RUTA HISTÓRICA POR LA VILLA DE RIÓPAR (ALBACETE)

Guía de una ruta histórica por la villa de Riópar (Albacete), por Carlos Javier Garrido García.

Vistas desde Riópar VIejo.

PRESENTACIÓN

La villa de Riópar se sitúa en la provincia de Albacete, en la región natural e histórica de la Sierra de Segura, en las Cordilleras Béticas. Es, por tanto, una zona de montaña caracterizada por el relieve accidentado y un clima de montaña con temperaturas contrastadas y altas precipitaciones, y situada en la cuenca del río Mundo, afluente del Segura.

El término Riópar deriva del término latino “Rivus Oppae”, es decir, “Río de la Zorra”. La villa cuenta, según datos de 2017, con 1.391 habitantes, vive en gran parte del turismo rural, asociado a su patrimonio histórico-artístico y natural (con especial mención al Nacimiento del Río Mundo) y a la existencia de servicios hosteleros de calidad. El desarrollo turístico ha permitido frenar en cierto modo el éxodo rural masivo que sufrió la localidad, que contaba con 3.063 habitantes en 1940.

Vamos a centrar nuestra visita en los dos grandes atractivos históricos del municipio: por un lado, Riópar Viejo, primitivo núcleo urbano abandonado y que actualmente acoge una villa turística, y, por otro, la Reales Fábricas de San Juan de Alcaraz, en torno a las cuales surgió la actual localidad.

RIÓPAR VIEJO

Orígenes

Como se ha indicado, es el núcleo originario de la localidad. Está situado en una meseta de acceso escarpado, de fácil defensa. A sus pies se sitúa el yacimiento neolítico de La Marija, perteneciente al Bronce Final.

La presencia romana queda atestiguada por el hallazgo del denominado “Tesorillo romano de Riópar”, consistente en 364 monedas que se conservan en el Museo Arqueológico de Albacete.

La «Reconquista»

El dominio musulmán acaba en 1213, cuando Alfonso VIII, tras haber ocupado Alcaraz, hizo lo propio con Riópar, estableciendo en el mismo un concejo independiente hasta que en 1256 la localidad fue entregada al Concejo de Alcaraz como aldea dependiente del mismo.

El señorío de los condes de Paredes de Nava

En 1477, y tras enfrentamiento entre el marqués de Villena y Rodrigo Manrique, comendador de Segura y primer conde de Paredes de Nava, en el marco de los cuales la localidad de Riópar llegó a sufrir un asedio de varios meses, esta fue entregada, junto con Cotillas, al Conde de Paredes.

El señorío de la localidad pasó al conde de Navas de Amores en 1746.

La sujeción al señorío hizo que la villa sufriera un acusado proceso de crisis socioeconómica y despoblación. Así lo muestran los datos que aporta el Catastro de Ensenada, realizado en esta localidad en febrero de 1753.

El Catastro de Ensenada (1753)

Según los datos de Ensenada, la localidad contaba con unos 60 vecinos o familias, es decir, aproximadamente 240 habitantes. De ellos, la mayoría se concentraban en la localidad, mientras que 4 familias lo hacían en casas de campo.

Había 68 casas, “las treinta de ellas habitables, veinte derrotadas y maltratadas y las diez y ocho destruidas y con necesidad para su subsistencia de muchos reparos”, situación que muestra la crisis ya citada.

La economía local descansaba en la agricultura. En el término municipal había 3.300 cuerdas o fanegas sembradas, de las que 1.000 eran de regadío, 1.700 de secano, 200 de matorral, 100 de viña y 300 eran dehesas pertenecientes a los propios concejiles. Predominaba una agricultura de subsistencia, siendo los principales cultivos el trigo, la cebada, el centeno, las legumbres, el cáñamo y algunos frutales.

El sector secundario se centraba en la transformación de cereales, existiendo un molino harinero en el río de la Vega, propiedad del Concejo, y 5 hornos de cocer pan. La artesanía se limitaba a la existencia de un sastre.

El sector servicios estaba poco desarrollado, como no podía ser de otro modo en una economía subdesarrollada de subsistencia. Así, el comercio se limitaba a la existencia de 5 arrieros, indicando que no había tiendas, panaderías ni mesones, no existiendo ni comerciantes ni tenderos. En cuanto a los servicios, no había Hospital, siendo el único servicio sanitario un cirujano (Francisco Beltrán Toro), al que el Concejo daba una ayuda anual de 100 reales para el desempeño de su oficio. En cuanto a la educación, había un maestro de primeras letras (Ignacio Morcillo) que compatibilizaba su empleo con el de sacristán de la Iglesia.

La polarización social era destacada, aunque estaba atenuada por la emigración. Así, había en la localidad 9 familias de jornaleros y 8 de pobres de solemnidad, suponiendo el conjunto de ambos grupos el 28’3 % de la población total.

Tras el establecimiento de las Reales Fábricas en 1773, que veremos en el siguiente apartado, la población se empezó a desplazar hacia lo que actualmente se conoce como Riópar o Riópar Nuevo.

Riópar en el «Diccionario» de Madoz (1849)

A mediados del siglo XIX, el Diccionario de Pascual Madoz, de 1849, indica que la localidad, dotada de ayuntamiento, pertenecía al partido judicial de Alcaraz. Estaba situada “en la cúspide de un elevado cerro cortado de difícil y áspero acceso, su clima es frío y poco sano”.

La población ascendía a 196 vecinos o familias, unos 784 habitantes, mostrando estos datos el crecimiento registrado desde 1753 gracias a las fábricas. Había en la localidad 190 casas, incluidas la casa consistorial, la cárcel, la Iglesia Parroquial del Espíritu Santo (servida por un cura y un sacristán) y una escuela de instrucción primaria, que era frecuentada sólo por 30 alumnos, además de “las célebres mina y fábricas de cobre y zinc”.

En cuanto a las características del terreno municipal, el Diccionario indica que “fertilizado por el río Mundo y otro riachuelo que viniendo de Alcaraz desagua en él, es de buena calidad; participa de quebrado y llano; comprende buenos montes poblados de encina, roble, marojo, tejos, pinos, acebos y avellanos, con diferentes arbustos”.

Uno de los principales problemas de la localidad era la incomunicación, calificando a los caminos, tanto locales como los que se dirigían a La Mancha, Valencia y Murcia como “en mediano estado”. Además, no había servicio de correos, ya que “se recibe y despacha en la cabeza de partido”, es decir, Alcaraz.

La economía se basaba en el sector primario, destacando la producción de “trigo, cebada, centeno, avena, maíz, patatas, frutas, legumbres, seda, leñas de combustible, maderas de construcción y buenos pastos con los que se mantiene ganado lanar, cabrío, vacuno y asnal; hay caza de perdices, conejos, jabalíes y corzos”.

El sector industrial se limitaba a “3 molinos harineros, un batán, el laboreo de las minas y el trabajo en las fábricas”.

El comercio era muy escaso, exportándose de la localidad el “sobrante de frutas y ganados y producción de las fábricas”, e importándose “los artículos que faltan”. La descripción que el Diccionario hace de las fábricas la veremos más adelante.

El plano de Riópar Viejo en 1885

En el plano de la localidad realizado en 1885 y que se conserva en el Instituto Geográfico Nacional, se puede apreciar la Iglesia (manzana 1) y el caserío, que coincide básicamente con el actual.

Plano de Riópar Viejo en 1885. Instituto Geográfico Nacional.

Llama poderosamente la atención su extensión, muy limitada para los casi 200 vecinos existentes. Hay que tener en cuenta que buena parte de los mismos se asentaba en Fábricas, en las cortijadas dispersas por el término y en aldeas como la de Casa de la Noguera, de la cual tenemos también un plano de 1887 en el Instituto Geográfico Nacional.

Plano de la aldea de Casa de la Noguera en 1887. Instituto Geográfico Nacional.

Riópar en el siglo XX

La crisis de las Fábricas desde finales del siglo XIX, por el progresivo agotamiento de las minas, hizo que la localidad sufriera una regresión demográfica, que invierte su tendencia en las décadas de 1930 y 1930, como podemos ver en la gráfica adjunta, procedente de Wikipedia.

Evolución demográfica de Riópar, 1900-2005. Fuente: Wikipedia.

La Guerra Civil española (1936-1939), como no podía ser de otro modo, afectó a la localidad.

Tras el estallido del golpe de Estado en julio de 1936, se inicia en el bando republicano un proceso revolucionario, que empezó a afectar a la localidad en octubre de 1936, tal y como informa la Causa General. Ese mes “profanaron la Capilla de San Juan Bautista”, situada dentro del complejo de las fábricas, “rompieron las imágenes, quemando objetos de madera y destruyendo otros de metal destinados al culto”. Del mismo modo, se iniciaron los actos de represión contra personas de derechas, aunque no se llegaron a cometer asesinatos. Así, a 10 personas de ideología conservadora “les obligaron a cavar” y a “tres Guardias de oficio… les bañaron la cabeza en un pilar y les obligaron a decir por las calles cosas en contra de su honor”. Por otra parte, en el terreno económico, “se hicieron saqueos en casas de individuos de derechas, de cereales y otros efectos”; “se impusieron multas de 100 a 5.000 pesetas” a 33 personas y a la “Industrial Metalúrgica de San Juan de Alcaraz”; y se incautaron 8 coches, cuatro de ellos a la citada “Industrial”.

El 10 de enero de 1937 fue profanada y saqueada la Iglesia Parroquial del Espíritu Santo, en Riópar Viejo, y el 2 de julio de ese año se produjo la única muerte violenta ligada al conflicto en la localidad. La víctima fue Amadeo González Marset, obrero metalúrgico de 24 años, que apareció muerto con heridas de arma de fuego en la Plaza del Conde de Velle. Era militante del sindicato CNT, por lo que su muerte quizás se debió a los enfrentamientos internos entre anarquistas y marxistas, tan frecuentes en la retaguardia republicana.

Una vez acabada la Guerra, la localidad alcanza su máxima población en 1940, sufriendo a partir de entonces un agudo descenso demográfico, como podemos ver en la gráfica ya citada. El descenso demográfico se debió al éxodo rural, especialmente intenso en los años 1950-1970 junto con la crisis y cierre definitivo de las fábricas en 1996. En este periodo se completa el traspaso de la población desde Riópar Viejo a l entorno de las Fábricas. De hecho, Riópar Viejo quedó totalmente despoblado, muriendo su último habitante en 1999.

A partir de entonces, los restos de la localidad son restaurados, convirtiéndose en una villa turística ya en el siglo XXI. Precisamente, el desarrollo de las actividades turísticas permitió frenar la sangría demográfica, pasando la población a estabilizarse, tal y como se puede apreciar en la gráfica. Sin embargo, en los últimos años la población ha vuelto a bajar, debido al envejecimiento demográfico. Esto deja claro, en mi opinión, que el desarrollo turístico no es capaz, por sí solo, de frenar el despoblamiento rural.

Puntos de interés histórico-artístico en Riópar Viejo

Los principales puntos de interés en Riópar Viejo, aparte de su situación topográfica y magníficas vistas son los restos del recinto amurallado, los restos del antiguo cementerio (situado dentro del recinto amurallado y con algunos enterramientos recientes) y extramuros la Iglesia Parroquial del Espíritu Santo, de estilo gótico y datable en el siglo XV.

Restos de las murallas medievales de Riópar Viejo.

“FÁBRICAS” O RIÓPAR NUEVO

Orígenes

La actual localidad de Riópar tiene su origen en el establecimiento de las fábricas en el siglo XVIII. De hecho, la denominación tradicional de este núcleo de población, que se mantiene a nivel popular incluso en la actualidad, es la de “Fábricas”.

El establecimiento de las fábricas de zinc y latón tiene su origen en el reformismo económico llevado a cabo por la nueva dinastía borbónica en el siglo XVIII, especialmente intenso durante el reinado de Carlos III (1759-1788). Uno de sus objetivos fue el fomento de la artesanía a través del establecimiento de manufacturas reales.

En este marco es en el que se produce en 1771 la visita a la localidad del ingeniero austríaco Juan Jorge Graubner, atraído por la noticia de la existencia en la localidad de una mina de calamina, mineral del que se extrae el zinc, que en aleación con el cobre da lugar al latón.

Con estas noticias, el rey Carlos III decidió fundar, mediante Real Cédula de 19 de febrero de 1773, las Reales Fábricas de San Juan de Alcaraz, en la actual población de Riópar, y la de San Jorge, situada junto al río Mundo y las minas, en lo que ahora se conoce como El Laminador. Precisamente, en 1781 se creó la Presa del Laminador, cuyas aguas se empleaban en mover la maquinaria, aumentando la producción.

Las fábricas quedaron bajo administración real hasta el 31 de diciembre de 1821, en que fueron cedidas a Josefa Fernández de Figueras. En 1846 se formó la Sociedad “Compañía Metalúrgica de San Juan de Alcaraz”.

Las Fábricas en el «Diccionario» de Madoz (1849)

Tres años después de la creación de la Compañía contamos con la descripción que de las instalaciones hace el Diccionario de Pascual Madoz en una entrada dedicada a la “mina y fábricas de zinc y latón denominadas de San Juan y San Jorge y conocidas generalmente con el nombre de Fábricas de San Juan de Alcaraz”.

Indica Madoz que se situaban “al Sureste de la villa de Riópar, y a la distancia de ¼ de legua”. Seguidamente ofrece una descripción de las instalaciones fabriles, que podemos cotejar con el plano de las mismas de 1886 que se conserva en el Instituto Geográfico Nacional.

En cuanto a las fábricas de San Juan, indica que “luego que se baja de la población [de Riópar] se encuentra una ferrería abandonada, que fue del ex infante Don Sebastián… Como a un tiro de fusil se halla el primer establecimiento de las fábricas, en el que se elaboran cazos y toda suerte de casquería, como braseros, chocolateras, etcétera, conteniendo además habitaciones para los operarios; a la izquierda de este establecimiento, hay otro donde se hacen calderas y casquería de cobre; sigue luego una acera de edificios en línea como de 200 varas, que sirven para almacén de carbón y casas de operarios, hasta llegar al que ocupan la Dirección y sus empleados con buenos almacenes y varios establecimientos, entre ellos fraguas, tornos y otros; es magnífico edificio casi cuadrado, con un gran patio en el centro, y en medio de él una fuente de aguas potables, su fachada principal que está al Sur, tendrá unas 50 varas de longitud; desde la puerta del edificio hasta la que conduce al patio, hay un cobertizo en el que se colocan las tiendas todos los domingos en cuyo día se celebra mercado; a la derecha se encuentran la entrada a las oficinas y parte alta del edificio ocupada por la Dirección, hallándose también las habitaciones de los empleados, formando el todo un corredor hasta llegar al costado del Norte que lo forma la iglesia (dedicada a San Juan Bautista) y una oficina para fundir casquería y piezas de pequeño calibre; al fin de la galería hay una bajada para el patio, y entre la iglesia y la indicada pieza, una puerta que conduce a un molino harinero, al martinete de hacer calderas, y a otras habitaciones destinadas a almacenes de madera; hállase también dentro de este edificio un horno de pan cocer; delante de la puerta principal se ve una explanada, y al otro lado diez pequeñas casas, una posada de escasas comodidades, y un poco más retiradas otras tres o cuatro casas también reducidas, una gran huerta arbolada y una fuente cuyas aguas solo se aprovechan apara abrevar los ganados; desde este punto principia un camino, al principio áspero, y luego llano y delicioso, formado por una alameda de olmos, plátanos y otros árboles, que conduce al departamento llamado el Laminador”.

El plano de las Fábricas en 1886

En el plano de las Fábricas de San Juan de Alcaraz de 1886 que se conserva en el Instituto Geográfico Nacional, se puede observar cómo estas se dividían en tres complejos: San Rafael, con talleres de fundición, almacén de maderas y viviendas de operarios; San Juan en sentido estricto, con las oficinas, Iglesia de San Juan Bautista, habitaciones del Director, escuelas y casa-comercio; y San Carlos, con el taller de quincalla y almacenes, la balsa de la quincalla y el taller de cartuchos.

Plano de las Fábricas de Riópar en 1886. Instituto Geográfico Nacional.

El Laminador

Describe también Madoz el Laminador, del que contamos también con un plano del Instituto Geográfico Nacional para cotejar la descripción. Indica Madoz que el Laminador contaba con “un edificio suntuoso en el que se elaboran planchas de zinc, cobre rojo y amarillo, se tira el alambre, se blanquea y devana, todo por medio de una máquina que impulsa una sierra para maderas; se refina el zinc, y se fabrica latón; frente a la puerta principal de este edificio, en la cerca que forma su gran plaza, se ve otra puerta que conduce al establecimiento donde se extrae el zinc, a la fábrica de crisoles, a los almacenes de metales y depósito de combustibles; esta oficina se halla al pie de la montaña en que está la mina de zinc, origen de los demás establecimientos”. Además, indica que “para las operaciones de la fundición, hay dos pares de hornos, el uno contiene 50 crisoles y el otro 60”.

En El Laminador, el mapa de 1885 del Instituto Geográfico Nacional indica la existencia de talleres de fundición, talleres de laminería, oficinas y viviendas de operarios, almacenes y taller de carpintería.

Plano de El Laminador en 1885. Instituto Geográfico Nacional.

Las minas de calamina

En cuanto a la mina, Madoz indica que “el mineral más abundante es la calamina o carbonato de cal”. Estaba formada por un conjunto enmarañado de galerías subterráneas, pero un derrumbe de las mismas hizo que la Compañía abriera “una zanja de grandes dimensiones, en cuyas paredes se ven algunas galerías a diferentes alturas”. Describe también Madoz las condiciones laborales de los mineros: “los obreros están a jornal, unos a 4 y otros a 5 reales; por la conducción de 100 arrobas de mineral desde la mina al punto en que se sortea la mena, se pagan 6 reales y por rebuscar una arroba y conducirla al mismo punto, 10 maravedíes”.

De Fábricas a Museo

Como ya se ha indicado, las Fábricas cerraron definitivamente en 1996. El 6 de julio de 2010 las Fábricas de Sam Juan de Alcaraz fueron declaradas Bien de Interés Cultural y en el antiguo complejo de San Carlos se estableció un museo, que es en la actualidad el principal foco de interés histórico-artístico de la localidad.

Las Fábricas de Riópar en 1889 según un grabado publicado en la revista «La Ilustración Española y Americana».

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

  • Archivo General de Simancas, Catastro de Ensenada, Respuestas Generales, Libro 471, fols. 374-399.
  • Archivo Histórico Nacional, Fiscalía del Tribunal Supremo, Causa General, caja 1015, expediente 68.
  • Archivo de Instituto Geográfico Nacional, Cartoteca, mapas de población.
  • Fuster Ruiz, Francisco: “Las Fábricas de Riópar: pioneras de la industria metalúrgica española”. Al-Basit, 2 (1976), pp. 51-88.
  • Madoz, Pascual: Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Tomo XIII. Madrid: Imprenta del Diccionario, 1849, pp. 490-491.
  • Vera Prieto, Marta: Patrimonio Industrial y Musealización: Fábricas de San Juan de Alcaraz (Riópar, Albacete). Tesis Doctoral. Cuenca: Universidad de Castilla La Mancha, 2015.
  • Wikipedia.

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