VIDEO DE LA CHARLA SOBRE LA GUERRA CIVIL EN GUADIX DURANTE LA VISITA A UNO DE LOS REFUGIOS ANTIAÉREOS DE LA GUERRA CIVIL, EL DE “LA TABICONA”.

Video de la charla introductoria realizada por Carlos Javier Garrido García como introducción a la visita de uno de los refugios antiaéreos construidos en Guadix durante la Guerra Civil.

Plaza Mayor de Guadix, parcialmente destruida en 1936.

Dentro del marco de los actos conmemorativos de la proclamación de la II República organizados por el Ayuntamiento de Guadix, realicé el pasado 15 d abril la charla introductoria a la visita al refugio de “La Tabicona”, situado bajo la Solana de Santiago y que ha sido abierto al público por primera vez.

En la charla hice un recorrido por la evolución de la II República, un régimen reformista que fracasó debido a la crisis de 1929, a la oposición de los privilegiados y a la lentitud de las reformas, lo que provocó un aumento de la conflictividad social.

Como consecuencia de ello, aumenta la polarización política desde la derecha y la izquierda, culminando en el enfrentamiento en la Guerra Civil entre una república que sufre un agudo proceso revolucionario y un bando sublevado en el que se establece una dictadura militar próxima al fascismo.

Todo este proceso fue especialmente intenso en la ciudad de Guadix, una ciudad que sufría una aguda polarización política y social, que se manifestaba en la existencia de dos ciudades distintas: la de las casas y la de las cuevas.

Tras analizar la evolución de la Guerra Civil en Guadix y comarca, me centré en el sistema de defensa antiaérea, con la vigilancia desde la Alcazaba y la torre de la Catedral, las sirenas en este último lugar y la Estación y una amplia red de refugios que acabaron de construirse en diciembre de 1937.

Si desea ver el video de esta charla, alojada en la página de Facebook del Ayuntamiento de Guadix, pulse aquí.

VIDEO DE LA CONFERENCIA “HISTORIA SOCIAL DE GUADIX EN LA EDAD MODERNA Y CONTEMPORÁNEA”.

Video de la conferencia “Historia social de Guadix en las edades moderna y contemporánea”, por Carlos Javier Garrido García.

Ciclo de conferencias “El coloquio de los perros”, organizado por CNT Comarca de Guadix.

El pasado día 6 de abril de 2017 pronuncié en el patio central del Ayuntamiento de Guadix la conferencia “Historia social de Guadix en las Edad Moderna y Contemporánea”, dentro del ciclo de conferencias “El coloquio de los perros”, organizado por el sindicato CNT-AIT Comarca de Guadix.

En la conferencia hice un repaso por la evolución demográfica y socioeconómica de la ciudad desde su conquista por los Reyes Católicos en 1489 hasta el momento actual, pasando por la repoblación, la época morisca, la rebelión de los moriscos y la crisis posterior, el surgimiento y crecimiento del barrio de las cuevas, la incidencia de las desamortizaciones, el desarrollo incipiente desde la inauguración del ferrocarril en 1895, la II República y la Guerra Civil, la autarquía y el desarrollismo franquistas, la crisis de reconversión y la incidencia de la crisis económica actual.

Para ver el video, pulse aquí.

LA CIUDAD DE GUADIX EN VÍSPERAS DE LA II REPÚBLICA A TRAVÉS DEL PLANO DE 1931 DEL INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL

Descripción de Guadix en vísperas de la II República a través del plano de la ciudad que se conserva en el Instituto Geográfico Nacional, por Carlos Javier Garrido García.

Introducción

A lo largo de 2017 he ido publicando en la revista “Wadi-as, información y cultura” de Guadix los planos de la ciudad elaborados en 1931 y que se conservan en el Archivo del Instituto Geográfico Nacional. Son un total de 11 planos realizados a principios de 1931, justo en el tránsito del reinado de Alfonso XIII a la II República. Destacan por su singularidad, por su elevada calidad técnica y porque constituyen una fuente inestimable para conocer el pasado de nuestra ciudad.

Crepúsculo en la ciudad de Guadix.

Guadix en 1931

En 1930 el municipio de Guadix contaba con 21.949 habitantes y podía ser definido económicamente como una agrociudad, es decir, un núcleo urbano en el que el principal sector económico seguía siendo la agricultura y, ligada a ella, una industria de transformación de productos agrarios (harineras, almazaras…). Tanto una como otra actividad se habían revitalizado desde finales del siglo XIX gracias a la llegada del ferrocarril y, gracias a ello, la expansión del cultivo e industria asociada de la remolacha azucarera. Junto con ello, el comercio abastecedor de la ciudad y su comarca era el otro gran pilar de la economía local, junto con los servicios ligados a la administración pública.

Socialmente, Guadix estaba muy polarizado, con una escasa clase alta y media que acaparaba los principales medios de producción, y una inmensa clase baja en la que predominaban los jornaleros.

El subdesarrollo económico y la polarización social se plasmaban en la estructura urbana de la ciudad, que se dividía en tres zonas: el amplio casco histórico, indicador de la importancia de la ciudad en la Edad Moderna; un escasísimo ensanche del siglo XIX, muestra de la ausencia de industrialización; y el amplio barrio de las cuevas, que acogía a la mayor parte de la población de clase baja de la ciudad.

Plano del centro a las cuevas

Empezaré el análisis de los planos con el de la Zona 2ª, Hoja 2ª, fechado a 30 de mayo de 1931. Abarca la zona comprendida entre el límite con el plano de Zona 2ª-Hoja 1ª (zona en torno a la Catedral) y las calles San Miguel, Solana de Santiago, Eras de Lara, Convento de San Diego, Gloria, Santiago y Mira de Amescua. Por tanto, abarca parte del centro de la ciudad y parte del barrio de las Cuevas.

En cuanto al nombre de las calles, se mantiene en líneas generales la nomenclatura actual, destacando en todo caso las denominaciones Alfonso XIII que tenía la calle Ancha y Carrera que tenía la Puerta Alta.

Como edificios singulares, destacan el Ayuntamiento en la Plaza de la Constitución, donde estaría también el Liceo, denominación que tenía la calle que subía de la Plaza al Hospital; el Hospital en el antiguo convento de los Jesuitas; una Escuela Nacional en la Calle Santisteban, el Seminario e Iglesia de San Agustín en la calle Barradas, el Convento de la Concepción en la calle homónima, el edificio de Correos frente al Hospital en la esquina con calle Villalta, un palomar junto al Ayuntamiento en la actual Calle Magistral Domínguez (sin denominación en el plano), ya existía el paso en alto entre el Seminario y la Alcazaba, y el Convento de San Diego en su plaza homónima.

En cuanto a los servicios básicos, ya existía suministro eléctrico, existiendo un transformador en la calle Torno de las Monjas. No ocurría otro tanto con las aguas potables, abasteciéndose el centro de la ciudad con fuentes públicas como las de la Calle San Miguel y en las placetas de Santiago y del Hospital. En el caso de las Cuevas existentes en torno a la Calle San Marcos, Cerro de la Bala y Eras de Lara el suministro de agua se efectuaba a través de pozos, bastante numerosos en la zona. Por lo que se refiere a las aguas hay que citar también que el arroyo del Almojero estaba descubierto entre la calle San Miguel y la Cuesta Empedrada y que junto al convento de San Diego se hallaba descubierta también la acequia de la Ciudad.

Por lo que se refiere a los espacios públicos, la Plaza de la Constitución y la Placeta de Santiago estaban arboladas, mientras que en el plano se indica un jardín en la Placeta de los Álamos. El único hito monumental de carácter público era una cruz en el centro de la Placeta de San Diego. Por último, citar la existencia de cuatro eras en las Eras de Lara.

Iglesia de Santiago de Guadix.

Plano de la Catedral y los “cruces”

El plano de la Zona 2ª, Hoja 1ª, fechado el 30 de mayo de 1931, abarca la zona que limita al sur con el plano de Zona 2ª-Hoja 2ª, que acabamos de describir, incluyendo el entorno de la Catedral, Carreteras y Plaza de las Palomas, limitando al oeste con el plano correspondiente al barrio de San Miguel. Por tanto, incluye la otra parte del centro de la ciudad.

Guadix era un núcleo de comunicaciones, confluyendo en ella las carreteras de Murcia a Granada y de la Estación de Vílchez a Almería, generándose frente a la Catedral lo que terminaría conociéndose como “los cruces”. En cuanto a la carretera de Murcia a Granada destacaba el “puente de piedra” sobre el río Guadix. La zona en torno a la Ermita de San Sebastián estaba ocupada por huertas, regadas por la acequia de Rapales. También había huertas, como la de los Lao, entre la carretera de Granada y la Catedral, regadas en este caso por la acequia de Ranas. Por lo que se refiere a la Carretera de la Estación de Vilchez a Almería, actual Avenida Medina Olmos, estaba arbolada en sus márgenes y en ella se situaban, en su margen izquierda, el Parque de Ruiz Serrano, rodeado por una alambrada y que contaba con dos fuentes, un templete en el centro y un quiosco, el Banco Español de Crédito y la Fábrica de Harinas; y en la derecha la Puerta de San Torcuato.

Del cruce de las carreteras se subía por la Cuesta del Paseo a la zona de la Catedral. El Paseo de la Catedral estaba ocupado por un jardín central y la actual Plaza de la Catedral recibía el nombre de Calle de Ferrer Maldonado. En la actual Calle Santa María, sin denominación en el plano, y Placeta de Villalegre se situaban: el Cuartel de la Guardia Civil, el Palacio Episcopal (comunicado por un paso en alto con la Catedral), una fuente frente a la portada catedralicia de Santiago y una Escuela Nacional frente al cuartel. Había otra en la Calle Correo Viejo.

En la Plaza de la Constitución, que contaba en zonas con soportales, se situaba el Juzgado de Instrucción (donde ahora está Correos) y la Cárcel (donde ahora está el Liceo) y su centro estaba ocupado por la famosa farola. Al final de las escalinatas que se dirigían a la Puerta de San Torcuato había una fuente.

Por último, en la zona de la Puerta de San Torcuato es de destacar que la acequia de Ranas aparecía descubierta por algunas zonas dentro del casco urbano y la Fábrica de Hilados existente entre el callejón de Bocanegra y la Plaza de los Naranjos.

Plano de San Miguel, la Magdalena y la Cruz

El plano de la Zona 1ª, Hoja 1ª, fechado el 30 de mayo de 1931, abarca la zona comprendida entre la Calle San Miguel, la ermita de San Antón, la Era de los Belenes y el cerro del Gitano, incluyendo por tanto los barrios de San Miguel, de la Magdalena y de la Cruz y la zona de cuevas en torno a la Huerta Milla.

Empezando por el barrio de San Miguel, al principio de la calle Granada a la derecha había un Cine y a la izquierda estaba la Zona de Reclutamiento militar. Al final de la calle, en el inicio del camino de Granada, había una fábrica de aceite, cuya chimenea aún se conserva. En el límite de la zona poblada estaba el Camino de San Antón (actual calle Cañaveral) y el arroyo-camino de San Antón. Fuera del casco urbano estaba la ermita de San Antón, con una cueva en la base de su cerro y el caño en sus inmediaciones. Volviendo al otro extremo del barrio, se puede apreciar la Iglesia de San Miguel, con su escalinata de acceso, su torre exenta y el arco en el callejón Sexto de San Miguel, actual calle Mensafíes. En esta misma calle había un transformador y al final el Molino Aceitero de San José. En toda esta zona había numerosas calles sin nombre.

El barrio de la Magdalena se situaba en torno a los cerros homónimo, de San Cristóbal y de Rapa, caracterizándose por la existencia de numerosas calles sin nombre, cuevas con edificaciones anexas, cercados y pozos, un lavadero en la plaza situada entre la Calle Real de Santo Domingo y el cerro de la Magdalena, y la Iglesia del mismo nombre.

El barrio de la Cruz presentaba una fisonomía muy similar a la actual, con numerosos callejones, destacando también las cuevas en torno a la Placeta de las Ruedas y el cerro Horca.

Junto a este último se situaban la iglesia de Santo Domingo (con un atrio o placeta cercada en su entrada), jardines con su trazado, una Fábrica de Pan en el antiguo convento y luego palacete y, separado por un paseo de lo anterior, la huerta de Santo Domingo. Esta se separaba de la Huerta de Milla por el callejón de los Pimentillos.

Finalmente, la zona de cuevas se extiende en torno a los cerros Horca, Pedro Maura, Gitano y La Santa, presentando numerosas edificaciones anexas, pozos, huertas y eras como la de los Belenes. Es de destacar la Fuente de Maese Pedro y en la zona de la Solana de Santiago y Carrera de las Cruces la existencia de un horno y de pozos en la Tejera.

Por último, destacar dos hojas que, limítrofes con la que hoy publicamos, se corresponden con áreas muy pequeñas o escasamente urbanizadas. La primera de ella es la Hoja 3ª de la zona 1ª, limítrofe con esta en la zona de la Era de los Belenes, en la que destacan los tejares de Los Vacas y de Los Camachos. La segunda, Hoja 2ª, Zona 1ª, limítrofe con San Antón, incluye como elementos más singulares las eras del Colmenar y el Cementerio, con su primer perímetro, cruzado por un paseo que culminaba en la capilla, y la posterior ampliación.

Plano de Santa Ana

El plano de la Zona 3ª, Hoja 1ª, fechado el 30 de mayo de 1931, abarca la zona comprendida entre la calles Mira de Amezcua, Santiago y Gloria, placeta de San Diego, acequia del Senete, Puente Viejo, Eras de Santa Ana y carretera de Vílchez a Almería, actual Avenida Medina Olmos, incluyendo por tanto el Barrio de Santa Ana y zonas limítrofes.

Empezando por la carretera, en la confluencia de esta con la calle Mira de Amezcua se situaba el Mercado cubierto, es decir, la Plaza de Abastos, con sus escalerillas de acceso y una fuente en las que daban a la carretera. Toda la vía estaba arbolada y estaba cruzada por la acequia de Ranas. En su tramo central corría paralela a la acequia de la Ciudad, situándose frente a ella una Fábrica de Aceites. Al final de la carretera se situaba una Casilla de Peones Camineros, que aún se conserva, y numerosas eras. Finalmente, existía un puente sobre el arroyo o ramblilla del Piojo (conocida actualmente como rambla del Patrón) y en este tramo final la carretera iba acompañada de líneas telefónicas a ambos lados. Por último, hacia la vega había un Molino Harinero, en la actual calle Cristo del Humilladero, y otro Molino Harinero “Nuestra Señora de las Mercedes” junto a la acequia de Ranas.

En la calle Mira de Amezcua se encontraban las sedes de Teléfonos y la de Telégrafos en el inicio de la calle San José.  En la cercana placeta de San Francisco se ubicaba la iglesia de ese nombre y, en el antiguo convento anexo, la Casa Asilo de las Hermanitas de Ancianos Desamparados, además de un transformador.

En la calle de Santiago se situaban la Casa Cuna para niños abandonados y la Huerta de las Pastoras, culminando en unas escalerillas que daban acceso a la placeta del Osario.

Entrando ya de lleno en el barrio de Santa Ana, en la plaza de ese nombre destacaba la fuente y abrevadero y la iglesia, que contaba con una plataforma con escalerillas en su parte baja que ocupaba todo el lateral de la misma. Además del arco de la calle Imagen, hay que destacar la Escuela de Niños de la Placeta de las Islas y la de Niñas en la calle Santa Ana, frente al callejón de Carrasco, y que en la placeta de la Cruz Colorada aparecía un tramo al descubierto de la acequia de la Ciudad, lo mismo que en el Chorro Gordo.

Por último, de la zona del Puente Viejo salía el camino de Alcudia y en las Eras de Santa Ana y Alta destacaban las cuevas, en las que se marca su fachada y chimenea, con edificaciones adosadas.

Plano de la Ermita Nueva

El plano de la Zona 2ª, Hoja 3ª, fechado el 30 de mayo de 1931, abarca la zona de cuevas de la Ermita Nueva.

En esta zona, auténtico mar de cuevas, estas destacan por la ausencia de edificaciones anexas, a diferencia de las ya vistas de La Magdalena, San Marcos o Eras de Santa Ana, muestra de la pobreza de la zona, asiento de las clases más humildes de la ciudad.

El barrio se articulaba en torno a cerros (Pingurucho, Ermita Nueva, Gitano, Bala), barrancos (el del Tejar de Cucala, de la Ermita Nueva y del Armero) y cañadas (la de Mejías, de Ojeda y de los Gitanos).

Las edificaciones, como ya he indicado, eran muy escasas. Destaca la Ermita Nueva, flanqueada por dos pabellones de escuelas, una Alfar con dos hornos en  el trayecto medio de la Cañada de Mejías y dos Alfarerías, una con pozo y retretes en la confluencia de los barrancos de la Ermita Nueva y del Armero y la cañada de Ojeda, y, junto a ella, otra con fondo al final de la citada cañada. Por último, destacar los numerosos pozos distribuidos por el barrio.

Ermita Nueva, en el barrio de las Cuevas de Guadix.

Plano de las Cuatro Veredas y Cerros de Medina

El plano de la Zona 3ª, Hoja 2ª, fechado el 30 de mayo de 1931, abarca la zona de cuevas de las Cuatro Veredas y Cerros de Medina.

Al igual que sucedía en la Ermita Nueva, las cuevas de esta zona destacan por la ausencia de edificaciones anexas, muestra de la pobreza de la zona, asiento también de las clases más humildes de la ciudad. En este caso hay que destacar la existencia de numerosos corrales y de cuevas en construcción, lo mismo que algunas en ruinas.

El barrio se articulaba en torno a cerros (Bala, Chimenea, La Plaza, La Fica, Colita, Medina, Cuatro Veredas y Los Barreros), ramblas (la del Piojo y la del Patrón, marcando ambas la división entre Cuatro Veredas y Cerros de Medina), barrancos (el del Armero y el del Desmayado) y los caminos de Jerez y de Alcudia.

Como elementos a destacar hay que citar los numerosos pozos y lavaderos, las acequias del Senete y la Ciudad, las Eras de Lara al principio del camino de Jerez y, junto a este camino, la Fábrica de Electricidad con su depósito de agua y estanque en la confluencia del las ramblas del Patrón (denominada a partir de ahí del Piojo) y del Desmayado.

Plano de la Estación

El plano de la Estación de Guadix está dividido en 3 hojas. La hoja nº 1, fechada el 2 de febrero de 1931, incluye sólo el tramo de carretera de Murcia desde más arriba del puente el río Guadix hasta la acequia de Lupe, no incluyendo ninguna zona poblada o edificada. Sólo destacar que la carretera estaba arbolada a sus lados y que paralela a ella discurrían las líneas telefónica, eléctrica y telegráfica.

La hoja nº 2, fechada ese mismo día, abarcaba el tramo de carretera desde la acequia de Lúpez (sic) y el camino del Magistral, donde se situaban la Cueva del Magistral, con su paseo, jardín, estanque y era, y la Huerta de Dueñas, con sus jardines y era. Tras ellos y de la acequia del Almecín se encontraba el Barrio de la Estación, ocupando este plano la zona entre la Estación de Ferrocarriles y la rambla de Baza, incluyendo la línea férrea a Almería.

Entre esta línea y la acequia del Almecín se situaba la Fábrica de azúcar “Azucarera de San Torcuato”, en la que se aprecian todas sus dependencias al detalle: casa del administrador, almacén de pulpa, depósito de melaza, almacenes de útiles y abonos, almacén de azúcar, sección de calderas en la nave principal, chimenea exenta, transportadores, casa del director, balsas, etc. Por las inmediaciones de la citada chimenea discurría la acequia de Chiribaile.

Ya en el barrio de la Estación, en la carretera que conducía a ella destacaban las escuelas de niños y de niñas, la Iglesia y la propia Estación, situándose también junto a la acequia del Almecín la Barriada de García Tarifa. Al otro lado de las vías había una barriada de cuevas a ambos lados de la carretera de Murcia, situándose allí también la Fábrica de Harinas.

Por último, la hoja nº 3, fechada el 30 de mayo de 1931, abarca la zona situada entre la Estación de Ferrocarril y los ramales hacia Baza y Linares-Baeza hasta llegar un poco más allá del cerro Castañeta. En este se situaban varias cuevas y, cerca, las edificaciones del Paraje del Buen Acuerdo.

Destacan las infraestructuras ferroviarias como los andenes, muelles, almacenes, depósitos de agua, estafeta de correos, depósito de maquinarias y oficinas y el depósito de máquinas con su forma estrellada. Junto a la Estación se había establecido una Serrería mecánica y un almacén de maderas. Al otro lado de las vías, existían pequeños barrios de cuevas.

Si desea descargar los distintos mapas y descripciones publicadas en “Wadi-as, información y cultura” en pdf, pulse aquí: Plano de Guadix en 1931

RUTA POR EL GUADIX MORISCO

Ruta por el Guadix Morisco, realizada por Carlos Javier Garrido García los días 30 de septiembre y 29 de diciembre de 2017 dentro del programa de visitas guiadas “Pasea Guadix”, organizado por el Ayuntamiento de Guadix y el Centro de Estudios “Pedro Suárez”. En esta entrada publico la guía elaborada para la ruta, que puede ser descargada en pdf al final de la misma.

Fuente de Santa Ana, Guadix, 1568
Caño de Santa Ana de Guadix, con la heráldica de Carlos I y reformado en 1568.

Contexto histórico

La capitulación de Guadix ante los Reyes Católicos en diciembre de 1489 supuso que sus habitantes musulmanes pasaran al estatus “mudéjar”, es decir, que los nuevos súbditos de la corona castellana conservaran su religión, justicia y propiedades. Sin embargo, el intento de sublevación del verano de 1490 supuso su expulsión de la ciudad, quedando recluidos a partir de entones en la “Morería”, el actual barrio de Santa Ana, configurado como el arrabal más tardío de la ciudad musulmana en los siglos XIV/XV. La conversión obligatoria de los mudéjares en 1500 hizo que estos pasaran al estatus “morisco”, es decir, una población legalmente cristiana pero cuyo origen y lo forzoso de su conversión les hizo sufrir una fiscalidad diferente y una creciente presión aculturadora. Todo ello, junto con el deterioro progresivo de sus niveles de vida por la presión de las élites castellanas, determinó la sublevación de 1568-1571, saldada con su expulsión a otros reinos castellanos y, con ello, la entrada de Guadix y comarca en una larga crisis demográfica, económica y social.

Primera parada de la ruta: Arco de la Imagen

Portada en el camino a Fiñana y Almería de la segunda cerca de la ciudad, que quedó configurada en los siglos XIV/XV. Es el marco idóneo en la ruta para explicar la conquista de la ciudad, las capitulaciones y la sublevación de 1490, con sus consecuencias de repoblación y establecimiento de la Morería.

Segunda parada de la ruta: Placeta de los Pachecos

Toma su nombre de la familia Pacheco, que enlazó con las familias colaboracionistas de los Valle-Palacios y Abenaxara. En ella se sitúa el palacio de Hernán Valle de Palacios, descendiente de Abrahen Abenzeite, secretario del Zagal, incluyendo como propiedad privada la placeta, según su testamento de 1598. Es el marco idóneo en la ruta para explicar la organización institucional de la Morería, dirigida por el alguacil Hamete Uleylas y el consejo de notables de la aljama. Para controlar a esta última la Corona cuenta con los colaboracionistas, entre los que destacan las familias ya citadas.

Tercera parada de la ruta: Placeta de Santa Ana

En ella se sitúa la Iglesia Parroquial, datada en la primera mitad del siglo XVI, en la que destaca su portada, con heráldica de los Reyes Católicos y del primer obispo accitano tras la conquista, fray García de Quijada, y con decoración lombarda a imitación del castillo de la Calahorra. En el interior es de destacar el artesonado, obra de Bartolomé de Meneses en 1533; la lápida sepulcral de Hernán Valle de Palacios, fallecido en 1598; y su archivo, que cuenta con las series parroquiales más antiguas de la ciudad, iniciadas en 1539. En la placeta destaca también el Caño, con heráldica de Carlos V y, posteriormente, de la ciudad y del corregidor Miguel de Texeda, añadidas cuando es remodelado en 1568, el mismo año que estalla la rebelión morisca. Es el marco adecuado en la ruta para explicar la conversión forzada de 1500 y la política aculturadora que se pone en marcha y que pasa progresivamente de las medidas de conversión pacífica al genocidio cultural.

Cuarta parada de la ruta: Placeta de las Islas

Toma su nombre de la familia Isla, jurados de la ciudad entre los siglos XVII y XVIII, cuyo palacete se sitúa junto al callejón de los Morales. Es el marco adecuado en la ruta para explicar la evolución demográfica y socioeconómica de la población morisca entre 1500 y 1570, marcada por el hacinamiento y crecimiento demográfico y un empobrecimiento progresivo, lo que da origen al nacimiento del barrio de cuevas.

 Quinta parada de la ruta: Placeta del Osario

Solar del antiguo macaber o cementerio de la ciudad musulmana, junto a ella se sitúa el barrio de cuevas de San Marcos, ya citado en el Sínodo de 1554 realizado por el obispo Martín de Ayala y para cuyo control religioso existió en 1560 el proyecto de crear una nueva parroquia en la zona del Chorro Gordo: la de San Torcuato. Lugar adecuado en la ruta para simbolizar la muerte del Guadix morisco, a partir de 1570 con la expulsión, y de la misma ciudad en su conjunto, pasando buena parte de su población a vivir “enterrada en vida” en los marginales y crecientes barrios de cuevas.

Para descargar la guía de la ruta en pdf, pulse aquí: Pasea Morisco

LA ESCLAVITUD EN GUADIX

“La esclavitud en Guadix”: ficha nº 23 de la serie “Conocer Guadix y comarca” publicada por la Fundación Pintor Julio Visconti, por Carlos Javier Garrido García.

Orígenes

La esclavitud es el sometimiento total de una persona a otra, perdiendo su condición jurídica como tal y pasando a convertirse en una propiedad de esta última. Sus orígenes eran básicamente tres: la autoventa por deudas, la captura por el enemigo en la guerra, cuyo captor le perdonaba a cambio la vida, y el nacimiento de madre esclava. La esclavitud vivió su periodo de máximo esplendor en Europa en la Edad Antigua, entrando en crisis en la Media.

Sin embargo, en los reinos meridionales, como fue el caso de los de la Península Ibérica, el enfrentamiento contra el Islam provocó que la institución perdurara, abastecida por prisioneros de guerra a los que se considera susceptibles de ser esclavizados por su condición de infieles.

El inicio de la Edad Moderna trajo aparejado un nuevo auge de la esclavitud en Europa, gracias a las fuentes de aprovisionamiento africanas: en el norte musulmán por el estado de guerra permanente y en el centro y sur negroafricano por los comerciantes portugueses y musulmanes.

En el caso de Castilla se añadió una fuente suplementaria con la población morisca sublevada en el reino de Granada entre 1568-1571 que, pese a su teórica condición cristiana desde 1500-1502, fueron sometidos a esclavitud.

La esclavitud en Guadix en época mudéjar-morisca

Durante la época mudéjar (1490-1500) y morisca (1500-1568), la esclavitud en Guadix tuvo poca importancia debido a la rendición mediante capitulaciones de la ciudad y su tierra, lo que evitó que su población musulmana cayera en esa condición, a las dificultades en la repoblación con cristianos viejos y a que estos contaban con una amplia masa mudéjar a la que explotar laboralmente, por lo que la inversión en mano de obra esclava no tenía mucho sentido.

En cuanto a la población de origen musulmán, también contaba con esclavos, aunque su sometimiento socioeconómico a los castellanos y las prohibiciones de que los poseyeran dictadas por la Corona a partir de 1526 limitaron también su número. Esta situación cambió radicalmente a raíz de la rebelión morisca iniciada en la navidad de 1568.

La rebelión de los moriscos

Guadix se convirtió en uno de los principales mercados de esclavos moriscos a raíz de la rebelión debido a su cercanía con el teatro principal de los enfrentamientos (Alpujarra, marquesado del Cenete) y a que a partir de 1569 es uno de los principales centros de la retaguardia castellana. En este último año ya hay registradas en la ciudad más de 1.000 personas esclavizadas y durante toda la guerra en acciones de saqueo llevadas a cabo desde ella se capturan a unas 6.000. Su gran mayoría eran mujeres y niños, estos últimos excluidos de la esclavitud y sometiéndolos a la administración temporal de un cristianos viejo hasta cumplir los 20 años de edad.

En el Archivo Histórico de Protocolos Notariales de Guadix se conservan escrituras de compraventa de 1.363 personas esclavizadas datadas entre 1569 y 1571, casi todas ellas de origen morisco. En este activo mercado esclavista los miembros de las unidades militares vendían sus capturas en la guerra a vecinos de la ciudad, que los revendían a su vez a mercaderes que acudían a la ciudad buscando una reventa posterior en otros mercados en los que los precios fueran más altos. La esclavitud en Guadix fue, por tanto, una fuente de ingresos clave en una sociedad marcada por la guerra y la pérdida de su mayoritaria población morisca.

Evolución posterior

La gran masa de personas esclavizadas en la ciudad se redujo de manera rápida debido a que, como ya se ha indicado, su mayor parte fue exportada a otros mercados, sobre todo valle del Guadalquivir y Murcia, con la intención de revenderlos consiguiendo un fuerte beneficio, tráfico que favoreció sobre todo a las élites de la ciudad residentes en la parroquia del Sagrario. A ello se unieron los decretos de expulsión de esclavos masculinos mayores de edad por considerarlos peligrosos (lo que aumentó el carácter femenino del colectivo), las numerosas liberaciones y un movimiento natural claramente negativo.

Así, a partir de la década de 1580 la esclavitud en Guadix se redujo considerablemente, quedando para entonces en la ciudad y su Tierra 8 esclavos, 125 esclavas y 151 menores en administración de origen morisco. Este descenso se fue compensando con personas esclavizadas de origen negroafricano y berberisco, aunque en un número muy reducido, hasta llegar a la desaparición total de la institución ya a principios del siglo XIX.

La vida en esclavitud

La población esclavizada tenía unas condiciones de vida marcadas por su condición marginal: sufrían una marginación legal que los convertía en sujetos pasivos totalmente sometidos a sus amos, que ejercían sobre ellos una fuerte explotación laboral y disciplina, llegando esta última con frecuencia a los malos tratos. En el caso de las esclavas a ello se unió su explotación sexual, explicable por la presión religiosa contrarreformista ante la cual fueron usadas como vía de escape y por el interés por unos posibles hijos que heredaban la condición esclava de su madre.

En general, la vida de la persona esclavizada estaba marcada por el aislamiento y su marginación en una sociedad en la que primaba el principio de limpieza de sangre, lo que explica sus dificultades de acceso al matrimonio y el predominio de prácticas endogámicas. En el terreno laboral las personas esclavizadas fueron explotadas predominantemente en el ámbito doméstico, entendiendo este último no solo como el domicilio del amo, sino también como una unidad de producción. Por tanto, dentro de la vivienda del amo los esclavos y esclavas ejecutaban las tareas domésticas y ayudaban en las actividades productivas de sus amos, ya fueran en la agricultura, la artesanía, el comercio, etc., existiendo, como en el caso de la población libre, una distribución por sexo de las mismas en función de la perspectiva de género predominante en la época.

El acceso a la libertad

            Parte de la población esclavizada conseguía salir de la esclavitud gracias al pago de un rescate monetario, que sufragaban sus familiares o amigos o ellos mismos a través de su trabajo fuera de casa del amo, siempre con su permiso y llevándose este parte de sus ganancias. Sin embargo, la población liberta seguía sufriendo marginación legal, racial y religiosa por su origen, manteniéndose la endogamia en sus matrimonios y sus actividades laborales, ahora como criados domésticos.

En el caso de Guadix, los libertos de origen morisco, de residir con sus amos, vecinos sobre todo de la Parroquia del Sagrario, pasaron a trabajar en la misma zona como criados, pero ahora residiendo en la periferia de cuevas.

Bibliografía

  • ASENJO SEDANO, Carlos: Sociedad y esclavitud en el reino de Granada. Siglo XVI. Las tierras de Guadix y Baza. Granada: Colegio Notarial, 1997.
  • GARRIDO GARCÍA, Carlos Javier: La esclavitud en el reino de Granada en el último tercio del siglo XVI: el caso de Guadix y su Tierra. Tesis Doctoral. Universidad de Granada, 2012.
  • RUIZ PÉREZ, Ricardo: “El levantamiento morisco en tierras de señorío. El caso del Marquesado del Cenete”. Chronica Nova, 19 (1991), pp. 291-336.

Para acceder a la página web de la Fundación Pintor Julio Visconti, pulse aquí.

Historia social de Guadix y comarca en la Edades Moderna y Contemporánea

La evolución social y económica de Guadix y comarca desde su conquista de los Reyes Católicos en 1489 a la situación de crisis de la actualidad.

            La historia de Guadix y comarca desde su conquista por los Reyes Católicos en 1489 es la crónica de una creciente polarización o desigualdad social cuya manifestación más palpable fue la división de la ciudad en dos partes que vivían de espaldas entre sí, como si se tratara de dos realidades paralelas: por una parte, la ciudad de las casas, asentamiento de las clases medias y altas, de las instituciones públicas, del comercio: por otra, la ciudad de las cuevas, en la que residían unas clases bajas que, sintomáticamente, afirmaban cuando iba a la otra parte de la ciudad que bajaban a Guadix.

Ayuntamiento de Guadix, en la Plaza de las Palomas.

Esta polarización, cada vez más intensa, no acabó hasta que la emigración masiva de los años del desarrollismo franquista vació a Guadix y comarca de buena parte de sus clases bajas, que buscaron en otras tierras lo que se les negaba secularmente en la de su nacimiento.

 La época mudéjar-morisca: una sociedad pseudo-colonial

La conquista de Guadix por los Reyes Católicos y la repoblación

Guadix y su comarca fueron conquistadas por los Reyes Católicos a finales de diciembre de 1489 gracias a una política de capitulaciones que suponía la permanencia de la población musulmana, que mantenía sus propiedades, su religión y sus instituciones judiciales y civiles propias, pasando así al estatus mudéjar.

Esta situación acabó pronto, en 1490, al descubrir los castellanos un complot de parte de la población musulmana que pretendía recuperar el control de la ciudad y unirse a la resistencia que todavía, y hasta 1492, mantenía Granada. Este hecho significó la expulsión de los mudéjares de la ciudad y la expropiación de sus bienes, asentándose las estructuras político-religiosas castellanas (Corregimiento y Obispado) e iniciándose un proceso repoblador con castellanos procedentes sobre todo del valle alto del Guadalquivir.

Fachada principal de la Catedral de Guadix.

Esta primera repoblación supuso una primera concentración de la propiedad, ya que los Reyes Católicos concedieron numerosas mercedes a la Iglesia y a la pequeña nobleza.

La sociedad mudéjar accitana

Se estructuró así una sociedad en la que los castellanos, propietarios de la mayor parte de las tierras, cedían las mismas a los mudéjares para su cultivo a través de arrendamientos y censos.

Junto a la mayoritaria población agraria, hay que destacar un importante sector artesanal, sobre todo en manos de los mudéjares, al actuar la ciudad como centro comercial de la comarca. En esta última, casi la totalidad de la población era mudéjar.

El Guadix morisco

El triunfo en la Corte de las tesis de uniformización religiosa preconizadas sobre todo por el Cardenal Cisneros supuso la conversión obligatoria al cristianismo de los mudéjares de Castilla en 1500-1502, pasando ahora la población musulmana al estatus morisco.

A partir de entonces el enfrentamiento entre castellanos y moriscos se agudizó debido a la aculturación impuesta por los castellanos y al progresivo deterioro de la situación económica de los moriscos al ir los castellanos apropiándose poco a poco de la riqueza y elevando la presión social sobre ellos. Es en este marco en el que, en torno a 1550, nace el barrio de las cuevas en torno a la Fuente de Maese Pedro y la calle de San Marcos, asentándose en él la población marginal de la ciudad, tanto morisca como cristianovieja.

Finalmente, la tensión estalló en la rebelión morisca de 1568-1571, cuya derrota supuso la esclavización de los moriscos capturados en la guerra y la expulsión del resto a otras zonas de Castilla.

La repoblación tras la expulsión de los moriscos: el reforzamiento de la desigualdad

Una repoblación fracasada

Para sustituir a la población morisca (que en Guadix suponía el 60 % de total y en la comarca el 90 %), a partir de 1571 Felipe II puso en marcha un proceso repoblador que suponía, en las zonas rurales, el reparto igualitario de los bienes de los moriscos, confiscados por la Corona, entre unos repobladores que, procedentes de nuevo en su mayoría del valle alto del Guadalquivir, en todo caso no alcanzaron el volumen demográfico anterior.

La supuesta igualdad inicial en cuanto a patrimonio inmueble fue desapareciendo por las llamadas suertes de ventaja, es decir, la concesión de mayores propiedades a algunos de ellos, y la desigualdad inicial entre los repobladores en cuanto a bienes muebles y medios de producción. Aquí se encuentra el germen de unas elites rurales que fueron acaparando las propiedades y oficios públicos de sus pueblos.

En cuanto a la ciudad de Guadix, en ella no se realizó el reparto igualitario de los bienes moriscos, sino que se subastaron al mejor postor, por lo que fueron acaparados por la nobleza, las elites urbanas y los eclesiásticos, que vieron así consolidarse su predominio socio-económico ya establecido en la repoblación de 1490. Los repobladores que se dirigieron a la ciudad, excluidos por tanto del acceso a la tierra y a los bienes urbanos y obligados a trabajar como jornaleros o en el servicio doméstico, no tuvieron más solución que asentarse en “tierra de nadie”, creciendo a partir de ahora el barrio de las cuevas de manera exponencial.

Los siglos XVII y XVIII

El proceso antes descrito de concentración de la propiedad y aumento de la población excluida se agudizó a lo largo de los siglos XVII y XVIII debido al crecimiento de la población que se experimentó gracias a la inmigración y al inicio de la transición demográfica (descenso progresivo de la mortalidad y mantenimiento de una alta natalidad).

Sin embargo, la economía sigue estancada debido a la deficiente estructura de la propiedad, que se concentra en poder de las llamadas “manos muertas”, es decir, nobles y eclesiásticos, que no introducen mejoras en sus propiedades y se limitan a explotar a una población jornalera que vive en niveles de mera subsistencia y que, al constituir la mayor parte de la población, carecen de la capacidad adquisitiva suficiente para provocar un aumento de la demanda y, por tanto, un mayor desarrollo de la artesanía y el comercio.


El Siglo XIX: crisis institucional y social

Guerra de Independencia y revolución liberal

La Guerra de Independencia y la revolución liberal supusieron una fuerte crisis en la ciudad ya que, aparte de las destrucciones de la primera, la ciudad perdió su condición de centro político provincial debido a la segunda, ya que el Corregimiento fue suprimido y la comarca fue incluida en la nueva provincia de Granada. Ello tuvo importantes consecuencias: pérdida de importancia de los sectores de población dedicados a la administración civil y emigración de la nobleza a Granada y Madrid (marchando allí sus rentas, que dejan de reinvertirse en la zona).

Desamortizaciones y fracaso de la industrialización

A lo largo del siglo XIX, en el aspecto socio-económico se produjo una nueva agudización de la concentración de la propiedad agraria debido a las desamortizaciones de Mendizábal de 1836 (bienes del clero regular) y de Madoz de 1855 (bienes del clero secular y de los ayuntamientos). El método empleado en la venta de los bienes desamortizados (pública subasta) supuso su concentración en las elites latifundistas, quedando excluidos los pequeños campesinos y los jornaleros, que vieron además empeorada su situación al perder los arrendamientos de las tierras eclesiásticas y el usufructo de los bienes comunales.

Además, durante este siglo hemos de destacar el hecho de que la zona queda al margen de la industrialización debido a la deficiente estructura de la propiedad agraria (acusado minifundismo en las vegas y grandes latifundios en los secanos), la ausencia de una burguesía emprendedora (era básicamente rentista) y las malas comunicaciones de la comarca.

Polarización social

Se configura así ya claramente una sociedad fuertemente polarizada:

  • Por un lado la ciudad burguesa (casco histórico) en la que se asentaban los latifundistas agrarios, los medianos empresarios (sobre todo del comercio) y las clases medias (artesanos, dependientes, profesiones liberales).
  • Por otro lado las cuevas, en las que se asientan las clases populares, en el caso de los hombres esencialmente jornaleros del campo, y en el de las mujeres, básicamente servicio doméstico empleado en el otro sector de la ciudad. En esta zona, en la que se establecen también minorías étnicas como la gitana, había una ausencia total de servicios como agua potable, alumbrado, asfaltado de calles, alcantarillas, educación, etc.

El tímido crecimiento del cambio de siglo

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX se produce un tímido intento industrializador apoyado por la llegada del ferrocarril a la comarca en 1895 (línea Linares-Almería): azucareras de Guadix y Benalúa, minas de Alquife, harineras, tejares, etc. Esto supone el nacimiento del proletariado industrial en la comarca y un cierto desarrollo económico, en todo caso bastante limitado.

 El Siglo XX: Guerra, emigración y estancamiento

Agudización de los problemas políticos y sociales

El primer tercio del siglo XX estuvo marcado por la creciente polarización política: mientras que las clases medias-altas se decantaron por opciones políticas de corte conservador, las clases populares se agruparon en torno a las organizaciones republicanas y obreras, entre las que predominaron las socialistas frente a la menor implantación de anarquistas y comunistas.

La Guerra Civil en Guadix

Esta polarización estalló definitivamente en el periodo republicano (1931-1936), en el que la Comarca de Guadix fue una de las de más conflictividad social de la provincia de Granada. Al estallar la Guerra Civil (1936-1939), Guadix y comarca quedaron en zona republicana, llevándose a cabo una fuerte represión contra las personas y símbolos de los grupos de derecha y de sus apoyos sociales y gran número de experiencias revolucionarias (colectivizaciones).

La fase autárquica de la Dictadura

Al acabar la guerra con el triunfo franquista, en la zona se llevó a cabo una fuerte represión contra las personas e instituciones de izquierda y se restableció el predominio de las clases altas y medias. En el terreno económico, la agricultura y la ganadería se vieron favorecidas por la política autárquica franquista, lo que explica que Guadix y su comarca alcanzaran su máximo histórico de población en 1950.

El “Desarrollismo” de los años 60: marginación y emigración

Esta situación se mantiene hasta los años 60 en que, debido al abandono de la agricultura y ganadería extensivas impuesto por los planes de desarrollo de la Dictadura, a la mecanización de las tareas agrarias y al desarrollo industrial y terciario centrado en Cataluña-País Vasco, en las costas mediterráneas y en las ciudades, se produjo un éxodo rural masivo que hizo que la Comarca perdiera en tan sólo 15 años a prácticamente el 50 % de su población. Así, Guadix pasa por ejemplo de casi 31.000 habitantes en 1950 a poco más de 19.000 en 1970, perdiendo así a unos 12.000 habitantes, en su mayor parte residentes en las cuevas.

El periodo democrático: del estancamiento a la crisis

La fuerte emigración, la ausencia de infraestructuras, su cercanía a Granada capital, la existencia de una burguesía rentista poco emprendedora y la falta de apoyo público supusieron la entrada en crisis de la economía de la ciudad y de la comarca, agudizada por el cierre de la poca industria existente (Azucarera de Benalúa, Minas de Alquife, etc.).

En los últimos años se ha registrado un desarrollo, por ahora sólo incipiente, gracias a las ayudas europeas de los programas LIDER, al turismo rural, a la mejora de las infraestructuras (polígonos industriales y autovías) y al desarrollo de las energías alternativas (solar y eólica), aunque en gran medida ha sido frenado por la crisis económica iniciada en 2008.