about the analysis of freedom access and freed slave population. I start with an analysis of the procedures to freedom access of slaves, then I continue with the study of the letters of “ahorría” (a person gets their freedom after the condition of slave) which were consented in Guadix between 1569 and 1578 and judicial access for freedom to morisco population who were illegally enslaved due to the fact of being minors or moorish who had never stirred up. Finally, I analyse the destiny of freed slaved population, which was very troubled by their slave past and racial and religious prejudices which were predominant at that epoch about racial purity.

Consequences of morisco slavery

In eighth and last chapter, to sum up, I set out some demographic and social hypothesis about the consequences of morisco slavery in Guadix and its Land, stressing on the importance of this phenomenon to understand the reinforcement of urban elites in Granada kingdom and the appearance of rural elites in repopulating areas.

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CENSOS PERPETUOS: RELACIONES DE PRODUCCIÓN ENTRE EL CAMPESINADO MORISCO Y LAS ÉLITES CATELLANAS EN EL REINO DE GRANADA

CENSOS PERPETUOS. Extracto del artículo “La explotación de los bienes rústicos de la Iglesia de Guadix en época morisca: el sistema de censos perpetuos” publicado en la revista Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos (Sección Árabe-Islam), nº 52 (2003), pp. 105-124, por Carlos Javier Garrido García.

 

Moriscos en Granada, grabado de Joris Hoefnagel (1564).

Introducción

Los estudios sobre el campo granadino en época morisca han conocido en los últimos años un fuerte auge. Sin embargo, este avance se ha producido con algunas limitaciones, destacando que las investigaciones se han centrado básicamente en los primeros años de la centuria (marcados por los repartimientos) y en la situación de la economía agraria en el momento de la expulsión de los moriscos (basándose en la ingente fuente que suponen los Libros de Apeo y Repartimiento), tratándose por tanto de dos fotos fijas de dos momentos importantes, aunque sabemos muy poco de la evolución de la agricultura granadina.

Por otra parte, las investigaciones se han centrado sobre todo en los aspectos relacionados con los estudios sobre parcelario, paisaje y sistemas de cultivo e irrigación, mientras que en el aspecto básico de las relaciones de producción generadas los estudios han sido bastante parcos y en muchos casos no han pasado de establecer la dicotomía entre propietarios castellanos y mano de obra morisca, sin ahondar en las formas de cesión de la tierra empleadas ni en su evolución a lo largo de la época morisca.

Este es precisamente el aspecto en el que voy a centrar a través del estudio de una de estas formas, la del censo perpetuo o enfitéutico, utilizando como ejemplo el caso de las propiedades rústicas de la Iglesia de Guadix y utilizando como fuente básica los amplios fondos conservados en el Archivo Histórico Diocesano de esa ciudad.

Estado de la cuestión

Propietarios castellanos y mano de obra morisca

Como estableciera el profesor Galán Sánchez, la práctica de la cesión a los mudéjares, y luego moriscos, de las tierras de los castellanos para su explotación venía a explicarse por la pérdida de tierras por despojo, por la aparición de propietarios castellanos (en su mayoría beneficiarios de mercedes reales) que no cultivaban directamente la tierra, por la lejanía entre la ubicación de las parcelas recibidas por los repobladores en los repartimientos y su residencia habitual y, finalmente, por la existencia de una fuerza de trabajo (los mudéjares, luego moriscos), que necesitaba de esas tierras para sobrevivir.

Pero no es sólo que existiera esa fuerza de trabajo, sino que también ésta era considerada por los propietarios castellanos como la mejor alternativa dado que su laboriosidad y conocimiento del medio y de los usos agrarios tradicionales les hacían más productivos y, por ende, más explotables.

Modalidades de cesión: arrendamientos y censos

Se estableció así una situación en la que las grandes clases dominantes urbanas controlaban la propiedad de una gran parte del terrazgo cultivado, siendo la renta fundiaria, en sus diversas modalidades, el principal sostén de su riqueza, poseyendo sus tierras en explotación indirecta, adoptando diversas formas, por un campesinado casi exclusivamente morisco que actuaba como arrendatario o censatario, lo que configuró unas relaciones sociales de producción basadas en el dominio de una minoría.

Esta situación, presente sobre todo en las zonas afectadas por los repartimientos subsiguientes a la conquista, se fue extendiendo durante la época mudéjar-morisca gracias a un proceso de acaparamiento de la propiedad de la tierra por parte de los castellanos, quedando los moriscos reducidos a la condición de censatarios, arrendatarios o simples jornaleros, un proceso de proletarización de la población morisca que se irá agudizando hasta el final de la época morisca y que, en buena medida, se debe tener en cuenta entre las causas del estallido bélico de 1568. Las formas de cesión de la tierra por parte de sus propietarios castellanos a sus cultivadores mudéjares-moriscos, fueron básicamente dos: el arrendamiento y el censo reservativo.

Arrendamientos

En cuanto a la primera, ésta fue la forma de cesión más empleada por los castellanos en la época mudéjar, sin duda como continuidad de la precedente época nazarí. Tal fue el caso de los bienes habices, que tanto en época nazarí como mudéjar eran arrendados por períodos de 4 años. Esta preeminencia del arrendamiento como forma de cesión en época mudéjar y también durante las primeras décadas de la época morisca queda también patente en los estudios del profesor Espinar Moreno basados en los protocolos notariales de Guadix, siendo los casos de cesión en perpetuo muy limitados y siempre centrados en unos bienes que, como las viñas y los morales, necesitaban de unos cuidados que, por la inestabilidad que daban los arrendamientos, sólo podían ser asegurados mediante los censos.

Censos

Sin embargo, el sistema de arrendamientos dejaba a los moriscos en una situación de desamparo e inseguridad, situación que se empezó a mitigar gracias al sistema de censos reservativos. Éstos consistían en una relación contractual perpetua (caso del censo perpetuo o enfitéutico) o a largo plazo (por 1, 2 ó 3 vidas) a través de la cual el propietario cedía el dominio útil de una finca a un cultivador mientras se reservaba la propiedad eminente sobre ella, comprometiéndose el censatario a pagar un precio fijo y, en ocasiones, también una serie de productos en especie.

Este sistema benefició al campesinado morisco, ya que le aseguraba el trabajo y los recursos necesarios en una situación de estabilidad a largo plazo. Sin embargo, también benefició a los propietarios castellanos, ya que les permitió asegurar sus rentas sin tener que negociar continuamente su colocación, con la contrapartida de que, al ser la renta fija, ésta se podía ver menoscabada en su valor efectivo en caso de un proceso inflacionista acusado.

Así pues, dada la coyuntura alcista que se experimenta en el siglo XVI, a partir de los años 20 de esa centuria se produjo un proceso de transformación de los censos perpetuos en censos por vidas e incluso en arrendamientos, para evitar la pérdida de renta ocasionada por la inflación, tal y como atestiguaban los estudios de los profesores Cabrillana y Muñoz Buendía para el caso de Almería y la decisión tomada en el Sínodo de Guadix de 1554 de prohibir la acensuación en perpetuo de los bienes eclesiásticos como practica contraria al derecho canónico, permitiéndose sólo en casos en que su utilidad fuera evidente.

Sin embargo, si en los años 1520 se tiende a eliminar como forma de cesión el censo perpetuo, ¿cómo explicar que en vísperas de la rebelión de los moriscos el profesor Muñoz Buendía haya localizado sólo en la jurisdicción de Almería un total de 275 censos perpetuos? Sin duda los estudios realizados hasta ahora nos han inducido a error, ya que el sistema de censos perpetuos no sólo no queda eliminado por el proceso ya señalado durante los años 20, sino que además de pervivir, en el caso de la Diócesis de Guadix será a partir de los años 30 y 40 cuando este sistema sea elegido como el principal para la cesión, al menos en lo que respecta a las propiedades eclesiásticas, como seguidamente vamos a comprobar.

Los inicios de la imposición del sistema de censos perpetuos

Bienes de la Fábrica Mayor de la Catedral de Guadix en Granada

Dejando aparte el caso de las viñas propiedad de la Mesa Capitular en Paulenca, cuya forma de explotación bajo el régimen de censo perpetuo se inicia en 1521, como se verá más adelante, los primeros bienes eclesiásticos que pasan de manera generalizada a explotarse bajo esa forma jurídica van a ser los bienes que el primer obispo de Guadix tras la conquista castellana, fray García de Quijada, donará a la Fábrica Mayor de la Catedral de Guadix por su testamento en 1522 en la ciudad y término de Granada.

Así, en reuniones conjuntas de los días 17, 20 y 30 de abril de 1526 el obispo y el Cabildo Catedral de Guadix decidirán sustituir el sistema de arrendamientos por el de censos perpetuos para la explotación de esas propiedades “por escusar los gastos que la dicha hazienda tyene en los reparos della e en otras cosas”, para lo cual las mismas serían pregonadas y rematadas cada una en su mayor ponedor.

Los bienes habices de las iglesias parroquiales

Cuatro años después, en 1530, el obispo de Guadix decidirá hacer lo mismo con los bienes habices que, pertenecientes a las iglesias parroquiales del obispado, se iban recuperando de manos particulares por diferentes pleitos, que hemos de incardinar también en el proceso de recuperación de las rentas eclesiásticas iniciado en 1526 en la Diócesis.

Así, el día 3 de diciembre de 1530 el obispo, como administrador de las iglesias parroquiales de su Obispado, otorga poder a Luis Méndez de Sotomayor, mayordomo episcopal y de las iglesias parroquiales del Obispado, para que diera a censo perpetuo los bienes de las iglesias que se iban recuperando. Tal decisión la justificaba porque “andando en rencta las viñas e morales e otros árboles e tierras e casas se pierden e vienen en diminuçión e porque queremos que en la dicha renta e las dichas yglesias no tengan costas en las lavores e reparos”. Como en el caso anterior, se darían los bienes “a las personas que más por ello dieren”.

También hubo de ser el caso de los bienes habices de la Iglesia Parroquial de Abla, cuyos censos se otorgan a partir de la fecha del citado poder y que en un trabajo anterior cataloguemos como censos por vidas debido a que la bibliografía existente y la parquedad de la fuente utilizada nos indujo a ello.

Las viñas de la Mesa Capitular en Paulenca

Del extenso patrimonio con que contaba la Mesa Capitular en el lugar de Paulenca, el Cabildo Catedral de Guadix decidió en 1521 dedicar un total de 51 marjales al cultivo de viña, para lo cual se decidió cederlos a moriscos vecinos de la localidad a censo perpetuo con tal condición.

No hemos de olvidar que durante el siglo XVI se produce en el Reino de Granada una rápida expansión de este cultivo, potenciada por el incremento en el precio del vino y pasas por la fuerte demanda y por la imposición de una estricta política proteccionista de la Corona frente a la importación de caldos de los reinos limítrofes de Jaén y Córdoba.

En todo caso, el único freno con que contó su expansión fue la cuantiosa inversión inicial y la necesidad de esperar tres o cuatro años hasta que los primeros majuelos comenzaran a dar fruto, por lo que los propietarios castellanos hubieron de dar facilidades a los cultivadores, que se concretaron en este caso en la concesión de contratos de censo perpetuo.

Así, el día 12 de marzo de ese año el Cabildo Catedral en pleno cedió en censo perpetuo a Pedro Cuxarí, Francisco Alfahar, Pedro Caba, Diego Arraquique y Fernando Barradiní, moriscos vecinos de Paulenca, los citados 51 marjales de tierra en el pago de Xarara (junto al pago del Hamerín), a cambio de un pago anual de 30 maravedíes por marjal, “para que las pusyesen de viñas”.

En todo caso, estos cinco moriscos actuaron como intermediarios, ya que con posterioridad esos 51 marjales fueron repartidos “entre sy y entre otros vecinos del dicho lugar e las pusieron de viñas”. Sin embargo, aún quedaba por legalizar dicho reparto, ya que los nuevos poseedores no tenían contratos de cesión, por lo que los mismos interesados solicitaron al Cabildo Catedral que les otorgaran escrituras de censo perpetuo en forma.

Para ello, el Cabildo otorgó poder el día 31 de mayo de 1536 a los canónigos Lucas de Tahuste y Hernán Ruiz. Fruto de su actuación fue la concesión de un total de 37 escrituras de censo perpetuo en que se concedieron un total de 49’75 marjales de viña, distribuidos en 37 lotes, aunque muchos de ellos se dividían en uno o varios pedazos, por lo que el total de unidades de explotación sería de 54. Por tanto, la media de extensión de los lotes dados a censo sería de 1’35 marjales, mientras que por unidad de explotación sería de 0’9 marjales, como vemos un acusadísimo minifundismo.

Por lo que respecta a su precio, cada marjal se cedió a cambio de 1 real de plata al año, es decir, 34 maravedíes, 4 más que en el contrato original de 1521, pagaderos a finales de octubre de cada año “so pena del doblo cada paga con todas las costas e yntereses que se syguieren”.

En cuanto a los beneficiarios de los contratos, todos ellos son moriscos excepto en un caso, del que es beneficiario Juan de Baeza, cristiano viejo vecino de Paulenca. La inmensa mayoría son vecinos de Paulenca (25), habiendo también moriscos de localidades cercanas como Guadix (5), Alares (3), Fonelas (1), Marchal (1) y Beas (1).

Una vez puestas las viñas en producción, éstas fueron objeto del interés de los cristianos viejos, que comenzarán a hacerse con su explotación. Destaca el caso del clérigo Alonso de Toledo, a la sazón secretario del mismo Cabildo Catedral, que compró a 10 censatarios moriscos 11 marjales y un cuarto de viña por precio de 77 ducados. Por tanto, y cómo ya constatamos en el caso de los habices de la Iglesia de Abla, se denota un proceso por el cual la clase dominante de los cristianos viejos, miembros en este caso de la misma institución propietaria, tenderán hacia el acaparamiento no sólo de la propiedad de la tierra, sino también de sus formas de cesión, quedando así los moriscos relegados a la simple condición de subarrendatarios o jornaleros, acentuándose así su proletarización.

La imposición del sistema de censos perpetuos en las propiedades rústicas de la Mesa Capitular de Guadix

Como ya pudimos comprobar a través del apeo realizado en 1538 de las propiedades de Mesa Capitular, el sistema de censos perpetuos estaba limitado a la explotación de viñas y majuelos, no sólo los que ya hemos visto del pago de Xorara en Paulenca, sino que también tenemos constancia de otros 5 casos, uno en el Zalabi, otro en el pago de Cobiçi en Paulenca, otros dos en Beas y otro en Muñana, mientras que el resto de propiedades estarían dadas en arrendamiento o censos por vidas, aunque en el apeo no se especifica.

Será a partir de 1546-1547 cuando este sistema de cesión se empiece a imponer, teniendo como fuente fundamental para su estudio los pleitos que se desarrollaron con posterioridad a la expulsión de los moriscos por su expropiación por la Corona, además de los protocolos notariales, que nos han servido de apoyo. En todo caso, hemos de dejar claro que paralelamente a la expansión del sistema de censos perpetuos se siguieron manteniendo también otros sistemas como el arrendamiento, que nunca llegarían a desaparecer del todo, siendo tan sólo relegados a un segundo lugar.

El ejemplo de los bienes cedidos a censo perpetuo en Beas nos va a permitir comprobar como esta forma jurídica de cesión seguirá siendo empleada hasta la última década de la época morisca. Seguramente en el mismo periodo en que se cedieron en perpetuo los bienes de Mesa Capitular en el valle del Zalabí se dieron también los situados en Beas.

Uno de los beneficiarios de estos censos fue el morisco Hernando de la Cueva. En 1560 este morisco quiso traspasar en Hernando de Mendoza Xarquí los bienes que la Mesa Capitular le había cedido en esa localidad. El Cabildo, en virtud de la cláusula de veintena, se quedó con los bienes “por el tanto del traspaso” y comisionó al licenciado don Manuel de Fuentes, arcediano, para que cediera las propiedades a censo perpetuo.

Aquellos bienes que con anterioridad fueron cedidos a censo perpetuo a un solo censatario, fueron divididos en 6, cuyas escrituras se otorgaron entre los días 20 y 27 de octubre de 1560. Todos los censatarios eran moriscos vecinos de Beas, aunque en dos de ellos desconocemos su vecindad.

En total la Mesa Capitular recaudaba anualmente por esos 6 censos 945 maravedíes y 1 gallina. En cuanto a los bienes afectados, destacan las hazas, que son objeto de un total de 5 contratos. La superficie total, sin computar uno de los casos en el que no se especifica, es de 5 celemines y 1 cuartillo, lo que nos da una media por haza de 1 celemín y poco más de 1 cuartillo, por tanto un acusadísimo minifundismo, mayor aún si tenemos en cuenta que en uno de los contratos se trata de 2 hazas, lo que nos daría una media de 1 celemín por unidad de superficie. El otro de los censos estaba impuesto sobre 4 pedazos de tierra, uno de ellos con 1 moral, que totalizaban 7 celemines, lo que nos da una media de extensión por parcela de 1 celemín y 3 cuartillos.

Dos hechos nos llaman la atención si comparamos estos censos de 1560 con los otorgados en 1546-1547: por un lado se acentúa el minifundismo y por otro prácticamente desaparece el pago en especie (gallinas). En cuanto a las condiciones del contrato, éstas se mantienen a lo largo de toda la época morisca imperturbables.

Conclusiones

Como hemos visto, el empleo de los censos perpetuos como modo de cesión de la tierra por parte de los propietarios castellanos a una mano de obra básicamente morisca, lejos de desaparecer en los años 20 del siglo XVI, conocerá precisamente a partir de la década siguiente un auge, como hemos podido comprobar a través del caso de las propiedades de la Iglesia accitana. Queda tan sólo plantear una hipótesis que justifique tal desarrollo, analizando sus pros y contras para los propietarios.

El principal elemento en contra de su empleo como forma de cesión era que la perpetuidad de la renta hacía que, en una situación inflacionista como la de la época, ésta se viera disminuida con el tiempo en su valor real.

Sin duda el impedimento no era pequeño, pero los pros eran mucho mayores.

En primer lugar el propietario se libraba de la enojosa, y costosa, tarea de la renovación o nueva concesión periódica de contratos de arrendamiento. Además se conseguía fijar al campesinado a la tierra, asegurándose así la continua explotación de la propiedad. En segundo lugar el propietario también se libraba de los gastos de mantenimiento de las propiedades, ya que con la enfiteusis éstos quedaban a cargo del censatario. Así, toda la renta sería líquida, sin deducción de gastos, y se conseguía además mantener el valor de los bienes, hecho en el que el censatario también estaba interesado, no tanto un arrendador. Por último, el propietario también podía aprovechar los traspasos para, acogiéndose a una de las condiciones de los contratos, recuperar el dominio útil para volver a cederla bajo nuevas condiciones.

Hasta aquí los datos objetivos, que ya nos podrían justificar plenamente el porqué de la opción tomada por los eclesiásticos accitanos a favor del empleo de los censos perpetuos. Pero queremos ir más allá y apuntar una hipótesis más arriesgada y, por tanto, aún por demostrar en muchos de sus aspectos. Creemos que el deterioro que sufre la población morisca en sus niveles de vida a lo largo del siglo XVI hizo que ésta fuera cada vez menos capaz de explotar las propiedades de los castellanos, sencillamente porque no contaba con medios (inputs) que invertir en las propiedades. Ello hizo que, además de resentirse su explotación, cada vez menos rentable, éstas se vieran también menoscabadas. De ahí que incluso muchos censatarios moriscos se vieran obligados a traspasar sus censos a favor de cristianos viejos, como hemos podido comprobar. Por tanto, la única alternativa para los propietarios castellanos era que, mediante unas condiciones más favorables, el campesinado morisco pudiera seguir siendo explotado, manteniendo su producción sin menoscabo de los bienes y pudiendo asegurar su mantenimiento y reproducción. Ese pudo ser, en nuestra opinión, el papel que pudieron jugar los censos perpetuos.

Sin embargo, su empleo fracasó, por un lado porque esas condiciones más favorables no fueron suficientes ante la presión depredatoria castellana y, por otro, porque incluso el sistema se desvirtuó y se aprovechaba cualquier ocasión para endurecer las condiciones de los contratos, acentuando el minifundismo y aumentando la renta, como hemos podido ver en los censos de Beas de 1560.

Al final la situación del campesinado morisco, cada vez más proletarizado, se hizo insostenible. Otra razón más para sublevarse.

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LA ESCLAVITUD EN GUADIX

“La esclavitud en Guadix”: ficha nº 23 de la serie “Conocer Guadix y comarca” publicada por la Fundación Pintor Julio Visconti, por Carlos Javier Garrido García.

Orígenes

La esclavitud es el sometimiento total de una persona a otra, perdiendo su condición jurídica como tal y pasando a convertirse en una propiedad de esta última. Sus orígenes eran básicamente tres: la autoventa por deudas, la captura por el enemigo en la guerra, cuyo captor le perdonaba a cambio la vida, y el nacimiento de madre esclava. La esclavitud vivió su periodo de máximo esplendor en Europa en la Edad Antigua, entrando en crisis en la Media.

Sin embargo, en los reinos meridionales, como fue el caso de los de la Península Ibérica, el enfrentamiento contra el Islam provocó que la institución perdurara, abastecida por prisioneros de guerra a los que se considera susceptibles de ser esclavizados por su condición de infieles.

El inicio de la Edad Moderna trajo aparejado un nuevo auge de la esclavitud en Europa, gracias a las fuentes de aprovisionamiento africanas: en el norte musulmán por el estado de guerra permanente y en el centro y sur negroafricano por los comerciantes portugueses y musulmanes.

En el caso de Castilla se añadió una fuente suplementaria con la población morisca sublevada en el reino de Granada entre 1568-1571 que, pese a su teórica condición cristiana desde 1500-1502, fueron sometidos a esclavitud.

La esclavitud en Guadix en época mudéjar-morisca

Durante la época mudéjar (1490-1500) y morisca (1500-1568), la esclavitud en Guadix tuvo poca importancia debido a la rendición mediante capitulaciones de la ciudad y su tierra, lo que evitó que su población musulmana cayera en esa condición, a las dificultades en la repoblación con cristianos viejos y a que estos contaban con una amplia masa mudéjar a la que explotar laboralmente, por lo que la inversión en mano de obra esclava no tenía mucho sentido.

En cuanto a la población de origen musulmán, también contaba con esclavos, aunque su sometimiento socioeconómico a los castellanos y las prohibiciones de que los poseyeran dictadas por la Corona a partir de 1526 limitaron también su número. Esta situación cambió radicalmente a raíz de la rebelión morisca iniciada en la navidad de 1568.

La rebelión de los moriscos

Guadix se convirtió en uno de los principales mercados de esclavos moriscos a raíz de la rebelión debido a su cercanía con el teatro principal de los enfrentamientos (Alpujarra, marquesado del Cenete) y a que a partir de 1569 es uno de los principales centros de la retaguardia castellana. En este último año ya hay registradas en la ciudad más de 1.000 personas esclavizadas y durante toda la guerra en acciones de saqueo llevadas a cabo desde ella se capturan a unas 6.000. Su gran mayoría eran mujeres y niños, estos últimos excluidos de la esclavitud y sometiéndolos a la administración temporal de un cristianos viejo hasta cumplir los 20 años de edad.

En el Archivo Histórico de Protocolos Notariales de Guadix se conservan escrituras de compraventa de 1.363 personas esclavizadas datadas entre 1569 y 1571, casi todas ellas de origen morisco. En este activo mercado esclavista los miembros de las unidades militares vendían sus capturas en la guerra a vecinos de la ciudad, que los revendían a su vez a mercaderes que acudían a la ciudad buscando una reventa posterior en otros mercados en los que los precios fueran más altos. La esclavitud en Guadix fue, por tanto, una fuente de ingresos clave en una sociedad marcada por la guerra y la pérdida de su mayoritaria población morisca.

Evolución posterior

La gran masa de personas esclavizadas en la ciudad se redujo de manera rápida debido a que, como ya se ha indicado, su mayor parte fue exportada a otros mercados, sobre todo valle del Guadalquivir y Murcia, con la intención de revenderlos consiguiendo un fuerte beneficio, tráfico que favoreció sobre todo a las élites de la ciudad residentes en la parroquia del Sagrario. A ello se unieron los decretos de expulsión de esclavos masculinos mayores de edad por considerarlos peligrosos (lo que aumentó el carácter femenino del colectivo), las numerosas liberaciones y un movimiento natural claramente negativo.

Así, a partir de la década de 1580 la esclavitud en Guadix se redujo considerablemente, quedando para entonces en la ciudad y su Tierra 8 esclavos, 125 esclavas y 151 menores en administración de origen morisco. Este descenso se fue compensando con personas esclavizadas de origen negroafricano y berberisco, aunque en un número muy reducido, hasta llegar a la desaparición total de la institución ya a principios del siglo XIX.

La vida en esclavitud

La población esclavizada tenía unas condiciones de vida marcadas por su condición marginal: sufrían una marginación legal que los convertía en sujetos pasivos totalmente sometidos a sus amos, que ejercían sobre ellos una fuerte explotación laboral y disciplina, llegando esta última con frecuencia a los malos tratos. En el caso de las esclavas a ello se unió su explotación sexual, explicable por la presión religiosa contrarreformista ante la cual fueron usadas como vía de escape y por el interés por unos posibles hijos que heredaban la condición esclava de su madre.

En general, la vida de la persona esclavizada estaba marcada por el aislamiento y su marginación en una sociedad en la que primaba el principio de limpieza de sangre, lo que explica sus dificultades de acceso al matrimonio y el predominio de prácticas endogámicas. En el terreno laboral las personas esclavizadas fueron explotadas predominantemente en el ámbito doméstico, entendiendo este último no solo como el domicilio del amo, sino también como una unidad de producción. Por tanto, dentro de la vivienda del amo los esclavos y esclavas ejecutaban las tareas domésticas y ayudaban en las actividades productivas de sus amos, ya fueran en la agricultura, la artesanía, el comercio, etc., existiendo, como en el caso de la población libre, una distribución por sexo de las mismas en función de la perspectiva de género predominante en la época.

El acceso a la libertad

            Parte de la población esclavizada conseguía salir de la esclavitud gracias al pago de un rescate monetario, que sufragaban sus familiares o amigos o ellos mismos a través de su trabajo fuera de casa del amo, siempre con su permiso y llevándose este parte de sus ganancias. Sin embargo, la población liberta seguía sufriendo marginación legal, racial y religiosa por su origen, manteniéndose la endogamia en sus matrimonios y sus actividades laborales, ahora como criados domésticos.

En el caso de Guadix, los libertos de origen morisco, de residir con sus amos, vecinos sobre todo de la Parroquia del Sagrario, pasaron a trabajar en la misma zona como criados, pero ahora residiendo en la periferia de cuevas.

Bibliografía

  • ASENJO SEDANO, Carlos: Sociedad y esclavitud en el reino de Granada. Siglo XVI. Las tierras de Guadix y Baza. Granada: Colegio Notarial, 1997.
  • GARRIDO GARCÍA, Carlos Javier: La esclavitud en el reino de Granada en el último tercio del siglo XVI: el caso de Guadix y su Tierra. Tesis Doctoral. Universidad de Granada, 2012.
  • RUIZ PÉREZ, Ricardo: “El levantamiento morisco en tierras de señorío. El caso del Marquesado del Cenete”. Chronica Nova, 19 (1991), pp. 291-336.

Para acceder a la página web de la Fundación Pintor Julio Visconti, pulse aquí.

LA ACCIÓN TUTORIAL EN SEGUNDO DE BACHILLERATO: UNA PROPUESTA METODOLÓGICA

Acción tutorial en Segundo de Bachillerato

IES “Doctor Francisco Marín”, Siles (Jaén), donde el autor ejerce la docencia.

Propuesta medodológica para el desarrollo de la acción tutorial en Segundo de Bachillerato, por Carlos Javier Garrido García.

UN AÑO “SINGULAR” PARA LA ACCIÓN TUTORIAL

La acción tutorial es un elemento fundamental en Bachillerato. El Segundo de Bachillerato es uno de los años más decisivos para el alumnado al finalizar la etapa preparatoria para el futuro acceso a los estudios superiores, más aún sabiendo que tanto la nota del expediente de Bachillerato como la nota de Selectividad son las que determinarán, de las posibles opciones a las que aspiran, cuáles podrán elegir. Es, por tanto, un curso duro para el alumnado, para algunos, según dicen, incluso más que los de universidad, por dos razones fundamentales:

  • Por un lado, la presión constante de la prueba de acceso a la Universidad, la antigua Selectividad, y la incertidumbre ante las distintas alternativas formativas que se abren al alumnado a partir de entonces.

  • Por otro lado, el alumnado nota el aumento de contenidos y exigencia con respecto a cursos anteriores, tanto 1º de Bachillerato como 4º de ESO. El origen de este problema está sin duda en el nuevo perfil del alumnado de ESO, marcado por la obligatoriedad del estudio y la existencia de múltiples niveles de conocimientos previos y motivaciones, lo que ha ido acompañado de un cambio metodológico en el que ha quedado en un plano secundario la importancia de estudiar contenidos teóricos amplios. Esto se ha traducido en una falta de dinámica y técnica de estudio en el alumnado que se hace notar cuando, con la Selectividad en perspectiva, los contenidos teóricos aumentan exponencialmente con respecto a cursos anteriores.

Frente a estos condicionantes y problemas la acción tutorial es fundamental, pese a lo cual no se dispone de una hora semanal de tutoría lectiva con el alumnado de Bachillerato por decisión de la administración educativa. Ante esta situación, la acción tutorial se vuelve fundamental, por lo que voy a pasar a exponer la que he venido aplicando en los últimos años con resultados que creo óptimos

PUNTO DE PARTIDA DE LA ACCIÓN TUTORIAL: SER CONSCIENTE DE LOS ASPECTOS POSITIVOS Y NEGATIVOS

Aspectos negativos: influencia en 2º de Bachillerato del hábito de estudio adquirido durante los cursos anteriores

Como ya he indicado, durante la ESO y, en menor medida, pero también, 1º de Bachillerato, los contenidos teóricos en los exámenes son muy limitados, lo que ha provocado que el estudio sea básicamente memorístico, ya que la cantidad de temario lo permitía. Sin embargo, al aumentar los contenidos esta técnica de estudio da unos resultados mediocres o negativos. De ahí la frecuencia de alumnos con magnífico expediente en la ESO y 1º de Bachillerato que al llegar a Segundo parece que, de pronto, no saben estudiar, que no se les queda nada, lo que los desorienta y desmotiva. Por tanto, el hábito de estudio previo influye negativamente en el alumnado en dos factores:

  • Descenso de la nota del expediente, por no poder hacer frente a la demanda diaria de las asignaturas.

  • Aumento de la desmotivación e implicación en el curso al ver que no obtienen los resultados esperados con el hábito que poseen.

Por otra parte, la tendencia a estudiar sólo en los días (o el día) previo al examen, sin organización ni trabajo diario, hace que los resultados también empeoren. Además, la cercana Selectividad provoca una densidad de exámenes y un exceso de trabajo que provoca nervios, tensión, cansancio y, en el peor de los casos, desmotivación total y abandono prematuro. Por tanto, la inadecuada preparación del alumnado centrada sólo en estudiar los días previos influye negativamente en los siguientes factores:

  • Descenso de las calificaciones en los exámenes en los periodos en los que estos se concentran, especialmente a final de trimestre.

  • Aumento del estrés, cansancio y tensión en el alumnado, haciendo que su rendimiento no sea el óptimo.

  • Aumento de la desmotivación y abandono prematuro al percibir la incapacidad de poder hacer frente al curso y a selectividad.

Aspectos positivos: el perfil del alumnado

En el otro lado de la balanza, los aspectos positivos, no debemos olvidar que normalmente se cuenta con un alumnado de buen nivel de conocimientos previos e interés hacia las materias, puesto que tienen claro desde el principio que quieren seguir estudiando en el futuro, lo que influye positivamente en una mayor implicación y en la práctica ausencia de actitudes disruptivas en el aula. Además, el interés y la implicación de las familias son muy altos, lo que hace que la acción tutorial tenga buena recepción.

CASOS TÍPICOS DE MAYOR GRAVEDAD

El alumno-tipo de Segundo de Bachillerato se caracteriza por una falta de organización y de técnica adecuada de estudio, pero va solventando los problemas progresivamente, con mayor o menor dificultad. Sin embargo, hay dos casos muy frecuentes que son los que llevan consigo más problemas:

  • Alumnado con magnífico expediente académico y muy responsable e implicado en los estudios que desarrolla una actividad frenética desde principio de curso, lo que le lleva a agotarse y llegar, literalmente, hecho polvo a final de curso.

  • Alumnado que sufre más el cambio de Segundo de Bachillerato por sus peores conocimientos previos, que se empeña en estudiar como siempre y, ante los malos resultados, que no entiende, acaba renunciando a seguir intentándolo totalmente desmotivado.

La solución a todos estos problemas ha de ser el objetivo prioritario de la acción tutorial, a través de un plan que paso a exponer.

PLAN DE ACCIÓN TUTORIAL

Principios básicos

La acción tutorial tendrá como objetivo que el alumnado tenga claros dos principios básicos: el curso académico es una carrera de fondo y la técnica de estudio debe ser comprensiva.

En cuanto a lo primero, el curso académico es una carrera de fondo, por lo que hay que llegar en las mejores condiciones académicas, físicas y mentales a final de curso, cuando se fija la nota final y se realiza la selectividad. Para ello el alumnado debe realizar un trabajo diario y sistemático, organizar el tiempo de estudio (mejor si es por cuadrante), dosificar los esfuerzos planificando también el tiempo de descanso y tener como guía siempre el optimismo sin dejar lugar a la duda sobre sus propias posibilidades.

Por otra parte, se debe abandonar la técnica de estudio simplemente memorística y centrada en los días previos al examen con subidas y bajadas de trabajo que acaban desfondándolos. Para que el alumnado entienda lo inadecuado de este modo de proceder se pueden utilizar símiles deportivos (entrenamiento diario, no con subidas y bajadas). La alternativa es una técnica basada en la comprensión (atención en clase, preguntar dudas, lecturas comprensivas) y a partir de ahí hacer resúmenes y esquemas. Esta técnica permite, memorizando una pequeña parte del temario (el resumen o esquema), explicarlo de manera completa, ya que se comprende.

Para que el alumnado entienda la técnica de estudio yo siempre uso el símil de la película. Supongamos que nos debemos examinar de una película. Hasta el momento se han acostumbrado a coger la película e intentar memorizarla. Si la película es muy larga, no hay manera. Frente a ello, nos sentamos a ver la película en el sillón, con refrescos y palomitas, y la disfrutamos. Ya que la entendemos, la volvemos a ver y hacemos un resumen de la misma. Por último, esquematizamos su contenido y ese esquema es el que nos estudiamos. ¡Ahora la explicación nos saldría redonda!

Con estos principios básicos se alcanzarían unas condiciones óptimas para hacer frente de forma exitosa el curso y con buenos resultados también en selectividad.

Herramientas

Dada la ausencia de una hora semanal de tutoría lectiva, las herramientas para desarrollar la acción tutorial serían básicamente tres: charlas comunes a todo el alumnado, encuestas de pre-evaluación y citas individualizadas.

Las charlas comunes se realizarían a principio de curso para explicar los dos principios esenciales ya citados. Sin embargo, estas charlas comunes tienen el problema de que el alumnado suele “desconectar” en este tipo de sesiones y que, además, se quita tiempo a la asignatura.

Las encuestas de pre-evaluación se deben orientar a conocer la técnica y organización de estudio de cada alumno, por lo que no deben ser anónimas. Esta información será fundamental para que la tercera herramienta, las citas individualizadas, sea más efectiva.

Las citas individualizadas de tutoría se desarrollan una hora semanal por la tarde. Hay que darles un sentido no sólo informativo para los progenitores en cuanto a la marcha de su hijo, sino constructivo de analizar la marcha del curso y encontrar posibles soluciones, además de volver a incidir, de manera individualizada, en los principios ya citados. Como se podrá suponer, para todo ello es básico y fundamental que a las citas acuda el alumnado acompañando a sus padres.

Desarrollo

La temporalización de las actividades de acción tutorial sería la siguiente:

  • Primer Trimestre: charlas comunes con el alumnado a principio de curso y realización de la encuesta de pre-evaluación al final del trimestre.

  • Segundo Trimestre: con el resultado de las encuestas y de la evaluación, ir citando a los padres y alumnado de manera sistemática (TODOS) para analizar la organización y técnica de estudio, problemas y motivación de manera individualizada. Si se dejan estas citas para el segundo trimestre es porque durante el primero se está todavía en periodo de adaptación y durante el segundo es cuando se definen principalmente los resultados finales dada la corta duración del tercero.

  • Tercer trimestre: el poco tiempo disponible (las clases terminan a finales de mayo) hace que ahora vuelvan a ser fundamentales las charlas comunes al grupo, realizándose citas individualizadas sólo en casos de problemas especialmente graves.

Si quiere descargar el artículo completo, con dos modelos de encuestas de pre-evaluación, pulse aquí: TUTORÍA

LA LENGUA ÁRABE EN LA POLÍTICA ACULTURADORA DE LOS MORISCOS DEL REINO DE GRANADA

Análisis de la política seguida por las autoridades eclesiásticas y civiles castellanas con respecto al uso de la lengua árabe por parte de los moriscos del reino de Granada, por Carlos Javier Garrido García.

En 2008 publiqué el artículo “El uso de la lengua árabe como medio de evangelización-represión de los moriscos del reino de Granada: nuevos datos sobre Bartolomé Dorador, intérprete y traductor de Martín de Ayala, obispo de Guadix”, en la revista Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos (Sección Árabe-Islam), n.º 57 (2008), pp. 123-137. Esta entrada es una síntesis de sus aportaciones principales, pudiendo descargarse el artículo completo en el enlace presente al final.

Que el problema morisco se ha convertido en uno de los temas estrella de la historiografía del antiguo Reino de Granada no escapa a nadie, como deja claro el elevado número de estudios que se le han consagrado. El conflicto entre ambas etnias, lejos de limitarse a temas religiosos derivados de la conversiones forzadas de 1500-1501 y de la consiguiente aplicación por parte morisca de la taqiyya (disimulación), estuvo circunscrita también a temas económicos y culturales. En cuanto a éstos últimos, las manifestaciones culturales moriscas fueron consideradas por los cristianos viejos como muestra flagrante de disidencia religiosa, por lo que se llevaron a cabo unas medidas sistemáticas de prohibición de cualquier característica cultural que no fuera asumida por los castellanos.

Dentro de las manifestaciones culturales, sin duda una de las principales era la lengua, entendida como barrera para la verdadera conversión y aculturación de los moriscos. Para soslayar el problema, las autoridades civiles y religiosas castellanas van a contar con la colaboración de intérpretes y traductores, como fue el caso de Bartolomé Dorador, intérprete y traductor del obispo accitano Martín de Ayala.

Alfabeto árabe publicado por Fray Pedro de Alcalá: “Arte para saber la lengua arábica” (1505)

La problemática lingüística en la Granada morisca

La lengua árabe estaba estrechamente imbricada con la vida religiosa de los moriscos al ser un elemento capital en la definición de su identidad cultural. Por ello no es de extrañar que las autoridades religiosas castellanas lucharan por su extirpación como condición sine qua non para la asimilación de los moriscos, como denotan las prohibiciones efectuadas en la Congregación de la Capilla Real de 1526, el Concilio Provincial de Granada de 1565, la real cédula de noviembre de 1566 y la Pragmática de 1567. De nada sirvieron las alegaciones de Francisco Núñez Muley en su famoso Memorial, según el cual había que distinguir entre religión y lengua, para lo que ponía como ejemplo a las comunidades cristianas de Malta y Jerusalén.

Sin embargo, todas las medidas aculturadoras resultaron un fracaso en el aspecto lingüístico, como en tantos otros, habiéndose demostrado que la población rural morisca apenas conocía el castellano y que en las áreas urbanas la situación era de bilingüismo en el mejor de los casos. Ello no fue impedimento para que muchas veces se utilizara por parte de las instancias eclesiásticas la lengua árabe para la predicación de la religión cristiana a los moriscos, ya fuera desde posturas moderadas, caso de Fray Hernando de Talavera, primer arzobispo de Granada, o desde posturas contrarreformistas más intransigentes, caso de Martín de Ayala, obispo de Guadix entre 1549 y 1560. En ambos casos, las autoridades eclesiásticas fueron conscientes de la necesidad de contar con un clero que conociera la lengua árabe.

La formación de un clero arabófono por Martín de Ayala, obispo de Guadix

El obispo Ayala se centró, en su amplia labor reformista, también en conseguir un clero plenamente capacitado para la labor misional con los moriscos, para lo cual era necesario conocer la lengua árabe. Aparte de cristianos viejos como Dorador, el medio más fácil de encontrar un clero arabófono era conseguir la consagración sacerdotal de moriscos plenamente integrados. Sin embargo, desde 1526 existía como impedimento el estatuto de limpieza de sangre impuesto por una real provisión de Carlos I en el nombramiento de beneficiados, tanto catedralicios y abaciales como parroquiales, en el Obispado de Guadix. En ella se encargaba al entonces obispo de Guadix y a sus sucesores que tuvieran especial cuidado en informarse si las personas que se presentaban a los beneficios parroquiales “son reconçiliados, hijos o nietos de quemados por el dicho Santo Ofiçio de la Ynquisición o nuebamente conbertidos en nuestra Santa Fe Cathólica para que a ninguno desta calidad no instituyáis ni coleis en ninguna dignidad, raçión, capellanía ni benefiçio”.

Ante ello, el obispo Martín de Ayala solicitará al rey que se aclare si quedaban excluidos sólo los conversos pero no sus hijos, al mismo tiempo que solicitaba al monarca que se señalaran dos beneficios “para que se prouean a theólogos que sepan la lengua arábiga para predicar a los moriscos”. La respuesta del monarca, en marzo de 1550, será pedir un traslado de la anterior real cédula para decidir en consecuencia, y en el segundo aspecto, el de los beneficios destinados a clérigos conocedores del árabe, “teniendo por çierto redundará mucho seruiçio de nuestro señor, hauemos scripto a los serenísimos reyes de Bohemia, mis hijos, que lo manden ver y poner en execución por la mejor manera que les parescerá”, sin que conozcamos su decisión al respecto.

Seis meses después, el rey, una vez vista la real provisión de 1526, decidió que “pareçe que está claro que se entiende y ha de entender que solamente son excluydos los reconçiliados e hijos o nietos de quemados por el Santo Officio de la Inquisición y los que nueuamente se conuertieren de moros y que a estos tales no se ha de hazer la collación, pero los hijos y desçendientes de los nueuamente conuertidos han de ser admitidos siendo buenos christianos y ábiles y sufiçientes, de la esaminaçión de los quales os encargamos tengays mucho cuydado”.

El uso del árabe en la predicación a los moriscos por un clero conocedor de dicha lengua era algo básico para Ayala. Él mismo, al ser presentado por el emperador para la sede accitana en 1548, intenta renunciar a ella alegando su desconocimiento de la lengua árabe. No es de extrañar, por tanto, que la necesidad de contar con un clero arabófono sea tenida en cuenta en el famoso Sínodo celebrado por el obispo Ayala en Guadix en 1554. A lo largo del mismo las referencias a ello son frecuentes.

El Sínodo de Guadix de 1554 y la lengua árabe

Los encargados del adoctrinamiento de los moriscos eran los curas, por lo que el Sínodo estableció que hubiera “algún aráuigo para las parrochias que fueren de christianos nueuos”. En ausencia de curas o cuando el curato estuviera ejercido por un beneficiado, la predicación en árabe a los moriscos estaría a cargo del mismo. Así, se establece “que en los lugares o parrochias donde no vuiere cura que por su turno el beneficiado o beneficiados que fueren semaneros y que tuuieren el curato y sufficiencia y supieren aráuigo declaren el sancto euangelio, deteniéndose en vn punto principal dél… El señalamiento de los quales beneficiados que esto ouieren de hazer (no siendo todos para ello) reseruamos en Nos para les applicar del curato alguna recompensa e las primicias por su trabaja como a Nos más bien visto fuere”.

Además, se decidió que los domingos de adviento y cuaresma y en otras fiestas entre semana se reunieran los moriscos en las ciudades de Guadix y Baza en una iglesia para “tener sermón en aráuigo acerca de la doctrina y euangelio que occurriere, no auiendo en todas las parrochias hombres doctos y aráuigos que los puedan enseñar, y esto hagan los prelados con intérprete o pongan quien lo haga”.

Estas disposiciones se completaban con otras como la contratación en cuaresma de confesores que conocieran el árabe y la predicación una vez al mes en árabe en las parroquias “porque algunos en muchos lugares no saben aljamía y puedan entender lo que rezan”.

En cualquier caso, esta predicación en árabe se estimaba como algo temporal que no eximía de la necesidad de que los moriscos aprendieran la lengua castellana. Por ejemplo, antes de casarse los cristianos nuevos debían examinarse de la doctrina cristiana ante el obispo o sus provisores, estableciéndose que la debían saber “en lengua castellana” para que se les diera licencia.

Como apoyo en la labor misional, Martín de Ayala va a elaborar también un catecismo en 1554 que, incluido en las actas del Sínodo, fue traducido al árabe por Bartolomé Dorador.

Declaración de Bartolomé Dorador en un pleito contra un morisco en 1554, incluyendo la transcripción de varias oraciones musulmanas en árabe. Archivo Histórico Diocesano de Guadix.

Bartolomé Dorador

Este clérigo, beneficiado primero de Lanteira y luego de Santiago de Guadix, utilizó su conocimiento del árabe no sólo para predicar a sus feligfreses morioscos, sino también para, ganándose su confianza, aacabar procesándolos ante la Audiencia Episcopal de Guadix. Esta práctica deja de manifiesto que el aprendizaje y uso de la lengua árabe por parte de los eclesiásticos durante la pontificado de Martín de Ayala difería, y mucho, en sus intencionalidades básicas del realizado durante el pontificado de fray Hernando de Talavera: éste último lo usará como vehículo de diálogo con la comunidad morisca en busca de una conversión voluntaria y sincera; aquél lo hará con el ánimo de conseguir también la conversión de los moriscos, pero ahora a través de la represión y el control. Para ambas acciones saber árabe eran un instrumento necesario, de ahí la actuación de individuos como Bartolomé Dorador.

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COLABORACIONISMO MORISCO EN EL REINO DE GRANADA

El colaboracionismo morisco granadino a través de cuatro ejemplos de Guadix y su Tierra: Hamete Sillero, Hernando el Habaquí y las familias Abenaxara y Valle-Palacios, por Carlos Javier Garrido García.

La Parroquia de Santa Ana de Guadix, morería mudéjar y barrio morisco de la ciudad.

Los colaboracionistas fueron los miembros del pueblo morisco que, a raíz de la conquista de 1482-1492 y de las conversiones de 1500-1502, optaron por colaborar con las nuevas autoridades castellanas. Las razones para ello fueron múltiples: adaptarse a una situación considerada como irreversible, mantener o aumentar su condición social, defender los intereses de su nación… En cualquier caso, hay que huir de cualquier generalización, pudiendo afirmar que hubo tantos tipos de colaboracionismo como colaboracionistas. Las razones de la Corona sí están más claras: controlar a la élite como medio de hacerlo con la comunidad en su conjunto. Sin embargo, para que el colaboracionismo fuera funcional era necesario que la comunidad no percibiera a sus élites como una institución castellana más, sino como una institución propia. De ahí surge la gran contradicción del colaboracionismo: agentes de la Corona castellana que deben mostrar, sin embargo, elementos de solidaridad con la comunidad a la controlan para que ese control sea efectivo.

Voy a acercarme al complejo mundo del colaboracionismo a través de cuatro ejemplos de Guadix y su tierra: las dos grandes familias colaboracionistas de los Abenaxa y los Valle-Palacios y los casos concretos de Hamete Sillero y Hernando el Habaquí para ilustrar la época mudéjar y el final de la época morisca granadina, respectivamente. Todos ellos han sido objeto de estudio pormenorizado por mi parte en sendos artículos publicados en la revista “Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos (Sección Árabe-Islam)” de la Universidad de Granada. Reproduzco ahora las conclusiones de cada uno de ellos e incluyo al final los enlaces para acceder a los artículos completos.

 La época mudéjar: alguaciles, consejos de notables y colaboracionistas. El caso de Hamete Sillero.

Las necesidades monetarias de la Corona, unidas a la discriminación que suponía la diferencia religiosa, explican la fiscalidad diferencial mudéjar. Esta fiscalidad diferencial y el estatus mudéjar de la población explican que la Corona necesitara del establecimiento de unos interlocutores institucionalizados, añadiendo al consejo de notables de cada localidad, herencia nazarí, dos figuras nuevas: los alguaciles nombrados por la Corona y el surgimiento de los grupos colaboracionistas con los castellanos, recibiendo ambos mercedes de la Corona como remuneración por su colaboración. Sin embargo, las mercedes y su nombramiento reales hicieron que las tensiones de los alguaciles con sus comunidades, representadas por el “consejo de ancianos y notables” de la aljama, fueran frecuentes, considerando siempre la Corona a este último como la entidad principal de representación. De ahí la importancia del colaboracionismo, ya que permitía controlar los consejos de notables en caso de conflicto. Todo ello ha quedado constatado en el caso de la ciudad de Guadix con los enfrentamientos entre el alguacil Uleylas y la comunidad mudéjar de la ciudad, representada por destacados colaboracionistas como Alí Çefin, Alí Abenaxara y, sobre todo, Hamete Sillero. Se originan así unas élites colaboracionistas que desde las antiguas aljamas de las ciudades se convertirán en la época morisca en los representantes reconocidos por la Corona y, no sin tensiones, por los moriscos de ellas y sus Tierras.

Los López Abenaxara: intenso colaboracionismo, moderada integración

El origen del colaboracionismo de los Abenaxara se sitúa en los primeros momentos de la conquista castellana, recibiendo a cambio de su lealtad diversas mercedes. Esta función colaboracionista se verá reforzada con las conversiones generales mudéjares, cuando consiga la importante merced del regimiento perpetuo de la ciudad de Guadix.

En cuanto a sus relaciones con las élites castellanas, éstas fueron en general bastante buenas, si exceptuamos el caso aislado en el tiempo y en un determinado conflicto (el pago de los diezmos) de las relaciones con la Iglesia accitana. Dicha posición, propia de cualquier colaboracionista, estuvo potenciada por lo que los Abenaxara le debían: de ser una familia de la oligarquía rural de Fiñana, pasará a ser parte directora de uno de los regimientos más extensos e importantes del Reino de Granada, y, además, gracias a las mercedes de la Corona conseguirá acumular un patrimonio enorme que le hará compararse económicamente con la cúspide dirigente del

Obispado de Guadix. Fruto de ello será el afán de simulación con las élites castellanas, concretadas en la posesión de capilla propia en la Iglesia de Santiago y en la fundación de un mayorazgo.

En cuanto a las relaciones con los moriscos, los Abenaxara mantuvieron un alto grado de lealtad con respecto a ellos, concretada en casos tan sintomáticos como las gestiones realizadas ante Carlos V en 1526 y el rescate de esclavos. En todo caso, no hemos de olvidar que de esa función derivaban sus privilegios, ya que de no haber sido reconocida su función de intermediario por los moriscos, su utilidad habría sido nula para los castellanos.

Con el endurecimiento de las medidas aculturadoras y represivas desde la década de 1550 las labores de intermediación de los Abenaxara se fueron tornando cada vez más difíciles, debido al aumento de la tensión entre moriscos y castellanos y a la cada vez mayor inflexibilidad de la Corona, poniéndose por ello incluso en momentos puntuales (como el problema de la posesión de esclavos negros) en peligro la misma categoría de privilegio de los mismos.

Ante tal coyuntura, los Abenaxara tomaron cada vez más partido por los castellanos, a cuyo lado actuaron en la guerra de 1568-1570, lo que les valió para mantener su status privilegiado: el regimiento perpetuo de Guadix y una posición económica ampliamente boyante. Con la expulsión de los moriscos sus labores de intermediación desaparecieron por inútiles, integrándose cada vez más los Abenaxara en las oligarquías municipales hasta desaparecer la familia como tal en su seno.

Los Valle-Palacios: total integración

El sector colaboracionista morisco lejos de ser uniforme presentó una gran variedad de situaciones que iban desde la plena integración y compromiso con los castellanos hasta el uso de su posición de privilegio en beneficio de los intereses de su pueblo, pasando por variadas situaciones intermedias, llenas de contradicciones. Todo ello ha quedado patente al comparar la distinta actuación de la familia Valle-Palacios, que entró en la primera categoría, y la López-Abenaxara, que lo hizo en la última.

En cuanto a los Valle-Palacios, su integración y colaboracionismo ha quedado patente, actuando como nexo de unión entre las autoridades castellanas y los moriscos de Guadix y su tierra, aunque más en calidad de agente de las primeras que como representante de los segundos. En cuanto a su situación socioeconómica, hemos constatado en época morisca su gran nivel económico, potenciado por los castellanos en los repartimientos y con exenciones fiscales, y su posición predominante en la Parroquia de Santa Ana, donde contaron con amplias redes clientelares y actuaron muchas veces como intermediarios de los moriscos en la gestión de sus asuntos comunes.

Tras la guerra de los moriscos de 1568-1570, en la que la familia actuó del lado castellano, su situación económica se pudo ver menoscabada, aunque su participación en la compraventa de esclavos y la compra de bienes confiscados a moriscos debieron paliar, e incluso reforzar, su posición, manteniendo su status social e incluso reforzando sus redes clientelares. La situación crítica hará que se pase en la explotación de sus bienes de los censos y arrendamientos a favor de un numeroso campesinado morisco a la explotación directa de sus propiedades.

En cuanto a la integración de la familia, fue patente en la rama accitana de la misma, casándose Hernán Valle de Palacios con una cristiana vieja y testando como tal en 1598. Como hemos comprobado, el testamento del último patriarca familiar nos muestra a una persona profundamente católica, muy preocupada por la salvación de su alma. Caso distinto fue el de la rama granadina de la familia, muy similar a la de la familia López-Abenaxara, que se mantuvo en un grado menor de integración, manteniendo una política de matrimonios con familias moriscas. Ello explica que ambas familias fueran puestas bajo sospecha en la dura tesitura de la rebelión de los moriscos, aunque finalmente su larga trayectoria colaboracionista les librará de la expulsión y la confiscación de sus bienes.

Alternativa frente a las grandes familias y deseo de ascenso: Hernando el Habaquí

Pese a ejercer un papel secundario en la conquista y las conversiones, la familia Habaquí obtuvo de la Corona la merced del alguacilazgo de Alcudia, una pequeña localidad de unos ochenta vecinos de la tierra de Guadix, convirtiéndose así en su representante ante la Corona y a la vez en agente de ésta en los asuntos especialmente fiscales. Pese a su entrada, por tanto, en el colaboracionismo, la familia Habaquí presentó una actuación tendente a mantener los lazos con su comunidad de origen a través de una política matrimonial que los liga con las familias moriscas de los Benavides y Abenomar, esta última titular del alguacilazgo de la vecina localidad del Cigueñí, y del mantenimiento de su residencia en Alcudia, de su apellido musulmán y del uso de la lengua árabe. En cualquier caso, el colaboracionismo le prestó una situación económica desahogada, contando con un importante patrimonio que completaba a través del arrendamiento y acensamiento de bienes eclesiásticos para su posterior subarriendo a la mano de obra morisca, en una práctica común a las élites castellanas. Además, su actuación como mayordomo del Monasterio del Parral de Segovia en la localidad de Cogollos y de la Iglesia parroquial de Alcudia, le permitió controlar, en su beneficio, sus bienes.

Desde esta situación más bien modesta, que lo situaba en un nivel medio-bajo dentro de las élites moriscas, Hernando el Habaquí dio el salto a la representación del conjunto de los moriscos del reino de Granada en la dura coyuntura de la aprobación por parte de la Corona de la real cédula de 1 de enero 1567, que suponía el genocidio cultural de la comunidad morisca. Si alcanzó este relevante papel, fue por el enorme desprestigio de las principales familias de las élites moriscas, debido a la contradicción existente al actuar a la vez como representantes de la comunidad y agentes de la Corona. El fracaso de su misión a Madrid para pedir el aplazamiento de las medidas y las represalias que sufrió como consecuencia de ella, cifradas en la pérdida de su alguacilazgo y en su encarcelamiento al iniciarse la rebelión morisca en diciembre de 1568, le llevaron a sublevarse en torno a mayo de 1569. Gracias al prestigio conseguido en su misión a Madrid, Hernando el Habaquí ocupó desde entonces un papel central en la rebelión, convirtiéndose en el máximo defensor del inicio de conversaciones de paz con los castellanos para acabar con el conflicto. Después de estar a punto de fracasar por la orden de expulsión de los moriscos de Guadix y su tierra en abril de 1570, las negociaciones llegaron a un acuerdo en mayo de 1570, consistente en la rendición prácticamente incondicional de los moriscos a cambio de conseguir un trato de favor para el Habaquí y su entorno, lo que finalmente lleva a su asesinato al mes siguiente por parte de Aben Aboo. En cualquier caso, esta actuación hizo que su mujer e hijos, que sufrieron la presión religiosa y la expulsión, se vieran recompensados con una pensión vitalicia.

En definitiva, coincido con el profesor Vincent en considerar a Hernando el Habaquí como un ejemplo de la situación de las élites moriscas, aunque difiero un tanto en el sentido de su ejemplaridad. Así, según Vincent, las élites moriscas vivieron sumidas en la ambivalencia entre el mantenimiento de su situación de privilegio, dependiente de su colaboracionismo con los castellanos, y el deseo de mantener sus vínculos con su comunidad, lo que le llevaba a afirmar que junto a las solidaridades de clase, que fomentarían el primer elemento, existieron los lazos familiares y el sentimiento de pertenencia a la comunidad, reforzado por el constante recuerdo castellano de su diferencia, que fomentarían el segundo. Sin embargo, el ejemplo del Habaquí considero que muestra la importancia prioritaria de las solidaridades de clase dentro de las élites moriscas, en el sentido de que los vínculos con la comunidad de origen eran condición sine qua non para mantener su labor de intermediación con la Corona, origen de su situación de privilegio. Así, no debe extrañar que mantuviera unas prácticas económicas equivalentes a las de las élites castellanas, es decir, de explotación de la población morisca, y que en las negociaciones de paz tuviera como objetivo, más que llegar a un acuerdo beneficioso para su pueblo, conseguir su ingreso en la cúspide del colaboracionismo. De hecho, si se unió a la rebelión fue porque ante el aumento de la presión castellana se ponía en tela de juicio su situación privilegiada, motivo por el cual no dudó en la rendición si ésta podía ser recuperada.

Enlaces

LA VILLA DE SILES EN EL SIGLO XIX: POBLACIÓN, ECONOMÍA Y SOCIEDAD DE UNA LOCALIDAD DE LA SIERRA DE SEGURA

La Villa de Siles (Jaén) en el siglo XIX: estudio demográfico, económico y social de una localidad de la Sierra de Segura, por Carlos Javier Garrido García.

Introducción

La intención de este artículo es realizar un acercamiento a la situación sociodemográfica de la villa de Siles durante el siglo XIX, utilizando para ello informaciones hasta ahora dispersas y en buena parte inéditas, como es el caso del plano de la población en 1893 que se conserva en el Instituto Geográfico Nacional.

Como vamos a tener la oportunidad de comprobar, la villa de Siles registra un fuerte crecimiento demográfico en los siglos XVIII-XIX, con la consiguiente expansión de la superficie cultivada dentro de una economía agraria de subsistencia. Esto rompe violentamente el marco de protección forestal establecido por las Ordenanzas del Común de 1580, que defendían los intereses ganaderos, forestales y madereros del Concejo de Segura frente a las villas de su término, y por la creación de la Provincia Marítima de Segura en 1748, que hace lo propio con los de la Corona.

Este conflicto institucional y económico, junto con las consecuencias de la Guerra de Independencia (1808-1814) y de la I Guerra Carlista (1833-1839), las dificultades de comunicación provocadas por la orografía y la desidia administrativa y la ausencia de un proceso de industrialización dieron lugar a una grave crisis socioeconómica y a un aumento de la polarización social, como se puede comprobar gracias a los datos del censo de 1837 y a los suministrados por Pascual Madoz en 1849. La concentración de la riqueza en la oligarquía local se vio acentuada por las subastas de los bienes eclesiásticos y municipales desamortizados a partir de 1836 y 1841 en el primer caso (decretos de Mendizábal y Espartero) y de 1855 en el segundo (decreto de Madoz).

El subdesarrollo y la polarización quedan patentes al analizar la prensa local, los datos de mortalidad y el plano de la población, caracterizado este último por la ausencia de grandes espacios y edificios públicos y el predominio del casco histórico heredado de la Edad Moderna frente a la práctica inexistencia de ensanches. En cualquier caso, la misma existencia de la prensa escrita, cierta industria y la ampliación del casco urbano, limitada pero no inexistente, demuestran que algo estaba cambiando a finales de siglo. Es entonces cuando la economía agraria de subsistencia se transforma en una agricultura de mercado basada en el cultivo del olivar, provocando un aumento del peso de las clases medias agrarias (pequeños y medianos propietarios y arrendatarios), lo que se traduce en un crecimiento del casco urbano y en una acentuación de la polarización, enfrentándose cada vez más las clases medias-altas con la masa de jornaleros y excluidos, provocando finalmente el estallido del ciclo violento de 1931-1950 (II República, Guerra Civil y Posguerra), ya analizado por mi parte en otro trabajo (GARRIDO).

Arco de La Malena (Foto: Francisco Garrido). Publicado en: “Recuerdos del Ayer y Siles”.

La villa de Siles en el siglo XVIII

La información suministrada por el Catastro de Ensenada (GILA, pp. 211, 233, 235 y 238), realizado para la villa de Siles en mayo de 1755, muestra la situación de una localidad inmersa en la crisis y en la polarización. Así, los 380 vecinos que tenía según las Relaciones de Felipe II de 1575 se habían convertido en 280, de los que 122 eran jornaleros y 4 pobres de solemnidad. Económicamente, la villa vivía de una agricultura de subsistencia, en la que aún no estaba presente el olivo, y de la ganadería y la explotación forestal.

Crecimiento demográfico en el siglo XIX

El crecimiento demográfico registrado entre mediados del XVIII y finales del siglo XIX puede ser calificado de exponencial, sobre todo en la primera mitad de este, tal y como muestra la tabla nº 1.

TABLA Nº 1: EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA VILLA DE SILES ENTRE 1575 Y 1900. Se indica en cada caso el número de vecinos (es decir, familias) o de habitantes. Fuentes: Gila, p. 235; Sáenz, p. 95; Martínez.

AÑO

VECINOS

HABITANTES

1575

380

1755

280

1837

502

1.936

1849

524

2.202

1900

3.188

Como se puede apreciar, el crecimiento es destacado entre 1755 y 1849, pese a incluir los efectos perniciosos de la Guerra de Independencia y de la I Guerra Carlista. Tal crecimiento se debería, en mi opinión, a las siguientes causas:

  • La crisis demográfica entre finales del siglo XVI y principios del XVIII produjo una subexplotación de recursos que permitió, posteriormente, un crecimiento basado en una explotación más intensa de los mismos.

  • Los recursos disponibles en la zona crecieron también gracias al aumento de la superficie cultivada en detrimento del bosque. Este último perdió su protección derivada de los Ordenanzas de 1580 y de la existencia de la Provincia Marítima y, además, en buena parte acabó en manos privadas gracias a las desamortizaciones.

Durante la segunda mitad de siglo el crecimiento se atenúa, ya que la ausencia de revolución agraria y de proceso de industrialización unida al subdesarrollo de las comunicaciones provocó que pronto el crecimiento de la población entrara en colisión con unos recursos estancados. Dicha situación se solventará en parte gracias a la expansión del olivar a finales de siglo, permitiendo nuevamente el crecimiento demográfico. Muestra de dicha expansión es que el número de olivos en Siles pasó de 1.300 en 1836 a unos 300.000 en 1936 (SÁNCHEZ GUELDOS, p. 142).

La villa de Siles a principios del siglo XIX

El amplio crecimiento registrado en la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX queda patente en los datos económicos y políticos. En el primer caso, según un informe de 1822-1823 Siles contaba con 3.165 fanegas de tierra cultivadas y 13.098 cabezas de ganado (MUÑOZ BUENDÍA y GONZÁLEZ PALACIOS, p. 282). El aumento de la superficie cultivada había sido notable, ya que según el Catastro de 1755 Siles contaba con 1.281 fanegas de tierra cultivada (GILA REAL, p. 206). En el ámbito político, desde 1836 y durante prácticamente todo el siglo, la villa de Siles disputará con Segura de la Sierra la capitalidad del partido judicial. En el año indicado se inicia el conflicto acusando Siles a Segura de deslealtad y sedicionismo, es decir, de apoyo a Carlos María Isidro en la I Guerra Carlista (1833-1839), mientras que ellos eran leales a Isabel II (MUÑOZ BUENDÍA y GONZÁLEZ PALACIOS, pp. 283-284).

Por otra parte, el censo de 1837 informa sobre la situación socioprofesional de la localidad a principios del siglo XIX, datos que resumo en la tabla nº 2.

TABLA Nº 2: ESTRUCTURA SOCIOPROFESIONAL DE LA VILLA DE SILES SEGÚN EL CENSO DE 1837. Fuentes: Juan de la Cruz Martínez; reproducido en Sánchez Gueldos, p. 142.

SECTOR

PROFESIONES (Número)

TOTAL (%)

Primario

Propietarios (38), Labradores (105), jornaleros (189)

332 (65’1)

Secundario

Fabricantes (3), artesanos (125)

128 (25’1)

Terciario

Profesores de ciencias (4), Boticarios y veterinarios (8), Maestros de primera enseñanza (1). Comerciantes al por menor (13), empleados (1), eclesiásticos (6)

33 (6’47)

Población marginal

Mendigos (11 hombres y 6 mujeres)

17 (3’33)

TOTAL

510 (100)

Los datos anteriores son muestra de una sociedad aún estancada en la economía agraria de subsistencia del Antiguo Régimen. Así, la inmensa mayoría de la población activa todavía se dedica a la agricultura (prácticamente dos tercios de la población), el sector secundario es básicamente artesanal y el terciario residual, destacando asimismo el elevado número de mendigos.

Además de atrasada, la sociedad sileña de principios del XIX estaba muy polarizada. Así, los 122 jornaleros y 4 pobres de solemnidad de 1755 habían pasado a ser en 1837 unos 189 jornaleros y 17 mendigos.

La descripción de Siles de Juan de la Cruz Martínez publicada en 1842

En 1842 la villa de Siles contaba con 516 vecinos, es decir, 2.580 habitantes, indicando el autor que “en menos de cien años ha triplicado su población y su riqueza”. La Iglesia Parroquial estaba bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción y había cinco ermitas: dentro de la población la de Santa Ana y extramuros la de patrón San Roque, la de San José, la de San Blas y la de San Sebastián. Contaba con abundantes aguas, destacando junto a la localidad los ríos Carrizal y de los Molinos y las fuentes Salivas, Cascajo, Chorrillo, Fuentecillas, Eroconcejo y la Tova. Sus principales productos agrarios eran “trigo, cebada, centeno, escaña, maíz, patatas, cáñamo, lino, aceite, vino, sedas, frutas, legumbres”. En el terreno educativo la situación era deplorable. Existía sólo una escuela pública a cargo de don Ramón Rubio a la que asistían unos 100 alumnos, “todos gratuitos”, aunque a los niños pobres no “se les provee de los libros y útiles necesarios”, siendo el estado de las clases también “muy regular” (MARTÍNEZ, pp. 72 y 120-121).

Siles en 1849 según el Diccionario de Pascual Madoz

Como ya hemos visto, en 1849 la población de Siles había pasado a ser de 524 vecinos, 2.202 habitantes, que vivían en unas 192 casas (MADOZ, p. 397). Tan reducido número de casas con respecto a vecinos nos indica dos cosas: por un lado, que la cifra de refiere a edificios y no viviendas en las que estos estaban divididos, y también la posible convivencia intergeneracional de familias en una misma finca. De esas 192 edificaciones, 40 se situaban dentro del recinto amurallado o “Villa” y el resto extramuros, en la denominada “Nueva población”.

En la “Villa” estaban la iglesia parroquial y la casa del curato. En cuanto a la muralla “es de argamasa fuerte, de cerca de 8 palmos de gruesa y conserva sus almenas, y 3 puertas que facilitan la entrada al interior, denominada de San Gregorio al Oeste, de la Magdalena al Norte y la Señora al Este: en el ángulo izquierdo del lienzo de muralla que mira al Sur hay construido un cubo, bien conservado todavía”. Por otro lado, destacaba la Ermita de San Ana, situada en el hospital, que estaba “dotado con buenas rentas”. Por último, junto a la Iglesia se situaba el cementerio de la localidad, “en buen parage”.

Plaza de la Villa (Foto: El cura Blanco). Publicada en: “Recuerdos del Ayer y Siles”.

La “Nueva Población” se caracterizaba por unas “casas de piso bajo, muy pequeñas y con pocas comodidades y sus calles mal empedradas”. En esta zona destacaba la actual Plaza del Agua, descrita como “una plaza casi cuadrada, muy espaciosa, donde se hallan las casas consistoriales con local para cárcel” y también una escuela de primeras letras “a la que asisten más de 60 niños”, es decir, 40 menos que los citados siete años antes por Juan de la Cruz Martínez.

Extramuros se hallaban tres ermitas, las de San José, San Blas y San Roque, y tres fuentes, la del Cascajo al Oeste, la de Salivas al Norte y la del Chorrillo al Sur, contando la primera y la última “con lavaderos muy abundantes”.

En el aspecto económico, un primer hecho a destacar era el aislamiento de la localidad. Así, Madoz informa que “los caminos son locales y de herradura” y que la correspondencia se recibía semanalmente “por un conductor que la lleva y trae de Infantes”. La base económica era agropecuaria, destacando en la producción: “trigo, cebada, centeno, escaña, maíz, patatas, algún cáñamo, poco lino, aceite, vino, mucha seda, esquisitas legumbres, particularmente habichuelas, y buenas frutas”, es decir, predominaba un claro policultivo de subsistencia. Este se complementaba con la ganadería, indicando que “cría mucho ganado vacuno, cabrío y de cerda, y pesca de barbos y en la Sierra truchas”.

En cuanto a la industria, existían “8 molinos harineros de agua, 3 de aceite, una fábrica de tintes para lanas, 3 telares de paños, varios de mujer para lienzos, un batán y 2 almazaras”, por lo que se había producido una limitada industrialización de transformación de productos agrarios y textil, en buena parte de autoconsumo también. En cualquier caso, Madoz destaca que la localidad era “abundante en excelentes montes de pinos de varias clases, buenos para la construcción civil y náutica, cuyas maderas que se conducen por el río Guadalimar a Sevilla y Cádiz ocupan en su arreglo a muchos naturales”. De hecho, según Madoz, “el principal ramo de industria de los vecinos es… la corta de maderas que sierran y ponen corrientes para conducir a Sevilla y Cádiz, como ya hemos dicho, ocupándose también muchas personas en la conducción de maderas, con carretas, a la Mancha, Andalucía y Extremadura”. Por último, en cuanto al comercio destacaba la existencia de “5 tiendas de abacería y otros géneros”.

El Siles decimonónico a través de la prensa: El Sierra Segura

En la Hemeroteca Municipal de Madrid se conservan dos números del periódico “El Sierra Segura”, que comenzó a publicarse en abril de 1885, correspondientes al 20 y 30 de junio de dicho año (CONTRERAS GILA, pp. 491-494). Voy a analizar el último de ellos, el número 9.

El periódico tenía como subtítulo “Periódico independiente, literario y de intereses locales”, estaba dirigido por Pedro Ruiz Romero y se imprimía en la Imprenta “La Loma”, de Úbeda. La ideología de la publicación queda clara en sus dos primeros artículos, titulados “El partido monárquico-liberal” y “Entendámonos”, en los que declara su defensa de la democracia, que se había concretado en la Constitución de 1869, y su rechazo al caciquismo característico del sistema político de la Restauración. Sin embargo, el miedo que en buena parte de los grupos progresistas de clase media generó la radicalización política y la conflictividad social del Sexenio Revolucionario (1868-1874), explica su apoyo al Partido Liberal de Práxedes Mateo Sagasta por entender que el país no estaba aún preparado para la democracia.

En la Sección Literaria aparece una “Noticia histórica de Beas de Segura”, pero sin duda lo más interesante es la sección de noticias y anuncios para acercarnos a la realidad socioeconómica de la Sierra de Segura en esos momentos.

Así, en las “Noticias” se informa en primer lugar de la demanda del municipio de Santiago de la Espada contra el de Pontones “en solicitud de que el contrato de mancomunidad de pastos entre ambas villas se rescinda”, mostrándonos así la base económica ganadera de ambos y el problema de los pastos debido a la extensión de los cultivos. El periódico indicaba que “el asunto es de gran interés, porque uno de los dos pueblos ha de sufrir gran quebranto en su riqueza”.

En el mismo sentido de destacar la importancia ganadera de la comarca está la petición que hace el periódico de que se tomen medidas “para exterminar los animales dañinos”, poniendo como ejemplo a seguir las batidas llevadas a cabo por el alcalde de Siles que habían supuesto la muerte de seis lobos.

Por otra parte, se recoge la noticia publicada por el periódico “El Imparcial” de Jaén de que a los profesores de instrucción pública de Hornos se le debían más de tres anualidades de sus sueldos, “teniendo algunos que vivir a la voluntad de sus buenos amigos”, muestra del subdesarrollo de la enseñanza en la zona.

Por último, se informa de la tramitación del expediente “para construir el nuevo cementerio de esta población”, extrañándose de que “no se haya terminado a pesar del tiempo transcurrido y de las circunstancia porque pudiéramos atravesar si la epidemia colérica”, que se estaba extendiendo por el país ese año y que no llegó finalmente a afectar a la localidad, “llegara a estenderse desgraciadamente”.

En la sección “Anuncios” hay dos que muestran el aislamiento de la comarca y las dificultades en el suministro de productos de fuera como tejidos y conservas, característica esta de una economía en buena parte aún anclada en la subsistencia. Así, se anuncia el “Establecimiento de Bernardo Linde, calle Coso, Siles” que informa de que “acaba de recibir grandes remesas” de productos como “mazapanes, conservas de pescados y frutas, frutas en almíbar, aceitunas sevillanas, galletas, etc”. También se anuncia el “Establecimiento de Wenceslao de la Cruz, calle de la Asunción, Orcera” que anuncia que “acaba de recibir un abundante surtido en conservas alimenticias… a precios sumamente económicos y desconocidos hasta el día en este país” y que para el 5 de junio esperaba recibir “un magnífico y variado surtido en tejidos propios de la presente estación”.

La situación demográfica de Siles en 1885

La población española, tras haber crecido de manera destacada, similar a la media europea, entre 1800 y 1850, lo hizo de manera netamente inferior en la segunda mitad de siglo. Esto fue debido al mantenimiento de una alta tasa de mortalidad, debido al atraso socioeconómico ligado al fracaso de los procesos de revolución agraria e industrialización. Este atraso provocaba constantes crisis de subsistencias y una elevada mortalidad por enfermedades infecciosas, entre las que destacaban las enfermedades gastrointestinales, la tuberculosis y el cólera. En cuanto a las primeras, se debían a las deficiencias en el abastecimiento de aguas potables y en la correcta evacuación de las residuales, por lo que diarreas, tifus y disenterías eran muy frecuentes. La tuberculosis o tisis era la “compañera inseparable del hacinamiento, de la desnutrición, de la miseria”. Por último, el cólera era una enfermedad originaria de Asia que a partir de 1830 se extendió por Europa en continuas oleadas epidémica. Entre estas últimas destaca la de 1885, que provocó en España 120.254 muertes, 2.559 de ellas en la provincia de Jaén (NADAL, pp. 138-159).

Con la intención, en principio, de analizar la incidencia de esta epidemia de cólera en Siles he analizado los datos de nacimientos y defunciones de la localidad en ese año a través de los datos del Registro Civil. Sin embargo, en ese año no hay consignada ninguna muerte en la localidad por cólera. Hay que tener en cuenta que esta epidemia provenía del exterior y que, por tanto, el aislamiento en las comunicaciones y la existencia de una economía de subsistencia muy cerrada al exterior actuaban como un elemento atenuador del contagio.

En cualquier caso, los datos obtenidos permiten hacer un estudio sobre la dinámica natural de la población sileña muy interesante. Durante 1885 fueron registrados 150 nacimientos y 112 defunciones, dando un crecimiento vegetativo, por tanto, de + 58, debido a las altas tasas de natalidad y a una mortalidad que está descendiendo ligeramente. Estos datos confirman que la localidad no estuvo sujeta ese año a una mortalidad catastrófica.

En cuanto a las defunciones, registradas en los Tomos 21 y 22 de Registro, voy a realizar un análisis profundo de su estacionalidad, de los grupos de edad, de la Tasa de Mortalidad Infantil y de las causas de fallecimiento.

Empezando por la estacionalidad, en las tablas 3 y 4 expongo la evolución mensual y estacional de las defunciones, mostrando su concentración en primavera y verano, precisamente cuando las enfermedades infecciosas y estomacales eran más virulentas debido a las altas temperaturas.

TABLA Nº 3: EVOLUCIÓN MENSUAL DE LAS DEFUNCIONES EN LA VILLA DE SILES EN 1885. Fuentes: Registro Civil de Siles, Libros 21 y 22 de Defunciones.

E

F

Mr

Ab

My

Jn

Jl

Ag

S

O

N

D

3

6

8

12

13

8

20

16

9

9

2

6

TABLA Nº 4: EVOLUCIÓN ESTACIONAL DE LAS DEFUNCIONES EN LA VILLA DE SILES EN 1885. Fuentes: Registro Civil de Siles, Libros 21 y 22 de Defunciones.

ESTACIÓN

DEFUNCIONES (%)

Invierno (D, E, F)

15 (13´4)

Primavera (Mr, A, My)

33 (29´5)

Verano (Jn, Jl, Ag)

44 (39’3)

Otoño (S, O, N)

20 (17’8)

TOTAL

112 (100)

Por lo que se refiere a la edad de los fallecidos, expongo sus datos en la tabla nº 5, que muestra la virulencia de la mortalidad en los menores de 5 años, descendiendo en las etapas infantil, adolescente y adulta, para volver a aumentar a partir de los 60 años.

La elevada mortalidad infantil es la que determinaba que la esperanza de vida fuera muy baja. De hecho, de los 66 fallecidos menores de 5 años, 35 no habían cumplido aún el año. Relacionando este dato con el número de nacimientos (150), la Tasa de Mortalidad Infantil sería de 233’3 por mil, es decir, de cada 1.000 niños nacidos 233 morían antes de cumplir un año, valor altísimo si lo comparamos con la actual, por debajo del 2 por mil en nuestro país desde 1970.

TABLA Nº 5: EDAD DE LOS FALLECIDOS POR GRUPOS DE EDAD EN LA VILLA DE SILES EN 1885. Fuentes: Registro Civil de Siles, Libros 21 y 22 de Defunciones.

GRUPO DE EDAD

FALLECIDOS

0-4

66

5-9

3

10-14

3

15-19

5

20-24

3

25-29

3

30-34

3

35-39

40-44

1

45-49

5

50-54

55-59

1

60-64

9

65-69

4

70-74

2

75-79

3

80-84

85-89

1

90 y +

Por último, los registros de defunción informan sobre las causas de muerte, que resumo en la tabla nº 6.

Como se puede observar, la mayoría de los fallecimientos, afectando a todos los grupos de edad y llegando casi a la mitad, se deben a enfermedades digestivas, producto de las deficiencias en el suministro de agua y en el tratamiento de las aguas fecales, no contando Siles por entonces con suministro de agua potable y alcantarillado. Las edades más altas fallecen principalmente por enfermedades cardiovasculares y degenerativas e infecciones, mientras que las respiratorias, como la tuberculosis, afectan a todos los grupos de edad. Por último, como enfermedades específicas de los menores de edad hay que citar las insuficiencias alimentarias (raquitismo) y los problemas de desarrollo en nacimientos prematuros.

Los datos son claramente indicativos de una sociedad subdesarrollada, como lo era la mayor parte del medio rural español de la época.

TABLA Nº 6: CAUSAS DE FALLECIMIENTO EN LA VILLA DE SILES EN 1885. Fuentes: Registro Civil de Siles, Libros 21 y 22 de Defunciones. Abreviaturas en la edad: años (cifra sola), meses (m), semanas (s), días (d) y horas (h).

TIPO

ENFERMEDADES

EDADES

Nº (%)

Cardiovascular

Alteración valvular por insuficiencia, Embolia arterial, Fiebre perniciosa, Hemorragia cerebral, Hemorragia interna, Insuficiencia valvular, Pericarditis

62, 62, 63, 85, 66, 45, 16, 9

8 (7’1)

Respiratoria

Angina Diftérica, Anginas, Bronconeumonía, Bronquitis, Bronquitis capilar, Congestión pulmonar, Laringitis diftérica, Laringitis estridulosa, Neumatismos, Pleuresia, Pleuroneumonía y gangrena pulmonar, Pulmonía catarral, Tisis tuberculosa, Tuberculosis, Tuberculosis generalizada, Tuberculosis mesentérica, Tuberculosis pulmonar.

10m, 6, 20, 6m, 6m, 13m, 2, 22m, 34, 19m, 15m, 46, 21m, 40, 20m, 21, 24, 28, 13, 15, 28

21 (18’7)

Degenerativas

Atrofia muscular progresiva, carcinoma rectouterino, Diatesis reumática, Reumatismos

60, 60, 75, 77

4 (3’6)

Digestivo

Catarro gástrico, Catarro gastrointestinal, Catarro intestinal, Cólico por estrangulación, Cólico por indigestión, Disentería, Dispepsia, Enteralgia, Enteritis aguda, Enteritis crónica, Enteritis de forma ulcerosa, Enterocolitis, Enterocolitis crónica, Enterocolitis ulcerosa, Estomatitis, Estomatitis aptosa y enteritis aguda, Estrangulación interna, Estrangulación intestinal, Fenómenos dentición, Fiebre gástrica tifoidea, Fiebre tifoidea, Fiebre biliosa, Fiebre tifoidea y estomatitis granulosa, Gastritis hemorrágica, Gastroenteritis, Gastroenteritis aguda, Gastroenteritis crónica, Peritonitis tuberculosa, Tabes mesentérica

11d, 1m, 3m, 70, 1’5, 6m, 10m, 10m, 5m, 27d, 3s, 17m, 4m, 2m, 3m, 15m, 20m, 45, 46, 63, 60, 3, 18m, 5m, 30m, 18m, 76, 9m, 14m, 3, 6m, 8m, 2m, 15, 18m, 13m, 8m, 1, 11m, 13m, 57, 19, 6, 28m, 18m, 6m, 26m, 8m, 15d, 30, 9, 2

52 (46’4)

Sistema nervioso

Derrame seroso meníngeo, Edema cerebral, Fiebre cerebral, Meningitis, Meningitis cerebral, Meningitis granulosa, Meningitis tuberculosa, Meningoencefalitis aguda, Neurosis del trispánico

62, 32, 18m, 3m, 29, 8m, 7m, 2, 35m, 13, 18m, 73

12 (10’7)

Infecciones

Infección palúdica, Intermitentes palúdicas, Paludismo, Pústula maligna, Remitente palúdica, Septicemia, Septicemia aguda

68, 12, 61, 16, 49, 68, 8m, 10m

8 (7’1)

Prematuros

Insuficiente o falta de desarrollo orgánico intrauterino

20h, 2d., 7d, 7d, 7d

5 (4’5)

Insuficiencia alimentaria

Raquitismo

4, 20m

2 (1’8)

TOTAL

112 (100)

El plano de la villa de Siles de 1893

En el archivo del Instituto Geográfico Nacional se conserva un plano de la villa de Siles realizado en 1893 (aparece fechado en Jaén en 9 de abril de ese año).

Plano de Siles en 1893. Instituto Geográfico Nacional.

En el mismo se aprecia la extensión progresiva de la “Nueva Población”. En el centro de la “Villa” aparece la Iglesia y, frente a su portada, la entrada al cementero, que ocuparía las inmediaciones del Cubo. En la “Nueva Población” se concentra el resto de elementos singulares. Así, en la Plaza de la Constitución (actual Plaza del Agua) se situaba el Ayuntamiento y junto a la plaza de la Verdura las escuelas de niños y niñas, más o menos ocupando donde está situado ahora el Edificio de Usos Múltiples. El matadero se situaba en la Calle Corredera, prácticamente en las inmediaciones de la Biblioteca Municipal actual. Por otra parte, existían 5 ermitas: San Roque, San Sebastián en la actual Glorieta, y San José, Santo Sepulcro y San Blas en la zona actual del Carrascal. Esta última zona ya ha empezado su desarrollo, habiendo algunas viviendas y solares en torno a la actual calle Doctor Vigueras. La principal vía de comunicación era el camino de Jaén, que entraba en la localidad por la Ermita de San Roque para subir por Calle Mesones y, tras pasar el Carrascal, dar paso al Camino de Yeste. Todo el perímetro de la localidad estaba rodeado de huertas y el Paseo desde el cruce actual con la carretera de Hellín (camino del Ejido entonces) hasta la Glorieta estaba en proyecto. Desde este cruce hasta su inicio el Paseo se denominaba “Paseo de las Bolas”. Por último, en las fuentes del Chorrillo y del Cascajo existían lavaderos públicos.

Bibliografía

  • AAVV: Recuerdos del Ayer y Siles. Úbeda: El Olivo, 1999.

  • Contreras Gila, Salvador: “El Sierra Segura: notas bibliográficas sobre Siles”. Elucidario, 1 (marzo de 2006), pp. 491-494.

  • Garrido García, Carlos Javier: “Siles durante la II República, la Guerra Civil y la Posguerra”. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, 214 (2016), pp. 287-314.

  • Gila Real, Juan Antonio: “La Sierra de Segura en el Catastro del marqués de la Ensenada”. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, 168 (1998), pp. 191-364.

  • Madoz, Pascual: Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar. Tomo XIV. Madrid: Madoz-Sagasti, 1849.

  • Martínez, Juan de la Cruz: Memorias sobre el partido judicial de Segura de la Sierra. Baeza: F. Moreno, 1842.

  • Muñoz Buendía, Juan Pedro y González Palacios, José María: “Encuentros históricos entre Siles y Segura de la Sierra”. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, 189 (2004), pp. 271-299.

  • Nadal, Jordi: La población española (Siglos XVI a XX). Barcelona: Ariel, 1966 (edición corregida y aumentada de 1986).

  • Sáenz Lorite, Manuel: “El aprovechamiento agrario en las áreas de montaña. Evolución y alternativas”, en I Jornadas sobre desarrollo rural en la Sierra de Segura. Úbeda: UNED, 1997.

  • Sánchez Gueldos, Antonio: Historia de Siles. La última frontera. Ripoll: edición del autor, 1997.

Si desea descargar el artículo en pdf, pulse aquí: Siglo XIX.

Si desea descargar en pdf el periódico “El Sierra Segura”, pulse aquí: Periódico El Sierra Segura (1885)

EL COMENTARIO DE DOCUMENTOS HISTÓRICOS EN SEGUNDO DE BACHILLERATO: MENTALIDAD CRÍTICA Y PREPARACIÓN PARA SELECTIVIDAD

El comentario de documentos históricos como elemento esencial en la docencia de la Historia en Bachillerato.

El comentario de documentos históricos es un elemento esencial en la docencia de la Historia en 2º de Bachillerato, ya que permite aplicar de manera práctica los contenidos teóricos, mejora la comprensión de estos y favorece el que entiendo que debe ser uno de nuestros objetivos fundamentales: generar un espíritu crítico y analítico en el alumnado. Desde esta perspectiva, es totalmente incomprensible, y rechazable, la decisión de la ponencia de Historia para la prueba de acceso a la Universidad de eliminar el comentario de documentos en dicha prueba, convirtiendo así a nuestra asignatura en la única cuyo examen se limita a contenidos teóricos.

“Guernica” de Picasso. Museo Reina Sofía. Madrid.

Una propuesta de comentario

El objetivo de esta entrada es compartir el método que desde hace años aplico a mi alumnado en el análisis y comentario de textos históricos, dando unos resultados que creo muy buenos. Evidentemente, hay muchos métodos de comentario y todos pueden ser igualmente válidos.

Estructura del comentario

El comentario lo estructuro entre parte: clasificación, análisis y justificación. Voy a explicar cada una de ellas.

Clasificación

En la clasificación del comentario hay que indicar el tipo de documento y su procedencia. Una primera clasificación es en textos (tanto históricos, es decir, originales de la época, como historiográficos, textos de historia, exponer o analizar hechos del pasado), mapas históricos, gráficas (de barras, sectores…), obras pictóricas, fotografías, etc… En el caso de los textos históricos, estos pueden ser por su contenido políticos (el autor expresa su opinión), jurídicos (norma legal de obligado cumplimiento del rango que sea: desde una Constitución al bando de un alcalde), judiciales (sentencia de un tribunal), literarios (parte de una obra literaria), económicos, sociales, etc. En el caso de los mapas pueden ser políticos, bélicos, económicos, etc… En cuanto a la procedencia, hay que indicar el autor, en qué obra o lugar se haya el documento, año y cualquier otro dato del que se disponga.

Análisis

En el análisis del comentario vamos a exponer las ideas principales que se pueden sacar del documento y las relacionaremos con el contenido del tema. Lo vamos a hacer de una manera sintética, ya que tradicionalmente en Selectividad se pedía su inclusión en el tema, y también por una razón práctica: simplificándolo vamos a lo esencial: establecimiento de relaciones, captación y valoración del mensaje, análisis crítico, más que la repetición automática del contenido del tema, cosa que carece de sentido. Dentro del análisis habría que seguir los siguientes pasos: identificar las ideas principales, relacionarlas con el contenido del tema, establecer relaciones entre esas ideas, sacar ideas o conclusiones generales del contenido y ordenar todos esos elementos para su redacción. Una vez hecho esto, se explica de manera muy resumida como se llega a la situación descrita por el documento y se inicia la redacción.

Justificación

En la justificación del comentario habría que indicar con qué parte o partes del tema se relaciona el documento y cuáles son las consecuencias para la futura evolución histórica de España de lo comentado en el documento.

Los cuatro primeros presidentes democráticos de la monarquía de Juan Carlos I (1976-2004)

Ejemplos de comentario de documentos

Para mejorar la comprensión del sistema que propongo, incluyo ahora varios comentarios de documentos que en su día fueron propuestos en Selectividad.

Para acceder a los exámenes a los que se refieren los comentarios, pulse aquí.

Tema 2: La Guerra de Independencia y los comienzos de la Revolución Liberal. La Constitución de 1812

Propuesta de examen del curso 2010/2011

Comentario nº 1:

            El documento es un fragmento de un texto histórico de tipo político extraído del informe enviado por Murat a Napoleón desde Madrid el 2 de mayo de 1808.

En el documento se describen los sucesos del 2 de mayo de 1808 en Madrid, una sublevación realizada contra la invasión francesa del país iniciada con el Tratado de Fontainebleau de 1807 y que tendrá como consecuencia el inicio de la Guerra de Independencia (1808-1814). El documento destaca el enfrentamiento entre los soldados franceses y la población civil de la ciudad, sobre todo sus clases bajas, tratándose por tanto de una sublevación popular.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente el carácter de guerra nacional, es decir, de pueblo en armas, de la Guerra de Independencia, característica que hizo que los españoles optaran por las tácticas militares de sitios y guerrillas.

Comentario Nº 2:

El documento es una obra pictórica que representa el juramento de las Cortes Constituyentes en la Isla de León (Cádiz) el 24 de septiembre de 1810, obra de Casado del Alisal.

Tras iniciarse la Guerra de Independencia con los sucesos del 2 de mayo de 1808, se formó una Junta Suprema Central que, entre otras cosas, convocó Cortes, es decir, la asamblea estamental, que finalmente se reúne en Cádiz en 1810 al ser ésta la única ciudad libre de la ocupación francesa. El documento representa precisamente el inicio de las reuniones, destacando la presencia tanto de burgueses como de eclesiásticos, por lo que podemos deducir que se realizó la reunión conjunta de los tres estamentos. Esto permitió el predominio del Estado Llano y, por tanto, de las ideas liberales dentro de las Cortes.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra la causa por la que las Cortes de Cádiz suponen el inicio de la revolución liberal en España.

Propuesta de examen del curso 2011/2012

 Comentario nº 1

El documento es una obra pictórica titulada “La rendición de Bailén”, obra de Casado del Alisal.

El inicio de la ocupación francesa dio lugar al estallido de la Guerra de Independencia (1808-1814). La victoria española en la batalla de Bailén en julio de 1808 supuso el fracaso inicial de esa invasión y obligó a Napoleón a intervenir personalmente en la Península. La obra muestra el contraste entre el ejército regular francés de la derecha y la mezcla de soldados y población civil en las tropas españolas de la izquierda.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento revela el carácter de guerra nacional de la Guerra de Independencia, lo que provocó que los españoles tuvieran que optar por las tácticas de sitios y guerrillas.

Comentario nº 2

El documento es un fragmento de un texto histórico de tipo jurídico extraído de la Constitución aprobada por las Cortes de Cádiz en 1812.

Una constitución es la ley fundamental de un estado y presenta dos partes fundamentales: el preámbulo, en el que se indica el autor, sus objetivos y en qué principios se basan, y el articulado, que es su parte dispositiva. El articulado lo podemos dividir a su vez en una parte dogmática, en la que se establecen los derechos y deberes de los ciudadanos y los principios generales del sistema político, y en una parte orgánica, en la que se establece la organización de las instituciones del Estado. En este caso, el documento reproduce varios artículos de la parte dogmática y orgánica de la Constitución. En cuanto a la primera, se establece el principio de soberanía nacional (artículo 3), entendiendo por Nación el conjunto de ciudadanos de España y sus colonias (artículo 1) y acabando por tanto con la monarquía absoluta (artículo 2). Ello se completa con el reconocimiento de derechos individuales, en especial la propiedad (artículo 4), indicando con esto la defensa de los intereses de la burguesía. En cuanto a la parte orgánica, indica que la forma de gobierno sería la monarquía (artículo 14) y establece la división relativa de poderes: el poder ejecutivo para el rey (artículo 16), el legislativo para las Cortes con el rey (artículo 15) y el judicial para los tribunales (artículo 17). El mantenimiento de la monarquía y las amplias competencias que se le conceden muestran que la Constitución fue el producto del consenso entre liberales y serviles moderados.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente las bases ideológicas de la Constitución de Cádiz de 1812: predominio del liberalismo (soberanía nacional, derechos individuales, separación de poderes) pero perviviendo elementos del Antiguo Régimen (monarquía con amplias competencias).

Tema 3: Revolución Liberal en el reinado de Isabel II

Propuesta de examen del curso 2009/2010

 Comentario nº 1:

            El documento es un fragmento de un texto histórico de tipo jurídico extraído de la Constitución española de 1845.

Una constitución es la ley fundamental del Estado. Presenta dos partes fundamentales: por un lado el preámbulo, en el que se indica quién es su autor, en qué principio se basa y cuál es su objetivo, y por otro lado el articulado, la parte dispositiva de la ley. En éste podemos distinguir una parte dogmática, en la que se establecen los principios generales del sistema político y los derechos y deberes de los ciudadanos, y una parte orgánica, en la que se establece la organización de las instituciones del Estado. En este caso el preámbulo indica que la Constitución fue aprobada por la reina Isabel II y las Cortes, basándose así en el principio de soberanía compartida entre ambas instituciones. En cuanto al articulado, se mantienen algunos artículos de la Constitución de 1837, lo que nos indica que ésta de 1845 fue una reforma de la anterior en sentido moderado. De la parte dogmática sólo tenemos el artículo 11, que establece la confesionalidad católica del Estado. Sin embargo de la parte orgánica tenemos varios, que establecen unas amplias competencias de la Monarquía, que controlaría el poder ejecutivo (artículo 45) y participaría en el poder legislativo a través del nombramiento de los senadores (artículo 14), unos senadores que debían pertenecer a las clases altas (artículo 15).

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente las características de la Constitución de 1845 y las bases ideológicas y sociales del Partido Moderado.

Comentario nº 2:

El documento es un fragmento de un texto histórico de tipo político extraído del “Manifiesto de Manzanares”, publicado en Madrid el 6 de julio de 1854.

La Década Moderada (1844-1854) acaba con el pronunciamiento del general O’Donnell en Vicálvaro que fue apoyado por los progresistas a través del “Manifiesto de Manzanares”, dando lugar al Bienio Progresista (1854-1856). En el manifiesto los progresistas piden la convocatoria de Cortes Constituyentes que debían establecer un nuevo régimen político. En el mismo se seguiría manteniendo la monarquía de Isabel II pero acabando con el dominio de los moderados. Así, el nuevo régimen se debería caracterizar por un mayor respeto a los derechos individuales (sobre todo libertad de expresión), por un sufragio menos censitario que permitiese el voto de las clases medias (principal base social progresista), por el fin del monopolio de las clases altas en los cargos públicos, por la derogación de la Ley de Ayuntamientos (que establecía la designación de los alcaldes por el gobierno, pasando a ser ahora elegidos por los ciudadanos) y por la supresión de la Guardia Civil que sería sustituida por la Milicia Nacional. Para conseguir el apoyo de las clases bajas, el manifiesto defiende también un descenso de la presión fiscal.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente las bases ideológicas y sociales del Partido Progresista y también el apoyo constante de Isabel II a los moderados, lo cual supuso la caída de su reinado y el inicio del Sexenio Democrático (1868-1874).

Propuesta de examen del curso 2010/2011

 Comentario nº 1:

El documento es una obra pictórica que representa la jura de la Constitución de 1837 por Isabel II al ser declarada mayor de edad en 1843.

La regencia del general progresista Espartero acabó en 1843 con el pronunciamiento del general Narváez que llevó a los moderados al poder y para evitar una nueva regencia se declaró la mayoría de edad de Isabel II a los 13 años de edad. Precisamente, la obra muestra el momento en el que la reina, tras ser coronada, jura la Constitución de 1837, que era la que entonces estaba vigente. Lo más destacado de la obra, aparte de la juventud de la reina, es que la rodean personas de clase alta, precisamente la base social del partido moderado, que tendrá el poder durante la mayor parte de su reinado gracias, entre otras cosas, al apoyo de la reina.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente una de las causas fundamentales del fracaso del reinado de Isabel II y por tanto del inicio del Sexenio Democrático (1868-1874): el apoyo constante de la reina a los moderados marginando al resto de agrupaciones políticas.

Comentario nº 2:

El documento es un fragmento de un texto histórico de tipo jurídico extraído de la renuncia realizada por la regente María Cristina de Borbón en Valencia el 12 de octubre de 1840.

Tras la muerte de Fernando VII en 1833, debido a la minoría de edad de Isabel II, se estableció la regencia de su madre María Cristina de Borbón, que fue apoyada fundamentalmente por los liberales moderados. Frente a ello, los progresistas accedieron al poder con el pronunciamiento de La Granja de 1836, aunque por poco tiempo al ganar los moderados las elecciones en 1838. Por ello, los progresistas se volvieron a pronunciar dirigidos por el general Baldomero Espartero en 1840, recuperando el poder y mandando al exilio a la regente, que es sustituida en el cargo por el citado general. Precisamente, en el texto la regente renuncia a su cargo comunicándolo a las Cortes, aunque indica que lo hace de manera voluntaria sin referirse claramente al golpe de estado progresista. Si lo hace así es debido a la preocupación por el futuro de su hija Isabel, que sí continúa en España. Evidentemente, todos estos acontecimientos generan rencor en la familia real con respecto a los progresistas.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente una de las causas de la preferencia de Isabel II por los moderados marginando del poder al resto de formaciones políticas. El descontento de éstas supondrá la caída del reinado de Isabel II y el inicio del Sexenio Democrático (1868-1874).

Tema 4: El Sexenio Revolucionario (1868-1874): intentos democratizadores

Propuesta de examen del curso 2010/2011

 Comentario nº 1:

El documento es un fragmento de un texto histórico de tipo político extraído de la proclama realizada por el general Prim en Cádiz el 19 de septiembre de 1868.

El reinado de Isabel II (1833-1868) se caracterizó por el apoyo constante de la reina a los moderados. Frente a ello el resto de formaciones políticas firmó el Pacto de Ostende de 1866 que se materializó en el estallido de la Revolución “Gloriosa” de 1868, que supuso el fin de la monarquía isabelina. Precisamente, el documento muestra el inicio de la revolución en Cádiz con una sublevación militar apoyada por los habitantes de la ciudad contra la monarquía de Isabel II, a la que se acusaba de no respetar los derechos individuales establecidos en la Constitución de 1845 y de amparar una corrupción generalizada que ejerció sobre todo la “camarilla”, es decir, los amantes de la reina y los dirigentes moderados. Frente a ello defendían el establecimiento de un gobierno provisional como paso previo para conseguir un régimen democrático basado en los principios de soberanía nacional y sufragio universal.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente el inicio del Sexenio Democrático y su principal problema, la división interna de sus apoyos políticos que provoca una fuerte inestabilidad, de ahí la imprecisión del documento al describir el nuevo régimen democrático.

Comentario nº 2:

            El documento es una obra pictórica titulada “Amadeo I ante el cadáver de Prim”, realizada por Antonio Gisbert en 1870.

La Revolución “Gloriosa” de 1868 supuso el exilio de Isabel II y el establecimiento de un régimen democrático que desde la Constitución de 1869 sería una monarquía. Por tanto, se necesitaba buscar un nuevo rey, eligiendo el general Prim, presidente del Gobierno Provisional, a Amadeo de Saboya. Cuando el rey llega e España conoce la noticia del asesinato de Prim, de ahí la tristeza que muestra el monarca al asistir a su velatorio, pues había perdido a su máximo valedor. En la obra destaca también la soledad del rey mostrando su falta de apoyos, lo que motivará una fuerte inestabilidad política y social que le llevará a abdicar en 1873.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente la causa principal del fracaso del reinado de Amadeo I y, por tanto, del establecimiento de la Primera República (1873-1874).

Tema 5: Proceso de Desamortización y cambios agrarios

Propuesta de examen del curso 2010/2011

 Comentario nº 1:

El documento es un fragmento de un texto histórico de tipo jurídico extraído del Decreto de Desamortización de Mendizábal publicado en la “Gaceta de Madrid”, precedente del actual Boletín Oficial del Estado (BOE) el 21 de febrero de 1836.

El pronunciamiento de La Granja de 1836 supuso el acceso al poder de los progresistas, que ponen en marcha un programa de reformas que se concreta en la Constitución de 1837 y en la Desamortización de Mendizábal de 1836. Precisamente, el documento reproduce parte del decreto desamortizador. En el preámbulo se indica su autor, en este caso el ministro Mendizábal con la sanción de la regente María Cristina de Borbón, y sus objetivos, siendo el principal la disminución de la deuda pública. En el articulado o parte dispositiva del decreto se establece la puesta en venta de los bienes expropiados al clero regular (artículo 1º), exceptuando los de interés histórico-artístico (artículo 2º). Aunque el sistema de venta no se indica, ya que el objetivo era recaudar el máximo por venta para disminuir la deuda pública, se optó por la pública subasta, concentrándose los bienes en manos de la burguesía.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente las características de la desamortización de Mendizábal y cómo el modo en que se realizó provocó la ausencia de reforma agraria y, por tanto, de industrialización.

Comentario nº 2:

El documento es una gráfica de barras que representa la evolución del valor de puesta en venta de los bienes desamortizados en España entre 1836 y 1867, diferenciando entre bienes eclesiásticos y bienes civiles.

En el documento vemos como entre 1836 y 1844, periodo de gobierno progresista, se desamortizan una gran cantidad de bienes sobre todo eclesiásticos, como consecuencia de la desamortización de Mendizábal de 1836 que afectó a los bienes del clero regular y en mucha menor medida a los del Estado. En el siguiente periodo, entre 1845 y 1854, coincidiendo con la Década Moderada, se desamortizan muy pocos bienes, ya que los moderados frenan el proceso hasta que en 1851 la Iglesia Católica, una de sus principales bases sociales, acepta las desamortizaciones a través del Concordato firmado ese año. El nuevo acceso al poder de los progresistas durante el Bienio 1854-1856 produce un nuevo aumento de las desamortizaciones, que afectan por igual a bienes eclesiásticos y civiles. Ello es consecuencia de la Desamortización de Madoz de 1855, que supuso la expropiación de los bienes del clero secular y de los ayuntamientos. Por último, entre 1858 y 1867, el nuevo acceso al poder de los moderados no supone un freno a la desamortización, ya que la Iglesia Católica la admitía y las clases altas fueron las máximas beneficiarias de ella, siendo ambos grupos la base social del Partido Moderado.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente la evolución del proceso de desamortización durante el reinado de Isabel II (1833-1868) y cómo fue impulsado básicamente por los progresistas, aunque los moderados terminaron aceptándolo también.

Propuesta de examen del curso 2009/2010

 Comentario nº 1:

Este documento es un fragmento de un texto histórico de tipo jurídico extraído del Decreto de Desamortización aprobado por Juan Álvarez de Mendizábal en el Pardo el 19 de febrero de 1836.

El pronunciamiento de La Granja de 1836 supuso el acceso al poder de los progresistas, que ponen en marcha un programa de reformas que se concreta en la Constitución de 1837 y en la Desamortización de Mendizábal de 1836. Precisamente, el documento reproduce parte del decreto desamortizador. En el preámbulo se indica su autor, en este caso el ministro Mendizábal con la sanción de la regente María Cristina de Borbón, y sus objetivos, siendo el principal la disminución de la deuda pública. En el articulado o parte dispositiva del decreto se establece la puesta en venta de los bienes expropiados al clero regular (artículo 1º), exceptuando los de interés histórico-artístico (artículo 2º). Aunque el sistema de venta no se indica, ya que el objetivo era recaudar el máximo por venta para disminuir la deuda pública, se optó por la pública subasta, concentrándose los bienes en manos de la burguesía.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente las características de la desamortización de Mendizábal y cómo el modo en que se realizó provocó la ausencia de reforma agraria y, por tanto, de industrialización.

Comentario nº 2:

            Este documento es una tabla estadística realizada por Vicens Vives y que muestra el número de fincas rústicas y urbanas desamortizadas en España entre 1834 y 1856.

El documento diferencia entre desamortización eclesiástica y civil. En cuanto a la primera, vemos como entre 1836 y 1844, período de gobierno progresista, se desamortiza un elevado número de fincas como consecuencia de la Desamortización de Mendizábal de 1836, que afectó a los bienes del clero regular. Entre 1845 y 1854, coincidiendo con la Década Moderada, se frena el proceso desamortizador hasta que en 1851, con el Concordato con el Vaticano, la Iglesia Católica acepta el proceso, de ahí el escaso número de fincas vendidas. Finalmente, entre 1854 y 1856, coincidiendo con el Bienio Progresista, se eleva de nuevo el número de fincas desamortizadas, como consecuencia de la Desamortización de Madoz de 1855, que afectó a los bienes del clero secular. Por lo que se refiere a la desamortización civil, entre 1834 y 1856 se expropian algunos bienes del Estado, afectados por las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz, y sobre todo fincas pertenecientes a las corporaciones, es decir, a los ayuntamientos, afectados por la de Madoz. Si el volumen de fincas civiles es mucho menor que el de eclesiásticas se debe a que las primeras fueron desamortizadas desde 1855 y las segundas desde 1836, registrándose los datos sólo hasta 1856.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente el desarrollo del proceso de desamortización y cómo éste fue llevado a cabo básicamente por los progresistas.

Tema 6: El régimen de la Restauración. Características y funcionamiento del sistema canovista

Propuesta de examen del curso 2009/2010

 Comentario nº 1:

Este documento es un fragmento de un texto histórico de tipo político extraído del artículo “Política Española” publicado por Benito Pérez Galdós en su libro “Antología de artículos” en 1884.

El Sexenio Revolucionario (1868-1874) acabó con el pronunciamiento del general Martínez Campos que supuso la restauración de la monarquía borbónica en la persona de Alfonso XII y el establecimiento del sistema político canovista. Precisamente, el documento critica las bases de este sistema político, indicando, en primer lugar, que era un régimen liberal muy poco democrático en el que el sufragio era muy censitario, de ahí que indique el escaso número de electores. Además, el sistema se basaba en el turnismo de los partidos dinásticos, en el que el ministro de Gobernación, a través de la práctica del encasillado, fijaba los resultados electorales antes de la celebración de las elecciones. Esos resultados se materializaban después gracias a una manipulación del censo introduciendo personas fallecidas y la coacción de los caciques a los lectores. Como consecuencia de ello se producía una alta abstención electoral.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente las características del sistema político de la Restauración y cómo frente a él fueron creciendo las críticas y tomando fuerza los partidos políticos situados al margen del sistema.

Comentario nº 2:

El documento es una tabla estadística que muestra el número de escaños conseguidos por los distintos grupos políticos en el Congreso de los Diputados en las elecciones celebradas entre 1876 y 1886 y que fue publicada por M. M. Cuadrado en su libro “Elecciones y partidos políticos de España”.

El documento muestra a la perfección el turnismo entre los partidos dinásticos, que se basaba en la manipulación electoral. Esta manipulación se aprecia en el hecho de que todas las elecciones son ganadas por el Partido Conservador o por el Partido Liberal, obteniendo muy malos resultados los partidos políticos al margen del sistema (republicanos y otros como carlistas, socialistas y nacionalistas). Además, los resultados son muy artificiales ya que uno de los partidos gana las elecciones con casi todos los diputados para hundirse en las posteriores y recuperarse “milagrosamente” en las siguientes. Este turnismo se mantiene durante todo el periodo con la excepción de las dos primeras elecciones de 1876 y 1879 que son ganadas por el Partido Conservador, ya que entonces se estaban poniendo las beses del nuevo régimen político.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente las características del sistema político de la restauración y cómo éste era un sistema político muy poco democrático, por lo que las críticas hacia él fueron cada vez mayores.

Propuesta de examen del curso 2010/2011

Comentario nº 1:

El documento es una obra pictórica, en concreto un grabado, que representa la entrada de Alfonso XII en Madrid el 15 de enero de 1875.

El fracaso del Sexenio Democrático (1868-1874) debido a la fuerte inestabilidad política y social llevó a la restauración de la monarquía liberal borbónica en la persona de Alfonso XII, que se había propuesto a sí mismo como rey en el Manifiesto de Sandhurst y había sido proclamado tal con un golpe de Estado por el general Martínez Campos en Sagunto a finales de 1874. Precisamente, el documento muestra el momento en el que el nuevo rey llega a Madrid destacando en la obra, por un lado, la alegría generalizada, ya que se esperaba que el nuevo rey iba a acabar con la inestabilidad política y social, y, por otro lado, la fuerte presencia militar, ya que como hemos indicado el rey accedió al trono gracias a un golpe de Estado y además el Ejército fue una de las bases del sistema político de la Restauración.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente el inicio y una de las características del sistema apolítico de la Restauración.

Comentario nº 2:

Este documento es un fragmento de un texto histórico de tipo político extraído del artículo “Política Española” publicado por Benito Pérez Galdós en su libro “Antología de artículos” en 1884.

El Sexenio Revolucionario (1868-1874) acabó con el pronunciamiento del general Martínez Campos que supuso la restauración de la monarquía borbónica en la persona de Alfonso XII y el establecimiento del sistema político canovista. Precisamente, el documento critica las bases de este sistema político, indicando, en primer lugar, que era un régimen liberal muy poco democrático en el que el sufragio era muy censitario, de ahí que indique el escaso número de electores. Además, el sistema se basaba en el turnismo de los partidos dinásticos, en el que el ministro de Gobernación, a través de la práctica del encasillado, fijaba los resultados electorales antes de la celebración de las elecciones. Esos resultados se materializaban después gracias a una manipulación del censo introduciendo personas fallecidas y la coacción de los caciques a los lectores. Como consecuencia de ello se producía una alta abstención electoral.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente las características del sistema político de la Restauración y cómo frente a él fueron creciendo las críticas y tomando fuerza los partidos políticos situados al margen del sistema.

 Tema 7: Guerra colonial y crisis de 1898

Propuesta de examen del curso 2010/2011

Comentario nº 1

El documento es un fragmento de un texto histórico de tipo jurídico extraído del ultimátum a España aprobado por el Congreso de EEUU el 18 de abril de 1898.

En 1895 se inicia la sublevación independentista en Cuba, que se transforma en 1898 en una guerra entre España y EEUU. Precisamente, el documento muestra el momento en que se produce esa transformación. El Congreso de EEUU, es decir, la reunión conjunta del Senado y de la Cámara de Representantes, exige a España la concesión de independencia a Cuba y su retirada de la isla en un plazo de e días, amenazándola con declararle la guerra y justificando su exigencia en la vulneración de los derechos humanos que había supuesto la política de guerra total del general Weyler (campos de concentración y trochas) y en el ataque español al acorazado Maine en el puerto de La Habana.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente el inicio, características y causas de la guerra entre España y EEUU, pero escondiendo los intereses económicos que llevaron a EEUU a declarar la guerra.

Comentario nº 2:

El documento es un fragmento de un texto histórico de tipo jurídico extraído del Tratado de Paz entre España y EEUU firmado en París el 10 de diciembre de 1898.

La sublevación independentista iniciada en Cuba en 1895 se transformó en una guerra con EEUU en 1898 de la que España salió derrotada. Precisamente, el documento reproduce el tratado de paz entre ambos países. En su preámbulo se indica que fue firmado por la regente María Cristina y por un representante de EEUU con el objetivo de dar fin al conflicto. En el articulado se establece la independencia de Cuba bajo protectorado de EEUU (artículo 1), la cesión a EEUU de las islas de Puerto Rico, Vírgenes y Guam (artículo 2) y la venta a EEUU de las Filipinas a cambio de 20 millones de dólares (artículo 3). Si EEUU accede a comprar las Filipinas es debido a su intención de mostrar una actitud moderada y poco ambiciosa ante el resto de potencias europeas.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente las consecuencias de la guerra de 1898 que supuso el fin del imperio colonial español y, por tanto, el inicio de una grave crisis política.

Propuesta de examen del curso 2011/2012

Comentario nº 1:

El documento es una tabla estadística que muestra el número de fallecidos españoles entre 1895 y 1898 en Cuba y Filipinas, clasificándolos según la causa de la muerte y su graduación militar, y está extraída del libro “Historia política de la España Contemporánea” publicado por Manuel Fernández Almagro en Madrid en 1968.

Entre 1895 y 1896 se inician las sublevaciones independentistas en Cuba y Filipinas, que degenerarán finalmente en una guerra contra EEUU en 1898 de la que España saldrá derrotada. La tabla muestra el número de fallecidos españoles tanto en la sublevación independentista como en la guerra con EEUU. En cuanto a la causa de la muerte, la mayoría mueren por la fiebre amarilla u otras enfermedades, indicando, por tanto, la situación de subdesarrollo que sufría el país. Por lo que se refiere a la graduación militar de los fallecidos, llama la atención el elevado número de generales y oficiales, cosa que no sería normal en una guerra convencional. De hecho, si mueren tantos mandos es debido, en primer lugar, a la táctica de guerrillas empleada por cubanos y filipinos, y en segundo lugar, a que la guerra contra EEUU fue básicamente una guerra naval.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente las características de la guerra colonial y de la España de finales del siglo XIX. De hecho, la fuerte derrota frente a EEUU dejó en evidencia el subdesarrollo español y como consecuencia surgen las tesis regeneracionistas y el sistema político de la Restauración entró en crisis.

Comentario nº 2:

            El documento es un fragmento de un texto histórico de tipo político extraído de un discurso pronunciado por Práxedes Mateo Sagasta, presidente del gobierno, en el Congreso de los Diputados, el 23 de febrero de 1899 respondiendo al republicano Manuel Salmerón.

La guerra colonial contra EEUU en 1898 supuso la pérdida de las últimas colonias (Cuba, Puerto Rico y Filipinas) y el inicio de una crisis del sistema apolítico de la Restauración. En el documento el presidente del gobierno defiende su actuación durante la guerra indicando que si rechazó el ultimátum de EEUU y se decidió a entrar en el conflicto lo hizo simplemente por una cuestión de honor. Además, defiende al Ejército de las críticas que estaba recibiendo por la humillante derrota.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente el inicio de la crisis de 1898 y las fuertes críticas al Ejército. Éstas van a provocar su vuelta a la vida política, concretada en golpes de Estado como los de Primo de Rivera en 1923, Franco en 1936 y Antonio tejero en 1981.

Tema 8: La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)

Propuesta de examen del curso 2009/2010

 Comentario nº 1:

El documento es un fragmento de un texto histórico de tipo jurídico, en concreto un decreto aprobado por el general Primo de Rivera y publicado en la “Gaceta de Madrid”, precedente del actual Boletín Oficial del estado (BOE) el 17 de septiembre de 1923.

La crisis del sistema político de la Restauración iniciada en 1898 se fue agravando con el tiempo y provocó finalmente el golpe de Estado del general Miguel Primo de Rivera, que en 1923 establece un régimen dictatorial. Precisamente, el documento muestra cómo se estableció la dictadura. En el preámbulo del decreto, además de indicar su autor (Primo de Rivera), se establece en qué principio se basa para su aprobación, en este caso un Real Decreto que ese mismo día le concedió todos los poderes, mostrando así el apoyo de Alfonso XIII a la dictadura. En cuanto al articulado, el decreto establece una dictadura militar, ya que por un lado se suspenden temporalmente los derechos individuales establecidos en la Constitución de 1876 (artículo 1º) y por otro se establece el estado de guerra y por tanto el dominio político de los militares, que sustituyen a unos gobernadores civiles (artículo 2º) que pierden además su sueldo (artículo 3º).

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente el carácter militar de la dictadura de Primo de Rivera y la principal causa de su caída, ya que aunque en principio iba a tener un carácter temporal los intentos de perpetuarla provocaron la pérdida de sus apoyos políticos y sociales. Además, el apoyo del rey a la dictadura explica que la caída de ésta en 1930 provoque a corto plazo la caída de la Monarquía y la proclamación de la II República en 1931.

Comentario nº 2:

El documento es una fotografía que reproduce al general Miguel Primo de Rivera al frente del Directorio Civil en 1925.

En 1923 el general Primo de Rivera dio un golpe de Estado y estableció un régimen dictatorial en el que podemos distinguir dos etapas: el directorio militar (1923-1925) y el directorio civil (1925-1930). El documento muestra precisamente la formación del directorio civil. Destaca en primer lugar la presencia del rey Alfonso XIII, que aparece sentado en el centro y muestra por tanto su apoyo a la dictadura. Alrededor del rey aparecen los ministros del gobierno, entre ellos el mismo general Primo de Rivera, que sería su presidente, sentado a la derecha del rey. Tanto éste como otros miembros son militares, indicándonos el carácter esencialmente militar de la dictadura. Por último, debemos destacar la presencia de ministros civiles como José Calvo Sotelo (el segundo de pie empezando por la izquierda) y el conde de Guadalhorce (situado detrás del dictador), mostrando la intención de perpetuar el régimen dictatorial.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente las características y etapas de la dictadura de Primo de Rivera y también, como ya vimos en el documento anterior, la causa principal de su caída y de la proclamación de la II República.

Propuesta de examen del curso 2011/2012

Comentario nº 1:

Este documento es un fragmento de un texto histórico de tipo jurídico extraído del Real Decreto de constitución del Directorio Militar, publicado en la “Gaceta de Madrid”, precedente del actual Boletín Oficial del Estado (BOE) el 16 de septiembre de 1923.

El régimen de la Restauración estaba en crisis desde 1898, provocando finalmente el golpe de Estado del general Miguel Primo de Rivera, que el 13 de septiembre de 1923 establece un régimen dictatorial. El documento muestra precisamente el real decreto por el que se estableció la Dictadura. Así, en el artículo 1º se establece un directorio militar presidido por Primo de Rivera y que ejercería el poder ejecutivo y legislativo. Como consecuencia, en el artículo 4º se suprimen los cargos y sueldos del anterior gobierno, con la excepción de los ministros de Estado y Guerra, ya que seguramente serían militares y seguirían desempeñando sus funciones.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente el establecimiento de la dictadura, su carácter militar y, por tanto, una de las características permanentes de la historia contemporánea española: la intervención de los militares en la vida política, que se concreta durante el siglo XIX en los pronunciamientos moderados y progresistas y en el siglo XX en los golpes de Estado de Primo de Rivera, Sanjurjo, Franco y Tejero.

Documento nº 2:

El documento es una fotografía que reproduce una parada militar con los generales Primo de Rivera y Sanjurjo tras la victoria de Alhucemas en 1925.

La crisis del sistema de la Restauración a la que hemos aludido en el documento anterior se vio agravada a partir de 1906 con el inicio de la guerra de Marruecos, en la que las constantes derrotas españolas tuvieron como consecuencia un aumento de las críticas al Ejército. Frente a ello, éste responde interviniendo de nuevo en la vida política, llegando a establecer una dictadura en 1923. El documento muestra el desembarco de Alhucemas en 1925, con el cual se dio fin a la guerra de Marruecos. Por otra parte, en la fotografía queda patente el subdesarrollo del ejército español, ya que predominan los medios de tracción animal frente a los transportes modernos. Esto muestra el subdesarrollo del país que tendría como consecuencia una fuerte conflictividad social, que intenta ser eliminada a través precisamente del establecimiento de la dictadura.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente dos de las causas principales del establecimiento de la dictadura: las críticas al Ejército por la guerra de Marruecos y la fuerte conflictividad social.

Tema 9: La Segunda República (1931-1936)

Propuesta de examen del curso 2011/2012

 Documento nº 1:

Este documento es un fragmento de un texto histórico de tipo jurídico extraído de la Constitución de 1931.

La Constitución es la norma fundamental del Estado y se estructura en dos partes fundamentales: el preámbulo, en el que se indica quién es el autor, sus objetivos y en qué principios se basa; y el articulado, que es su parte dispositiva. Este último se divide a su vez en una parte dogmática, en la que se establecen los derechos y deberes de los ciudadanos y los principios fundamentales del sistema político, y otra parte orgánica, en la que se establece la organización, funcionamiento y competencias de las instituciones del Estado. En este caso el documento muestra varios artículos de la parte dogmática de la Constitución. En el artículo 1º se define al régimen como una República democrática de trabajadores, mostrándonos así la exaltación republicana del texto. Además, como en todo régimen democrático, se establece el principio de soberanía popular y se reconocen unos amplios derechos individuales, entre ellos la igualdad ante la ley que establece el artículo 2º. El artículo 1º, además de indicar que la bandera republicana sería la tricolor, establece también un estado integral, es decir, que hace compatible el mantenimiento del Estado central con las autonomías regionales. Desarrollando este principio, el artículo 4º establece la oficialidad del castellano, pero respetando el resto de lenguas regionales, y en el artículo 11º se establece el procedimiento para acceder a la autonomía. Por último, en el artículo 3º se establece un Estado laico, acabando así con la confesionalidad católica, y como consecuencia de ello el artículo 26º suprime la financiación estatal de la Iglesia y ordena la disolución de los Jesuitas.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente las características de la Constitución de 1931, que estableció un régimen democrático y que inició una serie de reformas como por ejemplo la religiosa y la territorial, que provocaron la oposición de los grupos privilegiados, en este caso Iglesia y Ejército, llevando finalmente al estallido de la Guerra Civil (1936-1939).

Documento nº 2:

Este documento es un fragmento de un texto historiográfico extraído del libro “Causas de la Guerra de España”, publicado por Manuel Azaña en París entre 1939-1940.

Manuel Azaña era el máximo dirigente del partido Izquierda Republicana y fue presidente del gobierno entre 1931 y 1933 y presidente de la República a partir de 1936. En el documento indica que la República fue proclamada pacíficamente y en un ambiente de entusiasmo popular, ya que se esperaba que el nuevo régimen iba a llevar a cabo las reformas que se estaban pidiendo desde la crisis de 1898. Precisamente, en el texto defiende una de estas reformas, la agraria, que debía acabar con la deficiente estructura de la propiedad agraria (minifundismo en el norte y latifundismo en el sur) y con los consiguientes desigualdades sociales.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente la política de reformas llevada a cabo por el gobierno republicano-socialista entre 1931 y 1933, cuya lentitud va a defraudar el inicial entusiasmo popular y va a mantener la situación de subdesarrollo, con la consiguiente conflictividad social, otra de las causas del estallido de la Guerra Civil.

Propuesta de examen del curso 2010/2011

 Documento nº 1:

El documento es un fragmento de un texto histórico de tipo político extraído de una declaración realizada por los obispos españoles ante la aprobación de la Constitución en diciembre de 1931.

El 14 de abril fue proclamada la II República, un régimen democrático y reformista cuyas bases fueron establecidas en la Constitución de 1931 que, entre otras cosas, acabó con la tradicional confesionalidad católica del Estado estableciendo en su lugar un Estado laico. Precisamente, en el documento los obispos critican el establecimiento de ese Estado laico, ya que suponía la exclusión de la religión de la vida pública y su reducción al ámbito privado. Frente a ello, defienden el mantenimiento de la confesionalidad católica del Estado, considerando que con ella se mantenía la libertad religiosa y los privilegios de la Iglesia Católica. Por tanto, el documento muestra la oposición de la Iglesia al nuevo régimen republicano.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente la oposición de los grupos privilegiados a las reformas republicanas, lo que provocó su fracaso y un aumento de la polarización política que dio origen a la Guerra Civil (1936-1939), en la que precisamente la Iglesia Católica fue uno de los principales apoyos de los sublevados.

Documento nº 2:

Este documento es una fotografía que reproduce a un grupo de obreros detenidos por la Guardia Civil tras el fracaso de la revolución producida en Asturias en octubre de 1934.

En las elecciones de noviembre de 1933 triunfó con mayoría simple la CEDA, aunque finalmente fue Alejandro Lerroux y su Partido Radical Republicano el que formó gobierno, ya que las izquierdas consideraban a la CEDA como un instrumento del fascismo. La entrada de ministros de este partido en el gobierno en octubre de 1934 provocó una revolución de los grupos de izquierda, sobre todo en Asturias. El documento muestra precisamente su fracaso, apareciendo un grupo de obreros detenidos por la Guardia Civil. En los obreros destaca su pobreza, debido al fracaso de las reformas republicanas, lo que tiene como consecuencia un aumento de la conflictividad social y de las posturas revolucionarias. Por su parte, la actuación de la Guardia Civil muestra la fuerte represión ejercida por el gobierno, que tendrá como consecuencia la unidad de los partidos de izquierda en el Frente Popular y un aumento por tanto de la polarización política.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente dos de las causas principales del fracaso de la II República y, por tanto, del estallido de la Guerra Civil: el aumento de la conflictividad social y de la polarización política.

Tema 10: Sublevación militar y Guerra Civil (1936-1939)

Propuesta de examen del curso 2013/2014

 Documento nº 1

El documento es una fotografía que muestra el sitio de Madrid durante la Guerra Civil (1936-1939).

El estallido de la Guerra Civil supuso el inicio en los territorios dominados por la República de un proceso revolucionario frente al cual parte de los republicanos defendieron la legalidad democrática, provocando fuerte conflictos entre ambas tendencias. Precisamente, el documento muestra una pancarta realizada por los defensores de la legalidad democrática. En ella aparece el lema “¡No pasarán!”, acuñado por el presidente del gobierno, Giral, y popularizado por la dirigente comunista Dolores Ibárruri “La Pasionaria”. Además, en la pancarta se define a la guerra como una lucha frente al fascismo, sin hacer ninguna referencia al proceso revolucionario. La escena se sitúa en Madrid, uno de los lugares clave de la guerra, objetivo preferente de los franquistas y de la resistencia republicana y que entre noviembre de 1936 y marzo de 1937 fue el principal escenario del conflicto.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, el documento muestra claramente una de las principales fases de la Guerra y la división interna del bando republicano, lo que explica su derrota y el establecimiento de la dictadura franquista (1939-1975).

Documento nº 2

              El documento es un fragmento de un texto histórico de tipo jurídico extraído de un decreto aprobado por el general Francisco Franco Bahamonde en Salamanca el 19 de abril de 1937.

El fracaso del golpe de Estado iniciado en julio de 1936 supuso el inicio de la Guerra Civil entre republicanos y sublevados. En el bando de estos últimos los poderes se fueron concentrando en el general Franco, gracias, entre otras cosas, a medidas como el Decreto de Unificación. Precisamente, en el documento se reproduce el preámbulo y el primer artículo de este Decreto. En el preámbulo se indica que fue aprobado por Franco, con el objetivo de establecer un nuevo régimen político de cara al próximo fin de la Guerra Civil y basándose en un discurso nacionalista radical característico del fascismo. En el artículo 1º se decreta la unificación de Falange Española de las JONS y del Partido Tradicionalista en un partido único denominado Falange Española Tradicionalista de las JONS, que sería dirigido por el mismo Franco. Por tanto, el documento muestra que en el bando sublevado se estaba estableciendo una dictadura próxima al fascismo.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente las características del bando sublevado y el predominio en el mismo de la unidad, factor clave para entender su victoria frente a la división republicana que hemos visto en el documento anterior.

 Propuesta de examen del curso 2011/2012

 Documento nº 1:

            El documento está formado por dos fotografías, la de la izquierda reproduce la entrega de fusiles a la población de Madrid por el gobierno republicano el 18 de julio de 1936 y la de la derecha a los generales Franco, Mola y Cavalcanti en Burgos a principios del conflicto.

El 17 de julio de 1936 se inicia en Marruecos el golpe de Estado que se extiende a la Península el día siguiente. Sin embargo, el golpe fracasa en gran parte del país, lo que provoca que éste quede dividido en dos zonas que se enfrentan en una Guerra Civil. Precisamente, el documento muestra el inicio de esta guerra en cada uno de los dos bandos. La fotografía de la izquierda muestra el momento en el que el gobierno republicano, presidido por Giral, decide armar al pueblo para enfrentarse a los golpistas. Esta población armada se caracteriza por su falta de experiencia militar y en las zonas donde logra triunfar aprovecha las armas para iniciar un proceso revolucionario que provocará la división interna del bando republicano. La fotografía de la derecha reproduce a tres de los máximos dirigentes del golpe de Estado: el general Franco, que lo inicia en Marruecos; el general Mola, que se sublevó en Navarra, centro del carlismo, y organizó el golpe; y el general Cavalcanti, capitán general de Burgos. Todos ellos eran militares africanistas y aparecen rodeados por militares profesionales y un guardia civil, es decir, un ejército con una gran experiencia militar. El único personaje civil que aparece en la fotografía luce una boina, por lo que podemos deducir que es un carlista, uno de los grupos ideológicos que junto a los falangistas apoyan el golpe de Estado.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente dos de las principales causas de la victoria del general Franco en la Guerra Civil y, por tanto, de su dictadura que se mantiene hasta 1975: frente a las divisiones internas y falta de experiencia militar de las milicias republicanas, el bando franquista se caracterizó por su unidad y por contar con un ejército regular muy experimentado.

Documento nº 2:

            El documento es un fragmento de un texto histórico de tipo político extraído de la “Carta colectiva del episcopado español” publicada por los obispos españoles el 1 de julio de 1937.

La victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936 hizo que las derechas optaran por un golpe de Estado como único medio para acabar con las reformas republicanas. Su fracaso supuso el inicio de la Guerra Civil, conflicto en el que los sublevados cuentan con el apoyo de la Iglesia Católica, descontenta por el laicismo de la República y por los ataques que desde el principio de la Guerra sufre por parte de las milicias obreras. Precisamente, en el documento los obispos españoles describen este proceso e indican que los bandos enfrentados eran, por un lado, los sublevados, cuya ideología se basaba en el nacionalismo, la defensa del orden y la paz social y en la realización de una “cruzada” en defensa del cristianismo, y, por otro lado, los republicanos, a los que califica de materialistas y revolucionarios comunistas. Por tanto, con este documento los obispos declaran su apoyo al bando sublevado.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente uno de los principales apoyos del bando sublevado, La Iglesia Católica, que aumentará incluso su importancia durante la dictadura de Franco (1939-1975) dando origen así al llamado “Nacionalcatolicismo”.

Propuesta de examen del curso 2010/2011

 Documento nº 1:

El documento es un fragmento de un texto histórico de tipo político extraído del manifiesto publicado por el general Francisco Franco Bahamonde en Tetuán el 17 de julio de 1936.

El 17 de julio de 1936 se inicia un golpe de Estado en el protectorado español de Marruecos contra el régimen republicano por parte del general Franco, extendiéndose a la Península al día siguiente y cuyo fracaso da origen a la Guerra Civil. Precisamente, el documento muestra el inicio de ese golpe de Estado. En el manifiesto Franco anima al ejército peninsular a sumarse al golpe de Estado iniciado por el Ejército colonial, utilizando para ello un discurso nacionalista radical característico del fascismo. Además, el objetivo del golpe sería acabar con la fuerte conflictividad social y política de la que culpa al mismo gobierno republicano.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente las causas e inicio de la Guerra Civil y su principal consecuencia: el establecimiento de una dictadura militar con una base ideológica próxima al fascismo.

 Documento nº 2:

Igual al documento nº 1 del curso 2011/2012.

Tema 11: La Dictadura Franquista

Propuesta de examen del curso 2010/2011

Documento nº 1

El documento es un fragmento de un texto histórico de tipo jurídico, extraído del “Fuero de los Españoles”, publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el 18 de julio de 1945.

La victoria franquista en la Guerra Civil (1936-1939) supuso el establecimiento de una Dictadura muy próxima al fascismo. Sin embargo, la derrota de las potencias fascistas del Eje en la II Guerra Mundial (1939-1945) hizo que el régimen intentara dar una apariencia más democrática a través de la aprobación de varias Leyes Fundamentales. Una de ellas es el “Fuero de los Españoles” que, como nos indica el preámbulo, fue elaborado por las Cortes y sancionado por Francisco Franco Bahamonde, con el objetivo de establecer los derechos y deberes de los ciudadanos y basándose para ello en la Ley Constitutiva de las Cortes de 1942 y en la acumulación de todos los poderes en Franco (Jefe de Estado, máxima autoridad militar y poderes ejecutivo y legislativo). De hecho, en el articulado podemos ver cómo sigue existiendo el régimen dictatorial. Así, el artículo 2 establece una característica común a toda dictadura: el deber de los ciudadanos de obedecer a las autoridades, y también dos características propias del fascismo, como son el nacionalismo radical y el culto al líder. Como consecuencia, los derechos concedidos a los ciudadanos están muy limitados, como indica la limitada libertad de expresión establecida en el artículo 12 y la limitación general de derechos establecida en el artículo 33.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente las características fundamentales del régimen franquista, que en esencia fue una dictadura, y su evolución ideológica, ya que el inicial dominio fascista queda limitado a partir de 1945 con una creciente importancia del componente católico.

Documento nº 2

El documento es un fragmento de un texto histórico de tipo político extraído de un discurso pronunciado por Franco en las Cortes el 22 de noviembre de 1966.

El desarrollo socioeconómico de España en los años 60 supuso un crecimiento de la oposición a la Dictadura, frente a lo cual ésta intenta dar una apariencia democrática a través de medidas liberalizadoras como la Ley Orgánica del Estado y la Ley de Prensa, ambas aprobadas en 1967 pero preparadas desde el año anterior. Precisamente, dentro de esta preparación se enmarca el discurso de Franco, en el que defiende que su régimen era en realidad una democracia ya que había proporcionado bienestar a la población gracias al “Desarrollismo” y además el pluralismo político no era en su opinión una característica de la democracia, sino más bien un problema ya que los partidos políticos eran una fuente de división y conflictividad. Por tanto, pese a los argumentos del dictador, el texto muestra que el régimen continuaba siendo una dictadura, ya que sin pluralismo político no hay democracia.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente las características de la última fase de la Dictadura Franquista y las causas de su hundimiento dando lugar al proceso de Transición a la Democracia (1975-1982).

Propuesta de examen del curso 2011/2012 y 2012/2013

Documento nº 1

El documento es una obra pictórica titulada “Alegoría de la Victoria”, realizada a partir de 1939.

La creciente conflictividad social y polarización política durante la II República (1931-1936) llevó al general Francisco Franco Bahamonde a dar un golpe de Estado, cuyo fracaso originó la Guerra Civil (1936-1939), en la que finalmente vencen los sublevados. Precisamente, el documento pretende celebrar esa victoria. En primer plano aparece el general Franco de forma idealizada y vistiendo uniforme militar, indicando lo primero el culto al líder característico del fascismo y lo segundo el carácter militar de la Dictadura. En la parte inferior izquierda vemos el nuevo escudo de España, con el Águila de San Juan de los Reyes Católicos, lo que nos indica otra característica fascista, el nacionalismo radical. Debajo del escudo está el último parte de guerra de Franco, mostrándonos así el constante recuerdo que del conflicto se lleva a cabo en la Dictadura como fuente de su legitimidad. Por último, en el fondo aparecen soldados que llevan las banderas de los grupos ideológicos o “familias” que apoyaban la Dictadura: la monárquica roja, amarilla y roja, la tradicionalista con el Aspa de San Andrés y la falangista roja y negra, además de la verde marroquí en alusión a las tropas coloniales.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente las características y bases ideológicas de la Dictadura Franquista, la intervención constante de los militares en la vida política de la España Contemporánea y, por último, el mantenimiento a lo largo de la Dictadura de la división entre las “Dos Españas”, que no acaba hasta la Transición a la Democracia.

 Documento nº 2

El documento es un fragmento de un texto histórico de tipo jurídico extraído de las “Normas para la escuela primaria”, aprobadas el 6 de mayo de 1939.

La política de reformas llevadas a cabo por el régimen republicano provocó la oposición de los grupos privilegiados, que temían la pérdida de sus privilegios, entre ellos la Iglesia Católica que, frente al laicismo republicano, se convierte en uno de los principales apoyos del régimen franquista, tanto durante la Guerra Civil (1936-1939) como durante el resto de la Dictadura (1939-1975) hasta dar lugar al llamado “nacionalcatolicismo”. Precisamente, el documento reproduce las normas establecidas por Franco tras su victoria en la guerra para la organización de las escuelas con el objetivo de acabar con la escuela laica republicana, tal y como indica en el preámbulo. Para ello, el articulado establece la recuperación de toda la simbología religiosa en las aulas: imágenes del Crucificado (norma 1) y de la Inmaculada (norma 4), y además establece el uso del saludo católico (norma 4) y la asistencia obligatoria a misa los domingos (norma 7). Junto a los principios católicos destacan también los fascistas, estando presente el culto al líder (obligatoriedad del retrato de Franco en las aulas establecida en la norma 2), el nacionalismo radical (ceremonia de izado de la bandera y entonación del himno establecida en la norma 6) y la existencia de organizaciones juveniles (norma 7).

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente las dos principales bases ideológicas del Franquismo, el fascismo y el nacionalcatolicismo.

Tema 12: El proceso de Transición a la Democracia y la Constitución de 1978. Los gobiernos democráticos

Propuesta de examen del curso 2012/2013

 Documento nº 1

El documento es una fotografía que muestra a los cuatro primeros presidentes democráticos del reinado de Juan Carlos I.

Tras la muerte del general Francisco Franco Bahamonde en noviembre de 1975, su sucesor inicia, con el consenso de las principales formaciones políticas del país, un proceso de Transición que consigue finalmente asentar un sistema democrático consolidado. Precisamente, el documento muestra a los cuatro primeros presidentes de esta nueva democracia. De pie en el centro vemos a Adolfo Suárez, presidente del gobierno entre 1976 y 1981 por la Unión de Centro Democrático (UCD). A la derecha encontramos a Leopoldo Calvo Sotelo, presidente por el mismo partido entre 1981 y 1982, y a la izquierda a Felipe González, presidente del gobierno entre 1982 y 1996 por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Finalmente, sentado en primer plano y ajeno a la conversación de los tres primeros está José María Aznar, presidente del gobierno entre 1996 y 2004 por el Partido Popular (PP). Por tanto, la fotografía muestra la alternancia normalizada en el poder de las fuerzas políticas de centro, izquierda y derecha y las dos generaciones de políticos de la democracia: los que participaron en la Transición (los tres primeros) y los que acceden al poder cuando ésta ya está consolidada (caso de Aznar, por ello al margen de la conversación).

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente la evolución política de la Transición y los gobiernos democráticos entre 1976 y 2004 y la consolidación de la Democracia en nuestro país mostrada por la alternancia normalizada de las distintas opciones políticas en el poder.

Documento nº 2

            El documento es un fragmento de un texto histórico de tipo político extraído del discurso pronunciado por José María Aznar en su sesión de investidura como presidente del gobierno en el Congreso de los Diputados el 3 de mayo de 1996.

Con la aprobación de la Constitución en 1978, el fracaso del golpe de Estado el 23 de febrero de 1981 y el triunfo del PSOE en las elecciones generales de 1982, la democracia española se consolida definitivamente. Tras 14 años de gobierno socialista, en 1996 el Partido Popular de José María Aznar vence por mayoría simple las elecciones, gobernando con el apoyo de los grupos nacionalistas conservadores. Precisamente, el documento muestra el momento en el que Aznar va a ser elegido presidente del gobierno por el Congreso de los Diputados. En su discurso, Aznar solicita la confianza de la cámara y apuesta decididamente por el diálogo con el resto de formaciones políticas, ya que no contaba con mayoría absoluta, destacando la importancia de su victoria tras el largo periodo socialista para la consolidación de la democracia a través de una alternancia normalizada.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente la victoria por mayoría simple del PP en las elecciones de 1996 y la consolidación de la democracia en nuestro país con la alternancia normalizada ya vista en el documento anterior.

Propuesta de examen del curso 2011/2012

 Documento nº 1

            El documento es una fotografía que muestra la entrada del teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero en el Congreso de los Diputados durante el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.

Tras la muerte del general Francisco Franco Bahamonde en noviembre de 1975, se inicia un proceso de Transición a la Democracia que, aunque consolidado en parte con la aprobación de la Constitución de 1978, tuvo el importante problema de los deseos involucionistas de parte del Ejército. Este problema cristalizó en el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, que consistió en la ocupación del Congreso de los Diputados por Tejero y con la ocupación militar de la ciudad de Valencia por parte del general Milans del Bosch. Precisamente, el documento muestra a Tejero acompañado de guardias civiles en la tribuna del Congreso, mostrando así el intento de acabar con la fuerza de las armas con el régimen político democrático en la sede precisamente de la soberanía nacional: el parlamento.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra claramente el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, cuyo fracaso supuso la consolidación de la democracia en nuestro país, y uno de los principales problemas de la Transición: los deseos involucionistas de parte del Ejército. Además, nos muestra una de las características constantes de la historia contemporánea de nuestro país: el intervencionismo de los militares en la vida política, que se concreta en el siglo XX en los golpes de Estado de Primo de Rivera (1923), Sanjurjo (1932), Franco (1936) y Tejero (1981).

Documento nº 2

El documento es un fragmento de un texto histórico de tipo político extraído del discurso de investidura pronunciado por Felipe González y publicado en el periódico “ABC” el 1 de diciembre de 1982.

El proceso de Transición a la democracia iniciado tras la muerte del general Franco en 1975 se puede dar por concluido en 1982 con la victoria en las elecciones generales del PSOE. Precisamente, el documento muestra el momento en el que su máximo dirigente, Felipe González, es nombrado presidente del gobierno. En su discurso, asegura que el nuevo gobierno iba a cumplir la ley, algo evidente pero que se quiere dejar claro frente a los temores de la derecha a que optara por una política más de izquierdas que cambiara el sistema político. Además, indica su intención de consolidar la democracia frente a los que la atacaban a través de la violencia, en alusión al reciente golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 y a los atentados de grupos terroristas como ETA. El otro gran objetivo de su gobierno sería lograr la incorporación a la Comunidad Económica Europea (CEE), cosa que conseguirá en 1986. Por último, indica su intención de revisar el ingreso en la OTAN realizado por el anterior gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo, con la oposición, entre otros del PSOE. Sin embargo, una vez en el gobierno, el PSOE confirmará este ingreso, decisión que ya se apunta en este discurso, ya que habla de revisar, no de anular.

En cuanto a la justificación de su relación con el tema, este documento muestra los principales problemas de la Transición (golpismo por una parte del Ejército, terrorismo) pero también la consolidación de la Democracia con el acceso normalizado al poder de uno de los partidos perdedores de la Guerra Civil.

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LA VILLA DE FIÑANA EN ÉPOCA MORISCA: GUERRA Y ESCLAVITUD (1489-1582)

Extracto del artículo: Carlos Javier GARRIDO GARCÍA, La esclavitud morisca en el Reino de Granada. El caso de la villa de Fiñana (1569-1582)”. Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos (Sección Árabe-Islam), 50 (2001), pp. 107-131.

“Traje de casa de las mujeres y niñas moriscas de Granada”. Dibujo de Christoph Weiditz (1529)

Introducción

A raíz del levantamiento de los moriscos del reino de Granada en la navidad de 1568, éste se convirtió en escenario de la principal causa de entrada en la esclavitud de la época moderna: la guerra. Así, los moriscos capturados fueron objeto de esclavización por sus captores desde el primer momento, pese al vacío legal inicial existente debido a que legalmente los moriscos eran cristianos, hecho que en principio hubiera impedido su esclavización por guerra, limitada por los teóricos cristianos desde el medievo a los infieles.

En todo caso, tras una fuerte polémica y consultas a los eclesiásticos, Felipe II admitió la esclavización de los moriscos como rebeldes a su Corona y renegados del cristianismo, que nunca habían profesado sinceramente, con la sola limitación de que los varones menores de 10 años y medio y las mujeres menores de 9 años y medio no serían esclavizados, sino sujetos a administración de un castellano hasta cumplir los 20 años de edad, en que quedaría disuelto todo vínculo de dependencia.

La dureza del enfrentamiento, su extensión temporal y geográfica y la enorme presión desplegada por los castellanos, hicieron que el número de capturas fuera muy elevado, habiéndose estimado entre unas 25.000 y 30.000, lo que supuso que el Reino de Granada se convirtiera en una de las principales zonas de aprovisionamiento de mano de obra esclava de la península. También para el mismo Reino la guerra supuso la explosión del fenómeno esclavista, antes bastante limitado, aumentando hasta cotas antes desconocidas, debido a la enorme oferta y el consiguiente bajo precio.

Sin embargo, esta situación no tuvo continuidad, debido a las sucesivas órdenes de expulsión dictadas por la Corona y a la exportación en busca de un mayor beneficio y fomentada por las prohibiciones, de las personas esclavizadas a otras zonas peninsulares, en especial a la Baja Andalucía.

El fenómeno de la esclavitud morisca en el Reino de Granada ha sido ya objeto de un buen número de estudios, desde que el profesor Cabrillana iniciara en los 70 esta vía investigadora con sus estudios sobre el fenómeno en Almería. Con posterioridad, se han ido sumando otra serie de obras de distinto valor, grado de profundización y extensión temporal, dedicadas a los casos de Málaga, Almería, Guadix, Huéscar y Granada.

Objetivo y fuentes

En este artículo nos vamos a ocupar del fenómeno en el caso de la villa de Fiñana y su tierra, una zona rural duramente afectada por la guerra y que ocupará un papel secundario en el mercado esclavista. Hemos dividido el estudio en 4 partes, analizando en la primera la evolución histórica de la zona desde su conquista en 1489 hasta la rebelión de 1568. Pasamos después al análisis de la rebelión en la zona y de la participación de sus vecinos en el mercado esclavista de Guadix durante el periodo bélico, ya que en esa ciudad se refugiaron la mayor parte de los mismos.

En el siguiente capítulo analizaremos el nacimiento del mercado de esclavos moriscos en Fiñana a raíz del final de la guerra y el retorno de los refugiados, extendiendo nuestro análisis hasta la década de 1580 para poder valorar el grado de continuidad del fenómeno.

Como fuentes hemos utilizado los protocolos notariales, tanto de Guadix para el período bélico, como de Fiñana para la época posterior (escribanía de Francisco de Ortega), limitándonos en ellos al análisis de escrituras de horro y compraventa.

La villa de Fiñana y su Tierra en época mudéjar-morisca: orígenes socioeconómicos de la rebelión

La conquista castellana

La villa de Fiñana y los lugares de Abla y Abrucena pasaron a manos castellanas en diciembre de 1489 en el marco de la política de capitulaciones que tras el final del sitio de Baza posibilitó la caída del reino del Zagal a cambio del establecimiento del estatus mudéjar para sus habitantes, que mantenían así sus propiedades, justicia y religión. En todo caso, según el profesor Espinar Moreno, en el caso que nos ocupa la rendición no fue pacífica, produciéndose enfrentamientos con las tropas cristianas.

Sin embargo, esas escaramuzas no sirvieron para que no se siguiera la tónica general de las capitulaciones en la zona, índice claro de su poca importancia. En este caso, como en el resto de las localidades entregadas por capitulación, tuvieron un papel muy destacado las élites musulmanas locales, que pasarán ahora al campo del colaboracionismo, a cambio de lo cual recibirán mercedes de los castellanos ya desde el mismo momento de las capitulaciones.

La sublevación de 1490

Esta actuación de las élites musulmanas produjo la insatisfacción de la población, que las acusaba de haberse vendido a los castellanos a cambio de compensaciones particulares de carácter económico. Este hecho, unido a la resistencia de Boabdil, hizo que la población musulmana antes obediente al Zagal comenzara a conspirar contra los castellanos. En el caso de Fiñana, el levantamiento se produjo en julio-agosto de 1490 y se vio fomentado por la proximidad de las tropas de Boabdil que actuaban en las Tahas de Andarax, Marchena y Alboloduy, alcanzando un grado especialmente virulento. Los mudéjares se enfrentaron a la guarnición castellana de la fortaleza, que, auxiliada por las tropas de don Diego López Pacheco, acabó sofocando la revuelta.

La represión posterior determinó para los mudéjares de la villa la pérdida de su libertad y de sus bienes, al mismo tiempo que el rey Fernando como medida preventiva ordenaba evacuar la población mudéjar de Baza, Almería, Guadix, Almuñécar y las demás poblaciones fortificadas, entre ellas Fiñana. Tras ello comenzaron las pesquisas reales acerca de las responsabilidades de la población en la insurrección, nombrándose para ello al licenciado Romero el 20 de diciembre de 1490.

El repartimiento de Fiñana

Sus conclusiones debieron ser favorables para parte de los mudéjares, ya que el 29 de septiembre de 1492 los Reyes Católicos ordenan al corregidor de Granada y al secretario real Fernando de Zafra que comenzaran a repartir los bienes de Fiñana entre los mudéjares que desearan volver a sus hogares, reservando 60 vecindades para los castellanos que habían de encargarse de guarecer la fortaleza, a cuyo mando se puso a don Álvaro de Bazán.

Así comenzaba el proceso repoblador de la villa, fruto del cual fue la configuración de una población mixta castellano-mudéjar, al contrario que en las localidades de Abla y Abrucena, donde gracias a su mantenimiento de la lealtad para con los castellanos consiguieron mantenerse en el status definido en las capitulaciones. Sin embargo, la repoblación no estuvo exenta de dificultades, debidas como en el resto de la zona al exceso de mercedes reales y, en el caso particular de Fiñana, por tener que asentar también a un buen número de mudéjares. Así, la caótica situación del reparto obligó a su reforma e inspección por Diego Fernández de Iranzo en 1495.

Las conversiones

El status mudéjar de la población musulmana de la zona, tanto de la asentada en la repoblada Fiñana como en Abla y Abrucena, fue cada vez más puesto en entredicho por los castellanos, hasta que en 1499 su reiterado incumplimiento por parte de los mismos provoque la sublevación de parte del Reino y, con ello, su conversión al cristianismo, pasando por tanto al status morisco. Se iniciará así una nueva época para el Reino y para la zona que nos ocupa, determinada por una represión dispar según la época sobre los nuevos cristianos de cara a conseguir su conversión sincera y por el asentamiento definitivo de las autoridades civiles y eclesiásticas castellanas, que serán las encargadas de llevar a cabo esa represión sobre la mayoritaria población morisca.

Organización civil y eclesiástica

Por lo que respecta a la organización civil, en Fiñana se establecerá un concejo dominado por los castellanos, aunque con participación como intermediarios de la población morisca de las élites colaboracionistas, en especial de la familia Bazán.

Este concejo tendría como director al corregidor de Guadix, lo que llevará a importantes problemas jurisdiccionales con el Concejo accitano por temas jurisdiccionales, y extendería su jurisdicción sobre las localidades de Abla y Abrucena, donde los moriscos mantendrán cierto nivel de autonomía, concretada en la figura de los alguaciles, cargos que por lo general recaerán en colaboracionistas.

Por lo que respecta a la organización eclesiástica, ya con la repoblación de 1492 se estableció una iglesia en Fiñana para el servicio de los repobladores en el edificio antes ocupado por la mezquita principal de la villa, cuyas propiedades, además de 4 casas y 3 cármenes, pasarían a la Iglesia y a sus beneficiados y sacristanes, perteneciendo jurisdiccionalmente desde 1493 a la Diócesis de Guadix.

En todo caso, la estructuración eclesiástica de la zona vendrá de la mano de las conversiones mudéjares y de la consiguiente Bula de Erección de Beneficios y Sacristías del Obispado de Guadix de 1505. Por la misma se establecían en la Iglesia Parroquial de Santa María y su anexa Iglesia de Santiago, ambas de Fiñana, 3 beneficios y 2 sacristías, en la Parroquial de Santa María de Abla 2 beneficios y 1 sacristía y, finalmente, en la Parroquial de Santa María de Abrucena 1 beneficio y 1 sacristía. Para el mantenimiento de las Iglesias y de los eclesiásticos a ellas adscritos se les cedieron, además de parte de los diezmos, los bienes habices antes pertenecientes a las mezquitas.

La presión aculturadora y socioeconómica

La represión desplegada por las autoridades castellanas sobre las manifestaciones religiosas y culturales de los moriscos, intensificada en la zona desde el Sínodo de Guadix de 1554 y a nivel de todo el Reino desde 1565-66 se ha considerado siempre como la principal razón de las tensiones entre las comunidades castellana y morisca. Ello, siendo cierto, ha escondido las tensiones económicas entre ambas comunidades, tensiones que también coadyuvaron, y en un grado nada despreciable, a la rebelión morisca de la navidad de 1568.

Ya el profesor Garrad llamó la atención sobre la crisis de la industria sedera del Reino y los profesores Vincent y Domínguez Ortiz sobre la revisión de los títulos de propiedad de los moriscos desde 1559 por el doctor Santiago. Por nuestra parte, en otras ocasiones ya hemos puesto de manifiesto la oposición existente en las zonas repobladas por castellanos entre unas élites castellanas con amplias propiedades rústicas y una población morisca que las cultivaba en unas condiciones cada vez peores dado el aumento demográfico de la época y la tendencia por parte de los castellanos a acaparar arrendamientos y censos para desarrollar prácticas de subarriendo a los moriscos. Pero este fenómeno no se verá limitado tan sólo a las zonas repobladas sino también a su interland morisco, en el cual los castellanos, bien los pocos residentes en las localidades moriscas (sobre todo los eclesiásticos) o bien los procedentes de las localidades repobladas, tenderán también a la acumulación de propiedades y formas de explotación en perjuicio de los moriscos.

Fiñana y su Tierra en 1568 según el apeo

Todo ello vamos a poder comprobarlo para la zona que nos ocupa gracias al Libro de Apeo de Guadix, Marquesado del Cenete y Fiñana que, realizado en 1571 para la repoblación tras la expulsión de los moriscos, nos ofrece los datos sobre población y propiedades de la zona en vísperas de la rebelión, por tanto en la fase final del proceso.

En las tres localidades de la zona había un total 589 casas para igual número de vecinos, de los que la mayoría (468 vecinos, 79.5 %) correspondían a moriscos, mientras que los castellanos suponían un contingente importante sólo en la repoblada Fiñana, donde se asentaban 100 vecinos castellanos, el 40 % de su población total. Frente a su menor valor demográfico, los castellanos desarrollarán un fuerte movimiento de acumulación de propiedades.

Así, poseerán el 63.6 % de los hornos de pan, el 50 % de los molinos de aceite, el 30 % de las tierras de regadío, el 67.6 % de las de secano, el 42.7 % de las viñas y el 58.5 % de la seda. Sólo en los casos de los molinos de pan, las huertas y el aceite los castellanos tendrán un porcentaje inferior al de su volumen demográfico, seguramente por su menor inclinación a esas actividades productivas. Además, muchas de las propiedades que en el apeo eran definidas como de moriscos estaban hipotecadas por censos en favor de castellanos (sobre todo la Iglesia y el oligarca local don Diego de Bazán) o bien eran propiedad de castellanos cedidas a los moriscos en censo perpetuo, error que será semilla de numerosos pleitos. A ello hemos de unir que la situación contraria, es decir, que los moriscos tuvieran censos o hipotecas sobre bienes de los castellanos, se califica en el apeo como inexistente.

Como vemos, la oposición entre castellanos y moriscos no se limitó a los aspectos religioso-culturales sino que los socio-económicos debieron jugar un papel crucial en el estallido de la rebelión de 1568, cuya incidencia en la zona pasamos a analizar.


La rebelión de los moriscos en Fiñana y su Tierra. La participación en el mercado esclavista de Guadix

La rebelión morisca

Favorecidos por los factores ya citados y por la cercanía con las Alpujarras y la relativa lejanía con respecto a núcleos importantes de población castellana, tales como Guadix y Almería, el día 27 de diciembre de 1568 se alzaron los moriscos de los lugares de Abla y Abrucena, animados por dos cuadrillas de monfíes enviadas por El Gorri, capitán del partido de Ohanes. Como en casi todos los lugares levantados, los moriscos “mataron los christianos que pudieron haber a las manos”, además de profanar y saquear las Iglesias.

Una vez sublevadas ambas localidades, el objetivo principal era dominar la estratégica villa de Fiñana y ocupar su fortaleza “porque sabían que no había gente de guerra dentro”, lo que cortaría la importante vía de comunicación entre Guadix y Almería. Así, mientras mujeres y niños marchaban camino de la Alpujarra, los monfíes y rebeldes tomaron camino de Fiñana con ánimo de sublevar a sus vecinos moriscos como paso previo para ocupar la fortaleza. Sin embargo, éstos se negaron a sublevarse, hecho en el que hubo de pesar bastante el mayor grado de aculturación de su población, que desde hacía casi ochenta años compartían su vida con un número casi igual de cristianos viejos.

Si bien este primer intento de sublevar la villa fue infructuoso, la situación de los castellanos se hizo cada vez más complicada, sobre todo desde que en enero de 1569 se sublevara el Marquesado del Cenete, con lo que, a la vez que acababa rodeada por los sublevados, el apoyo por parte de Guadix se vería menoscabado. En todo caso, la resistencia morisca en el Cenete acabó pronto, lo que alivió un tanto la situación, hasta que en mayo se vuelva a recrudecer la presión sobre la villa.

Tal fue el grado de inseguridad entre la población que incluso el día 12 de ese mes el beneficiado y mayordomo de la Iglesia Parroquial, Juan Díaz, comparece ante el Cabildo Municipal, diciendo “que ya a vuestras merçedes les consta quan peligrosa está la tierra a cavsa del lebantamiento de los moriscos deste Reyno y como an puesto campo sobresta villa y a cabsa desto yo e hecho fortificar la dicha Iglesia y saben vuestras merçedes que entrella y la fortaleza desta villa está el mesón y la hazera de casas que con él están pegadas, lo qual es gran padrastro y estorvo para que la dicha Iglesia, ques muy buen templo y nuevo y en que se a gastado mucha suma, no puede ser socorrida de la fortaleza con los tiros de pólvora, y por esto y por estar el dicho mesón y casas tan juntas a vn lado de la dicha Iglesia que pueden saltar desde los terrados de las dichas casas y mesón al tejado de la dicha Iglesia…”, por lo que pedía que las citadas edificaciones fueran demolidas. Tras las preceptivas informaciones de testigos, finalmente el Cabildo accedió a la petición del beneficiado el día 1 de junio, pocos días antes de que se produjera el segundo y último intento morisco de ocupar la fortaleza de Fiñana.

Las fuerzas moriscas, al mando de El Maleh, sabían de la importancia estratégica de su ocupación “por ser el paso de las escoltas que iban con bastimentos al campo del marqués de los Vélez”. Así pues, llegó El Maleh a Fiñana, sublevando a sus vecinos moriscos, que envió a la Alpujarra, y, no pudiendo ocupar la fortaleza, se cebaron, pese a los desvelos de su beneficiado, en la Iglesia y, seguramente, en el saqueo del resto de la población, tras lo cual se retiraron de nuevo a la Alpujarra. Poco después de huido El Maleh llegó el socorro castellano desde Guadix, con Francisco de Molina al mando de 800 arcabuceros y 2 estandartes de caballos, que volvieron a esa ciudad tras dejar gente de guerra en la fortaleza. Con ello se alejaba casi definitivamente el peligro de perder la fortaleza de Fiñana, más aún cuando don Juan de Austria ponga a su cargo al capitán Juan Pérez de Vargas, al mando de “una compañía de infantería y algunos caballos”.

El botín de guerra

Puede que durante todas estas acciones bélicas las milicias castellanas, bien locales o bien foráneas de refuerzo, realizaran algunas capturas de moriscos, sobre todo de varones combatientes, ya que las mujeres y los niños, como vimos, nada más realizado el levantamiento, fueron enviados a la Alpujarra. En todo caso, las capturas serían muy limitadas ya que como vimos los castellanos se limitaron a defenderse y evitaron perseguir a los moriscos en su huida. Sería posteriormente, una vez asegurada la fortaleza, cuando la milicia asentada en ella comience a efectuar un mayor número de capturas, fruto de expediciones de saqueo por la zona, como nos informa Mármol Carvajal al referir como el capitán al cargo de la fortaleza salió algunas veces de ella, haciendo “buenos efectos por aquella comarca”.

Refugiados en Guadix

En cualquier caso, durante la guerra la villa de Fiñana no se convirtió en uno de los centros del mercado esclavista, como fue el caso de localidades como Guadix, Almería o la misma capital del Reino. Ello se debió a que su cercanía con la zona rebelada y la inseguridad que crearon en la población los dos intentos de ocupación de la villa, hizo que ésta se transformara en una simple guarnición militar, refugiándose sus vecinos en otras localidades más seguras, sobre todo en Guadix.

Así, sus dos escribanos del número pasarán a residir en esa ciudad, en el caso de Francisco de Ortega nos consta su avecindamiento en la misma hasta que en 1571 retorna a ejercer su oficio en Fiñana, y en el de Alonso de León, éste conseguirá mantener su oficio aunque ejerciéndolo como de Guadix en los años 1570-1572, encontrándolo de nuevo ejerciendo la escribanía de Fiñana en 1575. A ello hemos de unir la presencia de vecinos de Fiñana en la capital diocesana como padrinos en bautismos de moriscos de la Parroquia de Santa Ana y la pérdida de la organización eclesiástica de la zona provocó que incluso a un niño morisco capturado tan sólo se le pudiera echar en Fiñana el agua bautismal, mientras que ya en Guadix “se le hizieron las solemnidades y se le puso el Sancto Olio y Chrysma”, bien fuera por la ausencia de sacerdote o porque el saqueo de la Iglesia por los moriscos había provocado la ausencia de los medios materiales necesarios para realizar la ceremonia completa.

Los vecinos de Fiñana en el mercado esclavista de Guadix

La ausencia de escribanos e incluso de población hizo que las capturas realizadas durante la guerra en Fiñana fueran trasladadas a poblaciones cercanas para su venta, como pudo ser el caso de Almería y, sobre todo, el más cercano y de ruta más segura de Guadix. A través del análisis de los protocolos notariales accitanos hemos constatado la presencia de vecinos de Fiñana, la mayoría de ellos estantes en Guadix, en su mercado esclavista entre los años 1569 y 1571, habiendo encontrado un total de 17 escrituras de compraventa y 2 de horro.

Por lo que se refiere a las escrituras de compraventa, en ellas predominan los casos en los que vecinos de Fiñana se desplazan a Guadix para vender sus capturas o que habiéndose refugiado aquí con ellas proceden a venderlas. Así, del total de compraventas en 8 ocasiones (47.1 %) el esclavo o esclava lo vende un vecino de Fiñana y lo compra otro de Guadix, y en 2 casos (11.8 %) el comprador es forastero. Sin embargo, su actividad no se limitará a la venta, sino también a la compra a forasteros/milicianos (2 casos, 11.8 %) o a accitanos (1 caso, 5.9 %), e incluso encontramos 4 casos (23.5 %) en los que tanto comprador como vendedor son vecinos de Fiñana, índice claro de la abundancia de vecinos de la misma en la ciudad, bien fueran refugiados o milicianos.

En cuanto a la evolución cronológica de las compraventas, 3 se producen en 1569, 8 en 1570 y 6 en 1571. El bajo número de 1569 se puede deber a que la mayor inseguridad de la zona en ese año evitara buena parte de los desplazamientos a la capital diocesana para la venta de las capturas. En 1570, un aumento de la seguridad y de las mismas capturas ayudaría al crecimiento del número de desplazamientos, mientras que en 1571 el número vuelve a descender, hecho explicable por la reapertura del mercado local en Fiñana, con la vuelta de uno de los escribanos (que pasa a registrar escrituras de compraventa, como veremos en el siguiente epígrafe) y de la mayoría de los refugiados.

Objeto de esas 17 escrituras de compraventa serán un total de 19 esclavos y esclavas moriscos, de los que 10 (52.6 %) son varones y 9 (47.4 %) mujeres, porcentaje por tanto favorable a los primeros a diferencia de lo que es común en el Reino. La explicación a este hecho se debe a que, como ya apuntamos, los esclavos capturados por la milicia de la villa no eran producto, como en otras zonas, del saqueo de poblaciones cercanas o de núcleos de concentración de los sublevados en las Alpujarras y la Sierra sino sobre todo de correrías por una zona despoblada de moriscos en las que eran más susceptibles de capturar varones, errantes por la zona o miembros de partidas, mientras que sus mujeres y niños estaban refugiados en las zonas ya citadas.

Esto que afirmamos queda patente si analizamos la naturaleza-vecindad-lugar de captura de los esclavos y esclavas, según lo que se cite en la fuente. Así, de Fiñana y su tierra tenemos a dos vecinos de dicha villa (uno capturado en Gérgal y otro en la Sierra), un vecino de Abla y otros 2 capturados en dicha población, y una madre y una hija naturales de Abrucena (un total por tanto de 7 esclavos y esclavas, el 36´8 % del total); del Marquesado del Cenete tenemos uno natural de Alquife y un vecino y un natural de Huéneja (3 en total, 15.8 %). El resto procederán de zonas relativamente cercanas, como uno capturado en la Sierra de Baza, otro natural de Olula (capturado en Bacares), otros tres capturados en Alboloduy (entre ellos una madre y su hijo vecinos de Andarax), otro vecino de Judeiz (Río de Almería) y, por último, uno natural de Gérgal, además de 2 casos en que su procedencia no aparece especificada.

En cuanto a la edad de los esclavos capturados, la mayoría son adultos (si nos atenemos a los márgenes de edad del decreto real sobre esclavitud), habiendo sólo dos casos de niños vendidos junto con sus progenitores y con declaración de su condición de personas libres. La edad media para los varones es de 25 años, oscilando el intervalo entre los 60 años del más anciano y los 6 del más joven, concentrándose la mayoría de los valores en los 20 años, que suman la mitad de los valores (5). Por lo que respecta a las mujeres, la edad media es de 22 años, oscilando los valores entre los 50 de la mayor y los 11 de la menor, concentrándose los mismos en sus mayoría (5) entre los 10 y 19 años.

En cuanto a la cotización de las personas esclavizadas, según la profesora Martín Casares, la enorme oferta que supuso la esclavización de buena parte de los moriscos, produjo una reducción del precio, que de cotizarse en 1566 en torno a los 100 ducados, bajará en el periodo 1569-1571 a unos 50-40 ducados de media, para luego ir ascendiendo la cotización en el periodo 1572-1580, aunque sin sobrepasar los 90 ducados. Por lo general las mujeres se cotizaban más que los hombres, estando las edades más cotizadas situadas en torno a los 20 años, coincidente con el periodo más productivo de su vida.

En el caso que nos ocupa, entre 1569 y 1571, el precio de los varones de edad entre 20 y 28 años oscila entre los 31 y 20 ducados, siendo esta edad la más cotizada. Los ancianos se valoran menos, pagándose por un esclavo de 60 años 12 ducados y por uno de 46 años 19. En cuanto a los menores, un preadolescente de 12-13 años se pagaba en 1569 por la nada despreciable suma de 25 ducados, mientras que por un niño de 10 años se pagaban 15 ducados. En cuanto a las mujeres, el intervalo de edad más cotizado es el comprendido entre los 12 y los 16 años, que alcanzan en 1570 un precio en torno a 60-70 ducados, aunque un año antes sólo alcanzaban los 15 ducados. Las de edades superiores se cotizaban menos, alcanzando en 1570 una mujer de 50 años un precio de 32 ducados, y en 1571 otra de 24 años alcanza 30 ducados.

Por lo que respecta a la actuación concreta de los vecinos de la zona, si exceptuamos los casos en que comprador y vendedor son vecinos de la misma, vemos como compran 3 esclavos, de los que 2 son varones y 1 mujer, y venden un total de 12 esclavos, de los que 6 son varones y otras tantas mujeres, incluyendo en ellas una niña libre vendida junto con su madre.

Por lo que respecta al análisis nominal de compradores-vendedores, de un total de 14 identificados, la mayoría (10, 71.4 %) actúan sólo como compradores (casos de Gabriel Gómez, vecino de Fiñana estante en Guadix, y de Juan Crespo, beneficiado de Abrucena) o sólo como vendedores (casos de Lope de Nanclares, Juan de Calvache, Juan de Zamudio, Lucas de la Torre, Luis Álvarez, el capitán Juan Pérez de Bargas -gobernador de la villa de Fiñana-, Antonio Pérez y Francisco Pérez, todos ellos vecinos de Fiñana, la mayoría estantes en Guadix -y por tanto refugiados- y que tan sólo en el caso de Luis Álvarez actúan en más de una escritura). En cuanto a los que actúan en escrituras como compradores y como vendedores, tenemos a los siguientes:

– Baltasar Sánchez compra una esclava y vende un esclavo en 1569, actuando en ambas escrituras con Pedro de Morales, teniendo ambas la misma fecha y el mismo precio, por lo que en realidad se puede hablar de un trueque. Por otra parte, este segundo vende en 1570, en compañía de Juan de Santander, una esclava.

– Juan de Santander, que como hemos apuntado arriba vende una esclava en compañía de Pedro de Morales en 1570, en ese mismo año compra dos esclavos.

– Por último, Francisco de Ortega, escribano público de Fiñana avecindado en Guadix durante la guerra, compra en 1570 un esclavo (aunque lo hace para entregarlo a Baltasar de Baeza, vecino de Úbeda, actuando por tanto como intermediario) y en ese mismo año vende una esclava.

Como vemos, la actuación de los vecinos de Fiñana y su tierra en el mercado accitano fue bastante puntual, vendiendo sus capturas o comprando algunos esclavos en el mercado con el casi seguro ánimo de revenderlos. En todo caso, una actuación más profunda en el lucrativo negocio de las compraventas por su parte no ha sido constatada en las fuentes.

 Fin de la guerra: el mercado esclavista en Fiñana

Reocupación castellana de Fiñana

Aunque aún con algunos coletazos en el año 1571, la expulsión de los moriscos en noviembre de 1570 supuso el final práctico de la guerra y, con ello, el retorno a la “normalidad” de la mayor parte del Reino. Así, en el caso de Fiñana, sus vecinos empezarán a retornar de su obligado exilio accitano y las milicias locales que permanecieron en la fortaleza se reencontrarán con sus familias. Este renacer de la vida civil en la villa, unida a la puesta en marcha de la repoblación en las despobladas localidades de Abla y Abrucena exigirían también el retorno de los escribanos. De este modo, Francisco de Ortega retornará a la villa de Fiñana a ejercer su oficio en 1571, mientras que Alonso de León prefirió permanecer en Guadix al menos hasta 1572, año en el que sigue actuando como escribano público de la capital diocesana.

El mercado esclavista de Fiñana en 1571

Este renacer de la actividad económico-administrativa en Fiñana trajo aparejado también el nacimiento del mercado de personas esclavizadas de origen morisco en la misma, antes imposible por la ausencia de población y de escribanos ante quienes registrar los contratos. En 1571, y ante el escribano Francisco de Ortega, se registran un total de 12 escrituras de compraventa de moriscos, número sin duda muy limitado en comparación con otros núcleos, síntoma de un mercado sin duda raquítico por las circunstancias que llevamos expuestas.

De esas 12 escrituras, en 8 casos (66’6 %) el vendedor es vecino de Fiñana y el comprador forastero, en 2 casos (16’6 %) ocurre el caso contrario y, por último, en otros 2 casos (16’6 %) tanto comprador como vendedor son vecinos de Fiñana. Como vemos, la tendencia general es a la venta por parte de los vecinos de la villa a forasteros de sus capturas, siendo el mercado interno bastante limitado, como la adquisición de esclavos a forasteros, con la casi segura intención de revenderlos.

Fruto de estos contratos será el cambio de propiedad de un total de 16 personas esclavizadas, de las que la mayoría (10, 62’5 %) eran varones, confirmándose así la tendencia ya apuntada para el periodo bélico. En cuanto a su origen, éste seguirá ligado a zonas próximas. Así, tenemos una persona esclavizada procedente de Fiñana, dos de Alboloduy, otra de Huéneja, cuatro capturadas en Gérgal, otra en Beyres, otra en Instinción y otra en Andarax, mientras que en los 5 casos restantes desconocemos su procedencia.

En cuanto a su edad media, para los varones es de 13’5 años, oscilando los valores entre los 30 y 1 años, concentrándose la mayoría de los mismos (5) en los 12-13 años. En cuanto a la presencia de niños tenemos 2 casos, uno de tan sólo un año y otro de 5. En el caso de las mujeres, dejando aparte un caso de edad no especificada, tenemos una edad media de 21´6 años, oscilando los valores entre los 50 y los 4 años, aunque la mayoría de los valores (2) se sitúa en los 20-22 años. Tenemos tan sólo un caso de una niña, de 4 años de edad. En cuanto a los infantes de ambos sexos, se venden junto a sus madres, excepto en un caso en el que un niño de 5 años se vende en solitario, aunque con especificación de que se vendía tan sólo el derecho a su administración.

Por lo que respecta a la cotización de las personas esclavizadas, en los contratos de compraventa registrados en 1571 en Fiñana, los varones entre 12 y 16 años alcanzan precios entre 24 y 29 ducados, aunque en una ocasión alcanza los 55 ducados.

A otras edades los precios son más variados, alcanzando un esclavo de 22 años un precio de 30 ducados, mientras que uno de 30 sólo llega a 10. En cuanto a los niños, el derecho a la administración de uno de 5 años sólo llega a los 13 ducados. En cuanto a las mujeres, la edad más valorada está en torno a los 20 años, alcanzando un precio en torno a los 40 ducados. En cuanto a las mayores, su precio desciende, valorándose una esclava de 50 años en 22 ducados.

Compradores y vendedores

En cuanto al análisis de compradores y vendedores, hemos de destacar que no tenemos un sólo caso en que una misma persona actúe en más de una escritura o que aparezca en las fuentes como comprador y como vendedor de personas esclavizadas, síntoma claro de la poca importancia del mercado en la zona.

En cuanto a los vendedores, como ya citamos, la mayoría son vecinos de Fiñana que se deshacen de sus capturas, teniendo sólo dos casos de forasteros que venderán sus esclavos en la villa a vecinos de la misma: Alonso Díaz, cuadrillero de Andarax, y Francisco Rodríguez, vecino de Huelma. Por lo que respecta a los vecinos de Fiñana, hemos de destacar un caso en el que los propietarios eran marido y mujer.

En cuanto a los compradores, tan sólo tenemos a 4 vecinos de Fiñana, uno de ellos de sexo femenino, mientras que en el resto de los casos serán forasteros, que acudirán a la villa para la compra de esclavos con el ánimo de llevarlos a su tierra, para su servicio o para revenderlos allí a mayor precio. La mayoría proceden de la provincia de Jaén, constándonos la presencia de dos vecinos de esa ciudad, otros dos de Baeza y uno de Huelma. Aparte, tenemos un vecino de Guadix, otro de Granada y, por último, otro del Burgo, tierra de Ronda.

Así pues, la mayoría de los esclavos presentes en Fiñana al final de la guerra fueron “exportados” al exterior, fruto por un lado de los decretos de prohibición reales y por otro de la necesidad de numerario de una población enormemente castigada por la guerra y cuya mayoritaria emigración a Guadix y su limitada participación en las acciones de saqueo les hicieron participar poco en las capturas y, cuando lo hicieron, capturaron sobre todo a varones, sobre los cuales los decretos de expulsión gozaron de especial rigor desde 1570.

Trueques y ahorrías

Los condicionantes adversos que hemos ido citando para el mercado esclavista en Fiñana determinaron que tanta o más importancia que las compraventas tuvieran las escrituras de trueque y las ahorrías, sobre todo estas últimas dadas las facilidades que para la extorsión a los familiares de las personas esclavizadas existían. En cuanto a las primeras, hemos encontrado una enormemente sintomática de la poca cotización de las personas esclavizadas de origen morisco, debida a la saturación del mercado y a las prohibiciones reales. Así, en agosto de 1571 el capitán Francisco de Palomares, vecino de Granada, trocará a su esclavo negro de 20 años por 2 esclavos moriscos, un varón de 11 años y una mujer de 12-13 años, propiedad de Francisco de Olmos, vecino de Fiñana.

En cuanto a las ahorrías, hemos localizado en 1571 cinco casos, incluyendo en los mismos varias promesas de libertad ya que, dado el alto monto de los rescates, éstos eran abonados a plazos, remitiéndose el dueño para otorgar la carta de libertad a la finalización de los pagos. Así, en el caso de Fiñana, las ahorrías gozaron de especial importancia, frente a estudios recientes, como el de la profesora Martín Casares, en los que se afirma que las mismas eran mínimas. En el caso que nos ocupa, si sumamos ahorrías (5) y compraventas (12), las primeras suponen el 29’4 % del total, porcentaje muy alto fruto de las especiales condiciones de la zona en estudio. Así, en otras localidades como Granada las ahorrías suponen sólo el 12 % y en Guadix el porcentaje era de alrededor de un 10 %. De cualquier modo, estos últimos datos no nos deben llevar a engaño, ya que hemos de tener en cuenta que un esclavo o esclava podía ser objeto de varias compraventas, pero tan sólo de una ahorría. Por tanto, creemos que su importancia ha sido minusvalorada, siendo un medio muy utilizado como alternativa a la venta en un mercado marginal y muy saturado, ya que las posibilidades de extorsión a los familiares en los rescates podían dar un mayor beneficio.

Como pago al contado de una sola vez tenemos un sólo caso, en el que Juan de Santander, vecino de Fiñana, otorga libertad a su esclava María Haquen y a su hijo Diego de 15 años, ambos naturales de Huéneja, cuyo rescate, cifrado en 40 ducados, pagó su marido y padre García de Xativa. Sin embargo, lo normal era el pago fraccionado, como nos consta en los 4 casos restantes, en los que el alto monto de los rescates llevaba a situaciones complicadas. En el primer caso, Lázaro de la Torre, vecino de Fiñana, promete libertad a su esclava Quiteria, vecina de Abla antes de la guerra, cuando terminara de pagar los 41 ducados de su rescate, de los cuales debía 20 a pagar en agosto de 1571, actuando como fiadora la madre de la esclava, Mencía Horçoça. Sin embargo, a la madre le fue imposible pagar el rescate en la fecha determinada, retrasándose el mismo, y por tanto la concesión efectiva de la libertad, hasta abril del año siguiente.

En el tercer caso, Sebastián de Linares, vecino de Fiñana, había otorgado carta de libertad a Alonso Valençí, vecino de Alboloduy antes de la guerra y de 12 años de edad, por rescate de 55 ducados. De cualquier modo, hubo de haber problemas a la hora de su cobro efectivo, ya que tres meses después encontramos como nuevo propietario del esclavo a Diego de San Pedro, vecino de Fiñana, que le otorgará libertad después de cobrar los 26 ducados que restaban de su rescate.

El último caso de pago fraccionado corresponde a otro hijo de García de Xátiva, a quien ya vimos rescatando a su mujer y a otro hijo suyo. Si entonces pagó por ambos 40 ducados, para su hijo Jerónimo de 12 años su propietario, también Juan de Santander, exigirá 90 ducados, de los que recibió 20 de contado y los 70 restantes se deberían pagar para octubre de 1572.

Si como hemos visto la extorsión fue moneda de cambio corriente en el tema de las ahorrías, también hubo casos en que éstas se concedieron sin pedir rescate a cambio. Este es el caso de Francisco de Biedma, repoblador de Huéneja procedente de Montejícar, quien otorgará libertad a Luis, de 6 años y natural de Galera, sin pedir rescate alguno. En todo caso, tampoco podemos atribuir esta concesión exclusivamente a la bondad del propietario. Por su edad, Luis no podía haber sido legalmente esclavizado, por lo que ante el temor a perderlo el propietario seguramente optó por otorgarle la libertad con la pretensión de conservar al menos su administración.

El descenso de la población esclavizada

Fruto de las escrituras de libertad, de la venta a forasteros y del más que posible desplazamiento de vecinos de Fiñana a otros mercados para su venta (ya vimos en el epígrafe anterior como en 1571 se registran aún escrituras de compraventa con participación de vecinos de Fiñana en Guadix), todo ello fomentado por las prohibiciones reales y por el deseo de obtener un mejor precio por sus capturas y así solventar su crítica situación económica, fue el descenso acusado de los esclavos presentes en la villa, que se irán limitando cada vez más a esclavos ancianos y menores de 14 años (edad límite de la expulsión) y también a mujeres vinculadas con la industria sedera, que pudieron disfrutar para su permanencia de especiales permisos reales.

Así, en 1572 sólo contamos en las fuentes con una confirmación de ahorría ya citada anteriormente. Para los años posteriores tenemos un vacío de documentación hasta 1578, año en el que no nos constan ni ventas ni horros de personas esclavizadas.

El mercado esclavista de Fiñana en 1579-1582

En los años posteriores, 1579-1582, últimos del periodo en estudio, la limitación de la población esclava a infantes que pleitearán constantemente contra su ilegal esclavitud y con ventas de adultas dedicadas al hilado de la seda se confirma, coincidiendo este repunte de las referencias a esclavos con la nueva ofensiva de la corona para limpiar de moriscos el Reino. Precisamente, poco antes de que esta ofensiva se recrudeciera con los nuevos decretos de expulsión de 1581 y 1584, según un censo de moriscos presentes en el Reino de Granada realizado en 1580 en Fiñana y su tierra había tan sólo 59 moriscos, de los cuales, sólo había 3 esclavos menores de 21 años y 28 moriscos y moriscas en administración de la misma edad.

Compraventas

En 1579 sólo nos consta la existencia de una compraventa, en la cual Álvaro López y Luisa de Arévalo, su mujer, vecinos de Fiñana, venden por 100 ducados a don Francisco de Puerta, vecino y regidor de la misma villa, una esclava morisca de 20 años llamada Isabel de Beyres, a la cual se califica como “hiladora de seda” y que los vendedores habían comprado en 1571 a Gaspar de la Piña, tesorero de la cabalgada que Lope de Figueroa hizo en Alboloduy y Marchena, cuando contaba con 11 años, es decir, con la edad límite para ser esclavizada.

Ahorrías

Para el año 1580 tenemos una promesa de libertad que doña María de Urbina, viuda vecina de Fiñana, le hace a su esclava Isabel, natural de Cabrera (tierra de Vera) por rescate de 80 ducados, de los que había recibido hasta entonces 42. Aparte de esta escritura, tenemos ya el primer ejemplo en el que se pleitea por la libertad de una persona esclavizada porque en el momento de su captura tenía una edad inferior a la fijada por la Corona como mínima para su esclavización. Así, en ese año se concertarán

Diego Salido, vecino de Jaén, en nombre del morisco Lorenzo Aldarí, natural del Río de Almería y residente tras la expulsión en la Parroquia de Santa María la Blanca de Sevilla, y Lope de Nanclares, vecino de Fiñana, en el pleito que mantenían sobre la esclavitud de Rodrigo, hijo del litigante morisco y de 13-14 años de edad (capturado por tanto a los 3 o 4 años), e incluso sobre su administración, ya que cuando lo compró su actual dueño era menor de la edad fijada y en todo caso su administración tampoco se podía haber vendido, lo cual era ilegal. En todo caso, y como decíamos, para evitar los gastos del pleito, se concertaron en que su padre pagaría al dueño 26 ducados por su entera libertad, tanto de la esclavitud como de la administración, entregando 10 ducados y medio al contado y los demás a diversos plazos, actuando como fiadores del morisco Juan Díaz y Alonso de Cuevas, beneficiados de Fiñana.

Al año siguiente, 1581, encontramos una nueva declaración sobre libertad de un menor. Así, Cristóbal de Puerta, vecino de Fiñana, previendo seguramente problemas, comparecerá ante don Lucas Hernández Becerra, alcalde mayor de Fiñana y su tierra, para declarar que Jerónimo Aborrida, morisco natural de Abrucena de 12 años no lo tenía como esclavo sino en administración, declarando que cuando cumpliera los 20 años quedaría disuelto el vínculo. Aparte de esta declaración, en el mismo año nos consta una compraventa en la que Juan de Salazar, en nombre de doña María de Molina, viuda de Diego de San Pedro y vecina que era de Fiñana y “al presente” de Guadix, vende a Juan de la Torre e Isabel de la Cruz, su mujer, vecinos de Fiñana, una esclava llamada María, de 18 años de color blanca ladina “naçida en casa e hiladora de seda…, lysiada de vn ojo que tiene vna nube y que dize estar preñada”. Pese a todas sus tachas (tuerta, preñada) alcanza el nada despreciable precio de 95 ducados, muestra de lo apreciados que eran los conocimientos en la industria sedera. En todo caso, no se cita que sea morisca y la aplicación del término ladina puede aludir a que fuera de origen berberisco.

Finalmente, en 1582 nos consta un nuevo concierto en un pleito por la esclavitud de un morisco. En ese año los herederos de Cristóbal de Puerta Roldán, difunto vecino de Fiñana, afirman que éste les legó un esclavo morisco llamado Jerónimo de Bolaños, de 22 años, “el qual a pretendido ponerles demanda por su livertad diciendo que al tiempo que fue captivo no tenía la edad que su magestad manda”. Ante ello, se concertaron con el morisco para que les pagara 30 ducados, de los cuales ya habían recibido 10 y los otros 20 se pagarían a plazos en 1583 y 1584, prometiendo que le otorgarían carta de libertad cuando todos los pagos estuvieran hechos. Además, para conseguir el dinero le daban “lizenzia para que en esta villa o en el Marquesado del Çenete pueda andar libremente y trabajar y granjear y ganar e adquerir para ayuda a su sustento, bestuario, alimento y rescate sin que sea obligado a les acudir con ninguna cosa dello mas de con los dichos veynte ducados que les resta a dever”.

 Conclusiones

En este último apartado vamos a detenernos a modo de conclusión en tres aspectos en los que las conclusiones de nuestro trabajo creemos que son novedosas para el tema de la esclavitud morisca en general.

Como hemos visto, se confirma que los decretos de expulsión y la tendencia a exportar los esclavos a zonas de mayor demanda, y por tanto donde el beneficio podía ser mayor, unido al desplazamiento de forasteros al Reino para adquirir personas esclavizadas para su servicio o con el ánimo de revenderlos, hicieron que el número de esclavos y esclavas moriscos presentes en el Reino se fuera reduciendo cada vez más, hasta quedar prácticamente limitado a menores de edad, bien fueran administrados o esclavos que pleitearán constantemente por su libertad, y a ancianos, además de algunos casos de mujeres adultas, que por diversas causas (entre ellas su dedicación a las labores de la seda) consiguieron permanecer en el Reino. Así pues, la explosión que para la esclavitud en el reino de Granada supuso la rebelión de los moriscos no tuvo continuidad, como ya apuntamos en un trabajo anterior frente a la tendencia a valorar en exceso la continuidad de la presencia de población esclava de origen morisco que se viene observando en recientes estudios, como los de los profesores Asenjo Sedano para Guadix y Martín Casares para Granada.

Por otra parte, frente a la fuerte feminización que se ha atribuido de manera general a la población esclava de origen morisco, ya hemos visto como en el caso de Fiñana la mayor parte de la misma era de sexo masculino, fruto de unos condicionantes especiales que concurrían en este caso, pero que en todo caso nos debe hacer huir de las generalizaciones.

En tercer y último lugar, frente a la minimización de la importancia de las ahorrías frente a las compraventas, en Fiñana su importancia es muy destacada, suponiendo el 29’4 % del total, porcentaje muy superior al registrado en Granada y Guadix. En todo caso, y como ya hemos apuntado, comparar el número de ahorrías y compraventas sin más no es correcto, ya que un mismo esclavo podía ser varias veces vendido, pero sólo una vez liberado. Por tanto, las ahorrías fueron muy utilizadas como alternativa a la compraventa en un mercado muy saturado como el granadino a raíz de la expulsión, dadas las amplias posibilidades que existían de extorsionar a los familiares de las personas esclavizadas a la hora de fijar los rescates.

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Historia social de Guadix y comarca en la Edades Moderna y Contemporánea

La evolución social y económica de Guadix y comarca desde su conquista de los Reyes Católicos en 1489 a la situación de crisis de la actualidad.

            La historia de Guadix y comarca desde su conquista por los Reyes Católicos en 1489 es la crónica de una creciente polarización o desigualdad social cuya manifestación más palpable fue la división de la ciudad en dos partes que vivían de espaldas entre sí, como si se tratara de dos realidades paralelas: por una parte, la ciudad de las casas, asentamiento de las clases medias y altas, de las instituciones públicas, del comercio: por otra, la ciudad de las cuevas, en la que residían unas clases bajas que, sintomáticamente, afirmaban cuando iba a la otra parte de la ciudad que bajaban a Guadix.

Ayuntamiento de Guadix, en la Plaza de las Palomas.

Esta polarización, cada vez más intensa, no acabó hasta que la emigración masiva de los años del desarrollismo franquista vació a Guadix y comarca de buena parte de sus clases bajas, que buscaron en otras tierras lo que se les negaba secularmente en la de su nacimiento.

 La época mudéjar-morisca: una sociedad pseudo-colonial

La conquista de Guadix por los Reyes Católicos y la repoblación

Guadix y su comarca fueron conquistadas por los Reyes Católicos a finales de diciembre de 1489 gracias a una política de capitulaciones que suponía la permanencia de la población musulmana, que mantenía sus propiedades, su religión y sus instituciones judiciales y civiles propias, pasando así al estatus mudéjar.

Esta situación acabó pronto, en 1490, al descubrir los castellanos un complot de parte de la población musulmana que pretendía recuperar el control de la ciudad y unirse a la resistencia que todavía, y hasta 1492, mantenía Granada. Este hecho significó la expulsión de los mudéjares de la ciudad y la expropiación de sus bienes, asentándose las estructuras político-religiosas castellanas (Corregimiento y Obispado) e iniciándose un proceso repoblador con castellanos procedentes sobre todo del valle alto del Guadalquivir.

Fachada principal de la Catedral de Guadix.

Esta primera repoblación supuso una primera concentración de la propiedad, ya que los Reyes Católicos concedieron numerosas mercedes a la Iglesia y a la pequeña nobleza.

La sociedad mudéjar accitana

Se estructuró así una sociedad en la que los castellanos, propietarios de la mayor parte de las tierras, cedían las mismas a los mudéjares para su cultivo a través de arrendamientos y censos.

Junto a la mayoritaria población agraria, hay que destacar un importante sector artesanal, sobre todo en manos de los mudéjares, al actuar la ciudad como centro comercial de la comarca. En esta última, casi la totalidad de la población era mudéjar.

El Guadix morisco

El triunfo en la Corte de las tesis de uniformización religiosa preconizadas sobre todo por el Cardenal Cisneros supuso la conversión obligatoria al cristianismo de los mudéjares de Castilla en 1500-1502, pasando ahora la población musulmana al estatus morisco.

A partir de entonces el enfrentamiento entre castellanos y moriscos se agudizó debido a la aculturación impuesta por los castellanos y al progresivo deterioro de la situación económica de los moriscos al ir los castellanos apropiándose poco a poco de la riqueza y elevando la presión social sobre ellos. Es en este marco en el que, en torno a 1550, nace el barrio de las cuevas en torno a la Fuente de Maese Pedro y la calle de San Marcos, asentándose en él la población marginal de la ciudad, tanto morisca como cristianovieja.

Finalmente, la tensión estalló en la rebelión morisca de 1568-1571, cuya derrota supuso la esclavización de los moriscos capturados en la guerra y la expulsión del resto a otras zonas de Castilla.

La repoblación tras la expulsión de los moriscos: el reforzamiento de la desigualdad

Una repoblación fracasada

Para sustituir a la población morisca (que en Guadix suponía el 60 % de total y en la comarca el 90 %), a partir de 1571 Felipe II puso en marcha un proceso repoblador que suponía, en las zonas rurales, el reparto igualitario de los bienes de los moriscos, confiscados por la Corona, entre unos repobladores que, procedentes de nuevo en su mayoría del valle alto del Guadalquivir, en todo caso no alcanzaron el volumen demográfico anterior.

La supuesta igualdad inicial en cuanto a patrimonio inmueble fue desapareciendo por las llamadas suertes de ventaja, es decir, la concesión de mayores propiedades a algunos de ellos, y la desigualdad inicial entre los repobladores en cuanto a bienes muebles y medios de producción. Aquí se encuentra el germen de unas elites rurales que fueron acaparando las propiedades y oficios públicos de sus pueblos.

En cuanto a la ciudad de Guadix, en ella no se realizó el reparto igualitario de los bienes moriscos, sino que se subastaron al mejor postor, por lo que fueron acaparados por la nobleza, las elites urbanas y los eclesiásticos, que vieron así consolidarse su predominio socio-económico ya establecido en la repoblación de 1490. Los repobladores que se dirigieron a la ciudad, excluidos por tanto del acceso a la tierra y a los bienes urbanos y obligados a trabajar como jornaleros o en el servicio doméstico, no tuvieron más solución que asentarse en “tierra de nadie”, creciendo a partir de ahora el barrio de las cuevas de manera exponencial.

Los siglos XVII y XVIII

El proceso antes descrito de concentración de la propiedad y aumento de la población excluida se agudizó a lo largo de los siglos XVII y XVIII debido al crecimiento de la población que se experimentó gracias a la inmigración y al inicio de la transición demográfica (descenso progresivo de la mortalidad y mantenimiento de una alta natalidad).

Sin embargo, la economía sigue estancada debido a la deficiente estructura de la propiedad, que se concentra en poder de las llamadas “manos muertas”, es decir, nobles y eclesiásticos, que no introducen mejoras en sus propiedades y se limitan a explotar a una población jornalera que vive en niveles de mera subsistencia y que, al constituir la mayor parte de la población, carecen de la capacidad adquisitiva suficiente para provocar un aumento de la demanda y, por tanto, un mayor desarrollo de la artesanía y el comercio.


El Siglo XIX: crisis institucional y social

Guerra de Independencia y revolución liberal

La Guerra de Independencia y la revolución liberal supusieron una fuerte crisis en la ciudad ya que, aparte de las destrucciones de la primera, la ciudad perdió su condición de centro político provincial debido a la segunda, ya que el Corregimiento fue suprimido y la comarca fue incluida en la nueva provincia de Granada. Ello tuvo importantes consecuencias: pérdida de importancia de los sectores de población dedicados a la administración civil y emigración de la nobleza a Granada y Madrid (marchando allí sus rentas, que dejan de reinvertirse en la zona).

Desamortizaciones y fracaso de la industrialización

A lo largo del siglo XIX, en el aspecto socio-económico se produjo una nueva agudización de la concentración de la propiedad agraria debido a las desamortizaciones de Mendizábal de 1836 (bienes del clero regular) y de Madoz de 1855 (bienes del clero secular y de los ayuntamientos). El método empleado en la venta de los bienes desamortizados (pública subasta) supuso su concentración en las elites latifundistas, quedando excluidos los pequeños campesinos y los jornaleros, que vieron además empeorada su situación al perder los arrendamientos de las tierras eclesiásticas y el usufructo de los bienes comunales.

Además, durante este siglo hemos de destacar el hecho de que la zona queda al margen de la industrialización debido a la deficiente estructura de la propiedad agraria (acusado minifundismo en las vegas y grandes latifundios en los secanos), la ausencia de una burguesía emprendedora (era básicamente rentista) y las malas comunicaciones de la comarca.

Polarización social

Se configura así ya claramente una sociedad fuertemente polarizada:

  • Por un lado la ciudad burguesa (casco histórico) en la que se asentaban los latifundistas agrarios, los medianos empresarios (sobre todo del comercio) y las clases medias (artesanos, dependientes, profesiones liberales).
  • Por otro lado las cuevas, en las que se asientan las clases populares, en el caso de los hombres esencialmente jornaleros del campo, y en el de las mujeres, básicamente servicio doméstico empleado en el otro sector de la ciudad. En esta zona, en la que se establecen también minorías étnicas como la gitana, había una ausencia total de servicios como agua potable, alumbrado, asfaltado de calles, alcantarillas, educación, etc.

El tímido crecimiento del cambio de siglo

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX se produce un tímido intento industrializador apoyado por la llegada del ferrocarril a la comarca en 1895 (línea Linares-Almería): azucareras de Guadix y Benalúa, minas de Alquife, harineras, tejares, etc. Esto supone el nacimiento del proletariado industrial en la comarca y un cierto desarrollo económico, en todo caso bastante limitado.

 El Siglo XX: Guerra, emigración y estancamiento

Agudización de los problemas políticos y sociales

El primer tercio del siglo XX estuvo marcado por la creciente polarización política: mientras que las clases medias-altas se decantaron por opciones políticas de corte conservador, las clases populares se agruparon en torno a las organizaciones republicanas y obreras, entre las que predominaron las socialistas frente a la menor implantación de anarquistas y comunistas.

La Guerra Civil en Guadix

Esta polarización estalló definitivamente en el periodo republicano (1931-1936), en el que la Comarca de Guadix fue una de las de más conflictividad social de la provincia de Granada. Al estallar la Guerra Civil (1936-1939), Guadix y comarca quedaron en zona republicana, llevándose a cabo una fuerte represión contra las personas y símbolos de los grupos de derecha y de sus apoyos sociales y gran número de experiencias revolucionarias (colectivizaciones).

La fase autárquica de la Dictadura

Al acabar la guerra con el triunfo franquista, en la zona se llevó a cabo una fuerte represión contra las personas e instituciones de izquierda y se restableció el predominio de las clases altas y medias. En el terreno económico, la agricultura y la ganadería se vieron favorecidas por la política autárquica franquista, lo que explica que Guadix y su comarca alcanzaran su máximo histórico de población en 1950.

El “Desarrollismo” de los años 60: marginación y emigración

Esta situación se mantiene hasta los años 60 en que, debido al abandono de la agricultura y ganadería extensivas impuesto por los planes de desarrollo de la Dictadura, a la mecanización de las tareas agrarias y al desarrollo industrial y terciario centrado en Cataluña-País Vasco, en las costas mediterráneas y en las ciudades, se produjo un éxodo rural masivo que hizo que la Comarca perdiera en tan sólo 15 años a prácticamente el 50 % de su población. Así, Guadix pasa por ejemplo de casi 31.000 habitantes en 1950 a poco más de 19.000 en 1970, perdiendo así a unos 12.000 habitantes, en su mayor parte residentes en las cuevas.

El periodo democrático: del estancamiento a la crisis

La fuerte emigración, la ausencia de infraestructuras, su cercanía a Granada capital, la existencia de una burguesía rentista poco emprendedora y la falta de apoyo público supusieron la entrada en crisis de la economía de la ciudad y de la comarca, agudizada por el cierre de la poca industria existente (Azucarera de Benalúa, Minas de Alquife, etc.).

En los últimos años se ha registrado un desarrollo, por ahora sólo incipiente, gracias a las ayudas europeas de los programas LIDER, al turismo rural, a la mejora de las infraestructuras (polígonos industriales y autovías) y al desarrollo de las energías alternativas (solar y eólica), aunque en gran medida ha sido frenado por la crisis económica iniciada en 2008.

Documentación sobre la Guerra Civil en Guadix (1936-1939) para su trabajo en el aula

Este trabajo analiza la Guerra Civil en Guadix, presentando un breve relato de los principales acontecimientos, una selección de documentos del periodo y la bibliografía sobre el tema, todo ello para el trabajo en el aula del citado periodo histórico. Fue publicado en la revista “Wadi-red” del CEP de Guadix, vol. 2, nº 4 (2012), pp. 28-35.

Uno de los principales pilares de la enseñanza de las Ciencias Sociales, de todas las materias en general, es su inserción dentro del ámbito vivencial del alumnado, es decir, contextualizar los nuevos conocimientos en el ámbito en el que el alumnado desarrolla sus experiencias vitales. Ello permite, además de una correcta asimilación de los nuevos contenidos o competencias trabajados, una mayor motivación del alumnado dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje. En este sentido, es necesario que el profesorado tenga los conocimientos básicos sobre la Geografía e Historia del lugar donde imparte docencia.
En esta ocasión pretendo ofrecer una serie de materiales para el trabajo en el aula, en 4º de ESO y 2º de Bachillerato, de la Guerra Civil Española (1936-1939), contextualizándola en el caso de Guadix y su Comarca. Así, empiezo haciendo un resumen de los principales acontecimientos y evolución de la ciudad y su comarca durante el conflicto, exponiendo posteriormente una serie de documentos con los que apoyar el relato precedente. Tanto una cosa como otra proceden de la bibliografía específica sobre el tema y de fuentes documentales primarias, como la prensa editada en la zona durante la guerra.

LA GUERRA CIVIL EN GUADIX Y COMARCA

Condicionantes propios de Guadix y su Comarca

Durante la II República (1931-1936), la Comarca de Guadix es una de las más conflictivas de la Provincia de Granada. Ello es debido a la fuerza de las tendencias izquierdistas y derechistas en la zona.

En el caso de las izquierdas, la existencia de un destacado latifundismo, el predominio en las zonas de vega de un minifundismo incapaz de mantener a sus propietarios, la ausencia de revolución industrial, las elevadas tasas de analfabetismo y la amplitud de la infravivienda (cuevas), se traducían en unas pésimas condiciones de vida para las clases trabajadoras (fundamentalmente jornaleros del campo), que ingresan en masa en los sindicatos y partidos obreros. La primacía correspondía al socialismo (PSOE-UGT), contando con menos fuerza las tendencias anarquistas (CNT-FAI) y comunistas (PCE). La escasa importancia de clases medias, y el predominio en ellas de las tendencias ideológicas de derecha, explica la poca fuerza de los partidos republicanos.
En el caso de las derechas, el gran peso social de la Iglesia Católica en la zona (al ser Guadix sede episcopal) y la existencia de grandes propietarios y clases medias dedicadas al comercio y la administración (sectores importantes en Guadix por ser centro comarcal), determinaron que los partidos de derecha, tanto moderados (CEDA y Agrarios) como radicales (FE-JONS) tuvieran una fuerza nada desdeñable.

Desarrollo de la Guerra Civil en Guadix

El 17 de julio de 1936, al tenerse noticia de la sublevación de Franco en Marruecos, la Guardia Civil de Guadix se acuartela.

El 20 de julio, a indicaciones de los sublevados en Granada, la Guardia Civil de Guadix declara el estado de guerra, concentrándose en el cuartel accitano situado junto al Palacio Episcopal los guardias de la comarca a los que se suman varios falangistas de la localidad.

El 21 de julio de madrugada se forma en el barrio de la Estación un Comité Revolucionario de Defensa formado por socialistas, anarquistas, comunistas y republicanos, que organizan la resistencia. Por la tarde llegan refuerzos de Granada al cuartel de Guadix (unos 30 guardias civiles). Por la noche de dan los primeros enfrentamientos.
El 22 de julio por la mañana, los guardias civiles y los militantes falangistas salen del cuartel con la intención de tomar el Ayuntamiento y la Casa del Pueblo (sede de los sindicatos, situada en la calle San Marcos), pero la oposición obrera les hace volver a refugiarse en el cuartel.

A partir del 23 de julio las fuerzas obreras, reforzadas por las milicias socialistas y anarquistas y las tropas republicanas venidas de Almería y Alicante, sitian el cuartel.

El 24 de julio, ante la llegada de los mineros de Alquife con cargas de dinamita, la guardia civil evacua el cuartel.
A partir de entonces las fuerzas obreras se hacen con el control de la ciudad y comarca a través del Comité Central Obrero Antifascista, integrado por todas las fuerzas de izquierda. Entre finales de julio y octubre de 1936 los sindicatos UGT y CNT dominan la situación iniciando medidas revolucionarias como la incautación y colectivización de las grandes propiedades latifundistas, del comercio y de la industria. El llamado Comité de Salud Pública inicia la represión contra elementos de derecha, asesinándose de forma incontrolada 211 personas (propietarios, sacerdotes, políticos de derechas) y saqueándose las iglesias, que pasan a ser sedes de partidos y sindicatos de izquierdas o almacenes, cuarteles, cárceles e incluso cines.

La ofensiva organizada contra Granada, donde había triunfado el golpe de estado, fracasa al quedar las columnas milicianas detenidas en Huétor-Santillán en 29 de julio de 1936. La línea del frente queda establecida sin apenas variación a lo largo de la guerra en el Puerto de la Mora.
A partir de octubre-noviembre de 1936 la administración estatal recobra el control de la situación en perjuicio de los sindicatos: los comités son sustituidos por nuevos ayuntamientos y la Diputación Provincial (se establece en Baza), se legalizan las colectividades y se acaba con los asesinatos y saqueos incontrolados.

Los años 1937 y 1938 están marcados por los enfrentamientos entre los socialistas-comunistas (partidarios de mantener la legalidad republicana) y los anarquistas (partidarios de la revolución), llegándose a enfrentamientos armados. Además, se hacen frecuentes los bombardeos en la ciudad, sobre todo en la Estación y Cuevas, realizándose ante ellos refugios subterráneos.
El 29 de marzo de 1939 las tropas franquistas del general Lorenzo Tamayo Orellana entran en Guadix.

La Posguerra.

De inmediato de inicia la represión contra la izquierda: se forman campos de concentración en la azucarera de “San Torcuato” de Guadix y la espartera de Benalúa y mediante un proceso dirigido-fomentado por el Estado se realizan asesinatos y ejecuciones sumarias con la colaboración de militantes de derechas (se estima el total de víctimas en unas 800). Las sedes de partidos y sindicatos de izquierda son saqueadas. El dominio de la política local pasa a la FET-JONS y al nuevo sindicato único, la CNS. Las iglesias y la Plaza de las Palomas son restauradas a través de la empresa pública “Regiones Devastadas”. Las víctimas de la represión republicana son homenajeadas (Cruz de los Caídos, placas en la Catedral y Cuartel) y sus familiares reciben privilegios sociales. Durante toda la dictadura la memoria sobre la guerra se mantiene constante como fundamentación del régimen.

Documentos sobre la Guerra Civil en Guadix

Documento nº 1. Grafito realizado en el muro de contención de la Rambla de Baza de Guadix en 1935, en la actualidad parcialmente destruido por una riada. En el mismo se lee: “Año del 1935. Antonio. VIVA CNT”.

Grafito realizado en el muro de contención de la Rambla de Baza, en Guadix en 1935

Documento nº 2. Inicio del control por parte de las autoridades republicanas de las acciones de saqueo y asesinatos realizados en los primeros momentos de descontrol de la Guerra Civil en Guadix. Fuente: La Voz de Guadix. Órgano de los Trabajadores, Guadix, 26/8/1936, p. 4.

“NO MÁS SANGRE.
Los directivos de las sociedades obreras y políticas, de acuerdo con el Comité Central, han lanzado un manifiesto a las fuerzas que representan y a la opinión pública en general, en el que después de glosar la magnífica epopeya que el Pueblo trabajador está llevando a cabo para aplastar el criminal movimiento militar que ha envuelto a España en crespones negros y hace vivir horas de angustia a los verdaderos españoles, dirige el citado manifiesto en llamamiento a todos para que inmediatamente cese la indisciplina y sangre innecesaria. Por creerlo de interés para el buen nombre de la República y de las organizaciones obreras, insertamos algunos párrafos que dicen así:
Esta segunda etapa de toda revolución tiene su máxima eficacia en la observancia del respeto a los objetos y personas sin perjuicio de aplicar la justicia con el máximo rigor. Matar o destruir por sistema es desvirtuar la eficacia de nuestro triunfo y mostrarnos ante nuestros enemigos como personas incapacitadas para saber gobernar los destinos de nuestro pueblo.
Nuestro peligro está en quienes desoyendo las órdenes de las Organizaciones o Comités constituidos campan por su respeto cometiendo actos de indisciplina y repudiables que nosotros, de acuerdo con nuestra moral y nuestra definición ideológica, tenemos que condenar públicamente.
Las Organizaciones Obreras, los partidos políticos responsables y personas sensatas no pueden permitir que al amparo de esta situación ciertos individuos sin responsabilidad ni control de las Organizaciones Obreras actúen libremente con detrimento de la autoridad societaria o política de estos Organismos; de continuar en ese sentido bien puede ocurrir que el triunfo conseguido quede desmerecido y desacreditado.
Por tanto, los firmantes del presente manifiesto, conscientes del momento que atraviesa España como el de nuestra responsabilidad moral y material, hacemos un llamamiento para que cesen inmediatamente los actos de pillaje, de saqueo y de ejecuciones innecesarias.
Por consiguiente, todos como un solo hombre, a obrar con la disciplina y la moral que nos señalan nuestras organizaciones, a evitar ejecuciones innecesarias sometiendo todos los casos de traición al elemento directriz que sabrá sancionar con el rigor necesario en cada caso”.

Documento nº 3. Las colectividades anarquistas durante la Guerra Civil en Guadix: El cortijo de los “Bernabeles”. Fuente: Hombres Libres. Órgano de la Federación Provincial de Sindicatos Únicos de la CNT, Baza, 26/11/1937, p. 3.

“Con el nombre de “LOS BERNABELES” hay constituida en Guadix una gran colectividad agrícola, que tiene por misión la de acoplar en su seno a todos los campesinos que hayan vivido del fruto de sus esfuerzos, sientan y deseen trabajar en colectividad.
El puntal más firme de la colectividad “LOS BERNABELES” es ir a la abolición absoluta del sistema del salario, por creer que ésta es la causa de todas las miserias que sufren los campesinos y sus hermanos de otros ramos y oficios. Además irá en contra de la creación de otros nuevos propietarios, respetando en un todo a los existentes. (…)
En los trabajos de administración y técnica, tiene la colectividad “LOS BERNABELES” un serio control de todos sus actos, acompañado de distintas comisiones que se ocupan de Estadística, riego, abonos, semillas, plagas, desinfección, fabricación, compras y ventas, ganadería, avicultura y apicultura, herramientas y maquinarias, envases y conservación de la producción, análisis de la producción, transportes y otros muchos trabajos que requieren las faenas agrícolas.
Los cargos renovados cada seis meses, pudiendo ser reelegidos si así lo creen conveniente y lo acuerdan los colectivizados en Asamblea general. En esto piensan bien los colectivistas de “LOS BERNABELES”, ya que es necesario que cada colectivizado vaya creándose conocimiento de saber administrar los intereses de todos al tiempo de los suyos.
Los colectivistas de “LOS BERNABELES” van a la constitución de Bibliotecas en cada uno de los cortijos que tienen a su cargo, fomentándose escuelas para los niños y mayores, ¡Bien, campesinos de Guadix!”.

Documento nº 4. Las dificultades de abastecimiento y el problema de los refugiados procedentes de la zona dominada por los sublevados durante la Guerra Civil en Guadix. Fuente: Trabajo. Portavoz de la UGT, Guadix, 19/4/1938, p. 3.

“NOTAS LOCALES.
(…)
No vemos por ningún lado la labor que desarrolla la Delegación Provincial de Abastos, pues aunque su organización burocrática debe ser perfecta si tenemos en cuenta el número de personas que existe en las oficinas, los víveres, única cosa interesante para el consumidor, no aparecen por ningún lado, y si lo hacen es en tan pequeña cantidad que no vale la pena tomarlos en cuenta. También nuestra Delegación Municipal de Abastos flojea en sus funciones específicas. No hay pan, pero se hacen churros. No hay harina, pero se dan vales de ella siempre que se forme en la cola que adorna el edificio municipal. Y por este estilo sucede con la mayoría de las cosas.
Las cartillas de racionamiento son admirables cuando sirven.
En Guadix el Comité de Refugiados controla unas seis mil personas aproximadamente. Los recursos del Comité se nutren del tanto por ciento con que gravan determinadas mercancías. Pero, por diferentes causas, la recaudación ha descendido de forma tan alarmante que está próximo el día en que el Comité no pueda atender a los compañeros refugiados”.

Documento nº 5. La economía de guerra: Billetes de 1 peseta emitidos por el Consejo Municipal durante la Guerra Civil en Guadix en 1938.

Billetes emitidos por el Consejo Municipal de Guadix en 1938

Documento nº 6. La Guerra Civil en Guadix según los franquistas recién acabado el conflicto. Fuente: Ideal, Granada, 1/4/1939, p. 1.

“Misa de campaña sobre las ruinas de Guadix.
Ruinas, escombros y desolación en Guadix. La Catedral y todas las iglesias, saqueadas.
Los vencidos realizaron en Guadix destrozos de extraordinaria importancia. No fue aquí la guerra la que dejó sentir sus efectos, ni fue la aviación nacional la que hizo mellas en sus edificaciones más notables. Todo cuanto a nuestra vista se ofrece lo llevaron a cabo unas hordas, guiadas por locos.
Un día llegaron a terreno accitano grupos de mineros de Alquife y otros dinamiteros especializados y dispusieron un plan de voladuras que había de realizarse en plazo breve (…).
Los primeros ataques se dirigieron contra los inmuebles de la Plaza de la Constitución (…) y ésta quedó desfigurada por los escombros y las ruinas. En ella se perdieron el edificio del Ayuntamiento, el Casino con su correspondiente teatro, edificios comerciales e industriales, dos hileras completas de las arcadas que circundaban la plaza (…).
A más de estas destrucciones el comercio, en general, se vio expoliado de sus géneros y lunas y mucha estantería y puertas de hierro se hicieron pedazos (…).
A la catedral llegaron también los sembradores del caos, formados en este caso por gentes venidas de Cartagena (…) En el Seminario se estableció la Casa del Pueblo de Guadix (…) El Palacio Episcopal fue saqueado (…) En la casa instalaron el Ayuntamiento. No puede ser más triste la impresión que nos produce la fortuna que esos mercenarios de Moscú hicieron perder a Guadix, víctima muchos meses de su furia vandálica. R. Antiñolo”.

Documento nº 7. Testimonio oral de Francisco Mateos Rodríguez, líder de la UGT durante la Guerra Civil en Guadix, sobre la represión franquista. Fuente: Rafael Gil Bracero: Guerra Civil en Granada, 1936-1939. Tesis Doctoral. Tomo V, p. 1.359.

“Así fue, yo fui condenado dos veces, dos a la pena de muerte por rebelión y auxilio a la rebelión militar… lo sabía desde agosto de 1939 y no me conmutaron la pena hasta 1943. Estuve preso en la antigua fábrica azucarera de San Torcuato de Guadix… allí, en varias naves, nos metieron como a animales, entre 700 y 1.000 personas… Casi ninguno pudo contarlo. En los tres primeros meses hubo de todo… Todos los días entraban 7 u 8 presos, pero también morían casi diariamente otros 7 o 10 de hambre, de frío, de palizas, de un hachazo en los sótanos, de un pistoletazo, sin juicio alguno… Eran conducidos al cementerio y se les enterraban en fosas comunes en terrenos no sagrados… Cuando se celebraron los juicios hubo muchas penas de muerte, yo calculo que la represión se llevó por delante entre 700 y 800 vecinos de Guadix y de los pueblos de alrededor”.

Documento nº 8. El recuerdo constante a la guerra como legitimación de la dictadura franquista. Fuente: Acci. Guadix, 20/7/1957, p. 1.

“21 AÑOS.
21 años de la Catedral, 21 años de San Miguel, Santiago y Santa Ana… 21 años de la Virgen de las Angustias, 21 años de don Manuel Medina Olmos (¡Ay, , cuanto infierno sobre cubierta! Obispo y mártir, obispo y santo entre el mar y los luceros…). 21 años de don Ramón Ronquillo, de don Juan de Dios Ponce, de Dios para siempre, de don Faustino…21 años de los Candela, de Ángel Lozano, Peinado, los Ochoas, los Medialdea, Ángel Casas, Faustino Clares, los García… (Los tallos verdes también subieron al Cielo)… 21 años de hijos, de padres, de hermanos, de esposos… (…)
21 años del Cuartel, 21 años de fusiles, de caballos, de héroes, de caídos, de ventanas… 21 años de torres muertas, de cielo ausente, 21 años del SIM, de socialistas. 21 años de UGT y CNT. 21 años de puños y patillas. 21 años de izquierdas y derechas. 21 años de embusteros. 21 años de asesinos. 21 años de marimachos, 21 años de misas negras y bandidos. 21 años del Cato Franco. 21 años del Paco Guijarro, del Moleón, de los Gardeños, del Lurda, del Montoya… 21 años de los Fernández, del Mesa, del Charlot, de la Pilota y la Remolina… 21 años del Perete, del Fajes, del Feliciano, del Calicasas, del Cato de la Valera, del Cachas Negras… (¡Cuánto asesino!… ¡Cuantos amaneceres entre los árboles oliendo a carne quemada!… ¡Cuantos cabecillas todavía con corbata!… 21 años de más nombres, de nombres flamantes.
21 años de la Plaza, 21 años de agonía, de gritar sin saber nunca por qué…
Hace 21 años. No es ningún cuento. Solo 21 años. Ayer. Y otra vez julio. Julio con su calor, su trigo y su esperanza. Julio con el sol nuestro de cada día. Julio de hoy y de mañana. Julio para siempre.
Perdonamos porque los muertos también perdonaron. Perdonamos por Dios. Perdonamos pero no dormimos. Eso, nunca. Conocemos ya a los lobos y a los corderos”.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

– ALARCÓN CABALLERO, José Antonio: El movimiento obrero en Granada en la II República (1931-1936). Granada: Diputación Provincial, 1990.
– COBO ROMERO, Francisco: Revolución campesina y contrarrevolución franquista en Andalucía. Granada: Universidad, 2004.
– GARRIDO GARCÍA, Carlos Javier: “A propósito de un grafito: anarcosindicalismo en el noreste de la Provincia de Granada”, en GÓMEZ OLIVER, Miguel y MARTÍNEZ LÓPEZ, Fernando: Actas del Congreso Internacional “Historia y Memoria”. Almería: Universidad, 2007.
– GARRIDO GARCÍA, Carlos Javier: “Breve historia social de Guadix y comarca (siglos XV-XXI)”, Wadi-red, vol. 2, nº 3 (enero 2012), pp. 11-15.
– GIL BRACERO, Rafael: Revolucionarios sin revolución. Marxistas y anarcosindicalistas en guerra: Granada-Baza, 1936-1939. Granada: Universidad, 1998.
– GIL BRACERO, Rafael: “Sublevación, conspiración y acción revolucionaria: el verano de 1936 en la Comarca de Guadix-Marquesado”, en ESPINAR MORENO, Manuel: Historia, cultura material y antropología del Marquesado del Cenete. Granada: Diputación Provincial, 2000, pp. 235-279.
– PÉREZ LÓPEZ, Santiago: “Guerra Civil en Guadix (1936-1939): La experiencia colectivizadora”, Boletín del Instituto de Estudios Pedro Suárez, 6 (1993), pp. 39-48.
– PÉREZ LÓPEZ, Santiago: La comarca de Guadix en la II República, 1931-1936. De la esperanza a la frustración. Guadix, 2003.

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Siles durante la II República, la Guerra Civil y la Posguerra

La Villa de Siles ( provincia de Jaén en España) durante la Segunda República, la Guerra Civil y la Posguerra (1931-1950).

Extracto del artículo: Carlos Javier Garrido García, “Siles durante la II República, la Guerra Civil y la Posguerra”, Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, 214 (2016), pp. 287-314.

II República, Guerra Civil y Posguerra a través del ejemplo de Siles.

El periodo de nuestra historia iniciado con la proclamación de la II República en 1931 y que acabó con el establecimiento de la Dictadura del general Franco es, sin duda, uno de los más apasionantes, de ahí que la producción historiográfica a él asociado tan sólo sea parangonable a la de la II Guerra Mundial. En cualquier caso, la producción historiográfica ha estado marcada en gran medida por el maniqueísmo, por la apreciación subjetiva y por la utilización política del pasado. Resulta descorazonador el hecho de que baste leer unas cuantas líneas de muchas de las obras sobre el tema para poder concluir cual es la ideología del autor, que mediatiza sin duda su análisis y conclusiones. Por ello, mi objetivo era realizar un estudio objetivo, utilizando las fuentes de manera crítica y lo que considero la clave de la Historia: la empatía, es decir, intentar ponerme en el lugar de los protagonistas de los hechos para entender sus razones, las comparta o no.

¿Dónde está Siles?

El marco geográfico estudiado es la villa de Siles, aportando además información sobre los demás pueblos del partido judicial de Orcera, que abarcaba casi todos los pueblos de la comarca de la Sierra de Segura, con la excepción de Beas de Segura y Arroyo del Ojanco.

Fuentes bibliográficas

Las fuentes utilizadas para este trabajo, que entiendo como una primera aproximación, han sido tanto bibliográficas como documentales. En cuanto a las primeras han sido de uso imprescindible las obras dedicadas a la II República, Guerra Civil y primer franquismo en la provincia de Jaén, conteniendo numerosos datos sobre Siles y la comarca. Entre ellos, hay que destacar las obras de Francisco Cobo Romero, en solitario  o con Teresa María Ortega López, a las que hay que unir el estudio sobre las colectividades de Luis Garrido González.

Fuentes documentales

Por lo que se refiere a las fuentes documentales, las principales han sido la Causa General de los pueblos de la comarca, custodiada en el Archivo Histórico Nacional, recopilación de información sobre los sucesos de la retaguardia republicana, especialmente la represión, realizada entre 1941 y 1943 con el objetivo de justificar la represión franquista y el mismo régimen. Una información, por tanto, mediatizada por la ideología de los vencedores, hecho que hay que tener en cuenta. Por otra parte, he usado, de manera superficial, los libros de actas del ayuntamiento de Siles, documentación que en la actualidad analizo en profundidad para otro trabajo que espero vea pronto la luz. Ambas fuentes de información han sido completadas con el uso del Portal de Archivo Españoles para la búsqueda de información relativa a la localidad, para lo que han sido también útiles las bases de datos de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica del sindicato CGT y de la Fundación Pablo Iglesias del PSOE, en este caso las Biografías del socialismo español.  Por último, se han consultado de manera superficial hemerotecas digitales referentes a periódicos como La Vanguardia y Solidaridad Obrera.

Siles en la II República, Guerra Civil y Postguerra.
Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N. Subdirección General de los Archivos Estatales Ministerio de Cultura.España

Siles en la Segunda República

Economía y sociedad en la Sierra de Segura durante la II República

En cuanto a la II República, Siles y la Sierra de Segura estaban marcadas por una intensa polarización política y social.  Desde finales del siglo XIX la economía española se fue integrando en el capitalismo europeo occidental y en un mercado internacional cada vez más competitivo. Nuestra economía agraria optó por la especialización en cultivos mediterráneos, como fue el caso del olivar en la provincia de Jaén. Esto permitió un aumento de la productividad y de la viabilidad de las pequeñas y medianas explotaciones agrarias, por lo que el número de pequeños y medianos propietarios y de arrendatarios creció de manera destacada. Estas explotaciones eran rentables gracias al empleo intensivo de la mano de obra familiar, lo que no fue obstáculo para que demandaran cada vez más mano de obra asalariada proveniente de los jornaleros sin tierra.

Este último grupo social, los jornaleros, se fueron organizando en la defensa de sus derechos alrededor de la Federación de Trabajadores de la Tierra (FTT) de la UGT, la central sindical socialista reformista que completaba su actuación con la acción política del PSOE. Durante el primer periodo de la II República, el Bienio Reformista (1931-1933), la legislación republicano-socialista favoreció los intereses de los jornaleros, que tenían además una fuerte capacidad reivindicativa a través de sus sindicatos y un valioso instrumento de defensa a través de su control de los Ayuntamientos. Todo esto supuso un aumento de los salarios que perjudicó a los grandes propietarios, pero también a los pequeños y medianos propietarios y arrendatarios, más aún en la situación crítica de los años 30. He aquí el germen de la polarización política: los jornaleros adoptando medidas del socialismo reformista o del anarquismo revolucionario, este último minoritario en Jaén, y los propietarios y arrendatarios agrarios optando por las posturas antirreformistas de la CEDA. La victoria electoral de esta última en las elecciones de 1933 llevó a una radicalización de los socialistas, que optaron en gran parte por medidas revolucionarios como las de los sucesos de octubre de 1934. Del mismo modo, la victoria del izquierdista Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936 hizo que las grupos conservadores optaran por un golpe de estado militar que acabara con el régimen democrático-reformista de la II República y con el cuestionamiento de su predominio político y social por parte de unos grupos de izquierda que optaban cada vez más por posturas revolucionarias.

Conflictividad política en la Sierra de Segura durante la Segunda República

El crecimiento del movimiento socialista en la provincia de Jaén queda patente al analizar el número de afiliados a la FTT de la UGT, que pasaron de 3.227 en 1930, a 10.660 en 1931, 32.633 en 1932 y 55.249 en 1936, la mayor parte de ellos jornaleros sin tierra y estando presente en la práctica totalidad de los pueblos de la provincia. Parejo a este crecimiento, aumentó también la conflictividad laboral agraria, con un total de 532 conflictos en la provincia, concentrados especialmente en 1932-1934, descendiendo hasta casi desaparecer en 1935 para repuntar de nuevo en 1936. Tales conflictos afectaron también a la Sierra de Segura. Así, en junio de 1933, coincidiendo con la siega, se registraron huelgas en Beas de Segura y Torres de Albanchez, y en la huelga campesina de junio de 1934, que afectó a prácticamente toda la provincia, se registraron sucesos violentos como coacciones, incendios, asaltos a cortijos y agresiones a la fuerza pública en La Puerta de Segura, Orcera y sobre todo Beas de Segura. El conflicto se saldó con una fuerte represión, la clausura de las Casas del Pueblo y la destitución de ayuntamientos gobernados por los socialistas. Tras la victoria del Frente Popular en febrero de 1936, la FTT de la UGT y los ayuntamientos controlados por los socialistas volvieron a controlar la situación a favor de los jornaleros, controlando las bolsas de trabajo y aumentando los salarios, lo que motivó las protestas de propietarios y arrendatarios como los de Beas de Segura.

En cualquier caso, la Sierra de Segura era una las zonas de la provincia de Jaén en la que los jornaleros eran menos numerosos y los pequeños y medianos propietarios tenían una presencia más destacada, lo que tendrá su reflejo en las elecciones del periodo republicano. Durante el periodo republicano había en la comarca, que contaba en 1930 con 52.261 habitantes, 4.613 jornaleros y 2.877 pequeños propietarios y arrendatarios, mientras que los afiliados a la FTT-UGT eran 2.363. En las elecciones de 1933 y 1936 triunfaron la candidaturas de derecha y centro derecha: en las de 1933 con el 66’98 % de los votos y en las de 1936 con el 59’63 %, dato este último que muestra la recuperación de las izquierdas tras el bienio conservador y la creciente polarización política.

Situación social y política de Siles durante la Segunda República

Situación social

En Siles la situación de polarización social era muy destacada. Así, en el censo de campesinos de 1933-1934 había 594 jornaleros y 200 pequeños propietarios, arrendatarios y aparceros, aunque hay que tener en cuenta que en este censo no se contabilizaban los grandes propietarios, destacados en la comarca, como indica el dato de que en el partido judicial de Orcera sólo 41 grandes propietarios (con más de 250 hectáreas cada uno), que suponían sólo el 2 % de los propietarios, acumularan el 42’15 % de las propiedades. En Siles en 1928, sólo 8 propietarios de 762 registrados, el 1’05 %, proporcionaban el 50’59 % de la contribución territorial. La situación de los jornaleros estaba marcada por el paro estacional. Aunque no tenemos datos concretos para Siles, en La Puerta de Segura había entre diciembre de 1930 y febrero de 1931, en plena recolección de la aceituna por tanto, 200 parados parciales y 300 totales de un censo obrero de la localidad de 800 personas. Como consecuencia de todo ello, los jornaleros se asociaron sindicalmente. Así, como en el resto de la provincia, en Siles la UGT era la fuerza hegemónica, contando su sección de Trabajadores de la Tierra con 260 afiliados en 1933. Frente al sindicato socialista, la CNT anarquista no tenía presencia apenas ni en la localidad ni en la comarca, teniendo sólo algunos afiliados en La Puerta de Segura y Orcera y no contándose ningún sindicato de la comarca entre los asistentes al congreso nacional celebrado en Zaragoza en mayo de 1936. Frente a todo ello, los propietarios y arrendatarios empezaron a organizarse para defender sus intereses, contando en Siles la Delegación de Olivareros de la Sociedad de Labradores con 29 miembros, de ellos 8 grandes propietarios. Del mismo modo, para 1935 ya estaba constituida Falange Española de las JONS en las localidades de Orcera, La Puerta de Segura, Santiago de la Espada y Siles, siendo el jefe local en esta última localidad Genaro Garrido González.

Situación política

La capacidad reivindicativa de los sindicatos socialistas, mostrada en conflictos como la huelga producida en Siles en junio de 1932 pidiendo trabajo, se completaba con el predominio republicano-socialista en los ayuntamientos, ocupando la alcaldía de Siles desde abril de 1931 el republicano Isaías González. Frente a ello, los partidos conservadores fueron cada vez más apoyados por los propietarios y arrendatarios, aumentando la polarización y conflictividad con unos jornaleros que cada vez conseguían mejoras laborales más importantes. Este proceso se vio apoyado por el desplazamiento de los republicanos-socialistas del control del ayuntamiento tras la victoria conservadora en las elecciones generales de noviembre de 1933. Así, en Siles la corporación municipal fue cesada en enero de 1934 al ser procesada y suspendida “por el delito de malversación de caudales” públicos, estableciéndose una comisión gestora presidida por el alcalde Augusto Vidal Ribera. En cualquier caso, las acusaciones debían de carecer de fundamento, ya que en enero de 1935 la anterior corporación vuelve a sus cargos con Isaías González a la cabeza.

Muestra de la creciente polarización política es que las elecciones generales de febrero de 1936, en las que a nivel nacional y provincial vencieron las candidaturas del Frente Popular de izquierdas, se saldaran en Siles con 835 votos al Frente Popular de izquierdas y 1.059 al Bloque Nacional de derechas. El cambio político a nivel nacional supuso la suspensión del ayuntamiento de la localidad. Así, en febrero de 1936 en sesión presidida por el Gobernador Civil de la provincia, se estableció una comisión gestora presidida por Ángel Fernández Cózar, pasando el ayuntamiento a estar controlado por los miembros de la UGT local.

Muestra de esta polarización son también los sucesos acontecidos en Siles la noche del 1 de abril de 1936. Según informan las autoridades franquistas en la posguerra, un enfrentamiento entre huelguistas y la Guardia Civil, auxiliada esta última por falangistas armados, se saldó con el teniente de la Guardia Civil de la línea de la localidad herido y con los falangistas Gerardo Rivas Garrido herido y Ramón Abio Frías muerto. La procedencia franquista de la información hace que desconozcamos el motivo del enfrentamiento o si hubo bajas por la otra parte.

Junto con conatos de violencia como el indicado, tras la victoria electoral del Frente Popular la presión de las sociedades obreras, apoyadas por su dominio en los ayuntamientos, se redobló, alarmando a los propietarios. Así, ese mismo mes de abril de 1936 el alcalde de Siles exigió a los patronos de la localidad su contribución monetaria para constituir un depósito para afrontar el pago de los salarios de los campesinos asignados por el ayuntamiento para trabajar en las fincas en unas labores que excedían las legalmente marcadas por el cuadro de laboreo forzoso de la localidad, por lo que tal imposición excedía la legalidad, llegando este caso a ocupar un sitio en la prensa nacional. Así, en el periódico La Vanguardia de Barcelona se indicaba:

            El alcalde de Siles exige a los labradores y propietarios que depositen en las arcas municipales la cantidad suficiente para el pago de los jornales que han de darse en las fincas que tengan arrendadas, y también para aquellas que el Ayuntamiento ordene que se verifiquen determinadas faenas que no están comprendidas en el cuadro de laboreo forzoso”.

Siles en la Guerra Civil.

Golpe de Estado en Jaén

El golpe de Estado, iniciado el 17 de julio de 1936 en el protectorado de Marruecos, se fue extendiendo por la península al día siguiente. Sin embargo, su fracaso en numerosas zonas hizo que se transformara en una Guerra Civil. En el caso de la provincia de Jaén, el golpe fracasó por la poca presencia militar en la capital y por la actitud vacilante de la Guardia Civil, lo que permitió que el mismo 18 de julio las fuerzas de izquierdas controlaran la ciudad. Además, un día más tarde, los guardias civiles de los distintos puestos de la provincia se concentraron en la capital, Linares, Úbeda y Andújar, lo que privó de un posible apoyo a los grupos proclives al golpe en los medios rurales.

            La derrota de los sublevados en numerosas zonas por la lealtad de las fuerzas militares y de orden público y la actuación de las milicias de los partidos y sindicatos de izquierdas supusieron que la autoridad del estado republicano fuera sustituida por los ayuntamientos del Frente popular y numerosos comités que controlaron la situación a nivel local o comarcal y que iniciaron un proceso revolucionario. Este se concretó en medidas como una fuerte represión contra los grupos que se consideraban favorables al golpe de Estado y la incautación y colectivización de sus propiedades. Así, numerosos dirigentes de derecha, propietarios rurales e industriales, sacerdotes, jueces municipales, profesionales liberales como abogados y médicos y estudiantes fueron asesinados. En el caso de la provincia de Jaén, lo fueron 1.368 personas, la mayoría de ellas (977) entre julio y diciembre de 1936, ya que a partir de 1937 la recuperación de la autoridad del Estado republicano y de los consejos municipales supuso un freno a la actuación de los grupos más radicalizados. Estos asesinatos vinieron acompañados del saqueo e incautación de sus propiedades, viéndose muy afectado el patrimonio histórico artístico de la Iglesia Católica, a la que se consideraba una aliada tradicional de los grupos dominantes. Los asesinatos eran ordenados por los comités populares locales y ejecutados por sus miembros más radicalizados a través de sacas nocturnas de los arrestos municipales o de la prisión provincial donde se encontraban encarcelados, muchas veces como represalia por los ataques y avances de las tropas franquistas. A ello hemos de unir varios traslados de presos procedentes de Jaén a Madrid, bastantes de ellos asesinados al llegar a la capital.

El inicio de la Guerra Civil en Siles

En Siles, conocida la noticia de la sublevación militar el 18 de julio de 1936, numerosos individuos de derechas se personaron en el Cuartel de la Guardia Civil ofreciéndose a apoyar el golpe, entre ellos los ya citados José Ramón Garrido González, Gerardo Rivas Garrido, Francisco Sánchez Sempere y Mariano Zamora Garrido. Sin embargo, un día después los guardias civiles de la localidad recibieron orden de trasladarse a la capital provincial, con lo cual las izquierdas, que ocupaban la alcaldía y contaban con el sindicato “La Unión”, asociado a la UGT, controlaron la situación, encarcelando a “los elementos más destacados de derechas tan pronto como la expresada fuerza salió”. Así, el mismo día 19 fue encarcelado el párroco Juan José Martínez, aunque la Iglesia siguió abierta al público hasta el día 21 en que fue clausurada por orden del alcalde del Frente Popular. Entre las personas de izquierdas más destacadas en la oposición al golpe de Estado se citan a los hermanos Alfonso y Ángel Fernández Cózar, Jacinto Millán Olivares, Elías Alarcón Navarro, Isaías Muñoz García, Pablo Juárez Roda, Pedro Serrano Martínez, Fausto Nieto Cózar, Enrique Pérez Jiménez, Eulalio Díaz López, José Cózar Mendoza y Modesto Millán Mendoza. Pronto comenzaron los actos revolucionarios, saqueándose el día 24 de julio la Iglesia Parroquial, la ermita de San Roque y los domicilios de José Ramón Garrido Ibáñez, Juan Antonio Parra Ibáñez, Emilio González Robles, Juan Antonio Garrido Ibáñez, Jacinto González Serrano y Virgilio Sempere Blázquez. El párroco, maltratado, fue trasladado a la Prisión Provincial de Jaén el 5 de agosto, donde permaneció un año hasta que, juzgado por un Tribunal Popular, fue condenado a 8 años de internamiento en un campo de concentración en Venta de Araoz (Almería), donde continuó el resto de la guerra.

La represión en Jaén

En el caso de la Sierra de Segura, durante el dominio republicano, que abarca toda la guerra, fueron asesinadas 42 personas, de las cuales 25 lo fueron en 1936, 8 en 1937, 5 en 1938 y 1 en 1939, desconociendo la fecha de 3 casos. Así, la comarca fue una de las menos afectadas por la represión de la provincia, lo que se explica por la menor conflictividad registrada en la zona durante el periodo republicano, la menor importancia de las agrupaciones de izquierda y un mayor apoyo social a las grupos conservadores dada la importancia de los pequeños y medianos propietarios. En cuando a su profesión, 14 eran propietarios rústicos, labradores e industriales; 8 empleados, artesanos o jornaleros; 2 religiosos; 5 juristas; y 6 profesiones liberales y comerciantes. En principio, los primeros asesinatos se debieron llevar a cabo en las mismas localidades de procedencia, hasta que la saturación de los arrestos y cárceles de los pueblos hizo que éstos fueran trasladados a Jaén, donde desde septiembre de 1936 se había establecido un Tribunal Popular, que, por ejemplo, juzgó en noviembre de ese año a 2 vecinos de Santiago de La Espada, de los que uno fue condenado a muerte, y en diciembre a 4 vecinos de Orcera de los que la mitad corrieron igual suerte.

La represión republicana en Siles

En Siles durante la guerra fueron asesinadas 13 personas, aunque dos de ellas los fueron en el Frente. De esas 11 personas, 8 lo fueron en 1936, 3 en 1937 y ninguno en 1938 y 1939. De hecho, el último asesinato registrado data de abril de 1937, hecho al que pudo ayudar el restablecimiento de las autoridades judiciales estatales. Así, en ese mismo mes el ministerio de Justicia nombró a Ignacio Martínez Lumbreras como juez propietario, a Leandro Garrido Rodríguez como juez suplente y a Rafael Sánchez Millán como secretario habilitado. Posteriormente, en diciembre de 1937 la Audiencia Provincial de Jaén sustituyó a los dos primeros en sus cargos por Pedro Serrano Martínez y Jesús Galdón Cózar y en enero de 1938 fue nombrado Juan Vicente Garrido Donaire como secretario habilitado por el juez municipal.

Durante 1936 la mayor parte de los asesinatos se producen en Siles y su entorno, habiéndose hallado 2 cadáveres en Siles, otros 2 en La Puerta y otros 2 en Segura, aunque dos de los asesinatos producidos en diciembre de ese año se producen ya en Jaén capital. Los cadáveres de las 3 personas asesinadas en 1937 se localizaron e Siles, Molinicos y Mancha Real.

En cuanto a su filiación política, destacan 4 afiliados a la CEDA, 1 a Falange Española y otro a la Federación de Estudiantes Católicos, mientras que a los 5 restantes se les califica de apolíticos. Por lo que se refiere a su condición social, pertenecen a las clases medias y altas de la localidad, predominando los labradores con 4, las profesiones liberales con 2 (un abogado y un practicante), los artesanos con otros 2 (un alpargatero y un sastre), a los que hemos de unir un propietario, un estudiante y una ama de casa.

Con estos 11 asesinatos, Siles fue una de las poblaciones más castigadas por la represión republicana, muestra sin duda de la aguda polarización política y social vivida por la localidad en los años previos a la guerra. Así, en Pontones fueron asesinadas cinco personas, en Orcera cuatro, en Villarrodrigo cuatro, en Santiago de la Espada cuatro, en Torres de Albanchez dos, en Benatae una y en La Puerta de Segura otra, mientras que en Puente de Génave, Hornos, Segura de la Sierra y Génave ninguna.

            Aparte de los asesinatos, otros muchos individuos de derechas fueron “encarcelados y sometidos a crueles torturas”, como fue el caso en Siles de los hermanos José Ramón y Jenaro Garrido González, David Zamora Garrido, Mateo Rubio Abio, Alejandro Martínez Morote, Juan José Martínez Montañés, Juan Pedro Martínez Galdón, Isaías González Serrano “y otros. En este sentido, en abril de 1938 se encontraban presos los siguientes falangistas de Siles: Ángel Martínez Flores, Augusto Martínez Ramón, Juan Vicente Fernández Mendoza, Mateo Rubio Abio, Roque Fernández Serrano, Francisco Fernández García, Germán Ballesteros Garrido, Teófilo Fernández Serrano, Cleto Biedma de la Parra, Sergio Martínez Arrabal, Antonio Fernández Mendoza, Escolástico Olivares y Eduardo Ramírez.

Las colectividades en Siles

Junto con los asesinatos, el principal acto revolucionario fue el establecimiento de colectividades. Una colectividad era una unidad de producción en la que la propiedad pasaba a ser de todos los trabajadores que la integraban, que aplicaban su fuerza de trabajo colectivamente, recibiendo íntegro el resultado de la explotación, significando, de hecho, la socialización de los medios de producción en un sistema de producción socialista. Iniciada la guerra, y el proceso revolucionario en la zona republicana, se establecieron numerosas colectividades con los bienes incautados a los propietarios fugados o asesinados, dentro de los cuales destacaron las tierras y almazaras de aceite, aunque también lo fueron aperos de labranza, animales de labor, víveres y bienes inmuebles. Las masas obreras armadas, dirigidas por el comité del Frente Popular, los ayuntamientos socialistas o las sociedades locales de la FTT-UGT, pasaron a explotar en colectividad las fincas abandonadas por la huida, asesinato o encarcelamiento de sus propietarios. En la provincia de Jaén, a través de la prensa, se han localizado 104 colectividades, varias de ellas en la Sierra de Segura, como son el caso de Benatae, donde una colectividad de la UGT contaba con 200 miembros; de Génave, perteneciente también a UGT; de Orcera, gestionada por el sindicato de oficios varios de la CNT; de Beas de Segura, que mixta UGT-CNT explotaba la finca Fuente Nueva; de La Puerta de Segura, mixta UGT-CNT y que en septiembre de 1937 agrupaba a 450 colectivistas organizados en grupos de trabajo o colectivas de 12 miembros cada una; y de Cortijos Nuevos, también mixta UGT-CNT. Por su parte, en Siles, según informe del Ayuntamiento franquista, nos consta que “fincas, de los elementos de alguna significación derechista”, fueron explotadas por “una colectividad agrícola de la UGT”. Además, “fueron incautadas las 4 fábricas de aceite, existentes en el término, por la violencia, y administrándose en colectividad”.

Todas estas colectividades fueron legalizadas por el Ministerio de Agricultura mediante decreto de 8 de agosto de 1936, que convertía a los alcaldes en delegados especiales del IRA que podía legalizar temporalmente las incautaciones. En su aplicación, los alcaldes legalizaron las incautaciones, y para organizar la explotación de las fincas el decreto de 15 de septiembre de 1936 estableció en cada municipio un comité agrícola del Frente Popular, presidido por el alcalde y asesorado por las secciones agronómicas provinciales. Este proceso culminó con el decreto de 7 de octubre de 1936 que fijaba la nacionalización de los bienes de personas físicas o jurídicas implicadas directa o indirectamente con el alzamiento militar, dándoselas en usufructo a los jornaleros y campesinos del municipio, que tendrían que decidir en asamblea la explotación colectiva o individual. Así, en Siles se confirmó en noviembre de 1938 la expropiación a 50 propietarios, de los que 2 reunían 7.966 hectáreas, 58 áreas y 56 centiáreas.

Conflictos internos

El proceso revolucionario desarrollado en la zona republicana tras el inicio de la Guerra Civil empezó a ser controlado y, finalmente eliminado, por el gobierno de Francisco Largo Caballero, establecido en septiembre de 1936, y por la creciente fuerza de los partidos políticos partidarios de mantener la legalidad republicana, destacando entre ellos el PCE. Los medios para ello fueron la recuperación de las autoridades estatales, regionales, provinciales y locales republicanas en sustitución de los comités dominados por los sindicatos UGT y CNT y el ataque contra las colectividades.

En cuanto a lo primero, en Siles el Ayuntamiento no fue sustituido por comité revolucionarios, ya que los socialistas lo dominaban ya desde febrero de 1936, continuando a su cabeza Ángel Fernández Cózar y, con él, la UGT local, que era la formación que contaba con más fuerzas. Así, en 1937 la FTT de la UGT contaba en la localidad con 558 afiliados, mientras que los partidos políticos eran muy minoritarios, contando el PSOE ese mismo año con sólo 17 afiliados. En cualquier caso, a nivel nacional, los comités fueron siendo sustituidos por el decreto de 4 de enero de 1937 por los nuevos Consejos Municipales, con un papel central de los partidos frente a los sindicatos, reorganizándose así, en Siles, como paso previo, la agrupación socialista local (COBO, 1991). Esta se llevó a cabo el 24 de diciembre de 1936, siendo elegido presidente de su junta directiva Alfonso Fernández Cózar, vicepresidente su hermano Ángel Fernández Cózar y secretario Fausto Nieto Cózar. Sólo un mes después, en enero de 1937, se constituyó en la localidad el Consejo Municipal, que seguía siendo presidido por Ángel Fernández Cózar, que ocupó el puesto hasta que fue llamado a filas en abril de 1938, siendo sustituido por Jacinto Millán Olivares. En este mismo sentido de recuperación de las autoridades legales republicanas está la ya citada reorganización del Juzgado Municipal en abril de 1937.

En cuanto al ataque a las colectividades, a partir del verano de 1937 el PCE apoyó la disolución de las colectividades a favor de las explotaciones individual-familiares, apoyando así las reivindicaciones de los pequeños propietarios, arrendatarios y aparceros incluidos en las colectividades por coacciones o necesidades económicas. Esta política de oposición, junto con el descenso de los rendimientos, hizo que muchas colectividades acabaran disolviéndose, como fue el caso de la colectividad de Benatae, perteneciente a la UGT y formada por 200 colectivistas, que lo hizo el 3 de marzo de 1938 pasando a formar parcelas individuales.

La lucha entre revolucionarios y partidarios de la legalidad republicana pueden inferirse en la zona que nos ocupa por la muerte violenta de republicanos durante la guerra. Así, en Siles en la Piedra del Olivar el 5 de mayo de 1937 fueron encontrados los cadáveres de Antonio Alguacil Trigueros y Ángel Fernández Muñoz, jornaleros de 45 y 34 años respectivamente y afiliados a UGT, el primero de ellos concejal y vicepresidente de la Casa del Pueblo de Santiago de la Espada y el segundo vicepresidente de la misma, citándose como responsables de su muerte de los vecinos de Siles apodados El Feo y el Pertiles.

Por otra parte, hay que destacar los conflictos internos registrados en Siles, que alcanzaron tal gravedad que obligó al Gobierno Civil a suspender el Consejo Municipal en junio de 1938, que es sustituido por una gestora presidida por un delegado gubernamental, Pedro Campos Fernández. Calmados los ánimos, en septiembre de ese año se constituyó nuevamente el Consejo Municipal, recuperando la alcaldía Jacinto Millán Olivares. Finalmente, el desplome del bando republicano a finales de marzo de 1939 supuso la victoria franquista en la guerra. Previéndola, y ante la huida de los máximos dirigentes republicanos locales, el alcalde en funciones, Ignacio Martínez Lumbreras, se esforzaba por buscar “fascistas y derechistas” que se hicieran cargo del ayuntamiento[1], constituyéndose el 4 de abril de 1939 el nuevo ayuntamiento franquista, presidido por Rogelio Fernández Rodríguez.

Siles en la Posguerra.

La victoria de los sublevados en la guerra civil supuso el establecimiento definitivo de la dictadura militar del general Francisco Franco y la restauración del dominio político, económico y social de los grupos privilegiados. Desde el mismo inicio de la guerra, en las zonas dominadas por el bando sublevado, se desarrolló una fuerte represión contra los militantes de los grupos de izquierda que se tradujo en numerosas ejecuciones y encarcelamientos por, paradójicamente, “rebelión militar”. La historiografía franquista, y parte de la actual, ha considerado que esta represión era simplemente la consecuencia de los desmanes revolucionarios realizados en la zona republicana, es decir, el castigo lógico a los asesinatos, las incautaciones, los saqueos y los encarcelamientos. Sin embargo, hay que tener presente que, desde el principio, la represión fue parte de la táctica del bando sublevado con el objetivo de asegurar la retaguardia y eliminar al enemigo de izquierda y a sus asociaciones políticas y sindicales. Así, la represión fue igual de intensa en las zonas dominadas desde el principio por los sublevados, es decir, donde no había delitos revolucionarios que castigar y las zonas más castigadas de las dominadas por los republicanos fueron las que habían registrado en el periodo prebélico una mayor conflictividad social y fuerza de las organizaciones obreras. Por último, la represión tenía una clara intencionalidad económica, la de conseguir una bajada de los salarios de los jornaleros, impuesta por el terror y la ilegalización de sus sindicatos, que compensara la crisis agraria de posguerra debida a las adversidades climáticas y a la errónea política intervencionista y autárquica adoptada por la dictadura.

La represión franquista en Jaén

En la provincia de Jaén la represión se saldó con el asesinato de 1.891 personas, la mayor parte de ellas ejecutadas entre 1939 y 1942, aunque se siguieron registrando ejecuciones hasta 1950. Los afectados, miembros destacados o de base de las organizaciones políticas y sindicales de izquierda, eran mayoritariamente jornaleros, mostrando así el sentido de clase de la represión. Ésta fue llevada a cabo básicamente desde los nuevos ayuntamientos franquistas, de quienes partían las denuncias, que contaron con la colaboración de los miembros del partido único FET-JONS y de la Guardia Civil. Aunque algunas ejecuciones se llevaron a cabo al principio en las mismas localidades del medio rural, pronto la tarea represiva fue recayendo en los Tribunales Militares Especiales establecidos en las principales capitales comarcales y desde 1940-1941 casi exclusivamente en las capitales provinciales. Además de las ejecuciones, hay que destacar los encarcelamientos. Así, en 1941 había en la cárcel  provincial de Jaén unos 3.991 reclusos, en unas condiciones marcadas por el hacinamiento, las malas condiciones higiénicas, sanitarias y de alimentación y los malos tratos. De la Sierra de Segura había ese año en la prisión 183 personas, mientras que el número de ejecutados en la comarca fue de 74, la mayor parte de ellos en la capital provincial.

La represión franquista en Siles

Una vez caída en manos franquistas la Sierra de Segura se inició la represión, encarcelándose a los máximos dirigentes republicano-socialistas y a las personas más implicadas en los hechos revolucionarios. Esos presos fueron conducidos posteriormente a un campo de concentración en Villacarrillo, donde se produjeron numerosos fusilamientos entre junio y diciembre de 1939, habiéndose localizado en el cementerio de la localidad una fosa común con 94 ejecutados y quizás otros 22 fallecidos en la prisión de partido. Entre los ejecutados se encontraba Alfonso Fernández Cózar, alias “el cojo corrigüela”, alpargatero de 40 años y máximo dirigente de la UGT y del PSOE en Siles, que fue fusilado el 12 de diciembre de 1939. Ese mismo día lo fue también Fausto Nieto Cózar, carrero de 45 años y secretario de la agrupación socialista de Siles entre 1936 y 1938. A partir de finales de 1939 los presos republicanos se fueron concentrando en la prisión provincial de Jaén. En ella serían fusilados muchos de ellos.

A diferencia de las víctimas de la represión republicana, contabilizadas minuciosamente por los vencedores en la Causa General, la investigación de la represión franquista choca con numerosos obstáculos para su contabilización. Así, gracias a información indirecta proporcionada por la misma Causa General, sabemos que, aparte de los citados, fueron asesinados otros vecinos de Siles como Eulalio Díaz López, José Cózar Mendoza, Miguel Gómez Valle alias “El Feo”, Francisco Fernández Martínez, Elías Alarcón Navarro, Antonio Lumbreras García, Basilio Carrasco Millán, José Rodríguez Mendoza, José García Lumbreras e Isaías Muñoz García. Por tanto, por ahora podemos cifrar en 18 los asesinados por la represión franquista en Siles, sin poder descartar, en todo caso, que fueran más.

En cuanto a los presos, según el libro de registro llevado a cabo por el capellán de la Prisión Provincial entre 1940 y 1941, ingresaron en ella 12 vecinos de Siles, 15 de Orcera, 9 de Torres de Albanchez, 14 de La Puerta de Segura, 7 de Hornos de Segura, 21 de Santiago de La Espada, 6 de Pontones, 3 de Villarrodrigo y 3 de Segura de la Sierra. En muchas ocasiones estos presos acababan en batallones de trabajos forzados, como fue el caso de Florencio Cijer Lumbreras, Victoriano Fernández Ramírez, Eusebio López Lozano, Carlos Romero Ortega, José María García Rodríguez, Valentín Buischez Cumbreros y José Carriquí Montalbo, todos ellos nacidos en Siles y enrolados en el Batallón de Trabajadores de Tarifa en 1941, apareciendo en 1944 en la misma zona el ya citado Valentín Buischez y José Romero Zambrana. Por otra parte, a José Pascual Millán, chófer de profesión y nacido en Siles, lo encontramos trabajando en el Canal del Bajo Guadalquivir.

Un proceso singular es el de la depuración de los maestros nacionales, como les sucedió a otros funcionarios públicos, investigados para esclarecer su connivencia, o no, con la ideología, reformas y régimen republicano para poder seguir en sus puestos o sufrir represalias como el traslado o la suspensión en sus empleos. En el caso de Siles he localizado 10 de estos expedientes de depuración.

Junto con la represión, hay que tener en cuenta también el exilio, ya que muchos republicanos huyeron de nuestro país temiendo represalias al terminar el conflicto, siendo el destino principal Francia. Así, la Causa General nos informa de la huida a ese país de Enrique Pérez Jiménez, nacido en Siles en 1909, afiliado a la UGT y albañil, oficio que siguió ejerciendo en el exilio, apareciendo en 1945 como afiliado a los grupos departamentales de la UGT en su sección de Châteauneuf-sur-Loire (Loiret). También en Francia se exilió Enrique Galdón, miembro de la UGT y afiliado al PSOE de Siles desde 1935, que como el anterior trabajó como albañil y lo encontramos a finales de los años 1960 formando parte de la Sección del PSOE en Mirepoix (Ariège), de la que fue secretario.

En ese país se verían inmersos muy pronto en una nueva guerra, la II Guerra Mundial, siendo objeto de la represión nazi. Así, en los campos de concentración murieron hasta 111 personas naturales de la provincia de Jaén, 107 de ellas en el campo de concentración de Gussen, 2 en Dachau, 1 en Mathausen y 1 en Steyr. Entre ellos, había 7 nacidos en localidades de la Sierra de Segura.

Junto con el exilio, otros republicanos optaron por la lucha armada en el maquis, aunque la mayoría de ellos acabaron ejecutados o encarcelados por el régimen franquista o marchando al exilio. En este sentido, el 29 de junio de 1946 fueron detenidos en Yeste (Albacete) por actividad guerrillera Antonio Ruiz García y Luciano Máximo Mendoza Melero, ambos naturales de Siles y residentes en Santiago-Pontones y Villaverde de Guadalimar respectivamente.

En cualquier caso, la mayoría de los republicanos, atenazados por la feroz represión, optaron por afrontar de la mejor manera posible la dura tarea de sobrevivir bajo el yugo, y las flechas, de la Dictadura.

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LOS MORISCOS A TRAVÉS DE LAS SERIES PARROQUIALES DE BAUTISMO

La sociedad granadina del siglo XVI, tanto en la época morisca como en la de la repoblación posterior a la expulsión de 1570 ha sido estudiada desde diversas perspectivas y utilizando variadas fuentes documentales. Entre ellas, sin embargo, las fuentes parroquiales han sido poco utilizadas hasta el momento, quizás debido a la dificultad que para su consulta supone su dispersión en las distintas parroquias y la ausencia en la mayoría de los casos de los horarios y disponibilidad mínima para su consulta, dependiendo ésta en buena medida del talante de sus encargados. Por ello, en 2009 publiqué un artículo titulado “Moriscos y repobladores del reino de Granada en el siglo XVI a través de una nueva fuente: las series parroquiales de bautismo” en la revista Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos (Sección Árabe-Islam), nº 58, pp. 119-153. El artículo pretendía demostrar la riqueza de los fondos parroquiales de bautismo para el análisis de la sociedad granadina del siglo XVI, centrándome en la Parroquia de Santa Ana de Guadix, antigua morería de la ciudad en época mudéjar, después una parroquia de clara mayoría morisca y, por último, asiento destacado de la masa de repobladores que los sustituyen.

Bautismo de los moriscos del reino de Granada
Bautismo de los moriscos granadinos. Retablo de la Capilla Real de Granada.

La población de la parroquia de Santa Ana de Guadix creció de manera destacada entre 1539 y 1568, aumentando entre ambas fechas el número de bautismos un 35’6%, más moderadamente en el último decenio de la época morisca como consecuencia de la crisis socioeconómica en la que cae la población morisca por la depredación castellana. La expulsión de los moriscos en 1570 supuso un auténtico cataclismo demográfico para la parroquia, del que no consigue salir en el resto del siglo XVI. En todo caso, se constatan unos avances y retrocesos que relaciono con la coyuntura socioeconómica en el medio rural: si ésta era buena la población emigraba al campo, mientras que si era mala la ciudad servía de refugio a los repobladores arruinados gracias a su mayor diversificación económica y a las posibilidades de beneficiarse de la caridad de sus elites. Por lo que se refiere a la estacionalidad del bautismo, se detecta una clara diferencia entre la época morisca, cuando los bautismos se distribuyen de una manera homogénea a lo largo del año, con un máximo en verano indicador de un mayor número de embarazos en otoño, coincidiendo con el fin de la cosecha, y la época posterior a la expulsión, con un descenso de los bautismos en verano que indica un descenso de los embarazos en primavera por unos motivos religiosos —Cuaresma y Semana Santa— que eran obviados por la población morisca.

En cuanto al número de hijos por familia, en principio las fuentes muestran una mayor natalidad morisca, ya que entre 1539-1570 las familias con un solo hijo suponen el 64’4% y entre 1571 y 1599 el 72’4%, aunque en este último porcentaje hubo de influir la fuerte movilidad de la población en la época de la repoblación. Esto último se confirma al analizar los periodos intergenésicos, es decir, el tiempo que media entre los bautismos en las familias con más de un hijo. En este caso, se constata un mayor distanciamiento en los nacimientos en los moriscos, debido a un mayor control de la natalidad como mecanismo de la minoría para afrontar el deterioro de sus niveles de vida. Por tanto, los datos me inducen a poner en duda la mayor natalidad que tradicionalmente se ha atribuido a la población morisca. En cuanto a la composición étnica de la parroquia, presenta para el periodo 1539-1570 un predominio de la población morisca —según los criterios de calificación, entre el 75 y el 93% de las familias—, herencia de su pasado como morería de la ciudad durante época mudéjar, habiendo de destacar la presencia de matrimonios mixtos que, aunque limitados (1’8% de las familias), indican una cierta asimilación. Tras la expulsión de los moriscos los valores se invierten, predominando las familias cristianas viejas (95’6%), permaneciendo tan solo 4 familias moriscas, 7 familias mixtas, 2 familias negroafricanas y 6 gitanas. En cuanto a la evolución socioeconómica, la he estudiado a través de la importancia de la ilegitimidad y exposición y del pago de los derechos de bautismo por los padres de los neófitos. En el primer aspecto, he constatado un aumento de la ilegitimidad y de la exposición en la década de 1560, producto de la crisis socioeconómica de la población morisca debido a la depredación castellana, y sobre todo después de la expulsión de los moriscos, dada la pobreza de los repobladores. En todo caso, los indicadores mejoran de manera destacada en las últimas décadas del siglo, lo que he interpretado no como indicativa de una mejora socioeconómica, sino de un mayor control de las relaciones extramatrimoniales en el caso de los ilegítimos y del abandono preferente de los expósitos en la casa-cuna, situada en la parroquia del Sagrario. Por lo que se refiere al pago de los derechos del bautismo, el llamado “capillo”, consistente en el pago de 34 maravedíes, he vuelto a demostrar el empeoramiento progresivo del nivel de vida de la población morisca, tendencia que se prolonga en gran medida tras la expulsión de los moriscos por la pobreza de los repobladores. Por lo que se refiere a la esclavitud, ha quedado patente la poca importancia de la misma en la parroquia, durante la época morisca por el ya citado descenso de los niveles socioeconómicos y la prohibición a partir de 1560 de que los moriscos tuvieran esclavos de origen negroafricano y durante la época posterior por la pobreza de los repobladores. En todo caso, durante la rebelión de los moriscos el 3’6% de los bautismos se refieren a personas esclavizadas de origen morisco capturadas en el conflicto, un número bastante exiguo y lógico si tengo en cuenta que la población cristianovieja que actuó en las operaciones bélicas y en el mercado esclavista residían principalmente en el resto de parroquias de la ciudad, en especial la del Sagrario. Por último, en cuanto al análisis antroponímico de los bautizados, han quedado patentes los cambios que supusieron las medidas aculturadoras del Sínodo de 1554 y, sobre todo, la expulsión de 1570. Como diferencias principales entre moriscos y cristianos viejos, he de indicar que la variedad de nombres utilizados en el bautismo por los segundos era mucho más amplia, incluyendo nombres compuestos. Incluso en este aspecto he constatado la oposición morisca a la aculturación castellana, como evidencia el rechazo morisco al empleo del nombre de la titular de la parroquia.

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Los moriscos de Guadix y su Tierra

Ficha nº 15 de la serie “Conocer Guadix y comarca” dedicada a los moriscos

La Fundación Pintor Julio Visconti de Guadix puso en marcha hace tiempo un fichero digital, consultable en su página web, de divulgación histórica, cultural y artística de Guadix y comarca bajo el título de “Conocer Guadix y Comarca”. Su gran acierto ha sido su vocación eminentemente divulgativa y el hecho de estar a cargos de especialistas destacados en cada materia. Ya han sido 15 las fichas publicadas y me ha cabido el honor de realizar la nº 15 dedicada a los moriscos de Guadix y su Tierra.

Página 1 de la ficha los moriscos de Guadix y su tierraPágina 2 de la ficha los moriscos de Guadix y su tierra

La ficha se estructura en las siguientes partes: orígenes, explotación y aculturación, la población, el barrio morisco de Santa Ana y epílogo: rebelión, esclavitud y expulsión, añadiendo una bibliografía sucinta sobre el tema.

Mozárabes, muladíes, mudéjares y moriscos

El proceso de Reconquista y la coexistencia de musulmanes y cristianos durante la Edad Media peninsular originó distintos grupos étnico-religiosos tanto en los reinos musulmanes como en los cristianos. Así, a los cristianos que permanecieron bajo dominio musulmán se les denominó mozárabes, a los cristianos conversos al Islam muladíes, a los musulmanes que permanecieron bajo dominio cristiano mudéjares, y a los musulmanes conversos al cristianismo moriscos.

 ORÍGENES

Guadix es conquistada por los Reyes Católicos en diciembre de 1489 dentro de una política de capitulaciones que permitió a la población musulmana mantener sus propiedades, religión y ordenamiento jurídico, pasando así a convertirse en mudéjares. Ante la resistencia de Granada, que se prolonga hasta 1492, los mudéjares accitanos planearon sublevarse contra los castellanos en 1490, lo que motivó su expulsión del recinto amurallado de la ciudad y la expropiación de sus propiedades, que fueron asignadas a castellanos que se van asentando en un difícil proceso repoblador al que acompaña la creación de sus instituciones fundamentales: corregimiento, obispado, señoríos como el del Cenete, etc. Con el predominio en la Corte de las tesis de uniformización religiosa preconizadas por el cardenal Cisneros, en 1500 se les plantea a los mudéjares accitanos la alternativa entre la conversión al cristianismo o la emigración al norte de África. La mayoría optan por la primera alternativa, convirtiéndose así en moriscos.

 EXPLOTACIÓN Y ACULTURACIÓN

Como consecuencia de la Repoblación, ya citada, y de una creciente presión fiscal, los moriscos sufren un descenso acusado de sus niveles socioeconómicos, generándose una sociedad dual con caracteres pseudo-coloniales: la minoría castellana es propietaria de la mayor parte de los bienes inmuebles (casas, tiendas, tierras) que son explotadas por la numerosa mano de obra morisca como arrendatarios, censualistas o jornaleros.

En el aspecto religioso, frente a la conversión forzosa al cristianismo la mayoría de la población morisca mantuvo en privado sus prácticas religiosas musulmanas, aplicando así el principio islámico de la taqiyya o disimulación. Ante ello, las autoridades civiles y religiosas castellanas pusieron en marcha una política aculturadora que no se limitó a la evangelización religiosa sino que vino acompañada de un programa de eliminación de todas las singularidades culturales moriscas, entendidas como síntoma de su disidencia religiosa. Así, se prohibió el uso de sus baños, de sus bailes y cantos (las famosas zambras), de sus vestidos, de sus apellidos árabes, de su lengua, etc., como dejan de manifiesto las disposiciones del Sínodo celebrado en Guadix en 1554 por el obispo Martín de Ayala.

Ambos procesos, explotación y aculturación, se acentúan en la década de 1560, reinando ya Felipe II, causando la rebelión de los moriscos de 1568-1571.

 SANTA ANA: MORERÍA Y BARRIO MORISCO

Como consecuencia de la primera repoblación llevada a cabo por los Reyes Católicos en 1490 se asentaron repobladores castellanos en la ciudad de Guadix. Ante ello, la población mudéjar se vio recluida en la Morería, el actual barrio de Santa Ana, donde conservaron sus propios órganos de gobierno, dirigidos por el alguacil Hamete Uleylas, asesorado en sus funciones por una asamblea de notables y sometido al control de las autoridades castellanas. Sin embargo, las conversiones de 1500 supusieron el fin de esta pequeña autonomía administrativa, debiendo los ahora moriscos recurrir a reuniones de sus vecinos lo más extensas posibles en la nueva Iglesia de Santa Ana, al nombramiento de procuradores y a la actuación de las élites colaboracionistas para la defensa de sus intereses comunes. Las conversiones supusieron también una mayor libertad de movimientos para la población morisca, que se va desplazando progresivamente de la saturada morería a otros barrios como el limítrofe de Santiago y el de San Miguel, aunque en ambos fueron minoritarios con respecto a los castellanos. De hecho, hasta 1570 la parroquia de Santa Ana siguió siendo el barrio morisco de la ciudad por antonomasia.

 LA POBLACIÓN: MORISCOS Y REPOBLADORES

La repoblación iniciada en 1490 por los Reyes Católicos afectó principalmente a la ciudad de Guadix y a las villas de Fiñana y La Peza. Se configuró así una distribución de la población muy polarizada en la que los minoritario castellanos se asentaron en la ciudad y otras localidades fortificadas, conformando poblaciones mixtas, mientras que en las zonas rurales de la comarca la población morisca era ampliamente mayoritaria. Todo ello se puede constatar en los datos demográficos de la zona inmediatamente anteriores a la rebelión de 1568, indicada en vecinos, es decir, familias, por lo que el número de habitantes resultaría de su multiplicación por 4’5.

LOCALIDAD VECINOS MORISCOS VECINOS CASTELLANOS
Abla 179 15
Abrucena 124 6
Albuñán 60 2
Alcudia 76 6
Aldeire 297 3
Alquife 139 1
Beas y Alares 106 8
Cigueñí 50
Cogollos 100 2
Dólar 230 2
Exfiliana 25
Ferreira 177 3
Fiñana 150 100
Graena y Cortes 52 8
Gor 150
Guadix 1.200 1.000
Huéneja 394 11
Jerez 535 15
La Calahorra 200 20
La Peza y Diezma 209 50
Lanteira 288 12
Marchal 54 4
Paulenca 40 3
Purullena 83 7
Zalabí 40
TOTAL 4.758 1.476


COLABORACIONISTAS

No todos los mudéjares y moriscos accitanos optaron por la resistencia frente a la explotación y aculturación castellanas. Una minoría optó desde el principio por colaborar con las autoridades castellanas en un intento de mantener sus posiciones de privilegio. Fue el caso, por ejemplo, del secretario del Zagal, Abrahen Abenzeite, y de Alí Abenaxara, que tras su conversión al cristianismo pasan a llamarse Hernán Valle de Zafra y Diego López Abenaxara respectivamente. Ellos, y sus sucesores, fueron admitidos por las autoridades castellanas como representantes de la población morisca de Guadix y su Tierra. Sin embargo, actuaron más bien como agentes de la Corona, recibiendo a cambio numerosas mercedes: asignaciones monetarias, bienes inmuebles en los repartimientos y el cargo de regidores en el Concejo accitano.

 EPÍLOGO: REBELIÓN, ESCLAVITUD Y EXPULSIÓN

Entre 1568 y 1571 los moriscos del reino de Granada se sublevan, con la intención de recuperar su independencia, su religión y su cultura. En nuestra comarca la rebelión tuvo especial incidencia en el marquesado del Cenete, alzado en enero de 1569. La derrota de los sublevados en 1571 supuso la esclavización de las personas de origen morisco capturadas por las tropas castellanas en el conflicto, mientras que el resto de la población morisca, los llamados moriscos de paces, fueron expulsados a otros reinos castellanos, fundamentalmente Castilla la Nueva, en noviembre de 1570. Los escasos restos de la población morisca que lograron permanecer en la zona sufrieron nuevas expulsiones en 1584 y 1610, con la única excepción de las esclavas y los colaboracionistas.

La guerra y la expulsión supusieron un auténtico cataclismo socioeconómico para la comarca al ser destruidas buena parte de sus bienes e infraestructuras y perder a más del 80 % de su población. El proceso repoblador puesto en marcha por Felipe II en 1571 se saldó también con un fracaso, del que salió una comarca económicamente deprimida y socialmente polarizada.

 LOS DESPOBLADOS MORISCOS

Muestra palpable del cataclismo demográfico y socioeconómico que supuso la expulsión de los moriscos para la comarca de Guadix fue el abandono total de muchas poblaciones ya que el número de repobladores que los sustituyeron fue muy limitado. Así, se abandonaron poblaciones como Alares y Muñana, cerca de Beas; Alcázar, junto a Jerez; y Cigueñí y Zalabí, frente a Exfiliana y Alcudia respectivamente. De la mayoría de ellos quedan pocos restos arqueológicos, ya que sus casas fueron derribada para el aprovechamiento de sus materiales en la reconstrucción de los pueblos repoblados, debiendo destacar en todo caso las cuevas-refugio de Alares, la torre de Alcázar y la iglesia del Zalabí, actual ermita de la Virgen de la Cabeza construida durante el pontificado del obispo Antonio del Águila (1537-1546) como atestigua la heráldica de su fachada.

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Para mayor comodidad, alojo también aquí la ficha en formato pdf:  Ficha Los Moriscos de Guadix y su Tierra Fundación Julio Visconti.

Red viaria y fiscalidad mudéjar en el Reino de Granada

 

Extracto del artículo: Carlos Javier Garrido García: “Red viaria y fiscalidad mudéjar en el reino de Granada”. Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos (Sección Árabe-Islam), nº 66 (Universidad de Granada, 2017), pp. 57-76.

            El 28 de mayo de 2015 la Guardia Civil hacía entrega al Ayuntamiento de Guadix de varios documentos que intentaban ser vendidos de manera ilegal y que, tras el oportuno peritaje, no había duda de que procedían del Archivo Municipal. Entre ellos estaban un repartimiento entre los mudéjares de la ciudad y su Tierra de los gastos y mano de obra para la construcción de un carril en mayo de 1495 y una real provisión de octubre de 1500 ordenando la reparación del camino entre Guadix y Granada. Ambos documentos me han animado a realizar una aproximación al estudio de la política de construcción y reparación de las vías de comunicación llevada a cabo por los Reyes Católicos en el reino de Granada en época mudéjar.

El reino de Granada había ido cayendo en manos castellanas entre 1482 y 1492, sobre todo gracias a la política de capitulaciones que permitió la rendición de la parte oriental del mismo, leal al Zagal, en 1488-1489 (las ciudades de Baza, Almería y Guadix y sus tierras) y la misma capital en enero de 1492. Estas capitulaciones establecían el estatus mudéjar, es decir, los nuevos súbditos de la Corona castellana mantenían su religión, leyes, cultura y propiedades. Sin embargo, el intento de sublevación de 1490 en las ciudades orientales, cuando aún Granada mantenía su resistencia, supuso la expropiación de sus propiedades y su expulsión de las mismas, con la excepción de determinados arrabales extramuros que se convirtieron en morerías, como fue el caso del arrabal de la Puerta de Tollir, futura parroquia de Santa Ana, en la ciudad de Guadix.

Se inició así el proceso repoblador de las ciudades orientales, favorecido por exenciones fiscales, mientras que en sus respectivas tierras o comarcas permanecía la población mudéjar. Esta fue sometida a una fuerte explotación fiscal por parte de la Corona, que mantuvo las cargas impositivas nazaríes y les añadió otras castellanas, lo que hizo necesario el establecimiento de unos representantes mudéjares, los alguaciles, que gestionaran los aspectos fiscales, lo que fue el germen de una organización política de las aljamas, dirigidas por el consejo de notables, para su relación con las autoridades castellanas, que potenciaron también a determinados personajes dentro de las mismas: los colaboracionistas.

Dentro de las numerosas cargas fiscales soportadas por los mudéjares destacaba su contribución a las obras públicas, tanto en mano de obra como en aportaciones económicas, estando exentos de las mismas los repobladores castellanos. En las obras públicas destacó la construcción y reparación de caminos y carriles, elemento primordial en la zona oriental del reino, en la que el relieve era muy accidentado, lo que dificultaba el control político-militar del territorio, el desarrollo del comercio y el abastecimiento de las ciudades con productos de primera necesidad, sobre todo en periodos de malas cosechas que impedían el autoabastecimiento de las mismas con los productos de sus tierras. Además, como complemento de la red viaria, la Corona se preocupó también del establecimiento de las oportunas ventas, situadas sobre todo en las zonas de orografía más difícil y menor densidad de población.

Esta dicotomía fiscal entre repobladores, exentos, y mudéjares, sometidos a las cargas nazaríes y, cada vez más, a las nuevas castellanas, acabó, en principio, con las conversiones de los segundos al cristianismo en 1500-1501. La equiparación religiosa suponía la equiparación fiscal, pero el enorme perjuicio que ello suponía para las arcas de la Corona hizo que esta pronto estableciera cargas fiscales propias de los ahora moriscos, como es el caso de la farda.

 

LAS VENTAS

            Uno de los elementos claves para la operatividad de la red viaria era la existencia de ventas que prestaran su servicio a los caminantes y comerciantes, tanto de alimentación y descanso como de seguridad en el trayecto. Por ello, no es casualidad que en el marco del proceso repoblador se concedieran mercedes de ventas o de terrenos para edificarlas, como tampoco lo es que la concesión de muchas de ellas coincida con el proceso de construcción de carriles en 1495.

Así, en julio de 1493, los reyes hicieron merced a Juan de Ordás, contino de la casa real, de un solar en Aguas Blancas, en el camino entre Guadix y Granada, para edificar una venta. Del mismo modo, en febrero de 1495, Martín de Miño, contino de las guardas reales, recibió merced de un solar para edificar una venta en el término de Guadix donde dicen Guarda Otina en el camino que ba de Guadix a Baça en el arroyo de Guarda Otina, ya que es neçesaria e provechosa para en que los caminantes se acojan e alberguen porque la tierra es áspera e trabajosa de andar e yerma. Por último, los reyes hicieron merced el 16 de marzo de 1495 a Gutierre Gaytán, contino de las guardas reales, de vn sytio y término para en que podades fazer e fagades vna venta con todos sus anejos en el término de la dicha çibdad de Guadix a do dizen la Fuente del Álamo, en el camino entre Guadix y Baza.

 

EL ARREGLO DE CAMINOS Y LA CONSTRUCCIÓN DE CARRIL

            Junto con la construcción de ventas, la política de la Corona se centró en el mantenimiento y ensanchamiento de los caminos heredados de los nazaríes y en la transformación de algunos de ellos en carriles, es decir, caminos que permitían el paso de carros.

La primera noticia de esta política se remonta a febrero de 1495, cuando los reyes fueron informados de que los caminos que desde la parte oriental del reino y desde el vecino de Jaén se dirigían a la ciudad de Granada son en algunas partes muy estrechos y ásperos e montosos e avn peligrosos para los caminantes que pasan por ellos…, a la qual cabsa muchas personas dexan de yr de vnas partes a otras con sus cargas e contrataciones e proueymientos, lo qual redunda en diseruicio nuestro e daño común a todos los vecinos e moradores… e de los dichos caminantes. Por tanto, se ordenó a los corregidores e justiçias de las çibdades de Granada e Jahén e Vbeda e Baça e Alcalá la Real e Loxa e Guadix e de todas las otras villas e lugares e tierras realengas e de señorío que son yncluydas en sus comarcas, que repararan los caminos e los sanehades e abrades e demontedes e allanades en todas las partes e lugares que fuere menester de se abrir e allanar e desmontar e ensanchar por manera que libremente e syn enpedimiento alguno puedan pasar por ellos los caminantes con sus cargas e mercaderías e proueymientos, todo ello a realizar en vn término razonable que para ello les dexo e señalo lo fagan e cumplan.

Como consecuencia de ello, en mayo de 1495 el corregidor de Guadix puso en marcha la construcción de un carril entre la capital del corregimiento y Almería. Así, el día 25 de ese mes comparecieron ante el cabildo municipal los alguaciles y representantes de los mudéjares de la ciudad y de la mayoría de los lugares de su tierra para realizar el repartimiento de los gastos y peones en la construcción del citado carril en proporción al número de vecinos de cada localidad, sacando bibdas e pobres saluo los que buenamente pudiesen pagar. Sin embargo, los representantes mudéjares pidieron volver a sus localidades de origen a informarse bien del número de vecinos para no ser agrauiados en el repartimiento, lo que les fue concedido. Así, cuatro días después acudieron Fernando del Castillo por el marquesado del Cenete y Hamete Sillero, Alí Çefin y Alí Abenajara por Guadix y los lugares de su Tierra a dar el número de casas de sus localidades, equivalente al número de peones que debían proporcionar para las obras. Las obras, como indica la documentación posterior, fueron un éxito, ya que se acabaron con celeridad y, además, se convirtieron en el modelo a seguir en el resto del reino.

Así, en septiembre de ese mismo año 1495 los reyes se dirigieron al corregidor de Granada indicándole que ya abeys sabido los carriles que se han hecho desde Guadix e Baça fasta Almería e porque estos nos dizen que son muy prouechosos para el proueymiento e bien general de toda la tierra, le ordenaban llevar a cabo la construcción de toda una red de carriles en la zona oriental del reino, en concreto desde Baça fasta Guadix, e desde Guadix fasta Granada, e desde Almuñécar a Granada, e desde Granada a Lanjarón, e de Lanjarón a Órgiba, e de Órgiba a Vgíjar, e de Vgíjar a Cadia e Andarax, e desde Andarax hasta Huéneja o a La Calahorra o a qualquier lugar del Çenete donde mejor pudiere salir, e desde el Çenete fasta Guadix, e avnque aya algunas partes estrechas e fragosas segund el carril que se ha abierto camino de Almería muy mejor se podrá faser esos otros carriles, porque fechos estos carriles toda la tierra se podrá proueer de vna parte a otra a muy poca costa e sería mucho bien e prouecho de toda la gente generalmente e çertyficamos que al vesyno que más cupo en toda la tierra de carril que se hiso fasta Almería no fue más de a nueve maravedíes e vn peón, ques contya que qualquiera la puede costear. Para ello, se le ordenó reunirse con el arzobispo de Granada, el conde de Tendilla (capitán general del reino), el corregidor de Guadix y el maestre Remiro para convencerlos de su realización y, tras ello, reunir a los alguaciles mudéjares de la Alpujarra y resto de zonas implicadas con ayuda del cadí mayor, Mahomad el Pequeñí, e deys horden como luego se ponga en obra porque agora en este tiempo tiene la tierra mejor dispusyçión para se romper e para faser los carriles que en otro tiempo.

Incluso, posteriormente, el programa se expandió a otras zonas y reinos limítrofes. Por ejemplo, en enero de 1496 los reyes ordenaron a los corregidores de Almería, Vera y Lorca que estudiaran el mejor trayecto para realizar unos carriles entre ellas que mejoraran su abastecimiento y permitieran más trato entre ellas, debiendo actuar en su realización  por la vía e horden y manera que ouieredes ynformaçión que se han fecho los dichos carriles desde Almería fasta Baça e Guadix e repartido la costa dello por la horden e manera e por los moros de las comarcas e tierras desas dichas çibdades e villas e logares asy realengos como de señorío.

Todavía no estamos en condiciones, dados nuestros conocimientos actuales, para saber si toda esta red viaria fue definitivamente construida. Lo cierto es que al final de la época mudéjar y recién realizadas las conversiones obligatorias al cristianismo que darían origen a la etapa morisca, el rey Fernando el Católico se seguía preocupando por el mantenimiento de los caminos. Así, en octubre de 1500 el rey informaba  al Concejo de Guadix que había ordenado a Alonso Enrríques, mi corregidor de la çibdad de Granada, que fuese a ver cierto camino que se ha de fazer para venir desa dicha çibdad a la çibdad de Guadix, el qual fue a ver por do a de yr el dicho camino e diz que es muy necesario e prouechoso para los caminantes e para el trato e conversación de las dichas çibdades e de otras partes, el qual dicho Alonso Enrriques me hiso relación que para faser el dicho camino serán menester algunos peones e otras cosas. Por tanto, ordenó al concejo accitano que todos los peones e otras cosas que fueren menester para se fazer e acabar el dicho camino desde esa dicha çibdad fasta le llegar al término de la dicha çibdad de Granada fagays que salgan desde esa dicha çibdad e su tierra por repartimiento o en la forma e manera que mejor vos paresçiere, encargándose la ciudad de Granada del trayecto del camino que discurriera por su jurisdicción. Por tanto, se puede deducir que el carril entre Guadix y Granada ordenado en septiembre de 1495 no se había realizado, y que las conversiones habían supuesto el fin de la explotación exclusiva para las obras de los mudéjares, ya que en el documento, a diferencia de los anteriores, no se especifica que los repartimientos se harían entre la población morisca. De hecho, en las capitulaciones para las conversiones de la zona oriental del reino, la más afectada por las obras de construcción de caminos y carriles, se suele especificar que los ahora moriscos no serían obligados a efectuar reparaciones de muros, fortalezas y obras públicas salvo que se les pagara el trabajo con un jornal justo, estando tal cláusula presente, entre otras, en las del Marquesado del Cenete.

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